Rurouni Kenshin no me pertenece es de Sensei Nobuhiro Watsuki. Este fic esta hecho con el fin de entretener.

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000---- "どうしようもないくらいあなたが好きです。。。" ----000

"Dou shiyou mo nai kurai anata ga suki desu demo..."

"Te quiero demasiado pero..."

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Momento 03

En verdad que es inevitable no echarse a reír cuando se ven las actitudes de los hombres y de las mujeres por igual. Es que con solo ver el trajín diario en el metro. Empezando por que todos mas o menos se besan de lo apretados que van, es decir… ¡tu sales embarazada de ahí! Es de un incómodo tan subido que definitivamente solo te queda resignación, mirar para arriba y rezarle a Dios, Buda, Alá, Visnú, Amaterasu y por allá se oyó gritar: ¡lotería, por que digo… es que hay tantos... lo importante es que existen y nos ayudan con el sufrir diario.

Entonces es en ese momento cuando se coloca buena la cosa. Uno como mujer que es, muy linda muy puestesita ella, entra al metro por obra y gracia del espíritu santo, o ángel o antepasado guardián. ¡Bien, uno muy casual se agarra de donde puede, ahh si por que no faltan los tubos de agarre que hacen a ras del techo como a tres metros de altura, entonces uno no tiene de otra que: hágale y cójase como pueda. Listo, ya se está adentro… pero entonces no falta también que preciso ese día tenemos tanta cosa, que el plano, que la maqueta, que la carpeta, que la bolsa, que la cámara, que el kit de maquillaje (para las más vanidosas) y más encima la infaltable mochila, maleta, cosa con correa o derivados. No se sabe como, pero se logra el objetivo y uno se logra coger de la baranda…. ¡Bueno, cayéndole (literalmente) encima al que esta al lado, al frente, atrás y diagonal.

Es que eso es la replica humana del "Pinball". Bien, ya pasaron como diez minutos, y uno a esas alturas del partido ya no siente del hombro para arriba. Es decir, uno es consiente que está agarrado por que uno se ve la mano, pero si no, ahí veras…

Es entonces cuando se escucha la voz electrónica que dice "Próxima parada…" si, eso es muy bien, el asunto por fin mejoro. No sin antes ser empujada, golpeada y hasta insultada (es que no faltan los que te dicen hasta de que te vas a morir por no dejarlos pasar), quedas enfrente de un asiento disponible. "Ahh la vida es linda, la vida es bonita, la vida es buena, la vida me quiere, yo quiero la vida, se me arreglo el día" se puede llegar a pensar. ¡Pero! Justo en ese momento hay un hombre al lado tuyo con la misma intención de ocupar el asiento. Hmmmm situación difícil, eso es mejor verlo desde las dos perspectivas:

PERSPECTIVA DEL HOMBRE

"Hmmm ahora se quiere sentar, y yo con este calambre que tengo en las piernas y con la maleta tan pesada. ¿Ahora qué? … ¿será que la dejo sentar?… huy no no , esa idea no me gusta… pero... es que la vieja esta como buena…. Huyy si si si , dejémosla sentar, así levanto y a ver si por fin consigo novia, es que con estas necesidades diarias… Pero… ¡¡¡no! Nooo …. ¿no? ¡Qué no hombre que no, ¿que tal? Que por el hecho de ser mujer yo le tengo que ceder el puesto por ser el supuesto sexo débil, nada, las huevas, ¡suerte, me voy a sentar…."

PERSPECTIVA DE LA MUJER

"Y como todos los hombres de ahora me va a dejar a mi de pie… maldito desgraciado si se sienta y me deja parada. ¡Huyy es que lo cojo a pata si me hace eso! Pero…. Haber… momentito, yo solo quiero asiento por que llevo muchas cosas, entonces si no llevara nada y me cediera el puesto me desacreditaría por ser mujer y creería que no estoy a su mismo nivel… pero por otro lado se la puede hacer de caballero. Naaa, ellos no son tan profundos cuando piensan! Sip, me voy a sentar, le voy a ganar el puesto".

