Hola chicos! Muchas gracias a todos por sus comentarios, me da mucho gusto leerlos.

Espero que la historia les siga gustando y la lean, bueno, aquí está el siguiente cap.

Gracias de nuevo.

Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima.

CAPÍTULO 4

Gajeel llegó a su apartamento, todavía con cientos de pensamientos dando vueltas por su cabeza. Hacía ya mucho tiempo que vivía solo, y su única familia era su padre, Metallicana, sin embargo, él se había ido hace mucho tiempo, Gajeel no estaba seguro de a dónde, pero simplemente lo dejó solo cuando estaba en segundo de secundaria. A veces hablaba con él por teléfono, pero ya también tenía mucho tiempo que su padre no se comunicaba, aunque en realidad no le importaba tanto. Llevaba muchos años siendo de esa forma, y Gajeel había aprendido a sobrellevarlo, además la mayoría de chicos en Fairy Tail tenían situaciones similares, o igual que él vivían solos, así que realmente no tenía ningún problema. Recibía dinero de su padre cada tanto tiempo y aveces conseguía algún trabajo sencillo en el que pudiera ganar algo. En fin, después de la escuela pasaba la mayor parte de su tiempo viendo televisión, jugando videojuegos o simplemente tirado en su cama sin hacer absolutamente nada, y ésta última parecía la mejor opción para ese día.

Se dejó caer en su cama y fijó su mirada al techo de su habitación. Instantáneamente comenzó a pensar en Levy y lo que había ocurrido ese día.

-¡Ya basta!-gritó-.

Se enderezó y movió su cabeza de un lado a otro como si intentara despejarse. Tenía que hacer algo o iba a volverse loco, debía entretenerse con algo o su cabeza explotaría.

-Es por el reto-se dijo a sí mismo-Estás pensando en ella por el reto... ¡no!, únicamente estas pensando en el reto, solamente... en el reto...

Suspiró y volvió a dejarse caer. Intentaría dormir, tal vez así lograría olvidarse por un momento de Levy... mejor dicho del reto.

Del otro lado de la ciudad, Levy también iba llegando a su casa. Al igual que Gajeel ella vivía sola, sólo que a diferencia de él, Levy mantenía mucho contacto con su familia y la única razón por la que no vivían juntos era porque Fairy Tail se encontraba en otra ciudad, muy lejos de su ciudad natal, donde todo el resto de su familia vivía.

Hizo sus deberes y por fin llegó su momento favorito del día: Acomodarse en el enorme sillón de su sala, con una humeante taza de café, una manta y un buen libro.

Ese día había comprado muchos libros y no sabía con cual debería comenzar. Finalmente eligió uno y se propuso comenzar a leerlo.

Había avanzado apenas media página cuando su mente comenzó a sumergirse, sin embargo, no en la historia que su libro narraba, más bien su mente había viajado a otro relato, uno que ocurrió hace un año.

Se vio a ella y también vio a Gajeel.

Es cierto que todo había ocurrido hace mucho tiempo, pero ella de cierta forma había quedado traumatizada, nunca en su vida había sentido tanto miedo como en aquél momento y le había costado mucho trabajo superarlo, más aún cuando las únicas personas en saberlo fueron Jet, Droy, y por supuesto que Lucy. Sus amigos la apoyaron y finalmente todo quedó olvidado, sin embargo, aún en el fondo se sentía inquieta, y aunque nunca se dio cuenta ella siempre evitó a Gajeel en toda circunstancia, se alejó la más que pudo, al grado de prácticamente nunca verlo ni hablar con él, y eso le dio cierta tranquilidad. Pero ahora estaba ahí, acurrucada en el sillón de su sala, y por primera vez en su vida, no podía concentrarse y leer, por primera vez en su vida estaba pensando en... Gajeel.

Cerró su libro y lo dejó sobre la pequeña mesa que ocupaba el centro de la sala.

-Tal vez no es tan malo-pensó-Se disculpó y fue amable... Tal vez...

