Disclaimer: Victorious y sus personajes no pertenecen.
—¿Y ahora dónde está? —preguntaba Andre, un poco cansado de esperar en la puerta de salida del museo.
—Creo que regresó a la momia inca, la princesa sacrificada —respondió Robbie tratando de divisarla en la multitud.
—¿Juanita? —preguntó la latina dirigiéndose a uno de sus amigos en particular.
—¡No lo sé Tori! No puse atención, estaba distraído viendo como la loca de mi novia respiraba profundamente cerca de esos restos momificados —contestó Beck, molesto y afectado, ya habían pasado más de una hora en ese lugar y Jade había recorrido la exhibición más de cuatro veces—. Lo siento, exploté —se disculpó, dándose cuenta de lo que acababa de hacer—. ¡No le digan que le dije loca, me mata, me mata!
—Tranquilo hermano, todos pensamos que está loca y nadie aquí quiere morir.
—¿Terminaste de ofrecer tu cuerpo para la posesión de almas? —le preguntó Tori viéndola acercarse al grupo con una sonrisa de satisfacción tan grande, como si hubiese terminado de olfatear un campo lleno de aromáticas flores.
—No sabes cuán satisfactorio fue esto —dijo alzando las cejas a la morena de una manera perturbadora—, me siento completamente viva, hmmm —suspiró—… como nueva.
Todos la quedaron viendo con una cara de querer salir huyendo de ahí lo más pronto posible y dejar un camino de humo como en las caricaturas, pero no tuvieron tiempo.
—Mejor vamos a comer —dijo Beck tomándola de la mano para salir del museo de una buena vez y dirigirse al malecón; habían acordado almorzar en uno de los restaurantes de mariscos del muelle.
—¿Ya podemos ordenar? —preguntó Andre, que tenía la mano en la pena de lo agotado que estaba por el calor.
—Robbie ya debe estar por llegar, no iba tan atrás de nosotros —dijo Tori virando hacia la gótica—. Jade, ¿por qué mejor no me entregas las cosas que Cat te mandó para mi? Digo, hasta que llegue Robbie… ¿Jade?
—Cat no te mandó nada —respondió entre dientes.
—Sí lo hizo, me envió un mensaje en la mañana diciendo que te pida lo que te encargó, así qué —dijo la latina estirando la mano en dirección a la gótica, la cual acercó su cara y sopló sobre su palma.
—Ahí tienes, una de las momias, ahora deja de molestar.
—¡Ew, Jade! —Se limpiaba la mano en el la camiseta de su moreno amigo, que en este punto estaba casi desmayado por la falta de alimento—. Vamos, no empieces. Solo dame lo que Cat te encargó.
—¡Aj! Está bien, ten —dijo recogiendo con rabia una bolsa de papel del piso y dejándola sobre la mesa.
Tori la abrió inmediatamente, marcando una sonrisa al ver su contenido.
—¿Te dejó su jirafa? —preguntó Andre husmeando un poco.
—¡Mr. Purple! —aclaró, sacándola para enseñársela a todos.
—Ahora, pon atención —dijo Jade muy seria—, debes colocarte esas absurdas orejas de gato de su disfraz, de lo contrario la Jira-Barney no se dejará alimentar. —A lo cuál Tori le regresó una sonrisa sarcástica y dijo:
—¡Mr. Purple!
—¡Shh! Que no me dejaste terminar —interrumpió—. El menú consiste en un desayuno, almuerzo y cena de pedazos ahumados de arcoíris y para beber, agua de lluvia de estrellas, mucha suerte.
—¿Ya? ¿Terminaste de burlarte?
—No, en realidad no, pero esto si es verdad, no es un regalo así que más vale que lo cuides hasta que Cat regrese.
—No te preocupes, lo conservaré en perfectas condiciones.
—Si, si, si, no sé por qué te lo encargó a ti.
—Tal vez porque no quería que termine como uno de los juguetes de Sid en Toy Story 2…
—¡Cállense! Ya podemos ordenar —dijo Andre emocionado—. Ahí está Robbie, medio muerto pero ahí viene.
