Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. Love Renting es creación de Karura UchihaI wtf. Todos los derechos reservados. ¡Gracias!
Love Renting
Capítulo IV
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Día 3
Lucy estaba al borde del colapso, ¿la razón? Simple: ¡Natsu estaba en su cama, semidesnudo! ¿Por qué? ¡Ni ella misma lo sabía! El clima no tenía nada que ver, apenas y estaban a mediados de junio, así que eran tiempos de lluvia y hacia una briza fresca. Entonces… ¿Por qué el chico estaba así? Ni Dios sabía con exactitud.
Sintió su cara arder y sus piernas flaquear, las mariposas en su estómago emigraron a su garganta y una sensación de querer salir corriendo de allí la invadió, sin embargo, no fue capaz de moverse un centímetro.
— ¡Natsu! —su voz tembló, delatando su nerviosismo.
El peli rosa se removió despreocupado sobre la cama, luego de lo cual, la sabana que lo cubría se cayó, dejándolo desnudo… tal como Dios lo trajo al mundo…
Lucy grito azorada y cerro fuertemente los ojos, no queriendo ver más de lo necesario, antes de que su mente colapsara, se sintió avergonzada consigo misma al pensar que Natsu tenía un trasero… muy agradable a la vista. ¿Qué diablos había sido de la correcta Lucy Heartfilia?
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—Es increíble lo despistados que ustedes pueden resultar, no puede ser chicos —se quejaba Levy, mientras untaba una clase de ungüento en la frente de la rubia, que en esos momentos se encontraba algo hinchada por un golpe que dio al chocar con la puerta en un intento de correr con los ojos cerrados—. En serio espero que esto te quite el dolor y la hinchazón, y tú, Natsu —señalo al muchacho, que en esos momentos ya estaba con un short y una camisa blanca de manga corta—. Espero que puedas ser capaz de usar ropa de vez en cuando, créeme, no te mueres por eso —comento sarcástica.
Por toda respuesta, el Dragneel respondió con una limpia carcajada, mientras se rascaba la nuca de manera nerviosa.
—Lu-chan, no sólo vine para curar tus heridas y regañar a Natsu, sino que también para decirte que Lisanna y Mira quieren hacer una fiesta y estas invitada.— dijo observando a su amiga.
—¿Fiesta…? ¿De qué?
—Pues no sé, algo de "es nuestro último año y hay que convivir" o no sé qué mierdas dijo. —comentó.
Lucy miro hacia la ventana. Oh vaya problema. A ella le gustaban las fiestas, a decir verdad, pero nunca se sentía a gusto… ¿cómo explicarlo?
Ah, sí. Siempre le ocurría algo vergonzoso.
—¿Cuándo y a qué hora será? —preguntó sin ganas, ya completamente resignada, pues si las hermanas Strauss la organizaban, sentía que debía ir de una u otra manera.
—Es hoy… a las 9 pm — desvió su mirada hacia el suelo.
—¡¿Es hoy?! ¿Por qué me entero hasta ahora?
—Pues… porque en la escuela no tuve tiempo de estar a solas contigo —sus ojos se dirigieron a Natsu—. Y pensé que estarías… ocupada… así que no quería interrumpir.
Lucy se confundió un poco y se sonrojó a la vez, por lo cual se molestó consigo misma, ¿ella ocupada con Natsu…? Eso fue lo que dio a entender su amiga, ¿no? ¿Por qué todo lo que sucedía era tan extraño ahora?
Sus achocolatados ojos se dirigieron al chico. Cuando sus miradas se conectaron, Natsu sonrió, alzando sólo la comisura de su labio derecho, y Lucy sintió que todo el aire en sus pulmones se iba. Esa sonrisa torcida… le causaba un agradable hormigueo en sus labios.
—…¡Lu-chan! —gritó Levy por enésima vez. Al ver que por fin su amiga se centraba en ella, suspiró cansada—. Ya sé que están enamorados y todo, pero necesito saber si van a asistir a lo de Mira.
—Claro que iré…mos… —miro de reojo al peli rosa y al ver que este asentía se sintió más segura.—, pero ¡qué boberías dices, Levy-chan!— se avergonzó y quiso estrangular a su amiga por lo anteriormente dicho.
—De acuerdo, espero que vayan muy guapos eh, nos vemos ahí.—ella sólo la ignoró. Tomó sus cosas y se encaminó hacia la puerta con una sonrisita—. Hasta luego, chicos.
