~ Save Me ~
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Capitulo 4
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Escuchaba el leve barullo a su alrededor, conversaciones de personas que no conocía, el choque de los cubiertos contra los platos, y la canción de moda que sonaba en la radio. Sus dedos tomaban la cuchara delicadamente y le daba de vueltas para revolver el café, el cual ya no estaba ni siquiera caliente por el tiempo que llevaba ella revolviendo, y lleno hasta el tope, debido claro a que ni siquiera le había dado un sorbo.
Por un momento sus ojos dejaron de ver el liquido de su tasa, levanto el rostro mirando hacia el reloj que estaba colgando en la pared, ahi justo arriba de una gran mancha oscura que sobresalía de la pintura color crema. Soltó un suspiro totalmente decepcionada. Tomo la chaqueta de piel café que estaba descansando en la silla a su lado, tomo su billetera y se levanto, totalmente dispuesta a ir y pagar la cuenta e irse de una vez por todas. En ese momento el ruido de las campanillas de la puerta de aquel restaurante sonaron, indicando la llegada de un nuevo cliente.
Ella miro al recién llegado sin saber qué hacer. Nunca pudo evitar mirarlo de aquella forma, como si fuera el hombre más guapo del mundo, por que para ella lo era, para ella Zoro lo era todo.
-perdona – dijo el de esa manera tan fría de siempre. Tashigui trago saliva, el aroma a acero la inundo, siempre se le había hecho peculiar la manera en que olía, pero al mismo tiempo pensaba que de hecho era propio de él. - ¿llevas esperando mucho tiempo?
- no – respondió mientras volvía a tomar asiento. "una hora y media no es tanto" se dijo con sarcasmo en la cabeza. El peli verde supo que mintió, lo podía ver en el helado café que estaba frente a ella.
-y… ¿querías decirme algo? – pregunto con aquel tonto de soberbia de siempre mientras la miraba, y la peli negra podía sentir que se derrumbaba frente a él; ella sonrió y tomo la mano de él sobre la mesa.
- quería verte, solo eso. – Zoro miro las manos entrelazadas, y si bien no la quito cuando ella la tomo tampoco es que estuviera muy cómodo. Desde que había regresado las cosas habían cambiado. Si bien antes no estaba del todo entregado a esa relación por lo menos le daba importancia, ahora últimamente no podía evitar que le diera igual.
Realmente él nunca había sido de ir por la vida demostrando abiertamente sus sentimientos, y desde Kuina… nadie había logrado que él lo volviera a hacer. Se sentía mal por Tashigui, la chica realmente se esforzaba.
Tashigui podía sentir la frialdad de su mano… pero no era solo su piel, era el hecho de que Zoro siempre era un tempano de hielo, con todos y ella nunca pudo derretirlo. Sin embargo tomo mas fuerte su mano, acariciándola suavemente con la otra, no le importa.
Ella sabía que él no la quería, pero seguía insistiendo como si lo hiciese.
-ordena algo – dijo ella con su voz suave – yo invito – Zoro asintió y llamo al mesero.
En cuanto el hombre uniformado llego el pidió algo sencillo, huevos para desayunar era lo mejor, y como no… una cerveza para acompañar.
Tashigui soltó una risita.
-¿otra vez comenzaras a tomar desde temprano?
-nunca es demasiado temprano para beber – dijo riendo igualmente y ella sintió su corazón palpitar tan bruscamente que sintió que se saldría de su lugar en cualquier momento. - ¿no tenias clases?
-oh… tenía una clase a las diez – Zoro miro el reloj, eran diez y media.
-¿Por qué no fuiste?
-bueno… planeaba que desayunáramos y luego ir a la universidad
-lo siento – se disculpo el peli verde – es mi culpa ¿cierto? – Ella bajo la mirada sin perder la sonrisa-
- está bien… así puedo estar más tiempo contigo – contesto inclinándose sobre la mesa y dándole un beso corto en los labios. La electricidad la recorrió como siempre que le besaba.
