Título: Ni Dios, ni Patria, ni Rey.

Autora: Freedom Released.

Género: Yaoi, romance, y drama.

Clasificación: +16

Advertencias: UA, OoC, situaciones explícitas, machismo y discriminación homosexual.

Serie: Naruto Shippuden.

Pareja: Sasuke U. & Naruto U.

Nota: Inspirado en unos episodios de la serie "Cuéntame cómo pasó".

Extensión: Mini-Fic: Capítulo 3/ 2.171 palabras.

Resumen: A Naruto, un heterosexual convencido, solo le faltaban cuatro meses para obtener la licencia militar. Justo en ese momento, lo deciden cambiar a otra academia militar para terminar mejor su formación, donde se convierte en el novato con el que todo el mundo se mete. Ahí conocerá a Sasuke, un homosexual confeso que es discriminado por su orientación. ¿Qué pasará cuando se conozcan?

Disclaimer:Tanto Naruto como sus personajes son propiedad de Kishimoto Masahi, eso sí, la historia es totalmente de mi propiedad.

Capítulo 3

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Desde aquél incidente todo era un completo caos para Naruto, y eso que solo había pasado un mes. Ahora no solo tenía que lidiar con que Yamato siguiera pensando que era gay, cosa que no lo molestaría si no fuera porque ahora sus compañeros también lo piensan y le han empezado a tratar igual que a Sasuke. Claro, Sakura y sus demás amigos no lo hacían, y hasta lo defendían en algunas ocasiones, pero lo que más le molestaba es que el azabache, aun cuando él sí que lo defendió, nunca hubiera acudido en su auxilio. No era que fuera una princesita que necesitara que la rescaten, lo único que pedía era que fuera un poco agradecido y le devolviera el favor en alguna ocasión.

No se extrañaba, no eran amigos y solo habían intercambiado una pelea en el mismo bando y unas palabras el primer día. Tampoco podía pedir demasiado teniendo en cuenta el tipo de relación que llevaban, si es que a eso se le podía llamar relación.

Era de noche, y Naruto no podía dormir; ni entendía por qué los demás si podían. Esas habitaciones olían fatal, un olor a pies insoportable, y mosquitos que revoloteaban como si fueran aviones a punto de soltar alguna bomba.

El rubio se encontraba en vela, provechó para sacar el reloj de Hinata y pensar en ella, e imaginarse que ella estaba pensando a la vez en él, y no en algún alemán buenorro y seductor. Aunque algo ahí fallaba, no le molestaba el hecho de que pudiera estar con otro hombre por Alemania. De algún modo, ya no sentía ese amor que creía tener por la chica. En cambio, pequeñas visiones de cabellos oscuros y mirada profunda se reflejaban de vez en cuando en su cabeza, pero no era la mujer que decía amar. En realidad, ni siquiera distinguía bien la persona de sus pensamientos, pero sabía que no era la que esperaba. ¿Sería que nunca estuvo enamorado, o era que ese sitio ya lo estaba volviendo loco?

El calor era insoportable, tenía sed, y no soportaba ese olor. Así que se levantó para pedirle al imaginaria que lo dejara ir al baño.

Imaginaria, ¿puedo ir al baño?

—Sí, pasa —le concedió.

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Cuando llegó al baño bebió un poco de agua. Para no mojarse el reloj, se lo quitó y lo dejó al lado del fregadero que había. Luego, sin darse cuenta de que no se lo había vuelto a poner, se sentó en la tapa de un váter y cerró la puerta por si alguien pasaba por allí.

Apoyó sus manos en sus piernas y bajó la cabeza, para intentar pensar. Tenía un estrés acumulado que no era ni medio normal. Estaba seguro que si no fuera porque ya estaba acostumbrado a acumular estrés ya le habría dado un ataque; eso no era nada bueno para la salud.

Por algún motivo, se le vino a la mente Sasuke. Y no era la primera vez, ya había pensado en él varias veces, y no le gustaba el rumbo al que le llevaban sus pensamientos. Él no era eso. Nunca había tenido esos pensamientos ni sentimientos. Hace unos días se había dado cuenta de que de vez en cuando desviaba la mirada para buscar al azabache, que algunas veces en los ejercicios del gimnasio se ponía en una posición que le permitiera verlo mientras realizaba los mandados del sargento, y que siempre le hervía la sangre cuando alguien se metía con él. Quería partirles la cara por tratarlo de esa manera, pero siempre lograba contenerse. Nunca había sentido nada de eso, ni con su supuesta enamorada Hinata. Es más, podría decirse que se había planteado varias veces admitir que el Uchiha no estaba para nada mal. En cierta manera, era atractivo.

Se frotó el pelo con ambas manos, frustrado. "¡Esto es absurdo! Yo, Naruto Uzumaki, dudando de mi sexualidad a mis años… Habrase visto", pensaba.

Un ruido lo alertó. Escuchó unas voces provenientes del exterior que hablaban entre ellos.

—No sé, parece que el relojito este no funciona muy bien, ¿no?

"Mierda".

Naruto salió del habitáculo y vio como uno de los amigos de Kabuto —llamado Hidan, creía— tenía el reloj de Hinata en su mano y lo miraba con gracia con esos dos amigos con los que siempre andaba.

—Dámelo —exigió. Era el reloj de su amada, no podía permitir que lo cogieran con esas sucias manos.

—Si dices quién te lo ha dado.

Estaba claro que no se lo iban a devolver tan fácilmente. Se estaba empezando a enfadar de verdad.

—¡Qué me lo des! —gritó hastiado acercándose a ellos.

—¿Ha sido tu novia o tu novio? —Rio uno mientras se andaban pasando el reloj de uno a otro para impedir que pudiera arrebatárselo.

Cabreado, el rubio les propinó un puñetazo. Lo que hizo que el reloj se cayera al suelo junto con Hidan. Los dos amigos inmovilizaron a Naruto empotrándolo contra una de las paredes del baño, cogiéndolo bien de los brazos para que no pudiera defenderse, y con sus pies haciendo lo mismo con sus piernas.

—¡Soltadme! —exigió intentando zafarse del agarre, sin mucho éxito.

Hidan se levantó y le pegó un puñetazo en la barriga en venganza por aquel puñetazo, ocasionándole a su víctima un terrible dolor en la zona, haciéndolo retorcerse en su sitio.

Cerró los ojos esperando un nuevo impacto, pero lo único que percibió fue que algo o alguien alejaba a los que le sujetaban. Abrió los ojos y vio como Sasuke, quien les había empujado hacia atrás para liberar a Naruto, ahora tiraba la cabeza de Hidan contra una puerta, rompiéndole la nariz y haciéndole sangrar.

—Como le toques un pelo te machaco —advirtió Sasuke a un herido Hidan que palpaba la nariz ahora ensangrentada.

—¿Qué…? —No podían ni hablar por la impresión.

—Como me entere de que le tocáis un solo pelo os arranco la cabeza. ¿Lo habéis pillado?

Los chicos asintieron. Y con un chasquido de dedos de Sasuke se marcharon por donde habían venido, no sin antes coger el reloj que estaba en el suelo y tirarlo a uno de los inodoros que había, manchándolo de ciertas sustancias que había en ellos. No había que olvidar que rara vez se limpiaban esos baños.

—Cabrones… —masculló el rubio cogiendo el reloj.

Sasuke se le acercó por detrás.

—Dejalo, rubito. —Miró el accesorio manchado de los desechos—. Joder, qué asco.

—Ya… Pero es que es un regalo.

—¿De tu novio? —Sonrió divertido viendo la cara del chico. No sabía por qué, le divertían las caras que ponía; era muy expresivo.

—No tengo novio.

El azabache encogió sus hombros, restándole importancia. La verdad es que no le importaba mucho si ese chaval tenía novio o no, de todos modos, aunque lo tuviera no cambiaría nada. Si estuviera interesado en él se tiraría a sus labios a la mínima oportunidad sin importarle terceras personas. Si era lo suficiente hombre lo separaría cuando aquello pasara, y aunque le doliera, tendría que aceptarlo y dejar de insistir en ese momento. Porque, claro, él no iba a obligar a nadie a sentirse atraído por él, pero tampoco podía resignarse sin intentar, por lo menos, ligar un poco con la persona a ver qué era lo que de verdad sentía.

Se dirigió a la salida.

—Qué tengas buena mili.

El muchacho abrió sus ojos azules asombrado ante lo dicho. Si le estaba deseando buena mili, a esas alturas, solo podía significar una cosa. Algo que no le gustaba.

—¿Vas a desertar? —cuestionó.

Sasuke se dio la vuelta para encararlo. No entendía la manía que tenía ahí la gente de interrumpirlo siempre a mitad de camino siempre que decía o hacía algo.

—¿"Desertar"? Bua, qué romántico —habló con ironía, burlándose—. Escucha bien, chaval, que pareces una rubia tonta. Me han dado la blanca, en un mes, si acaso dos por el papeleo, estaré en la playa viendo pasar tíos buenos y cachas.

Bajó la mirada ante lo dicho por el Uchiha. Se iría antes que él, y eso quería decir que le perdería la pista para siempre, que no lo volvería a ver. Por algún motivo le entristecía, puede que sintiera un gran compañerismo en el campo de batalla con él y por eso se sienta así; no estaba seguro.

—Bueno —decidió continuar al ver que el Uzumaki no decía nada—, cuando los dos estemos fuera podríamos vernos en alguna manifestación del colectivo*.

Al oír eso se paró en seco. ¿Estaba insinuando… que era gay? Genial, ahora no solo dudaba el mismo de su sexualidad sino también los demás. Seguramente Kiba en unos días ya estaría haciendo comentarios estúpidos sobre el tema.

—Eh, tío, que yo no soy marica.

—Ya. —Soltó una carcajada—. Ni yo tampoco.

El Uzumaki se acercó a él, para encararlo. No le gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación. Y no podía negar sentirse algo nervioso y a la vez intimidado por esos ojos de color noche que le miraban.

—Pero es verdad, no lo soy. ¿Cómo te lo puedo demostrar…?

No supo cuando unos rudos labios se estamparon en los suyos. Al contrario de lo que la mayoría pudiera pensar no eran ásperos, sino suaves y aunque feroces, gentiles. Se movían sobre los labios rígidos del rubio que no cabía en su asombro, no tenía tiempo ni para pensar con claridad lo que estaba pasando. Notó una lengua abrirse paso hasta su cavidad y probarla en su totalidad, sin reparo.

Cuando reaccionó Sasuke ya se había separado de él. Tenía una sonrisilla ganadora en el rostro, y se limpiaba con la lengua los restos de saliva de aquel beso que le había robado.

Naruto, con el corazón aceleradamente desbocado, solo atinó a decir:

—¿A si vas a saber si soy…?

El más alto rio levantando una ceja ante tal comentario, un poco absurdo. Ese rubio era demasiado inocente.

—No, es que eres muy guapo, rubito.

Dicho esto se marchó del baño, dejando al muchacho sin poder contestar a ese comentario, y algo ruborizado.

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—¡¿QUÉ SASUKE QUÉ?! —gritó Sakura asombrada desde su cama.

Shhh, Sakura, que te va a oír alguien.

Al día siguiente era día de pruebas. Por lo que la gente se dividía en grupos para hacerlos, Naruto y Sakura fueron los primeros, por lo que ahora estaban solos en las habitaciones esperando a que los demás terminaran con las suyas.

La chica se había dado cuenta de que el rubio estaba algo distraído, por lo que decidió preguntarle qué le sucedía. Y Naruto, al que no se le da bien mentir, decidió contárselo para no sufrir ningún golpe que le pudiera dañar algún órgano interno. Y la reacción, naturalmente, fue proporcionada a la sorpresa.

—Vale, vale, lo siento. Pero, ¡jo! Maldito Sasuke, no me contó nada. Ya verás cómo le canto las cuarenta cuando vuelva.

—¿Qué? No, no, no…Sakura, no le digas nada, te lo pido por favor. Nadie debe saberlo nunca —pidió con desesperación.

Ella, extrañada, lo miró confundida.

—¿Por qué?

—No soy gay. No me gusta Sasuke. Y yo a él tampoco, solo le parezco guapo. Por favor, te lo he contado porque lo necesitaba, no para que lo consideraras algo importante. Esto debe quedarse como está: en nada. Recuerda que a mí me gusta Hinata, la chica de la que te hablé que está en Alemania, cuando salga de aquí y ella vuelva le pediré que sea mi novia y nos comprometeremos.

En realidad no tenía intención de hacer nada de eso, pero era un intento para convencerse a sí mismo de que aquello no había sido importante. Después de todo, el Uchiha se iría en un mes y pocos días y seguramente nunca más lo volviera a ver. Además, tampoco estaba seguro de lo que sentía como para aventurarse a un terreno que desconocía sin saber si quiera si iba a caer a un foso sin fondo.

Sakura no estaba para nada de acuerdo con eso. Puede que ella fuera una romántica, pero no era tonta. Se había dado cuenta de la química que había entre esos dos. Aunque él le dijera que estaba enamorado de otra sabía que solo lo hacía para intentar convencerla para que no hiciera nada. Y Sasuke… Bueno, era Sasuke, no era muy expresivo, pero claramente era un gran paso que le dijera guapo y besara a alguien. Eso ya era mucho.

No se iba a quedar de brazos cruzados, aunque luego la mataran. Si tenían que darse contra una pared para poder lograr algo ella los lanzaría hacia ella aunque no quisieran.

—Prométeme que no le dirás a Sasuke nada de esto, ni a nadie.

—¡Prometido! —dijo con una sonrisa, pero cruzando los dedos por detrás de la espalda.

"Já, ¿cómo no voy a meterme? Puede que puedas engañarte a ti mismo, pero a mí no, querido. Está claro que entre vosotros algo tiene que pasar, bueno o malo, pero debe de pasar. Y seré yo quien haga que eso pase", pensó maliciosamente para sí.

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Fin.


*Colectivo: Se refiere al colectivo gay que va a las manifestaciones para luchar porque se les reconozca igual que a los heterosexuales.


Nota Autora: Aquí tenéis el siguiente episodio, agradezco de corazón todos esos comentarios. La verdad es que cuantos más comentarios más ganas me dan de traer la conti antes :) Eso motiva mucho, gracias a todos los que se han tomado la molestia de comentar esta historia, y también a los que la leen. Disfrutad del capítulo, nos vemos en el próximo~