Permanecieron en par de minutos en silencio cuando la peliazul se retiró, y cada uno se concentró en sus propios pensamientos.
—Oe, Lucy —susurró Natsu con expresión confundida, moviéndose, acercándose a donde se encontraba la misma. Se inclinó un poco, obligándola a pegarse más al pequeño sillón—. Sigo sin entender… ¿Por qué corriste hace rato? —pegó su frente con la contraria y soltó el aire por la nariz, provocándole cosquillas en los labios a la chica.
—Yo… — era incapaz de sostenerle la mirada, estaba muerta de la pena. ¿Cómo decirle a alguien que casi se desmayó al verle… el trasero? Pensaría que era una atrevida… o una mojigata. Y ella no quería ni una ni la otra.
—Acaso… ¿viste algo de tu agrado? —preguntó coqueto, riendo quedamente, impresionándola con su cambio de actitud tan repentino y radical.
Lucy casi se ahoga con su propia saliva. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¡Natsu debía estar mal de la cabeza o ser un pervertido total para soltar esa clase de pregunta con tanta simpleza! Y, además, ¿qué mierda era esa bipolaridad tan palpable?
No lo entendía. Sinceramente no podía comprenderlo.
—Tu silencio me dice que es verdad —él sonrió socarrón y arrogante. Al ver el sonrojo de Lucy que en esos momentos también llegaba a sus orejas, su orgullo se agrandó—. Eres tan predecible y fácil de leer —se calló un segundo, meditando sus palabras—. En serio serías aún más adorable, si no fueras tan terca, Luce.
Algo dentro de la rubia se movió, como un temblor recorriendo todo su ser, su corazón vibro y sus ojos se agrandaron al darse cuenta de esto. ¿Luce? Esa forma de pronunciar…
A pesar de que Loke —quien era su gran amigo en esos momentos— siempre le decía algo parecido, cuando Natsu lo decía…, cuando utilizaba ese tono… era tan… diferente.
—Dilo de nuevo —pidió, ocultando sus ojos tras el fleco de costado que cayó hacia su frente.
—¿Eh?
—Nada, nada— empujó al muchacho, lo suficiente para hacer un hueco entre su cuerpo y el sillón, aprovecho ese pequeño espacio y escapó. Corrió hasta su habitación y se encerró. Estar cerca de Natsu en esos momentos donde su mente le hacía bromas era peligroso.
Estaba cansada de ese tipo de situaciones que últimamente no dejaban de presentársele. ¿Por qué el Dragneel la avergonzaba tanto? Ella no solía ser tan tímida ni nada por el estilo. Pero si era sincera, algo de él hacía que se inquietara y se cohibiera a cada segundo.
Pero… el problema: ni ella sabía el porqué.
Suspiró, nuevamente apenada por haberlo abandonado así.
Natsu, en cambio, se sentó en el sillón, cerró los ojos y soltó un suspiro. Le costaba entender a esa chica.
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Faltaban un par de minutos para las 8:30 pm y Lucy ni siquiera se había movido de su cama. Natsu había tocado por varios minutos, pero ella ni se molestó en abrir la puerta, simplemente no quería salir y enfrentarlo.
—Una semana… se ha convertido en 3 días… y yo… ¿Qué estoy haciendo? —sumergida en una profunda depresión, ella no fue capaz de escuchar los golpes en su puerta, lo único que oía era su fino corazón de cristal quebrándose en miles de fragmentos.
—¡LUCY!— después de mucha insistencia, el muchacho consiguió abrir la puerta, casi partiéndola en dos—. Qué bueno, llegue a pensar que estabas muerta, que susto me llevé— la observó en un gesto de confusión, muy cercano a la inocencia—. A todo esto… ¿Por qué no abrías la puerta?
Heartfilia se había incorporado, quedando sentada sobre su cama, con algunas lágrimas resbalando por sus mejillas. La sorpresa se reflejaba en sus chocolatosos ojos.
—Mi… puerta —murmuró, no siendo capaz de creer lo que acababa de pasar—. Está rota… Tendré que pagar más a… la dueña…
—Oh… ¡Ah, la puerta! No te preocupes, soy bueno arreglando cosas, además tengo contactos— giñó un ojo. Luego se puso serio—. Pero tú… —las palabras se quedaron en su garganta, su mirada se oscureció y su cuerpo se tensó—. Estabas llorando —dijo y su voz sonó más ronca de lo normal.
—¿Eh?
—¿Por qué estabas llorando? —dio un par de pasos hacia donde se encontraba ella, se detuvo justo enfrente de la cama de la chica.