Zoro no hizo gesto alguno, recibió el beso esperando que no durara demasiado, las demostraciones de amor en público no eran lo suyo.
Se separaron rápidamente y minutos después la orden de él llego a la mesa.
-¿Qué hiciste ayer? – pregunto Zoro para sacar tema de conversación mientras comenzaba a desayunar.
-pues… estuve en el cine. – El peli verde la miro un momento.
-¿en serio? – ella asintió, realmente no esperaba que él lo recordara de todas formas -¿Qué hacías ahí? ¿Fuiste sola?
-en realidad… te esperaba. – el silencio les inundo, y tras pasar unos segundos Zoro abrió la boca y se golpeo la frente con la palma de su mano.
Ella negó.
-no era importante – pero si lo era. – de todas formas te hubieras terminado durmiendo. – dijo sonriente intentando restarle importancia al asunto.
Zoro bebió de su cerveza y soltó un suspiro. Eso no estaba funcionando, se dijo.
-lo siento...
-¿Zoro? – antes de que pudiera seguir con su disculpa un hombre se acerco ellos. Era un señor de pansa grande, bigotudo y cachetón, de ojos y sonrisa amable. - ¿eres tú?
El peli verde desvió su mirada hacia Tashigui intentando que le ayudara para saber quién era aquel hombre, pero ella lo miraba igual de confundida.
-jajajaja no me digas que no me recuerdas – dijo riendo a carcajada suelta mientras se sobaba la gran pansa.
-eh… - y como una ráfaga de luz llego a su mente ese mismo hombre pero menos gordo y canoso, sirviéndoles deliciosos pasteles a él y a…
-¿Cómo esta Kuina eh? – Si, a ella – ustedes se fueron hace bastante tiempo, pero te he reconocido de inmediato – después el hombre miro a Tashigui – creí que por un minuto esta hermosa señorita era Kuina, pero ya de cerca me doy cuenta que no es así… aunque el parecido es extraordinario.
-sí que lo es – susurro Zoro, no había querido decirlo en voz alta pero lo hizo, y la sonrisa de Tashigui se había borrado. – usted…
-sigues siendo un despistado Zoro, ni siquiera has recordado el café donde tú y Kuina venían a desayunar todos los días – y la mirada del peli verde paseo por el lugar, justo ahora comenzaba a parecerle conocido – pero no te culpo, lo hemos remodelado demasiado.
-realmente no lo reconocí.
-como dije es normal, aunque claro una persona común se habría dado cuenta por el simple hecho de que sigue en el mismo lugar – el hombre soltó nuevamente una gran risotada – pero eso claro no va contigo, te olvidas de los caminos como si tuvieras amnesia.
Y mientras Zoro fruncía le ceño Tashigui trataba de ocultar la risa con su mano. Siempre era divertido hablar de la poca orientación de su novio aunque a él le molestaba demasiado.
-¿ves esa mancha de ahí? – Volvió a decir el hombre mientras señalaba la gran mancha debajo del reloj – la hizo Kuina cuando llegaron después de un combate en el que la habías vencido jajajajajaa, la chica exploto en furia y aventó la magnífica sopa de betabel… ella es bastante enérgica ¿en donde esta?
Tashigui se mordió el labio mientras miraba a su novio.
En algún punto Zoro había cerrado los ojos, y su mandíbula al igual que los hombros se tensaron, con cada palabra del hombre él había viajado justo a ese momento.
El llevando a una Kuina furiosa a comer para que se tranquilizara, en algún punto de la merienda había salido el tema de cómo la había vencido, ella simplemente había gritado y le había arrojado la sopa, él la esquivo claro y por eso la mancha en la pared.
Y aunque era incluso divertido recordarlo… era más doloroso.
-¿sabes qué? Olvídalo seguro anda por ahí siendo tan enérgica como siempre, salúdamela – dijo despidiéndose con una fuerte palmada en la espalda del peli verde.
