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Disfruten.
Parte 2
Cualquiera que haya visto el jardín de la mansión Berlitz, sentiría verdadera felicidad, eso era lo que había dicho un viajero hacia un tiempo, este era un jardín lleno de flores, amarillas, rojas, azules y otros colores, sin embargo lo más importante del jardín no era la vegetación hermosa y cuidada que existía, eran los inquilinos y creaturas vivientes de aquel hermoso lugar, Pokémon, de todos los tamaños y tipos, el jardín de la familia Berlitz era famoso para los viajeros por su cantidad enorme de Pokémon salvajes que se agrupaban y vivían en armonía en aquel lugar.
Cercano a la mansión y con vista a este maravilloso paisaje, se encontraba una mesa blanca en donde la dueña del lugar bebía su te de la mañana, sus facciones eran delicadas, su cabello era corto, de color azul oscuro, y su cuerpo bien cuidado estaba ataviado en un vestido blanco, cualquiera podía imaginar que la mujer poseedora de tal belleza, no era mas vieja que una chica de veinte años, pero la realidad es que Johanna Berlitz era ya una mujer entre sus casi cuarenta y con una hija de dieciocho.
- Sebas, ¿Le hablaste a Dawn? – La mujer se dirigió al mayordomo que se encontraba detrás de ella, Johanna conocía los hábitos matutinos de su hija y su rebeldía con respecto a los temas de parecer una señorita, el pensamiento solo le hizo suspirar en cansancio.
- Dijo que bajaba en un momento, mi señora. – El mayordomo contesto con naturalidad.
Un par de minutos después, la joven Dawn Berlitz se unió a su madre en el desayuno.
- Hoy no estas somnolienta, ni lanzando dagas con la mirada a Sebas, ¿Ocurre algo Dawn? – El mayordomo también se encontraba sorprendido, no era secreto que ambos no se llevaban de maravilla, Dawn más sin embargo respondió.
- Hoy es el evento de la señorita Balance, madre, es un día importante y no puedo fallarte. – Johanna sonrío con suficiencia ante la declaración de su hija, a pesar de todo, Dawn era la heredera de la familia y pese a tener una actitud rebelde, no había descuidado ningún ápice en cuanto educación, Dawn sabia que uno de estos días ella seria la responsable por todo y por lo tanto quería hacerlo bien.
- Me alegro escuchar eso. – El evento de May Balance era bien conocido por todas las familias y empresarios de la región, después de todo la señorita Balance era socia de muchos y había hecho negocios con todos. La familia Berlitz en especial, se beneficiaba enormemente gracias a su sociedad con las empresas de May. Sin embargo, Johanna sabia que la otra razón principal para estar ansiosa por el evento era porque Dawn admiraba a May, y la miraba como una especie de hermana mayor.
Luego de terminado el desayuno, la mujer se levantó de la mesa, dirigiéndose a su hija.
- Dawn, saldré un momento, céntrate en tus estudios y en la tarde espero verte en mi estudio, creo que es tiempo de darte algo que debes tener.
La joven solo asintió, su madre se dirigió a la puerta de la mansión, donde un automóvil estaba esperándola.
Dawn quien se había quedado con Sebas, pregunto:
- Bien Sebas-Tian, ¿Cuál es la primera lección de hoy? – La pregunta era en tono burla, pero el mayordomo decidió ignorar la provocación de la joven.
- Su tutora en economía esta en la biblioteca, después, su lección en etiqueta, más tarde, su lección en filosofía, por último su lección como jinete. – Sebas sonrió al ver la mirada perdida y derrotada de la señorita Berlitz, quien quería correr, al final la joven suspiro en desgano y se dirigió a la biblioteca personal de la familia, al mal paso darle prisa pensó.
Luego de un productivo día y unas extenuantes lecciones, Dawn se encontraba en el estudio personal de su madre, la joven no pudo evitar sentirse ansiosa, su madre quería entregarle algo, y por su tono de la mañana podía intuir que era algo importante, ella estaba lista, si quería seguir los pasos de May tenía que estar lista y por ello se dedicaba a sus estudios con lo mejor posible.
Unos momentos después su madre entraba al estudio, a pesar de su belleza, Johanna Berlitz era la dueña de la mansión y la empresa, una empresaria férrea y Dawn quería emular lo hecho por su madre en un futuro, quizás hoy sea el comienzo.
