Capítulo 3

Elsa pasó una de las peores noches de su vida. Apenas pegó ojo pensando en la reacción de Axel. Ni si quiera entendía cómo había llegado hasta allí. Se preguntaba si volvería a cruzarse con él en algún momento. Y si lo hacía, dudaba entre agradecerle el gesto de la otra noche o huir de él.

Por la mañana se vistió como cada día con uno de sus vestidos. Ese día decidió llevar un vestido amarillo de tirantes que su madre le había regalado hacía unos días. Aunque hacía una temperatura agradable, aún era pronto para ir en tirantes por lo que cogió su chaqueta vaquera y un bolso marrón que iba a juego con sus zapatos.

Bajó a desayunar y se encontró con su madre. No quería preocuparla así que actuó como si nada de la otra noche hubiera sucedido.

"Buenos días." Saludó tranquilamente. Su madre no se giró pero le contestó con tranquilidad. Elsa la miró triste. Quería correr a ella pero sabía que lo mejor era dejarla recuperarse sola. El desayuno transcurrió sin más intercambio de palabras.

Axel se metió directamente en la ducha una vez se despertó. Abrió el grifo de agua caliente y dejó que el agua corriera hasta que notó la temperatura subir. Sin dudarlo mucho metió la cabeza debajo del agua y dejó que el agua le golpeara suavemente. Notó como un escozor subía por su brazo derecho. Miró hacia abajo y vio las heridas en el codo de haber roto el cristal.

Salió al rato con una toalla liada en su cintura. Abrió un armario y empezó a curarse el codo mientras pensaba en si había merecido la pena la noche anterior. Porqué lo había hecho era algo que aún no sabía responder. No toleraba ver como un tío intentaba aprovecharse de una chica pero, ¿no era eso lo que hacía él? ¿No había asustado a Elsa unas semanas atrás? Con rabia terminó de vestirse y salió sin un rumbo fijo.

Aquella tarde, Elsa acompañó a una amiga a su casa, que vivía unas manzanas más debajo de la casa de Elsa. Sin embargo por el camino decidieron dar un rodeo más largo para disfrutar de la cálida temperatura del día. Bajaron hasta la ribera del río y caminaron hablando de temas al azar. Elsa no le había contado a nadie los dos episodios que había vivido recientemente.

Unos gritos captaron su atención. Alguien estaba teniendo una acalorada discusión. Elsa intentó convencer a su amiga de salir de allí y volver por el camino de siempre, pero la otra chica era demasiado 'cotilla' y no era capaz de ignorar aquellas situaciones.

"Solo voy a acercarme un poco. Nadie me verá." Sonrió la chica mientras dejaba a Elsa atrás y se dirigía hacia unos arbustos donde podría esconderse para observar la discusión que se estaba dando a la orilla del río.

Axel observaba con los brazos cruzados junto a Demyx como Saix intimidaba al pobre chaval que había cometido el error de tomarle el pelo a Demyx. La cosa iba para largo así que sacó su paquete de tabaco y colocó un cigarro entre sus finos labios.

El enfado de Saix fue aumentando hasta el punto de que empezó a golpear al muchacho. Con una patada, logró que se arrodillara en el suelo, siendo más fácil golpearle así. Axel se giró para evitar ver la escena. Fue entonces cuando vio el reflejo rosa tras los arbustos que decoraban la ribera del río. Vio que Saix tenía la situación bajo control así que subió para investigar quien era su nuevo espectador.

Elsa había perdido de vista a su amiga. Podría acercarse a la dirección en la que se había escondido, pero algo le hacía detenerse en aquel lugar. Intentó llamarla entre susurros pero era inútil. Una mano fría sujeto su hombro con fuerza. Elsa giró lentamente su cabeza para encontrarse frente por frente con los ojos verdes de Axel. Con un simple gesto, Axel le señaló hacia los arbustos y Elsa comenzó a caminar hacia ellos.

Al cabo de un rato, Axel tenía a las dos chicas frente a él con las miradas puestas en sus pies. Axel levantó el mentón de la amiga de Elsa y le ordenó marcharse. Las chicas intercambiaron las miradas, haciendo que Axel se enfadara aún más.

"Márchate antes de que me arrepienta."

La chica salió corriendo, dejando a Elsa y a Axel a solas. Elsa tenía sus ojos azules clavados en Axel.

"Habéis tenido suerte de que os encontrara yo." Elsa no dijo nada. Apretó los labios con fuerza para evitar mostrar su miedo. "Creo que te has confundido de persona. No voy a ser tu héroe." Axel no mostró humor en esa frase.

