Notas de la autora:
Ohayou Minna-San!
De nuevo Kitsune-Megamisama escribiendo el cuarto capítulo de Hansoku.
Bueno, he de decir que las opiniones han sido muy variadas (eso me agrada), escribiendo siempre con sinceridad. Oh, Kitsune… no puedes complacer a todos (aunque lo quiera intentar…)
En fin trataré de hacer mi mejor esfuerzo como siempre (parece comercial de "Tienes el valor… o te vale").
Dedicatoria:
Bueno, como saben dedico este fanfic a mi amiga Tanuki-chan quien a pesar de arrullarla por mis detalladas descripciones deseo dedicarle este largísimo proyecto. Con respecto a tu sentencia no entendí muy bien si todavía permanezco en el infierno o si ya subí al purgatorio.
Disclaimers:
Todos los personajes no me pertenecen a mí sino a Kishimoto Masashi y son usados para mero entretenimiento, sin plena ganancia económica, comercial, etc.
Referencias:
-- Diálogos
"" Pensamientos
K Recuerdos
Traducciones y aclaraciones (se encuentran al final del capítulo)
Hansoku:
La forja de un nuevo futuro
Capítulo 4
Furenzu: La fiesta del ramen
Es otro caluroso día en la mansión Hyûga. La enorme residencia compuesta por dos espaciosos pisos albergaba una inhóspita tranquilidad. La calma había rejuvenecido ante ésta y todo debido al nuevo compromiso formal entre dos de sus miembros.
El sukiya; parte fundamental de la ostentosa estructura, se mantenía en apacibilidad y quietud a pesar de los dos presentes en el lugar.
Neji, quien habitualmente frecuentaba el dojo; único lugar por el cual invertía mucho de su limitado tiempo, se encontraba sentado en medio de la habitación del sukiya, saboreando una taza de té verde junto a una ramita de hierbabuena flotando en ésta. Tan sólo vistiendo una sencilla yukata color crema.
Frente a su presencia y en iguales condiciones Hinata sorbía el delicioso té de arroz que con gusto y elegancia había preparado en una modesta ceremonia del té. Conociendo Hitana los moderados gustos de su primo con respecto a las complicadas ceremonias y rituales había decidido tan sólo servirlo sin mayor etiqueta que la impuesta al verter el té en sus respectivas tazas.
Flash Back
Era una refrescante tarde de hacia dos días. De una habitación se abría la puerta corrediza y de su interior se alejaban una pareja de jóvenes, de los cuales el chico parecía fastidiado, mientras su compañera mantenía una nerviosa sonrisa en su rostro.
- Cada día que pasa Kegehisa-San es mucho más exigente, sobre todo si se trata de las formalidades exigidas para un discurso. – Habló Hinata ya más relajada, explicando los motivos de las lecciones dadas por Kagehisa hace unos momentos, quien era un experto en la etiqueta de las ceremonias.
Instantáneamente Neji frunció el ceño al mismo tiempo que soltaba un pequeño bufido de inconformidad el cual Hinata notó de inmediato.
- También Hatoko-Dono se ha vuelto muy exigente conmigo. - Trató la chica de cambiar el tema ya que Kagehisa había sido demasiado duro en esa tarde requiriendo total perfección a cada uno de los movimientos y palabras efectuadas por él, seguramente como venganza al último encuentro en el pasillo. - Creo que es normal que se comporten de esa manera… la presión es demasiada y nosotros estamos involucrados en ella. – Terminó de decir.
- ¿A qué se refieres con "se ha vuelto muy exigente"? - Hinata se extrañó por la repentina pregunta de interés en su primo.
- Bueno… últimamente me ha enseñado las artes para perfeccionar el chanoyu, el cual me parece un poco difícil… al igual que saber servir distintos tipos de té… creo que no puedo preparar de forma correcta ninguno. - Declaró Hinata con una triste mueca, mientras Neji la observó detenidamente.
- Me agrada la forma en que prepara el té verde. - Señaló el joven sin mayor contrariedad.
Hinata sonrió dulcemente por la generosa acción, al mismo tiempo que un pequeño sonrojo enmarcaba sus mejillas.
- Creo que sólo debo practicar un poco más. Neji-Niisan, ¿no te molestaría acompañarme para preparar un poco de té después de tus entrenamientos…? ¡Prometo hacer tu favorito y esforzarme mucho! - Dijo Hinata apresurada y suplicante en sus palabras.
Neji la miró concentrado como si analizara la situación. – No necesita esforzarse de más, pero si eso la hace sentir mejor con gusto la acompañaré... Hinata-Sama, para mi gusto cualquier tipo de té que prepara es perfecto. – El chico siguió caminando tranquilamente y con la vista esta vez hacia el frente, sin notar como su prima se sonrojaba aún más que antes.
Hinata por su parte no sabía qué decir, no sólo era un sentimiento de sorpresa lo que la embargaba sino que había algo más que no podía identificar, era cálido pero sumamente sutil. Simplemente aquellas palabras fueron como renovadas esperanzas a sus torpes y vanos intentos de mejorar las pocas cualidades que poseía, sentía cómo sus mejillas ardían intensamente y sin darse cuenta una pequeña lágrima recorrió su rostro, el cual cayó estrepitosamente contra el duro suelo de madera.
- Arigatou…
Neji se detuvo ante la suave voz de Hinata, notando que su acompañante se había detenido a unos cuantos centímetros de él. Enseguida volteó su cara para conocer la razón de por qué se había retrasado e impresionado observó la expresión que su prima mantenía.
Tenía su cara levemente sonrojada, sus ojos entornaban un sincero y tenue agradecimiento; notando como en uno de estos se marcaba un delgado camino el cual había humedecido parte de su rostro, y por último su sonrisa, esa dulce y cándida sonrisa, tan hermosa que nadie podría rechazar a contemplarla por su total tibieza.
Fin del Flash Back
- Neji-Niisan… - Habló Hinata sintiendo un poco de empuje por lo recordado.
- ¿Hai?
Hinata comenzó a ponerse nerviosa sin saber exactamente cómo comenzar a explicarle sobre la fiesta que había organizado Naruto y a la cual ella misma había prometido ir.
- Bueno... lo que sucede... es que... - Balbuceaba comenzando sus dedos a juguetear, mientras Neji esperaba pacientemente.
"Soy una torpe... ¿por qué no puedo decirle?" Pensó la joven comenzando a desesperarse por su comportamiento, pero sintió un pequeño roce en sus manos.
- Tan sólo dígalo, Hinata-Sama. - Murmuró Neji quien se había acercado para ofrecerle un poco más de confianza.
La chica se sonrojó como era su costumbre, pero apretó fuertemente sus manos tratando así de calmarlos.
– ¡Neji-Niisan, me gustaría poder ir a la fiesta de cumpleaños de Naruto-Kun! - Articuló rápidamente Hinata, mientras mantenía los ojos fuertemente cerrados y el tono carmesí aumentaba en sus mejillas.
Neji se quedó callado mientras levantaba una ceja como signo de confusión. – Yo no soy nadie para evitar que se presente. - Declaró el chico de la casa secundaria.
Enseguida ésta abrió sus ojos con sorpresa. – Iie, pensé que tal vez podríamos ir juntos ya que Naruto-Kun también te ha invitado. - Comenzó a asegurar una Hinata totalmente apenada por su anterior falta de coherencia en sus palabras, sin disminuir la penetrante tonalidad rojiza de su cara.
- Creo que lo mejor será que sólo asista usted. - Terminó diciendo Neji imaginando el estruendoso alboroto y bullicio que sin lugar a dudas tendría lugar el acontecimiento.
Hinata bajó su cabeza y una tristeza tomo lugar en su cara. – Otou-San no me tolerará asistir... sola.
Neji comenzó a observarla detenidamente, notando que en su pecho la extraña sensación que había sentido antes volvía de forma inesperada.
- Esta bien, iremos. - Anunció Neji de forma cortante. Hinata sólo lo miró un poco asombrada, pero como siempre formo una tierna sonrisa en su boca dedicándosela enteramente a su compañero.
- Arig...- Intentó decir Hinata, pero Neji la había callado colocándole su dedo índice sobre sus labios.
- No es necesario decirlo... Hinata-Sama. - Murmuró Neji quien se había acercado demasiado al rostro de su prima, haciendo que ésta volviera a sonrojarse. Ante esta acción el integrante del Bouke se dio cuenta de la enorme aproximación entre éstos, por lo que instantáneamente se separó.
Repentinamente el chico se levantó. – El té estuvo delicioso, pero debo retirarme en estos momentos. Con su permiso, Hinata-Sama. - Dijo Neji totalmente serio, mientras se inclinaba respetuosamente.
Hinata seguía perpleja observando a su primo marcharse por la puerta, aún conservando su sonrojo.
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Neji caminaba velozmente por los largos corredores de la mansión, en dirección a su habitación.
"¿Qué había sido todo aquello?" Se preguntaba repetidamente en su mente, tratando de analizar las causas que lo habían originado, pero por más que lo intentaba no podía encontrar una base razonable para tales acciones. Y ese sentimiento… ese maldito sentimiento que no lo dejaba en paz, con el paso del tiempo iba haciéndose cada vez más fuerte y molesto, originándose cada vez que Hinata-Sama estuviera involucrada. ¿Acaso había algo más que había pasado desapercibido de sus propias conjeturas?
Muy pronto el Hyûga llegó a su propio cuarto dejando de lado sus pensamientos, debía cambiarse con prontitud para acudir a su deber como Anbu.
"La responsabilidad es lo que nos convierte en seres humanos, nos atribuye orden y conciencia, sin éstos… sólo seríamos simples animales."
Después de unos cuantos minutos Neji salió de la mansión para dirigirse a su acostumbrado patrullaje, totalmente uniformado. No tardó demasiado en llegar y justo cuando se disponía a comenzar su recorrido aparecieron dos Anbu más, cada uno a su lado.
Uno de ellos era alto y con gruesos músculos, portando una mascara en forma de mandril y una katana con mango color negro. El segundo era bajo y delgado llevando una mascara de liebre y con un par de kodachis con mangos marrones.
- Ohayou - Saludó el hombre con la mascara de liebre.