La mujer vio a su hija ansiosa y no pudo evitar sonreír, dejando a un lado que su pequeña ahora era una mujer hecha y derecha sabia que el siguiente paso era darle mas responsabilidades a su hija y en especial el cuidado del mayor secreto de la familia.
Tomando una pequeña llave en el escritorio, Johanna se acerco a un cuadro que estaba detrás de este, haciéndolo un lado, una caja fuerte quedo al descubierto, dentro de esta se encontraba una caja de madera, la madre lo posó en el escritorio y comenzó su explicación.
- Dawn, como sabes, mi padre llego a Sinnoh hace cincuenta años proveniente de Kanto, se acento aquí e hizo su camino en la región cuando esta apenas y era descubierta. Veras, mi padre en una de sus expediciones encontró un templo en el lado oriente de la región y adentro encontró esto. – Johanna abrió la cajita de madera dejando salir un medallón de oro, en medio tenia una figura parecida a un ojo que estaba adornado en joyas preciosas, alrededor tenia caracteres que Dawn nunca había visto.
- Este medallón es parte de la vieja civilización de la región, cuando mi padre lo encontró, prometió guardarlo a cualquier costo, antes de que preguntes, no sé a quién se lo prometió, cuando llego el momento de que heredara la mansión y la empresa, tu abuelo me mostro el medallón haciéndome jurar que lo guardara y lo escondiera. Hija, hoy te lo muestro porque ya has llegado a la edad en que deberás tomar responsabilidades, sé que pronto te harás cargo de todo, pero debes saber que nuestra familia tiene un secreto y que por lo tanto debe seguir así. ¿Está claro?
- Claro que si madre. – Dawn tomo el medallón y paso sus dedos por el mismo, era del tamaño de su mano, ¿Qué secreto contenía este objeto como para que su abuelo lo escondiera del mundo en tantos años e hiciera a su madre prometer lo mismo? ¿Ahora ella también? Dejando el objeto en la cajita de madera, Johanna lo cerro de nuevo, guardando la caja en donde había estado y entregándole a Dawn la llave de esta.
- Estoy orgullosa de ti, hija – La joven tomo la llave y se la puso al cuello, madre e hija se abrazaron y la joven prometió a su madre proteger el medallón como ella lo quería. – Bien entonces, prepárate para el evento de esta noche, saldremos a las seis como habíamos quedado, no te tardes.
- Claro que no mama, no te preocupes. – Declaro la joven con una sonrisa, la madre sabiendo el significado de la declaración, suspiro.
- Es cuando mas me preocupo.
Ya habían pasado diez minutos y Ash quería irse corriendo del sitio, sentía entumecidas las mejillas de tanto sonreír en falsedad y la boca seca de tanto besar las manos de las mujeres de alta sociedad.
Brock le había recordado que esto era parte del trabajo, pero hasta donde Ash recordaba, asistir a eventos y hacerla de bufón, no aparecía en ninguna materia en la universidad.
Hablando de sus dos amigos, estos estaban mas o menos en las mismas, Brock, que tenía ese aire de hombre maduro, junto con un esmoquin elegante de color negro, atraía a empresarios y comerciantes, quienes saludaban al moreno con energía mientras charlaban y reían. Brock sabia guardar las apariencias.
Barry por otro lado, enfundado en otro esmoquin de color negro, se encontraba incomodo en su lado, al ser relativamente joven muchas mujeres mayores se le acercaban, el maestro sintió pena por su alumno al ver que clase mujeres se le acercaban mientras este saludaba con la mayor educación posible una vez estuve en una situación similar.
Ash estaba vestido en un elegante esmoquin de color blanco, su esmoquin de color blanco, a diferencia de sus compañeros que nunca pensaron quedar en una situación como esta, el arqueólogo pensó en la posibilidad de que esta ocurriese, y por lo tanto había venido preparado, no iba a repetir lo que ocurrió la última ocasión que no se había preparado para un evento de estos.
Mientras Ash se unía a una nueva oleada de saludos y sonrisas fingidas, May Balance miraba con satisfacción el resultado de su celebración. Al mismo tiempo Zoey se acerco a ella.
- Señorita, la familia Berlitz acaba de llegar.
- Excelente. - May se levantó de su asiento y se dirigió al vestíbulo del salón, atrás de ella venia Zoey.
