Disclaimer: Los personajes son de C.S Lewis. Solo la trama y algunos de los ambientes son míos.

Summary: Las aventuras los llaman siempre. Aunque esta vez, nada es igual que antes. ¿Serias capaz de enamorarte de la esposa de otro? ¿Te atreverías a seguir un amor "olvidado"? ¿Te enamorarías de tu hermana? Todo puede pasar. Peter/Liliandil. Susan/Caspian. Edmund/Lucy.

Capitulo IV: Desconocida.


Los alumnos iban y venían debido al sonar del timbre, cada uno dirigiéndose a su siguiente clase. Edmund resoplo fuertemente cuando un rezagado golpeo su hombro sin querer.

— ¡Disculpa! — Exclamo el extraño volteándose tan solo un momento antes de correr por el pasillo. El pelinegro alzo sus cejas en aceptación, luego, negó levemente con su cabeza. Quizás dijeran que la escuela era una locura, pero sin duda, la universidad no se quedaba atrás.

Salio del campus de la universidad, aprovechando del extraño día soleado. Se dejo caer en el suelo, recibiendo los rayos del sol en toda su pálida piel.

— ¡Ed! — Exclamo una voz alegre que se acercaba a él. Levanto la mirada y sonrió levemente. Lucy se dejo caer con gracia junto a su hermano.

— Hola, Lu — Saludo.

— ¿Un hermoso día, no?

Edmund asintió una vez — Hermoso, en realidad — Ella rió entre dientes y le dio un leve empujón. Una amplia sonrisa adorno los labios de Edmund. Ella volvió a reír. Se quedaron en silencio durante un rato, el Justo frunció el ceño.

— ¿Ocurre algo? — Pregunto Lucy, la preocupación presente en su tono.

— Pensaba en todo lo que ocurrió con Liliandil.

La Valienteasintió distraídamente, también pensando en eso. — Quizás fue demasiado para ella — Murmuro finalmente.

— Tal vez — Hizo una pausa — Algo debió pasar para que Aslan la enviara aquí.

— Tienes razón. Solo me pregunto. ¿Que será?

— No hay forma de averiguarlo — Respondió él — Quizás será mejor dejar esto así.

Lucy frunció el ceño ligeramente — ¿Crees eso?

Edmund asintió con pesar — Aunque logremos saber que ocurre, ¿que ganamos con eso? — Ella lo observaba en silencio, sin entender lo que decir. Tomo una larga respiración y continuo — Mira Lu, no debemos hacernos falsas esperanzas. No podemos volver, aunque lo deseemos con todas nuestras fuerzas, Aslan fue claro con nosotros. Involucrarnos mas con ella quiere decir volver a involucrarnos con Narnia. — Se detuvo unos segundos, escogiendo con cuidado sus palabras — Sabemos lo mucho que nos costo seguir adelante sin Narnia. No echemos ese trabajo a la basura.

Su hermana menor suspiro con pesar. Aunque quisiera negarlo, Edmund tenía toda la razón, crearse falsas esperanzas no les haría bien a ninguno de ellos. — Es cierto — El brazo de Edmund rodeo sus hombros, dejo caer su cabeza allí, el Justo beso su coronilla.

— No te desanimes, Lu. A pesar de todo, un poco de esperanza no es malo.

Ella levanto la mirada, esbozo una pequeña sonrisa.


Frunció el ceño mientras pasaba una mano por su ya desordenado cabello. Excelente, pensó frustrado. Las palabras del libro que tenia en frente de él no entraban en su cabeza, su mente tan solo llena de recuerdos de Narnia. Miles de preguntas rondando su cabeza, ¿Que había ocurrido? ¿Por que diablos la esposa de Caspian estaba en Inglaterra? ¿Por que no reconocía a sus hermanos menores? ¿Por que Aslan la había enviado para allá?