—¿Qué diablos te pasó? —preguntó Beck al sudado chico.
—¡Sucede, que es verano… en Los Ángeles… estamos a más de 40 grados… y además de pedalear por 10 kilómetros…, tuve que lidiar con el guardia en el estacionamiento… porque mi vehículo no entra en la categoría normal de auto o bicicleta! —contaba entrecortado y completamente enojado.
—Pudiste haber pedido un aventón o tomar el bus, te ves asqueroso y terrible —dijo Jade haciéndose a un lado.
—¿Y Rex? —preguntó Tori. Robbie se enderezó inmediatamente y se levantó de un salto, salpicando sudor alrededor, diciendo que lo había olvidado en la guantera del "coche", pero cuando se disponía a ir por él, Andre lo detuvo y le dijo que haga la orden de lo que iba a comer antes de salir corriendo.
—Cuatro vasos de agua helada con hielos y una ensalada simple de tomate y lechugas.
—¡¿Estás hablando en serio?! ¿Te esperamos por más de 20 minutos para que ordenes agua y lechuga? —Negaba Andre indignado.
—¡Sí! Lo lamento, no tengo un auto 4x4 y no pienso comer más que eso, estoy a dieta para conquistar a Cat.
El escuálido chico de lentes recibió una fusiladora mirada de su moreno amigo, pero antes de que algo más sucediera, Beck le recomendó que se apresurara a recuperar a su muñeco, antes de que desaparezca o se derritiera bajo el sol. El día ya había sido lo suficientemente pesado como para que empiece una riña entre amigos.
Después de ordenar y mientras esperaban que Rex trajera a gritos a Robbie, Tori recibió un mensaje, unos segundos más tarde Jade recibía otro.
—Cat acaba de llegar a Boise, dice que está por salir del aeropuerto para ir a casa y que manda saludos a todos… menos a Tori —aclaró con una sonrisa de maldad.
En ese momento Cat le envió otro mensaje a la latina diciendo que si de casualidad Jade no le dio el saludo que acaba de mandar, podía estar segura de que era la única en del grupo a la que en realidad quería decir un "hola".
—¿Que te pasa Vega? Otra vez estás con cara de idiota.
—Acabo de leer… una buena noticia, nada más.
—¿Sobre qué? —preguntó Andre.
—Em —"Diablos Tori tienes que empezar a practicar la mentira rápida"—… pues, que el lunes hay descuentos en una tienda de…
—No podrás ir —interrumpió Robbie sentándose nuevamente con todos y dejando a Rex sobre sus piernas.
—¿Disculpa?
—Que no podrás ir —repitió normalizando su respiración—, tienes que trabajar conmigo en la producción de la obra del maestro Eisenberg.
—¡¿Contigo?! —preguntó Tori paralizada.
—Sí, soy el jefe de producción.
Genial, simplemente espectacular. Ahora tendría que pasar dos semanas con el chico que estaba moviendo mar y tierra para robarse a la pelirroja que le gustaba. Las vacaciones no podían empezar una la mejor manera, no… Solo una lluvia eléctrica que la dejara sin luz e internet podría superarlo.
—Así que, prepárate Tori, porque las semanas que vienen, no tendrás tiempo libre ni para pintarte las uñas —decía el chico mirándose las suyas, que tenían un color transparente pero un brillo singular.
Sí, todo podía ponerse aun peor.
—¿Por qué no llega la comidaaa? —se quejaba el moreno haciendo berrinche, casi fundido con la mesa caliente.
—Voy a gritar a alguien antes de que tengamos que momificar su cuerpo —dijo Jade levantándose de la mesa, lo que Tori aprovechó para preguntarles algo a sus amigos.
—¡Chicos, chicos! —les dijo apurada y ellos regresaron a verla con una cara de ¿qué te pasa?—. Cat me escribió en la mañana pidiéndome que hiciéramos algo juntos estas vacaciones para que Jade no pase aburrida, así qué...
