Hey hola. He vuelto y esta vez les traigo una sorpresita xD

Lamento la tardanza, tenía examenes finales. Para suerte, mañana empiezan mis largas vacaciones, ejem perdon, ¡VAGACIONES! (Tengo dibujo tecnico mañana, materia por la cuel no debo estudiar y aproveché el tiempo para ponerme manos a la obra con estos one-shots) ¡Por fin! Me moría por este día. Ahora si, full Helsa para todos los días. (Aleluya *w*)

Este OS es ambientado en la época actual y es un AU escolar (digamos que vi muchas pelis de este tipo en el transcurso de este mes xD asi que dije ¡¿por que no hacemos algo así?!) La canción es una de mis favoritas, incluyendo el video (fue lo que me dió pauta para este OS) y la banda es mi favorita. No se extrañen si encuentran algunas historias mías basadas en alguna de sus canciones. ¿Habrá alguna fanatica por ahí? Si la hay por favor presentese. Quiero saber ;-; y me encantaría conocerla xD

Por pequeñas fuentes de información de FF, sé que algunas de las que me leen adoran los CELOS así que este OS de seguro les gustará. Este fic se lo dedico a mi gran amiga SerenaSaori, chica gracias por tu apoyo en mis fics y en las cacerías. Es lo menos que puedo hacer por alguien tan genial como tú. Sé que en el futuro ambas seremos grandes escritoras de FF y me alegra estar a tu lado. Honestamente, te considero mi amiga... Gracias por todo loquilla y espero que te guste ;)

Canción: Misery Business

Cantante o banda: Paramore

Bien sin más demora aquí esta...


Aprendiendo la lección

El timbre resonó indicando la hora del recreo en la academia Arendelle. La joven Elsa Winters salía de su aburrida clase de Historia directamente a pasar el tiempo libre con su pareja de último año. No lo veía desde el viernes y quería alegrar su largo lunes charlando o robándole un beso. Sin embargo todo eso se fue al piso al ver lo incomparable ocurrir en frente suyo:

La perra de Christine Carter estaba coqueteándole a su novio pelirrojo Hans Westergaard.

El rostro del pelirrojo decía más que mil palabras. El pobre no sabía cómo sacarse de encima a esa lanzada de un curso menor. Todos la calificaban como una chica "más fácil que la tabla del uno" y algunos aseguraban a haberse acostado con ella. Hans solo tenía ojos para su copo de nieve pero al parecer Christine también quería hacerlo caer con sus encantos.

La furia de Elsa contrarrestaba sus límites. La rubia rascaba la pasta de los libros que traía consigo con sus uñas tratando de contener la ira que la consumía por dentro. Sentía como su paciencia y pacifismo desaparecía al ver a esa fácil tratando de hacer caer a su amado Hans entre sus redes. –Esto no lo permitiré –exclamó escondiéndose tras una pared a observar lo que sucedía entre ambos jóvenes.

Christine cuando hablaba se acercaba cada vez más a Hans. Elsa sentía que con cada paso que daba esa zorra, tenía más ganas de ir a interrumpir el momento y romperle la nariz. Sin embargo, sabía que su pelirrojo siempre le sería fiel a pesar de los encantos de otras a su alrededor.

Hans logró alejarse de ella excusándose que iba a la librería a hacer una tarea que debía presentar. Casi sale corriendo para alejarse de esa loca abusiva.

Justo antes de que Elsa saliera de su escondite a golpearle el hocico a Christine, Anna interrumpió la escena con su mirada preocupada por su hermanita. –Hey Elsa, ¿Sucede algo? –preguntó la pelirroja dos años menor a la rubia.

Elsa tomó por los hombros a Anna y la arrastró lejos para que así esa zorra no las escuchara. –Ven necesitamos hablar en un lugar que no esté infestado de pestes.

-Un momento ¡¿Qué?! ¡¿De qué hablas?! –preguntó Anna mientras caminaba a regañadientes hacia la cafetería de la escuela.

