Capítulo 4- La presentación
¡Bella!- gritó Clara, al verla esperando a la salida del aeropuerto.- ¡No me imaginaba que vinieras hasta aquí para recogerme!- ella se acercó a todo correr y le dio un abrazo.
¡Tenía muchas ganas de verte! ¡Y ni si quiera sabía si llegarías sana y salva a Forks!
De eso me iba a encargar yo- intervino Ivano, que se había situado al lado de Clara con inusitada rapidez- pero veo que te has adelantado…- Bella se quedó petrificada, mirándole con ojos desorbitados.
Esto…Bella, este es Ivano. Mi compañero de viaje.
Encantado de conocerte- dijo él, con amabilidad, tendiéndole una mano. Cuando Clara creyó que tendría que echarle un chorro de agua fría en la cara para que su rostro cambiara de expresión, susurró:
Tú….eres…- pero se interrumpió al mirar a su amiga, que seguía sin saber lo que pasaba.- bienvenido.
Emmm, gracias, supongo.
¡Voy a por el coche!- y salió disparada, camino del aparcamiento.
Oye, tu amiga es un poco rara…-comentó Ivano, observándola con curiosidad.
No sé…yo veo su reacción muy comprensible. ¿Cuántas chicas pueden tener la suerte de estar a tu al lado?- pero se dio cuenta, de que estaba revelando sus pensamientos de forma demasiado explícita, e intentó remendar la frase- quiero decir…
¿En serio te consideras afortunada? ¡Eso es nuevo para mí!
Bueno, me refería a que estás como un tren.
Ah…claro- parecía decepcionado, pero a Clara no le dio tiempo a preguntarle por qué. Bella había aparecido con su coche.
¿De dónde has sacado ese trasto?- inquirió Clara, mirando el coche de Bella, alarmada.
¿Qué tiene de malo? A mí me gusta…
Tiene razón, Clara. El diseño no es feo.
¿Y ya pasa de noventa por hora?
No. Pero ¿Para qué quieres más? ¡Ah, se me olvidaba que adorabas la velocidad!
Después de un buen rato, consiguieron llegar a Forks. Bella se detuvo delante de la casa de su padre, y los tres ocupantes salieron del automóvil.
Es una casa bonita.- admitió la amiga de Bella.
Entonces debe gustarte de verdad…nunca he comprendido por qué eres tan exigente…- Ivano se separó de ellas, y rodeó la casa hasta situarse debajo de la habitación de Bella.
¿Quién vive ahí?
Es mi habitación- respondió ella, tensa de nuevo.
Ah.- respondió, lacónicamente. Y regresó al lado de su compañera de viaje. Bella lo volvió a mirar desconcertada y Clara se preguntaba qué le pasaría. Abrió la puerta, y entraron.
Entonces, alguien se tiró sobre Ivano y lo lanzó contra la pared.
¡Para Edward! ¡No tenía intención de hacerme daño!
¡Eso! ¡Es mi compañero de viaje! ¡Déjale en paz!- gritó Clara. Pero cuando el chico se giró, se quedó boquiabierta.
Ay…madre.- dijo. Ahora era Bella la que la miraba intrigada.
Clara, este es mi novio, Edward Cullen.
¿Novio?- preguntó Ivano, que se había escurrido de entre las manos de Edward en un descuido.- mis respetos, amigo. Te olí antes, pero no sabía si todavía estabas en la casa.
Entonces… ¿lo sabes también?- le preguntó Clara a Bella. Ella parecía cautelosa.
Sí- Edward contestó por ella. Había sondeado a los recién llegados, y ya no tenía ninguna duda de lo que sucedía- Ya sabe que soy un vampiro. Y…-añadió después de mirar a Clara, para dirigirse a Bella con sus ojos color miel- Clara también sabe que su amigo lo es.
¿Ves? Si al final todo queda en familia…-terminó diciendo Ivano con una pícara sonrisa. Todos se rieron, algo más tranquilos.
¿Cómo has sabido mi nombre?
Bella me dijo que vendrías. Me alegra que quieras ayudar con todo esto de la boda…aunque no creo que haga mucha falta, sinceramente. Mi hermana Alice ya se está encargando de todo…
Aún así, seguro que hay algo que pueda hacer.
Entonces, ¿Te parece bien que se la presente a tu familia?- le preguntó Bella con mirada suplicante.
Sé que quieres presentársela. Al principio no me parecía bien pero…ya conoce nuestro secreto, así que mientras los vulturis no se enteren de esto, supongo que no pasará nada. Pero tú y yo tenemos que hablar- dijo, mirando a Ivano con seriedad.- Te llevaré a ver a Carlise, y él te dirá si puedes quedarte o no.
Gracias. Ten por seguro que no le haré daño a nadie, mientras no me ataquen a mí primero. Soy un hombre de palabra.
Eso espero.- y después de unos instantes, en los que Bella le estuvo enseñando las habitaciones de la casa a Clara, su novio rompió el silencio.- ¿Y si dejas tu coche aparcado y vamos a mi casa atravesando el bosque?
¿No tardaremos mucho?- Clara no estaba segura de si eso era una buena idea. No conocía lo suficiente a Ivano, y aún no se fiaba de él.
Ivano no te hará daño, Clara. Creo que al menos tú si puedes confiar en él.- el otro vampiro le miró agradecido. Él tenía dudas de si Clara se sentía segura a su lado.
Edward se echó a Bella sobre los hombros y ambos salieron en un abrir y cerrar de ojos por la ventana.
Supongo que ahora nos toca a nosotros…-comentó Ivano, acercándose un poco Clara. Ella miró indecisa la arboleda que se veía desde la habitación de Bella y después clavó sus ojos negros en los de Ivano.
Vale.- cedió ella. Y éste se la cargó a hombros, con una sonrisa de triunfo. Entonces, saltó hacia el exterior como una exhalación. No tardaron en alcanzar a Edward, y consiguieron situarse a su lado, corriendo sobre las copas de los árboles, casi a la par.
¡Eres rápido!- reconoció el novio de Bella, mirando a Ivano con asombro.
Lo sé.
¡Buaaaaah! ¡Esto es una pasada!- Clara estaba soltando gritos de euforia, como una descosida. Bella abrió los ojos para mirarla con incredulidad.
¡Parece que tu amiga se lo está pasando en grande!- le susurró Edward a su novia, que lo sujetaba con toda la fuerza que podía.
Es Clara. Le encantan las emociones fuertes.
Me parece que no vas a estar tan sola como creías al principio.- ella lo miró con extrañeza. ¿De qué se habría dado cuenta él, leyendo la mente de sus acompañantes?
