Día 4: Nueva fuerza encontrada.

La vida se le escapa en forma de sangre, la enorme herida en su costilla derecha era imposible de obstruir, su respiración iba tornándose lenta y su visión se nublaba… estoy muriendo.

Morir en un lugar tan tenebroso y desolado como lo era un edificio abandonado, no era exactamente lo que le hubiera gustado, por lo menos se iría con la frente en alto. Que una futura héroe de apoyo y planificación como ella haya logrado vencer a tan temida asesina, villana de renombre en todo Japón y respetada entre los más despiadados mercenarios… era algo de admirar.

Sus ojos se fijaron en el cuerpo desnudo de Toga Himiko.

El cuerpo inconsciente de la causante de su estado actual ya hacia cerca suyo, noqueada pero sin peligro alguno que atente contra su vida. No se supone que debía terminar así, no quería que terminara así, pero ya no podía hacer nada. Su cuerpo no le obedecía, el charco de sangre en el que reposaba le indico que ya no le quedaba mucho tiempo.

Le hubiera gustado vivir un poco más, aprender nuevas cosas y experimentar todo tipo de escenarios… hubiera sido agradable.

Nunca se enamoró, nunca tuvo su primer beso y mucho menos pensó en unirse a alguien. Ahora que estaba a solo algunos pasos de descansar para siempre, Momo se preguntó si su vida había valido la pena.

Lagrimeante pero con una sonrisa, la pelinegra fue recordando a cada uno de sus amigos, familiares y profesores, todos pasaron por su mente en un flash. Que era un cuerpo más en los cimientos? En especial de alguien como ella? Esta hazaña era la más destacable en toda su vida.

A comparación de sus compañeros, su vida de héroe probablemente no haya sido tan brillante como pensaba. No se perdía de nada, si esto era lo que quería el destino que así sea… estaba lista.

Sus ojos se fueron cerrando, su respiración disminuyendo y su corazón a dejar de latir, no más agonía… no más preocupaciones…

Fue bueno mientras dur-

-"Yaoyorozu!".

Que…?

Como por arte de magia, todos sus sentidos volvieron a ella, el olor a sangre le molestaba, una parte de su rostro estaba cubierto por sangre, impidiéndole abrir su ojo izquierdo. Juro haber escuchado una voz… alguien vino por ella?

-"Yaoyorozu!".

Sus ojos se abrieron como platos, la voz fue reconocida y en su corazón se plantó una semilla de esperanza. Era Midoriya, ese que podía moverse a velocidad sobrehumana.

-"A-aquí…"-intento llamarle, mas su voz era muy débil, casi y ni siquiera completa la palabra sin caer desmayada.
-"Yaoyorozu!"-su voz sonaba cada vez más desesperada, podía notar presión en el aire… había llegado a este piso.

Quería ser salvada? Podía continuar viviendo sabiendo que su futuro no era del todo alentador? La verdadera cuestión empezó para ella, descansar de todo esto o continuar viviendo esta falacia… no quería sufrir más.

-"Yaoyorozu!"-este grito fue más fuerte, casi y juro hizo temblar todo el edificio.

Lagrimas limpiaron el charco en el que se apoyaba, temblorosa y con sus energías en negativo, Momo tomo su decisión.

-"Aquí!"-grito en forma de alarido-"Estoy aquí!"-sus pulmones se drenaron, eso era todo… su último esfuerzo.

No paso ni un segundo antes de sentir ser tomada en brazos y levantada, sus ojos captaron una última imagen antes de fallar completamente…

… y esa fue la enorme sonrisa ensangrentada de Izuku.

Ha… tiene lindos ojos.

Regalo.

Al despertar de un largo sueño, Momo sintió que había algo diferente en sí, una nueva extraña sensación de seguridad y confianza que le fortaleció como nunca antes hubiera pensado. Por supuesto que el ponerse a pensar en eso tuvo que ser postergado, primero era necesario dar muchos abrazos.

El calor familiar fue primero, nada como sentir amor incondicional apenas despertar de una experiencia de vida o muerte. Le siguieron sus amigos y profesores, cada uno demostrándole su preocupación y afecto a su manera, fue bueno ver a Mineta no comportarse como un pervertido por primera vez en su vida… así como fue curioso y extraño ser abrazada por Aizawa… súper incómodo.

Era de noche cuando por fin su cuarto quedo vacío, de personas obviamente, ya que los regalos, globos y centenares de flores inundaban su habitación. Ganada esta nueva confianza suya, la pelinegra se levantó de su camilla y se dirigió a paso lento pero seguro en busca del único rostro que no había visto hoy en día.

-"Midoriya?"-le menciono tras entrar a su habitación, el peliverde ya hacia vendado hasta el mentón y con montones de regalos al igual que ella.
-"Ah!"-su rostro se ilumino al verla-"Yaoyorozu! Me alegro mucho de que te encuentres bien"-sonó sincero.
-"Gracias, como estas tú?"-se le acerco devolviéndole el gesto.
-"Bueno…"-se rasco la cabeza con su aleta-"…sigo v-vivo"-sonrió apenado.
-"Ya lo note"-se sentó en una silla junto a su cama-"Midoriya… gracias"-le vio melancólica.
-"Oh… no hay e-es nada Yaoyorozu!".
-"Salvar mi vida no es nada?"-rio.
-"No no no! Q-quiero decir… uh…"-lucho por encontrar las palabras-"U-uh...?"-sintió algo suave en su mejilla.

Un tierno beso, lo suficientemente duradero y honesto le hizo poner la piel de gallina, si era en la mejilla no era la gran cosa... pero el sentir una sensación similar al One For All le mantuvo quietecito e impactado. Se sintió como una descarga.

-"Te debo mi vida…"-bajo su cabeza tras finalizar su gesto-"…te has convertido en mi héroe, Midoriya"-le dio la más grande de las sonrisas.

Una pequeña matryoshka con diseño de Creati se le fue obsequiado y dejado en su mesa de noche.

-"Buenas noches"-dijo antes de irse.
-"B-buenas noches…"-se despidió con su aleta.

En el camino de vuelta a su habitación, una idea se le ocurrió a la pelinegra…

Mi héroe…

De sus palmas broto una matryoshka con diseño de Deku, del cual no se separó en toda la noche.

El fluff es algo de lo que disfruto escribir y leer, espero que disfruten este pequeño relato tanto como yo lo hice al idearlo.

Gracias por leer!

-evolvelove.