Las dos se sentaron en una mesa algo apartada del resto. Elsa se tomó el puente de la nariz mientras buscaba las palabras ideales para no expresarse de manera vulgar frente a su hermanita. –Anna no sé qué hacer –exclamó con tono derrotado mientras golpeaba sus manos contra el plástico de la mesa.

-¿A qué te refieres? Déjate de rodeos Elsa. Sabes que detesto cuando no vas al grano –dijo molesta Anna mientras se cruzaba de brazos. –Soy toda oídos Elsa. Ya no me ocultes nada.

-Vi a Christine Carter… –dijo entre dientes.

-Elsa sabes que detesto que balbucees. ¡Al grano mujer! –exclamó la pelirroja poniendo sus codos sobre la mesa. De su morral sacó una pequeña Coca-cola de dieta que amaba.

Elsa arrugó la nariz en desaprobación mientras jugueteaba con su cabello. Al fin suspiró y logró decir lo que pensaba contarle a su hermana desde un principio. –Vi a Christine Carter coqueteándole a mi novio Hans –logró decir inocentemente.

Anna abrió los ojos como platos al escuchar su inesperada notica. Casi se atraganta con la Coca-cola. Tragó el líquido con rapidez y tapó la botella antes de gritar furiosa. -¡¿Qué?! ¡Elsa eso es inaceptable! ¡No puedes permitir que esa zorra le esté haciendo ojitos a Hans! –gritó a Anna mientras azotaba sus manos y levantándose de su asiento llamando la atención de todos en la cafetería.

Cientos de miradas extrañadas se clavaron en la pobre Anna que, avergonzada, se disculpó con todos y volvió a su asiento ocultando su rostro enrojecido. Elsa se cubría la cara evitando que la vean haciendo el ridículo por culpa de Anna.

Cuando todo volvió a la normalidad, la pelirroja respiró y exclamó alertando a su hermana mayor. –Elsa, no puedes dejar que te roben a Hans. No permitas que Christine se meta contigo. Tienes que hacerle saber que él solo es tuyo y que nadie se lo podrá quitar –dijo Anna actuando con naturalidad.

Elsa arqueó una ceja al escuchar las palabras confusas de su hermana. -¿Cómo puedo hacérselo saber? No sé cómo decirle –soltó la rubia derrotada desparramándose sobre la mesa.

-Elsa no te comportes como una perdedora y te dejes ganar por esa tonta. Tú eres más inteligente que ella. Y que mejor manera de reclamar lo que es tuyo por medio de una pequeña advertencia –exclamó Anna mientras intersecaba la punta de sus dedos mientras le dirigía a su hermana una sonrisa maliciosa.

-¿Estás hablando de vengarme de ella? –preguntó sorprendida.

-Yo no lo tomaría como una venganza o una agresión. Lo tomaría como una advertencia. Así ella sabrá que no debes meterte contigo y te harás respetar –dijo Anna mientras se estiraba en su asiento. Inmediatamente apretó los dientes y arrugó la nariz molesta. –Hablando del rey de Roma, una zorra se asoma.

Elsa se giró discretamente y vió a la idiota de Christine seguida por su cortejo de admiradoras cargando bandejas de comida mientras caminaban creyéndose las súper modelos. Las tipas caminaron entre las mesas y su líder señaló la mesa en donde se sentaban Anna y Elsa.

Cuando se aproximaron a sentarse, Christine "sin querer" tiró todo el contenido de su bandeja de comida sobre la rubia sentada tratando de contener su furia. Toda la comida cayó encima de la pobre chica que se sobresaltó al sentir el golpe y el líquido helado de la cola desparramada sobre su cabello y ropa. Tenía trocitos de tomate y lechuga con un poco de salsa ranchera de la ensalada que había en la bandeja. Anna observaba la escena con la boca abierta y una mirada asesina a esa zorra vestida de seda.

-Uy lo siento, no quería ensuciarte Elsa. De veras lo siento –exclamó con su voz de víbora. –Déjame recompensarte por mi error.