Tal vez ¿qué?, Levy no podía contestar a esa pregunta. Ella aceptó la disculpa de forma sincera, además no era una persona rencorosa, así que decidió que todo quedaría olvidado y enterrado, y eso la hacía sentir bien de cierta forma.

Siguió en el sillón mientras su mente se inundaba de recuerdos de ese día, desde la repentina aparición de Gajeel en el árbol de la escuela, hasta su encuentro en la librería, le parecía todo tan extraño, aunque tampoco fue desagradable, y aún así tuvo que arrugar un poco la frente cuando recordó a Gajeel torturándola con el libro y haciendo bromas sobre su estatura.

-¡Es un grosero!-dijo mientras hacía su característica seña se inflar los cachetes, para después comenzar a reír levemente-Es un tonto...-dijo aún entre risas y una cálida sonrisa-.

El resto de la semana no hablaron.

Era extraño para Gajeel, había por fin logrado acercarse a Levy, sin embargo, nada había salido según lo planeado, aunque fue sólo un día, había terminado haciendo y diciendo cosas que jamás se habría imaginado y aún así, había algo que verdaderamente lo molestaba.

Su plan había sido muy simple, únicamente sería amable con ella, se ganaría algo de confianza y tal vez ella aceptara salir con él. Fin

¡Pero no! De hecho había sido todo lo contrario, se acercó a ella más de lo que quería, habló con ella más de lo que quería y ahora la tenía en la cabeza... más de lo que quería.

-¡Maldita sea!-gritaba en su mente-.

Había sido una larga semana, no habló con ella para nada, a pesar de haberla visto en la escuela. Sólo la observaba de lejos, parecía que después de ese día el destino había decidido que se la encontrara en todas partes.

Estaba frustrado, cansado, se la había pasado fatal y lo peor de todo es que ni siquiera sabía por qué.

La observa y desviaba la mirada otra vez, después de un segundo su mirada regresaba a ella, estaba harto, sólo Dios sabría porque demonios no podía quitarle los ojos de encima. Incluso cuando llegó a cruzar miradas con ella, miradas que no duraban más de un segundo antes de que los dos giraran su cabeza hacia otro lado.

-¿Por qué?, ¿por qué?, ¡¿POR QUÉ?!-volvió a gritar en su mente, cuando de repente...

-¡GAJEEEEEEEEEL!-gritó Natsu con todas sus fuerzas, propinando un puñetazo al rostro de su amigo-.

El aludido terminó en el piso, sin entender nada. Se colocó de pie y agarró a Natsu por el cuello.

-¡¿Pero que demonios te sucede?!

-¡Estamos hablándote y sólo nos ignoras y pones esa cara de idiota!-le gritó Natsu-.

-¿Eh?...-Gajeel reaccionó y cuando se dio cuenta estaba en el patio del colegio, era la hora del almuerzo y se encontraba con sus amigos-.

Soltó a Natsu y miró a su alrededor como si acabara de despertar de un sueño y ahora no tuviera la menor idea de donde se encontraba.

Analizó la situación y llegó a la conclusión de que no había puesto nada de atención a lo que había ocurrido en la última media hora, sus amigos estaban hablándole de algo y él dejó ir su mente hacia otro lado, muy lejos de la conversación.

Respiró profundamente y soltó un enorme suspiro.

-Lo siento-le dijo a Natsu-¿qué decían?

Todos lo miraron extrañados.

-Oye... Gajeel... Has estado así toda la semana-le dijo Jellal-¿Pasa algo?

Gajeel pensó mucho la respuesta, no les había contado nada a los chicos sobre todo lo que había sucedido con Levy, ni una sola palabra.

-No pasa nada, estoy bien-dijo finalmente-.

-Puedes contarnos-lo animó Gray-.

Gajeel volvió a pensar mucho, pero finalmente decidió que lo mejor sería no decir nada.

-Estoy bien, sólo... Me perdí una parte de la conversación, ¿qué dijeron?-les dijo intentando parecer normal-.