Tashigui bajo la mirada mientras juagaba con sus dedos cuando el hombre se fue y el silencio les inundo.
-lo siento – dijo de repente haciendo que Zoro por fin volviera a levantar la mirada – no sabía que venias aquí con ella yo…
-no es tu culpa – le corto el peli verde – yo ni siquiera lo recordaba y ademas tampoco importa - dijo intentando creerse sus propias palabras.
-si lo sé… pero debí pensar mejor en que…
-Tashigui – esta vez le hablo severamente y su mirada era dura, ella se encogió un poco – solo dejemos de hablar de eso.
Ella asintió en silencio, mientras regresaba a la acción de revolver el café frio que no había pedido que cambiaran; en aquel silencio miraba de vez en cuando a Zoro, quien parecía mas concentrado en ver las gotas caer afuera del establecimiento.
Limpio sus gafas suavemente intentando distraerse para que las lágrimas de frustración no salieran de sus ojos. Se sentía realmente mal, ella lo amaba, con toda su alma y lo único que quería era hacerlo feliz, que sonriera… como lo hacía antes, como cuando estaba con Kuina.
Porque si, ella los había visto algunas veces, en aquel lugar en donde los entrenaban, sobre todo a ellos que se especializaban en espadas… Tashigui podía decir que se había enamorado desde el primer instante en que lo vio y que había sentido mucha envidia de Kuina. Y Cuando lo encontró esa tarde lluviosa con el corazón roto y derrumbándose poco a poco ella le dio su mano, y esa noche se besaron, haciendo de ella la mujer más feliz del mundo.
Pero cuando despertó de ese sueño se encontró de frente con la verdad, que él estaba destrozado por la pérdida del amor de su vida, y ella había sido solo la consolación.
Pero no le importo, y fue ella quien le pidió que la aceptara porque lo quería y quería con todas sus fuerzas que el llegara a ser el mismo; sonriente, sarcástico y divertido.
Y de un tiempo para aca se había dado cuenta que así era, Zoro había regresado a ser de esa manera… con todos menos con ella.
-y… ¿has visto a Luffy en la universidad? – ella levanta la cara en cuanto lo escucha hablar, al parecer ya se siente bien para poder continuar con la conversación.
-oh… si, lo vi en la universidad, no sabía que entraría.
-sí, apenas lo hizo – contesto él vagamente.
Y Zoro se maldijo mentalmente; odiaba la manera en la que se estaba comportando pero no podía evitarlo, estaba consciente de que quizás la estaba hiriendo con su frialdad e indiferencia… pero el siempre había sido claro con Tashigui.
-quería pedirte un favor – le dijo ella y Zoro alzo la ceja – el baile de bienvenida… será pronto y me gustaría que vinieras conmigo.
El peli verde soltó un suspiro.
-esas cosas no son mi estilo Tashigui – ella sonrió intentando que la conversación no se tornara incomoda.
-oh vamos, eso no es cierto, eres un bailarín formidable – él nunca había bailado con ella, pero si lo había visto bailar con Kuina, y lo hacía bastante bien… Tashigui siempre tuvo ganas de probarlo en persona y esa era su oportunidad; al igual que era oportunidad perfecta para acercarse más a su novio; después de aquel tiempo en el que no solo sus cuerpo se distanciaron si no también sus sentimientos.
-no lo sé… realmente no tengo ganas.
-aun falta un poco… apenas lo anunciaron, quizás en un mes; además estará Luffy también por si te aburres estando conmigo – dijo en tono de broma.
Zoro la miro seriamente, podía verla sonreír pero no era sincera. Por otro lado la idea del baile no le agradaba pero… podría ayudar a Luffy a investigar cualquier cosa y que él también conociera a la tal familia Doflamingo.
