Hola lectores! Pues aquí con otro capítulo!

Espero que les guste, y también quiero aclarar que pues, estos capítulos pasaran con un extraño estado de tiempo, ósea, en este capítulo va desde principios de segundo hasta el final de segundo, así que no se sorprendan que de repente venga que están a principios y después ya pasaron cinco meses y así.

Es que no puedo hacer miles de capítulos por cada año porque tardaría años en llegar a lo mejor.

Ahora sí, que lo disfruten personitas!

Su segundo año en Hogwarts, Remus Lupin solo sabía que en ese momento el era uno de los niños más felices del mundo.

Ya le había llegado la carta de su segundo en Hogwarts, y al día siguiente sería el día de tomar el tren

La carta le indicaba que cogiera el tren el 1 de septiembre, como de costumbre en la estación de Kings Cross. Se adjuntaba una lista de los libros de texto que necesitaría para el año siguiente:

-Guía de Transformación para principiantes, segundo grado, Emeric Switch

-El libro reglamentario de hechizos, segundo curso, Miranda Goshawk

-Hongos y Hierbas Mágicas nivel dos

-Artes Oscuras: Autoprotección, Quentin Trimble

-Pociones y Filtros mágicos, Arsenius Jigger

-Historia de la magia, Adalbert Waffling

Remus ya había ido al callejón Diagon con sus padres y había comprado todos sus libros y materiales, ya se había comprado una lechuza también, y una escoba (ya que su padre quería que practicara un poco de Quiditch).

Estaba guardando todo en su baúl cuando su mamá lo interrumpió entrando a su cuarto con un enjurge en sus manos.

-Déjame ponerte la segunda capa en las heridas Rem- le dijo tranquilamente a si hijo

-¿Con esta ya no van a estar verdad? ¿Es igual de eficiente que la de Madame Pomfry? Digo, se que solo fue ayer pero la de ella al día siguiente ya no tengo nada- le respondió Remus mientras se quitaba la camisa y le daba la espalda a su madre para que trabajara en ella.

La señora Lupin le sonrio con ternura a su hijo, sabia que sufria mucho y que le era difícil ocultar su estado. – No te preocupes Rem, estoy segura de que se te quitaran antes de que puedas decir Hogwarts.

-Hijo, tengo algo para ti- le decía el señor Potter a un pequeño de pelo azabache mientras entraba en su habitación.

-¿Qué es? Ya empaque todo- le respondió

-Estira las manos- el pequeño las estiro, y su padre puso un paquete ligero en sus manos- a mi me la dio mi padre, y ahora yo te la doy a ti.

Emocionado, James empezó a romper la envoltura, encontrándose con lo que para él era, una capa grande que daba la impresión de ser agua.

-¿Que es esto papá?

-Pruébatela

James se la puso y su padre le señalo el espejo para que voltearla, cuando el más chico de los Potter volteó no pudo evitar un grito de asombro.

-Soy una cabeza flotante!- gritó

-Es una capa de invisibilidad- lo volteo a ver directo a los ojos y le dijo serio- cuídala y úsala con responsabilidad- y a manera de despedida le dio un beso en la frente a su hijo.

...

Sirius Black se encontraba alistando las cosas de su baúl y esperando con ojos abiertos la llegada del día siguiente, cuando por fin dejaría de nuevo su casa para partir hacia Hogwarts en su segundo año.

También este año entraba Regulus, su hermano menor. No olvidaba la noche anterior.

-Flashback-

-Felicidades hijo, estamos seguros de que serás un buen Black- le decían su padre a Regulus, remarcando que Sirius no era un buen Black.

-Tu prima te dirá como debes de comportarte con los Slytherins y te juntara con la buena gente.- siguió su madre

-¿Y si no quedo en Slytherin? Como Sirius- pregunto el más chico de los Black.

Pregunta equivocada.

-¡No digas blasfemias Regulus!- le reprocho su madre

-Sirius fue algo mal hecho, así como la estúpida de su prima Andrómeda que piensa casarse con nada más y nada menos que un muggle!- le grito su padre.

-Pues a mí me parece que ella es mejor que todos ustedes juntos por dos- dijo Sirius enojado y se levanto de la mesa, y como buen Black con la cabeza en alto se dirigió a su cuarto.

No pasaron ni cinco minutos cuando su padre subió a darle el castigo correspondiente.

