Vale, no acierto ni una. Como creo que ya os avisé, me he retrasado una semana, pero ya estoy aki. Espero q este capítulo salga perfecto (con TODO el capítulo y los reviews contestados). Cuando corregí el fallo técnico del anterior borré los reviews contestados. Puesto que agrezco todos y cada uno de vuestros comentarios, oki tengo las contestaciones del capítulo anterior.
Lil-Evans: en efecto, me dejaste review –corto- bueno, no es k importe, pero sí k dejaste en la Ravenclaw, k por cierto, andó escasa de reviews... sigh, pobre. Bueno, k gracias por dejar reviews en ambos sitios –aunque no lo recuerdes, no importa- y por seguir mi fic. Espero k este capítulo t guste y k continues deseando k llegue el próximo chap.
Bea: ¡me alegro k te gustase! Aunk no estoy muy segura k el próximo chap llegue tan pronto... Y siempre es un placer resolver tus dudas. Con respecto la historia Sirius-Elisa, yo no puedo decirte nada, ya k si no, no mantedría la intriga... (qué mala soy), pero estoy segura k habrá muchos más encontronazos emocionantes. *Por cierto, pase lo k pase en este chap, no te enfades conmigo... lo entenderás si lo has leído*. Si tienes cualquier otra duda, ya sabes... y sí, una cosa por la otra... disfruta de este chap, no sé cuando volveré a acutalizar!
Syringen (Andrea): en efecto, volví a acutalizar... no esperés k siempre así (sigh).Ya se sabe k los primerizos no se enteran de nada. Estoy de acuerdo contigo, la Tarma-lo-k-sea no pega ni con cola con Sirius... pero así están las cosas. Cuando termines de leer la Ravenclaw –tómate tu tiempo, cada cosa lo lleva, si no, no se disfruta- comprenderás la complejidad de la relación Sirius-Elisa, tela. Oye, muchísimas gracias por lo de cómo escirbo, la verdad, anima mucho, repito, gracias. No se oye eso todos los días. El próximo día k me pase leeré tu fic, sin duda: no importa como esté escrito, lo k importa es el argumento y la intención, k esto lo hacemos por amor al arte, no pork nos paguen. ¡No dejes de leer y djar reivews, please!
Pao Bloom: me encanta k te guste mi historia, gracias! Si sigues con dudas de cualquiero k sea la cosa k te enrede, me lo dices y yo t lo resuelvo, sin problemas, no es obligatoria la lectura de la Ravenclaw. ¿En serio crees k tiene intriga? Pues no he hecho más k empezar... ¡no te pierdas lo próx chap y no dejes de dejar tu opinión!
Kagome-Lamister: vale, indirecta pillada. Sin embargo, estoy abierta a recibir todo tipo de mensajes –por review o mail- acerca de vuestras quejas... o amenazas. Tranquilo, aki está en verdadero capítulo, espero k t guste tanto como a mí. ¿Tanto se nota que leí el quinto? Pues creía que solo me había enterado de la mitad –el inglés no es mi fuerte-.
También quisiera agradecer a todas aquellas personas que me avisaron de mi error y tb decirles que lo siento pk tuvieran k presenciar akello...: Syringen, yo (m encanta este nombre, seas quien seas, gracias), Kagome-Lamister
Y aki están los k han tenido la paciencia de leerse el tercer capítulo y dejar review:
laura Hufflepuff: me alegro k de momento te guste. ¡espero k no deje de gustarte! Pues claro k sí, ravenclaws al poder, fuera los gryffindor –vale, me he pasado, mi prota está colgada por uno asin que... me callo-. Snape siempre se merece ser castigado, eso es bien sabido por todo el mundo. Y en este capítulo... tachán, tachán!!!
Syringen: y te vuelvo a agradecer mil veces que me avisaras y vuelvo a pedirte disculpas por el error... Esta vez está todo entero, tranquila. Espero que este tb te guste.
Riegel: ¿eres defensora de Snape? Las hay muchas, la verdad, pero yo prefiero a Sirius. Yo sólo intento hacer lo que sunpongo que haría Joanne. Que ¿por qué mataron al padre de Elisa? Eso, evidentemente, no te lo puedo contestar. Lo sabrás si sigues leyendo. ¿Problemas de ortografía? ¿Dónde? Dímelo y asín lo corrijo, no me dejes así...
*^**^^
Bueno, y con respecto a este capítulo... sé que no tiene mucho k ver con el anterior... pero espero que os guste, por favor, reviews.
Bueno, a disfrutar de la lectura!!!!!!