PERSPECTIVA DEL HOMBRE

"¿Haber? ¿Qué se piensa quedar toda la vida parada, ¿no ve que le estoy cediendo el puesto? Aproveche que se me salió el caballero".

PERSPECTIVA DE LA MUJER

"Que tal este imbécil haciéndome cara de "te tengo lastima pasa, siéntate", ¡pues bueno, ¡me siento, ¡yo me merezco más este puesto!.

Bien bien, todo muy bien. Ella, muy digna se sienta con todo su trasteo y él haciéndoselas de muy caballero muy gallardo se para al lado de ella y la mira con una satisfacción que físicamente provoca romperle los dientes. Es aquí donde viene el asunto…

PERSPECTIVA DEL HOMBRE

¿Buenas? Oye… mi maleta, deberías cargármela es lo menos que puedes hacer… ¡¡¡después de haberte cedido el puesto!-piensa él, disimulando totalmente mientras la mira incesante en busca de su mirada fijada en el vidrio.

PERSPECTIVA DE LA MUJER

"Véame a este, abrasé visto tipo más iluso, ahora cree que por que "supuestamente" me cedió el puesto le tengo que cargar la maleta?. Ahhh pobre ingenuo y olvídese que lo voy si quiera a mirar…".

PERSPECTIVA DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

"¡¡¡¡¡¡¡Ahhh son insufribles!"

Bueno… y eso solo fue un pequeño ejemplo para ilustrar las situaciones diarias que se presentan entre ambos sexos. Pero fijemos la mirada en la joven de nuestra historia… Kamiya Kaoru, a ver si ella nos puede alumbrar la vida para un mejor entendimiento…

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OOOOOOOOOOOOOOO

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-Si si si Tari-chan, te lo digo, es hoy, te lo juro, hoy será el día- hablaba Kaoru por su celular a eso de las cinco de la mañana.

-Hmphh- musitó Tari-chan al otro lado del teléfono.

-¿Cómo es eso de "hmphh"?- renegó mientras se sentaba cruzada de piernas en el borde de la cama.

-Del dicho al hecho hay mucho trecho… bueno… o eso dicen- hablo juguetona, pero no precisamente con ella.

-Tú sabes que yo soy capaz… además, deja de estar jugando con tu rata y ponme atención.

-CO-BA-YA… haber repítelo después de mí: CO-BA-YA.

-CO-BA-YA- espeto remendándola- Cobaya, hámster, rata, ratón es la misma pendejada.

-No empecemos con eso ¿si, duraríamos horas.

-¡¡Pero ven Tari-chan! ¿Sí me vas a ayudar?-

-Hmphh

-¿Hmphh?... ¿como si? o ¿hmphh como no?

-Hmphh

-O sea sí

-Hmphh

-Ahhh eso es fantástico- dijo saltando al piso, mientras bailaba de manera extraña moviendo los brazos en círculos al compás de sus caderas.- Uuu uu uuu uuu uu ohh si ohh si ooh si- tatareaba mientras se soltaba el cabello y lo movía.

-Yo no se la verdad que le ves a semejante hombre… pues si, te lo admito esta físicamente comestible, pero para hacer semejante celebración... definitivamente no.

-Ahh Tari-chan, cállate por que la verdad es que Shishio-sempai no es que sea la octava maravilla.

-¿Como dices? el es hombre perfecto de mi vida… aunque él ni siquiera sepa lo que siento por él…

-Kamatari…- musito Kaoru sintiendo la tristeza de su "amiga".

-Se perfectamente que mis sentimientos por él, jamás serán correspondidos, pero me contento con hacer cosas que le beneficiaran.

-Tari-chan… tú sabes que… tú sabes que trabajar en ese lugar y… de esa manera para ganar dinero… no… ohh- musitó mientras se sentaba en el suelo súbitamente.