-Fin del flasback-

Solo esperaba para largarse en ese tren.

...

Lily Evans estaba en su cama leyendo el libro de la Historia de Hogwarts, iba en una sección donde se hablaba de las cocinas. Había repasado todos los temas de su libro y pensaba en como la había estado tratando su hermana. Seguía fría y distante, ya solo jugaba con Lily de vez en cuando. Su única consolación era su querido vecino, Severus. Diario se veían y hablaban de Hogwarts y cosas de magia, y siempre jugaban a todo tipo de cosas.

Pensando en todos esos momentos felices, Lily cayó en los brazos de Morfeo.

Al día siguiente en la estación jalaba a sus padres de la mano para que se apuraran.

-Rápido mamá! papá no te quedes atrás!- les decía la pelirroja

-Espera, Lily para, que no somos Flash- dijo su padre

Atravesaron la barrera y tuvieron que despedirse rápidamente de ella ya que Petunia estaba en el coche y no se había querido bajar.

Lily subió rápido al tren y entro a un compartimiento donde encontró a Alice.

-Lily!- Alice corrió y abrazo a su amiga.

Más tarde llego Sam, Emma y Mary

-No tantos abrazos, hace dos semanas nos vimos chicas- dijo Emma atolondrada por los brazos de sus amigas.

Era cierto, hace dos semanas habían estado un par de días en casa de Mary, incluso Sam que casi no la dejan.

-Cierto, también nos la pasamos muy bien con tu hermana Bonnie- dijo Alice

-Sí, es chevere la niña- le dijo Sam

-Ahora te vas a inventar palabras Lawrence? - interrumpió un divertido Black mientras abría la puerta de el compartimiento.

-No es inventada Black, no es mi culpa de que tu vocabulario no llegue tan lejos- le contesto Sam sonriendo.

En eso llego un atolondrado Peter a lado de Sirius

-Vamos Sirius! Remus ya casi termina!- le dijo apresurado

-¿Que van a hacer?- pregunto Mary

-La mejor broma de la historia- respondió un chico de gafas y pelo alborotado que iba llegando al compartimiento y apresurando a Sirius. Y salieron rápido.

-Yo voy a ver!- gritó Sam y salió corriendo atrás de ellos.

La broma les había ganado una buena reprimenda de parte del prefecto. Pero ahora ya estaban en el gran comedor cenando deliciosa comida después de la selección, donde Regulus, si había quedado en Slytherin.

-El primer día y ustedes ya tienen un castigo! - les decía una muy enojada oji-verde.

-No te esponjes Evans, tal vez si hubieras visto a Quejicus con el cabello verde no estarías tan amargada- le respondió James

Lily se puso rosa de tan enojada que la puso ese comentario, y para tranquilizarla Remus le susurro.

-Tranquila Lily, tratare de que no se metan en problemas un rato.

Lily lo volteo a ver y le agradeció.

La cena acabo y todos fueron a sus habitaciones a dormir, al día siguiente les esperaba su primer día de clases en segundo año.

...

Si, Remus estaba convencido, apestaba en pociones.

Había explotado su caldero y estaba seguro de que eso no era normal, y el profesor lo hizo limpiar todo el salón después de clases.

James y Sirius habían visto que había 3 puestos vacantes en el equipo de Quiditch y que las pruebas serían en una semana, y estaban listos. A James hasta le habían comprado una Cometa 50, la más nueva.

Peter había sido castigado por qué no se dio cuenta de que en transformaciones su pequeño ratón, en lugar de convertirse en cepillo, era un peine con patas y se había metido en la túnica de la maestra McGonagall.

Lily, Mary y Snape eran los mejores en pociones y ahora los favoritos del profesor. Siempre tenían todo bien a la primera.

Emma y Sam le habían gastado una broma a las de Hufflepuff y ahora también estaban castigadas, habían metido un hurón en su sala común. Ya que el año pasado los chicos se habían puesto a buscar las entradas a todas las casas, y se lo habían contado a Sam.

Alice era la mejor en DCAO, incluso a veces mejor que James y Sirius. Definitivamente tenía un don natural... Y a Peter y a Sam copiándole todas las tareas.

Y así iban a seguir todos, al parecer.

...