—¿Ahora somos bufones de Jade?
—Andre, ella acaba de ir a buscar tu comida...
—¿Ah, sí? —respondió recobrando energía con solo la idea de comer—. ¿Y cuál es el plan?
Tori le sonrió negando y continuó.
—Se me ocurrió que cada semana, uno de nosotros puede sugerir alguna actividad y así tendríamos muchas cosas distintas que hacer —dijo, notando que todos asentían—. Primero podría ir Beck y Andre, y cuando acabemos la obra Robbie y yo, no sé, no importa el orden.
—Me parece una genial idea...
—Shhh, ahí viene —dijo Tori, volteando la mirada—. André, dile que fue tu idea o se opondrá, porque a mi me odia.
—¿De qué hablan? —preguntó Jade retomando su asiento, con dos meseras detrás que venían con los platos de comida.
—Que para no aburrirnos en las vacaciones se me ocurrió que podríamos... —dijo el moreno mirando a Tori tratando de recordar el plan —Em...
—Que cada semana... uno de nosotros puede... —continuó ella, haciendo un gesto con sus manos.
—… Organizar actividades, eso… y así tendríamos diferentes cosas que hacer —terminó el moreno sonriendo ampliamente al ver su enorme plato de camarones.
—Hmm, es una buena idea —Jade acordó—, podríamos empezar desde este lunes en ocho, ya que la semana que viene tenemos una "amenísima" reunión con la familia de Beck.
—Pensé que querías ir —dijo su novio.
Jade rodó los ojos y exclamó:
—Seguro bebé, tus tías y tus primos de Canadá, diversión total —dijo sonriendo y frunciendo el ceño inmediatamente—. Mientras no se les ocurra hacer nada en la playa, bajo este infernal sol, todo bien.
Y sí que hacía un calor extenuante, tan pronto como terminaron de almorzar y salieron de la sombra, sintieron derretirse bajo el fuerte sol.
—¡Te veo el lunes, Tori! ¡Ocho en punto!
Debió saberlo, se avecinaba una tormenta. Robbie, producción, Robbie, no tener tiempo para nada, más Robbie, cansancio, Robbie… El par de semanas que duraría su infierno no iniciaba aun, pero Tori ya estaba desesperada por que termine.
Finalmente llegó a su casa más que agotada y se dispuso a tomar un baño tibio en la bañera para después gozar de un par de horas de sueño para estar lista para su primera video llamada con Cat. Habían acordado que a las nueve en punto de la noche estarían frente al computador.
Entro a su habitación y lo primero que hizo fue lanzarse a la cama y cerrar los ojos.
"Solo cinco minutos, cinco… minutos…"
Pero para su mala suerte no fue así, estaba tan cansada que su cuerpo se rindió por dos horas y despertó cuando el cielo estaba de color naranja, junto con un agudo dolor de cabeza, producto del fuerte sol del medio día.
Entró en su baño, dejó el agua correr para llenar la tina de baño y colocó en el agua un par de gotas de esencia de eucalipto para refrescarse un poco; se sacó la ropa poco a poco y acomodó una bata floreada a un lado. Puso un poco de música suave y entró en el agua. Estaba tibia y sintió un gran alivio, nada como relajarse sola, sin estorbos o ruidos, sol, calor o…
—¡Tori, necesito que me ayudes con algo!
—¡¿Qué?! Trina, estoy bañándome, ¿no lo ves? —le respondió a su hermana que había entrado al cuarto de baño sin siquiera golpear.
—Estás a punto de dormirte en el agua y esto es más importante.
—¿Qué quieres?
—Papá y mamá van a salir de paseo por el fin de semana y yo quiero tener una cita con John.
—¿Y? —respondió Tori abriendo los ojos. No…, no quería ni pensar que ideas tenía su hermana para esa velada.