En la entrada del recinto, Johanna y Dawn Berlitz hacían gala de sus mejores vestidos, la joven utilizaba un vestido rosado, con un pequeño escote, que acentuaba sus curvas, su cabello estaba suelto y bien cuidado; su madre por el contrario usaba un vestido de color blanco, con una gargantilla de oro y una pequeña bufanda de piel a su alrededor, dándole ese aire de mujer madura. May al verlas se acercó portando un elegante vestido de color aguamarina ceñido a su figura, su cabello estaba suelto, y sus brazos estaban enfundados en un par de guantes de color blanco, con un pequeño par de brazaletes de oro.
- Johanna, Dawn, me alegra que pudieran venir. – La castaña se acerco a la mayor saludándola de beso, Johanna era como una hermana para May. Luego hizo lo mismo con Dawn, ambas se veían como hermanas, pero Dawn ya no era una niña.
- No nos lo hubiéramos perdido por nada del mundo Nee-sama. – Declaro la joven, Johanna asintió las palabras de su hija y continuo.
- Felicidades por la construcción de la mina, May, debes estar orgullosa. – la castaña sonrió con orgullo, May era mas abierta con las Berlitz.
- Por supuesto, es mi mejor negocio hasta ahora. Johanna quisiera hablar de algo, ¿se puede? – La mayor asintió ante la petición de May, mientras que Dawn sabiendo que lo hablado sea sensible se excuso para saludar a otras personas, dejando a su madre y "hermana" platicando.
Muchos empresarios la saludaron con energía, después de todo, detrás de May, su familia tenia los mayores recursos en la región, y su madre era muy respetada por ello.
- Vaya, así que la hija de la familia Berlitz, esta aquí. – El tono burlón y altanero, provenía de una sola persona, Úrsula, su rival, ambas siendo hijas de familias adineradas habían asistido a la misma escuela, y mientras que ambas eran admiradas por su belleza y carisma, Dawn era considerada la reina mientras que Úrsula la duquesa, dando como resultado una rivalidad aun hoy existente.
- No sabía que estabas aquí Úrsula, digo no lograba verte desde aquí arriba. – Dawn sonrió son sorna al ver como su rival se sonrojaba fuertemente y no daba pie a respuesta.
- Bien tú ganas. – La pelirrosada dándose por vencida y sabiendo que si seguían ambas atraerían la atención de mala manera, dejo que su rival tomara la victoria, la peliazul agradeció el gesto y tras un pequeño intercambio ambas se abrazaron, había pasado mucho tiempo. – Te extrañe vieja amiga.
- Yo también, dime ¿Cómo has estado? – Úrsula sonrió de lado y con suspiro. – Mis estudios siguen bien, pero mi padre esta siendo un problema, no quiere confiar en mí.
Dawn no pudo evitar sentir pena por su rival/amiga, el padre de Úrsula era un hombre demasiado a la antigua y no iba a darle tan fácil la confianza a su hija, es un idiota pensó.
- Voy por una bebida, ¿Vienes? – Dawn accedió a la petición, llegando a un miembro del staff quien les entrego una copa a cada una, ambas entonces dirigiéndose a un lugar mas tranquilo para platicar, tuvieron que bordear numerosas personas, sin embargo, casi llegando a la salida al jardín, Dawn choco con alguien.
- Disculpe – Declaro ella dándose cuenta de con quien se había topado, un hombre vestido en un esmoquin blanco, moreno, de cabello castaño y con dos zetas en sus pómulos.
Ese alguien era Ash.
¡Uff y con esto el capitulo 3 esta completo!
Luego de ver que el capitulo era mas de diez paginas de word decidí partirlo en dos, afortunadamente lo partido no molesto tanto, espero. Dawn hace acto de aparición y con ello se nos revela, el medallon que su familia posee, también nos muestra su encuentro con Ash.
La Dawn puesta en este FF es como una combinación rara entre Platina y la Dawn del anime, mas adelante espero que esta combinación se muestre mejor; ademas siendo este un universo alterno (?) sentí tomarme la libertad para cambiar la rivalidad de Ursula y Dawn por una amistad/rivalidad/piqueoconstante.
En fin, espero lo hayan disfrutado y con esto nos vemos hasta el capitulo 4. Gracias por leer.
Me despido.
