Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Luego de todo el incidente en la escuela, Sora acompañó a la castaña a su hogar, abrazándola en todo momento, temiendo que se derrumbara a llorar nuevamente. Sería más fácil en ese lugar; los padres de Mimi no volverían hasta altas horas de la tarde, por lo que tenía mucho tiempo para tranquilizarla. En cuanto llegaron, lo primero que hizo la castaña fue darse un baño para quitarse toda esa…sustancia que le había caído encima. Sora la esperó pacientemente sentada en la cama, tratando de descifrar toda esta situación. Tai le había dicho que la autora intelectual de esta broma de mal gusto era Jun y si Jun estaba involucrada, eso llevaba a un individuo en común: Yamato. No era un secreto que entre Mimi y Yamato había, como decirlo…enemistad notoria, pero no era lógico pensar que lo que le pasó a Mimi fue un encargo por Yamato.
─ Entonces…cuéntame que pasó ─ preguntó la pelirroja cuando vio que la castaña salía del baño. Mimi suspiró; estaba de espaldas a su mejor amiga y podía sentir su mirada intensamente.
─ No sé, Sora, sabes que Jun está loca ─volteó para quedar frente a frente a ella y fue recibida con una Sora de expresión no muy convencida.
─ Muy bien ─ dijo la pelirroja incorporándose de la cama ─ Supongamos que te creo, no lo hago, pero digamos que sí ─ se colocó delante de ella y la miró directamente a los ojos ─ Jun es la fan numero 1 de cierto rubio con el que no te llevas bien, y de la nada, sufres un atentado de su parte…─ Sora puso su mano en su barbilla y miró al techo simulando que estaba pensando ─ no se tú, pero para mí, eso es muy sospechoso ─ Mimi miró a su amiga contrariada. Si le contaba lo que pasaba, debía contarle la historia completa y cuando decía todo, era TODO ─ Mimi…tu y yo sabemos que sabes por qué te pasó esto; confía en mí, puedes contarme, solo quiero ayudar ─ reconfortó Sora, abrazando a la castaña. Mimi se sintió aliviada; era Sora, su mejor amiga, claro que podía contar con ella.
─ Está bien, te voy a contar, pero por favor, necesito que confíes en todo lo que te digo porque suena algo… irreal ─ Sora asintió ─ Yamato y yo hemos tenido un tipo de acercamiento algo…extraños.
─ ¿Acercamientos malos? ─ la castaña lo pensó por algunos segundos. ¿Lo que estaba pasando con Yamato podía catalogarse de malo?
─ Bueno…se podría catalogar una relación de amantes ─ Sora abrió los ojos a más no poder ─ o sea, secreta, rara y sin alguna etiqueta que la describa.
─ ¿Tu y Yamato están saliendo?
─ ¡No!.. o si… ni yo misma sé, que es lo que tenemos ─ la castaña cayó rendida sobre su cama, totalmente frustrada.
─ Pero…hace tres días no se soportaban, no entiendo.
─ Yo tampoco, pero solo sucedió…un beso, caricias y ya todo está enredado ─ dijo la castaña casi en un susurro ─ No sé que hacer Sora ─ La pelirroja se acercó a Mimi y la miró tiernamente.
─ ¿Tú lo quieres, Mimi? ─ Mimi dejó la vista fija en el techo. ¿En realidad estaba enamorada de Yamato? ─ Por tu silencio, podría arriesgarme a decir que estas comenzando a hacerlo.
─ ¡Pero no puedo! Mira como me dejó hoy.
─ Esa jugarreta fue obra de Jun y estoy cien por ciento segura de que él no tuvo nada que ver.
─Aun así, Sora…todo con él seria muy complicado y en serio, quiero mantenerme alejada del drama y con lo que pasó hoy, me di cuenta que a su lado todo sería un problema ─ alegó Mimi, ignorando esa pequeña vocecita en su cabeza que le decía que estaba equivocada ─ Además, no es solo una atracción, es amor…¡No! No quise decir eso. ¡Oh por Dios! ─ Sora sonrió.
