DULCE
Cuando Kanda besaba los delicados labios de Allen, una dulzura indescriptible invadía cada uno de sus sentidos, mucho más empalagoso que la miel, pero no menos atrayente que la leche.
Le habría gustado poder compararlos con otros alimentos, pero hace mucho que no comía cosas dulces, en realidad los detestaba.
Estas habían sido desechadas hace mucho de su dieta, cuando descubrió lo difícil que era la vida, se había convertido tal y como ella: amargo.
Durante muchos años había despreciado todo aquello que fuera dulce, simplemente porque no concordaban con su personalidad o lo que quería demostrar, pero ahora no solo disfrutaba de estas, sino que Allen, el ser más dulce (y estúpido) que hubiera conocido, se había vuelto su adicción.
Allen le besó nuevamente, acarició su cabello como en anteriores ocasiones y rió dulcemente, cerca de su oído.
-Te quiero- Le escuchó decir al muchacho, esa voz suave, amable, dulce…le gustaba, pero…
-Es suficiente- Exclamó Kanda en voz alta, apartando a Allen- Esto ha terminado.
Desconocía las razones por las que había iniciado, aburrimiento, diversión, tedio....pero ahora eso no importaba mucho en realidad, debía terminar cuanto antes con aquello, lo dulce simplemente no combinaba con lo amargo, no sin que uno dominara al otro.
-¿Qué quieres decir?- Había desesperación y dolor en la voz de Allen, le ignoró y empujó hacia un lado, no quería ver aquellos ojos o sería conquistado por su dulzura.
-Es todo- Dictaminó nuevamente y se marchó.
Allen era demasiado dulce para su gusto, y lo cierto es que el jamás gustaría de algo tan meloso; tarde o temprano quizás lo volviera igual de amargo que el. Quería evitarse toda aquella parte de las lágrimas y reclamos, seguramente el pequeño iría a llorar, se lamentaría unos días, y le vería con rencor durante un par de semanas. Con el tiempo le olvidaría y retomarían aquella relación de indiferencia y aversión mutua.
"Lo dulce solo es momentáneo" Pensó, escuchando los gemidos ahogados de su pequeño brote de habas.
BOCADO- BOCADO- BOCADO
-Toma- Linalee colocó frente a si una rebanada de pastel- Es el favorito de Allen y Lavi, seguramente a ti también te gustará.
-No lo quiero- Renegó haciéndolo a un lado.
-Vamos Yu, seguro que sabe delicioso- Lavi intentó meterle el pedazo de pastel a la fuerza; consiguió meterle un pedazo, pero le escupió al instante.
-Eso esta demasiado dulce- Se quejó desenvainado a Mugen.
-Yo creo que entre más dulce mejor- Opinó Allen que recién llegó, tomó el pastel y empezó a comerlo.- ¿Seguro que no quieres, bakanda?
-No- Allen le sonreía, al igual que el pastel era dulce y desde ese día, no le había notado malhumorado o enojado, siempre sonriendo.
-Tú te lo pierdes- Y sin más, se metió la rebanada entera a la boca.
Un explorador llegó, Allen les anunció que iría a una misión, como era usual se marchó con una sonrisa.
Cansado regresó a su habitación, no quería saber nada de ese niño, ni de los idiotas que se hacían llamar sus amigos.
Entró, se echó sobre la cama con desgano y entonces le vio, una rebanada de pastel sobre la mesa, junto a esta una nota.
"El pastel es dulce"
Aquella bonita caligrafía, no podía ser de alguien más que de Allen. Dubitativo, le dio un mordisco al pastel de fresas, por alguna extraña razón pensó en Allen, no solo en él, también en sus besos, en sus labios, en sus caricias, en su cuerpo, en la manera tan especial que tenía de gritar cuando…
Se descubrió a si mismo, devorando el pastel, pero no se detuvo. El azúcar, merengue, fresas…eran una combinación perfectamente dulce.
"Al igual que Allen"
BOCADO- BOCADO- BOCADO
La misión había sido un fracaso, incluso creía que esa palabra era demasiado para describirla, ni inocencia, ni Akumas, ni Noés; nada, absolutamente nada.
Observó a Linalee correr por el pasillo, parecía realmente preocupada.
-¿Qué ocurre?- La tomó del brazo y le preguntó.
-Allen…Allen ha regresado y esta herido de gravedad.
No escuchó mas, corrió hasta la enfermería, debía de encontrarse ahí. Entró precipitadamente a la habitación, lo encontró dormido, cerró la puerta con llave y se acercó hasta el pequeño cuerpo envuelto en vendas.
Le acarició el cabello, y se aproximo hasta su rostro, le besó en los labios…esa dulce sensación alboroto todos sus sentidos, como otras tantas veces.
-¿Te gustó el pastel?- Cuestionó el menos con gran esfuerzo; por simple inercia soltó sus labios, al sentir que el otro intentaba hablarle.
-Si.
A quién demonios intentaba engañar, por más que lo negará no podía engañarse, no solo le gustaban las cosas dulces, sino que se atrevería a decir que las amaba…Al menos todas aquellas que provinieran de su dulce Allen. Y con esto en mente, besó una vez más aquellos labios, ni el azúcar podía llegar a parecerle más dulce.
CONTINUARÁ…
Con que cara explicar el atraso, una gran disculpa, pero este fic me encanta aunque no se me hace tan fácil enlazarlos uno a uno.
Como ya expliqué en una ocasión, este fic esta narrado desde el punto de vista de Allen o Kanda y cada uno se va intercalando la narración, además de que en cada capi se refieran a algo relacionado con la comida, los personajes lo asocian y de ahí se desarrolla la historia.
En este capi no hay lemón, alguien me dijo que este fic iba muy deprisa y le doy toda la razón, pero la idea original se ha separado, empezaré con la historia a fondo partir del próximo capi.
Gracias a todos por sus reviews, lamento no tener tiempo para responderlos, pero se agradecen mucho.
Ya saben, cualquier cosa que no les guste, me avisan y la corregiré, dentro de mis grandes limitaciones.
Se cuidan mucho, besos…bye
¡FELIZ AÑO NUEVO!
