Disclaimer: los personajes son propiedad de JK Rowling. El resto, es mío.


...

.

...

"APAGA LA LUZ"

...

.

.

Capítulo IV

.

...

-Ha llegado-

Abandonas el documento que has estado leyendo durante días. Ya te lo sabes de memoria y no has podido encontrarle ninguna salida legal.

-¿Dónde está?- le preguntas a Ron, quien al igual que tú, está pálido y falto de sueño.

-En la cocina, nos está esperando a todos-

Asientes y te levantas de inmediato.

-¿Crees que esta vez haya podido…?-

Ron menea la cabeza y quieres demoler la mesa con los puños –No parece traer buenas noticias- te dice amargo, frustrado.

Impotente ante la situación.

A él y a su familia les duele todo esto más que a ti.

Pero si también son tu familia, el dolor no puede distar mucho de ser el mismo.

Lo sigues a través de la Madriguera hasta entrar a la cocina. A excepción de Arthur y Bill, que están el Ministerio, los demás están aquí.

Harry también, y sus ojeras y malestar son notorios.

-Harry, hijo, ¿qué te ha dicho? ¿Ha aceptado…?-

Tu mejor amigo aprieta fuerte sus puños –No, Molly- le dice a la matriarca de la familia –El malnacido no ha querido ceder-

La señora Weasley rompe a llorar.

George pierde la paciencia -¡¿Pero por qué hace esto? ¡¿Qué demonios puede sacar él de todo esto?-

-Al parecer- las palabras de Harry destilan veneno –Es un malnacido jodidamente orgulloso, y el Ministerio le dará una indemnización demasiado buena como para dejarla ir-

-¿Dinero?- preguntas incrédula.

Harry voltea a verte por primera vez –No- se pasa la mano por el cabello desordenado con demasiada fuerza –Le ofrecieron el derecho de casarse de nuevo con quien él quiera-

La indignación que surge en la pequeña cocina asfixia a todos.

...

...

La vieja mesa explota.

-¡Ronald!- le vociferas alarmada -¡No vamos a solucionar nada con explosiones infantiles!-

-¿Infantiles, Mione? ¡Es mi hermana de la que estamos hablando!-

-Lo sé, Ron- te acercas y por primera vez en mucho tiempo, recuerdas por qué lo has querido siempre –También es la mía, lo sabes-

Ya no son mariposas en el estómago lo que sientes cuando tocas su brazo. Pero es una señal clara de apoyo y cariño.

-Necesitamos pensar esto con cuidado, cualquier movimiento en falso podría darle algún tipo de ventaja al malnacido-

Él asiente. Siempre has sabido cómo calmar su mal genio.

-Podríamos ayudarla a escapar, en el mundo muggle es muy fácil esconderse, conozco la forma de trabajar de los Aurores, no la encontrarían nunca y…-

-Harry- lo interrumpes -¿Realmente crees que a Ginny le gustaría pasar el resto de su vida como una prófuga de la justicia? ¿Alejada de su familia? ¿Del mundo en el que siempre ha vivido?-

-Yo sé que no, Mione, pero si es la única forma de sacarla del jodido Azkaban, entonces estoy dispuesto a hacer lo que sea-

Tiene que haber otra manera.

Las malditas leyes en este mundo mágico están del lado del esposo, y sobre todo si la esposa es la que ha transgredido el contrato mágico.

Cuando Harry creyó que la que se había escapado eras tú, jamás se te cruzó por la mente que la que en realidad se había dado a la fuga había sido Ginny.

Al principio el Ministerio lo había mantenido en voz baja, para evitar sospechas y poder atraparla más fácilmente. Pero Harry tiene un puesto importante en el Departamento de Seguridad Mágica Nacional. Se enteró antes que la prensa, pero no a tiempo.

Hacía una semana que habían capturado a Ginny cerca de la frontera norte de la Francia muggleyni siquiera le permitieron un juicio. De inmediato había sido enviada a Azkaban y desde entonces todos los Weasley, Harry, Luna, Neville y tú, habían estado desesperadamente buscando una forma de sacarla.

La estaban usando como un ejemplo, para que todos aquellos que habían sido sometidos a la Ley Matrimonial lo pensaran dos veces antes de siquiera contemplar el hecho de huir e incumplir su contrato.