Todos sabían que algo raro sucedía, pero creyeron prudente no insistir, por lo menos no en ese momento.

-Pues...-comenzó a hablar Natsu, mucho más calmado que antes-La semana que viene es el festival de Fairy Tail, y tenemos que participar en alguna actividad.

-Llevamos al rededor de 10 minutos preguntándote en que te gustaría participar-continuó Jellal mirando a Gajeel-.

Gajeel comenzó a reírse.

-Eso no importa-les dijo-Lo que ustedes decidan está bien.

-Habíamos pensado en el show de talentos-dijo Gray-Es muy divertido, además de que el premio no está nada mal.

Gajeel ahora si soltó una carcajada.

-¿Y cómo qué talento tenemos nosotros?-les dijo aún riéndose-.

Todos guardaron silencio, evidentemente no se les había ocurrido nada aún.

Estuvieron pensando largo rato, sin embargo, las ideas que proponían no eran buenas y sus "habilidades" probablemente no contaran como talento.

-¡Formemos una banda!-les dijo Natsu con una sonrisa enorme-.

A todos les pareció divertida la idea, pero había un pequeño problema, realmente nadie ahí tocaba un instrumento, salvo Gajeel que tocaba la guitarra, los demás sólo tenían pequeñas nociones sobre música.

-Hay que intentarlo-les rogaba Natsu, al parecer la idea lo había entusiasmado-.

-Tú eres, de todos nosotros, el que menos tiene idea de cómo tocar un instrumento-le dijo Jellal riéndose al ver lo emocionado que Natsu estaba-.

-Yo canto-les dijo Natsu con toda naturalidad-.

-Tú cantas horrible, idiota-le contestó Gray muerto de risa, seguido por todos los demás-.

Finalmente llegaron a la decisión de formar la banda, Gajeel tocaría la mayor parte de la canción, los demás harían cosas diferentes y Natsu sería el vocalista.

Si no ganaban como músicos, tal vez ganarían como comediantes.

La semana por fin había terminado y gracias al festival de la escuela y la fantástica idea de formar una banda, Gajeel había logrado desviar su mente de Levy y concentrarse en otras cosas, aunque no era tan simple, a pesar de que todos los demás parecían haberse olvidado del reto, Natsu aprovechaba cualquier oportunidad para recordárselo y no dejarlo tranquilo.

Gajeel lograba ignorarlo lo más que podía, pero vaya que Natsu era fastidioso.

Finalmente, llegó el día del festival de Fairy Tail. Toda la escuela estaba entusiasmada, era un evento muy grande y muy divertido, las clases se suspendían y todos los alumnos hacían suya la escuela con decoraciones, comida, música, disfraces y miles de locuras, todo lo que se les pudiera ocurrir.

Era demasiado "lindo" para Gajeel, que se sentía un poco desubicado entre tanta alegría.

Caminaba por los pasillos de la escuela, observando a varios chicos que corrían de un lado a otro, gritaban y se reían. Este año si que se habían lucido con las atracciones, había de todo en la escuela, desde Cafés Maid, hasta la terrible Casa de Terror.

-Tal vez debería llevar a Levy ahí-pensó Gajeel con una sonrisa malavada-.

De repente se detuvo en seco.

-¿Por qué a ella?-se preguntó a sí mismo sin entender nada, como si otra persona hubiera pensado por él, como si a su mente se le hubiera ocurrido actuar sin permiso-.

Se golpeó la cabeza con frustración. Un golpe, dos golpes, y después, sintió un tercer golpe en toda la espalda, tan fuerte que logró desplazarlo dos pasos hacia adelante, casi perdiendo el equilibrio. Gajeel se había detenido segundos antes en frente de un salón, y de repente la puerta se abrió de golpe.

-¡Yo iré a buscar más!-gritó una chica al momento que salía del salón-.

Gajeel creyó haber escuchado antes esa voz. Cuando se dio cuenta Levy estaba en frente de él, cerrando la puerta con la que acababa de golpearlo accidentalmente.