—Yo…— vaciló un poco—. No sé… estaba triste…
—Eso ya lo sé, es obvio que lloraste por eso, la cuestión aquí es… ¿Por qué?
—Por qué… ¿qué?
—¿Por qué estas triste? —Natsu se subió a la cama, quedando hincado. Lucy esta vez ni se inmutó por esto. El chico hizo una mueca de disgusto, a pesar de que no conocía a la rubia de nada, esa expresión de tristeza le destrozaba por dentro.
Algo inseguro de sus acciones, comenzó a gatear hacia ella, logrando que posara sus grandes ojos sobre él, eso le dio confianza y sonrió coquetamente, pausó sus movimientos, haciéndolos sexys y funcionaron ya que un enorme sonrojo y una expresión de confusión se apoderó de todo el rostro de la bella chica
al verlo así, gateando felinamente, como animal en celo… y ella la presa.
Tragó grueso ante ese pensamiento.
—¿Qué…? —se apegó a la cabecera de su cama, intentando alejarse de él, cuando su espalda hizo contacto con el mueble su menudo cuerpo se estremeció.
—No me gusta verte llorar, ya lo hablamos el otro día —el chico invadió completamente el espacio personal de Lucy. Apegó su un tanto bronceada frente con la pálida de ella, sonrió de lado y soltó un suspiro—. Tus expresiones tristes hacen que me excite —sacó la lengua y comenzó a lamer el labio superior de la chica. Se separó un par de centímetros, sus alientos chocaban y se mezclaban—. Así que eres responsable de lo que pase a continuación… —se inclinó un poco, sus manos comenzaron a recorrer los delgados brazos de Lucy, calentándolos—. …porque tú me provocas —su voz había sonado tan ronca que ella la hubiera comparado con el gruñido de un animal. Se estremeció cuando sintió la caliente lengua de Natsu recorrer sus mejillas sonrojadas, lamiendo los rastros de lágrimas con apremio. Ella no sabía cómo reaccionar. Estaba desesperada—. Sal —murmuró, refiriéndose a las lágrimas, con una sonrisa tonta tatuada en sus labios.
Lucy soltó una risita nerviosa que contrastó con su chillona voz. Él se separó abruptamente de ella, viéndola como si fuese la primera vez que la veía.
—¿Pasa… algo? —susurró ella, confundida por el bipolar comportamiento del chico, y algo molesta por la interrupción.
—Tu risa es hermosa… me recuerda a una campanilla que tuve hace mucho… cuando era niño… —su mueca se hizo nostálgica y sus ojos perdieron brillo—. Oe, Lucy… ¿puedo darte un regalo? —recargó su cabeza en el delgado hombro de la rubia, frotando su mejilla contra la piel contraria.
Ella asintió casi inconscientemente, incapaz de responder, ya que su voz se había perdido entre las miles de mariposas que revoloteaban por todo su ser.
Natsu ladeó la cabeza, viendo la unión hombro-cuello. La contempló con sumo interés y sonrió de lado. Respiró el aroma de Heartfilia, impregnando sus pulmones del dulce olor, cerró los ojos, dejándose llevar. Poso sus labios sobre la piel pálida de ella, rozándolos suavemente. Después saco la puntita de su lengua y comenzó a lamer como si la piel de Lucy fuese un dulce. Ella, en respuesta, gimió levemente.
—¿Qué pasa?— murmuró contra su piel, sonriendo juguetón, sabiendo perfectamente el porqué de sus reacciones—. ¿Te molesta?
—¿Eh?— entreabrió los ojos, realmente confundida.
—Lo que sientes… ¿te molesta? ¿Quieres que me detenga?— cuestionó con voz aterciopelada—. Si así lo quieres… lo haré.
La mente de la rubia estaba en llamas, la piel le ardía donde hacia contacto con la contraria. La encendía tan fácilmente, como si desprendiera fuego por cada poro de su cuerpo. Eso le avergonzaba y le asustaba, ser consciente de la influencia que Natsu tenía sobre ella… con tan solo unos días de conocerlo.
Nunca había sido buena con los chicos, pero sabía que aquello no podía ser nada bueno.
Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, recuerdos e imaginaciones que no sintió cuando Dragneel comenzó a succionar donde antes había estado lamiendo. Lucy soltó un gritillo de sorpresa.
—¿Qué…? —su pregunta se quedó en sus labios, bueno, entre sus labios y los de él.