- Ohayou, Touke. - Contestó Neji
- Ya estamos enterados de lo que sucedió con Hokage-Sama, Onikeiji. - Enseguida dijo el hombre musculoso.
Flash Back
Era una preciosa mañana, dentro de la oficina del Hokage, Tsunade; cabeza indiscutible de la aldea de Konoha, quien a pesar de sus más de 57 años no había envejecido en lo más mínimo. Disfrutaba respirando la refrescante mañana sintiendo los calidos rayos del sol y el suave viento en su cara. Enseguida alguien tocó su puerta.
- ¿Qué sucede, Shizune? - Expresó Tsunade un poco molesta por la repentina interrupción de su presencia. Era demasiado temprano como para que ya las responsabilidades como Kage de la aldea se presentaran.
Enseguida la puerta se abrió saliendo de ésta Shizune..
- Parte de la tercera tropa de los Anbu desean verla. - Explicó rápidamente la mujer conociendo perfectamente el carácter tan impaciente de su cabecilla.
- Que extraño… Hazlos pasar por favor. - Dictó la rubia quien había arrugado levemente su frente.
Instantáneamente los dos chicos entraron, Shizune mientras tanto se retiraba cerrando detrás de ellos la enorme puerta. Al sentir la seguridad de la confiabilidad Sasuke y Neji se quitaron sus máscaras, mientras Tsunade se sentaba en su despacho ofreciéndoles asiento a los jóvenes los cuales sólo Sasuke aceptó.
- Escucho. – Fue lo único que dijo el 5to.
- Últimamente hemos estado encontrando vestigios sobre la posibilidad de un ataque hacia la aldea. - Ante ésto Tsunade arrugó su frente, mientras Sasuke seguía hablando. - Ordené a Hyûga-San que investigará la situación encontrando una prueba sobre nuestra suposición. – Terminó de decir el Uchiha entregándole al Kage de Konoha el retazo de tela.
Tsunade la examinó con cuidado durante algunos segundos, parecía irritada ante la circunstancia. – Ésto no prueba nada.
Sasuke arrugó el ceño. – Hokage-Sama, ésto puede ser sólo un pieza del rompecabezas de una elaborada maniobra en contra de Konoha. Simplemente no puede pasar por alto la posibilidad. ¿Qué me dice del símbolo que está grabado sobre el de Konoha?
- Sólo son coincidencias. - Contestó cortadamente.
- ¿Concidencias? - Sasuke comenzaba a subir el tono de voz. – En este mundo las coincidencias no existen.
- Ésto no es suficiente, si quieres convencerme de lo contrario deberás traer justificaciones verdaderas.
- Ese símbolo era con la que se marcaba los últimos despojos de una masacre.- Dijo Sasuke con total lentitud y amenaza en sus palabras.
- Ese símbolo pertenece a un viejo código totalmente desconocido y olvidado. No puedo arriesgar a un equipo de investigar una suposición que está basado sobre un arcaico diccionario de insignias.- Dijo con severidad mientras colocaba el trozo de tela en su escritorio.
- ¡Con ese comportamiento está arriesgando la seguridad de todo Konoha…! - Declaró Sasuke con un retumbante golpe de puño sobre el mueble con total odio en sus ojos y la paciencia agotada.
Neji se percató de que la situación se volvía cada vez más tensa, por una parte Tsunade-Sama tenía razón, pero él había estado cerca de aquella presencia, sería demasiado arriesgado confiarse, aunque no se tuvieran pruebas totalmente asequibles. A veces es tu instinto quien puede salvarte y esta vez era ese instinto quien le advertía del peligro, de la misma forma como podía sentirlo Sasuke.
Tsunade seguía callada y de un momento a otro su expresión se ablandó, pero su voz seguía igualmente segura y rígida.
– Sé muy bien que decidiste proteger a la aldea, aún cuando tu condición en este mismo lugar se encuentra plagado del rechazo por los errores cometidos cuando eras más joven… - Sasuke bajó sus ojos ensombrecidos, relajando su puño al mismo tiempo lo que Tsunade notó de inmediato. – Uchiha-Kun… no existe tal amenaza contra Konoha… Orochimaru está muerto...
Inmediatamente Sasuke se levantó de su lugar conservando un gesto furioso. – Se equivoca Tsunade-Sama, siento el peligro aproximándose aún cuando mi Sharingan no pueda verlo… es real y sé que está ahí.
Tsunade tan sólo se quedó callada sin cambiar su semblante, lo que a Sasuke le provocara fastidio. Rápidamente se inclinó como despedida al igual que Neji y juntos se retiraron de la habitación.
Fin del Flash Back
Neji se mantuvo en silencio observando detenidamente a los miembros de la tercera tropa de los Anbu, un grupo creado como intento en las creencias del 5to Hokage.
Hacia tan sólo un año cuando Tsunade-Sama había impuesto la homogeneidad en los Anbu, ya que inicialmente se dividían en cuatro distintas categorías según su especialización; el escuadrón de los rastreadores, de los médicos, de los interrogadores y por último de los asesinos. Tsunade explicaba que integrando grupos con cada uno de los escuadrones se formaría una sólida estrategia de ataque-defensa sucesiva, lo que aumentaría en gran medida las posibilidades de éxito en cualquier misión de tipo "S" al igual que la protección de la aldea. Ante esto muchos se encontraron desconformes, manifestando en contra de esta nueva propuesta y dialogando tercamente ante su disfuncionalidad debido a que la separación sólo disminuiría su fuerza, por lo que el 5to propuso crear un único equipo como prueba, aceptando dentro de éste a cuatro integrantes: Uchiha Sasuke, elemento del escuadrón de los rastreadores; Shizuma Higa, elemento del escuadrón de los médicos; Hyûga Neji, elemento del escuadrón de los interrogadores y Kobayashi Saburo, elemento del escuadrón de los asesinos.
Así fue como se creó la tercera tropa de los Anbu, bautizada así por el mismo Godaime Hokage.
- Dinos Onikeiji, ¿crees que sea cierto lo que dice el Kyaputen? - Preguntó Higa con una suave voz.
- Hai - Contestó sin titubear Neji.
El Touken y el Hantaakiraa se miraron cuestionando.
- Muy bien… lo mejor será que no nos confiemos. - Dijo Saburo divertido, como si aquello se tratara de un entretenido juego.
No tardaron más de algunos segundos en desaparecer tras un par de humos blancos, haciendo que Neji volviera a su patrullaje diario.
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Con la rutina impuesta en la mansión Hyûga, los días pasaron lentamente. Cada uno de ellos cumpliendo con sus distintas obligaciones, sin tener ningún momento de descanso. Los ensayos junto con Kagehisa se volvían mucho más absorbentes pues demandaba una extrema perfección en todo.
Hinata no sólo tomaba las desgastantes lecciones con Kagehisa, sino que también debía cumplir con las exigencias impuestas por Hatoko quien al igual que el primero era sumamente severa y exigente, no aceptaba errores de ningún tipo. Y por último, el rígido entrenamiento con Hyûga Setsuna; miembro del Sodân y un capacitadísimo ninja, tan frío y talentoso que Hinata le guardaba respeto no sólo por sus distintas habilidades; los cuales no podía aprovechar enteramente, sino por su férrea voluntad a la vida debido a que su extraña enfermedad lo debilitaba enormemente.
Neji en cambio se encontraba un poco malhumorado, no sólo por los despectivos tratos que debía pasar con Kagehisa, sino por que debido a lo ocurrido con el Hokage tenía que rondar e inspeccionar más allá de los límites de la aldea; un método impuesto por Uchiha-San para los cuatro miembros de la tropa, lo que hacía que volviera mucho más tarde y agotado de lo acostumbrado. Ya no tenía mucho tiempo para entrenar como era su costumbre, pero siempre lograba organizar su tiempo para tomar una taza de té que Hinata prepara con gusto, una de las pocas ocasiones en los que conseguía relajarse y olvidar por un instante su estresante trabajo.
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Las dos semanas pasaron, y por fin el día de la fiesta de Naruto había llegado. Neji se apresuró para hacer su ronda ese mismo día y llegar a tiempo a la mansión como lo habían acordado. Se encontrarían en la entrada principal justo a las ocho de la noche.
Ya había atardecido cuando había llegado a la entrada principal, curioso observó la ventana de la habitación de su prima el cual se encontraba en total calma. Pero su atención fue robada por la jaula vacía que colgaba del techo muy cerca de su ventana.
Flash Back
Habían pasado un par de días después de haber sido realizado el funeral del tercer Hokage Sarutobi.
Neji que regresaba de su primera misión de clase "B" quería descansar tranquilamente en su habitación, pero un ruido llamó su interés. Se trataba de Hinata, quien en sus manos cargaba un pequeña jaula blanca, en su interior yacía un precioso ruiseñor japonés, con el cuerpecillo grisáceo y el pecho de un encendido color amarillo.
Neji al observar esto decidió marcharse al notar que sólo se trataba de un acontecimiento sin importancia. Su prima seguramente sólo quería escuchar cantar a su mascota, pero al intentar darle un último vistazo contempló con total impresión como ésta abría la jaula dejando escapar al ave la cual voló velozmente perdiéndose en el profundo cielo. Neji miró con desconcierto a la chica sin entender la razón de su curiosa acción. Hinata por su parte se sintió observada por lo que fijó su vista en el patio principal encontrándose con la figura de su primo.
Instantáneamente ella se sonrojó. – Ohayou gozaimasu... Neji-Niisan...- Trató de ser cortés a pesar de sentir vergüenza por haber sido descubierta.
- ¿Por qué lo hizo Hinata-Sama? ¿No era esa su ave favorita? - Preguntó sin reparos, mientras el rostro de Hinata se volvió nostálgico, a la vez que pronunciaba una tímida sonrisa.
- Hai, era lo que más quería en este lugar...- Contestó vagamente.
- ¿Y entonces? – Siguió cuestionando Neji cada vez más intrigado y con un poco de dureza en su voz. A pesar de ya haber hecho las pases no podía dejar de sentir cierta hostilidad contra su prima, quien seguía perteneciendo a la casa principal.