Él la vio, ella lo vio, y los dos se quedaron mudos.

-Ho-hola-le dijo Levy después de unos instantes de total silencio-¿Qué haces por aquí?

Gajeel siguió sin decir nada un momento. De verdad el destino era horrible.

-Aamm... Pues nada en realidad-le contestó-.

Que respuesta tan tonta, era difícil continuar una conversación cuando alguien contesta de esa forma, le daban ganas de volver a golpearse la cabeza.

Y aún así, intentó continuar.

-¿Qué estás haciendo para el festival, enana?-le preguntó Gajeel, intentando parecer más desinteresado de lo que realmente estaba-.

Levy sonrió y empezó a caminar por el pasillo. Gajeel la siguió.

-Pues no se me da muy bien hacer otras cosas, así que me uní al Club de Actividades Domésticas, están preparando algunos dulces y postres para repartir-le contestó con una enorme sonrisa-Sólo que ahora nos quedamos sin azúcar, así que iré por más.

-No me gustan los dulces-comentó Gajeel sin voltear a verla, con la mirada perdida-.

A Levy la pareció extraño pero finalmente soltó una pequeña risa.

-¡A mí me encantan!

Gajeel ahora sí volteó a verla y sonrió por el comentario tan animado de Levy, de verdad no podían ser más diferentes.

-Supongo que si haces uno para mi, tal vez me guste-le dijo Gajeel poniéndose en frente de ella, cortándole el paso-.

Levy levantó la vista y miró fijamente a Gajeel. Él clavó su mirada en ella y sonrió suavemente mientras esperaba una respuesta, pero cada vez que Gajeel la miraba de esa forma, Levy no podía decir nada, era como si simplemente no encontrara ninguna palabra.

Gajeel dio un paso hacia adelante y se acercó más a ella, se inclinó un poco y siguió observándola. Levy sintió como sus mejillas se calentaban, seguramente debía estar totalmente roja.

-¿Qué pasa, enana?

Levy intentó reírse de forma natural para disimular su nerviosismo, pero ni eso le salía bien.

-Si lo hago vas a tener que comértelo, aunque no te guste-dijo finalmente Levy, intentando clavar su mirada en la de él, aunque no pudiera mantenerla fija por más de 2 segundos-.

Gajeel rió, aunque no sabía si por lo que ella acababa de decir, o le causaba gracia ver el sobreesfuerzo de Levy para mantenerle la mirada.

-¿Y tú que haces?-preguntó ella para intentar cambiar de tema-.

-Participaré en el Show de Talentos con mis amigos-le contestó Gajeel alejándose un poco de ella-Formamos una banda, aunque somos un asco, así que espero que no hagamos tanto el ridículo-continuó diciendo-.

Levy comenzó a reírse enérgicamente. Gajeel la observó algo confundido, pero después comenzó a reírse igualmente.

-Seguro será genial y divertido-le dijo Levy-¡Iré a verlos!

Gajeel palideció un poco ante la idea de tener a Levy en el público, pero finalmente pensó que sería algo inevitable, probablemente Lucy, Juvia y Erza irían a ver a ciertos chicos, y ellas eran buenas amigas de Levy.

-Claro-le contestó Gajeel volviendo a sonreír levemente-.

Se quedaron un instante viéndose, sonriendo torpemente y las mejillas de Levy volvieron a sonrojarse un poco, con calidez.

-Bueno, me estoy tardando mucho-le dijo a Gajeel-Tengo que irme, nos vemos después.

Se despidió con la mano al tiempo que echaba a correr por el pasillo, llegando hasta las escaleras y descendiendo rápidamente, perdiéndose a la vista de Gajeel.

Bueno, eso no había salido tan mal. Había logrado mantener una conversación normal con ella.

-¿Qué tontería fue esa de pedirle un dulce?-se regañó mentalmente-En verdad odio los dulces.