—Necesito que me ayudes a preparar algo de comer y que luego te encierres en tu cuarto y no salgas hasta mañana —aclaró su hermana—, y me refiero al resto de la noche… puedes poner música alta si quieres, pero no puedes salir, ni escuchar tras la puerta.
—¡Trina!
—Vamos Tori, no me hagas suplicar —se quejaba la mayor arrimada al lavabo.
—Es tu cita, cocina tú. Yo estoy cansada y además tengo planes.
—¿Cuáles, dormir? Ni siquiera tienes novio.
—Igual tengo planes, así que no… Pide una pizza o algo.
—¡Aj! Si no lo haces le diré a mamá y papá que casi pierdes el año entero.
—¡¿Qué?! ¿Cómo te enteraste?
—Por favor Tori, soy yo. Nadie puede guardar un secreto conmigo.
—No les digas, me castigarán y yo ya lo arreglé.
—No me importa. Baja a cocinar o les cuento —la chantajeó—. Puedes volver a llenar la tina luego. ¡Ayúdame!
—¡Está bien, lo haré! —gruño indignada, recogiendo su cabello con una toalla—. Pero con dos condiciones.
—¿Cuáles?
—No tengas sexo en otro lugar que no sea tu cama —dijo asqueada poniéndose la bata—. Quiero poder disfrutar del sofá, o la mesa del comedor, o el mesón de la cocina, o la alfombra de la sala, o el baño de visitas, sin pensar que algo pasó ahí contigo y el gorila.
—Eres una aburrida, pero bueno… solo en mi cama y la otra condición.
—Esta es la última vez que me amenazas con contarles a nuestros papás de mi nota o la que va soltar la lengua con que tuviste sexo aquí, con tu novio, seré yo.
—Eres insoportable, ¿sabes? —dijo Trina molesta, golpeando la puerta al salir.
Tori entonces se secó y se vistió con unos leggings grises y una remera floja de mangas largas y bajó a preparar una rápida lasaña que no le tomó más de cuarenta minutos; justo cuando sonó la alarma del horno, John timbraba la puerta.
—Llévate todo lo que necesites, no quiero verte por el resto de la noche —le dijo su hermana, arreglándose el cabello justo detrás de la puerta, segundos antes de abrir.
—Vanidosa —susurró Tori para si misma, tomando tres bolsas de papas fritas, un litro de limonada, un vaso, un tazón lleno de hielos y se dirigió a su alcoba para el encierro nocturno.
Cuando miró el reloj ya eran las ocho y aun se sentía agotada y adolorida, pero no le quedaba tiempo como para volver a llenar la bañera.
—¡Esto es el colmooo! —Protestaba a si misma mientras preparaba una ducha corta que cayera fuerte sobre su espalda y cuello para lograr relajarse, lo cual consiguió sin problemas; su primer instinto al salir, fue echarse sobre la cama y viajar por ahí, en el mundo de los sueños.
Todavía faltaban veinte minutos, que pasaban como si fueran años, así que para evitar dormirse nuevamente, prendió el televisor y su consola de video, y comenzó la entretenida tarea de matar Robbies y Trinas.
—Muerto… muerta… súper muerto… ¡Ja, toma esto hermanita!
«¿Estás por ahí? :P», sonaba su teléfono con un mensaje.
«¡Aquí estoy, ahora me conecto!» —contestó Tori, pausando el juego y apresurándose al espejo, no quería verse desarreglada para su primera llamada, ¿quién era la vanidosa ahora?
Espero unos segundos y el sonido de la llamada comenzó a sonar.
Decir que era la primera vez que ese absurdo pitido la emocionaba era poco, parecía como su estuviera esperando en la puerta de su casa a que Cat diera algunos pasos y apareciera de repente.
Sin embargo, unos segundos más tarde, lo único que veía era una pantalla negra, con un claro ruido de fondo.
—¿Cat?
—Hola, Tori.
—No te puedo ver.
—Lo sé, es que —dijo Cat entrecortada—… estoy cambiándome de ropa, espera un momento, por favor.