-bien… pero no bailare – Tashigui asintió entusiasmada. No era lo que quería pero era algo y viniendo de Zoro debía aprovecharlo
-genial, empezare a buscar un vestido súper lindo
-dime el color – la peli negra lo miro sin entender – para combinar – dijo como si no fuera importante, pero eso a ella le pareció lo más dulce que él había hecho por ella en bastante tiempo.
Nuevamente se inclino sobre la mesa y tomo el rostro de él entre sus manos, le planto un beso tierno en los labios y después regreso a su asiento con una enorme sonrisa, estaba feliz.
-te amo – el dijo desde el fondo de su corazón; Zoro se quedo sin expresión, no era la primera vez que se lo decía pero siempre era incomodo, porque él no podía responder de igual manera. A Tashigui no le importaba, tomo la mano de el nuevamente hasta que el peli verde la miro a los ojos y sin siquiera meditarlo lo soltó – yo quiero tenerte siempre en mi vida.
Zoro cerró los ojos y trato de respirar profundamente; era verdad que siempre había sido sincero con Tashigui pero a veces… tenía la sensación que debía recordárselo.
-te voy a lastimar – comenzó a decir mirándola severamente, la sonrisa de ella se iba borrando poco a poco – por qué no pienso en ti como tú en mí, te quiero pero no quiero quedarme contigo para siempre. – Zoro pensó un momento en lo que quería seguir diciendo, esperando ser lo suficientemente duro para que ella entendiera – sé que cuando te rindas no iré detrás de ti… porque en realidad no me afectara vivir sin ti... no quiero lastimarte.
Tashigui soltó su mano, y su mirada fue directa hasta su café. Las lágrimas se acumularon en sus ojos pero ella no las dejo salir. Realmente a veces olvidaba lo duro y cruel que podía llegar a ser Zoro, pero estaba bien, antes le había dicho cosas peores y no importaba.
Ella lo amaba… realmente lo amaba y esas palabras no eran nada contra sus sentimientos, ella lucharía… Así que alzo la cara y nuevamente la sonrisa se apodero de ella. Su mano acaricio la mejilla de él con suavidad.
-lo sé…
Susurro, dándole a entender al peli verde que no le importaba, no era suficiente… no contra ella.
Y cuando terminaron de desayunar ella partió en su auto rumbo a la universidad, con la lluvia empapando los cristales y el ruido de las gotas caer callando un poco sus sollozos.
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Detuvo su caminar justo fuera del aula, se paso la mano por su hermoso cabello anaranjado intentado peinar cualquier pelo que no estuviera en su lugar. Saco un pequeño espejo de su bolsa y se miro la cara, luego se puso brillo en los labios y sonrió satisfecha.
Guardo sus cosas, se acomodo la blusa y respiro hondo.
Entro al salón con todo el valor que estuvo uniendo desde en la mañana, los tacones de sus botas resonaron con fuerza sobre el piso llamando la atención del hombre sentado en el escritorio.
Trafalgar D. Water Law era nombrado por todas las alumnas del instituto Dressrosa como el hombre más guapo de todos. Eso claro también incluia a Nami.
-buenos días profesor – dijo ella muy sonriente cuando estuvo cerca del escritorio del hombre, quien la miro intrigado.
-am… señorita Nami que sorpresa, estoy bastante seguro de que tengo clases con usted hasta mas al rato. – dijo levantándose de su silla de cuero y encaminándose hacia el librero, donde comenzó a acomodar libros y carpetas.
-oh si… ya lo sé, es que tengo algunas dudas. – el hombre la miro.
-¿sobre qué? – Nami se mordió el labio, aquel hombre era tan atractivo que incluso podía jurar que no le importaba lo increíblemente serio y frio que podía ser, esas características eran de todas formas lo que lo hacían tan interesante.
-yo... no estoy de acuerdo en la disección de los conejos para el proyecto de bilogía – dijo de repente, ¿Qué podía decir? Se había perdido en la musculatura del hombre que claramente no podía ocular con aquella camisa blanca.