-¿Y qué hacemos entonces?- pregunta Ron, con la voz ya quebrada.

Ya lo habían intentado casi todo. Pero ninguna persona en el Ministerio podía o quería ayudar. Harry y Arthur acudieron personalmente a hablar con el esposo de Ginny, para pedirle, persuadirlo, de que retirara los cargos. Harry además había ido él solo en otras dos ocasiones.

Pero nada. Nada parecía dar resultado.

Él no tenía oídos que quisieran escuchar razones.

-Podríamos intentar hablar personalmente con el Ministro de Magia- les propones -Con Harry a nuestro lado nuestra petición podría tener muchísima más fuerza-

Harry suelta una carcajada incrédula -¿Crees que no lo intenté ya, Hermione?-

Volteas a verlo sorprendida -¿Fuiste a hablar con el Ministro? ¿Por qué no nos lo dijiste? ¿Qué te respondió?-

-¿Tú qué crees?- tu amigo se sienta en la silla vieja del cuarto que solía ser de Ronald –Le importa un carajo si soy un supuesto héroe, si Ginny es prácticamente mi familia o si todo esto en realidad es una jodida estupidez y están actuando como salvajes. Él fue quien inició este proyecto y propuso la Ley ante el Wizengamot, tiene que respaldarla totalmente y no hará ninguna excepción-

Maldita sea, si tan solo…

-Espera…- la idea de pronto aparece frente a tus ojos y te maldices por no haberlo pensado antes -¡Eso es Harry! ¡El Wizengamot!-

-¿Mione?-

-Necesitamos un miembro del Wizengamot que saque el caso de Ginny a juicio- esa tendría que ser la solución -Que ponga en duda la credibilidad del procedimiento y pida que se revise el caso con detalle. Es nuestra única oportunidad de poder defenderla legalmente-

-¿Un miembro del Wizengamot?- pregunta Ronald -¿Pero quién? Todos son viejos magos de familias sangre pura. Ninguno querrá siquiera ayudarnos, y menos a una Weasley- lesasegura con rencor sordo.

-Tiene que haber alguien Ron, alguien que…-

-Draco Malfoy-

Volteas hacia Harry, que sigue sentado en la silla -¿Draco Malfoy?- su solo nombre te forma un nudo en el estómago -¿Es miembro del Wizengamot?-

Harry asiente –Heredó el puesto de su abuelo, comenzó a utilizarlo apenas hace menos de un año-

-¡¿Pero cómo permiten que un ex-mortífago ocupe un puesto así?- la rabia de Ron no te sorprende.

-Eso no es importante ahora, Ron- si lo hubieses sabido antes tal vez podrían haber sacado a Ginny desde hacía días.

¿Cómo es posible que no sepas que tu es… que el hombre con el que te has casadoes un miembro activo del Wizengamot?

-Lo importante es pedirle su ayuda, tal vez con su influencia podríamos retirar todos los cargos-

-¡¿Estás hablando en serio, Hermione? ¡Es el puto hurón del que estamos hablando! ¡Ese malnacido mortífago! ¡¿Cómo vamos a pedirle su ayuda a… a… ese?-

-¡Es tu hermana de la que estamos hablando, Ronald Weasley!- de pronto estás vívida -¿De verdad permitirías que tu estúpido orgullo y rencor nos quiten la única oportunidad que tenemos de sacar a Ginny de Azkaban?-

Él se queda mudo. Por supuesto que lo hace. Maldito Ronald Weasley.

-Iré a hablar con él ahora mismo-

-Te acompaño, Hermione- Harry se levanta y se acerca a ti –Se alegrará de verme humillado pidiéndole su ayuda. Probablemente sólo así acepte darla-

-Harry…-

-No me malinterpretes. Haré lo que sea para ayudarla, me importa poco lo que piense Malfoy-

Una vocecita en ti te dice que deberías mejor tratar el asunto a solas, frente a frente con él.