Entonces la latina se dio cuanta de que la cámara estaba siendo tapada con algo y aunque ella estaba pidiendo muy a sus adentros que ese "algo" resbalara, decidió decir algo para romper el incómodo silencio.
—Gracias por dejarme las orejas de gato y a Mr. Purple. Los cuidaré muy bien.
—¿Te explicó Jade sobre el horario de comida?
Comentario que la dejó helada… ¿Jade hablaba en serio cuando mencionó lo del arcoíris y la lluvia de estrellas?
—¿Tori?
—Em…
—Listo —dijo la pelirroja apareciendo vestida con su pijama—. Tienes una cara graciosa —rió—, estaba bromeando, ¿sabes?
—Lo imaginé, pero… Jade mencionó algo sobre la comida de la jirafa y… —dijo perdiendo a su amiga en la explicación—. Olvídalo, no importa. Te ves muy linda con tu pijama de frutas.
—Gracias Tori, tú también recién bañada. —Ambas rieron por los sutiles cumplidos que se hicieron y lo extraño que se sentía todo esto.
—Te notas cansada, ¿largo día?
—Sí, el viaje fue agotador, hubo mucha turbulencia —contestó bostezando—. Apenas dejé las maletas en mi habitación, fuimos al hospital a visitar a mi hermano, luego a conocer el pueblo y después regresamos a casa para almorzar. ¿Cómo les fue a ustedes en el museo?
—Bien, aunque fue raro, pero bien.
Tori le contó las travesías de la mañana y como Jade no paraba de inhalar profundamente cerca de las momias, haciendo que todos se incomodaran, a lo que Cat le respondió que solo hace eso para molestarlos, que muchas veces han ido juntas a esas exhibiciones y lo que más le interesa son las historias, pero ella es así, ¿cómo desperdiciar la oportunidad de contrariar a su grupo de amigos?
Después vino la charla sobre lo que harían para entretener a Jade, pero lo más importante de todo fue la decepción que Tori tenía sobre la bendita producción que empezaba el lunes con Robbie de jefe, eso era lo peor.
—Tan solo son dos semanas, vas a ver que todo va bien —la animaba, entrecerrando los ojos.
—Eso espero, solo quiero ya tener mi tiempo libre, dormir hasta tarde, llamarte, ver películas en pijama todo el día, llamarte, comer pizza en la cama, llamarte y volver a dormir.
—Eres un oso perezoso, no un ratón —mencionó Cat sonreída.
—¿Qué harás tú? —preguntó Tori con curiosidad, en realidad no se imaginaba que podría hacer allá, sola, sin amigos; después de todo eran diez semanas de vacaciones.
—Hoy me inscribí en el programa de voluntariado en el área infantil del hospital —le contó la pelirroja con emoción—, empiezo el lunes a las ocho de la mañana.
—¡Vaya! No sabía que tenías ganas de…
—¿Ayudar un poco?
—No me refería a eso… yo…
—Tranquila Tori, yo tampoco lo pensé, solo que hoy al no poder entrar al área de psiquiatría por ser menor de edad, fui a pasear por los corredores y un niño de cuatro años se acercó a mi y me guió hasta su cuarto. Era una habitación enorme, con unas ocho camas, Finn me llevó hasta la suya y me enseñó sus juguetes, así que empezamos a inventar historias y los otros niños se unieron. Unas horas más tarde la doctora encargada me preguntó si quería ayudar y yo le dije que me encantaría, así que me inscribí en el proyecto.
—Suena… triste. Digo…, es genial lo que vas a hacer, pero la idea de niños enfermos, me parte el alma.
—Lo sé, muchos de ellos están combatiendo cáncer, así que están calvos. Una de las niñas, Ana, me dijo que le encantaría tener mi color de pelo cuando le vuelva a crecer.
—Hmm —suspiró Tori con un claro pesar.
—No estés triste Tori… ellos ya están en las mejores manos, es un buen hospital, únicamente necesitan alguien que los haga reír un poco —dijo marcando los hoyos en sus mejillas—, y para eso estaré yo.