- Bueno yo… no quiero atar a un ser querido a mi propia voluntad, prefiero dejarlo ir que perderlo por el simple capricho de permanecer a mi lado... si regresa, sabré que su felicidad siempre fue el estar conmigo... si no... encontrará su propia felicidad él mismo. Con eso es más que suficiente para mí...- Terminó de decir Hinata con una melancólica sonrisa.
Neji se sorprendió aún más, simplemente aquello dicho por un miembro del Souke eran totalmente irreconocible para él. Un integrante de la casa primaría era soberbio, insolente, orgulloso, pero sobre todo egoísta, sólo pensaban en lo mejor para ellos mismos. ¿Cómo era posible que ella... ella, siendo de la misma casa... pensara de aquella manera tan gentil y comprensiva?
- Onegai... - Pronunció en un débil tono Hinata. – No le digas a nadie más que yo misma solté a Tori-Chan de su jaula. – Suplicó mostrando un gesto preocupado.
Por un momento Neji la estudió con cuidado, tratando de encontrar falsedad en su obra, pero lo único que encontró fueron pequeñas lágrimas bordeando los ojos perlados de su prima, lo que hizo que apaciguara su actitud.
- Descuide, Hinata-Sama. Guardaré su secreto.- Dijo mostrando una leve inclinación y marchándose del lugar sin decir nada más.
Hinata esta vez se sorprendió por la repentina muestra de total respeto hacia ella el cual le había parecido totalmente sincera.
Durante aquella tarde Neji comprendió que aquella niña no era en nada parecido a los miembros del Souke. Ella era diferente y por esa diferencia él había decidido desde ese momento guardarle un verdadero y sincero respeto, se convirtió en cortesía y tolerancia digna de guardarse, la única dentro de la rama principal con el cual sintiera un genuino sentimiento de sumisión.
Ésa era la razón que había cambiado su conducta con ella.
Fin del Flash Back
Neji se vistió ligeramente formal como para una sencilla reunión de cumpleaños, pero no le importó realmente. Como siempre, ocultó su marca esta vez sobre una delgada cinta oscura y se había amarró el cabello a la altura de la nuca luciendo una larga coleta.
Salió caminando tranquilamente ante el lugar acordado, notando al llegar que Hinata aún no se encontraba. Pasaron pocos minutos cuando enseguida la puerta corrediza se abrió dando paso a una sonriente y feliz Hinata.
- Gomen… ¿Te hice esperar mucho? - Preguntó un poco apenada.
- Iie.- Respondió secamente Neji.
Rápidamente comenzaron a caminar. Hinata agradecía en todo momento el que decidiera acompañarla, Neji en cambio se mantenía callado como siempre, pero observaba a su prima por el rabillo de su ojo con total interés y curiosidad, había algo en ella que no podía dejar de observar.
Tenía puesto un vestido corto y elegante de un penetrante color carmesí, el cual la hacía ver más blanca de lo acostumbrado. En sus pies llevaba unos finos zapatos también del mismo encendido color de su vestido. Sonreía dulcemente, pero sus labios que siempre habían sido rosados ahora se encontraban pintados de un pronunciado rojo, a pesar de que su maquillaje siempre había sido ligero este sólo realzaba las delgadas facciones de su rostro, mientras su cabello suelto se movía al compás de sus propios pasos.
- ¿Qué es lo que lleva ahí? - Preguntó Neji tratando de vaciar sus pensamientos en otros, refiriéndose al reducido paquete que llevaba en manos su prima.
- Es una sorpresa para Naruto-Kun, espero que le sea de su agrado. - Terminó de decir la joven sonriéndole dulcemente.
Neji enseguida quitó su vista de ella. No sabía cómo ni por qué pero un pequeño ardor comenzó a quemarle en el pecho, mientras Hinata contemplaba distraídamente el paquete, pero su mirada se desvió a la distinguida figura de su primo.
- Luces muy bien... - Dijo la Souke en un susurro lo que hizo que instantáneamente ella misma se sonrojara alojando una de sus manos sobre su boca. Aquella frase sólo había sido un pensamiento para ella misma, pero sin darse cuenta lo había pronunciado lo suficientemente alto para que su primo la escuchara perfectamente.
- También usted. - Contestó Neji quien continuaba mirando al frente del camino sin voltear ni una sola vez su rostro.
Hinata no sabía si era verdad lo que escuchaba o incluso lo que veía, pues parecía notar un levísimo sonrojo en las mejillas del muchacho lo que rápidamente negó con la cabeza. Aquello era algo de lo más absurdo, eran muy pocas las ocasiones en que lo había visto sonreír sinceramente como para que ahora se sonrojara por un sencillo comentario de su parte, así que volvió a mirarlo, esta vez corroborando que no existía tal sonrojo en el rostro de Neji.
Sin embargo, a pesar de parecerle extraño toda la situación no le molesto en ningún momento e incluso se sintió un poco feliz por el cumplido antes dicho.
Juntos caminaron apaciblemente por las calles de la aldea. Se notaban las miradas de curiosidad por parte de los lugareños que se encontraban presentes, contemplando las distinguidas figuras de la joven pareja.
Neji notó como un grupo de chicos miraban de forma descarada a la corta falda que Hinata llevaba, lo que hizo que tomara su mano al mismo tiempo que los observaba de forma intimidante y cínica lo que provocó que éstos se retiraran.
Bien se sabía en Konoha que los miembros del Bouke eran los que protegían en todo momento a los integrantes del Souke, siendo Neji un fiel partícipe de la misma doctrina. En resumen, no permitiría que nadie se atreviera a causarle molestias a su protegida.
- Neji-Niisan... - Mencionó en un bajo murmullo la chica que se encontraba totalmente azoraba con la repentina acción.
- No debemos llegar tarde. - Fue lo único que contestó Neji sin soltar en lo más mínimo el contacto.
No tardaron mucho hasta llegar a la entrada de la casa de Naruto. Era una sencilla y modesta casita blanca con un pequeño jardín, casualmente muy cerca del Ichiraku Ramen. A pesar de encontrarse cerrada la puerta podía escucharse claramente los gritos de gozo y festejo por parte de los involucrados adentro. Hinata emocionada tocó y tras unos breves momentos Naruto los recibió completamente risueño.
- ¡Hinata-Chan, Neji-kun, que bueno que pudieron venir! ¡Pero vamos, pasen! - Gritó el rubio totalmente complacido por su presencia.
Se notaba que el Uzumaki ya había cumplido los 18 años de edad por su alta estatura y su complexión marcada. Llevando un pantalón oscuro, una camisa negra desabotonada en la parte superior y una corbata roja y desatada alrededor de su cuello.
- ¡Naruto-Kun...! No había notado que te habías dejado crecer el cabello… - Dijo Hinata sorprendida por el marcado cambio, pudiendo contemplar mejor ahora que no tenia puesta la banda. Su cabello parecía más abundante sin ésta y notó como dos mechones rubios eran ligeramente más largos ocultando así parte de sus orejas.
Naruto sólo sonrió jovialmente mostrando sus dientes como era su costumbre.- Te ves muy linda hoy, Hinata-Chan. - Comentó el joven haciendo que la chica se sonrojara, pero correspondiéndole la sonrisa de forma más dulce mientras le agradecía.
Al llegar a la sala se apreciaba un ambiente de diversión, entusiasmo e hilaridad. Todos los antiguos compañeros se encontraban ahí, divirtiéndose y platicando animadamente.
- Feliz cumpleaños, Naruto-Kun. - Declaró rápidamente la Hyûga mientras le entregaba el pequeño paquete de sus manos.
- Arigatou... - Gimoteó exageradamente recibiendo el regalo. Al tenerlo de cerca comprobó que había algo escondido entre el moño y lo sacó descubriendo que se trataba de un pequeño papelito, lo abrió y con una finísima letra decía "Konban wa, Naruto-Kun. Espero que hoy tengas un feliz cumpleaños"
- Hinata-Chan... como cuando éramos niños. - Dijo el rubio tomando el rostro de su amiga y acercándolo al suyo mientras lloriqueaba. Hinata sólo sonreía tiernamente.
Neji observó todo esto con total indiferencia, parecían un par de hermanos y ciertamente ese era el sentimiento que sentían el uno por el otro. Felicitó al jounin y se retiró pues seguramente querrían hablar de recuerdos pasado en la infancia.
- Neji-Kun. - Lo llamó una voz femenina conocida para él. La joven china sonreía mientras Neji se acercaba a su antiguo equipo que se encontraban un poco retirados de los demás.
Muy cerca de la ventana mirando hacia el cielo estaba Rock Lee; quien se había convertido en el más alto de todos los presentes, con una chamarra color marfil, una playera clara y un pantalón de cuero oscuro observaba complacido a la hermosa luna. Sin embargo, Ten Ten llevaba un hermoso vestido chino color verde-agua y luciendo mejor su acostumbrado peinado con moños de delgadas cintas amarillas alrededor de éstas.
Después de haber sido integrado al grupo Anbu, Neji había dejado a sus compañeros los cuales desde hacía un par de años antes se habían convertido en Chounin y junto a su maestro; Gai-Sensei, realizaban distintas misiones muy diferentes a las cuales se dedicaba el Hyûga, perdiéndoles en algunas ocasiones el rastro.
- Es bueno volver a vernos. - Dijo Ten Ten complacida por la presencia de su ex compañero.
- Igualmente - Contestó aparentemente indiferente el Hyûga.
- Neji-Kun, realmente me sorprende que hayas asistido, pensé que no querrías venir… me da gusto que te encuentras aquí con nosotros. - Aseveró Lee quien continuaba observando el cielo.
- En realidad accedí sólo para acompañar a Hinata-Sama, ya que no podía venir ella sola. - Respondió secamente Neji al comentario del Chounin, éste por su parte lo miró de forma irritada.
- Nosotros queremos disfrutar algunos días de descanso antes de marcharnos… por eso es que estamos aquí. - Interrumpió Ten Ten para cambiar el tema tratando de explicar su presencia.
- ¿Acaso piensan realizar la prueba para convertirse en Jounin? - Dudó de forma cínica con una reciente sonrisa formada en su cara.
- Hai - Garantizó Lee seriamente, lo que Neji no le tomara importancia a su súbito cambio de humor.
