Unos días habían pasado y ambas esperaban en la sala del apartamento de Shizuru. Natsuki daba vueltas y vueltas mientras la otra sólo se relajaba en su sillón tomando una taza de té. En el momento la de ojos rojos aceptó el que su amada trabajara en algo sospechoso pero no tardó en poner sus condiciones, luego de que había luchado tanto para tenerla a su lado… no permitiría que estuviera en peligro por un simple dinero, de eso nada. Lo habían invitado a una cena para "poner bien las pautas" como había dicho la actual universitaria porque, por más que su Natsuki confiara en ese señor, a ella no le parecía confiable ni en lo mas mínimo. El timbre sonó y la ojiverde salió, como un rayo, a abrir la puerta.
— ¿Tú aquí?— fue la manera en que recibió a su amiga Mai al no ser lo que exactamente esperaba.
—Estamos muy groseros hoy— le contestó de una manera desafiante, los papeles tal vez habían cambiado un poco –alguien me dijo por ahí que estabas de nuevo en las andadas así que…
—No debes creer lo que Tate escucha en el bar— antes de que la visitante articulara una palabra Shizuru se apareció por detrás de Natsuki, rodeando su cuello con sus brazos, la pequeña había crecido hasta igualar la altura de su novia.
—Perdona la manera en que te recibió "mi princesa de hielo", solo está algo nerviosa— a pesar de que los años habían pasado el titulo seguía ahí.
—Sé que tú la cuidarás muy bien Kaichou—sama, sólo me aseguraba que estuvieras a su lado— Mai le guiño un ojo a la de pelo color ocre haciendo enrojecer y enojar un tanto a su amiga. Volteó un momento para cerciorarse de que Mikoto, su actual novia, aún siguiera jugando con aquél gato en las escaleras pero con lo que primero se cruzó fue con la mirada del, ya viejo, estafador que salía del ascensor.
—Mejor me voy, ¡adiós!— dicho esto salió corriendo con sus características energías hacía las escaleras.
—Perdona la tardanza, no es de mi costumbre hacerlo de esta forma— saludó de una manera muy seria Yamada y ambas chicas se apartaron de la puerta para dejarlo pasar. El ambiente se tensaba tanto que podía ser cortado con un cuchillo, sin palabras, sólo con gestos. Natsuki invitó a su viejo compañero a que se sentara en el sillón mientras ella y su novia lo observaban desde el lado opuesto.
Un enorme silencio se apoderó del apartamento, la de ojos rojos aún tomaba su té con un semblante muy tranquilo pero en realidad examinaba cada movimiento del hombre que tenía sentado frente a ella, solo un defecto y no dejaría a Natsuki en sus manos.
—Para el trabajo debes ir a Tokio…— comenzó a explicar de una manera muy tranquila Yamada, como si ese fuese su ambiente preferido, sacó un papel de su chaqueta poniéndolo en la mesa de estar—hay un político muy importante el cual quiero que investigues, sospechan que se esta haciendo con el dinero del gobierno y lo lava en comercio de drogas o mujeres, se hace llamar Omura Ruroni— la chica de cabello azulado lo observaba y escuchaba con detenimiento, tomó el papel donde estaba unas fotos de tres negocios y una gran casa—, serás su guardaespaldas, si tenemos suerte te tomaré confianza y soltará las cosas fáciles.
— ¿Cuanto me darás por esto?— soltó de una manera seca arrugando un poco el papel.
—500,000 dólares— si no fuera por el gran auto-control que tiene en si misma, Shizuru habría escupido todo su té, pero al escuchar la cifra sólo su novia pudo notar como sus dedos se apretaron mas a la taza de té.
— ¿Y si la buena se arma y me toca actuar como su guardaespaldas?— comenzó a discutir con Yamada.
— ¿Quién se metería con un político? Aun así, estarás bien armada.
— ¿Si me descubren?— Natsuki continuó haciendo las preguntas que su amada haría.
—No hay manera de que eso suceda.
—Pero ¿y si pasa?
—Tendrás compañeros que te sacaran del lío, mis propios trabajadores.
— ¿Si al acusarlos me persiguen?
—Iras con otros datos… y te cambiarán un poco, no podrán encontrarte.
—Es un mafioso, tiene sus métodos.
— ¡Basta! ¿Lo harás o no?— preguntó molesto por fin Yamada, la peliazul miró a la tranquila Shizuru, esta dejó su té en la mesa y se levantó.