-No- te acercas a la puerta, con una nueva resolución en tu cabeza –Primero hablaré yo con él. Si él no acepta ayudarnos, entonces tendremos que recurrir al chantaje. Su palabra contra la tuya en cuanto a la inocencia y el cambio de bando al último minuto de su padre-

Ambos te miran sorprendidos -¿Mione?-

-Ella es mi familia, al igual que ustedes. Y si tenemos que llegar a esos extremos, lo haremos- sacas la varita de tu bolsillo –Pero realmente espero que él acepte ayudarnos sin tener que rogarle demasiado-

-Es el hurón del que estás hablando, Mione- te dice Ron dubitativo.

-Y te recuerdo que también mi esposo- la palabra te manda escalofríos a lo largo de la espina dorsal –De algo tiene que servir eso-

...

...

Te apareces primero en tu departamento.

Ibas a ir directo a la mansión pero… por Merlín que estás algo nerviosa. Bueno, algo es quedarse corta. Llevas más de una semana de no verlo. De no hablar con él. De no saber absolutamente nada de él.

¿Y sólo llegarás así? ¿A pedirle su ayuda?

¿Y si te dice que no?

Una parte de ti, si no es que la Hermione completa, realmente desea que él no sea tan malnacido como Harry y Ron creen que es. La Hermione completa desea que no sea tan Slytherin.

Por supuesto que habrá que rogarle un poco, pero al menos esperas que al final acepte sin pedir mucho a cambio.

Y sobre todo, que tu dignidad no quede comprometida en el proceso.

Maldita sea, ¿qué estás esperando?

Solo prolongas lo inevitable y cada minuto que pasa es un minuto más que Ginny está encerrada en ese horrible lugar.

Cierras los ojos y divisas la gran 'M'.

...

...

-¡Señora Malfoy!- el mismo pequeño elfo te recibe en la reja -¡No esperábamos su visita! ¡Pase, por favor pase!-

-Buenas tardes, Dobby- lo saludas con una pequeña sonrisa y decides no entrar todavía –Lamento no haberme anunciado, pero estoy buscando al señor Malfoy, es un poco urgente-

La criatura abre aún más sus ojos grandes -¡Oh, señora! ¡El amo no se encuentra en casa! ¡Dobby malo! ¡Dobby debió haber sabido que…!-

-No, tranquilo- hablas con voz firme, de otra forma el pequeño se sumirá en otra racha de culpabilidad y autoflagelación –No es culpa de nadie. En todo caso, la mía, por no haberme anunciado. ¿No sabes cuándo regresa?-

-El señor siempre llega para cenar, ama-

Al parecer, olvidó que no te sientes cómoda con el sustantivo. Pero estás demasiado agotada para discutir con Dobby. Si quiere llamarte ama, que lo haga. De cualquier forma, no lo eres y no actuarás como tal.

-¿Y a qué hora es eso, Dobby?-

-La cena se sirve siempre a las siete, ama-

¿Dos horas? Maldita sea, la valentía se te va a esfumar junto con el sol en el ocaso.

-¿Podrías avisarle que vine? Dile por favor que es un asunto urgente y necesito hablar con él-

-¡No ama! ¡Dobby la llevará al salón y le servirá té y pastelillos hasta que el amo regrese!-

-No, Dobby, realmente no creo que sea una buena… -

El elfo parece no escucharte -¡Pase! ¡Pase!-

Suspiras. Tal vez sea lo mejor. Una vez instalada no te quedará de otra que hablar con él frente a frente. Y realmente tienes que hacerlo. Recuerdas que la libertad de Ginny está en juego aquí.

Así que sigues al pequeño elfo hasta un enorme y hermoso salón.

...

...

Llevas una hora sentada en este cómodo sillón, frente a unos deliciosos panecillos y con una taza de té humeante que pareciera haber sido preparada celestialmente.

Estás mortalmente aburrida.

¿En qué se entretienen las tan distinguidas señoras de sociedad?

Porque al parecer este salón está diseñado para eso, para entretener a damas de sociedad. Es aquí donde pasan todo su tiempo 'libre'.

No hay libros, ni revistas, ni siquiera una radio mágica. Pinturas hermosas cuelgan de las paredes, pero después de contemplarlas unos minutos, tiendes a perder el interés.

Ni siquiera un piano (aunque no sabrías cómo tocarlo)

Estás mortalmente aburrida y por Merlín, ¿por qué está tardando tanto?