- Será en Suna, en el país del Viento, ¿no es verdad? - Siguió preguntando el chico aún con gesto divertido.
- Hai, haremos equipo con Akimichi Chouji. - Contó Ten Ten señalando con su cabeza a la persona mencionada que se encontraba muy cerca de ellos.
Neji observó sutilmente a éste y a sus cercanos acompañantes.
En la mesa donde se encontraban los bocadillos, las botellas de sake y los enormes platos de ramen se encontraba comiendo Akimichi Chouji quien había ascendido a Chounin. Había embarnizado su cuerpo, Neji se percató que ya no era más el chico "gordito" con el que había realizado un largo viaje, sino que ahora era corpulento y con fuertes y gruesos músculos sobre él. A pesar de lucir muy bien con su camisa blanca y traje azulado no podía dejar de comer, mientras sonreía burlonamente a sus dos amigos de la infancia. Nara Shikamaru quien permanecía como Chounin desde que había cumplido los 13 años se encontraba sentado junto a Chouji. A pesar del tiempo aún conservaba su acostumbrada coleta de ninja, un sencillo chaleco amarillo y una playera blanca de mangas largas eran parte de su atuendo, igualmente que el pantalón blanco. Con un gesto de fastidio y cansancio, apoyando su cabeza sobre una de sus manos escuchando despreocupadamente a su actual novia quien se encontraba parada a su lado. Yamanaka Ino había progresado convirtiéndose ella también en Chounin el mismo año que lo había hecho Chouji. Esa noche llevaba una minifalda negra, un top blanco y un par de botas negras y altas, tenía el cabello amarrada en una esplendida y larga trenza el cual caía delante de su pecho, luciendo una gargantilla de plata. Estaba tratando; al parecer en vano, de convencer a Shikamaru de asistir juntos el festival anual de verano, pero éste con su constante pereza parecía negar su petición.
- Shikamaru… vamos juntos al festival. Será divertido. - Suplicaba de forma desmesurada al hablar.
- Que problemático, he dicho que no quiero ir. - El Nara respondía con una simple negativa.
Así que Ino decidió utilizar su arma secreta, sus ojos brillaron malvadamente y una traviesa sonrisa se enmarco en su rostro.
- Si no lo haces Shikamaru, sí no me acompañas… - Dijo la rubia comenzando a picar la curiosidad del chico.
- Sí no, ¿qué…?
- Sí no… dejaré de hacer "éso" que tanto te gusta en las noches. - Terminó de decir la kunoichi muy severamente cruzando al mismo tiempo sus brazos.
De pronto la cabeza del Nara resbaló súbitamente de su mano, golpeando su barbilla en la mesa. Instantáneamente se recuperó un poco sonrojado, pero observando detenidamente a la chica tratando de analizar la situación impuesta.
- Ahora, ¿cómo piensas salir de ésta Shikamaru? - Carcajeó Chouji siendo la escena mucho más interesante que el séptimo plato de ramen que estaba saboreando durante la noche.
Poco a poco Shikamaru comenzó a preocuparse, Ino no parecía querer rendirse a su capricho y se dio cuenta de cómo su expresión alegre había cambiado por una totalmente enfadada. Tras la amenaza recibida se imagino a sí mismo enfrentando las consecuencias de lo prometido por la rubia, lo que hizo que rápidamente comenzara a sudar nerviosamente.
- Tsk, de acuerdo.- Declaró Shikamaru totalmente resignado, dando a su vez un fuerte bufido.
A Ino se le grabó un gesto de triunfo iluminando su cara, sonriendo a sus anchas mientras formaba con su mano una "V" de victoria hacía Chouji, quien de igual manera reía placenteramente. El moreno los miró de forma sospechosa e irritada, al parecer ya habían planeado todo el circo, pero por alguna razón su enojo comenzó a desvanecerse tomando su actitud serena mientras sonreía por toda la exagerada situación que comenzaba a parecerle de un momento a otro divertida.
De pronto Neji dejó de escuchar la absurda conversación del antiguo equipo ocho para mirar rápidamente a Hinata, quien ya se encontraba acaparada por sus anteriores compañeros de equipo.
Ahí se encontraban Aburame Shino, tan misterioso como siempre y ocultando sus ojos por unos lentes oscuros de sol, llevando una chaqueta marrón, una playera clara con cuello alto que ocultaba parte de su rostro y un pantalón negro. E Inuzuka Kiba, quien tras haber subido al rango Chounin junto con Hinata y Shino había decidido no intentar el examen de Jounin si su equipo estaba incompleto; ya que Hinata les había comunicado de su decisión en no participar en dicha prueba, cosa que no impidió al joven Aburame ascender a Jounin por sus propios medios. El chico-perro vestía una chamarra roja y unos pantalones castaños. Junto a su fiel perro Akamaru el cual había crecido enormemente, convirtiéndose de un pequeño perrito a un amenazante can de grandes patas y fauces el cual por su enorme tamaño llegaba hasta los muslos de su amo.
Kiba tomaba el dulce licor y muy pronto sus mejillas comenzaban a colorearse en un tono rosado. Shino sólo movía la cabeza en forma negativa debido a los estridentes gritos de su amigo. De vez en cuando Hinata sonreía alegremente por los comentarios del Inuzuka el cual parecía disfrutar de aquellos dulces gestos.
- Nos veremos después. - Se despidió Neji.
Después de alejarse de Rock Lee y Ten Ten, el moreno comenzó a mirar de nueva cuenta el oscuro cielo con mal humor.
- No entiendo por qué siempre se comporta así.- Aseveró Lee enfadado.
- Siempre lo ha hecho, ¿lo olvidas?. - Dijo Ten Ten tratando de imitar su comportamiento serio haciendo que Lee riera momentáneamente. – Sin embargo… - Interrumpió la china. – pienso que ha cambiado, sólo míralo, ya no guarda aquel odio que sentía cuando éramos niños.
- Es verdad. - Sonrió el Chounin de forma sincera.
- Me alegro por él. Siempre he pensado que Neji-Kun merece una vida feliz la cual no tuvo en su infancia… él debió luchar mucho para poder convertirse en lo que es ahora. - Opinó la chica esta vez siendo ella quien observara la luna.
Lee sonrió más abiertamente olvidando enteramente su enfado, mientras apoyaba sus codos en el marco de la ventada, dando la espalda al paisaje y mirando a su amigo, recordando su vieja actitud hace muchos años.
- Eso es exactamente lo mismo que pienso de ti, Lee. – Aseveró una Ten Ten quien sonreía alegremente.
Ante esto Lee no pudo evitar sonrojarse al máximo, desviando su cara para impedir que la joven lo viera en ese estado avergonzado.
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En un rincón de la sala se encontraban Haruno Sakura convertida en una Tokubetsu Jounin con especialidad en medicina, todo gracias a las enseñanzas de la Hokage quien continuaba instruyendo sus conocimientos a la joven kunouchi, vistiendo un hermoso vestido largo de color rosado. Sakura parecía feliz charlando con Umino Iruka sobre la Academia Shinobi, en el cual seguía desempeñándose como maestro para aprendices de Genins, llevando un traje azul marino. Un poco más alejado, pero sin perder cualquier comentario permanecía recargado sobre el muro Hatake Kakashi, ataviado con un elegante traje gris, pero ocultando su rostro bajo las sombras, evitando que otros más pudieran observar su misterioso ojo izquierdo. Desde hacia un largo tiempo había dejado de instruir en la Academia, haciendo equipo al lado de sus antiguos alumnos, pero por la repentina situación en la que se encontraba Naruto sólo realizaba las misiones encomendadas junto a Sakura.
Sentado en uno de los sillones estaba Jiraiya quien vestía su acostumbrado ropaje de ermitaño, tomaba sake felizmente acompañado de Tsunade, luciendo un fino traje de color crema con un prominente escote, su cabello estaba sujeto en un elegante chongo, degustando de un poco de sake servido por su fiel acompañante Shizune, quien llevaba una discreta camisa lila junto a una larga falda de un encendido tono violeta.
Naruto corría de aquí para allá tratando de ser un buen anfitrión, ofreciendo en todo momento bebida y comida. Asegurándose de que todos se encontraran a gusto y de vez en cuando brindando junto a Jiraiya, Tsunade y Shizune por el buen sake o hablando animadamente junto a Iruka-Sensei y Kakashi-Sensei, pero sobre todo haciendo sus continuas bromas disfrutando de cada momento junto a los individuados más jóvenes a los cuales podía llamar con toda seguridad "amigos".
El tiempo comenzó a pasar mientras todos disfrutaban de la espléndida compañía, ya sea recordando momentos gratos, conversaciones divertidas o gozando de la agradable oportunidad que se presentaba para actualizarse de los más recientes hechos de sus vidas como lo hacían ahora. Todo parecía ser perfecto en esa noche, pero de pronto este mismo ambiente se quedó en silencio, los gestos alegres y festivos fueron sustituidos por unos más serios.
Akamaru gruño de forma amenazante al mismo tiempo que su pelo se encrespaba muy semejante a su dueño.
Hinata no comprendía el súbito de cambio del ambiente, sólo basto escuchar aquella voz para descifrar las ásperas reacciones.
- Konban wa, Minna-San. - Pronunció con voz seca Sasuke.
Lentamente Hinata comenzó a girar su cara para observar como Uchiha Sasuke se encontraba justo detrás de ella. Sasuke la miró por un momento, pero la Souke comenzó a sentir cómo un escalofrío recorría su cuerpo. Estar tan cerca de aquella persona le producía un enorme terror, después de conocer todas las terribles acciones que había cometido.
Haber lastimado, al punto de poseer las fieles intenciones de matar a aquellos que habían ido en su búsqueda era una razón que no podía comprender. Se retiró, se abandonó a la idea de dejar la aldea para así convertirse en un shinobi más experimentado al lado de un traidor que había matado al propio Hokage Sarutobi, fue aborrecido y odiado con la misma intensidad con la que se correspondía al ser llamado Orochimaru. Había permanecido en las sombras durantes mucho tiempo hasta el día en que Uzumaki Naruto lo derrotó trayéndolo consigo a Konoha, con numerosos peligros y adversidades lo logró. Aún no entendía como era posible que la Godaime le hubiese aceptado de nuevo en la aldea.