Capítulo 4Un regalo para ella
-"Antiguamente no se usaban varitas, sino varas" blá... blá... blá. Vaya, esto es muy, muy interesante.
-De acuerdo. ¿Qué quieres, Katrina?
Katrina sonrió. Estaba en el Gran Comedor, desayunado, pero, dado que era domingo se lo estaban tomando con mucha tranquilidad. En especial Elisa y su manzana. Llevaba media hora con la manzana en la mano y sólo le había dado un mordisquito, estaba demasiado absorta con su libro como para atender a la manzana.
-¿Vaya por fin te dignas a quitar los ojos del libro y hablarme?
-Me gusta leer.
-¿No era Sirius, el que te gustaba?
-Cállate.
-¿Acaso ya no es así, Elisa? Eh, ¿Elisa? ¡Hazme caso!
Elisa había vuelto a dirgir la mirada hacia al libro.
-Ay, ¡qué!
-¿Se puede saber qué te pasa?
Elisa suspiró.
-Nada.
-No te creo. ¿Qué tal la clase de esgrima?
Elisa no contestó. Volvió a perder la mirada en el libro.
-¡Ajá! ¿Qué ocurrió en esgrima?
-Un Slytehrin me dejó en ridículo delante de un maravilloso profesor.
-¡Ajá! ¡Te gusta el profesor!
Elisa miró alredor asustada. Katrina había hablado más alto de la cuenta. Afortunadamente, la mayoría de la gente que había allí estaba demasiado adormilada como para tener conectado el radar-cotillero.
-Primero: ¡habla más bajo! –dijo Elisa en un susurro- y segundo: ¿por qué todo debe reducirse a si me gusta alguién o no?
-Puesto que acordamos no aburrirte con mi maravillosa vida personal junto con Robin, debo entretenerme con algún artilugio amoroso.
-Siento no poder complacerte –contestó Elisa mordaz.
-Eres muy cerrada, Elisa. Debes exteriorizar más tus emociones.
-No me vengas ahora con psicoanalisis. Cuando te saques el título de Psicología ya hablaremos.
-Lo siento, me sacaré el título de bruja.
-... maruja.
-¡Estás hoy muy ofensiva, Elisa! No me gusta nada esta actitud.
-Búscate otra.
-Bien –dijo Katrina levantándose de golpe-. Hablaremos cuando estés más tranquila y decidas estar en sociedad. Porque, ¿sabes? Es el rasgo que distingue más a los humanos: vivir en sociedad. Cuando quieras volver a ser humana me lo dices.
-Katrina...
Katrina ya se había ido corriendo. Elisa se encogió de ombros.
Igual que le viene se le va.
Elisa volvió a centrarse en su libro. Pero estaba claro que aquel día nadie pensaba dejar que leyera tranquila. Tendría que empezar a considerar la idea. De levantarse e irse a la Biblioteca. Qué faena.
-¿Qué lees? –le preguntó Sirius sentándose a su lado.
-Un libro.
-¿De qué?
-De magia.
-¿Y de qué va?
Elisa miró a Sirius algo molesta.
-No quisiera ser grosera, Sirius, pero... ¿por qué no te vas a incordiar a otra parte?
-Necesito tu ayuda.
-¿Para qué?
-Para comprar un regalo.
-¿Un regalo? ¿Qué se celebra?
-El cumpleaños de mi novia.
Elisa intentó controlarse y no lanzarle una mirada asesina a Sirius. O, directamente lanzarse ella. Bueno, eso sonaba un poco mal. Mejor regresaba con el libro.
-Pídeselo a otra persona.
-Te quiero a tí.
¿Era cosa suya o aquel quiero parecía otra cosa? No, no debía sacar las cosas de lugar. Las cosas eran lo que eran. Sirius tenía novia. Eso.
-No puedo.
-¿Tienes que leer? –preguntó Sirius con cierto tono sarcástico.
Elisa se indignó.
-Pues sí.
-Venga, Elisa... si me ayudas... te daré una sorpresa.
-No me gustan las sorpresas.
-Las mías sí.
-Eres un cabezón.
-¿Lo harás?
-No lo sé.
-¡Vale! –asintió Sirius como si se tratara de un sí-. ¡Vamos! –dijo Sirius cogiéndole la mano para que se levantara.
-¿Dónde?
-A Hogsmeade.
-¿Cómo?
-Ya verás –dijo Sirius en tono enigmático.
Elisa no tuvo tiempo para reaccionar, Sirius tiró de ella y Elisa no tuvo más remedio que tirar la manzana, dejar el libro y seguirle.
* * *
Elisa soltó un resoplido.
-No has entendido nada, Sirius.
