Capítulo 4: Shikamaru.

Viernes.

Era un día completamente normal y rutinario. Sakura Haruno se levantó temprano. Se bañó, se vistió, desayunó y partió hacia el hospital de Konoha a trabajar, tal y como la Hokage le había ordenado que hiciera el día en que ella por su propia cuenta fue a pedirle que le designara algo que hacer.

Racconto

" –me parece extraño este interés tan repentino que tienes en estar ocupada. Antes, cuando realmente lo estabas, parecías exhausta, a punto del colapso, por eso mismo decidí darte un poco de libertad. –comentó La Quinta desde su asiento con los codos apoyados en la mesa y las manos cruzadas sobre el mentón.

-ya lo sé Tsunade-sama, y se lo agradezco, es solo que demasiado descanso me agobia, necesito sentirme ocupada, no me gusta desperdiciar mi tiempo vagando. –vaya manera de vagar, pensó.

-claro que no, el ocio es el padre de todos los vicios. –"¿qué quiso decir con eso? No, no debo sentirme aludida, no he hecho nada malo" se convenció. –bueno, me alegra que necesites estar activa. En el hospital de la aldea han estado muy ocupados últimamente. Con la llegada del invierno los casos de afecciones virales y bacterianas han aumentado al doble (N/A: yo quiero que sea invierno ok? ¬¬), así que los especialistas están escaseando. Puedes presentarte este mismo lunes a las 8 hrs.

-gracias Tsunade-sama. –se inclinó y se dispuso a marcharse.

-Sakura, espera.

-si? –se volteó desde la puerta.

-espero que seas lo bastante responsable como para medir las consecuencias de tus actos. –soltó sin titubear la rubia. La ninja médico permaneció estática por unos momentos debido a los miles de pensamientos que fluían en su mente, incapacitándola de armar una respuesta rápida al claro mensaje de su maestra. Por fin se serenó y respondió tranquila.

-descuide maestra. Sé lo que hago. Aprecio su preocupación pero los sermones son innecesarios. –dijo entre molesta y nerviosa por dirigirse de esa forma a su mentora.

-sólo recuerda que se obtiene placer a costa de corazón. Puedes retirarte. –sentenció al tiempo que volvía a concentrarse en los papeles sobre el mesón. Dejando a una Sakura perpleja.

La Haruno salió del despacho cerrando la puerta silenciosamente, como si el ruido de la perilla fuera a disipar de su mente el extraño consejo de su maestra. Salió del edificio pensativa, aún sin tragarse que la Hokage estaba totalmente enterada de su actualmente activísima vida sexual.

"No puede ser ¿cómo iba a saberlo? Que tonta. ¿cómo NO iba a saberlo? Soy su alumna y ella es la mismísima Hokage, es evidente que tiene informantes esparcidos por toda la aldea. Diablos! –apretó los puños. Sin querer se había ido a sentar a uno de los bancos de la plaza. –y qué le importa a ella? Es una amargada, está envidiosa porque a ella nadie a toma en cuenta. Ya quisiera ella todo lo que he vivido." –se levantó furiosa del asiento orgullosa de su hipótesis que en el fondo, sabía que no era cierta.

-Sai, abre la puerta. –golpeó insistentemente pero nadie acudía. "lo que me faltaba, que ahora Sai no esté..." bufó en su mente. -¡estás ahí!?

-qué pasa fea! Por qué tan impaciente? Estaba en la ducha. –salió el pelinegro con una toalla amarrada en la cintura y con otra frotándose el cabello. La chica entró como si fuera su casa y se sentó en el sillón con los brazos cruzados sobre el pecho.

-qué te hicieron para que estés tan enfadada? –preguntó mientras cerraba la puerta. Ella lo miró molesta pero no dijo nada.

-¿vas a salir? –inquirió con un tono poco amable que más sonó a reproche.

-sí

-con Ino?

-ahá

-lo siento Sai, no quiero molestarte. Mejor vengo cuando esté más calmada. –dijo más tranquila, tomando el control de su arranque de furia.

-no fea. Ven, me puedes contar mientras me visto. Nunca eres una molestia para mi. –el chico le sonrió y le tomó la mano, llevándola hacia su habitación.

Fin Racconto.

Ahora, mientras caminaba, esas palabras de su amigo resonaban en su cabeza, comparándolas irremediablemente con aquellas tan diferentes que solía escuchar de los labios de aquel al que amaba.

-Sai...-susurró sin notarlo.

"-no le des importancia fea, apuesto a que su prontuario es mucho mas extenso que el tuyo. Te dijo eso porque la vieja se preocupa, debes considerar que eres su pupila más querida, la mejor que ha tenido, es natural que se exalte. Además, fue solo un consejo, tú decides si lo tomas o lo dejas, y yo creo que vas a tomarlo, o no?"

Tenía razón. La Hokage le dijo eso porque la quería, porque no deseaba que nada malo le ocurriese. No era que le preocupara el qué diría la gente, sino el cómo terminaría el corazón de su pupila.