Siguió caminando lentamente por el pasillo, sin dejar de poner en su rostro esa leve sonrisa torcida.

Habían pasado casi dos horas desde su repentino encuentro con Gajeel, y Levy estaba desesperada por encontrar a Lucy. Las dos habían decidido hacer actividades diferentes por lo que no la vio en prácticamente todo el día. Sin embargo, no quería llegar sola al Show de Talentos, no sabía por qué, pero desde su encuentro con Gajeel no podía dejar de ver el reloj, y cada minuto que pasaba se ponía más nerviosa.

Finalmente la encontró en un puesto de comida, acompañada por Juvia y Erza.

-¡Chicas!-gritó para llamar su atención-.

Todas la vieron y se acercaron a ella. Platicaron unos minutos sobre lo que habían hecho en todo el día, hasta que finalmente y para suerte de Levy, Erza propuso ir a ver el Show de Talentos. Levy se sentía aliviada, ya era casi hora de que comenzara y no quería ser ella la que propusiera ir, la razón era que no quería tener que dar explicaciones sobre por qué quería ir a verlo.

Se dirigieron al auditorio principal, al cual empezaban a llegar muchos alumnos, algunos serían participantes, pero la gran mayoría seguro serían espectadores.

Se sentaron en las primeras filas y tenían una excelente vista del escenario.

Aún faltaban algunos minutos para que el espectáculo diera inicio, y sus amigas comenzaron a hablar sobre la banda que habían formado los chicos. Estaban realmente emocionadas. Levy sabía que sus amigas estaban enamoradas de ellos y prácticamente esa era la única razón por la que estaban ahí, sin embargo, ella también estaba ahí por uno de ellos, uno del que sus amigas no tenían ni la menor idea y jamás en la vida se habrían imaginado. Pero bueno, ella tampoco se lo habría imaginado, sin embargo, había pasado los últimos días pensando mucho en él, y no estaba segura de la razón.

Las luces se apagaron y el Show comenzó.

Hubo muchos participantes, que hicieron infinidad de cosas, realmente los alumnos de Fairy Tail eran asombrosos. Y por supuesto para el final se presentaría la banda formada por Natsu, Gray, Gajeel y Jellal. Cuando los anunciaron, todas las chicas comenzaron a gritar como fanáticas, incluidas las amigas de Levy. Ella solo se limitó a aplaudir un poco.

Era de esperarse, ellos eran los chicos más populares de Fairy Tail.

Cada uno salió al escenario y se acomodó en su respectivo puesto. Gajeel fue el último en aparecer, y a Levy casi se le cortó la respiración al ver que tomaba suavemente la guitarra, ella jamás se imagino que Gajeel tocara un instrumento.

Hubo un momento de silencio en el escenario, y aún se oían algunos gritos de chicas entre el público.

Natsu mandó la señal y una suave tonada empezó a oírse, llenando todo el auditorio con música, la verdad es que no eran tan malos, para ser unos totales principiantes, se oían bastante decentes. Claro que Natsu aún no comenzaba a cantar, cuando tomó el micrófono toda la escuela comenzó a reírse, incluidas las chicas, la verdad es que Natsu no afinaba ni una sola nota, pero no parecía importarle y seguía cantando con una sonrisa. Después se detuvo en seco, hubo un repentino cambio de música y gritó con todas sus fuerzas, tratando de imitar a un cantante de Metal, lo cual tampoco le salía bien. El público se sorprendió por el cambio y comenzó a emocionarse, gritando y animando.

De repente se escuchó una fuerte explosión y hubo fuego, el escenario literalmente se estaba incendiando, mientras Natsu se reía como un maníaco.

Gray golpeó a Natsu en la cara.

-¡Idiota! ¡Te dijimos que nada de fuego!-le gritó al pelirosado-.

Todos dejaron sus posiciones y se turnaban para intentar apagar el fuego, mientras que otros intentaban atrapar a Natsu para golpearlo.

