''Que bonitos nombres, me gustan mucho, son muy…exóticos, como vosotras'' dijo el hombre. Dios mío, ese comentario por poco me hace vomitar. Mi amiga sonrió sonrojada y agitó la mano en un movimiento de vergüenza.
''Este chico no se corta ni un pelo'' le dije en la oreja a mi amiga. Ella me puso la mano en la cara y me apartó para seguir coqueteando con él. Vaya, ahora sí que me sentía rechazada, más que nunca, y eso que era de las personas que a la primera siempre le decían que no.
En lo que ellos continuaban, yo miré por la ventana. A través de ella se veía como el sol iba cayendo, como los pájaros regresaban y como la luna salía. La noche…siempre había preferido el día. Estaba distraída viendo como a la luz del sol, la tapaban con un manto de estrellas y de repente ese hombre me tocó la mano. Rápidamente yo la aparté y le miré extrañada pero él seguía manteniendo contacto visual con Bea, no conmigo. Quizás se hubiera equivocado o no se hubiera dado cuenta.
Cuando terminamos de comer yo empecé a parpadear varias veces, no sé de qué animal sería esa carne pero me había sentado mal, y no solo es que tuviera unos terribles dolores de estómago, si no que la cabeza me daba vueltas y el mareo se estaba juntando con una extraña sensación de sueño. Antes de caer en un profundo sueño pude ver como mi amiga, caía al suelo antes que yo, y como aquel hombre la recogía entre sus brazos para posarle en aquel nido de pájaros.
''Eh, tú, despierta que estamos en una reunión'' me gritaba una voz de mujer. Yo, inmediatamente me levante y me puse recta.
''Ay, que despiste, perdón, esto no volverá a ocurrir señora…'' dije mientras me rascaba la cabeza. Era todo tan automático que tampoco es que tuviera que pensar que decir, la palabras brotaban solas y mi atención estaba captada por todos los hombres y mujeres que allí se encontraban. Hubiera sido algo normal si no fuera porque no conocía a ninguno de ellos, porque vestían todos con una única túnica blanca con capucha que les ocultaba el rostro, y porque desconocía el carácter de esa reunión. Era estudiante, aún era estudiante, ¡nunca en mi vida había tenido una reunión! (que no fuera familiar).
''Bueno el punto del día es…'' comenzó a hablar la mujer que me había despertado.
''Perdón pero… ¿Qué hago yo aquí?'' dije señalándome a la cara. Aquella mujer, y el resto de hombres y mujeres que había allí me miraron, recuerdo que bastante mal. La mujer me levantó el brazo y me remangó la camisa. Señaló a la parte interior de mi brazo y me habló.
'' ¿Cuándo te has hecho esto?'' me pregunto mirando al resto de personas. Se refería al tatuaje que llevaba. Nunca había querido que se viera ya que era personal pero aquella mujer se lo enseñó a todo el mundo. Era un búho, o bueno, eso se podía apreciar ya que solo se notaba por el contorno, el resto, estaba pintado de negro. Inmediatamente bajé el brazo y lo escondí detrás de la espalda.
''Creo que eso es asunto mío…Mire señora, esto es extraño, no les conozco y me hacen preguntas muy raras, por no hablar de lo mal que me miran…''. Aquello último lo dije entre dientes pero todos pudieron oírme. Todos comenzaron a cuchichear de tal manera, que esos sonidos se me metían en la cabeza y los oídos me pitaban de una manera alarmante. Yo me puse ambas manos en los oídos y cerré fuertemente los ojos esperando a que aquellos sonidos cesaran. Una vez que callaron alcé un poco la cabeza para mirarles a todos a la cara. La mujer me puso la mano en la espalda y me empujó al centro de la sala.
'' ¿Hace mucho tiempo que lo tienes?'' volvió a preguntar sobre mi tatuaje.
''Supongo que sí'' dije sujetándome el brazo y desviando la mirada. Una de aquellas personas me preguntó.
'' ¿Tendrías catorce años?'' me preguntó con una voz grave.
''Quince'' le respondí. Nada más hablar me tapé la boca. Vaya, Bea no había parado de hablar con aquel desconocido y apenas unos segundos después de haber visto a esa gente, yo estaba haciendo lo mismo. Todos volvieron a cuchichear solo que esta vez yo no sentía. Pude escuchar algún ''vaya, a la misma edad que aparenta ese chico''. Bien, me estaban comparando con un chico y eso me hizo pensar, que tenía aspecto de chico. Bien. La mujer se puso a mi lado y extendió su brazo como enseñando algo.