Que tú estés aburrida no puede ser sano. Porque cuando te aburres empiezas a pensar. Y tú pensando demasiado… de verdad que no puede llevar a nada bueno.

-¡Ama!-

Oh, gracias a Merlín. Al fin un ápice de vida.

-Dobby- le dices con un tremendo alivio -¿Ha llegado ya?-

-Sí ama-

Lo miras expectante -¿Y…?-

-La está esperando en el comedor, ama-

-¿En el comedor?- preguntas confusa.

-Para cenar-

...

...

Solo a Draco Malfoy se le ocurre hacer esto.

¿En el comedor? ¿Y para cenar? Claramente tiene problemas. Y tú todavía más.

Aunque con la comida, tal vez sea más fácil hablarle del tema.

Mamá siempre te ha dicho que los hombres con la boca llena son muchísimo más accesibles.

Y Draco Malfoy podrá aclamar muchas cosas. Pero mago o no, sigue perteneciendo a la raza humana y al género masculino. Y todos los hombres son iguales. O al menos, se parecen.

Así que llegas al dichoso comedor. Uno en extremo grande, por cierto. Y en la mesa no solo está sentado Draco Malfoy, sino también Narcissa y Lucius Malfoy.

Esto no podría haber salido peor.

Que te trague la tierra bajo el elegante mármol.

-Buenas tardes- los saludas lo más educadamente que puedes, reprimiendo la sorpresa tras tu frase.

Ambos adultos te saludan con un asentir de cabeza. Pero Draco Malfoy se levanta de su silla y se acerca a tu persona.

Habías olvidado lo atractivo que es. Y por Merlín, de inmediato logras percibir su aroma, y de nuevo, su intimidante altura.

-Hermione, buenas tardes-

El universo no es justo. La vida no es justa.

El alma se te tuerce al escuchar tu nombre en sus labios –Buenas tardes, Draco-

Sin más, te toma del brazo y te lleva a la mesa, a un lugar que pareciera fue preparado para ti. Al lado de él y frente a Narcissa.

Te falta el aire. Necesitas aire.

Podrías fingir que te desmayas y evitar la situación tan vergonzosa.

Pero desmayarse falsamente podría resultar todavía más vergonzoso.

Los observas a todos extremadamente arreglados como si fuera una cena formal. Te sientes fuera de lugar, con tus pantalones muggles y el cabello revuelto como siempre.

¿Quién se arregla así para una cena familiar?

Estos aristócratas sin sentido, claramente.

-Es un gusto tenerte aquí para la cena, Hermione- te dice tu… suegra. No estás segura si lo dice por compromiso o de corazón. Probablemente lo primero.

-A decir verdad, señora Malfoy, no he venido precisamente a eso- ella no luce sorprendida, y volteas hacia su hijo –Necesito hablar de algo importante en privado-

Él asiente, con ese maldito cabello rubio cayendo perfectamente sobre su cráneo –Después de cenar, Hermione-te dice. Como si fueras una niña pequeña.

Por amor a Merlín, ¿está hablando en serio?

No te conviene llevarle la contraria precisamente ahora, te recuerdas.

Necesitas su ayuda. Y parece que sí está hablando en serio, porque la comida empieza a aparecer en la mesa.

Así que reprimes las ganas de levantarte e irte, y como toda una refinada y sumisa esposa, asientes, tomando el tenedor y encajándolo tal vez demasiado fuerte sobre un elote particularmente rubio.

Es solo una cena, ¿cierto?

Lucius Malfoy comienza a hablar de negocios con su hijo, y sin saber muy bien por qué, Narcissa entabla conversación contigo.

Habrías imaginado que sería una conversación insípida sobre vestidos, maquillaje y todas esas cosas que en realidad nunca han llamado mucho tu atención.

Pero en lugar de eso, comienza a hablarte de libros y arte, animándote a preguntar y contestar durante el transcurso de la velada.

Honestamente te sorprendes.

Tal vez no será tan malo después de todo.

De pronto olvidas que ésta es precisamente Narcissa Malfoy, y que estás en el comedor de Lucius Malfoy.

Te das cuenta que realmente es una mujer agradable, y te sumerges en la conversación. ¿Quién lo hubiese dicho?

Esperas el momento en que hará algún comentario acerca de tus padres, tu origen o la supremacía delo puro. Pero jamás llega.