- Ya era hora que llegaras... y yo que pensé que no vendrías. - Lo regañó Naruto quien parecía totalmente ajeno a las repentinas reacciones de los demás.
- Sólo vengo para entregarte esto, no pienso quedarme por mucho tiempo. - Afirmó mirando fríamente la respuesta que los demás mostraban.
Muchos en Konoha sentían un enorme asco al ver tan sólo su presencia, otros por el contrario era miedo lo que podían experimentar y por último la desconfianza les embargaba dentro de ellos. Lo cierto es que de una u otra manera desde su regreso, el Uchiha había sido recibido con un total rechazo y discordancia por parte de la mayoría de los miembros de la aldea, situación por la que ni él mismo podía protestar. Y lo que era peor, todo había sido ocasionado por su infantil sentimiento de venganza, la cual nunca llegó, su hermano aún se encontraba con vida.
- Konban wa, Sasuke. - Correspondió el saludo Kakashi desde las sombras tratando de cambiar el hostil ambiente, pero fue en vano.
Sakura rápidamente se marchó del cuarto, no sin antes dedicarle un gesto de desprecio, por lo que Ino se levantó de la mesa para seguirla. Kiba dejó de sonreír mostrando ahora unos pequeños colmillos, debido a la mueca de total antipatía que sentía acompañado de Ten Ten y Chouji quienes pensaban de manera muy semejante a éste, simplemente no aprobaban su regreso. Shino, Shikamaru y Neji siendo los más maduros del grupo se mostraban indiferentes y serenos ante aquella situación, mientras que Rock Lee sentía decepción y lástima para aquel que había considerado un digno rival y por último Hinata sólo sentía cómo el miedo invadía sus piernas, lo que hacía que temblaran constantemente.
Los más adultos respondían de manera muy diferentes, parecían comprender las condiciones, pero no podían evitar los propios sentimientos de desilusión.
Jiraiya tomó el último sorbo de sake que tenía su copa observando con total prudencia y Tsunade imitó de igual manera a su amigo. Iruka y Shizune evitaron observar la escena desviando sus miradas, pero Kakashi continuó hablando.
- Que bueno que pudiste venir.
- Arigatou - Fue lo único que pudo contestar Sasuke quien caminó a la mesa. Al llegar depositó el presente y quiso retirarse con prontitud, pero una mano en su hombro lo detuvo.
- No tienes por que marcharte. ¡Esta es mi casa y yo decido a quienes los quiero en ella sin importar lo que los demás piensen! – Manifestó Naruto con total seguridad haciendo notar la frase "sin importar lo que los demás piensen" en su grave voz.
De nuevo el austero silenció volvió a abordar la habitación, el ambiente iba tornándose inseguro y hostil, pero un rechinado en la puerta cortó la reserva.
- ¡NARUTO-SENSEI! - Un resonado grito provino de la puerta compuesta por tres chicos.
Todos miraron curiosos notando a un chico de cabello castaño, una chica rubia peinada en dos coletas y un chico con anteojos y ojos rasgados. El trío vestía como Genins portando la banda en sus frentes, se encontraban sucios y desarreglados, pero con una fuerte expresión de felicidad en sus rostros.
- ¿Konohamaru? - Preguntó el rubio.
- Hai, lo hemos logrado Sensei. - Afirmó satisfecho un Konohamaru el cual respiraba con dificultad, mientras Moegi y Udon mostraban a la vez que su amigo un pequeño cascabel en sus manos.
- Esta bien, han sido aprobados. - Dijo Naruto cerrando los ojos, posando de manera exagerada y con orgullo en sus palabras. Konohamaru y sus amigos estallaron en fuertes gritos de victoria y alegría por todo el lugar.
- ¿Sensei? - Cuestionó Shino quien no daba crédito a lo que había escuchado.
- Hai
- ¿Cómo que eres Sensei? ¿Desde cuándo? - Dudó de igual manera Rock Lee el cual sentía una gran curiosidad.
- Pues verán, se me hacía muy aburrido el sólo dedicarse a misiones de clase "C". Así que como Jounin que soy, decidí tener un grupo de alumnos en la Academia Ninja. - Explicaba el rubio complacido y con una enorme sonrisa en su boca, a la vez sintiendo un poco de vergüenza por las felicitaciones, sobre todo de parte de Rock Lee y Hinata.
- Que horror, pobres de ellos. Tener a Naruto como Sensei. - Dijo Kiba de forma lastimera.
- Una verdadera maldición.- Continuó Shikamaru de forma más seria.
Detrás de Naruto se encendía una fuerte llamarada de furia, mientras pronunciadas y numerosas venas comenzaban a sobresalir de su cara.
- No cabe duda que existen miserias más grandes.- Siguió con el juego Kiba, mientras Shikamaru sólo afirmaba con la cabeza.
-¿Qué será después? ¿Naruto como Hokage? - Terminó diciendo Shikamaru.
Sin controlarse por más tiempo éste explotó comenzando a perseguir al dúo que seguían con su misma diversión de molestarlo.
Inmediatamente la atmósfera volvió a ser alegre y amena, por lo que Sasuke aprovecho para dirigirse a una esquina totalmente alejada. Lo cierto es que deseaba al menos charlar un poco con aquel al que podría considerar su único amigo, el cual era una de las pocas personas que seguían apoyándole sin importar lo que había hecho en el pasado, dejando de lado la conmiseración, el miedo o el rencor. Miró por un instante el lugar donde se encontraba su antiguo sensei, pero éste había desaparecido, decepcionado esperó bajo las sombras en el mismo lugar en el que Kakashi se había postrado.
Neji se acercó para recargar su espalada al muro, muy cerca de Sasuke.
- No tienes por que tenerme lástima. - Explicó el moreno escondido entre las sombras y con los brazos apoyados en su cintura.
- Sentir lástima no es algo propio de mí, lo cierto es que me eres totalmente indiferente. Lo único que quiero es alejarme un poco de este escándalo. - Declaró el Hyûga convencido en sus palabras y cruzándose de brazos. Naruto al final no podía darles alcance a Shikamaru y Kiba al tiempo que todos reían sin parar.
Así permanecieron durante algunos minutos, en silencio, todo había vuelto a la normalidad, pero entonces Neji se distrajo por unos pocos segundos al nuevamente escuchar la débil risita de su prima. Observó cómo Kiba se quejaba continuamente por el golpe de Naruto recibido en su cabeza, mientras ella se dedicaba a colocarle un poco de hielo para bajar la hinchazón.
El Hyûga seguía observando detenidamente, ya que aquella pregunta continuaba desbordando en su mente.
- Hinata-Sama… luce muy diferente. - Comentó en un murmullo para evitar que alguien más pudiera escucharlo.
Sasuke también la miró con total curiosidad, pero al poco rato sonrió cínicamente. – No es que ella luzca diferente, son tus propios ojos los que la ven diferente.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó Neji con ceño fruncido, después de pasar aquellas asfixiantes rondas por todo Konoha, además, ¿debía soportar sus sarcásticas interpretaciones?
- No es ilógico que comiences a notarla de aquella forma "diferente", después de todo compartirás tu vida junto a ella.
- Pero que idioteces dices. – Articuló el castaño completamente fastidiado, pero Sasuke pronunció enormemente su sonrisa y sin poder evitarlo más comenzó a reír.
- ¿Se puede saber qué es tan gracioso? – Dijo en un peligroso tono de voz calmada y fría.
- Pareces un niño, el no comprender tus propias palabras… Sobre todo viniendo de ti quien eres una de las personas más reflexivas que conozco. - Expuso sus conclusiones el Uchiha mientras Neji lo escuchaba totalmente serio. – Lo mejor será que comprendas lo que dices… - Continuaba hablando el dueño del Sharingan, pero en un tono melancólico que rápidamente Neji identificó. - A veces… cuando pierdes algo, jamás puedes recuperarlo… -Terminó de decir Sasuke.
Neji lo observó tratando de identificar algún gesto en su rostro, pero se encontraba tan embargado entre las sombras que éstas no se lo permitieron.
- Me marcho. - Se despidió el integrante del Bouke al Uchiha, dirigiéndose hasta donde su prima se encontraba.
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Kiba parecía más relajado. Se encontraba aún sentado dibujando una traviesa sonrisa por lo anterior, mientras observaba a Shikamaru quien intentaba persuadir con diversas razones a un enfadado Naruto de cómo sus argumentos eran del todo correctos, cosa que Naruto no podía rebatir totalmente. El plan de Shikamaru de librarse de un seguro golpe iba en lo correcto.
Hinata se divertía, había pasado demasiado tiempo antes de volver a sentirse así, tan relajada y libre de terribles responsabilidades y tareas que debía ejercer con máxima excelencia.
- Hinata-Sama... - Interrumpió Neji y ésta volteó inmediatamente. – Mañana a primera hora tenemos otra lección con Kagehisa-Sama, creo que debemos irnos ya.
- ¿Tan pronto? – contestó en su lugar Kiba.
Hinata suspiró profundamente, al parecer la poca felicidad de la noche ya había acabado. Así que resignada se dirigió al lugar donde se encontraba Naruto y junto con su primo se despidieron de él y de todos los presentes.
A pesar de ser más de la media noche caminaron tranquilamente por las solitarias calles de Konoha, la luna aún se mantenía visible iluminando el sendero por el cual andaban.
- En verdad me divertí mucho... ¿y tú? - Preguntó un tanto apenada la chica, pero sonriendo felizmente y jugando su cabello con una de sus manos.
- No estuvo tan mal. - Respondió Neji mientras volteaba a verla.
Allí estaban, los dos transitando por la ciudad, ante una resplandeciente luna, brillante y hermosa. A pesar de la intensa oscuridad Neji podía notar hasta los pequeños detalles en la figura de su prima, pero algo llamó su atención y rápidamente comprendió qué era aquello.
- Hinata-Sama... – Pronunció con un tono grave, tomando al mismo tiempo el brazo de la heredera con el que en había estado jugando con sus mechones, levantándolo para mostrárselo.
Inicialmente Hinata no entendía lo que sucedía, pero al ver el rostro serio de su primo poco a poco comenzó a comprender y su cara se distorsionó en una más aterrada.
