Estaba cansado, pero no podía dormir. Me preocupaba que al despertar no pudiera conseguirla en ningún lugar en el apartamento. Prefiero pasar el tiempo con esta Emma odiosa que no saber dónde está, poco a poco el cansancio me fue venciendo, pero antes de haberme dormido del todo sentí como se hundió el colchón, alguien se había subido a la cama. Abrí los ojos rápidamente, al mismo tiempo que alguien se sentaba sobre mí con cada pierna a la altura de mi cadera, mis ojos se encontraron con lo de Emma. "¿Qué haces?" pregunté confundido.

"Me sentía sola" respondió con una sonrisa, entonces acercó su cara a la mía y me besó, me besó con violencia, como alguien que moría de sed y estaba probando agua. Respondí el beso instintivamente, de pronto empezó a mover sus manos, intentaba remover mi franela, no paraba de besarme, sostuve una de sus manos con la mía, pero no podía sostener la otra, prefiero dormir sin el garfio para evitar accidentes, entonces utilicé todo mi cuerpo para detenerla, con un solo movimiento la empujé y logré voltearnos quedando encima de ella aprisionándola contra la cama. En la confusión logré sostener sus dos manos con la mía y las coloque por encima de su cabeza.

"¿A qué juegas amor?" pregunté con el ceño fruncido

"Un juego que ambos disfrutaremos"

"Esta no eres tú" respondí y di un casto y corto beso a su boca.

"Soy yo, una yo más divertida" respondió aún sonriente, intentó besarme pero alejé mi cara, esto le hizo fruncir el ceño "Creí entender que la única necesidad que tienes es de mí". La miré fijo y sonreí.

"Y así es, pero tú no estás aquí sola. Estas acompañada de un montón de basura que la oscuridad te hace creer que eres o quieres" me miró fijo y no dijo nada "Este es un paso que no hemos dado y no pienso darlo contigo en este estado, sería como tomar algo que no me ha sido dado"

"Te lo estoy ofreciendo"

"Si yo solo hubiese querido acostarme contigo esto lo hubiésemos hecho hace mucho tiempo, pero yo quiero hacerte el amor un día Swan, un día en el que los dos estemos total y completamente enamorados el uno del otro"

"¿Ya no estás enamorado de mí?" preguntó molesta.

"¿Lo estás tú?" pregunté como respuesta, me miró y pude ver en su mirada que quería responder, pero no pudo y decidió no hacerlo.

"¿Y si nunca vuelvo a ser la Emma de la que te enamoraste? ¿Me dejarías?" preguntó, solo pude ver curiosidad en su mirada.

"Todavía eres la Emma de la que me enamoré, lo que sentías por mí está ahí en algún lugar, cuando lo consigas de nuevo podemos tener de nuevo está conversación. Y no te preocupes amor, voy a hacer todo lo que esté en mis manos por ayudarte a conseguirlo" me escuchó con atención, tomé una de sus manos y la llevé hasta mi boca y puse un beso en ella, la solté y me acosté de nuevo en la cama junto a ella mirando el techo.

Emma se sentó en la cama dándome la espalda, ni siquiera había notado antes que traía puesto, era una ropa interior moderna, de esas pequeñas que había visto en algunas ventanas de tiendas en Nueva York, se puso de pie. Llevó sus manos a su espalda y soltó los pequeños ganchos que sostenían la pieza que cubría sus pechos, se volteó y tiró sobre mí la pieza, ni que quisiera podía ignorar lo que estaba pasando frente a mí. Di una mirada rápida a su cuerpo, pero me esforcé por mantener la mirada fija en sus ojos, se sonrío y comenzó a caminar hacia la puerta. Cuando estaba por salir se volteó hacia mí.

"Por cierto, me avergonzaba admitirlo pero mientras estuviste casi un año llorando por mí en el bosque encantado, lo hice con el mono volador muchas veces" me guiñó el ojo y salió por la puerta. Cuando escuché que entró y cerró la puerta de su habitación lancé un puñetazo fuerte a la cama. Lo que me molestaba no era lo que acababa de decir, estaba molesto con toda esta situación en general, había que conseguir al mago lo más pronto posible.

Desperté en la mañana, escuché ruido en la cocina. Necesitaba salir hoy de este apartamento, necesitaba que alguien más pasara un rato con ella. Tomé mi tlf y vi la hora, 7a.m. Marque el botón de David, repicó un par de veces y atendió "¿Todo bien Hook?"

"Maravillosamente" respondí con sarcasmo "Necesitamos hablar"

"¿Quieres que mandé a alguien allí?" pregunto.