Te hace reír de vez en cuando, y tú a ella también, lo que provoca que tanto el padre como el hijo volteen un poco extrañados de vez en cuando hacia ustedes, pero sin interrumpirlas.

Ni siquiera te das cuenta del transcurso del tiempo y cuando menos lo esperas la cena está ya casi por concluir.

-Nosotros nos retiramos-anuncia Lucius Malfoy, mientras se levanta y de una forma que no imaginarías, digna de cualquier caballero de corte monárquica, ayuda elegantemente a su esposa a levantarse –Buenas noches, hijo- y por primera vez, se dirige hacia ti –Buenas noches, Hermione-

Narcissa te da una diminuta, pero en extremo cálida sonrisa y de pronto, los dos se han ido ya.

¿Qué demonios acaba de suceder?

-Así que, quieres hablar-

Habías olvidado que él estaba sentado a tu lado. De hecho, durante la cena ni siquiera habías notado su presencia, a excepción de cuando su codo se rozaba ligeramente con el tuyo en los movimientos del cuchillo…

¡Bah!

Esa es una enorme y grosera mentira, Hermione Granger.

Has estado a punto de desfallecer (realmente desfallecer) de los nervios. Y su endemoniado codo que no ha dejado de rozarte.

Cómo te encanta mentirte a ti misma.

Y ahora, los dos solos, con él así de cerca, los nervios regresan, en colisión, impactando sobre tu aclamada valentía.

-Sí- y te sientes culpable, en extremo culpable, porque Ginny está encerrada en una celda fría y tú estás aquí, cenando alegremente con los Malfoy –Es realmente importante-

Él asiente y al igual que su padre, te desconcierta totalmente y te ayuda a levantarte de la silla.

-Vayamos a mi estudio-

Un caballero. Por supuesto que tiene los modales de un caballero.

Si tan solo los aplicara más seguido y con cualquier dama, sin importar su origen.

Comienzan la marcha, con tu brazo encerrado en el suyo. El contacto no sólo te pone ansiosa, sino en extremo dubitativa.

¿Cómo comienzas la conversación?

¿Se lo dices así?

¿A lo crudo?

-¿Y cómo has estado?- decides queante todo, podrías empezar viéndote educada.

Él suelta un bufido -¿A eso has venido? ¿A preguntarme cómo estoy?-

-Estoy intentando ser civil y educada- se te escapa una pequeña sonrisa –Y tú te quejas-

-Si realmente te importarse, hubieses venido antes-

Evitas voltear a verlo. ¿Qué clase de respuesta es esa?

-Tal vez tus elfos me intimidan- comentas no muy seria.

De pronto, una carcajada es sonorizada de su parte, y estás casi segura de que es sincera.

Aquello te manda una pequeña sensación cálida y agradable por todo el pecho.

-¿No vas a preguntar cómo he estado yo?- le cuestionas todavía extrañada, pero, un poco alegre.

Lo hiciste reír. A él. A Draco Malfoy.

Él voltea a verte justo antes de llegar al estudio –No es necesario. Yo te veo bastante bien-

Por poco y te tropiezas por eso.

...

...

-¿Whiskey?-

-Realmente no me gusta el sabor del alcohol, pero gracias- él asiente y se sirve una copa.

-Mi madre parece haberte tomado cariño-

¿Cariño? –Es una mujer muy agradable y culta, la conversación fue muy grata- Además, fue la única educada en prestarte alguna atención durante la cena –Pero no estoy segura si 'cariño' podría entrar en la ecuación-

La idea no te desagrada. Sino al contrario. Y eso te da miedo. Es meterse en aguas demasiado turbias. Y además, ¿qué clase de nuera normal se lleva bien con su suegra?

-Ferviente luchadora contra los prejuicios, y te cargas bastantes tú misma en la bolsa-

Podrías contestarle. Mueres por contestarle y decirle por dónde puede meterse sus prejuicios. Pero no, no es momento para discutir.

Te equivocas. Yo nunca uso bolsa-

Y él vuelve a reír.

Nunca habías hecho reír a alguien así, sin siquiera querer hacerlo, y aún así, lograrlo.

Es una sensación tan nueva, y grata.