- ¿Qué son esas marcas? - Volvió a preguntar el joven sin dejar de soltarla.
En su brazo se podían vislumbrar unas pequeñas pero remarcadas cicatrices, todas cubriendo totalmente sus dos antebrazos, no era algo que fuera muy fácil de notar a simple vista, pero con mayor detenimiento a la observación eran completamente evidentes.
- Esas cicatrices las cause yo, ¿no es verdad? - Dijo sin reparos Neji aún con el rostro serio lo que a Hinata le causaran gran impresión, al fin había sido descubierto su secreto.
Sin saber cómo responder la joven tan sólo bajo su cabeza intentando de nuevo liberarse del agarre, su primo seguramente ya lo había comprendido todo.
Y así había sido, Neji recordaba cómo habían sido causadas. Había ejercido mayor fuerza y presión de lo debido durante el encuentro entre ellos en el examen de Chounin, la furia lo había cegado y había descardado su frustración y resentimiento en ella.
Neji soltó suavemente el brazo de la chica, pero ésta no se movió.
- Sumimasen... - Se disculpó el Bouke sabiendo que aquello no resolvería nada, no podía hacer nada por cambiarlo. Tan sólo era una disculpa mundana e inepta, lo que muy pronto se reprochara así mismo por tan patética reacción, era obvio que debía hacer más que disculparse. Aquello no podía remediarse tan fácilmente con una sencilla palabra.
Hinata retiró su brazo suavemente, mientras se acercaba a su primo. – No tienes por qué disculparte, eso pasó hace mucho tiempo y sé que no fue tu intención provocarme estas cicatrices. – Expresó Hinata dulcemente con una cándida sonrisa para animarlo.
Neji no podía entender. ¿Por qué siempre respondía a esa forma tan comprensible? Él en su lugar se lo hubiera recriminado por lo menos. Ella era tan benevolente a los demás y aún así no podía creer su existencia, simplemente una persona así no podía existir... y sin embargo allí estaba, parada, sonriendo tan tiernamente como siempre lo hacía.
- ¡Mira eso! - Alzó su voz alegremente Hinata.
De un momento a otro pasó sobre él para dirigirse a un cercano rincón, muy cerca de una valla. Curioso, Neji observó el repentino cambio. Se trataba de un pequeño racimo de brezos silvestre que florecían con un extraño color, él sólo las había visto violetas pero jamás...
- No puedo creer que crezcan brezos blancos en Konoha. - Decía Hinata mientras se inclinaba apoyando sus pálidas rodillas en la tierra. – Dicen que si encuentras uno de estos brezos y se lo regalas a otra persona su amistad durara por siempre. - Afirmaba aún agachada.
Neji caminó para acercarse al lugar donde se encontraba su prima, parecía sumida en su tarea de desenterrar la plantita a sus pies que no se dio cuenta de su llegada. Pero es que ella siempre había sido así.
Flash Back
Era una fría mañana de invierno, demasiado temprano para algunos pues el sol apenas había comenzado a Salir. Neji con apenas 13 años de edad cumplidos se dirigía al baño de aguas termales para despejarse del sueño y brindarle un poco de calor a su cuerpo. Caminaba por el pasillo del segundo piso cuando en la ventana divisó a lo lejos a una persona. No le fue difícil reconocer aquella figura, se trataba de su prima quien se encontraba en el jardín completamente cubierto de nieve y hielo.
"¿Qué es lo que está haciendo a esta hora de la mañana?"
Se detuvo por unos instantes, entrecerró los ojos para mejorar su vista, pero no podía distinguir qué era lo que hacía ella por lo que activó rápidamente su Byakugan. Su visión mejoró, podía ver a una Hinata totalmente apurada, esforzándose estirando una manta sobre el suelo donde yacían pequeños brotes de plantas. A Neji aquello le pareció estúpido. ¿Cómo podía creer esa niña que podría vencer al mismo invierno? Sin duda alguna esas raíces morirían antes de comenzar la primavera.
Enseguida se alejó riendo burlonamente de Hinata.
Era curioso verla preocuparse por detalles que la gente ni siquiera mira a su alrededor, la mayoría ni siquiera nota su presencia... en su lugar son pisadas. Pero para ella que siempre miraba sus pies no le eran seguramente un problema.
Fin del Flash Back
Hinata se levantó con la matita de brezos en sus manos. La tierra y las raíces que sobresalían había ensuciado parte de su piel, pero ella parecía no tomarle importancia, sobre todo porque su tarea había manchado de suciedad su esplendoroso vestido.
Fue entonces cuando Hinata sintió un abrigo sobre ella. Miró a su alrededor y se dio cuenta que llevaba encima de sus hombros el largo frac de su primo. Lo miró dudosa pero éste no parecía manifestar ninguna expresión. Ella por el contrario se sonrojó al sentir el refrescante aroma de Neji que se albergaba en su ropa, abrazando la prenda sin comprender exactamente por qué lo hacía.
Neji retomó el caminó y Hinata se apresuró a alcanzarlo llevando todavía el racimo de brezos blancos en sus brazos.
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Mientras tanto en la fiesta, uno tras otro fueron despidiéndose del festejado. Los primeros en marcharse fueron Konohamaru, Udon y Moegi ya que se habían ausentado demasiado de sus casas debido a la prueba, siendo acompañados de Iruka; quien se preocupaba de sus antiguos alumnos. Momentos después fueron Chouji, Shikamaru e Ino quienes tendrían una misión mañana temprano. Junto a ellos le sucedieron Tsunade y Shizune; el trabajo como Kage jamás podía posponerse. Kiba quien aullaba de igual manera como lo hacía su fiel amigo Akamaru salió junto con Shino. Instantes después les sucedió Ten Ten y Rock Lee hasta que por último Kakashi se marchó cuando no hubiera más personas que sus ex alumnos. Sakura jamás volvió.
Naruto comenzó a recoger las botellas y platos vacíos de la mesa.
- Arigatou por invitarme... Naruto. - Dijo Sasuke al fin saliendo del rincón.
- ¿Por qué me das las gracias, dobe? Después de todo tú y yo somos amigos ¿no? - Le sonrió el rubio.
- Hai... – De nuevo el Uchiha ensombreció sus ojos, lo que Naruto se diera cuenta instantáneamente.
- ¿Qué sucede? - Preguntó intrigado Naruto.
- Nada - Dijo rápidamente Sasuke mientras ayudaba a su amigo a levantar unas cuantas botellas.
- Es por Sakura-Chan ¿verdad? Ella aún no te perdona.
Sasuke se mantuvo estático en su lugar.
- No la culpo... fui demasiado cruel... - Terminó de decir el moreno dejando las botellas en una caja de madera, cerca de la cocina.
-Siempre lo fuiste. - Respondió Naruto recordando la ocasión de su búsqueda.
Flash Back
Habían pasado dos años desde que Sasuke se había marchado de la aldea, había crecido y desarrollado sus técnicas y habilidades; además de aprender unas cuantas nuevas. Porque aún deseaba con todas sus fuerzas matar a su hermano, Itachi.
Pero en su lugar se encontraba frente a dos personas, muy bien conocidas para él. ¿Por qué se empeñaban tanto si él mismo ya había tomado su propia decisión? Eran ellos, el rubio y la pelirosada, que años antes habían sido compañeros y hasta por que no decirlo... amigos.
Pelearon y Sasuke notó rápidamente sus habilidades, ellos también habían crecido.
Pero de un momento a otro él había desaparecido. Naruto y Sakura se miraron a los ojos, asintieron y cada uno tomó una dirección diferente.
Sakura saltaba de un árbol a otro, poco a poco comenzó a internarse más en el bosque, pero no había ni un sólo rastro de quien buscaba. En seguida se detuvo un momento en un claro para pensar en cambiar de estrategia, pero notó una presencia nueva a su alrededor. Miró atentamente a todo detalle, pero nada, no veía absolutamente nada.
De pronto sintió una fuerte dolor en su espalda, sentía sus músculos contraerse por el golpe recibido, rápidamente volteó su cara pero un segundo golpe en ésta la hizo caer al suelo. Y ahí estaba él, Uchiha Sasuke, con sus manos sobre su cintura y con una mirada fría en sus ojos rojos.
La chica se levantó encarándolo frente a frente, al fin tenía la oportunidad y no la desaprovecharía ahora.
- ¿Por qué...? ¿Por qué no regresaste con nosotros...? ¿Conmigo...? - El moreno respondió lanzando cuatro kunais en dirección a sus piernas, pero hábilmente Sakura las esquivó.
- ¿Por qué...? - Volvía a preguntar.
Sasuke la atacó con una fuerte patada, la cual Sakura pudo esquivar. Pero el Uchiha no parecía querer detenerse, muy pronto sus movimientos aumentaron de velocidad los cuales difícilmente la pelirosada iba esquivándolos. Patadas y puñetazos que entraban en contacto con músculos, piel y huesos de su victima, pronto el dolor comenzó a punzarle las heridas hechas y la furia incrementaba en la chica.
- ¡¿Por qué?! - Gritó desesperadamente golpeando con todas sus fuerzas al moreno, éste se trasformó en un tronco de madera vieja la cual despedazó completamente por la frustración.
- Sigues siendo una niña, Sakura. - Dijo la penetrante voz de Sasuke que pudo identificar la chica justo detrás de su espalda y un desbordante escalofrió cruzó sobre todo su cuerpo. ¿Una niña? ¿Así la veía después de tanto tiempo? ¿Nada más...?
La nostalgia se apoderó de ella y las lágrimas quisieron salir al exterior, pero Sakura las retuvo. Lentamente volvió su cabeza para encontrarse con su mirada, aún seguían con su postura altiva y pretenciosa, sus manos a su cintura y una molesta mueca de fastidio en su cara, sus ojos ahora ya habían dejado de utilizar el Sharingan.
Suspiró suavemente, como si aquella imagen fuera a desvanecerse y se acercó a él.
- Hace mucho tiempo le pedí a Naruto que te trajera de regreso... pero no pudo hacerlo. - Comenzó a hablar en un tono suave. - Por eso yo misma me prometí... – Sasuke observaba atentó - que yo misma te traería a casa... aún sigues siendo bienvenido en la aldea...