Dicho esto tomó el postre de chocolate de una de sus amigas y lo esparció por toda la blusa fucsia de Elsa. Su cortejo reía mientras la líder sonreía por su acto. –Espero que me perdones.

Elsa se sentía una boba al ver que todos se reían de ella y comenzaban a tomarle fotos. Anna la defendía cubriéndola y gritando para que la dejaran en paz. La rubia rompió a llorar y corrió fuera del lugar.

-Eres una tonta Christine ¿Por qué tienes que herir a los demás solo para ser más popular? –gritó Anna enfrentando a la castaña cabello pintado.

El grupo de chicas formó un circulo alrededor de la pelirroja, haciéndole incapaz su huida. –Yo no la herí, fue un solo un accidente. ¿No es cierto, chicas? –exclamó dándole la palabra a sus perras guardianas.

Todas rieron al unísono y comenzaron a insultar a la chica menor que ella mientras la zarandeaban. Anna no iba a permitir que ese montón de abusivas sigan molestando a su hermana. –La pagarán caro, montón de idiotas –gritó haciéndose paso y corriendo fuera de la cafetería, siguiendo el camino de Elsa.

La buscó por todas partes pero no la logró encontrar. Corrió por los pasillos vacíos ignorando a los profesores y evitando al inspector para que no la pillara corriendo descontrolada por los pasillos. Al final salió al patio y la encontró debajo del ficus que estaba plantado en la parte más apartada del patio principal de la academia. Estaba con la espalda contra el tronco, recogiendo las piernas contra su pecho y ocultando la cabeza entre sus rodillas.

Anna posó su mano en su hombro trayendo a la rubia en sí. Sus ojos cristalinos indicaban que estaba llorando momentos antes. –Déjame sola Anna. No quiero hablar con nadie –exclamó Elsa entre dientes volviendo a ocultar su cabeza entre sus rodillas.

La pelirroja apretó los dientes ante la actitud débil de su hermana y la tomó de su trenza francesa para que así levantara su cabeza y la viera directamente a los ojos. –Elsa deja de portarte como una niña asustada. Tienes que darle un paro a esto. No puedes permitir que ese grupo de estúpidas se aprovechen de ti –exclamó Anna soltando sus cabellos rubios luego de recibir quejas de su hermana. –Debemos hacer algo para que así dejen de molestarnos. Algo grande –dictó la pelirroja mientras se rascaba el mentón procesando alguna idea.

Elsa miró con furia a Anna y se acomodó la trenza sobre su hombro izquierdo. -¿Tienes algo en mente, WonderWoman? –exclamó con sarcasmo, arqueando una ceja mientras esperaba su respuesta.

Anna chasqueó los dedos y miró pícaramente a Elsa. –Claro que la tengo o mi nombre no es Anna Winters. Te juro que después de esto, esas idiotas jamás te pondrán un dedo encima –rió la pelirroja mientras frotaba sus manos esbozando una sonrisa.

Elsa abrió los ojos en sorpresa al escuchar su inesperada respuesta. Se mordió el pulgar y suspiró. –Te escucho, Anna…

A la mañana siguiente todos lucían tranquilos y normales como cualquier otro día de clases. Elsa entró a su salón seguida de sus compañeras y la odiosa de Christine. La rubia observó a sus oponentes y sonrió por lo bajo, era la hora de comenzar con su plan…

Tiró "accidentalmente" sus libros al piso y comenzó a recogerlo con la actitud insegura y vulnerable de siempre, llamando la atención del grupo popular. La castaña líder se acercó hacia Elsa y pateó sus libros de manera disimulada y aniñada, haciéndola enojar a su dueña. –Será mejor que no tires tus cosas en los pies de otros, se pueden tropezar y caer al piso. Deberías ser más perspicaz Winters –mofó la castaña mientras relamía su chupete esbozando una sonrisa.

