Una mujer de largos cabellos negros, más negros que la noche caminaba de un lado al otro haciendo ruido con sus tacones en el suelo. Su cara daba miedo, era fría y casi blanca como un cadáver. Lucía un elegante vestido negro el cual por momentos lo reflejaba en un gran espejo ante la mirada confusa de un hombre de cabellera larga el cual estaba hecho una trenza. — ¿Y cuál es tu objetivo querida?—Pregunto aquel hombre.

¿Por qué lo preguntas?—Le pregunto la mujer del vestido negro.

Sabes que es de mala educación, responder una pregunta con otra—Le dijo el hombre.

¡Y eso que Bankotsu!—Le dijo enfadada.

Da igual. ¿Para que llevas ese vestido negro Kikyo?—Pregunto Bankotsu.

Por que pronto tendré que usarlo, de algún modo u otro—Dijo mirándose al espejo y sonriendo de lado.

Sí, pero tú no usas un vestido que ya usaste—Le dijo confundido. —Digo, ya que ese vestido lo uso tu personaje, cuando todos creían muerta al personaje de la bellísima Aome Higurashi. —Le dijo más confundido.

Exacto, pero pronto ese episodio será una realidad y este vestido tendrá sentido. —Le respondió.

Déjame recordar ¿Fue en el capítulo 6 verdad?—Le pregunto.

Sí, secretamente tome el vestido y me lo guarde, ya que fue mi esperanza para poder eliminarla de una vez por todas. —Le respondió bajándose el cierre del vestido y Bankotsu se levantó a ayudarla enseguida.

No creo que sea necesario—Le dijo Bankotsu mientras le besaba el cuello.

¡Como que no!—Se exalto Kikyo— ¡Pronto morirá de verdad, pero antes sufrirá y esta vez será realidad, no una estúpida novela!—Hablo enfada retirándose.

En la mañana llegue al departamento de Inuyasha, esperando que me dejara entrar y que no me deje fuera como anoche y me sorprendí al ver a un niño que permanecía dormido en la puerta junto con un bolso que usaba de almohada. No quise asustarle, pero al despertarse pego un grito lo que hizo salir a Inuyasha. — ¿¡Qué demonios sucede!?—Pregunto verdaderamente enojado.

¿Tu eres Taisho Inuyasha, verdad?—Pregunto el niño que al intentar levantarse resbalo y se golpeó.

¿Oye te encuentras bien?—Le pregunte dulcemente.

Sí, solo me golpee la rodilla, no es nada—Dijo haciendo una leve mueca de dolor.

¡Keh! ¿¡Que crees que haces!?—Pregunto Inuyasha frotándose los ojos, pero no lo hice caso. Yo solamente entre al departamento dándole la mano al niño que se dio la vuelta y pude observar cómo le sacaba la lengua a Inuyasha.

¡Ah, Inuyasha entra el bolso!—Le ordene, ya que no lo perdonaría por lo de anoche.

Una vez dentro del departamento, le pude una bandita en la rodilla del niño que ahora que lo veía detenidamente era muy tierno. Su cabello era pelirrojo, tenía ojos verdes agua y una cola de caballo salía por la gorra que llevaba de color azul.

¡Ha! ¡Si ya lo curaste que se largue!-Grito Inuyasha. Iba a regañarlo por tratar así a un niño, pero no hizo falta.

¡Por que no te comportas!—Le dijo el niño sacándole la lengua y haciendo enojar a Inuyasha. —O acaso estas celoso que la señorita me quiera más-Le dijo burlón el niño haciendo enojar más a Inuyasha que estaba dispuesto a pegarle.

¡Si te atreves, tu duermes fuera esta vez!-Le amenace.

¡Bah! ¡Te recuerdo que es mi departamento muñequita!—Me grito Inuyasha. Pero no dude en hacerle frente.

¡Pero ahora vivo yo aquí contigo!—Le recordé.

¡No interesa!—Le grite, mientras nuestras caras se acercaban más de lo normal.

¿Se van a besar como en la novela?—Pregunto el niño entremedio de ambos. Eso hizo que yo he Inuyasha no separáramos y nos pusiéramos rojos.

¡Tu cállate enano!—Grito Inuyasha yéndose.