- Sakura - Interrumpió Sasuke haciendo que ella callara inmediatamente, atenta a su antiguo compañero. - ¿Acaso no lo entiendes? Yo no deseo regresar... – Pronto su expresión cambió a otra mucho más salvaje y llena de rencor.- Lo único que quiero es a Itachi. - Su voz áspera retumbó por todo el lugar.
Lo dejaba claro, a él no le importaba el mundo a su alrededor, todo lo demás no era sino indiferentes.Pronto comenzó a caminar dejándola sola el aquel hermoso pastizal verde. Pero ella no se rendiría tan fácilmente y lo detuvo tomando la manga de su chamarra. Ahora las lágrimas desbordaban intensamente y su voz sonaba quebrada.
- Onegai, Sasuke-Kun. Yo te amo y no quiero volver a perderte, preferiría la muerte antes de volver a... - La pelirosada se quedó estática, con una expresión de sorpresa y miedo congelándose en su rostro.
De nuevo el rencor se había apoderado de él. Sus ojos se volvieron rojos como la sangre, sus labios se encontraba apretados y su cara se había vuelto pálida y fantasmal.
- Sakura, tú misma me enfermas. - Dijo tajantemente en una voz suave pero fría y con despreció. Movió su brazo violentamente para zafarse del agarre y se colocó de frente aún con los ojos desorbitados por la emoción contenida.
- ¿Qué es lo que te hace pensar que yo aceptaría tu ofrecimiento? ¡¿Acaso alguna vez he correspondido tus palabras o acciones?!
Sakura se quedó muda, no sabía como responder. Lo que más la desconsolaba no era el hecho de volver a ser despreciada; como tantas veces lo había hecho con ella, sino que todo lo que él decía eran verdad. Nada más sencillo y doloroso que eso.
- Jamás he deseado permanecer a tu lado, no me interesas como compañera ni mucho menos como mujer. ¡Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón! Tú jamás, jamás alcanzaras está realidad, tu misma ignorancia e inmadurez te hace completamente inútil a mis ojos.
La mirada que irradiaba de Sasuke era perturbadora e intimidante, la chica no pudo soportar el peso de aquella expresión y retrocedió sin darse cuenta de lo que hacia, pero con cada paso hacía atrás el moreno avanzaba para seguir con la misma cercana distancia. Levantó su mano hacia la Haruno y la colocó sobre su cuello para evitar que siguiera huyendo.
- Eres como un infante que no desea perder a su juguete predilecto, no quiere soltarlo y se aferra a él cuando este esta podrido, sucio y demacrado por los años de uso constante... - Sasuke apretó fuertemente el delgado cuello y ésta se doblegó por el penetrante dolor y la falta de aire. Ya no podía más, debía hacer algo.
Concentró su chakra en una de sus manos tomando el brazo que oprimía su cuello. El Uchuha lo retiró sin ninguna vacilación saltando unos cuantos metros atrás.
Sakura comenzó a respirar desesperadamente, tosiendo como respuesta al renovado oxigeno. Quiso echar un vistazo de lo ocurrido pero el moreno se encontraba acercándose peligrosamente a su encuentro. Se levantó para recibir el impacto, pero éste desapareció. Alarmada intentó encontrar a su adversario concentrando su mirada en todas direcciones. Fue cuando sintió unos firmes apretones en sus talones, miró rápidamente siendo arrastrada por debajo del suelo. Una fuerza casi sobrehumana la jalaba, la tierra y piedras se clavaban, rasgando y abriendo la piel, y pequeñas brotes se sangre comenzaron a surgir.
De nuevo era tirada hasta por fin salir del suelo, cayendo estrepitosamente en el tierno pasto que no aminoró en nada su caída. Duró poco tiempo, pero con el suficiente daño para aturdirla.Sin tomar importancia a las numerosas coyunturas se levantó velozmente. Sasuke se acercaba de nuevo, pero esta vez fue ella quien dio el primer movimiento, golpeando fuertemente el suelo y resquebrajándose a su alrededor lo que aturdió por unos breves momentos al Uchiha, aprovechándose Sakura de la situación para acercarse.
Pero el rostro de Sasuke cambió a una torcida sonrisa que la tomó por sorpresa. Intentó golpearlo con sus manos llenas de chakra, pero éste los sujeto fuertemente como si quisiera romperlos, golpeándola en el estomago con una de sus rodillas y sacándole el poco aire que apenas había podido recibir. Al agachar su cuerpo debido al dolor y asfixia el Uchiha volvió a golpearla en la cara, su nariz salpicaba a borbotones un espeso líquido rojo manchando su barbilla y parte de su ropa.
No podía permitir que siguiera jugando con ella, simplemente no lo iba a permitir.
Sacó de su bolsillo derecho un par de kunais y los clavó justo en la pierna que la había golpeado, pero Sasuke no hizo nada. Así que tomó esta vez ocho kunais; cuatro en cada mano, y las lanzó al cuerpo del moreno, pero éste las esquivó sin ningún problema desapareciendo en un denso humo gris.
Fue entonces cuando se dio cuanta de su grave error. El Uchiha no tenía ninguna herida en su pierna, todo había sido una trampa para distraerla. En su lugar, justo en su brazo izquierdo una enorme bola plateada de chakra se concentraba flotando sobre su mano.
Sakura palideció por la horrorosa escena. ¿Acaso en verdad deseaba matarla? De nueva las lagrimas volvieron a salir de sus ojos, pero no parecía tener voluntad sobre su cuerpo; sus manos se habían enfriado, sus piernas temblaban y no pudiendo soportar más su propio peso se doblaron cayendo en el suelo, sus corazón latía tan aprisa que sentía que saldría de su pecho arrancado por la misma fuerza de sus latidos, su boca se abrió por la sorpresa, miedo y consternación, sus ojos se quedaron blancos y su rostro se petrificó por completo, comprendiendo que todo llegaba a su fin.
- Sólo eres una niña.
Fin del Flash Back
Sasuke volvió a la mesa para seguir recogiendo las últimas botellas de porcelana que aún quedaban a la vista, las cuales habían sido vaciadas por la resistente garganta de Kiba.
Siguieron recogiendo en silencio todo el desorden sin decir nada más, lo que Sasuke agradeció enormemente.
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Al día siguiente había amanecido de nuevo despejado. El hábito en la mansión Hyûga seguía su curso, pero había una persona que salía sumamente temprano y con una planta de brezos blancos sobre sus manos. Hinata se había arreglado como era ya su costumbre tan tradicional. Caminaba con mucha prisa debido a que quería realizar una visita antes de tomar sus agotadores lecciones que no le garantizaban dejar el tiempo suficiente para realizarla más tarde. Se adelantó hasta las afueras de la aldea, en una casita con un enorme jardín lleno de hierbas y flores medicinales. Avanzó esta vez con más calma hasta llegar a la puerta, tocando suavemente con una de sus manos.
Esperó con calma, pero a un lado de sus pies y muy bien protegido se encontraba muy pocas raíces con un hermoso color verde y largas hojas. Hinata se preocupó por esto, pero no pudo seguir pensando ya que la puerta se abría saliendo de ella una mujer mayor.
Tenía el cabello cobrizo y corto sobre la nuca, dejando un par de mechones levantados sobre su cabeza como dos largas antenas. Sus ojos eran de un resplandeciente color ámbar, fijos y expectantes. A pesar de parecer poseer mucho más de 30 años tenía aún hermosas facciones y un delgado cuerpo. Sobre su cabello llevaba una pañoleta que lo protegía y un simple vestido largo y verde con un delantal oscuro, y recogidas sus mangas largas por un tasuki.
- Hina-chan, pero que sorpresa. - La mujer se inclinó.
- Es un gusto volver a verla, Natsu-Sama. - Correspondió el saludo.
- Pero pasa, deprisa.
Hinata entró a la modesta residencia donde se sentía mucho más cómoda que la fría mansión donde vivía.
- Pondré a calentar un poco de agua. Toma asiento, sabes que esta es tu casa.
- Gomen, pero no puedo quedarme por mucho tiempo. - Sonrió tiernamente Hinata. – Sólo vine para entregarle ente pequeño obsequió, sé que no he venido con regularidad como lo hacía antes, por eso me gustaría que lo aceptara.
Hinata levantó sus brazos acercándolos a Natsu, ésta dejó a un lado la seriedad de sus ojos, dejándose llevar por tan dulce acción.
- Arigatou, Hina-Chan, sé lo que estas flores representan ya que yo misma te lo enseñe… las cuidare con mucho más esmeró que a las demás. Onegai, acompáñame al menos a tomar el té, es un poco temprano pero creo que nos caerá bien.
Hinata sonrió felizmente mientras la mujer buscaba sobre un rincón una maceta que fuera adecuada a las raíces de los brezos. Hinata la observaba atentamente, a pesar de haberla conocido desde que había sido una niña parecía no cambiar nunca, seguramente utilizaba alguna receta con la que usara distintas hierbas para evitar el envejecimiento, al menos, ésa era sólo una teoría suya.
Se trataba de Shizuma Natsu, miembro del clan Shizuma los cuales no eran reconocidos en la aldea por las fuertes técnicas de Ninjutsu, sino por el enorme conocimiento en hierbas, plantas, cortezas y flores medicinales. Claro que para muchos estas destrezas no era de tanta importancia como lo eran las habilidades de los distintos clanes que por ello se distinguían, sin embargo, siempre habían destacado siendo los mejores médicos de la aldea. Le debía mucho a esa mujer quien le había enseñado; a pesar de no pertenecer al mismo clan, desde muy pequeña todas las propiedades y facultades medicinales del Honzougaku.
Natsu continuaba en su labor cuando se dio cuanta del vapor proveniente de la tetera.
- Hina-Chan ¿podrías preparar el té?
- Hai. - Inmediatamente se levantó de su lugar para dirigirse a la pequeña cocina, fácilmente encontraba todo lo que necesitaba; las tazas de forma de tulipán azul, el té rojo que siempre había sido el favorito de su sensei e incluso las pequeñas cucharitas de plata, desde muy niña conocía esta casa.