Law volteo a mirarla y la pelirroja podía jurar que había visto una leve sonrisa en su siempre calmado rostro.
-señorita Nami – dijo por fin dejando de hacer todo lo demás - ¿es usted vegetariana o algo así? ¿o defensora de los animales quizás?
Ella abrió la boca, sintió las manos sudarle. Podía jurar que antes de entrar tenía todo un monologo preparado para llevarlo a cabo y juraba que en su planeación terminaba besándose con el profesor en el aula, pero claro… el dichoso no podía seguir el libreto de su obra mental apropiadamente.
-si… eh, ambas - respondió sonriendo nerviosamente – que… quería ver si, ya sabe, yo podría hacer otra clase de proyecto.
-¿y qué clase de proyecto quiere hacer? – pregunto el peli negro recargándose en su escritorio, Nami podía asegurar que el hombre parecía estarse divirtiendo con su nerviosismo.
-yo… no lo sé, ya sabe, otra cosa... lo que usted me pida - bien, eso lo había dicho con doble sentido y realmente hubiera querido que sonara sensual y no torpe como lo habia hecho.
-pues bien, si no quiere disecar un conejo ¿que le parece hacer un proyecto sobre el proceso de una autopsia? - Nami levanto una ceja y LAw continuo - material que se debe utilizar y proceso ¿de acuerdo?
-si... claro, me alegra tanto poder evitar la disección de un conejo - el peli negro le dio una sonrisa ladeada.
-claro, después de todo es mas divertido ver un cuerpo humano - completo Law intentando no reír. Nami se quedo boquiabierta.
-e... espere, ¿usted se refiere a la autopsia de una persona?
-pues claro... ¿que creía usted?
-¡no lo se! - ella definitivamente prefería disecar un conejo que ver un cuerpo humano muerto. - es que yo...
-me alegra haberla ayudado - dijo tomando sus cosas dispuesto a salir - quiero fotos de su visita a la morgue y no se preocupe, yo mismo me encargare de que tengo libre acceso, si su trabajo es bueno incluso podría exentarla
Si, definitivamente el hombre se estaba burlando de ella.
-ah... si, yo...
-puedes venir conmigo si tienes alguna duda - bien, eso ya era ganancia, se dijo la pelirroja.
-gracias – antes de que Law saliera la volvió a mirar.
– y Nami.
-¿sí?
-es increíble que seas vegetariana, yo no lo soy, pero respeto bastante esa decisión y es algo de admirar – y sin más se fue.
Nami se recargo en la pared y se dejo caer hasta el piso con un sonoro suspiro, ya en el suelo escondió la cabeza entre sus piernas. ¿En qué diablos se había metido? Se suponía que ella solo debía entrar ahí, coquetearle y después terminarían teniendo sexo salvaje… era simple ¿no?
Pero claro tenía que regarla en cuanto comenzó a hablar sobre trabajos, pero es que las cosas no eran tan simples, no cuando tu profesor es tan endemoniadamente sexy ¡maldición!
Y ahora tenía que hacer un proyecto sobre una persona muerta, lo que le daba escalofríos de tan solo pensarlo y no solo eso, probablemente no podría volver a comer carne, al menos no en el colegio donde Law pudiera verla.
-¡Soy tan estúpida! – se dijo.
-a mi me pareció gracioso – Nami alzo la cabeza en cuanto escucho esa voz; a pocos centímetros de su rostro se encontró a aquel peli negro que era "parecido" a un policía, o eso había dicho, y que además la tenia amenazada por su estúpido sombrero.
-¿y tú qué haces aquí? – dijo levantándose con brusquedad, el dio un salto como si de un niño se tratara, cayendo sobre el escritorio de su preciado profesor.
-te seguí – contesto sin vacilar.
-¿disculpa?
-shishishishi quería hablar contigo sobre algo importante, pero… me entretuve con tu increíble actuación. – Nami desvió la mirada mientras se cruzaba de brazos.