Apretó sus puños, tenía ganas de gritar y soltar todo lo que atormentaba sus pensamientos. No podía, estaba en un lugar público, pensaría que estaba loco. No pudo evitar reír oscuramente ante eso, había ido a otro mundo donde se había convertido en el Gran Rey, a una persona normal no le ocurrían ese tipo de cosas.

Paso una mano por su rostro, tenia que enfocarse. — ¿Peter? — Pregunto en voz baja Susan, que acababa de entrar a la biblioteca.

Alzo la vista, ella se acerco a él y se sentó en una de las sillas de la mesa. — ¿Estas bien?

Después de un momento de pensar que responder, hablo — Si — No valía la pena preocupar a su hermana por sus propias tonterías. Susan asintió lentamente, observándolo fijamente, no creía en aquello, pero tampoco lo presionaría para que hablara. — ¿Pasa algo? — Le pregunto él un momento después. Normalmente no hablaba con ella durante la universidad, era extraño que lo hubiese buscado.

Susan sacudió levemente su cabeza. Recordando el motivo por el que estaba allí — No regresare en la tarde con ustedes, Pete.

— ¿A donde vas? — Se intereso él. Dejando a un lado por un momento todo pensamiento acerca de Narnia.

— Saldré con unas amigas.

Peter frunció el ceño — Salieron hace un par de días.

Ella se encogió de hombros — ¿Y? — Pregunto con tono indiferente.

Él la miro por un rato. Dándose cuenta de detalles que no había notado antes, tenía más maquillaje del normal, su peinado incluso más perfeccionado y su ropa también era diferente. Su hermana continuaba observándose hermosa, pero no erala Susana la que estaba acostumbrado a ver, y debía admitir que, la nueva Susan que tenia frente a él no le gustaba mucho. — Olvídalo — Dijo finalmente.

Ella sonrió ampliamente, pero por alguna razón, la supuesta alegría de aquella sonrisa no llego a sus ojos — Bien, Pete — Se dio media vuelta para irse, la fuerte mano de su hermano la detuvo. — ¿Que pasa? — Pregunto volviéndose.

— No olvides quien eres, Su.

Ella lo miro a la defensiva — ¿Y quien soy, Pete?

El Gran Rey tuvo que disimular todo lo que se revolvió dentro de él. ¿Desde cuando Susan era tan fría? Se acerco a ella y hablo en voz baja — Una Reina, Su. Una guerrera, una narniana. Esa eres tu — Ella se tenso en su agarre. Sus ojos azules se clavaron en él sin emoción alguna.

— Yo soy Susan Pevensie, una inglesa — Respondió antes de soltarse de la mano de su hermano y salir de la biblioteca.

Peter se quedo observándola totalmente consternado. ¿Que habían hecho con su hermana? ¿Donde estabala Reina Susan"La Benévola"?

No tuvo respuesta para aquello


Apenas Susan cruzo las puertas de la biblioteca salia corriendo por los pasillos, huyéndole a las palabras de su hermano. Se repentina internamente que ella era solo Susan Pevensie, tan solo eso, una chica mas de Inglaterra. No más, no menos.

Entro a un aula vacía y se detuvo, respiraba pesadamente, su corazón latiendo a mil por hora. Solo eres Susan Pevensie.

Susan Pevensie.

La Reina Susanhabía sido solo su niñez, sus juegos, su pasado. Ya no era su presente. Aquello había quedado atrás junto con todos sus sufrimientos.

Había sido demasiado tiempo llorándolo a él.

Eso se había acabado. Ella ya era adulta, ella debía adaptarse a la realidad en la que vivía. No obligar a la realidad a adaptarse a ella.

Susan Pevensie.

Eso era lo que ella era. Solo eso.


Entraron al auto, ya estaba anocheciendo. Lucy fue la primera en notarlo.

— ¿Donde esta Susan? — Pregunto frunciendo el ceño. Las puertas se cerraron, dejándolo a Peter, Edmund y a ella dentro del vehiculo. El mayor lo encendió.

— No vendrá hoy con nosotros.