¿Y dime, cómo te llamas?—Pregunte, obviamente cambiando de tema.

Me llamo Shippo Kitsune—Me dijo, pero igual quedaba por saber quién era, porque estaba durmiendo en la puerta del departamento de Inuyasha.

¿Algo más?—Pregunte decidida a indagar más.

Sí, se supone que tendré que vivir un tiempo con, Taisho Inuyasha y tu Higurashi Aome—Dijo simplemente.

No gracias, no tengo apetito de cambiar pañales—Salió diciendo como si nada Inuyasha.

Soy parte del contrato tonto y no puedes evitar que viva aquí contigo. —Le dijo burlón el pequeño niño llamado Shippo, demasiado tranquilo. — ¿Y cuándo desayunamos?—Pregunto dejándonos a mi e Inuyasha sin entender.

Esa mañana prepare el desayuno y el niño comió feliz, en cambio Inuyasha miraba la escena enfadado, intente hacer que desayune, pero no quiso, no se lo merecía, pero tampoco quería pelear todo el tiempo, no éramos un par de niños. Luego de una hora ya estábamos listos para ir a grabar, Inuyasha seguía con su humor de perros, pero trataba de no hacerle caso, los tres no subimos a su auto y me sorprendió que manejara tranquilo, pensé que de lo enojado que estaba manejaría como un loco.

Inuyasha, Aome. —Nos llamó Mioga cuando nos vio llegar. —Un momento… ¿Dónde está Shippo?—Pregunto Mioga. Y era cierto donde estaba. —Se supone que debería de llegar con ustedes.

¡Dime Inuyasha! —le dije llamando su atención, ya que se hacia el yo no tuve nada que ver. — ¿¡Donde se supone que dejaste al pequeño Shippo!?—Le grite enojada, menos mal que las personas del lugar no nos miraron, parecían no escucharme.

Dime linda—Me dijo divertido, cruzándose de brazos.

¡Se supone que debería de venir con tigo!—Lo fulmine con la mirada.

Haber, haber ¿Díganme que pasa?—Pregunto Mioga, bastante confundido.

FLASH BACK

Una vez que llegamos al estudio jugamos una apuesta con Inuyasha. Se trataba de quien terminara más rápido el medio kilo de helado quedaría a cargo de Shippo, ya que los dos juntos era imposible, pero Inuyasha se había distraído al ver pasar una señorita que dejaba ver provocativamente sus piernas y le gane, entonces el quedo a cargo de Shippo y se fue con él a su camarín. — ¡Cuídalo bien!—Le grite antes de marcharme.

Descuida, eso lo hare perfectamente—Me dijo y ahí no lo vi más.

FIN FLASH BACK

¿¡Quee!? ¡Como fueron capaz de jugar una apuesta para ver quien lo cuidaba!—Se alteró Mioga, buscando con la mirada, pensando que era una broma.

Tranquilo Mioga, ella es la responsable—Dijo Inuyasha cínico, poniendo una mano consoladoramente en el hombro de Mioga. —Seguro lo perdió ella de camino acá y ahora trata de echarme la culpa—Me dijo dando un bostezo.

¡Yo gane la apuesta y debería de llegar a tu lado, tonto!—Le grite enfrentándolo, pero de prisa nos separamos, ya que se supone que éramos la parejita feliz.

Oye tonto, la próxima vez que te distraigas con una linda chica no me dejes de lado—apareció diciendo Shippo, como si nada.

¿Linda chica?—Pregunte confundida.

Tranquila Aome no te pongas celosa—Me dijo Shippo—Cuando íbamos camino a su camarín, vio pasar a una mujer más chica que la anterior y se distrajo, lo que no me gusto fue que me gustara de lado. —Dijo apoyándose en Inuyasha.

Eso no tiene por qué ponerte celosa—Me dijo Inuyasha marchándose, pero antes me toco la nariz con la punta de un de sus dedos. — ¿Yo celosa?—Me pregunte.

Bueno, bueno, basta de discusiones, ya Shippo esta acá y ahora antes de grabar debo contarles de el—Dijo Mioga adelantando el paso y poniéndose delante de Inuyasha que giro, me saco la lengua y luego me guiño un ojo.