-debo tranquilizarme...-concluyó en voz alta por segunda vez en ese tiempo. Sin darse cuenta había llegado a la entrada del hospital de Konoha. Todos los días, durante un mes completo la rutina diaria partía de esa forma. Levantarse, ducharse, desayunar, y en el camino, reflexionar sobre su propia vida, así el viaje era más corto.

Ese día un mensajero llegó con un pergamino de la Hokage para ella.

-¿instruir a Shikamaru Nara desde el lunes?


Domingo

-Shikamaru, ya puedes pasar. –dijo Shizune al joven que esperaba 'echado' en el asiento de la recepción. Él se levantó con dificultad y se estiró tal y como lo hacía en la mañana.

-buenos días Tsunade-sama. –dijo en su peculiar entonación de fastidio, inclinándose.

-buenos días Shikamaru. Supongo que tienes una noción del porqué estás aquí. –dijo la rubia desde su cómodo asiento.

-algo relacionado con los exámenes de Jonin creo.

-exacto. Te has entrenado correctamente todo el tiempo que corresponde, tus habilidades son impresionantes para ser tan joven –el chico miró el techo aburrido, como si supiera de memoria todo ese discurso porque en realidad así era. –sin embargo, hay un punto en el que no eres tan excepcional. –al escuchar esto, miró alarmado a la mujer. –no te preocupes, es un conocimiento básico y mínimo que todo buen ninja debe manejar, es sólo que a ti no te lo han enseñado correctamente, y tomando en cuenta que los examinadores no tendrán consideración alguna contigo, menos aún por tu edad, es indispensable que lo recibas de alguien lo suficientemente capacitado.

-disculpe Tsunade-sama, pero ¿no es usted la Hokage? Podría ordenar que los examinadores...-comenzó a decir. El hecho de que tendría que entrenar más y con alguien que no conocía, ya le daba náuseas.

-yo podría hacer eso, pero esos tipos son demasiado intransigentes. Son muy fuertes, vengativos, viejos, pero también son los mejores para ese trabajo. Sus métodos son inmodificables, han sido los mismos desde siempre y no los cambiarán por una orden mía...

-comprendo, es mejor tenerlos como amigos...-suspiró resignado.

-es evidente. No te preocupes Shikamaru, la persona que te enseñará está muy capacitada. Es la persona con la que haz estado trabajando.

-Haruno? –inquirió con sorpresa. –eso significa que seré instruido en medicina... –conjeturó.

-sí. Desde mañana por la tarde comenzarás a aprender de ella. Eso es todo. Puedes retirarte. –se despidió indicándole la puerta.

-gracias tsunade-sama. Disculpe, pero, quisiera saber algo antes de irme...-dijo un poco nervioso.

-qué quieres saber... –espetó.

-¿por qué razón usted me ayuda con todo esto?

-por dos razones. Primero porque tus padres han contribuido mucho a esta aldea y segundo, porque pronto tus habilidades serán necesarias para proteger el bienestar de la misma. Ahora vete.

El joven salió confundido por la segunda razón de La Quinta. ¿A qué se refería con eso? La respuesta era tan obvia como escalofriante. Una batalla importante se acercaba.


Lunes

"...enséñale lo básico sobre primeros auxilios, cómo curar heridas con chakra, los antídotos para los venenos más comunes y también cómo reparar huesos rotos sin operación...Está en tus manos, así que cuidado en donde las metes..." –al leer la última parte arrugó el pergamino con rabia, estaba a punto de romper lo primero a su paso pero se contuvo al recordar a la fuerza las palabras de su amigo ANBU. Tomó el papel con rencor y lo tiró en algún lugar de su bolso.

Había llegado cinco minutos antes de la hora para preparar todos los artefactos que utilizaría para su 'clase', no estaba muy segura de cómo lo haría pero tenía una vaga idea de donde comenzar, así que colgó en la pared de la sala del hospital que le habían facilitado, un gran pergamino con un cuerpo humano dibujado en el que estaban marcados los puntos mortales de las vías de chakra. También llevó un muñeco para practicar CPR; un libro sobre venenos junto con una serie de pequeños frascos que contenían diferentes cosas, unas más raras que las otras; y un esqueleto humano real ensamblado con pequeñas bisagras para simular la movilidad de las articulaciones.

-llegaste temprano Haruno... –la chica se giró asustada al oír de repente la voz del Nara.

-sí, es que quería preparar todo antes de que llegaras. Siéntate ahí por favor. –le indicó el lugar frente a la imagen de la pared. El chico dejó su bolso a un lado de la silla y se sentó en la silla.

-bien. Tsunade-sama me dijo que te enseñara primeros auxilios. ¿Qué es lo que sabes respecto a eso?

La primera clase se trató de eso, primeros auxilios. Sakura resultó ser buena profesora, o tal vez Shikamaru entendió muy rápido, lo cual era mas probable.

-aprieta el diafragma con tus manos cinco veces, a la quinta das respiración boca a boca. –indicó la forma en el muñeco. –así...ahora tú. –él intentó hacerlo. –muy bien. Pero el diafragma está más abajo.