Mary Macdonald estaba haciendo su tarea de Defensa contra las artes oscuras, 40 centímetros sobre criaturas mágicas. Casi no había tenido porque estaba concentrada en la de transformaciones, que se le facilitaba más. Sam y Emma solo se habían dedicado a copiarle el trabajo de DCAO a Alice, quien era una experta; pero ella y Lily sabían que eso no estaba bien y lo habían decidido hacer por ellas mismas. Solo llevaba 10 renglones cuando un chico de gafas cuadradas la interrumpió.

-Trabajando Mary? Pero si hoy es sábado Macdonald!

-No sé tú James, pero yo no quiero estar el domingo a las 11 de la noche terminando el escrito de criaturas mágicas.- le respondió ella.

-Es que deja te cuento, que tengo una mega amiga que me lo va a pasar- le dijo el

-A si? Y como se llama- le pregunto Mary poniendo los ojos en blanco, sabiendo la respuesta

-Empieza con M y termina con ary.- le dijo el chico sonriendo

-Ay James, no es Melary, es Melany. Y va en hufflepuff no se si lo recuerdes, creo que eso del Quiditch te está afectando.- Le contesto Macdonald con una sonrisa, y se fue.

Así es, James había entrado al equipo como cazador. Y era el más joven. Sirius lo había intentado para el otro puesto de cazador pero le había ganado un chico de cuarto año llamado Sebastian Frackwell.

Y con todos los entrenamientos no había tenido tiempo para tareas, pero ahora que Mary se las había recordado, era hora de ponerse las pilas.

Fue hasta la biblioteca y le pidió a la bibliotecaria el libro adecuado, y aparte saco el suyo de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, de Newt Samander. Las criaturas que más le llamaban la atención eran los Vampiros y los Hombres Lobo, porque eran para él, solo humanos con un pequeño problema.

Vio que los vampiros son seres que muerden en los cuellos de los humanos para alimentarse de su sangre (cosa que ya sabía) y que hay algunos que no son vampiros completos, sino medio-vampiros (cosa que NO sabía). Que no se les considera magos, y que tienen la tez pálida.

Sobre los hombres lobo venía: Los hombres lobo viven por todo el mundo, aunque se cree que surgieron en el norte de Europa. Las personas se transforman en hombres lobo sólo cuando les muerde uno de ellos. No se conoce ninguna cura, aunque algunos desarrollos recientes en la preparación de pociones han conseguido aliviar los peores síntomas. Una vez al mes, cuando hay luna llena, el mago o muggle afectado se transforma en una bestia asesina, no importa lo normal y cuerdo que sea en otras circunstancias. Es prácticamente la única criatura fantástica que se dedica de manera activa a cazar a seres humanos, pues los prefiere a cualquier otra presa.

James se quedo pensando. Según había visto en Astronomía, el ciclo lunar duraba 28 días, lo que significaba que cada 28 días era luna llena. Recordaba que el día anterior había visto la más hermosa luna llena de su vida, y cuando quiso que la vieran sus amigos, se encontró con la sorpresa de que Remus había ido a su visita mensual con su madre enferma. Era la segunda vez que había visto una luna como aquella, y también la otra ves Remus no había estado.

Y entonces le surgió un extraño y sorprendente pensamiento.

Tenía que hablar con Sirius.

Sirius Black se encontraba en su sala común, hablando con Sam sobre el partido de Quiditch pasado.

-En verdad fue sorprendente que James anotara 60 puntos solo en su primer partido- le decía Sam.

-Claro, tiene talento nato como tu servidor- le respondió Sirius

-Entonces por qué no quedaste?- los interrumpió Mary que acababa de terminar su trabajo de DCAO.

-Gracias Mary - le respondió Sirius con sarcasmo- lo que pasa es que yo no soy de cazador, yo más bien seria guardián.

-Y en qué año va el guardián de nuestro equipo?- pregunto Sam

-En séptimo, así que el año que entra, se acostumbraran a verme a lado de James en los partidos...

Buum, alguien había chocado con Sirius, este volteaba para reclamarle a su agresor cuando…

-Valla, hablando del rey de roma!- dijo Sam viendo a el muchacho de cabello alborotado que había aterrizado en Sirius.

-Sirius! tengo que decirte alg...! Un momento, que estaban diciendo de mi?- dijo este captando lo que dijo Sam

-Nada pequeño saltamontes, ven y hablemos tus problemas- dijo Sirius riendo mientras iba con James a la esquina de la sala común.