—Ese es mi regalo, un chupetón —sonrió ¿cálidamente? Bueno, algo así—. No es mucho pero… es para que me recuerdes por un tiempo, me comprometo a remarcarlo todos los días —su tono era solemne, como si en vez de decir eso estuviese diciendo un poema a su país y sonreía resplandecientemente, mostrando sus afilados dientes—. Ahora, debes de arreglarte para ir a la fiesta, porque algo me dice que si no vamos por nuestra cuenta, Levy vendrá por nosotros, con su novio.
Lucy asintió lentamente, y luego le sonrió. Intentó por todos los medios ocultar la vergüenza que sentía, y lo consiguió.
—Tienes razón, enseguida estoy contigo.
El peli rosa asintió y le guiñó un ojo antes de salir de su habitación.
La mano derecha de Lucy se dirigió a su cuello, donde él le hizo el chupete. Aún estaba caliente. Sus mejillas se sonrojaron. ¿Qué diablos haría con ese demente?
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Lucy se había puesto una blusa sin mangas de color lila y unos shorts de mezclilla a medio muslo de color negro, resaltando su tersa piel. Su cabello lo llevaba recogido en una colita de costado, con un par de prendedorcitos de flores color violeta. Las zapatillas que se puso combinaban con su short. Iba muy guapa y muy sencilla.
Natsu, por su parte, decidió ponerse una camisa cuadriculada, de color bordó, de botones, los dos primeros libres, dejando ver parte de su musculoso pecho y un pantalón de mezclilla negro entubado, pegándose a su cuerpo como segunda piel, moldeando a la perfección sus largas piernas. Unos tenis negros con las cintas rojas y su rebelde y rosa cabello un poco más alborotado. En el cuello llevaba una bufanda blanquecina de la cual la rubia no notó el propósito.
Ambos ya se dirigían hacia el departamento de los Strauss, no muy lejos del de Lucy, a decir verdad. Dragneel iba conduciendo su motocicleta y ella iba detrás de él, aferrándose como si su vida dependiera de ello.
—¡Oye! ¿Te encuentras bien? —a pesar de que él se molestó en preguntarle, no podía aguantarse la risa ante las sencillas y miedosas acciones de la chica.
—¡Claro que sí!— exclamó con confianza fingida. En el fondo, sentía que sus mariposas se habían convertido en náuseas y que su comida saldría a flote en cualquier momento o tope.
Él soltó una risa. Algunos llamaban a su actitud la de una verdadera "tsundere".
—Según la dirección que me diste, ya mero llegamos, ¡Resiste, Lucy-sama!
Y ahí estaban otra vez, las náuseas se convirtieron en mariposas y el frío en su cuerpo se convirtió en calor. Dos simples palabras hacían que su interior vibrara y cambiara, ¿por qué Natsu tenía ese poder sobre ella?
—Natsu-idiota…— susurró conteniéndose las ganas de vomitar y él soltó una carcajada.
Lucy cerró los ojos y se recargó en la amplia espalda del muchacho, suspiró pausadamente y se abrazó más a él. Natsu siempre… era cálido. Una pequeña e ingenua sonrisa se escapó de sus labios. Definitivamente, no se molestaría si pasase todo lo que le quedaba de vida así, en una motocicleta, con él como conductor y ella detrás, abrazándolo. Sí, eso sonaba agradable.
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Al abrir la puerta, la música los recibió, ya que sonaba a todo lo que el reproductor daba. Lucy hizo una mueca de disgusto y se tapó una oreja, estaba demasiado fuerte para su gusto. Se trataba de música electrónica, esa que estaba de moda, y que ella estaba harta de escuchar, por cierto.
—¡Wow! Esas chicas sí que sabe organizar buenas fiestas, ¿eh? —los afilados ojos de Natsu brillaban con expectación, como un niño que entra a una gran dulcería y no sabe que comprar.
—Supongo — ella se encogió de hombros y observó todo el interior del departamento—. Siempre lo hacen, después de todo— se sentía cohibida, por alguna extraña razón, sentía que todas las miradas estaban posadas en ellos, a pesar de que nadie era consciente de su llegada. O al menos, eso parecía…
—¡Lu-chan y Natsu-chan! —Levy corrió a recibirlos con los brazos abiertos. Su verdosa mirada brillaba con ilusión—. Qué bueno que llegan, ya estaba comenzando a preocuparme de su demora— que en realidad eran 5 minutos tarde—. Pero pasen, por favor, no se queden ahí, beban algo y bailen hasta que les revienten los juanetes —sonrió divertida.