-Por favor Nuki-sama no digas más, hoy no es el día para llorar por mis desgracias o las tuyas…

Naota Urasawa, era un joven de esos que no nacen para seguir un estereotipo social. Desde que tuvo uso de razón sabia su condición de homosexualidad y jamás se doblego ante los golpes incesantes de su padre y el clamor y lágrimas de la madre, cuando supieron la tan terrible noticia. Después de eso, sus padres trataron terapias de electrochoques en sus testículos, reprimendas constantes y un maltrato psicológico más allá de lo visto.

Cuando cumplió la mayoría de edad, decidió abandonarlos sin importarle morirse en la calle. Razón por la cual no asistió a la preparatoria durante tres años. Ahora que contaba con veinte años, la vida por fin parecía sonreírle, pues a simple vista se hubiese dicho que era una de las mujeres más hermosas jamás vistas.

Procedente de la ciudad de Urawa, le fue difícil abandonar su lugar natal. Su vida giraba alrededor del las flores y el cuidado de ellas, se podía pasar horas y horas en el "Tajimagahara", el jardín de prímulas más grande de Japón. Le gustaban y le encantaban. Era el único lugar donde no se veía despreciado y donde podía pasar un rato alejado de tanto chismoso morboso que no veía mejor plan que señalarlo y burlase de él.

Cuando abandono su hogar, decidió tomar una drástica decisión… corto su larga melena color vino tinto pasional y fijo como rumbo en su vida sobrevivir al precio que fuese. Así fue como el pequeño y marcado Naota, paso a convertirse en Honjo Kamatari. Una persona que se dedicaba a trabajar de mesera en un bar de mala muerte para poder conseguir el dinero necesario. Necesario para comer, para vivir, para sobrevivir.

-De acuerdo, no hablare amiga… pero quiero que igual sepas, que siempre estaré ahí para ti… por que sabes cuanto te amo, ¿de acuerdo?

-Lo tengo muy presente, así como quiero que tú lo tengas presente

-Sabes que no podría vivir sin ti- habló burlándose mientras sacaba ropa del armario.

-Jejeje, bueno Nuki-sama, te dejo, necesito ir a arreglarme y tengo que darle de comer a Menchi-chan.

-Rata… ¿cómo le puedes poner nombre a una rata?

-Adiós Nuki-sama- le dijo alegre colgando el teléfono.

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OOOOOOOOOOOOOO

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Se encontraba revolviendo tres huevos en total. Hábilmente roseaba pizcas de sal y pimienta mientras tatareaba una melodía pegajosa donde se podía escuchar un "You my dream oikakete sunao na kono kimochi…". La sartén, ya caliente, pareciera como si estuviese esperando ansioso a que se vertiera la mezcla. La mujer vertió por completo el tazón escurriendo hasta la última gota. Mientras esperaba que se cocinase, tomo una lechuga y la pico con rapidez, viendo que el omelet ya estaba listo. Tomó la sartén por el mango y como si de chef se tratase, hizo un movimiento y la pequeña masa se volteo por completo.

Tomo nabos, raíces, lechuga y unos cuantos chalotes, junto con una vinagreta en conserva que guardaba su tía en el refrigerador. Mezcló todo con cuidado y lo sirvió en un plato largo, angosto y blanco. El omelet, ya listo, lo dividió en tres, echándole a dos de ellos un surco de salsa de tomate. Kaoru, muy inquieta a su pesar, miró con seriedad el tercer plato… "se lo debo, no me gusta deberle a nadie", pensó acongojada colocando los tres platos sobre la mesa, junto con cinco tazas color verde musgo. En los lugares vacíos, dispuso tres trozos de tofu en cada plato, colocando en el centro de la mesa una jarra de té con una pequeña de leche y una de jugo de naranja artificial. Por supuesto, colocando los respectivos vasos, palillos y las infaltables tres tazas de arroz.

Eran las seis y quince de la mañana, Kaoru Kamiya no había dormido en toda la noche. Se le había pasado estudiando y repasando. Terminó a eso de las cuatro, pero sinceramente ya no le apetecía dormir. En ese lapso escribió en su diario, tomó café, pensó, meditó, se estiró, respiró, vio por la ventana y estuvo en relativa paz.