"Yo preferiría que no, solo para estar seguros ordénale no intentar dejar el apartamento. Nos vemos en 15 mins en Granny's" David asintió y dejé el teléfono, tomé un baño rápido, me vestí y salí a la sala, Emma estaba en la cocina de espaldas, di un vistazo rápido, noté que estaba usando la tostadora, seguramente estaba cocinando uno de esos pasteles dulces que tanto le gustan.

"¿Quieres un poptart?" preguntó sin voltear aún.

"No gracias, voy a salir. Nos vemos más tarde" dije mientras arreglaba el botón de manga de mi camisa con el garfio y los dientes, se acercó a mí y empujó el garfio.

"¿Ahora soy una ama de casa?" preguntó mientras cerraba los dos botones. "¿Quieres la cena lista para cuando llegues esta noche?" preguntó nuevamente, se acercó y me dio un beso suave en la boca.

"No exactamente, pero tengo que reunirme con tu familia. Traeré el almuerzo y comeremos juntos" quité con el garfio un cabello de su cara y lo coloqué detrás de su oreja, luego besé su frente y caminé hacia la puerta. Cuando ya iba a salir escuché su voz.

"Disculpa lo de anoche" me volteé y la miré "Sólo pensé qué…"

"Está bien amor, no te preocupes" ella asintió y yo le asentí de vuelta.

Llegué al comedor de Granny's, ya David estaba en el lugar, tan pronto me senté frente a él me preguntó que tal estuvo la noche, lo miré fijo me provocó reír y solo respondí "Interesante. Es una montaña rusa tener una conversación con ella, es sarcástica, dura, manipuladora…. Pero sigue siendo ella, solo cubierta con una terrible actitud"

"Mary Margaret quiere ir a verla"

"Creo que por el bien de todos no es mala idea preguntarle a ella misma si quiere visitas ¿Qué ha pasado con los demás? ¿Han conseguido algo?"

"Belle aún está investigando, al parecer a conseguido bastante información. Regina y Mary Margaret estuvieron ayer junto el aprendiz buscando algún portal en la mansión. El portal de Arendelle fue posible porque Gold recreó la magia que trajo a la reina de las nieves a este mundo. Sin embargo, el aprendiz y Regina están trabajando aún en la mansión. Esa mansión apareció con la segunda maldición, la que invocamos Mary Margaret y yo, según confesó el aprendiz, él junto al Mago fueron arrastrados por la segunda maldición a este mundo. Pero el nunca vio al mago o sintió su magia desde que está aquí, hay una posibilidad que haya vuelto a Camelot por medio de un portal"

"¿Y cómo está tan seguro que volvió a Camelot?"

"Mary Margaret hizo esa misma pregunta al aprendiz. Antes de ser arrastrados por la maldición, Merlin indicó al aprendiz sus planes de volver a Camelot. Si vamos a empezar buscando en algún lugar, ese lugar será Camelot"

"No quiero imponerme, pero me gustaría tener la daga de vuelta" dije con seriedad.

"Me imagine que la querrías de vuelta" me pasó su chaqueta mientras miraba alrededor, en la chaqueta se encontraba la daga, no quería sacarla en un lugar tan público, aprecié su discreción. Con cuidado la saqué de su chaqueta y la pasé a la mía.

Luego de desayunar David se fue a la estación de policía y yo me encaminé a la biblioteca. En el lugar estaban Robin y Belle sentados en una mesa, rodeados de libros, cada uno leyendo y tomando anotaciones. "Hola Killian, ¿Cómo estás?" preguntó Belle levantando la vista de su libro. Robin hizo lo mismo y dio un saludo silente.

"He estado mejor. ¿Cómo va la investigación? ¿Puedo ayudar en algo?"

"Tú tienes el trabajo más pesado de todos, yo sé muy bien por lo que estás pasando. He estado en tu lugar" respondió mientras se ponía de pie y se acercaba, le devolví una sonrisa triste "¿Quieres hablar?" asentí, ella se volteó hacia Robin "Voy a dar una vuelta con Killian, ¿Te molesta si te dejo solo un rato?" Robin asintió con una sonrisa y volvió su atención al libro. Belle tomó una chaqueta y salimos del lugar, mi dirección favorita para caminar siempre es hacia el puerto. Hicimos todo el camino hasta allí en silencio, Belle esperaba que yo dijera la primera palabra, cuando nunca hablé, ella tomó la iniciativa.

"¿Cómo están las cosas con Emma?" preguntó.

"Muy extrañas"

"Yo nunca conocí a Rumple antes de que fuera el Sr. Oscuro. No tuve punto de comparación, pero siempre supe que aún en él había un buen hombre, podía verlo. Debe ser difícil tener el contraste con la persona que ella era y la que es ahora" yo asentí en silencio. "¿Aún puedes ver algo de la Emma que conocías en ella?"