Hinata llevó las tazas hasta la pequeña mesa que tenía tan sólo dos sillas que se encontraba en la sala y las colocó en ésta esperando que Natsu se sentara primero.
- No es necesaria tanta formalidad Hina-Chan, además sabes que no me agrada del todo.
- Gomen nasai, Natsu-Sama. Es la costumbre. - Trató de disculparse Hinata quien ya comenzaba a sonrojarse y a jugar con sus pequeños dedos.
- Me siento feliz de volver a verte de nuevo, has crecido mucho. - Dijo Natsu mientras levantaba su taza sorbiendo un poco. Hinata continuaba aún sonrojada.
- ¡Pero que delicioso te ha quedado, has mejorado bastante desde la última vez!- Dijo emocionada. - No había probado un té tan delicioso desde hacía mucho tiempo.
La Hyûga se puso tan colorada como el mismo té que bebían comenzando a balbucear un "todavía me falta mucho por aprender" y "debo aún practicar más". Natsu no se sorprendió en absoluto, su gakusei siempre había sido así sin importar los años que tuviera ahora.
- No tienes porque ser tan modesta, Hina-Chan. Seguramente existe alguna otra persona que piensa lo mismo que yo.
Hinata se sonrojó aún más. Neji era quien hablaba de "perfección" refiriéndose a cualquiera de sus tés. Aún podía recordarlo y un suave calor cubrió su pecho, sonriendo para si misma por el dulce momento.
- Neji-Niisan... – Sorbió el té delicadamente, dejándose llevar por el curioso, pero hermoso sentimiento que ahora poseía.
Fin del capítulo
Hansoku: Romper las reglas
Furenzu: Amigos
Sukiya: Casa de té
Chanoyu: Es el nombre que se le designa a la ceremonia del té
Soke: Heredero legítimo
Touke: Doctor
Onikeiji: Investigador, interrogador
Hantaakiraa: Cazador de asesinos
Tori-Chan: Pajarito
Konban wa: Buenas noches
Suna: Nombre con el que se conoce a la Aldea de la Arena
Tasuki: Es una cinta con la que se sujetan las mangas de kimonos, yukatas, etc. de forma cruzada en la espalda.
Honzougaku: Estudio de hierbas medicinales
Gakusei: Estudiante
Notas finales de la autora:
¿Qué puedo decir, tan sólo que soy una desvergonzada que actualiza cada diez mil años, no,no,no, eso no debe pasar.
Creo que lo que me demoró tanto fue sobre todo la fiesta, todos se encuentran y es un momento muy delicado que no quería arruinar, pero que de todos modos no me quedó como yo quería... (la tragedia de mi vida).
Bueno, pero sólo para adelantarlos un poco he decidido (y lo publico ahora para hacerlo oficial) poner lemon en Hansoku, pensé que seguramente yo era un asco escribiéndolos, pero he recibido buena aceptación por parte de los reviews de "Quiero volver a nacer entre tus brazos", aclaro que fue un ejercicio pero creo que salió bien¡claro que en Hansoku tiene que ser muchísimo mejor o no me lo perdonaría!
Agradecientos:
pilikita-sakura Muchas gracias por preocuparte de mi mudanza (Kitsune llora agradecida) ya que fue sumamente frustrante y fastidioso eso de cambiarse de ciudad.
Sé que esta vez me tarde demasiado pero es que ya estaba escribiendo un One-Shot, espero te siga gustando mi fic y muchas gracias por tus porras, siempre lo digo pero es que me animan mucho a seguir escribiendo, te lo agradezco. Por cierto aún no me has contestado si te pusiste pilikita por Shaman King. Muchos abrazos y besos.
Ari: Y aquí sigue, espero siga emocionante porque esto no es nada comparado con lo que tengo preparado Ju,ju,ju. Abrazos y besos.
Riku Hyuuga ¡Si, viva la pareja Neji-Hina, Ju,jui,ju... siempre me emociono de más cuando veo esta frase, no puedo evitarlo. Espero que este capítulo te guste, me esforzare para que quede mejor y que sea más rápido, pero es que cada capítulo es de más de 20 hojas... (esta fue de 29) por eso tardo tanto, pero bueno, soy yo a quien le gusta sufrir. Abrazos y besos.
Hoshino Shipon Que bueno que te gusta como escribo, siempre le echo ganas en eso de escribir para expresar de mejor manera las cosas. Con respecto a lo de cómo "sé" japonés creeme que es más que nada cultura general al leer libros de historia, literatura y antropología de Japón, utilizar diccionarios e investigar y enterarme de reportajes y curiosidades de esta tan apasionante cultura. Ya entrando a las otras preguntas me da gusto que alguien se dé cuenta de estos pequeños (ni tan pequeños Kitsune) cuestionamientos ya que todo, TODO lo que escriba tendrá alguna relación o importancia a futuro, así que chécalo bien y no te preocupes que esas preguntas se responderán mientras avanza el fic (por ahora ya te respondí por qué Sakura odia Sasuke) Y creeme que tus preguntas no me molestan en absoluto, para nada, con eso me voy dando cuenta que tan clara estoy escribiendo o en qué debo fijarme más. Espero que te guste este capítulo y me sigas escribiendo tus dudas y comentarios ya que me agradó mucho tu review. Cuidate, te mando muchos besos y abrazos.
Lin Hashimoto Lo siento por llevar tan lenta la relaciones entre Neji y Hina pero siento que es sumamente necesario, creeme que todo el mundo me pide que cuándo las declaraciones, bueno pues en este capítulo a mi parecer ya se va desarrollando y avanzando su relación, se han dado cuenta de las hermosa personalidad que poseen cada uno, sintiéndose un poco atraídos (tal vez no de la misma manera) por el otro. Bueno, Neji por aquel "molesto sentimiento" y Hina por el "suave calor en su pecho". También te agradezco que hayas leído mi lemon y que ya no te corran de la compu. Besos y abrazos.
Megumi Neji-Hina oh, mi amiguis, amiguis, por ser una viciosa de la pareja Neji-Hina, Ju,ju,ju yo también soy muy viciosa, tanto que hasta ahora he juntado más de 70 imagenes de ellos dos (y sigue incrementándose). Espero que te guste el cuarto capítulo y nos sigamos contactando. Abrazos y besos.
miguel0706: Gracias, mi amor por las porras, pero yo me pregunto... ¿cuándo diablos vas a leer el tercer capítulo, ya voy en el cuarto y tú nada... Espero que te guste como sale tu Ten2. Besos y abrazos (¿los merece Kitsune?).
Hyuuga-Megumi wow, tus técnicas de motivación son iguales a los de la Tanukota, pero descuida que prometo terminar este fic. Ju,ju,ju... de nuevo besos y abrazos.
Tora ¿Sempai: ... mucha suerte con tu vida.
Tanuki-Chan: Uy, creo que aquí nunca voy a acabar... Ya me temía que fueras a pensar eso de mi fic pero creeme que me baso en otros fics o autores (Como Shiomei o TC Clover, etc,etc.) y nada que ver con la tuya, además yo ya te había confesado que lo que SI me había pirateado era lo del mendigo jardincito.
Creeme que si concuerdan es por que no le veo otra lógica que aquella la que expongo en el fic (a fuerzas Sasuke va a regresar a la aldea, estoy segura y así lo presiento... que va a regresar pero ahora él será el despreciado, temido o desconfíen de él, no tanto por los pobladores sino por los mismos ninjas, sobre todo los que fueron más cercanos... y sobre todo pienso que los únicos que podrían llegar a Anbu serían Neji y Sasuke... nadie más) y te confieso que incluso he tenido que recurrir a hacer lo contrario que hace la otra autora (Neji y Sasuke son compañeros, Hanabi literalmente odia a su hermana y ella misma quiere convertirse en el Soke, Hinata siempre permanece encerrada en la mansión, Sakura odia a Sasuke y demás diferencias que no puedo relatar ya que te arruinaría la sorpresa.) para evitar que se parezcan (por que me la contaste... sufro por eso), lo que odio de la "otra" es de que haya usado el termino "el Uchiha" por que la verdad la miserable lo hizo muy bien y no sabes el coraje que me da recordar que yo no puedo usarlo (por muy lógico que parezca) para evitar así el parecido.
Empecemos por partes. Primero lo de cómo escribo, ju,ju,ju creo que si exagero pero es que si a mi no me explican con que maldito color "claro" es el vestido yo me empiezo imaginar tantas cosas a la vez que no me gusta, podría ser un rosado, un crema, un azul, un verde, un rojo claro ( no me mires así...), est, etc... son demasiadas las posibilidades y eso de quedarme en duda de si tengo razón o no me choca. En esta ocasión decidí cambiar de estrategia, bajar un poco las descripciones y si son densas tratar de distribuir la información, pero como es sólo mi primera prueba no sé muy bien como quedó, ahí me mandas un review o correo.
Bueno, lo de mi error garrafal ya lo sabes... ese miserable... hasta lo confesó descaradamente en el review...
Por lo demás descuida, no me molesta en absoluto tus comentarios ni siento que seas una desagradecida o mamona (me reí cuando lo escribiste) ya que no pienso que lo seas. Espero me sigas poniendo tus opiniones ya que esa sinceridad me agrada mucho.
Ah y perdón por la tardanza... si tan sólo tuviera computadora (la vida es cruel y miserable)...
Chaito, besos y abrazos.
Dark Rinoa Chan Muchas gracias por tu porras, que bueno que te gustan mis fics ya que siempre trato de hacerlos cada vez mejor. Perdona el haberme tardado tanto pero es que siempre me resultan más de 20 hojas y debo revisarlas para no meter la pata (y aún así lo hago... que torpe). Espero te guste el cuarto capítulo. Y muchas gracias por haber leído mi lemon y tus comentarios, me hace tener más confianza con eso de los lemon ya que como fue el primero lo sentí no muy bueno... pero mejoraré al hacerlo en Hansoku. Abrazos y besos.
Faith-Winters Me alegra que te haya gustado, sigo esforzándome a pesar de mi lentitud y que bueno que te está gustando la pareja de Neji-Hinata, al igual que tú yo empecé de la misma manera. Espero no defraudarte con el cuarto capítulo, gracias por tus comentarios. Besos y abrazos.