Ellos asintieron algo confundidos, y ella no tardó en desaparecer nuevamente entre la gente que se hallaba en la sala, que en esos momentos era usada como pista de baile.
—¿Qué es Levy de ti? —preguntó Natsu, viendo las luces fluorescentes en los techos y paredes, admirando la decoración, mientras ingresaban poco a poco.
—Se podría decir que es como una hermana para mí…
—Ah, ¿no hay parentesco?
—No.
—Oh, creí que ese tal Gajeel era tu primo o algo así.
—¿El novio de Levy-chan?— cuestionó, él asintió—. No. Nada que ver. La única que tiene algo que ver conmigo aquí en este pueblo es Michelle.
—¿Michelle?
—No está aquí, pero creo que vendrá pronto.
—No entiendo —confesó Natsu, encogiéndose de hombros y mirándola fijamente, esperando una respuesta.
—Cuando Michelle, mi prima, se enteró de que iba a cursar la secundaria, decidió traerme para que pudiera estudiar aquí. Siempre cuidó de mí en estos años, ya que mi padre es un hombre muy ocupado— explicó con tranquilidad—, pero ahora ella está de vacaciones.
—Oh, vaya. Así que, tu prima es como tu hermana, cielos, ¿tendré que tomar cuentas con ella? Es decir, si la estimas tanto, es como si me presentase con tu padre mismo, que asco de situación. Aunque pronto tendré que enfrentarme a él también.
—¿Eh?
—Lucy, absolutamente tienes que avisarme cuando vuelva tu prima para tener mi guion listo.
—¿Guion?
—¡Claro! Tengo que causar una buena impresión si es que no quiero que esa tal Michelle este sobre mí, eso podría complicar mi relación con mi querido suegrito —una enorme sonrisa traviesa surcó los labios del chico. Mientras que una gota de sudor recorrió la nuca de ella.
Y eso que al fin habían logrado mantener una conversación como la gente común y corriente.
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Estaba sentada en uno de los sillones, viendo a sus compañeros de clase bailar al compás de la música. Una sonrisa se posaba en sus labios y un vaso en su mano. Estaba sola, puesto que Natsu estaba ocupado teniendo la charla sobre quién sabe qué con Gajeel.
Sí, el novio de su amiga —que, de paso, le hacía bullying— y su acompañante al fin se habían encontrado y en cuanto sus miradas hicieron contacto ambos se pusieron serios; cuando después de apenas unos minutos ya ambos hablaban animadamente y bebían alcohol, además que de vez en cuando miraban hacia donde estaba ella y se murmuraban algo para después reírse. Definitivamente esos dos ya estaban algo borrachos. Y definitivamente se harían grandes amigos.
—¿Dónde dejaste a tu novio, Heartfilia? —preguntó de pronto una chica de mirada puntiaguda y cabello claro. Una compañera de la clase, con la cual Lucy obviamente no compartía ningún tipo de amistad.
—Dicen por ahí que lo compraste en una subasta, ¿eso es cierto, rubia? —comentó otra chica de ojos rojos cobrizos, al igual que su cabello.
—Angel, Flare… —por la mueca de disgusto y su voz resentida era más que obvio que Lucy no quería hablar con ellas, además de que su presencia la intimidaba un poco. Ambas eran… raras—. Yo no sé de qué—
—Sólo quiero decirte que te alejes del nuevo. No-es-justo, siempre quieres acaparar a todos los buenos. Ya saliste con Gray y Loke y ahora quieres acaparar al bonito extranjero —Angel, la albina, posó sus manos en la cintura y fulminó con la mirada a Lucy—. Además, mírate, eres… patética—
—Cállate— masculló ella al tiempo que desvió la mirada, siendo incapaz de enfrentarlas visualmente.
—¡Oigan! ¿Qué le están haciendo a mi novia? —gritó Natsu por detrás de las chicas, apareciendo de la nada. Las rodeó y se sentó junto a la rubia y la abrazó de los hombros, protegiéndola entre sus brazos musculosos—. ¿Por qué no van a fregar a otra parte, par de zorras?
—¡Natsu!— Lucy lo observó híper-sorprendida.
Flare llevó las manos a su pecho, ahogando un grito por la ofensa recibida, y Angel inmediatamente alzó la mano, dispuesta a darle una bofetada al chico por tu atrevimiento, cuando una mano pálida la detuvo.