A las cinco y media se arregló y vistió. Esta vez fue distinto… todo fue muy distinto. Pensaba verse muy atractiva y atrayente. Fuese como fuese Yukishiro Enishi estaría con ella el día de hoy. Había empapado su largo cabello y ondulado con gel. Tomaba una considerable cantidad con su mano derecha y comenzaba a cogerlo desde las puntas, donde subía su mano con todo y cabello para rizarlo. Cuando la joven lo soltaba, éste quedaba ondulado y en perfecto estado inmóvil gracias al gel. Así lo hizo con todo. Se veía exquisita y deliciosa.

Una ilusión de mujer traviesa y salvaje le daba un aire sensual. Tomó unas sombras azul gélido y las esparció sutilmente por sus párpados sin llegar a quedar coloreados. La mezcla casi de textura de polvo cósmico, imperceptible, proporcionaba unos brillos sutiles a sus dos piedras azuladas. En verdad que parecían dos témpanos de hielo dejando rastros de nieve.

Sus labios fueron decorados con un brillo de sabor y olor a vainilla. Literalmente eran comestibles. Vestía un pantalón negro ajustado, con un buzo blanco, cuello de tortuga, manga larga que le llegaba hasta la mitad de sus palmas, dejándole ver solo sus dedos. Espacio justo que permitía ver el anillo de plata adornado su pulgar derecho.

Tomó un poco de "Hot of benetton" y lo impregnó en su cuello, vientre y los lóbulos de sus orejas. Tomo un par de aretes largos de plata que hacía juego con el brazalete, que aunque no se veía, lo tenía en su mano derecha pues en la izquierda seguía su reloj de pulso negro.

Ahora que se encontraba sirviendo el desayuno, se sentía confiada de su suerte y del futuro que le deparaba. En su rostro era innegable la alegría…. ¡Por Kami-sama! Hasta tatareaba.

-¿Mi Onne-san tatareando, algo definitivamente bueno esta pasando el día de hoy-comentó Yutaro bajando las escaleras.

-Yutaro-kun… ¿cómo amaneciste?-saludó, colocando su maleta negra en el mueble contiguo a la entrada.

-Estas muy linda hoy Kao-chan. Pero iras a estudiar… ¿por qué te vistes de esa manera?-le comentó sentándose frente a un omelet con salsa.

-Hoy tendremos que ir a visitar algunas universidades después del examen.

-Ya veo…

-¿Yahiko ya se levanto?

-¿Ehh?... si ya. Esta lavándose la cara-respondió mirando con ansías la comida.

-¿Y mi tía Ochika y Seijuro-san?

Yutaro volteo a mirar hacia las escaleras respondiendo la pregunta de Kaoru.

-Buenos días a mis niños- saludo Ochika, haciendo su entrada con bata y cabello recogido, acompañada por Seijuro con Hakama y Gi puestos.

-Buenos días- contestaron al unísono.

-¡Kao-chan! preparaste el desayuno- comentó mientras se sentaba junto con su esposo.

-Si tengo que llegar temprano- contesto casi por inercia alistándose para irse.

-¿Y tu ya desayunaste?

- Si… ya lo hice.

-¡A comer!-alebrestó el moreno bajando de un salto los últimos escalones.

-Si… y adivina ¿quién cocinó?-comento Ochika.

-No me digas que Kaoru…-musitó sentándose al lado de su mellizo.

-Así es. ¡Mira! ¿No se ve delicioso?

-Pues si…creo.

Kaoru se colocó la maleta en su hombro izquierdo, mandando su abundante cabello rizado hacía atrás. Se colocó los zapatos y sintió cómo alguien bajaba. La piel de su espalda se erizó y sólo quiso irse, antes de que se diera cuenta que precisamente ella le había preparado el desayuno. No quería ni mirarlo.