James le explico todo lo que había leído y su conclusión, que era…

-Su mamá es una mujer lobo!, es por eso que Remus va cada 28 días en luna llena a verla!- termino exaltado.

-¿Que?! El trabajo de DCAO era para el Lunes?!- le respondió Sirius también gritando.

-Sirius! Esto es serio! Ve por Peter que creo que está durmiendo en la habitación, y nos vemos en la biblioteca en 5 minutos.- y Potter salió corriendo de la sala común.

No podía creer que Potter los obligara a ir a la biblioteca, que se creía!

Había que tenido que despertar a Peter, que es casi una tarea imposible y ahora iban llegando a la biblioteca, viendo a un James Potter ocupando una mesa entera con libros y mapas lunares.

-Ahora si te volviste loco Potter.

-No, solo intento ver alguna forma de ayudar a nuestro amigo.

Estuvieron todo el resto del día tratando de averiguar cosas, por ejemplo que el hombre lobo solo puede convivir con animales, que no reconoce a nadie y que podría matar hasta a su propio hermano cuando esta transformado.

Y entonces Peter hablo.

-Oigan chicos... no han pensado en otras opciones?

-A que te refieres Peter? - le pregunto James.

-Pues... qué tal si la mamá de Remus no es una mujer lobo, que tal si Remus es el hombre lobo.

-No digas tontadas Pet, es imposible, nos lo hubiera dicho.

Y en eso los interrumpieron.

-¿Que están haciendo chicos?- Remus Lupin salió entre los estantes.

-NADA!- gritaron al unísono y se pusieron alrededor de la mesa para que Lupin no viera lo que estaban haciendo.

Remus los vio con mala cara y dando patadas llego a la mesa, al ver todo solo formo con su boca una gran O. Estaba en problemas. Lo sabían.

-Remus... No te preocupes es solo que... está bien.- le dijo tartamudeando Sirius.

Lupin lo volteo a ver y salió corriendo hacia la sala común de Gryffindor.

Los 3 chicos lo siguieron hasta la habitación donde Remus se encerró en el baño.

-Remus! Sal de ahí por favor!- le grito James

-Aléjense, ya pueden ir con el profesor Dumbledore a pedirle mi expulsión, de todos modos no pensaba durar mucho aquí. - les grito por la puerta.

-De que hablas Remus! Sal ya! No queremos tu expulsión!- le grito Sirius.

-Pues sea lo que sea que quiera, ahora que saben que soy un monstruo no debe de ser nada bueno!- les grito de nuevo.

Oh, Peter tenía razón.

-Lupin, ábrenos o derribaremos la puerta!- dijo Sirius

-No pensamos que seas un monstruo, de hecho pensamos que eres la persona mas "cool" que hallamos conocido, aparte de nosotros claro.- le dijo James

-Si Remus, eres responsable e inteligente, y aparte divertido y bromista. Todo en uno! - grito Peter con emoción.

Pasaron varios segundos en silencio, que parecieron horas. Y entonces la puerta se empezó a abrir lentamente...

-Enserio piensan todo eso de mí?- les preguntó en un susurro.

-Pues claro Remus, y para demostrar que somos los mejores amigos del mundo mundial, tengo la mejor idea del universo universal- le dijo James Potter.

-A si? Y cuál es?- preguntaron los otros tres al unísono.

-Nosotros te acompañaremos en las noches de luna llena!- les contesto James eufórico.

-Ahora si te golpeaste fuerte con la puerta, Potter- le dijo Remus.

-No chicos, recuerdan lo que leímos de que solo podía convivir con animales? Pues entonces ahora recuerden el tema del mes pasado en transformaciones, así es. Animagos.


Ya había pasado más de cinco meses desde que se enteraron de que Remus era un hombre lobo y desde que surgió la idea de convertirse en animagos. Los últimos meses del año escolar habían estado investigado sombre la manera en que esto era posible, James había usado su capa de invisibilidad con Sirius para poder entrar a la sección prohibida e investigar más. Ahora que ya sabían, al parecer, lo más difícil seria poder lograrlo. Para ser animago se requieren bastantes años de estudio y preparación. A la hora de lograr convertirse en animago debe prestarse un registro en la Oficina contra el Uso Indebido de la Magia, donde se dan todos los datos del animal en que se es capaz de tomar forma. Especie, raza, tamaño, rasgos, etc. Pero el Ministerio de Magia lleva un registro de todos los animagos conocidos para controlar el mal uso de esta habilidad, que suele ser empleada para fines deshonestos o incluso criminales; pero ellos lo iban a hacer con buenos fines, para poder acompañar a su amigo. Así que no veían la necesidad de registrarse, aunque Remus no había estado contento con la idea.