—He escuchado suficiente— se dirigió Shizuru por fin a Yamada—, sólo espero, por tu bien, que sepas hacer las cosas— se acercó hacia él con una de sus peores miradas asesinas, incluso logró asustar al frío estafador—, sino… tu mismo sabes que soy capas de hacerte sufrir mucho— colocó una de sus mejores sonrisas falsas y tomo su té—. Gracias por tu visita— se marchó hacia la habitación.
—Vaya que asusta— confesó el hombre una vez que sabia que no podía oírle Natsuki, se dirigió hacia la puerta dispuesta a despedirlo—.Te espero a las 7 am en el aeropuerto, en el hangar 11, no falles ni vayas acompañada— Natsuki sólo asintió y el estafador por fin se marchó.
Se quedo un momento mirando la sala de aquel apartamento. Pertenecía a Shizuru desde un principio pero desde hace un tiempo ya eso no parecía, no tenia sólo el aroma de su dueña, como en años anteriores, sino que ahora el suyo también estaba presente, simplemente lo amaba, le encantaba todo esto… poder tener a su amada, esos tiempos de paz por los que habían pasado desde el carnaval de las HIMEs, era simplemente hermoso y ahora debía dejarlo por quién sabe cuanto tiempo.
Pero debía hacerlo… sabia que su princesa de ojos rojos la esperaba en la habitación así que se puso en marcha. Al llegar se recostó en el marco de la puerta, mirando a su amada en la cama abrazando sus piernas, fingiendo que le prestaba la mayor de las atenciones al programa de televisión, se le apeteció increíble que esa faceta de la chica solo se le mostrase a ella.
Se acercó y se sentó en la punta de la cama mirándola sin que la otra le devolviera la mirada; suspiro largamente y se propuso a excusarse.
—Es mucho dinero, y si es verdad que ese político estafa al gobierno pues, le haremos un favor a muchos— le dijo la peliazul con completa calma acercándose a ella, acariciando su mejilla con la punta de sus dedos… pidiéndole silenciosamente que le mirara.
—Prefiero tu seguridad, que los políticos arreglen sólos sus problemas internos. Sólo piensa en ello como mi egoísmo— aún no la miraba, no quería que viera ese miedo a perdida en sus ojos, por más que lo intentara nunca había desaparecido, para ella el pasado simplemente no podía olvidarse sino que siempre permanecería allí, esperando para arrebatarle todo.
—Te amo…— susurró con una sonrisa sincera y la otra no pudo evitar mirarla con ese sutil y hermoso sonrojo, la peliazul se acercó más a ella y besó su mejilla… muy cerca de sus labios -Volveré, lo prometo, pero ahora dame un momento que pueda recordar todas esas frías noches ¿sí?— Shizuru asintió con una divertida sonrisa y soltando sus piernas rodeó con sus brazos el cuello de su Natsuki, la cual se disponía a besarla y hacerla suya como tantas noches lo había echo.
Besó sus labios con todo el amor y la pasión que le pertenecían a su amada, jugando con su lengua sin dejar de mirarse a los ojos ni un segundo, bajo un poco para besar su suave cuello, dispuesta a dejar una marca que mostrara a todos que aunque ella no estuviera a su lado en ese momento, seguía perteneciéndole, besaba y lamía esa zona mientras ella se acomodaba mejor, relajándose y disfrutando el momento. La mordía con malicia y chupaba ese pequeño trozo de su piel hasta que la marca quedó echa, roja al igual que sus ojos.
La peliocre gemía por lo bajo mientras desabrochaba la camisa de la otra chica, sentía como le mordía la oreja, cómo la lamia mientras le susurraba cosas indecentes al oído, al terminar de desabrochar la camisa sus manos se deslizaron por la fuerte espalda de su acompañante, buscando aquel importante broche para poder quitar toda esa ropa que le comenzaba a estorbar. Cuando la chica de ojos verdes sintió que estaba por encontrarlo tomo una de sus manos aprisionándola contra la cama para complicarle la tarea.