La mujer tomó sus pertenencias y ya cerrando la puerta grito- ¡Ya me voy!- sin pensarlo dos veces corrió como una energúmena. Le costaba correr con botines, no estaba acostumbrada a usarlos, pero la sangre desenfrenada agolpaba sus venas y arterias, podía sentir a los lados de su frente como un bulto aparecía y desaparecía al compás de sus pulsaciones irresolutas.

Solo llevaba unos dos minutos corriendo como una trastornada, cuando su estado físico la paro literalmente de un impulso a la realidad. Sus pasos disminuyeron y se podía escuchar claramente el sonido de sus tacones diminutos al tocar el pavimento. Trataba de respirar calmada y tragaba sus suspiros con ardor. Su mirada denodada cubría su estado agotado y sus pasos al borde del colapso. Su cuerpo no se encontraba del todo bien. Diviso un banca para esperar el autobús, y se sentó aliviada al sentir el acero frió. Colocó la maleta en su regazo y miro al suelo con nauseas. Haber hecho semejante esfuerzo físico en sus condiciones no fue la resolución más astuta de su vida.

Un olor llegó a su nariz y deseo morir, el acido estomacal pareció subir y bajar de nuevo, sabiendo a la perfección que aroma producía en ella esa sensación…

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OOOOOOOOOOOOOO

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-Huele bien- afirmó sin reparo ignorante de algunos sonidos provenientes de la entrada.

-Pues… es que Kao-chan fue la encargada del desayuno- respondió su madre sin mucha atención.

-Y… ¿donde está?-

- ¡Ya me voy!-

Kenshin abrió sus ojos con sorpresa, mientras el sonido de la puerta azotada se pronunciaba. Yutaro con lechuga en boca y tazón de arroz en mano entrecerró los ojos a la expectativa de la siguiente reacción de su primo. No ocurría nada… "veamos que harás Kenshin… que excusa absurda sacaras esta vez…" pensaba artero, mientras sorbía el té solo para causar más escozor en el ambiente que nadie notaba. Ahí estaba parado, de veras que parecía un idiota entre la sala y la puerta, con la vista fija en la entrada. Sus músculos relajados esperaban comandos de su mente, pero ésta ausente, relegada a un segundo plano, solo podía producir imaginarios producidos por sus pasiones.

-¿Qué piensas quedarte parado como un idiota todo el día?-

-Ken-kun… ¿se puede saber que es lo que tanto haces? Ven, anda, báñate, produce o haz algo… ¿qué no tienes que ir a la Universidad hoy?- cuestionó su madre bastante fastidiada.

-Ahora regreso- fue lo único que dijo, mientras se colocaba sus tennis negros y salía corriendo.

Yutaro cerró los ojos con mera frustración, para levantarse un poco hastío. Cosa que se noto cuando coloco el tazón encima del plato vació, casi rompiéndolo. Yahiko lo miro con desdén conformista desde su asiento, mientras masticaba casi con la boca abierta los nabos, produciendo un sonido de crujir constante.

Seijuro Hiko bajó la taza de té y se retiro inmediato de su asiento, dirigiéndose a su rutina habitual de meditación, mientras una confundida Ochika terminaba de servir un poco de leche en su vaso.

-Gracias por la comida- fue lo que dijo Yutaro al dejar la loza en el lavado de la cocina y subir con parcimonia al segundo piso.

-¿Qué fue eso?- preguntó mirando a su otro sobrino, mientras se paraba habiendo terminado su desayuno.

-Qué se yo… tal vez se le adelanto la andropausia- respondió mordaz, mientras subía a su cuarto, dejando a Ochika sola en el comedor.

El hombre de cabellos rojos corría apresurado, sabiendo a la perfección que la alcanzaría en cuestión de segundos. Podía saborear su olor con la lengua y la saliva se hacia presente en su boca. Los jazmines jamás parecieron tan deliciosos. Paro en seco, cuando noto una delgada figura sentada el los bancos de la estación. Su cabello rizado, exquisitamente esparcido por sus hombros y espalda era un deleite para la vista. Se desgarraba y pensaba absurdo, la razón por las cual los hombres no se lanzaban encima siquiera con verla… era perfecta. Se veía hermosa, su cabello… ese estilo le sentaba y la ropa puesta le hormaba perfecto, pese a su contextura casi esquelética.