La escena era muy divertida, unos intentando apagar el fuego, mientras Natsu corría por todas partes siendo perseguido por sus amigos. El público se partía de risa.

Levy estaba más preocupada que divertida, sin embargo, la escena si era bastante cómica así que terminó cediendo ante las risas.

Finalmente, lograron apagar el pequeño incendio que Natsu había provocado y el público los cubrió de aplausos y vítores.

El día estaba llegando a su fin.

Las chicas decidieron esperar a que los chicos salieran del auditorio para poder hablar con ellos, sin embargo, estaban tardándose.

-Chicas, dejé algo en el casillero-les dijo Levy-Enseguida regreso.

Echó a correr por el patio del colegio e ingresó al edificio principal. Justamente se le había olvidado el dulce de Gajeel, le daba un poco de vergüenza entregárselo frente a los demás, pero le daba más vergüenza hacerlo a solas, así que tomó la decisión de ir por él, a final de cuentas, era sólo un dulce, no significaba nada, o eso quería creer.

Finalmente, los chicos salieron del auditorio después de que el director Makarov les propinara la paliza de sus vidas por casi destruir el edificio.

-¡Hey Lucy!-gritó Natsu cuando la vio-¿Te gustó la canción?-le dijo al tiempo que la rodeaba suavemente con un brazo-.

Lucy rió un poco pero afirmó enérgicamente. Todos comenzaron a platicar alegremente sobre la "excelente" actuación de los chicos, todos menos Gajeel. Él no puso nada de atención a la conversación y se limitó a recorrer con la vista a todos los alrededores.

-¿Buscas a alguien?-le preguntó Jellal extrañado-.

Gajeel reaccionó de golpe y negó la pregunta de inmediato.

-No... No... Sólo creo que me he olvidado algo-contestó con nerviosismo mientras se alejaba del grupo-Los veo después.

Caminó por el patio y suspiró. Así estaría mejor, después de todo siempre se sentía incómodo cuando todos ellos se reunían, sus amigos se llevaban tan bien con ellas que en estos momentos era cuando más sentía que sobraba.

Ingresó al edificio principal y subió las escaleras, no sabía exactamente a donde se dirigía, pero continuó subiendo.

Le había dicho a Jellal que no buscaba a nadie, sin embargo eso era una mentira. Inconscientemente buscó a Levy, estaba seguro de haberla visto con sus amigas entre el público, pero ahora quién sabe donde se había metido.

Llegó al penúltimo piso y en vez de seguir subiendo, dio media vuelta para caminar por el pasillo.

Al girar se encontró de frente con Levy, quien apenas logró detenerse cuando lo vio.

Se miraron fijamente sorprendidos.

-Creí que ya te habías marchado, enana-le dijo Gajeel sonriendo-.

Levy sonrió levemente. Llevaba en sus manos una pequeña bolsa en donde había guardado el dulce que había preparado.

-Tal vez sea mejor dárselo ahora-pensó, sin embargo, los nervios no dejaban que moviera un solo músculo-¿Por qué estás así? ¡Sólo es un dulce!

Colocó su mano por detrás de su cintura, ocultando la bolsa de Gajeel, y se acomodó un mechón de pelo por detrás de la oreja.

-Su actuación estuvo muy... interesante -conmentó Levy para intentar desviar su mente del dulce-.

-¡Fue culpa de Natsu!-exclamó Gajeel notablemente fastidiado-Siempre es culpa de Natsu...

Levy no entendió ese último comentario, pero le parecía divertido ver a Gajeel con esa expresión.

-Bueno... es una lástima-dijo Levy mirando atentamente el pesado estuche de guitarra que Gajeel llevaba en la espalda-Realmente quería oírte tocar.

Gajeel abrió los ojos de par en par y la miró fijamente. Era increíble como esa enana era capaz de voltearle la cabeza con una simple frase.

-Todavía puedes-le dijo Gajeel sonriendo. Comenzó a caminar y se dirigió a las escaleras que llevaban al siguiente y último piso del edificio-Ven...