—Estoy segura de que pasarán el mejor verano… —se interrumpió a si misma, castigándose—. ¡Dios! Soy tan tonta, a veces debería cortarme la lengua.
—No lo eres, estoy segura de que unos buenos momentos definitivamente mejorarán sus días.
—Nadie mejor para eso que tú —dijo Tori viendo a su amiga recostada en el respaldar de su cama, con los ojos cerrados.
—¿Cat? —preguntó suavemente— ¡¿Cat?! —repitió con más fuerza.
—Perdón, me dormí dos segundos, lo juro, solo dos.
—Ve a descansar, mañana podemos hablar.
—Está bien —bostezó con amplitud—, pero te llamaré apenas despierte.
—Trato hecho.
Las chicas se despidieron y, aunque Cat realmente no podía más y se fue directo a dormir, Tori no pudo conciliar el sueño y continuó matando a las dos personas que la tenían con los nervios de punta… su amigo y escandalosa su hermana.
—¡Tori!
—¿Mmmm..ué? —murmuraba la latina bajo las sábanas. Daban las diez de la mañana del domingo y ella apenas había dormido tres horas.
—¡Tu maldito teléfono está sonando desde hace más de media hora!
—¿Quuué?
—¡Contesta el teléfonooo! —grito su hermana del otro lado de la puerta, la había cerrado con seguro la noche anterior.
—Teléfono, donde está el… —balbuceó dando toques suaves en la cama, sin mover un centímetro más que su mano—. ¡CAT, iba a llamarme! Es ella, es Cat, ¡¿dónde está el maldito teléfono?! —gritó al recordar el acuerdo con su amiga. Pegó un salto y levantó todas sus cobijas, buscó debajo de la cama, dentro de las bolsas de papas y nada, había dejado de sonar algunos segundos antes de que despertara y no tenía idea de como ubicarlo.
—¡Vamos Cat, llámame otra vez!
Volvió a sacudir y desbaratar todo en su cuarto pero no lo encontró.
—Trina, ¿puedes llamarme? —preguntó bajando las escaleras a la cocina.
—No, estoy harta de escuchar ese detestable tono.
—Por favor, no lo puedo encontrar —suplicó acercándose.
—No y más te vale que no suene nuevamente porque lo lanzo por la ventana.
Y así, como por arte de magia, el tono de esa pegajosa canción de Icona Pop empezó a tocar dentro del bolsillo de su sudadera. Había estado con ella todo el tiempo, ni siquiera recordaba que lo guardó ahí cuando fue al baño en la noche, usándolo de linterna, tratando de no ser descubierta por su calenturienta hermana.
—¡Corre Tori! ¡Correeee! —grito su Trina, levantándose de la mesa mientras ella salió disparada hasta su cuarto y volvió a cerrar la puerta con seguro antes de que asesine a su más querido hijo; sin embargo ya era demasiado tarde, la última llamada perdida apareció en su pantalla.
Pronto revisó las notificaciones y vio más de diez llamadas que Cat había hecho desde hace más de una hora y algunos mensajes.
«Tori, ¿estás despierta?»
«Ya veo que no, descansa un poco te llamo al rato».
«¿Despertaste?»
«Voy a salir con mis papás a la feria del centro, espero que haya buena señal ahí, las montañas aquí son tan altas que impiden la recepción en el celular, hablamos en la noche».
Marcó su número un par de veces, pero la pequeña no contestó, se había perdido de la llamada de la mañana, todo por jugar con su consola hasta el amanecer.
Ahora debía recoger el desorden que creó al buscar el aparato y encontrar algo entretenido que hacer que hacer hasta que oscurezca.
…
«Despierta ratón, ya son las siete de la mañana y debes estar ahí a las ocho, ¡suerte!».
De repente el lunes iniciaba bien, un mensaje de una linda chica al levantarse, un desayuno delicioso con panqueques y fruta, y una brisa refrescante; al parecer la temperatura comenzaba a decaer, todo se prestaba para el día perfecto.
