Al fin pude terminar este capítulo *O* comienza la emoción~
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«Creo que mejor volvemos con Toothless», pensó Hiccup, pero no dijo nada al ver lo emocionada que estaba Mérida con la "aventura". Al castaño le estaba dando mal rollo el que la pelirroja ya estuviera usando esa palabra.
Al menos ya no estaban en la espesura del bosque, totalmente ocultos a la vista de Toothless en caso de que el dragón hubiera decidio sobrevolar la isla buscándolos. Ahora se hallaban en una llanura, y todo lo que se veía era nieve, además de unos pocos árboles marchitos. Más adelante, comenzó a nevar.
–Esto va bien –comentó la ojiazul.
Hiccup estaba agradecido del frío que hacía en Berk, de modo que la ropa que traía puesta lo abrigaba de aire gélido de la isla, al igual que a Mérida. Unos momentos más y el castaño divisó una sombra por entre las nubes.
–Ahí viene Toothless –le dijo a Mérida, que estaba más concentrada con lo que podía haber en tierra que en lo que había en el cielo–. Y no viene solo –completó la frase cuando el dragón aterrizó–. ¿Quiénes son ustedes? –preguntó sin rodeo a los desconocidos.
–Jack y Rapunzel –respondió el chico mientras se bajaba del lomo de Toothless–. Nos encontramos con su dragón y le ofrecimos ayuda para encontrarles, creo que se sentía sólo.
–Ah, parece que ahora sí te sientes mejor –dijo Hiccup dirigiéndose a Toothless, que asintió con una sonrisa traviesa. Luego se dirigió a los otros dos–. Ella es Mérida y yo Hiccup.
–Hola –saludó Mérida–. Pensaba que nadie vivía en esta isla. –«Aparte de la Reina de las Nieves», le habría gustado agregar, pero no quería que la tomaran por loca nada más conocerla.
Jack y Rapunzel intercambiaron miradas nerviosas, pues no querían contar por lo que habían pasado antes de llegar a Svalbard. Al final, Jack fue el que habló.
–La cosa es que nosotros no somos de aquí –dijo con un ligero suspiro–. Y no estamos aquí precisamente porque queramos.
No sabía si esa respuesta iba a convencerlos, pero al parecer Mérida y Hiccup entendieron que no querían hablar de lo que había sucedido exactamente.
–Sí, bueno, nosotros tampoco –dijo Hiccup mientras acariciaba a su dragón–. Toothless esta lastimado y se sintió mal en pleno vuelo, de modo que aterrizamos aquí.
–Nos estrellamos, más bien –aclaró Mérida riendo levemente.
–Pero parece que ya se siente mejor, así que nos vamos, ¿cierto, Mérida? –dijo Hiccup recordándole la promesa que había hecho.
–P-pero… ¿en serio, Hiccup? ¿Con todo lo que hemos visto aún no quieres ni hacer el intento?
Rapunzel y Jack se mostraron interesados ante el comentario.
–¿Intentar qué? –preguntó Rapunzel.
Hiccup suspiró.
–Mérida está obsesionada con la idea de encontrar a la Reina de las Nieves –dijo, esperando que los noruegos se rieran de su amiga.
Para su sorpresa, Rapunzel y Jack intercambiaron miradas y no hicieron ni el más mínimo ademán de burlarse. Estaban a punto de decir que a ellos también les daba algo de curiosidad comprobar la leyenda, cuando Mérida, totalmente concentrada a lo que sucedía a su alrededor, pegó un gritito.
–¡Ahí! ¡Miren eso! –exclamó mientras señalaba hacia abajo, unos metros más adelante.
Los otros tres dieron tal respingo al oír el grito de Mérida que casi se les cae la cabeza. Muy cerca del suelo estaba flotando un pequeño fuego azul, y delante de éste se extendían varios más hasta donde alcanzaba la vista. La pelirroja estaba emocionada, mientras que los demás dudaban.
–No te acerques, puede ser peligroso –le dijo Hiccup tomándola del brazo cuando hizo ademán de acercarse.
–¿Y si no lo es? –contradijo Mérida soltándose de su agarre con un movimiento del brazo. Estaba a punto de dirigirse a la llama cuando Hiccup volvió a detenerla–. Déjame, ¿quieres?
–Estás actuando como niña, no hagas nada imprudente –le replicó el castaño–. No quiero que te lastimes.
–Ay, no te preocupes. Total, sea lo que sea, tú vienes conmigo –sentenció la pelirroja volviendo a soltarse.
Mérida acercó la mano a la llama, y al no sentir calor, optó por seguir el camino que trazaban los fuegos. Hiccup soltó un quejido y la siguió, con Toothless siempre cerca de él, aunque tenía que parar de cuando en cuando por el dolor de la pata. Jack y Rapunzel se encogieron de hombros y también se fueron por esa dirección.
Para su sorpresa, los fuegos los estaban dirigiendo nuevamente al bosque. Hiccup estuvo a punto de decir algo, pero antes de siquiera formular la primera palabra Mérida lo calló con un gesto de la mano. Siguieron avanzando hasta que el último fuego desapareció. Los cuatro jóvenes miraron a su alrededor, confundidos. Toothless, por su parte, se veía algo inquieto.
–No lo entiendo –comentó Mérida notablemente desilusionada.
–Yo tampoco, pero ahora Toothless está peor que antes –se quejó Hiccup acariciando al dragón, que hizo una mueca de dolor cuando le tocó la pata–. Mejor nos detenemos.
–Como si tuviéramos a donde ir –dijo Jack apoyando la espalda de un árbol mientras se cruzaba de brazos.
En ese momento se escuchó algo parecido a un crujido. Toothless fue el primero en notarlo y alzó rápidamente la cabeza mientras miraba hacia su derecha, esperando un posible ataque. Otro crujido, esta vez más cerca. Los demás lo escucharon. El tercer crujido provenía de detrás de ellos. Mérida rápidamente tomó una flecha, la puso en el arco y disparó sin siquiera ver a qué. La flecha se clavó en un árbol luego de atravesar a una enorme criatura de hielo.
...
¡Listo! Corto, lo sé, pero no tenía mucho tiempo. Espero que les esté gustando la historia c:
