Título: Campamento Baker
Resumen: Sherlock no es el joven más educado, tiene problemas de conducta y para hacer sociales, fue idea de su madre meterlo en ese campamento de rebeldes (y arrastrar a su hermano en el proceso. ¿Será tan malo como los hermanos Holmes creen o habrá quienes hagan de ese campamento una experiencia entretenida para ellos?
Este fanfic participa en el reto de julio "The Camp is On!" del foro I am sherlocked.
Notas: Espero que lo disfruten, gracias por leer.
Capítulo 4.
—No creo que sea buena idea.
Pasaron unos cuantos días y Sherlock y John se hicieron inseparables, tristemente James también seguía siendo un buen amigo del menor, aunque tenía algunas discusiones con el rubio.
—Definitivamente esto no es una buena idea.
— ¿No te cansas de ser tan aburrido, Johny-boy?
Las peleas entre John y James eran usualmente porque el mayor siempre era la voz de la razón, mientras que Jim solo quería divertirse, John le mostraba que sus bromas y travesuras podrían dañar a alguien, sin entender que eso a Moriarty no le importaba.
— ¿Qué está pasando aquí? —preguntó Molly, ya sabiendo que el niño James no era de fiar.
— ¡James va a poner una colmena de abejas en la habitación de Mike!
— ¡John!— reprendió Sherlock, por mandar al frente a James.
— ¿A Mike? ¿Mike Stanford?
—Si. Él.
Tanto Holmes como Moriarty lo miraron mal.
— Mike es alérgico a las abejas, ¿acaso querían matarlo?
Ella lógicamente se enojó mucho, Molly agarro del brazo a Jim, y se lo llevó, probablemente estaba en problemas, llamarían a su madre o algo así. Cuando la coordinadora se fue Sherlock también lo hizo, no sin antes no mirar mal al rubio. John lo siguió, un poco arrepentido, pero no del todo porque sabía que había hecho lo correcto.
—Sherlock… Sherlock, por dios, ¡detente!
— ¿Porque debería? ¡Mandaste al frente a Jim! Eso no se hace con tus amigos.
—James no es mi amigo.
Holmes se cruzó de brazos, y finalmente se volteo para mirar al rubio.
—Yo sé que estás enojado conmigo. —Empezó el mayor—pero yo hice lo correcto. Mike es una buena persona, me cae bien, no quería darle un disgusto así.
—Era una broma.
—Tú mismo lo escuchaste Sherlock, Mike es alérgico, ¡alérgico! Podría haberlo matado sin proponérselo, ¿qué opinas sobre eso?
El más joven se quedó callado, descruzo sus brazos y miró al piso, pensativo.
—Estoy seguro de que sabes que está mal. Que está pésimo. Tal vez James haya querido hacer una broma, pero por no pensar en las consecuencias casi le cuesta una vida. Tú me agradas, Sherlock, y sé que eres una buena persona, pero eres raro cuando te dejas llevar por Moriarty. No eres tú mismo. Te dejas influenciar tanto que… no pareces ser el mismo Sherlock que conozco, el curioso, el inteligente, el aventurero... solo actúas raro, distinto.
—Jim y yo somos parecidos, los dos tenemos casi la misma edad, somos inteligentes, tenemos ideas, ganas de explorar, de aprender.
—No son tan parecidos como tú crees Sherlock y la gran diferencia es que tú no usas ni usarás tu inteligencia para dañar a los otros.
— ¿Cómo estás seguro de que no la usaré para hacer el mal?
—Porque te conozco, este poco tiempo que estuve contigo me di cuenta de que si eres un raro y un freak como dicen… pero también me di cuenta de que eso no importa porque es eso lo que te hace especial. —John despeinó el enredado cabello del menor.
—Si. Tienes razón. Yo me deje llevar demasiado porque James fue el primer amigo que hice aquí y el primero que tuve… bueno el primero humano.
—Está bien, solo no olvides más quien eres, Sherlock Holmes.
Ambos jóvenes se sonrieron.
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Siguieron pasando los días, las cosas entre Mycroft y Greg no habían cambiado mucho. El coordinador seguía siendo 'buena honda' y el pelirrojo seguía pillado hasta los huesos por él, solo que a Myc jamás le había gustado nadie, así que no sabía cómo funcionaban esas cosas. Además, él no era una persona muy segura de sí misma, ya que su cuerpo no era el más delgado, ni bonito, no se consideraba a sí mismo alguien lindo o sexy, pero ahí estaba, pidiéndole una cita al hombre que le gustaba.
— ¿Hacer kayak en el lago contigo? Me parece perfecto. —Greg tenía una sonrisa espectacular.
Por eso, esa tarde cuando iba a ir, estaba nervioso, se había puesto ropa deportiva y suelta, cómoda, aunque él pensara que esa ropa no se le veía bien, era lo adecuado para la ocasión.
—Eres patético, diecisiete años y te preocupas así por una cita, sé que nunca has tenido una.
Su hermano de doce no era el mejor aconsejando para esas cosas.
—Yo te diré cómo son las citas, así lo sepas para cuando tengas edad para invitar a John a una.
El niño se puso rojo hasta las orejas.
—Yo no… John y yo no… nosotros no…
Escuchar a Sherlock tartamudear era un deleite para los oídos Mycroft. Él salió sonriendo, y respiro hondo, camino hasta la orilla del lago.
Ahí estaba Greg, con ropa deportiva también, la diferencia era que a él le sentaba terriblemente bien cualquier tipo de ropa.
— ¿Listo, Mycroft?
Estaba listo para su cita.