Después de las aburridas clases de matemáticas e historia, llegó la hora del receso. Todos los estudiantes salieron disparados a la cafetería, excepto la rubia platinada que observaba su teléfono que acababa de vibrar. Miró a su alrededor para que nadie la siguiera y corrió por los pasillos a completar la segunda fase de su venganza…

Se ocultó tras un pilar y observó a Anna caminando por los pasillos junto a Hans, conversando tranquilamente de temas aleatorios. Se toparon cara a cara con el grupo de Christine y sus perritas y la castaña se acercó de manera coqueta al pelirrojo. –Hola Hans, puedo hablar contigo a solas. –preguntó la joven acercándosele e inquietándolo.

Sus compañeras se alejaron del legaron por órdenes de su jefa pero Anna ni se inmutó. Todo lo contrario, arqueó sus cejas y se postró enojada. -¿Qué quieres ahora Christine?

-Yo solo quiero hablar con Hans un rato, enana –exclamó la castaña enredando su dedo entre un cabello rojo de Hans y estirándose, intimidando a la pequeña Anna.

-No me importa que seas mayor que yo, vieja presumida. Quiero que nos dejes en paz –gritó Anna.

-Christine, no quiero hablar contigo por ahora. Anna tiene razón. Vamos a la cafetería. De seguro Elsa nos está esperando ahí, ya la hemos dejado mucho rato sola –exclamó Hans arrastrando a su amiga de la castaña.

Christine observó con furia a ambos alejarse y maldijo por lo bajo, insultando a Elsa. Resonó los tacones que cargaba y se encaminó hacia la cafetería.

Elsa, al observar la reacción de su enemiga, hizo un gesto de victoria al completar la segunda parte ya solo faltaba las cerezas del pastel. Estaba ansiosa para que empiecen las clases de teatro…

El timbre sonó y todos los estudiantes de quinto curso se encaminaron hasta el auditorio. El profesor, después de hacer 15 minutos de expresión artística, se marchó por unos momentos al escuchar unos ruidos provenientes de otro salón. Elsa sonrió en victoria mientras veía a los cables de iluminación y escenario sobre su cabeza. Observó a la chica de cabellos rojos jalando una cuerda que sostenía una cubeta, posicionada en medio del escenario. Ya solo faltaba la parte divertida que era de Elsa.

Caminó por detrás de Christine que conversaba con su grupo de amigas seguidoras y la golpeó ligeramente con su cuerpo. La castaña volteó molesta mientras observaba con furia a Elsa. –Estúpida, ¿Cómo te atreves a golpearme? –gritó eufórica, llamando la atención de todos sus compañeros. -¿Te crees mejor que yo Winters? Claro que no lo eres. Tú no eres nadie. Aún no puedo creer como Hans Westergaard, el chico más guapo de toda la escuela, esté fijado en alguien como tú.

Elsa retrocedió asustada y mirando discretamente hacia arriba, calculando el punto fijo de la cubeta. Al llegar al punto clave, se "tropezó" y cayó sobre el escenario de madera tomando una actitud asustada frente a la castaña. –Escúchame Elsa. Quiero que te alejes de Hans. O pagarás caro las consecuencias.

Esas palabras alertaron a la pelirroja que jaló inmediatamente de la cuerda haciendo voltear la cubeta. Elsa sonrió de lado. –Yo no aceptaré órdenes de alguien como tú, Carter. Ya es hora de que aprendas la lección y dejes de hacer miserable la vida de los demás.

La castaña rechinó los dientes y levantó su mano, dispuesta a agredir a Elsa. De repente, un líquido viscoso y color café cayó encima de ella, bañándola por completo. Christine gritó asustada mientras observaba sus galantes ropas manchadas con esa apestosa mezcla secreta de Elsa y Anna. Todos sus compañeros se rieron, incluyendo a su séquito de tontas, y le comenzaron a tomar fotos con su celular.