-¿Por qué crees que estaba actuando?
-pues porque tú no eres vegetariana – contesto Luffy con una gran sonrisa en el rostro.
-¡si lo soy! – bien ella había mentido en eso pero el odioso chico frente a ella no tenia por que saberlo. Sin embargo no entendía como era que él no dejaba de sonreír de esa manera tan estúpida.
-no, estoy bastante seguro de que ayer te vi comiendo una gran paleta de carne en la cafetería, incluso la acompañaste con salchichas asadas – respondió y con saliva saliendo de su boca.
-¿me has estado espiando?
- ya te dije que no es así… simplemente la carne me llama, es como un don – "un don bastante estúpido" pensó Nami.
-¿y de que querías hablar conmigo?
-ah cierto… es que no pudimos terminar de hablar ayer en el casino.
-tú y yo no tenemos nada de qué hablar – respondió la chica comenzando a caminar hacia la puerta del aula, la cual se le cerró en la cara gracias al chico que de algún modo había llegado antes que ella.
-yo creo que si… - dijo el chico frente a ella, Nami titubeo pues el morocho estaba de hecho bastante cerca y su mirada era penetrante, trago saliva pesadamente – dime para quien trabajas.
Ella se alejo con un paso hacia atrás.
-no sé de qué me estás hablando.
-escucha, estaré por ahí bastante seguido – ella bajo la mirada, eso no era nada bueno.
-¿Por qué? – pregunto sin percatarse de lo asustada que había sonado. Luffy se encogió de hombros.
-resulta que a mi amigo le gusta el lugar – ella entre cerró los ojos, sabía que le estaba mintiendo, pero ella no era nadie para reclamar la verdad.
-¿tu amigo? ¿El chico que tiene cara de odiar al mundo?
-shishishishishi si, ese mismo, yo también le he dicho sabes… parece que esta amargado, aunque es divertido cuando lo conoces. – a ella eso le daba totalmente lo mismo. – El punto es… - siguió Luffy retomando un poco de seriedad – que estaré por ahí y si lo que creo resulta ser cierto, entonces tu también, por lo que estaremos viéndonos.
Nami puso los ojos en blanco.
-no sabes la emoción que tengo – dijo con sarcasmo.
-solo quiero que sepas que puedes contar conmigo – la pelirroja frunció el ceño sin entender – creo que estas en peligro y realmente pienso que podemos ayudarnos mutuamente, solo es que lo quieras.
-lo tendré en mente… ahora quítate de mi camino – y el obedeció.
-si necesitas que te ayude a encontrar mi sombrero puedo ayudarte – dijo él antes de que Nami saliera por completo del aula – y por cierto… también podría ayudarte con tu proyecto.
-¿de qué hablas?
-bueno, no creo que quieras ir sola a la morgue a inspeccionar cadáveres.
-el profesor Law me ayudara.
-creí haber escuchado que te ayudara por si tienes dudas, pero el proyecto y el reporte lo harás tu sola… pero está bien si no quieres – dijo el llenado un dedo a su barbilla, como si meditara algo – pero ten cuidado, dicen que es común que los muertos se muevan cuando están ahí.
Ella trago saliva, ¿para qué mentir? Tan solo de pensar en entrar a ese lugar sola le daba escalofríos, y no es que sus amigas le vayan a decir que la ayudarían así como si nada…
-solo quieres asustarme – respondió ella con altanería, esperando que así fuera. Luffy sonrió aun más.
-no, no lo hago y además yo pienso que es bastante interesante, a mi me encantaría ir ahí… pero solo si tu quieres claro. – Ella bajo la mirada – piénsalo, y me lo dices más tarde en el casino.
Y entonces él se le atravesó saliendo primero.