-en este estúpido muñeco no se nota, toda la superficie es igual...-se quejó. Tenía razón, el muñeco estaba hecho de tela rellena con algo mas pesado que el algodón.

-tienes razón. El diafragma está aquí...-ella indicó en el chico con el puño.

De verdad yo quería que entendiera...

-aquí? –él colocó su puño en el diafragma de la kunoichi.

-ahí mismo

-con las personas en más fácil...

-si quieres puedes intentarlo conmigo

Yo no asimilé en el momento que esa parte llegaría, de verdad...

-está bien. –la Haruno se tumbó de espaldas en el suelo y Shikamaru de rodillas junto a ella.

-parte, manos en el diafragma... –ordenó y él obedeció.

-1, 2, 3...-comenzó perfectamente – 4, 5...-unió sus labios a los de ella sin ningún tipo de doble intención. Tenía que aprender no? Sopló aire dentro de su boca. Un ligero tinte escarlata se posó en sus mejillas.

Cuando capté lo que vendría él ya había dicho cinco...

-1, 2... –otra vez lo mismo – 3, 4, 5... –sopló aire nuevamente, pero esta vez por más tiempo que la anterior. Sakura notó la prolongación. Shikamaru ya no tenía aire que soplar y permanecía sobre sus labios. Ella trató de apartarlo, pero el perezoso Nara, en vez de cortar el contacto, tomó con sus dos manos la cabeza de ella, obligándola a besarlo. Se había dejado llevar. Sin percatarse, sus lenguas exploraban sus bocas y sus salivas se mezclaban.

Sin percatarse tuvieron calor.

Sin percatarse sintieron la necesidad de acabar con el calor quitándose la ropa.

Me siento tan tonta. Tan débil...yo, me siento como basura. Esto no debió ocurrir, me lo había prometido a mi misma. Si tsunade se entera...

Avergonzados.

-Haruno, yo...lo siento. No sé que me sucedió. –se disculpó al tiempo que abrochaba su cinturón.

-nada, no te sucedió nada. Está en tu naturaleza de hombre, es todo. –respondió muy enojada.

-prometo que nadie lo sabrá...

-no me sirve que tú me lo prometas. De todas formas, Tsunade ya debe saberlo... –bufó.

-¿por qué dices eso?

-últimamente sabe todo lo que hago, y esto no será la excepción

-lo sabe porque yo se lo he dicho. –ella abrió los ojos como platos.

-¡¡¿qué¿me has estado espiando todo este tiempo? –exclamó incrédula.

-Tsunade me ordenó que lo hiciera. Créeme, no lo hice por gusto. Fueron órdenes.

-¡¡o sea que...!!

-no te preocupes. Soy un profesional. Nadie más lo sabe. Fue como una misión.

-¡¡bastardo¡¡quieres decir que ahora lo primero que harás será ir contarle lo que acaba de ocurrir?!!

-claro que no. No seas tan problemática. Esto me entromete. Mi reputación también se vería afectada.

Sakura no hallaba qué hacer. Quería morirse ahí mismo. Se sentía engañada, arrepentida, humillada.

-lo mejor es que guardemos esto en silencio, procurando que no vuelva a repetirse. Así que mañana seguiremos con las clases como si nada.

Le costaba admitirlo, pero como él dijo, era lo mejor que podían hacer.

-está bien

-bien, creo que es todo por hoy... –bostezó. Lo cual colmó aún más la poca paciencia que le quedaba a la kunoichi. –aprendí todo lo que debía por hoy. –ella apretó los puños llena de impotencia. –vamos, caminemos juntos.

Apagaron la luz de la sala en la vacía ala sur del hospital, cerraron con llave y salieron a las calles de Konoha.


Hola! Volví de mis vacaciones. Rayos! Coquimbo y La Serena son tan lindos! Se los recomiendo. Llegué super bronceada y como con tres kilos más XXDXDXDXD así que ahora estoy a dieta u.uU

En fin, yendo al tema que nos convoca¿qué les pareció? Ven que soy aplicada! Llegué ayer y hoy mismo me puse a escribir, sólo espero que les haya gustado este capítulo. Me entretuve mucho haciéndolo. Ocupé una frase que me puso una niña que no recuerdo su nombre (no te enojes!), eso de 'se obtiene placer a costa de corazón' es muy cierta, como ven, mi Sakurita ya se está dando cuenta de eso...

Notaron que hay un mensaje escondido? Eso de la 'batalla' es muy importante!! Debido a eso llega ejem! Ejem! He dicho demasiado!

Ahora les dejo una pista del próximo 'afortunado'...es un Jinchuuriki (hay dos no más así que no es muy difícil!)

Ya, me voy a planchar, sí, porque esta autora cuando no escribe, hace labores domésticas u.uU

Gracias por sus bellos comentarios!

Besos babosos para todos, en especial a Marta (lean DEL LECHO AL PECHO HAY MUCHO TRECHO, es muy bueno!!) y a la gente preciosa que me deja reviews y que me pone en sus favoritos!

ñ.ñ