─ Mimi…te estás enamorando de él, no podrás escaparte de ese sentimiento por mucho tiempo.
─ Lo voy a intentar de todos modos ─ Sora negó con la cabeza; era realmente terca.
─ Está bien, está bien…─ se rindió la pelirroja ante la castaña; tarde o temprano vería que tenía razón─ ¿Qué te parece si aprovechamos el día? Mañana debemos volver a clases.
─ No iré; soy el hazmerreir de la escuela; me comerán viva ─ dramatizó.
─ Claro que no, para eso estamos nosotros y te defenderemos ─ animó la portadora del amor, despeinando, el ya despeinado pelo castaño ─ además, tenemos a Tai; ya con él es suficiente ─ ambas chicas rieron ─ Voy a buscar algunas películas, ¿Están donde siempre? ─ Mimi asintió ─ Muy bien, vuelvo enseguida con ellas y algunas botanas ─ y sin más, salió de la habitación.
Mimi permaneció mirando el techo, pensando en todo lo que había acontecido en tan poco tiempo. Sora tenía razón, se estaba enamorando de Yamato y eso la asustaba. Eran tan diferentes, y aun así, se atraían tan condenadamente bien…pero después de lo que pasó hoy, no sabía que pensar. ¡Ni siquiera eran novios y ya era atacada por sus locas fanáticas! Tomó una de sus almohadas, hundió su rostro en ella y gritó, tratando de sacarse todas esas frustraciones, confusiones y dudas que la aquejaban. Por ahora, disfrutaría su día con su mejor amiga, mañana pensaría que hacer.
─ Por favor mañana, tarda en llegar…
─ ¿Puedes dejar de mirarme de esa forma? Ya te dije que no tuve nada que ver con lo que le pasó a Mimi ─ dijo el rubio por decima vez. Ya estaban en la hora del almuerzo y cierto castaño no dejaba de acosarlo respecto al atentado que sufrió Mimi esa mañana.
─ ¿Y por que Jun le hizo eso a Mimi si tu no la enviaste a hacerlo? ─ preguntó el Tai aun no muy convencido.
─ Jun está loca, ¿Quién sabe por qué hace las cosas? ─ mintió el rubio. Sabia perfectamente el por qué de todo este embrollo, pero con lo impulsivo que era Tai, era mejor mantenerlo al margen de lo que estaba pasando ─ Pero ahora mismo lo voy a averiguar ─ Se levantó de su asiento y caminó por los largos pasillos de la escuela, directamente a la sala que su Club de Fans utilizaba como base. Cuando llegó, se acercó a la puerta y trató de escuchar de qué hablaban.
─ ¿Vieron la cara de Tachikawa cuando le cayó todo eso encima? Fue precioso ─ escuchó como Jun se burlaba y como unas carcajadas acompañaban sus palabras. ¡Dios, como le ardía la sangre! Abrió la puerta y entró, sin decir palabra alguna. Todas las chicas pararon de reír cuando lo vieron entrar, excepto Jun que estaba dándole la espalda ─ ¿Qué pasa? ─ las chicas señalaron detrás de ella y ella giró dando tres pasos hacia atrás cuando vio de quien se trataba ─ ¡Yamato, queridísimo Matt! ─ él no respondió ─ Tal vez estas enojado por lo de Tachikawa, pero tienes que entender que nosotras…
─ No lo estoy ─ respondió simplemente.
─ ¿No lo estás? ─ preguntó Jun no muy segura de lo que escuchabas.
─ No…sé que lo hicieron para protegerme, entiendo perfectamente. Jun sonrió aliviada; le alegraba de que el chico apreciara su esfuerzo ─ ¿Todas las que están aquí ayudaron en lo que le pasó a Mimi? ─ Jun y 35 chicas mas, asintieron efusivamente ─ Muy bien…eso está de maravilla. ¿Saben qué? Quiero un recordatorio de las chicas que me salvaron de esa…niña caprichosa. ¿Qué les parece si les tomo una foto a cada una? Así recordaré que les debo una ─ unos gritos de emoción resonaron en el aula ─ Tomaré eso como un sí; hagan una fila, les sacaré las fotos con mi celular ─ sin perder tiempo, todas las chicas presentes se aglomeraron en un intento de crear una fila. Yamato sonrió; todo estaba saliendo como lo esperaba.