Llegó un cuarto para las ocho de la mañana al teatro del Centro Juvenil y fue recibida por su maestro, quien le presentó al resto del equipo y le asigno algunas actividades. Robbie no aparecía por ningún lugar, lo cual según todos era bastante extraño, así que durante ese día fue designada al equipo de luces.
Mientras tanto, en Boise, Cat llegaba al hospital junto con sus padres y dirigiéndose directo al área de enfermería para recibir instrucciones.
—Básicamente lo que les pedimos a los voluntarios es que pasen tiempo con los chicos, ellos no salen del hospital, muchas veces ni se mueven de sus camas, así que jugar un poco con ellos o leerles un cuento les alegra muchísimo.
—Entiendo —dijo ladeando la cabeza al ver a un chiquitín esconderse tras uno de los aparadores—. ¡Finn! —dijo agitando la mano, el pequeño corrió hacia donde estaba y la tomó de la mano, jalándola suavemente.
—Creo que encontraste tu primera misión, Cat —dijo la encargada del programa, viéndola perderse en la gran habitación—. ¡Diviértanse!
No había dudas que lo haría, tenía experiencia con niños por tantos meses que trabajó de niñera con Sam, divertirse con ellos era pan comido. Pasó el día de aquí para allá con el pequeño y con algunos otros que se unieron a los juegos, por supuesto, sin abusar de la actividad física o los gritos, que lograban escucharse al otro lado del corredor.
—¿Y tú que hiciste? —preguntó Cat tras contarle de todo lo que había pasado con los chicos.
—Arreglar luces, mover escenografía, cambiar filtros —contestó divertida—, básicamente todo lo que no supe como contestar en el examen.
—Ese era el punto, ¿no?
—Sí, definitivamente eso es lo que tenía que aprender.
—¿No pasaste con Robbie?
—No, llegó muy tarde y lo pusieron en labores duras —dijo, recibiendo un confuso silencio del otro lado de la pantalla—… ya sabes, a cargar cosas y eso.
—¡Oh!… —respondió Cat, volteando a su derecha, un tanto distraída—. ¿Tori?
—¿Ajá?
—¿Crees que un día puedas venir? —preguntó la pelirroja con un poco de pena—. Sé que no estaba en tus planes viajar estas vacaciones, pero… me encantaría que pudieras ver esto con tus propios ojos.
—¿Qué estás viendo?
—Espera, déjame ver si puedo mover esto —dijo desconectando su computador y dirigiéndose al gran ventanal de su alcoba—. ¿Puedes verlo ahora?
—Está muy oscuro, casi… No, no veo nada más que oscuridad.
—Hmm —suspiró, pero una idea vino a su cabeza e inmediatamente gritó—: ¡Espera! Dame diez minutos y te vuelvo a llamar.
—…
—¿Me colgó? —se preguntó riendo, al ver el mensaje de que se encontraba sola en la ventana de la llamada—. Sí, me colgó.
Cat se apresuró a pedirle algo a su papá y salió al jardín, colocó una frazada que había bajado de su cama y la extendió sobre la hierba, se recostó y presionó el botón de la llamada desde su teléfono.
—¡Listo! —dijo emocionada cuando vio a Tori en pantalla.
—¿Qué… pasó?
—Fui a buscar un lente especial para el celular, para tratar de que veas lo mismo que yo.
—Okey, probémoslo —dijo la latina ajustando el brillo de la pantalla de su computador portátil, estaba demasiado oscuro como para distinguir algo.
—Concéntrate y avísame cuando logres ver las estrellas, ¿está bien?
La morena accedió y miró fijamente, dándose cuenta de que las hojas del árbol que estaban en la esquina superior derecha cambiaban de enfoque, se hacían borrosas y nítidas alternadamente, hasta que un millar de puntos apareció de la nada.
—¡Ahí, ahí, para ahí!… ¡Lo veo!