Luffy salió sonriente y con una sonrisa triunfante; sabia que esa chica algo ocultaba y tenía la ligera sospecha de que podría trabajar para alguien que fuera al casino. Porque en primera Nami parecía conocer el lugar bastante bien y parecía que iba muy seguido, porque no lo negó cuando él se lo insinuó, la pregunta era… ¿Para quién trabajaba? Cabía la posibilidad de que fuera para Baroque Works pero lo dudaba por qué no tenia seudónimo, y la otra posibilidad era que trabajara para la familia Doflamingo y fuera ella quien hacia tramites y tratos, por eso estaba en esa universidad. Pero esa idea, aunque fuera la que más posibilidades tenia de ser cierta simplemente no le convencía del todo.
Estaba seguro de lo que había visto y escuchado; a ella le gustaba ese profesor y él sabía por la información que le había dado Dragon que Trafalgar Law era de los integrantes de la familia Doflamingo, el que más acercamiento tenía con él. Algo no encajaba, por eso necesitaba a la chica de su lado, si ella llevaba tiempo moviéndose tanto en la universidad como el casino probablemente tenía información bastante valiosa.
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Nami iba caminando sumida en sus pensamientos. Desde que el chico le había insinuado por primera vez que quería ayudarla ella había pensado en la posibilidad, de aceptar su ayuda… pero el miedo podía más. Si aceptaba y las cosas salían mal no sería ella la que sufriría las consecuencias, sería su hermana, y ella no lo iba a permitir.
-Nami – voltea hacia el llamado de su nombre y encuentra a una de sus amigas, una bonita chica de gafas y cabello negro.
-Tashigui – contesta ella – como no viniste a la primera clase creí que faltarías todo el día.
-lo siento, eh desayunado con mi novio.
-oh cierto, tu galán del que tanto has hablado está de regreso, ya quiero conocerlo, seguro que es todo un caballero. – la peli negra se sonrojo levemente.
-lo harás, por fin acepto venir conmigo al baile – dijo con una dulce sonrisa, Nami la miro, y se percato de algo, su amiga tenía los ojos rojos como si hubiera estado llorando no hace mucho.
-¿lloraste? – pregunto sin vacilar y Tashigui abro los ojos, para después desviar la mirada avergonzada.
-no es nada… - pero la pelirroja le daba una mirada de reproche, esperando que le dijera lo que había pasado de una vez por todas. – en serio Nami, no tienes que preocuparte.
-bien… – dijo la pelirroja no queriendo indagar demasiado en la vida amorosa de su amiga. Tashigui le sonrió esperando que su amiga se olvidara pronto de todo aquel embrollo.
-¿viste al profesor Trafalgar? – pregunto la de lentes cambiando de tema. Nami suspiro mientras ambas comenzaban a caminar hacia su siguiente clase.
-sí, lo vi… pero no fue como esperaba.
-creí que saldrías de ahí siendo la futura señora Trafalgar - dijo entre risas - o eso es lo que dijiste tu – termino Tashigui con una sonrisa divertida en su rostro.
-¿te estás burlando no? – la peli negra solo siguió sonriendo. – sí, sí creo que yo era la única que sabía que no iba a salir como esperaba.
-llevo diciéndotelo desde antes Nami… aunque el profesor llegase a corresponderte… nada se podría hacer, son profesor y alumna, creo que lo mejor es que te fijes en alguien más.
-¡no! Me gusta Law, y yo se que también le gusto. – Tashigui suspiro, intentar que su amiga pelirroja entrara en razón era una de las tareas más difíciles del mundo y eso que ella había luchado a morir varias veces.
-Nami últimamente está corriendo un rumor… - la pelirroja comenzó a prestar atención a su amiga – se dice que el profesor Law tiene novia y que de hecho es una chica ya graduada.
-¿y quién lo dice?
-yo solo te digo lo que he escuchado… al parecer algunos los han visto en la biblioteca. – Nami frunció el ceño, a ella realmente le gustaba el profesor, ya era demasiado bueno pensar que el hombre estaba soltero, debía esperarse aquello.
-pues no me rendiré.