Levy se quedó congelada en su lugar. No sabía por qué había dicho tal cosa, pero ahora mismo le daban ganas de salir corriendo. Tomó aire, intentó calmarse y finalmente siguió a Gajeel.

Llegaron al siguiente piso y comenzaron a caminar por el pasillo. De repente Gajeel se detuvo en frente de una puerta, de la cual colgaba un pequeño letrero con letras rojas que decía: "Prohibido el paso".

Gajeel miró en todas direcciones, cuidando que nadie los estuviera observando. Abrió la puerta de golpe y arrastró a Levy al interior junto con él.

La chica estaba totalmente confundida, todo había sido tan rápido que ni siquiera le dio tiempo de reaccionar. Ahora estaba en un lugar desconocido y totalmente a oscuras, no podía ni observar sus propias manos.

-Gaj...-empezó a decir, pero una enorme mano le cubrió la boca, impidiendo que terminara su frase-.

-No hables-le dijo Gajeel-.

Levy sentía la voz de Gajeel demasiado cerca, no sabía a qué distancia se encontraba de él, pero no quería que las luces se prendieran de repente para averiguarlo.

-Sígueme-le dijo Gajeel tomándola del brazo-Hay unas escaleras aquí, así que sube con cuidado.

Levy siguió a Gajeel durante un pequeño tramo de escaleras y cuando por fin se detuvieron, lo escuchó haciendo algo. El ruido se parecía al de una puerta abriéndose.

Levy esperó hasta que finalmente Gajeel abrió una puerta que daba hacia el exterior. La luz del día cegó por un momento a Levy, y cuando pudo ver con claridad cayó en cuanta de que se encontraban en el techo de la escuela.

-¿Po-por qué me trajiste aquí?-le preguntó Levy notablemente nerviosa-Los estudiantes no deben venir aquí, está prohibido.

-Todo está bien, enana-le dijo Gajeel sonriendo-Vengo aquí todo el tiempo, nadie se dará cuenta.

Levy lo miró fastidiada. Suspiró e infló sus cachetes levemente.

-No me arrastres contigo a tus actos delictivos-le dijo desviando la vista lejos de él-.

Gajeel soltó una sonora carcajada y golpeó suavemente la cabeza de Levy.

-No nos atraparán-le dijo Gajeel alegremente- Además, la preparatoria sería muy aburrida si no rompieras las reglas por lo menos una vez.

Levy volvió a desviar la mirada, pero finalmente empezó a reírse, nunca había hecho algo así, y de cierta forma estaba emocionada.

-Como sea, aún no me explicas porque estamos aquí.

-Dijiste que querías oírme tocar, ¿o no?

Gajeel sonrió al ver a Levy ponerse totalmente roja, mientras intentaba inútilmente dar una explicación sobre por qué había dicho semejante cosa.

Caminó lentamente a la orilla y se sentó, recargando su peso en el muro que rodeaba el perímetro del techo. Le hizo una seña a Levy para que se acercara y se sentara junto a él.

Levy tomó aire resignada mientras intentaba calmar sus ideas, y a su corazón que latía a toda prisa.

Se sentó junto a él y esperó. Gajeel tomó su guitarra y comenzó a afinarla lentamente.

Después de unos instantes, tocó la primera nota.

La melodía era suave y el sonido hermoso. Levy observó a Gajeel durante toda la canción, estaba concentrado y se veía totalmente relajado. Gajeel también volteó a verla sin dejar de tocar, y sus ojos se mantuvieron fijos en los de ella.

Cuando la canción terminó ambos se quedaron viendo, no desviaban la vista y tampoco se decían nada. Sólo sonreían.

Gajeel reaccionó de repente y tosió un poco, desviando la mirada. ¿Cuanto tiempo había pasado? No lo sabía, literalmente se había perdido en ella.

-¡Cierto!-exclamó Levy de repente-Aquí está el dulce-le dijo mientras le entregaba la pequeña bolsa en donde lo había guardado-.