'' ¿Veis? Creo que ella es más adecuada para eso y su compañera para lo otro, ¿acaso no lo elegiríais así?, además, tiene la marca de ese pájaro'' dijo presentándome como un objeto al resto.
''Es un tatuaje señora, un tatuaje, no es una marca, no nací con ella y…'' iba a continuar, si no fuera porque aquella mujer me golpeó en la cabeza. Vaya, siempre me estaban golpeando en la cabeza.
'' ¡Deja de llamarme señora, estúpida!'' dijo entre gritos.
'' ¡Pero es que es usted una señora!, ¡es vieja!'' grité yo. Ambas comenzamos a luchar con las miradas hasta que una persona, que por la voz diría que era un anciano, habló.
''Esta bien, ella servirá para lo físico y su compañera para lo mágico. Que así sea''. Yo me giré y le miré extrañada. Realmente no entendía nada. Luego se dirigió a mí por mi nombre.
''Olgs…o bueno, como te llames, ¿puedes describirme a la mujer que está a tu izquierda?'' me preguntó. Claro que podía, tenía que describir a esa señora, 'la señora'.
''Supongo. Tiene el pelo rizado, negro, ojos grises o…'' paré un momento para mirarle los ojos ''Negros, no sé. Es bastante alta y tiene bastantes brazaletes, en manos y tobillos, de oro…También tiene un poco de pelo cogido en una coleta, un collar extraño, un ridículo punto rojo en la frente, arrugas…''. Si, aquello último fue de manera gratuita. La mujer, ah…volvió a golpearme.
''Bien, quédate con esta imagen cuando despiertes, quizás algún día vuelvas a verla'' dijo aquel anciano.
''Espero que no'' suspiró la mujer. Yo me adelanté varios pasos y fruncí las cejas ante todas aquellas personas.
'' ¿Duermo?'' pregunté extrañada. Aquello no era normal.
''Duermes'' afirmó una anciana. Entonces, todos se inclinaron y uno de ellos me dio un golpe en la frente que me hizo caer al suelo inmediatamente. En el tiempo que me despertaba tuve tiempo de pensar. No soñaba, ni estaba despierta, simplemente pensaba en un espacio oscuro que había en mi mente. 'Yo a lo físico' me dije a mi misma. Empecé a burlarme de aquellas palabras para no darles el sentido que merecían. 'Físico', si, aquello estaba bien sobretodo pensando que me habían comparado con un chico. Seguramente cuando despertase hubiera cambiado de género completamente y ahora tendría barba, pelo en el pecho…lo que era un chico. Aquella idea me hacía estremecerme, al menos en sueños.
Poco a poco, fui abriendo los ojos. Estaba en lo que parecía el sótano de aquella pequeña casa. Los rayos de luna se colaban por los tablones de madera y se reflejaban directamente en aquel suelo de arena. Me vi en la pared, sujeta con unos grilletes por las muñecas. Vi a aquel hombre, aquel que nos ofreció su casa, tirado en el suelo, con los ojos en blanco y desapareciendo poco a poco. Vi a mi amiga Bea, apoyada en una mesa ensangrentada, con gesto asustado y respirando de manera ahogada.
Cuando aquel hombre desapareció por completo, mi amiga me miró asustada y comenzó a hablar.
''He hecho magia'' me dijo tartamudeando. Yo seguía allí, colgando, balanceando mis piernas esperando a que ninguna partícula de aquel tipo me hubiera caído encima. Supongo que habría sido horrible lo que hubiera presenciado y más aún, lo que ella había experimentado.
Ella cogió lo que parecía un destornillador y comenzó a golpear los grilletes. Estaban muy oxidados así que no hubo problema a la hora de romperlos. Una vez que terminó, tiró aquella herramienta al suelo y comenzó a temblar. Yo me froté una muñeca y luego otra con la mano contraría mientras le daba vueltas sobre la misma. Pasados los minutos, Bea inspiró y me miró, ya sonriente, pareciendo haber asimilado lo que había hecho aunque ojalá pudiera haberlo visto yo también, así, compartiríamos ese dolor. Cuando ella se acercó a mí, ambas miramos al suelo donde antes se encontraba tumbado aquel hombre. Luego yo alcé la cabeza para mirarle.
''Y dijiste que era un buen tipo…''