─ ¡Tu hermana cruzó la línea, Davis! ─ regañó Miyako ─ ¿Cómo pudo hacerle eso a Mimi? ¡A Mimi! ─ exclamó indignada.
─ No te descargues conmigo; yo no hice nada ─ se defendió Motomiya. Inoue lo miró de arriba abajo.
─ Es tu hermana, por lo tanto, son genéticamente similares, así que, sí puedo descargarme contigo; es como si estuviera regañando una parte de ella.
─ Eso ni siquiera tiene sentido y te lo dice alguien que dice muchas cosas sin sentido al día ─ explicó Davis. Miyako solo bufó molesta─ Oye…sé que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, pero… ¿Hikari y tu están peleadas? ─ Miyako miró a Davis.
─ En realidad…yo me enojé con ella por algo estúpido.
─ ¿Puedo saber por qué? ─ la chica pareció pensarlo por unos instantes. ¿Confiar en Davis? Bueno…podría arriesgarse.
─ ¿Prometes no decirle a nadie lo que te voy a decir? ─ Davis asintió. Inoue tomó aire antes de proseguir ─ A mí me gusta Ken ─ el chico no pareció sorprenderse ante esta confesión, por lo que, continuó contando ─ y yo vi… a él y Hikari…besándose en el digimundo ─ la sorpresa en el rostro de Davis valió oro.
─ ¡¿Con Hikari?! ¡Lo voy a encontrar y voy a…! ─ la expresión del chico pasó de enojo a duda ─ Espera… ¿en qué parte del digimundo?
─ ¿Qué sé yo?
─ Pero trata de hacer memoria, ¿Cómo era?
─ Un lugar abierto, una especie de llano… ¿Por qué tu interés en el lugar? ¿Qué pasa? ─ la expresión de Davis se tornó nerviosa ─ Davis, ¿Qué sabes tú sobre esto?
─ Bueno, digamos que, tal vez, una persona colgó un muérdago en un lugar abierto, para, no sé, ¿poder besar a Hikari? ─ Miyako quedó sin habla, ahora todo tenía sentido.
─ ¡Davis! ─ gritó furiosa la pelimorada. Ahora se sentía aun peor respecto a Hikari.
─ Lo siento, no pensé que fuera a causar este embrollo entre ustedes. Solo quería besarla ─ debía encontrar a Hikari y rápido ─ ¿A dónde vas?
─ Voy a arreglar todo esta confusión que empezaste ─ y lo dejó hablando solo.
Davis solo suspiró. Realmente había metido la pata esta vez.
─ Muy bien, creo que aquí están todas, ¿no? ─ las chicas chillaron de alegría como respuesta─ Dado el caso, ya puedo dejar de fingir ─ las sonrisas de las chicas se esfumaron de un golpe.
─ ¿De qué hablas, Yamato? ─ preguntó Jun.
─ ¿De qué hablo? ¡De que estoy furioso! ¡¿Cómo pudieron hacerle eso a Mimi?! ¡¿Están locas?! ─ exclamó el rubio.
─ Pero…tu dijiste…o sea… ¡ella se estaba aprovechando de ti! ─ dijo Jun. De verdad, estaba confundida; hace unos momentos estaba felicitándolas.
─ ¡Ella no hizo nada y aunque lo hiciera, no tenían ningún derecho a humillarla de ese modo ni de ningún otro! ─ El silencio reinó en el aula; no podían creer lo que escuchaban.
─ Entonces… ¿para qué son las fotos? ─ preguntó una de las chicas ahí presente. Yamato sonrió de medio lado.
─ Me alegran que lo pregunten…Como sé que su talón de Aquiles soy yo, les quitare toda oportunidad de verme en mis recitales, conciertos o cualquier otra actividad en la que me involucre. Les entregaré una especie de portafolios a los organizadores y el staff de seguridad con sus fotos para que ninguna de ustedes, pueda entrar.