"No pretendía-" Comenzó a decir Elsa, pero en un tono tan bajo que Axel no pudo entenderla.

"Dudo que puedan entenderte hablando así."

"¡Nadie te ha pedido que seas mi héroe!" Inmediatamente después de decir esas palabras, Elsa se tapó la boca con las dos manos. Axel la miraba con una expresión aburrida.

"Son dos las veces que te he salvado." Axel hablaba con un tono cansino. Elsa no podía negarle eso pero no iba a entrar en una discusión con alguien como él. Saix apareció en ese momento seguido de Demyx. Los dos observaron la escena con cierta intriga.

"¿Dónde te has metido?" Pregunto Demyx mientras observaba a Elsa.

"Está claro que hemos tenido espectadores." Dijo Saix fríamente. "Tendremos que encargarnos de que no se extienda por la ciudad lo que acaba de suceder." Saix comenzó a caminar hacia Elsa, pero se encontró con Axel en mitad del camino.

"Ya me he encargado yo." Contestó Axel. Saix lo miró fijamente. "Déjalo en mis manos esta vez Saix. No ha visto nada." Axel miró de reojo a Elsa que estaba apoyada contra un muro temblando. Demyx intentó acercarse a tranquilizarla, pero se dio cuenta de que no era buena idea al oír un quejido de ella. "Demyx, déjala." Y con esto Axel se acercó a Elsa, la cogió del brazo y la sacó de allí.

Elsa caminó alejada de Axel. Ese chico llevaba semanas atormentándola.

"Es tarde y estás lejos de casa. Deja que te acompañe." Dijo Axel mirándola fijamente.

"Puedo ir yo sola." Contestó Elsa sin mirarle si quiera. Aunque era cierto que tardaría bastante en llegar a su casa, no le importaba con tal de tranquilizarse.

"Insisto. Solamente te dejaré allí." Axel se rascó la cabeza y miró distraído a sus botas. "Quiero que llegues bien a casa."

Elsa siguió negándose pero finalmente aceptó la compañía al ver como gente con unas pintas extrañas se acercaban a la zona. Comenzó a caminar pero Axel la detuvo y la guió hacia su motocicleta. Sacó dos cascos y le ofreció uno a Elsa. Se montó en ella y la encendió, haciéndole una señal a Elsa para que se montara.

"No correrás peligro." Sonrió Axel al ver la expresión de terror que tenía en la cara. Elsa se puso el casco y se acercó a Axel sin saber realmente como subirse en algo tan grande como la moto de Axel. "Apoya el pie ahí y sube con impulso." Elsa hizo tal cual y se colocó a las espaldas de Axel. "No es tan difícil, ¿eh?" Axel rió. "Sujétate en la parte de atrás, ordenó. Cuando se aseguró que estaba colocada puso rumbo a la casa de la noche anterior. Aunque moría por dentro por sentir el pequeño cuerpo de Elsa sobre su espalda, sabía que era demasiado pedir para ese momento, por lo que se conformó con que hubiera accedido a que la acompañara.

Veinte minutos después Axel entró en el barrio de Elsa. Fue entonces cuando notó como Elsa le golpeaba suavemente el hombro. Axel se detuvo en un lado y la miró.

"Déjame aquí." Pidió Elsa. Axel miró a la chica y luego a la carretera, no estaba lejos de casa. Podía verse a unos metros desde donde estaban. Axel asintió y detuvo por completo el motor, quitándose el casco.

Elsa bajó con más facilidad con la que había subido y le tendió a Axel el casco. Por un breve instante, los dos se miraron en silencio. Elsa se giró y comenzó a caminar hacia su casa pero se detuvo y volvió a mitad de camino. Axel seguía allí, parado y observándola.

"Nadie te ha pedido que me salves ni me ayudes. No soy una princesa en apuros." Comenzó a decir, intentando mantener un tono educado. "Pero gracias." Axel la miró sorprendido. No se esperaba ese comentario para nada. "Gracias por haber aparecido ayer y por haber sido tu el que nos encontrara. Te prometo que no diremos nada."

"No tienes que preocuparte." Contestó Axel con un tono de satisfacción. Vio como Elsa le sonrió y volvió a encaminarse hacia su casa. No se movió hasta que no vio como su figura desaparecía por la puerta principal.

Desde la ventana del salón, Elsa vio como Axel se colocaba de nuevo el casco y pasaba por frente de su casa para salir del barrio. Se sentía bien al agradecerle los gestos que había tenido. No se esperaba que la conversación fuera a ser tan agradable. Algo en el interior de Elsa comenzó a pensar de manera diferente sobre el chico, aunque eso solo era el inicio de toda su historia.