"Si, aún está ahí"

"Entonces todo va a estar bien, debes ser fuerte y recordarle a ella la persona que tu sabes que es. Y estoy segura que Henry te ayudará muchísimo con eso. No lo alejen de ella" asentí.

"¿Crees que aún sienta lo mismo por mí?" pregunté.

"Ella todavía tiene la capacidad de amar, es tu trabajo recordárselo. Y recordarle lo que siente por ti" dijo mientras me tomaba por el brazo deteniendo mi paso para que la viera mientras lo decía "Tu y Emma tienen una relación de respeto y admiración mutua. Para Rumple yo siempre fui un inferior, el tomó cada decisión por mí. Ustedes toman decisiones juntos, enfrentan monstruos y brujas juntos, son un equipo y lo han sido durante mucho tiempo, no puedo hablar por ella, pero no creo que se sienta cómoda sin ti, aunque no quiera admitir lo que siente por ti"

"Cuando finalmente lo admitió, volvemos al principio" dije molesto.

"Al menos sabes lo que siente por ti. Y está ahí dentro de ella" dijo con una sonrisa, me apretó suavemente el brazo que me sostenía antes de soltarlo.

"Yo no tuve tiempo de decírselo de vuelta" admití mientras retomaba el paso.

"Pronto tendrás la oportunidad, no pierdas la fé"

Luego de ir por el almuerzo. Volví al departamento, no sabía si encontraría todo en su lugar o decidió redecorar haciendo un desastre, o si aún estaba ahí. Abrí la puerta, entré todo parecía estar en su lugar, ella no estaba en ningún lugar a la vista "Oye Hook, no nací para ser Ama de Casa, ¿hasta cuando me vas a tener encerrada aquí?" apareció en la puerta de la habitación y se recostó del marco de la misma, vestía únicamente la camisa negra que yo usaba antes con el traje de Pirata.

"Siempre has sido una mujer decidida, sabes lo que quieres y haces lo que sea para conseguirlo. Me halaga mucho ser tu nuevo proyecto" dije con una sonrisa mientras la admiraba ahí de pies descalzos, algo me decía que la única prenda en su cuerpo era esa camisa que le llegaba casi a las rodillas, la parte abierta de la camisa le llegaba hasta el ombligo, un movimiento brusco y sus pechos serían descubiertos.

"No hay mucho más que hacer en este lugar"

"¿Y ya no te gusta tu propia ropa?"

"No, mi novio adinerado debería llevarme de compras"

"¿Tienes hambre? Traje comida" dije señalando la bolsa en mi mano.

"¿Grilled Cheese y Aros de cebolla?" preguntó mientras se acercaba, asentí. Tomó la bolsa de mis manos, y me besó dulcemente en la boca. Se separó y me miró fijo a los ojos con una sonrisa y luego me dio la espalda encaminándose a la cocina. No soy ningún tonto, ella iba a probar un enfoque diferente, está amabilidad no era más que otra forma de seducirme, una más peligrosa. Mientras ella servía la comida yo dejé en mi habitación los libros, la daga la coloque en un lugar seguro, volví a la sala y nos sentamos a comer en la mesa uno frente al otro nuevamente.

"¿Qué son esos libros que trajiste contigo?" preguntó.

"Nada importante" me miró con cuidado, ya sabía que estaba mintiendo "Unos libros sobre la daga y tu…condición" volvió a su comida y luego preguntó

"¿Qué hiciste toda la mañana?"

"Desayuné con tu padre, luego estuve en la biblioteca, finalmente fui a buscarnos almuerzo y ahora estoy aquí" resumí mi mañana. "Tus padres y Henry quieren venir a verte" hizo una mala cara. "Son tu familia, ni siquiera voy a intentar mantenerlos alejados"

"Diles que vengan esta noche" respondió de mala gana. Asentí, terminamos de comer. Yo me puse de pie y recogí los platos, ella los quitó de mis manos, los colocó nuevamente sobre la mesa, me tomó de la mano y me guió hasta el sofá, metió su mano en mi bolsillo y sacó mi teléfono. Luego me dio un ligero empujoncito indicándome que tomara asiento, me senté, yo observaba con cuidado cada uno de sus movimientos, luego se sentó en mi regazo de frente a mí, con cada pierna a un lado de la mía y preguntó "¿Tienes el número de Henry aquí?" asentí, ella busco en la agenda y marcó, lo colocó en altavoz.

"¿Killian?" se escuchó la voz de Henry en el dispositivo.

"Hola Henry, soy yo" mientras hablaba, con la mano libre comenzó a acariciar mi rostro.

"¿Mamá? ¿Estás bien?"

"Si Henry, ¿Cómo estás?"

"Bien mamá, pero te extraño mucho"

"Yo también. Llama a tus abuelos y diles que pueden venir contigo esta noche"

"Está bien mamá, nos vemos esta noche" el muchacho colgó el teléfono, y Emma volvió su atención nuevamente a mí.