─ ¡¿Nos estas expulsando de tus actividades artística?! ─ exclamó Jun totalmente horrorizada ─ ¡No puedes hacernos esto!
─ Si puedo y lo haré ─ respondió simplemente el rubio ─a menos…
─ ¿Qué? ─ exclamaron todas a coro.
─ Que se disculpen públicamente de Mimi.
─ No ─ respondió rotundamente la mayor de los Motomiya.
─ ¿NO? ─ las integrantes del grupo se sorprendieron ante la respuesta decidida de su presidenta. ¿Acaso estaba loca?
─No…bien, ya decidieron, así que, no tengo nada más que hacer aquí ─ Yamato abrió la puerta y salió del lugar dejando una inminente guerra detrás de él. Se podía escuchar los gritos de la discusión que empezó entre las integrantes de su club de fan. Agradecía a Dios que tuviera más fanáticas fuera de ese grupo y que eran lo suficientemente inteligente para no caer en el jueguito de Jun.
Por ahora su prioridad era cierta castaña que no abandonaba su mente; seguramente se sentía fatal por la humillación que sufrió y él quería, no, necesitaba ser quien la animara y volviera a plasmar esa bella sonrisa en su rostro.
─ ¡Vamos, Takeru tu puedes! ─ animaba Hikari. Estaban en un partido intercolegial en una escuela vecina. A última hora, el director envió a todo el equipo de porristas a animarlos y eso era precisamente lo que hacía en estos momentos. Estaban ganando y la mayoría de los puntos fueron anotados por Takeru.
─ ¿Disfrutando el partido, cuñadita? ─ Hikari forzó la mejor sonrisa que pudo.
─ Si, Akino, el partido está muy entretenido ─ Hikari no le gustaba ser falsa o hipócrita, pero tampoco quería ser grosera. Se enteró de que Akino y su hermano estaban saliendo a través de las redes sociales, y en verdad, no había hablado con Tai sobre el tema, pero conocía a Akino del equipo de porristas y no le caía nada bien la idea de que fuera la novia de su hermano. ¿Por qué no podía ser Sora? ¡¿Por qué?!
─ ¿Ah sí? Porque no le quitas los ojos de encima a Takaishi ─ comenzó a decir ella.
─ Es mi mejor amigo, simplemente estoy apoyándolo.
─ Si tú lo dices. Vuelvo en un rato a hacerte compañía, cuñadita ─ la chica se alejó y Hikari suspiró aliviada; odiaba que le dijera cuñadita.
─ El equipo de la secundaria de Odaiba ha pedido un tiempo fuera ─anunció una voz por el altoparlante. Hikari miró a los jugadores reunidos, por lo que, pensó que tomaría un rato, así que sacó su celular comenzó a revisar sus actualizaciones y una le llamo la atención: 18 llamadas perdidas, 7 mensajes y 2 correos, todos de la misma persona: Miyako Inoue.
Hikari frunció el ceño. ¿Qué quería? ¿No la había insultado lo suficiente? O tal vez, quería arreglar las cosas. Pensó en llamarla, pero no era el lugar ni el momento para resolver ese asunto desconocido para ella; eso debía tratarse cara a cara. Apagó su celular y enfocó su atención nuevamente en el juego.
─ ¡Gané! ─ exclamó feliz la pelirroja. Luego de ver dos películas, las dos amigas habían decidido por jugar un juego de baile en la consola de la castaña y, sorprendentemente, Sora estaba ganando.
─ ¡Exijo revancha! ─ protestó Mimi.
─ Cuando quieras─ habían pasado un día estupendo y gracias a Sora, Mimi se sentía más tranquila de lo que pensaba que estaría.
─Ahora mismo, esta vez, sí te ganaré ─ y cuando se disponía a preparar todo para su revancha, sonó el timbre. Sora miró a Mimi.
─ ¿Serán tus padres? Ya es algo tarde.
─ No creo…ellos tienen llave ─ respondió Mimi ─ ¿Puedes atender?