— ¿A donde fue? — Pregunto Edmund esta vez, compartiendo la misma expresión de Lucy.

Peter suspiro — Con unas amigas.

Un grave silencio lleno el lugar, tan solo oyéndose el roce de las ruedas con el asfalto de la calle.

La Valientelo rompió — Esto no me gusta nada.

Ni Peter ni Edmund necesitaron que les explicaran de qué hablaba su hermana menor — A mi tampoco — Apoyo Peter. — Esta... Diferente.

— Son ellas — Acuso Lucy con bastante razón.

— ¿Sus amigas? — Pregunto Edmund, ladeando su cuerpo para poder observar a su hermanita.

Tanto ella como Peter asintieron — Ella tiene razón — Apoyo el rubio — Las he visto. Son... — Busco una palabra que expresara lo que sentía por ellas.

— Superficiales — Termino Lucy, él asintió una vez en acuerdo. Ese tipo de chicas no le gustaban, Susan muchas veces le había presentado a sus amigas, casi siempre pedido por ellas. Siempre buscaban conseguir una cita con él, aunque nunca llegaran a nada, ellas aun lo buscaban. Se había cansado de negar aquellas citas, eran mujeres que se interesaban solo por las fiestas y el maquillaje, no se imaginaba jamás saliendo con una persona así.

La imagen de Liliandil llego a su mente. La desecho de inmediato. ¿Que clase de pensamientos eran aquellos?

— Susan tendrá sus razones para estar con ellas — Comento Edmund.

Sintió las miradas de sus hermanos observándolo con escepticismo. Se encogió de hombros sin retirar su opinión.

— Siento que nada bueno saldrá de esto, chicos — Dijo Lucy, su cara llena de preocupación por su hermana mayor y en la mujer en quien se estaba convirtiendo.

— No hay nada mas que nosotros podamos hacer — Finalizo Peter firmemente — A pesar de todo, Susan es adulta, ella es capaz de ver las consecuencias de lo que haga.

— ¡Peter! — Regaño la menor, ¿Por que su hermano hablaba así?

Edmund intervino — Él tiene razón Lu, Susan ya es una mujer.

La Valientese dejo caer hacia atrás en el asiento sin responder. Su vista se poso en la ventana, ya había anochecido, pero otros pensamientos llenaron su mente. Le preocupaban sus hermanos y sus actitudes. Entendía lo que decían sus dos hermanos y en el fondo tenia que admitir que era cierto, ella estaba bastante grandecita para que alguno de ellos tres tuvieran que estar detrás de ella, pero aun así, eran su familia, si no eran ellos, ¿quien podía encaminarla?

No tuvo respuesta para aquello.

El resto del camino a casa paso en silencio entre los tres, ninguno se atrevía a tocar de nuevo el tema de Susan. Al llegar a la casa, Peter prácticamente salio huyendo, sus dos hermanos menores se quedaron observándolo extrañado. Se miraron entre ellos y se encogieron de hombros. Edmund se acerco a ella y la rodeo por los hombros. Lucy suspiro.

— Todo deberia ser igual de fácil, como antes — Murmuro con nostalgia.

El Justo rió entre dientes — El pasado es pasado, Lu. No debemos detenernos atrás.

Ella respiro profundamente y asintió. Él tenía razón, entraron a la casa y dejaron sus abrigos en el perchero que estaba junto a la puerta. El rostro dela Valientecontinuaba siendo decaído y sin ánimos a su hermano le mataba observarla así.

— Oye, Lu.

Ella se giro hacia él, intento cambiar su expresión sin mucho éxito. — ¿Si?

— ¿Quieres ir mañana al cine? — Invito, recordando las nuevas películas que habían llegado a la ciudad.

La cara de la pequeña Pevensie brillo, Edmund se regocijo internamente. Aquella erala Lucyal que él amaba — ¡Si! — Dijo con mucha emoción. Frunció el ceño — ¿Que hay de Peter y Susan?