Una brisa intrusa lo saco de su ensoñación de amante sin remedio, para notar que se encontraba con el torso descubierto, una sudadera gris y los tennis. Pudo escuchar los murmullos de la masa indignada y el sonar de las esferas de los rosario que se frotaban en las manos de un grupo de mujeres ancianas que iban de camino al templo, mientras en sus labios se dibujaba una plegaria… seguramente para pedir perdón por él frente a Buda, debido a su impertinente comportamiento en la mitad de la calle.

Cerro sus puños algo incomodo y avergonzado, dirigiéndose donde Kaoru. Sabía perfectamente que lo había sentido, pues esta había hundido su rostro en su mochila, permitiendo que su extenso cabello la cubriera por completo.

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-"Tanto esfuerzo para nada… me siento muy mal…"- fue lo único que le paso por la mente, mientras apretaba la mandíbula, pues la sensación de nauseas estaba llegando al limite.

Aun conciente de su condición. Kaoru había cometido la estupidez más grande del día, pues es imposible clasificarlo de otra manera. Después de una noche a punta de cafeína, se había atrevido a correr a toda velocidad después de haber comido. La jaqueca comenzaba a cobrar su osadía.

-Anda, regresemos a casa- fue lo que le escuchó decir.

-"¿Por qué?.. ¿Por qué siempre está presente en mis peores momentos?... le odio… Kami-sama, como lo odio"- Kaoru apretaba sus dientes, rechinándolos, mientras su respiración se hacía mucho más rápida, como un toro embistiendo. Era inevitable, necesitaba trasbocar.

Kenshin la tomo de un brazo. La reacción de esta fue como un animal apático apunto de ser encerrado. Se levanto como autómata y sacudió su brazo soltándose del agarre de Kenshin. Se acomodó la maleta aun con la mirada fija en el piso y escuchó claramente como el bus por fin hacía su llegada en la estación. Los frenos se hicieron presentes y la puerta automática hizo un leve sonido. Trémula dio dos pasos, los suficiente para sostenerse del barandal y dar la primera pisada al escalón.

Se detuvo. El aire dejo de entrar a sus pulmones y el poco aire que llegó a sus fosas nasales lo sentía ajeno a lo que ella conocía como oxigeno. Se detuvo de repente cuando sintió un leve flaqueo en los tobillos. La razón le alcanzó para retroceder un poco. Craso error, pues esa acción no fue gracias a su razón sino a dos fuertes brazos que la jalaron hacia atrás con suavidad. La gente subió al transporte sin percatarse del estado de la joven, que para su sorpresa sus aptitudes de actriz volvieron a relucir.

Kenshin pasó su brazo por la cintura de la mujer con toda la intención de volver a casa. Claro que todo hubiese sido mucho más sencillo si a la hora de caminar, ella si hubiese movido aunque sea un poco. Estaba estática, quieta.

-Vamos…- le susurró.

Con uso de fuerzas impulsadas por la repugnancia. La mujer alzo el rostro pálido y con sudor frío. Miró a su primo de una manera como pocas veces. Su pecho sintió un colapso y hecho su cabeza para adelante. Afortunadamente, el hombre la sostenía por que sin duda hubiese chocado contra el piso. Kaoru coloco su pie derecho hacía adelante y tapo su boca, mientras sus cachetes se hinchaban y cerraba los ojos con dolor. El sabor amargo fue sentido por su lengua.

-Kao-chan… ¿te sientes bien?- le preguntó con una preocupación devota.

Las cejas de estas se fruncieron y dieron paso a dos centinelas azules que brotaban néctar de ira. Cerro sus puños y trago la bocanada de ácido de vuelta a su cuerpo. Limpio la poca saliva que salió de su boca con el dorso de su mano con fuerza, dejando un rastro rojo marcado en sus labios sabor vainilla. Empujo a Kenshin a un lado, mientras lograba por fin subir al bus.