─ Claro─ Sora se dirigió a la puerta y la abrió ─ ¡Yamato! ─ exclamó, totalmente sorprendida. Mimi se petrificó en su sitio ─ ¿Qué haces aquí? ¿Y…esas flores? ─ Yamato se sonrojó.
─ Son…para Mimi ─ admitió despeinándose el cabello, clara señal de nerviosismo. El rubio aun portaba el uniforme del Instituto. Llevaba su mochila, el estuche de la guitarra y en su mano derecha, sostenía un hermoso ramo de rosas ─ ¿Puedo hablar con ella? ─ Sora miró a Mimi, preguntándole con la mirada. La castaña negó rápidamente con la cabeza.
─ No creo que sea buena idea…─ el rubio dibujó una sonrisa triste.
─ Eso pensé…por lo menos, ¿puedes entregarles estas y decirle que lamento mucho lo que pasó hoy? Dile que ya me encargué de poner en su lugar a las lunáticas que la hicieron quedar en ridículo.
─ Sí, yo le digo ─ Yamato le entregó las rosas a Sora y le agradeció por hacerle ese favor ─ Adiós ─ y se fue. Sora cerró la puerta y miró a Mimi emocionada.
─ ¡Esto es lo más lindo que Yamato ha hecho jamás! Y sé lo que te digo; fui su novia─ Sora le entregó el ramo de flores a la castaña ─ De verdad lo está intentado, quiere acercarse a ti.
─ Sí, eso noté
Este gesto del rubio causó una verdadera revolución en su corazón; ahora sí que estaba confundida. Dios, ¿Qué iba a hacer?
Encendió la computadora tan pronto como llegó a su habitación. Tenía una charla pendiente con una persona muy importante.
─ Hola Izzy, ¿Cómo has estado? ─ saludó el interlocutor
─ Muy bien, señor Gennai. ¿Por qué nos contacta nuevamente? ─ preguntó el chico.
─ Hemos detectado una amenaza que está viajando a través de la red mundial. Aun no estamos seguro si aparecerá, por lo que, todos los niños elegidos del mundo están bajo nuestra alerta. Aun así, hay una gran probabilidad de que, si se libera, lo haga en Odaiba, y por eso, queremos que estén pendientes ante cualquier eventualidad.
─ Comprendo…
─ Otra cosa más, Izzy…he mandado algunos refuerzos que llegaran en algunos días ─ Izzy lo miró extrañado.
─ ¿A qué se refiere con refuerzos? ─ indagó el pelirrojo.
─ Unos digielegidos y sus digimons que pronto estarán dándole apoyo por si se presenta cualquier eventualidad. Más adelante, dejaré que sus compañeros digitales vayan a acompañarlos hasta que el peligro pase ─ El rostro de Koushiro se iluminó.
─ ¿Lo dice en serio?
─ Sí; les avisaré cuando sea el momento idóneo; por el momento, debo irme. Confió en que informes a los demás de la situación.
─ Sí, no se preocupe ─ Gennai desapareció de la pantalla del ordenador. Izzy comenzó a pensar en todo lo que acababan de contarle. Habían tantas interrogantes… ¿Quién era ese enemigo?¿Que quería? ¿Atacaría pronto? Y lo más importante, ¿Quiénes eran esos llamados "refuerzos"? Todo esto lo intrigaba y estaba seguro de que no dormiría pensando en ello. Por ahora, convocaría una reunión de niños elegidos, tenían que saber lo que estaba, o mejor dicho, lo que podría pasar; una nueva batalla se aproximaba.
¡Hi! ¡Espero que todos estén bien! Aquí les traje un nuevo capítulo. Casi acaban mis clases, por lo que creo, CREO, que la próxima actualización llegara más rápido.
Ahora bien, respecto al capítulo, ¿Qué les pareció? Ojala y le haya gustado y si no, también xD, lo importante es que tomaran un poquito de su tiempito para leer :D
Muchisisisimas gracias por sus reviews en el capitulo pasado. ¡Son los mejores! *0* Y espero que en este me dejen más reviews. Me encanta leer sus comentarios.
Sin más que decir,
Bye!