Pero nunca le ganaría sus hábiles manos, que con un movimiento soltó la prenda pidiéndole que de una vez se la quitara. Esta con un rápido movimiento hizo caso, iba a seguir con su tarea cuando, sin poder evitarlo, Shizuru la tomó por los hombros obligándola a cambiar de lugares, teniéndola debajo comenzó a besar su plano abdomen, dejando leves y pícaros mordiscos mientras subía hacia sus pechos los cuales comenzó a acariciar con la punta de su lengua logrando que la chica gimiera con fuerza y arqueara su espalda. Natsuki introdujo sus temblorosas manos bajo la blusa de su amante subiéndola poco a poco mientras la acariciaba, tenia unas ganas insaciables de arrancársela para que sus ojos se pudieran degustar con aquella ansiada vista.
Como venganza por lo antes echo por la peliazul, Shizuru se rehusaba a despojarse de sus ropas, solo se concentraba en morder y chupar de una manera muy torturante los pechos de ella, la cual comenzaba a exasperarse, bajó sus manos cuanto pudo acariciando con las puntas de sus dedos las hermosas piernas de su amada que quedaban deliciosamente expuestas gracias a esa linda falda, subiendo poco a poco sus manos dándole picaros pellizcos se acercó de una manera amenazante a su intimidad, dejando una firme caricia y sujetándose a su panty con todas las intenciones de quitársela.
La chica de ojos rojos paró un minuto, mordía su labio inferior tratando de controlarse… se separó un poco de natsuki quitándose la blusa de una manera lenta y muy sexy, se deshizo de su brasier y tiró ambos al suelo, tal espectáculo encendió a la otra de sobremanera que la miraba con ojos lujuriosos, repletos de deseo y necesidad por ella. Shizuru volvió a acortar la distancia, pegando su frente a la de ella dejando sus labios muy cerca pero sin intención de besarla aún.
— ¿Feliz?— le preguntó con picardía. Natsuki se acercó a sus labios con una gran urgencia por besarla pero la otra se retiró sólo unos centímetros impidiéndoselo, esta la buscó de nuevo pero repitió el acto—,mi Natsuki esta muy ansiosa hoy… me necesita ¿verdad?— pícara broma que la hizo enrojecer mucho y un rico escalofrió recorrió todo su cuerpo.
Shizuru continuó besando su pecho, mordiéndole la piel, memorizando de nuevo cada centímetro de ese esplendido cuerpo, sus manos la recorrían por completo una y otra vez topándose con sus pantalones, no pasó mucho cuando comenzaron a estorbarles, los desabrochó y abrió un poco introduciendo sus manos, las manos de la peliazul se apretaron con fuerza en los hombros de la otra, una fina línea de sangre se empezó a correr por su espalda, sin querer le había echo daño pero se excusó por un momento, pensando que fue culpa de la ansiedad, de ese calor que comenzaba a sofocarla. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una maliciosa caricia muy cerca de su entrepierna
—¡Shi…zuru!— fue lo que hizo eco por la habitación, provocándole una sonrisa a la nombrada, bajaba sus pantalones con una lentitud torturante mientras besaba su intimidad por encima de la linda lencería, una vez que lo tiró al suelo se dispuso a bajar la última prenda con sus labios pero fue interrumpida, la otra chica la tomó por la barbilla plantándole un apasionado y demandante beso, giró rápidamente dejándola debajo de ella para quitarle el resto de la ropa de una manera rápida mientras la seguía besando—,te necesito— le confesó una vez que dejaron de besarse por falta de aire, lo dijo de una manera tan apasionada, tan sincera, que el corazón de Shizuru dio un vuelco.
Posó sus dedos en la lencería negra de Natsuki, era lo único que les estorbaba, la bajó con tranquilidad a pesar de que sabía muy bien cómo se sentía la otra chica, una vez calló con el resto de la ropa se miraron un minuto, la peliazul bajó la mirada, queriendo memorizar ese hermoso cuerpo bajo el suyo, quería llevarse una esencia de ese ser que tanto amaba y que sabía extrañaría demasiado.
Shizuru colocó sus manos en los hombros de la otra, comenzó a bajarlos recorriendo toda su silueta hasta dejarlos en sus caderas, esperando por la otra. Luego de unos minutos la chica por fin comenzó a cortar por completo la distancia entre sus cuerpo, el simple contacto de piel con piel les arrancaba gemidos desde lo más profundo de sus pechos, resonaban por gran parte del apartamento siendo el silencio el único testigo de este gran encuentro, cuando ya no quedó espacio entre ambas se aferraron con fuerza una a la otra, comenzaron a moverse con lentitud pero con firmeza, rozando sus intimidades, obteniendo el mayor de los placeres de esas sutiles caricias.