Sirius la miró con extrañeza.
-Explícate.
-Yo te he expuesto mi punto de vista. Está claro que tu novia no puede ser igual que yo, por tanto tendrás que comentarme algo de como es ella.
-Ehh... pero lo que yo te he pedido es tu punto de vista como chica. No es necesario saber sus gustos. Ni siquiera creo que tenga –murmuró Sirius por lo bajo.
Elisa arqueó una ceja y miró interrogativa a Sirius, pero no dijo nada.
-¡Podemos entrar en algún sitio, me estoy quedando congelada! –exlcamó Elisa para desviar la atención.
-Sí, claro, claro –asintió Sirius rápidamente.
Entraron en las Tres Escobas, que se encontraba a unos pasos. Se sentaron en una de las mesas y madam Rosmerta se acercó a ellos.
-No me dijeron que hoy fuera día de visita.
-No... es que los de séptimo curso podemos venir libemente –improvisó Sirius.
-Oh, en ese caso... ¿qué tomaréis?
-Venga, yo invito –la animó Sirius.
Elisa negó con la cabeza.
-No gracias, no quiero nada.
-Eh... bueno, yo tomaré una cerveza de mantequilla.
-Bien.
Sirius miró a Elisa, que se había quedado embobada mirando la gente pasar por la calle.
-Oye, te has puesto muy seria. ¿Te pasa algo?
Elisa se volvió hacia Sirius.
-No. Nada. Pensaba.
-¿En qué?
-Cosas –contestó simplemente Elisa.
Era evidente que por aquel camino no iban a ninguna parte. Sirius le pellizcó el brazo.
-¡Au! –se quejó Elisa retirando el brazo dolorido. Le dio un manotazo a la chaqueta.
-¡Ajá! ¡Quieres guerra!
-Nonono –aseguró Elisa rápidamente, medio riendo.
-Eso ya está mejor. Entonces, ¿vas a decirme que querrías que te regalaran?
-A mi un libro o cualquier cosa así. Aunque para mi cualquier detalle vale. Sobretodo vinviendo de un novio... Pero, una chica como la tuya seguro que querrá alguna joya. Cómprale una pulsera –dijo Elisa al final con brusquedad.
-Estás enfadada.
-No.
-Mientes.
-¿Y qué? ¿Acaso debería estar contenta?
-No lo sé. Eso debes decidirlo tú.
-Pues no lo estoy. Y ni siquiera me has hecho esa sorpresa.
-No es para hoy. Si te la diera hoy dejaría de ser una sorpresa. Te la daré un día que no te la esperes.
-Tienes más cuento que un historiador. Quiero volver a Hogwarts.
-Pero Elisa...
-Vámonos.
En aquel momento, llegaba madam Rosmerta con la cerveza de mantequilla. Elisa se puso la chaqueta. Sirius la miró suplicante señalando la cerveza. Elisa le ignoró y salió de las Tres Escobas con pasos largos. Sirius pagó la cerveza, se la bebió de un trago, le cayeron chorreando gotas, se las secó con la manga de la chaqueta y, finalmente, salió tras Elisa.
Cuando salió, la vió ya bastante lejos. Corrió en su búsqueda.
-¡Elisa!
Elisa no se paró.
Sirius avanzó un poco más y le cogió el brazo para pararla. Elisa no forcejeó y se quedó mirando el suelo.
-Dime qué te pasa.
Elisa no dijo nada, y prosiguió con los ojos clavados en el suelo.
-Mírame.
Elisa levantó la vista.
-¿Has llorado?
-Yo nunca lloro –musitó Elisa con un ligero temblor de voz, pero con la mirada nítida y clara.
-Lo sé. ¿Vas a contármelo?
-Esoty harta, ¿sabes? –murmuró Elisa con voz casi inaudible.
-¿De qué?
-¡De vosotros! ¡De todos vosotros y vuestros estúpidos novios y novias! ¡Es que nunca, NUNCA, ¿sabéis dónde está el límite?! ¿ACASO DISFRUTÁIS CON MI FRACASO! ¡SÍ! ¡No tengo novio! ¿Y QUÉ? ¿POR QUÉ TENÉIS QUE ESTAR CONSTAMENTEMENTE RESTREGÁNDOMELO POR LA CARA? ¡Soy fría, y cerrada, no sufro con vuestras palabras! ¡LO SÉ!
-Elisa, tranqui...
-¡DÉJAME EN PAZ!
Elisa se deshizo de Sirius y salió corriendo. Sirius dio una patada al suelo, cabreado.
*^*^*
N.A._ La fiera ha despertado...