—¡Las ves! —Celebró la pequeña.
—¡Sí, son muchas Cat! Dios, el cielo está lleno… repleto de ellas.
Para alguien que había vivido toda la vida en Los Ángeles, donde el brillo de la ciudad y el constante smog, impide tener paisajes como ese, ver tantas estrellas al mismo tiempo fue realmente impactante.
—Me encantaría que estuvieras aquí… que pudieras ver esto conmigo —murmuró con un lamento.
—Sabes que yo haría lo que sea por ir, por verte, por pasar unos días contigo.
—Tal vez… yo podría ayudarte con algo de dinero para el pasaje y… podrías viajar.
—No, no estaría bien, ahorraste eso para poder divertirte allá, salir a pasear —le recordó Tori—, no sería justo.
Ambas se mantuvieron en silencio por algunos minutos, simplemente admirando el infinito cielo, hasta que la pelirroja viró la cámara y Tori se encontró con otra inmensidad en sus ojos.
—Veré la forma, Cat… Lo prometo —dijo pensando en como sería tener ese tipo de experiencias con ella, cosas que jamás podrían hacer en Los Ángeles, aventuras, definitivamente era algo con lo que quería empezar a soñar…
…y los sueños hay que convertirlos en realidad, ¿verdad?
Sobretodo cuando tienes en frente tuyo al infinito lleno de estrellas y entre ellas los ojos brillantes de la más hermosa mujer; todo junto… solo para ti.
— — —
Recobré la vista al comprender,
que tus ojos son el infinito,
y que no encuentro razón pa' dejar de adorarte,
me he encontrado un ángel en el mismo cielo.
Hoy me voy al infinito,
hoy me voy al infinito.
Nota de Autor:
Pues para que vean como va de ocupada mi agenda no tuve tiempo de sentarme a terminar este capítulo hasta ahora. En realidad debía abarcar un poco más de tiempo, pero, en mi defensa, cuando escribí el final, sentí que debía cortar ah, aumentando un capítulo más, porque no voy a eliminar todo lo que tenía que pasar después.
La canción del título "Infinito de Zoé". Si no la han escuchado aún, ya saben, pueden buscarla en YouTube.
También otra cosa importante y es que con Littlerock17 y rustjacque12, creamos un nuevo reto para los que escribimos en este fandom y en otros, se trata de la batalla entre el amor y el desamor, el romance y la pasión, el perdón y la venganza, el ángel bueno contra el malo y lo llamamos: San Valentín VS. San Violentín.
El reto es muy fácil y estas son las reglas:
1. Se puede escribir One Shots - Shortfics - Longfics - etc., eligiendo un bando entre el AMOR o la VENGANZA (o si prefieren, ambos temas)
2. Cualquier fandom puede participar.
3. En el summary del fic se debe escribir: "Participando en el VS. por el amor", "Participando en el VS. por la venganza" o "Participando en el VS. por el amor y la venganza", para que la gente que busca directo en esta página, pueda encontrarlos.
4. Si son parte del grupo de FB, "Amo leer Fics" les invitamos a que dejen ahí sus enlaces para poder leerlos. Si no son parte del grupo los invitamos a unirse, hablamos de nuestros ships favoritos y muchas otras cosas, solo búsquenlo con ese nombre y soliciten ingresar.
5. Los fics deben ser publicados cualquier día, empezando el 10 y terminando el 15 de febrero del 2015.
Esto es un juego para motivarnos a escribir cosas nuevas, inyectarnos un poco de adrenalina por las fechas, así que esperamos que se unan a la épica batalla.
Suerte, como siempre y los esperamos.
Con esto me despido, gracias por leer, espero que les haya gustado y si tienen quejas, preguntas, recomendaciones o lo que sea ahí está la caja de reviews.
Como ya es costumbre, una ":)" o una ":(" bastará para mi, pero si quieren dejarme un asdjfhggaksdhflj también es bienvenido.
Suerte siempre y hasta en dos semanas. ¡Adior!