Se empezaban a deslizar finas líneas de sudor por sus frentes mientras gemían con mas fuerza con cada roce, sus corazones se aceleraban tanto que la proximidad les permitía sentir el de la otra latir al mismo ritmo que el propio, al mismo ritmo que sus movimientos que se aceleraban cada segundo, envistiéndose con mas fuerza, sosteniéndose con firmeza, queriendo que el abrazo fuera cada vez más próximo, como si quisieran ser una sola.
Sus entrepiernas se rozaban, sus líquidos se mezclaban y entre fuertes gemidos y respiraciones agitadas se decían lo mucho que se amaban, shizuru abrió los ojos y observo con fascinación como disfrutaba la persona que mas amaba, un regocijo se formo en su pecho, sencillamente es mejor hacer el amor que tener sexo, pronto cerró los ojos entregándose a las caricias de su ángel las cuales eran tan suaves y pausadas, la peliazul apoyo sus manos en la cama y se levanto un poco, subiendo la cabeza sus labios comenzaron a besar el rostro de la sensual castaña con demasiada ternura, demasiado amor.
-Te amo…- abriendo un poco más las piernas shizuru rodeo las caderas de su amante tratando de sentir un poco más cerca ese cuerpo que la encendía-Te amo mi amor…estas tan…tan ardiente- haciendo segunda al comentario de la morena logra que esta solo se esconda en el cuello mordiéndolo y dejando pequeñas marcas en la blanca piel de la otra chica…-Esto es poco de lo mucho que…aaghh..-no pudiendo seguir con el comentario natsuki comienza a mover con un poco mas de fuerza esas caderas que provocan que la castaña comience a lanzar fuertes gemidos que empieza a inundar toda la habitación, con gran gozo la morena escucha esos sonidos como la más bella melodía que seguramente la acompañara en aquel viaje planeado.
la fricción se comenzó a tornar más pasional, natsuki apretó las sabanas con fuerzas y dejo caer un poco mas su cuerpo unas manos comenzaron a rasgar un poco su espalda, shizuru besaba el cuerpo de su acompañante-Un poco más, por favor-obedeciendo la petición de su castaña, natsuki con trabajo se apretó mas, bajos las manos y se detuvieron en las caderas de esta masajeándolas y apretándolas contra su pelvis, el liquido que salía de ambos sexos hacia que esa fricción fuese más placentera, por un segundo la proximidad era tanta que sintieron como sus pequeños órganos se rozaban fuertemente haciéndolas vibrar de placer…-Natsuki!!!...-Grito la castaña cuando sintió como una corriente eléctrica recorría su espina dorsal, apretando mas las caderas de shizuru, natsuki no pudo más que esconder su rostro, no gemía tanto como la hermosa peliocre mas disfrutaba al mismo nivel.
Un fuerte gemido, el choque de dos cuerpos y dos almas que se entregan al placer, es lo único que había en esa oscura habitación, en la cual solo estaba de testigo el silencio irrumpido y la luz de luna que se asomaba por la rendija de la ventana, esa habitación solo podría ser utilizada de esa manera por esas dos personas que se amaban desenfrenadamente, no podría haber otras protagonistas sino ellas.
Sin poder hacer nada mas, un fuerte orgasmo azoto de lleno a las dos chicas, cubriéndolas de gran gozo y satisfacción, en verdad se puede sentir inmortal en ese estado, se puede acariciar las nubes con las yemas de los dedos, sensaciones tales eran cosas que solo ese mágico sentimiento nos da estar en intimidad con el ser amado…Pronto la peliazul cayo de lleno sobre el cuerpo de una muy agitada castaña, la cual daba suspiros muy fuertes aun, los músculos de ambas se comenzaba a destensar, por un momento se quedaron en esa posición, cuando natsuki adquirió de nuevo un poco de fuerzas se quito despacio de su amada sin separarse tanto, con fascinación observo como la castaña aun estaba recuperando el aliento, con los ojos cerrados, cosa que provoco tremenda alegría en la morena que sabia había hecho gozar a su musa, con su brazo rodeo la cintura fundiéndose en un abrazo, cuando shizuru iba a replicar algo natsuki sello los labios y solo se quedaron mirando por unos minutos, no era necesario hablar, el silencio que las acompañaba y sus miradas decían más que mil palabras…