El pelinegro debía admitir que en realidad quería salir solo con ella. Respondió con la verdad — ¿No hay tiempo para tu amado hermano? — Bromeo.

Ella rió y asintió, hizo una reverencia causando las risas de su hermano. — Por supuesto, Rey Edmund.

Siguiéndole el juego, el aludido se inclino y dejo un suave beso en el dorso de la mano de Lucy, un leve rubor cubrió sus mejillas — Es un honor, Reina Lucy — Respondió observándola a los ojos. El sonrojo de ella aumento.

Él le sonrió.


Sabía que ya era de madrugada, que debía haber llegado hacia horas a su hogar. Tenia que admitir que eso no le importaba en aquel momento. Uno de los jóvenes que había conocido con sus amigas la dejo en la puerta de su casa, levantando su mano en despedida abrió silenciosamente la puerta, se saco sus finos y altos tacones en el umbral.

— ¿Tienes idea de que hora es? — Pregunto una voz que ella conocía perfectamente.

Susan casi grito del susto que le había provocado Peter, estaba en el sofá con un libro en su regazo. Sus ojos azules la miraba con reproche y rechazo.

— Si — Respondió sin inmutarse un momento.

— ¿Donde estabas?

Ella rodó sus ojos en fastidio — Te dije que estaría con unas amigas, Pete. — Intento suavizar el ambiente con él.

No logro nada — Nunca dijiste que hasta las tres de las madrugadas, Susan — Su tono era severo y firme.

Ella lo fulmino con la mirada — No tenia por que.

Peter alzo sus cejas ante el cinismo de su respuesta — Espero que no se repita, Susan. Es peligroso.

La pelinegra bufo — Soy lo suficiente mayor como para saber que es bueno y que es malo.

— ¿Esto te parece bueno? — Le reprocho el Magnifico.

— No te metas en mi vida, Peter.

Se acerco a ella — ¿Le llamas a esto vida? ¿Salir con mujeres plásticas hasta el amanecer? ¿Estas con cualquier tipo que te pase por delante?

Susan abrió sus ojos como platos ante la insinuación de su hermano — ¿De que estas hablando, Peter?

— ¿Quien era ese que te trajo?

— Un amigo — Respondió secamente.

Esta vez, él bufo — No tenia idea de que los amigos se hacían en unas horas.

Ya estaba cansada de aquello, él no era nadie para reprocharle las cosas. ¡Era una mujer! No una niña para tener que soportar ese tipo de tratos. — Te lo repito, Peter: no te metas en mi vida.

— ¿En quien te has convertido, Susan? — Sus ojos azules la observaban con total decepción.

— ¡En una adulta, Peter! ¡Y te aconsejo que hagas lo mismo!

Él rió oscuramente, incapaz de soportar mas la hipocresía con su hermana menor — ¿Una adulta? ¿Eso crees que eres? Déjame decirte algo, Susan. Puedes ser muchas cosas, pero en este momento, adulta es lo que menos eres.

— ¿Ah, si? ¿Y tú si eres un adulto? ¿Un hombre que vive en las fantasías de un mundo irreal?

El rostro del rubio se lleno de desconcierto — ¿De que estas hablando? — Ahora su tono era amenazante, estaba tocando un punto muy delicado dentro del Pevensie mayor.

— ¡Vives en una fantasía, Peter! ¡En un mundo que no es real! ¡En juegos de niños!

Pasos apurados resonaron en las escaleras. Lucy y Edmund habían estado escuchando todo, pero no creyeron que llegaría a tanto. Ambos se interpusieron entre sus hermanos mayores.

— Vamos, Peter. Sube a la habitación.

— Es tarde, Su. Ven — Intento Lucy jalándola del brazo.

Ninguno de los dos se movió, cada uno dentro de los ojos del otro, esperando por que uno diera su brazo a torcer.

Finalmente, Peter desvió su mirada y se soltó del agarre de su hermano — ¿En quien te has convertido, Susan?

El silencio reino entre los cuatro.