-Eres diferente-

La escena regresa a tu mente y te rehúsas a dejar que la melancolía te juegue sucio otra vez.

Tienes que recordar por qué estás aquí. A qué has venido.

-Lo sé, ya lo habías dicho antes-

Él comienza a acercase, y algo te dice (su mirada te dice) que las cosas van a ponerse personales. Demasiado personales.

Y por Merlín que quieres que se vuelvan personales.

Tan solo imaginar su cuerpo contra el tuyo, la fricción del sexo, la ferocidad de sus besos, el consumo de su calor entre tus piernas…

Lo ves acercarse y pareciera que el tiempo va muchísimo más lento.

Déjate llevar, te grita el habitante entre tus piernas. Déjalo consumirte hasta que no quede nada que consumir.

Pero tienes que concentrarte.

Ginny está encerrada en una fría celda de Azkaban.

Tienes que actuar a tiempo.

Draco, necesito tu ayuda-le sueltas casi asustada, porque un segundo más y tal vez todo estaría perdido.

Tú estarías perdida.

Otra vez.

Él parece salir de su trance depredador.

Y casi, casi, te arrepientes.

-¿Ayuda? -su voz se vuelve dura- ¿Estás en problemas? ¿Qué ha sucedido?- casi podrías imaginar que ha sonado algo preocupado.

Ingenua Hermione.

Pero lo haces. Imaginas que él se ha preocupado.

-No, no soy yo la que está en problemas, pero Ginny sí-

Él frunce el ceño y por Merlín, qué hermosos ojos tiene-¿Ginny?-

-Ginevra Weasley-

Sus facciones morfan de sentimiento–La comadreja-

Asientes no muy contenta por el sobrenombre.

-Está en Azkaban-

-Abandonó a su esposo- suelta con un desprecio casi tangible -Y peor aún, huyó del mundo mágico intentando pasar desapercibida como una muggle- y lo dice hasta con asco.

Él sabe lo que se publicó en El Profeta hace ya dos días.

Y maldita sea. Esto está resultando muy difícil.

-Lo hemos intentado todo- te cruzas de brazos, intentando protegerte de ti misma, conteniéndote, y sintiéndote de pronto con mucho frío - Por favor Draco, eres un miembro del Wizengamot, con tu voto podríamos solicitar un juicio-

Su mirada se posa en la tuya un instante eterno.

¿Qué significa?

¿Te ayudará? ¿O te dará la espalda?

¿Su odio a los Weasley es tan grande?

¿Y por qué te mira así?

¿Por qué sus ojos grises tienen esta capacidad de dejarte incoherente y totalmente desarmada?

De pronto, él rompe el contacto visual y comienza a caminar hacia su escritorio.

¿Por qué de pronto te sientes tan desesperanzada?

-Aún si con mi voto pudieran obtener un juicio, todo el peso de la ley está en contra de ella-

Eso es más que cierto-Lo sé- te acercas, con otro pequeño rayo de esperanza asomándose de entre tus palabras –Pero es la única oportunidad que tenemos-

-¿Tenemos? ¿Has venido a rogar por Potty y la comadreja? ¿No han sido lo suficientemente hombres para venir ellos mismos?-

¿Cómo?

Oh, por Merlín.

Maldita sea.

Tienes que recordar que él sigue siendo Draco Malfoy.

Ellos no saben que estoy aquí- mentir no se te da bien, pero en situaciones desesperadas, medidas desesperadas –Así que sí, he venido a rogártelo yo, si así quieres verlo-

No obtienes respuesta.

Tu voz sale dura, llena de coraje e impotencia –Por favor, Malfoy, no conozco a nadie más en el Wizengamot-

El silencio reina.

-Soy tu último recurso, ¿no es así?-

Por fin voltea a verte. Y lo que ves no te gusta nada.

-Sí, lo eres-

-Todavía estás enamorada de la comadreja, y vienes a rogarle a tu esposo ¿para que libere a su querida hermana?-

-¿Cómo? ¿De qué estás hablando?- la incredulidad te penetra.

Por Merlín, ¿cómo puede pensar eso?

¿Tan bajo concepto tiene de ti? ¿Cree qué solo quieres ayudar a Ginny porque todavía tienes sentimientos por Ron?