Gajeel miró la bolsa extrañado, realmente no esperaba que Levy lo hiciera.

-Dijiste que te lo comerías aunque no te gustara-le dijo Levy con los cachetes inflados al ver la expresión de Gajeel-.

Él se rió y tomó la bolsa, la abrió y observó que en su interior había dos caramelos. Tomó uno y el otro se lo ofreció a Levy. Ella lo tomó.

-Está bueno-comentó Gajeel mientras se comía el dulce, y no mentía, realmente le había gustado-.

Levy sonrió ampliamente y también se comió el suyo. Estuvieron largo rato hablando sobre cualquier cosa, haciendo bromas y conociendo un poco más sobre el otro. Eran muy distintos y llevaban vidas diferentes, pero la tranquilidad que se respiraba en aquel momento los hacia sentir bien.

-¿Y no compones canciones?-preguntó Levy-.

-¡Claro que si!-le contestó Gajeel enérgicamente mientras volvía a tomar su guitarra-.

De repente, Gajeel empezó a tocar la canción más extraña que Levy había escuchado en toda su vida, no tenía nada de sentido y decía algo sobre un "Shooby Doo Bop".

Levy comenzó a reírse sin control, la canción era divertida y Gajeel se veía chistoso cantándola.

-¿Te estás burlando, enana?-le dijo Gajeel también riéndose-.

-Claro que no-le contestó alegremente-.

Ambos se quedaron callados de golpe, y luego volvieron a reírse.

-¿No te encanta este lugar?-preguntó Gajeel de repente-Está increíble, hay aire fresco, nadie te molesta y tiene una increíble vista a toda la ciudad.

Levy asintió levemente observando todo lo que Gajeel describía.

-¡Es mi lugar favorito de toda la escuela!-exclamó Gajeel-Nadie lo conoce, ni mis amigos han venido aquí.

-¿Y por qué me lo has enseñado a mí?-le preguntó Levy observándolo con una suave sonrisa-.

Gajeel se quedó mudo.

¿Por qué? Esa era una excelente pregunta.

Gajeel pensó largo rato y no encontraba una respuesta.

-No lo sé-contestó sinceramente-Supongo que será nuestro secreto-.

Levy se sonrojó y soltó una pequeña risa.

-Ya es tarde-dijo Levy poniéndose de pie-Mis amigas deben estar buscándome.

Gajeel la imitó y también se colocó de pie.

Bajaron del techo por las escaleras ocultas y volvieron a salir por la puerta del letrero: Prohibido el paso. Regresaron a los pasillos del edificio y bajaron hasta volver a salir al patio. A lo lejos observaron a sus amigos, seguían juntos platicando alegremente.

Se acercaron a ellos en total silencio, como si nada hubiera pasado.

Lucy se quedó con la boca abierta, no esperaba que Levy permitiera a Gajeel estar a menos de un metro de ella, y por su parte Natsu mostró una enorme sonrisa malvada, como si estuviera ideando algo en su cabeza.

Nadie más dijo nada, hubo un pequeño silencio incómodo.

El día había terminado y quedaban muy pocos estudiantes en la escuela, así que poco a poco todos fueron despidiéndose para cada uno tomar su propio camino.

-¡Adiós chicos!-exclamó Levy al grupo en general, los recorrió a todos con la vista mientras se despedía, y cuando su mirada se encontró con la de Gajeel, se detuvo un instante y sonrió. Pero no era una sonrisa cualquiera, era una sonrisa de complicidad. Gajeel sonrió de vuelta, con la misma expresión-.

Cada uno estaba en su propio asunto, así que realmente nadie pareció notar el pequeño juego de miradas entre ellos dos.

Nadie, excepto Natsu, porque claro, Natsu era un completo idiota, pero esa clase de cosas no se le escapaban.

¡Aquí termina el cuarto capítulo! Jaja ¿les gustó? ¿Merezco un review? Jaja

Bueno,espero les haya gustado.

Nos leemos después. Bye bye!