"Listo, hoy atendemos a la familia" dijo con sarcasmo.

"¿Prometes portarte bien?" pregunté, ella se sonrío.

"Solo si tú me prometes algo"

"¿Ahora haces tratos como el cocodrilo?"

"Ahora yo soy el cocodrilo" respondió seductoramente.

"¿Qué quieres?" pregunte cauteloso

"Tú sabes que quiero" respondió y se movió de tal manera que su cuerpo se rozó contra el mío, estoy seguro que me sonroje.

"Ya hablamos sobre esto"

"Tú sigues diciendo No, pero tu cuerpo me dice otra cosa" y miró hacia abajo. La tomé por la cintura y cuando la iba a levantar para quitármela de encima se me abalanzó, me besó con furia, se aferró a mi cuello con fuerza. Por instinto o debilidad mis brazos rodearon su cintura y la apreté fuerte contra mi cuerpo mientras respondía sus besos. Mi mano fácilmente encontró su pecho desnudo, lo acaricié entonces escuché uno de los sonidos más dulces y peligrosos del mundo, un suave gemido. Solté su pecho y dejé su boca buscando aire, ella presionó su frente de la mía, yo cerré los ojos, necesitaba encontrar mi autocontrol o se lo haría en este sofá toda la tarde.

Abrí los ojos, tenía frente a mi sus pechos, acomodé la camisa para taparla y la miré a los ojos "No juegues conmigo Swan" ella también estaba sonrojada, la tomé por la cintura, la levanté y la dejé a un lado, me puse de pie y recosté un mano de la pared junto a la ventana mientras retomaba la compostura, miré al frente hacia el horizonte que normalmente me calma, no sé si en este tipo de situación me funcione. Sus brazos me rodearon por la cintura desde atrás y sentí su cabeza recostarse en mi espalda, podía sentir como ella también esta tratando de nivelar su respiración.

"No estoy jugando contigo, no lo puedo controlar. Creo que reprimí por tanto tiempo mi deseo por ti, que ahora que estoy libre de culpas y temores, no puedo pensar en otra cosa" dijo con dulzura sin soltarme de su abrazo. Aquí yo navegando el océano de emociones más caprichoso del mundo, aún no tenía 24 horas con ella y ya conocía por lo menos 4 alteregos, la odiosa, la dulce, la sarcástica, la seductora, y sé que faltan más por darse conocer.

"No puedo Emma….Me estás haciendo muy difícil vivir contigo" dije aún con el corazón acelerado.

"¿No puedes o no quieres?" preguntó soltándome bruscamente, me volteé a mirarla "Seguramente a Belle no le niegas nada ¿Te vas a vivir con ella o me vas a correr para traerla a este lugar? Es muy conveniente ya que Gold está prácticamente en coma"

"¿Qué? ¿De qué hablas?" respondí confundido frunciendo el ceño.

"La trajiste de paseo por el puerto esta mañana, ¿es ahí donde tienen su cita diaria? ¿Olvidaste que ahora vives aquí cerca y que yo podría verlo todo?" preguntó iracunda

"¿Cita?….¿De qué hablas?"

"Te vi caminar con ella por el puerto, de forma muy cariñosa, le dabas toda tu atención, me resultó sospechoso, luego te pregunté que habías hecho en la mañana y decidiste dejar esa parte fuera. Eso le da mucho sentido a que ahora me rechaces, antes si no te detenía tu hubieses ido por todo ahora a cada oportunidad me rechazas, ¿Es qué ahora soy muy oscura para ti y buscaste a la primera cosa indefensa que se te atravesó?" me miraba desafiante, yo estaba total y completamente confundido.

"¿Estas celosa porque me viste con Belle caminar por el puerto? ¿Sabes lo ridículo que suena todo esto?" voltee mi mirada de vuelta a la ventana y a lo lejos se veía el lugar por el que esta mañana había paseado con Belle. Hice quizás las dos preguntas más equivocadas que podía haber hecho en esta situación. Emma agarró de una mesa que estaba cerca de ella un pequeño jarrón y lo lanzó en mi dirección, me agaché y estalló en mil pedazos contra la columna que sostiene la ventana.

Me puse de pie y nos miramos fijamente, los dos de forma desafiante. Me acerqué con paso firme, ella no se movió, cuando estuve frente a ella con mi mano sostuve su cuello, el otro brazo lo rodee con cuidado por su cintura y la empuje hacia mí, la besé apasionadamente, usé toda mi frustración en ese beso. Bajé mi brazo y lo coloqué detrás de sus rodillas antes de levantarla, sus brazos se aferraron a mi cuello, la llevé a la habitación sin dejar de besarla.