...

Lily Evans se encontraba dando vueltas por toda su habitación, había tenido una pequeña pelea con Severus. Lo que había pasado todavía hacía eco en su cabeza.

-Flashback-

Estaba con Severus en los jardines dado una vuelta y hablando de cómo iban sus clases, el día era maravilloso y habían parado en el árbol que estaba más cerca al lago. Hasta que una cabellera rubia los había interrumpido. Lucius Malfoy de sexto año apareció enfrente de ellos con su insignia de prefecto en el pecho y una sonrisa arrogante.

-¿Qué haces aquí Snape? ¿Es que acaso no te juntas con los de tu propia casa?- le pregunto

-Si Lucius es solo que yo…- Malfoy hizo como si no lo escuchara y siguió.

-Talves deberías darte un poco de respeto y estar atento a… que clase pertenecen las personas con las que mantienes relación, Severus- dijo mientras veía con cara de asco a Lily.

No se iba a quedar callada, ella era LILY EVANS. -Opino lo mismo Mlafoy, confió en que Severus aplique tus consejos- lo volteo a ver a los ojos- y deje de hablar contigo.

-¡Como te atreves estúpida sangre sucia!- le gritó a la niña- ¡Esto acredita 10 puntos menos para Gryffindor por agresión a prefecto!- Y tu Snape, ¡vámonos a las mazmorras que eres requerido en la sala común!- Y Lucius Malfoy se marcho con la cara en alto asegurándose de que Severus siguiera sus pasos. Y en todo ese tiempo, Snape no le dirigió ni una mirada a Lily, ni la defendió.

-Fin del flashback-

Y luego de eso, al final de su clase de pociones que compartían con Slytherin le había reclamado a Severus, a lo que este solo había contestado con que él no podía contradecir al prefecto. Entonces Lily se había dado la vuelta indignada dejando a Snape con cara de no saber qué hacer.

En eso, sacándola de sus pensamientos se escucho un traqueteo en la ventana del cuarto, era una lechuza marrón con una pequeña nota en el pico. Lily corrió hacia la ventana y abriéndola cogió la nota. La abrió silenciosamente y leyó su contenido.

Querida Lily:

Sé que estas enojada por lo que paso pero es solo que le tengo algo de miedo al prefecto de mi casa y no me quise meter en problemas, definitivamente me comporte como un cobarde. Quiero que me perdones y siempre tengas presente que yo no pienso ninguna de esas cosas horribles que dijo Malfoy. Tú eres la mejor persona que eh conocido en mis 12 años de vida, y estoy seguro de que eso no cambiara nunca.

Con cariño, Sev.

Y eso era todo. Eso había bastado para sacarle el enojo a Lily e incluso haberla hecho sonreír.


Estaban en la estación de Kings Cross esperando a sus padres, ese segundo año los había vuelto incluso más unidos a los cuatro, se consideraban los mejores amigos. En el tren le habían hecho la mejor broma a Quejicus, lo habían pegado al asiento del tren. Los maestros habían tenido que entrar al tren para poder despegarlo porque por poco y Snape no bajaba y se iba de regreso a Hogwarts. Habían reído durante una buena hora.

-Recuerdan su cara al bajar del tren?- les decía James a los demás.

-Por gilipollas será!- dijo Sirius

Y siguieron riendo, aunque Remus se había enojado un poco al principio ya que había insistido en que era una broma muy pesada.

-Oigan chicos... todavía siguen con eso de la idea de los animagos?- pregunto luego de un rato Remus.

-De que hablas Lupin, como no. No hemos pasado horas en la biblioteca para echarnos de cobardes.- le dijo Sirius

-Aparte te lo prometimos, y aunque tengamos que tardar 20 años te juro que pasaremos los años que nos quedaran pasando luna llena contigo- siguió James.

-Te lo mereces, Remus- el que hablo por último fue Peter, y así Remus Lupin quedo convencido de que ellos estarían para el siempre.