¡Por supuesto que no!- ya no te importa si medio mundo te escucha, pero no vas a permitir que él diga algo así de ti - Ella es prácticamente mi hermana, y si para ayudarla tengo que arrastrarme hasta por la tierra, ¡voy a hacerlo!- no puedes contener la rabia –Eso es lo que hace uno por la gente que quiere, Malfoy, ¡ese es el significado real de una familia!-

Sus ojos parecieran haber brillado.

No es enojo, indignación. Ni siquiera incredulidad.

Él está sonriendo.

Una mueca ahí, en la esquina derecha de sus labios.

Mierda. Mierda.

Tú no sueles maldecir a tal punto.

Pero mierda, no debiste haber dicho eso.

-¿Arrastrarte por la tierra?- de nuevo, en un instante, lo tienes demasiado cerca -¿Así de lejos estás dispuesta a llegar para que les preste mi ayuda?-

Su aliento roza, choca, provoca devastación en tu mejilla.

Por Merlín, esto no puede estar pasando –Creí que dentro de ti existía tal vez alguna nimiedad de humanidad y compasión- te alejas un poco.

Estar tan cerca de él va a dejarte inválida.

-Me temo…- se acerca lo que tú te alejaste –Que me has confundido con un endeble Hufflepuff –

Quiere algo a cambio.

Maldito Slytherin, por supuesto que quiere algo a cambio.

La pregunta es, ¿qué es lo que quiere? Y sobre todo, ¿es algo que puedes darle?

-¿Y entonces?- no dejarás que la voz te tiemble -¿Qué es lo que quieres?-

Se acerca todavía más, a tu oído, y te lo susurra.

-Quiero que no lo aceptes-

-¿Ah?-

Su olor te electriza.

Por favor Merlín, que no se acerque más, o caerás al suelo y te lo llevarás contigo.

Eres dolorosamente consciente de cómo su cuerpo se encuentra rozando el tuyo, y la piel se te está desintegrando, volviéndote lava caliente viva.

-El café-

Te saca de tu cavilación.

¿El café? ¿Cuál café? ¿Quién está tomando café?

-Ni de amigos ni de extraños. No quiero que lo aceptes-

La realización se conforma en tu cabeza.

Por Merlín, ¿qué significa que él te pida que…?

Draco yo…-

-Y te quiero viviendo en esta casa-

...

...


...

Maldito Malfoy, es un slytherin de lo peor y a veces creo que tiene vida propia.

Tengo que establecer prioridades. Y por el momento, de verdad que mi prioridad tiene que ser terminar este semestre con mis materias aprobadas. Lo cual significa que no puedo dedicarle tanto tiempo a este maravilloso hobby como me gustaría.

Perdón por el retraso. Podría ponerles un montón de excusas, pero creo que ya se las saben toditas. Lo único que puedo asegurar, es que no estoy abandonando esta historia. Espero que eso me dé un poco (aunque sea poquito) de credibilidad.

Muchísimas gracias a: betzacosta, Clio Latiny, Londony, saku- kamiya, Karii Malfoy, liebre-shindo, Amia Snape, Diable Dreams, Sealiah, Holly90, luna-maga, carolina 25, ShaDark, ZarethMalfoy, SMaris, Almu24, Serena Princesita Hale, RociRadcliffe, Gray anima, AliceDsfan, , beautifly92, marce, Saandraah, ILSly, Lady Aika, sOniiTa., annie Volkjten, okamichan19, Fany D. Flowright, YouAreMine21, thalia, l0v3nist, Sobeyda , Son Melee, ELITA2000, liz Acosta, totiox, jannynorthman, mary, Rose-WeasleyPF, Hiskerian, Shelfu, eterna-romantica03, GaretClaus, Saki, saandraah por sus comentarios. Y por su paciencia. Muchísimas gracias.

De verdad que he querido contestarlos todos personalmente, así que durante estas semanas voy a hacerlo. Cueste lo que cueste. Y que un Draco Malfoy desnudo me amarre a mi cama y me torture si no es cierto :P

De nuevo, aunque suene a ipod con virus que rebobina las canciones, y porque de verdad siempre estoy tan agradecida por sus lecturas y comentarios: ¡MUCHAS GRACIAS!

Sari

(Dulce Invierno)