—¡Oe! ¿No creen que están causando un escándalo innecesario? —se trataba de Gray, que, además de ser ex novio de Lucy, lo era también de Angel. Se mostraba molesto, y sus profundos y oscuros ojos las fulminaban. Si las miradas mataran…
Tanto Angel como Flare bufaron. La albina se soltó del agarre del chico, y al observar a su amiga, ambas asintieron y decidieron huir ilesas antes de quedar mal paradas a causa del aparentemente mal temperamento de los dos muchachos.
—Gracias, pero no era necesario que intervinieras, yo puedo proteger a mi novia solo —el peli rosa frunció el ceño e hizo una mueca de disgusto—. No necesito que otros hagan lo que me corresponde a mí.
—Mira, en primer lugar, le hablaste muy mal a esas dos— masculló observándolo a los ojos—, y segundo, no me importa tu actitud de supuesto chico matón, Lucy también fue mi novia y…
Lucy parpadeó confundida, sin saber cómo reaccionar, e intercaló miradas entre ambos chicos.
—Tú tampoco las trataste muy bien— acotó Natsu con una sonrisa sardónica—. Y Lucy fue tu novia, de tiempo pasado, ahora ella es mi novia. Te agradecería que ya no te metieras.
—Bueno, ¿cuál es tu maldito problema, imbécil?
—¡Tu presencia me molesta y me asquea, idiota!— lo observó de pies a cabeza con el ceño fruncido—. Ni siquiera llevas camisa.
—Maldición.
—¡Hey~! Chicos —intervino Levy, trayendo consigo a Gajeel, quien sujetó los hombros de ambos—. ¿No creen que deberían de discutir esto afuera? Es que están estropeando el ambiente —la peli azul sonrió con ternura y eso sólo logro tensar al rosado y al azabache.
Gray tomó su playera del piso —sin saber cómo realmente fue a parar allí— y examinó al Dragneel con desagrado, volteó la cabeza y bufó.
—No es necesario que malgaste mi tiempo en un ridículo como tú —dijo para comenzar a marcharse. Frenó en seco, y le lanzó una última mirada a una Lucy anonadada y a un Natsu cabreado. Sonrió de lado por esto último—. Aunque, cuando quieras, un duelo no me haría mal. Te ganaría de todos modos— y desapareció por el pasillo.
—Idiota —murmuró Natsu, abrazando más a la rubia híper-mega desconcertada que tenía al lado—. Como si pudiera hacerme un rasguño.
En todo ese tiempo Heartfilia había permanecido con los ojos abiertos, incrédula de lo que había pasado.
Si no lo interpretó mal… ¿Gray se estaba peleando por ella? ¿Él la había defendido de Angel y Flare? ¿Acaso Gray estaba celoso de Natsu…? Lucy negó con la cabeza y se mordió el labio inferior. Se sintió terriblemente mal consigo misma al darse cuenta de que eso le había agradado.
Saber que aún le importaba a Gray Fullbuster… ¿significaba que nunca fue tan… poca cosa para él?
—Natsu— llamó la atención de todavía un tenso peli rosa. Él le sonrió quedamente, pero ella no le correspondió. Al contrario, frunció el ceño—. No quiero que vuelvas a pelear por mí.
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Después de lo que había pasado en la "pista de baile", Natsu y Lucy se fueron al segundo piso, donde estaban las habitaciones. Ambos se habían metido a la biblioteca y habían permanecido en un silencio sepulcral.
La discusión del peli rosa, y la posterior declaración de la rubia, había creado un ambiente de nerviosismo del cual Lucy no estaba segura de cómo salir.
—Creo que ya sé de donde conozco a ese tal Gray —comentó repentinamente él, con la mirada distraída.
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Continuará...
N/A: ¡Hola! Primeramente quiero disculparme con todo aquel seguidor de este grandioso fic, por no actualizar en muchísimo tiempo. Mil disculpas, en serio. Me quedé sin PC por todo este tiempo y perdí mis documentos, todo. No tenía ningún medio para actualizar, ya que el cel no me funciona para eso. Mierda ¬¬
En fin, espero les haya gustado este capítulo, intentaré volver con el siguiente pronto. Ya saben que el fic no es mío, pero hago todo lo que está a mi alcance para que pueda quedar bien con nuestros queridos magos del gremio que tanto amamos. Espero me sigan apoyando, con su lectura y reviews. Es todo lo que un escritor de Fanfiction pide.
Gracias a:
kira renge
guille
NEKO-chan
TheHinata
AnikaDragneel
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Namine Drawing
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¡Nos leemos! Y gracias a todos por el apoyo.
Un beso enorme xx.
Noe, fuera.
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