-No vuelvas a tocarme- susurro vana.

El transporte arranco apenas Kaoru subió el último pie en los escalones. Un lívido Kenshin se quedo estático como si esperara la llegada de otro autobús...

Kaoru apenas y lograba mirar lo que se encontraba delante. Manchas blancas cubrieron el rostro de las personas, y supo que la migraña atacaba de nuevo.

Se sostuvo tembleque en el barandal superior, quedando levemente empinada. En verdad que quería cerrar los ojos, pero algo que odiaba con suma severidad, era ser notada como ser voluble y necesitada de ayuda. Fue cuando su alrededor comenzó a moverse de manera horizontal. Con miedo, entrecerró sus ojos, y como nunca en la vida quiso estar en su cama siendo cuidada por sus dos demonios ángeles que tenía como hermanos.

Escuchó un murmuro y volteo a mirar hacía la voz que venía desde arriba. No podía escuchar bien, sólo se limitaba a acentuar con la cabeza con su respiración entrecortada. Era tan gracioso, pudo haber jurado ver una mancha plateada moverse con sigilo al compás de sus borricos pasos. No supo como. No quiso saberlo. Solo una cosa era clara, ella ahora se encontraba sentada. Su cuerpo deleznable jamás estuvo tan agradecido. Bajo su cabeza. Respiro.

Unas manos…

¿Unas manos?

Así es, unas manos tomaban sus dedos macilentos.

-¿Esta bien?

Lo escucha... no puede articular palabra pero lo escucha...

-Nee… Kamiya-san, ¿se encuentra bien?

Acaso es...

-Yu…. Ki…Yu… Yukishiro-sena…. Pia…. Yukishiro-senpai?

La obsesión tuya se encuentra tocándote ahora… ¿qué harás?... ¿qué harías?... tu….

-.-.-.Superavit.-.-.-

CONTINUARÁ….

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Ahhhh gente, escribiendo el fragmento de la Perspectiva del Hombre y la Mujer me he podido reír. En verdad que fue tomada e inspiradas por dos fuentes: la primera… mi suplicio diario de ida a la U…. karma ven a mi!. La segunda… fue en la clase de Comunicación III (hace tieeeeeeeeeempo), y el profesor comenzó a hablarnos de un tema algo denso, y para hacerlo mas llevadero comenzó a describir las actitudes de los hombres y las mujeres en lo cotidiano. Nos hemos haber podido reír en esa clase…

Sigo haciendo sufrir a mis personajes. Y esta vez fue al mejor amigo/a de Kaoru, Honjo Kamatari. Recordado por el Jupongatana, con su súper hoz y que combatió contra Kaoru y Misao. Lo coloqué por que me ENCANTA ese personaje y me ENCANTA AUN MÁS en la manera en que lo puse aquí. Este personaje dará mucho de que hablar, pero es una belleza (yo lo adoro .).

El fic quedo con ranking T (no lo vuelvo a cambiar TT.TT)

Vamos a ver que opinan de este cap mis bellos lectores, ustedes dirán….

DICCIONARIO:

Superavit: En latín "Exceso"

"You my dream oikakete sunao na kono kimochi": Es un fragmento del coro de la serie de "KARE KANO". Es que me encanta esa serie! Y a todo hora me la paso cantando… y también fue en honor a mis amiguis Marce, que se enamoró de Arima-kun desde el primer instante -!.

Hot of benetton: Perfume de la marca Benetton, uno de los tantos. Y del que use muuuuchos años (me encanta XD).

GRACIAS A:

Pantera, CiNtHiA, Gabyhyatt, Ane Himura

Grashias chiks, las adoro montones.

No siendo más, se despide esta estudiante de Hogwarts (Así es gente!), recientemente vinculada a ASOHACOL. Este cap va para todos ellos, especialmente para mi casa hermosa, Hufflepuff, y para mi amiga Ana de Slytherin!

Miyuki Kobayakawa

Orgullosa estudiante Hufflepuff de ASOHACOL y golpeadora del equipo de Quidditch.