Como el internet funciona tan rápido, la noticia llegó a parar a los oídos de los otros cursos. Fue cuestión de minutos para que otros estudiantes entren en el auditorio y se burlaran de la castaña quien gritaba avergonzada y lloraba al ser avergonzada frente a todos. Hans observó a Christine y pudo contener la risa. Esto rompió el corazón de la joven que huyó a los baños a refugiarse de su vergüenza.

Anna bajó de la parte superior del escenario y abrazó a su hermana quien estallaba en risas. –El plan funcionó, por fin dejará de molestarnos.

-Espero que con eso haya entendido la lección y se disculpe con todos. –dijo mientras se soltaba de su abrazo.

-Creo que le ha quedado muy claro como nuestra mezcla secreta –rió Anna. –Ahora podrás disfrutar de todo sin que ella te moleste.

-Sí. Me algo mucho de que todo haya acabado. Bueno volvamos a clases Anna. No quisiera que nos descubran. ¿Quitaste todas las evidencias?

-No ha quedado ni una, mi capitán –exclamó poniéndose una mano sobre la frente como un militar. –Nadie sospechará de nosotras.

Ambas rieron y bajaron del lugar. Anna corrió hacia su salón, ya iba tarde para las clases de Ciencias y de seguro en la anterior de Historia le habían puesto fuga en el leccionario.

Hans se acercó discretamente por detrás de Elsa y la abrazó por la cintura. –Vaya esto ha roto las expectativas de un común día de clases –rió colocando unos mechones platinados por detrás de la oreja de la joven. -¿Quién habrá sido él o la inteligente que hizo esta memorable hazaña? Si lo o la conoces, preséntamela. Juro que le daré mis más gratos agradecimientos –exclamó mientras depositaba un beso en los labios de su novia.

Al separarse Elsa miró a Hans con cierta picardía. -¿Qué le darías al o a la culpable?

-Realmente no lo sé, y tu ¿Que le darías? –dudó Hans mirando con extrañez a su pareja.

Elsa soltó una risa discreta y se mordió el labio. Enseguida enterró sus dedos en el rojo cabello de su novio y le dio un beso apasionado, sorprendiendo a Hans.

Al terminar Hans miró sorprendido a Elsa. Inmediatamente su mirada cambió a una aguda y sospechosa. –Algo hiciste, traviesa. Bueno es hora de confesar –exclamó esbozando una sonrisa.

-¿No deberías irte a clases, tonto? –dijo Elsa alertando al pelirrojo.

Miró su reloj de muñeca y si maldijo a sí mismo. -¡Mierda! Son las 10:53 ¡Voy tardísimo a Matemáticas! ¡El míster William me va a colgar de las orejas!

Elsa rió y observó a su desesperado novio salir por la puerta corriendo como loco. –Ay Hans, a veces eres como un niño. –dijo mientras se cruzaba de brazos.

Volteó a ver el escenario cubierto de su mezcla secreta y sonrió por lo bajo. Elsa ya no era insegura de sí misma y jamás se dejaría pisotear por los demás. Sabía que tenía amigos que la apoyaban y ahora confiaba más en sí misma. Esta experiencia quedaría plasmada por mucho tiempo en su vida, y al parecer en la de muchos otros también…


¿Les gustó? Tenía que ponerle algo de picante a este serie de OS jeje. No pude evitarlo, lo hice por instinto. *tapandose el rostro rojo por la verguenza

Hey Serena-chan, que tal? Es lo menos que puedo hacer por ti ;) Espero que te haya gustado.

Gracias por el apoyo y las correciones de antes. Se los agradezco de corazón, me hacen mejorar como escritora :D no se como pueda pagarles.

Tambien agradezco las sugerencias. Estarán listas en un santiamén (ok cuando me entre inspiración xD) pero estarán proximamente así que no desesperen

¿Cual será el siguiente género? Jejeje no sé pero me siento dispuesta a cualquier cosa. ¿Será que alguien me propone un reto? Venga aquí lo espero dispuesta :D

Saluditos y abrazos de Olaf :D

Loba se despide de su manada con un largo aullido sordo. Cuidense y sueñen con Helsa ;)