-Nami… realmente creo que deberías fijarte en un chico mas de tu edad, ademas hay mucho chicos lindos por ahí. - por alguna extraña razón que Nami no comprendió el rostro del morocho apareció en su cabeza, con sus lindos ojos llenos de dulzura y su increíble sonrisa. Movió la cabeza con brusquedad para que la imagen se fuera de su mente.
Se maldijo a si misma; lo que menos necesitaba ahora era empezar a fijarse en ese tipo. Por que si, seguramente habían chicos lindos, divertidos y educados pero ella estaba segura de algo, Monkey D. Luffy no entraba en esa categoría.
Ella no se fijaría en el.
-no, además soy increíblemente guapa, seguro que hago que se fije en mi – le contesto con una sonrisa y después tomo la mano e su amiga – vamos, se nos hace tarde – y corrieron a toda velocidad perdiéndose en el mar de alumnos.
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Paso sus dedos entre sus cabellos anaranjados, acomodándoselo de lado totalmente, después miro su hermoso reloj de muñeca, ya era más de media noche y aun no veía Luffy.
-tal vez no venga hoy – susurro para sí misma. Su mirada fue a parar hacia la barra donde estaban los dos hombres que la atendían siempre, pero ella se concentro más en el rubio.
No era tonta, ese chico conocía muy bien al peli negro, lo noto la noche pasada, al ver la manera en la que hablaban; ella no lo entendía. Sabía perfectamente que en aquel lugar la mayoría de las personas iba por otros asuntos aparte de los juegos y las apuestas. Ella incluso había sido testigo de horrorosas escenas que no quería recordar.
¿Por qué un chico que parecía ser alguien amable iría a ese lugar? Nami estaba casi segura de que Luffy no era como los demás ahí, simplemente al chico no se le veía ni un solo sentimiento de maldad, es más, podía jurar que era inocencia pura… aunque no podría decir lo mismo de su amigo peli verde, ese sí que parecía un matón salido del mismísimo infierno.
Y hablando de aquel tipo… tampoco estaba ahí. Como por decima vez esa noche paseo su mirada por todo el lugar pero nuevamente no encontró rastro de ninguno de los dos, torció la boca, pensando seriamente en ir hasta el chico rubio del bar y preguntar por ellos.
No fue necesario.
-¿me buscas? – la piel se le erizo en cuanto sintió el aliento en su oreja, no pudo evitar dar un pequeño saltito asustada y voltearse de inmediato, encontrándose con el peli negro que buscaba, con un galante atuendo negro y camisa roja y su siempre animada sonrisa.
-¡¿eres idiota?! Casi me matas del susto.
-shishishshishi lo sé… a veces soy como un ninja – respondió orgulloso de sí mismo mientras hacia una pose exagerada con los brazos, Nami pensó que bromeaba pero después de unos segundos noto que lo decía enserio.
-Oí Luffy – la voz ronca hizo que volteara otra vez, al lado del peli negro llego el cara de matón quien al verla le dedico una mirada llena de frialdad – ¿Qué estás haciendo?
-ah Zoro… me acabo de encontrar con Nami otra vez; por cierto ella está de acuerdo conmigo en que debes mejorar tu cara de amargado.
El peli verde levanto una ceja y miro aun de peor manera a la pelirroja quien por supuesto no bajo la mirada en ningún momento.
-¿Qué me vez? – pregunto con altanería y pudo notar la vena salteada que aprecio en la frente de él.
Y ella pudo jurar que el chico había abierto la boca dispuesto a contestarle algo que seguramente serian puras maldiciones, pero al parecer el chico se detuvo encontrando algo más interesante detras de ella; y como ella es bastante curiosa también volteo.
No le sorprendió en absoluto ver por quien se había quedado embobado. Regreso la mirada hacia el peli verde pero esta vez una sonrisa burlona adornaba su rostro.
-¿Miss all Sunday? – pregunto, logrando que Zoro la viera de inmediato – si que te gusta complicarte ¿cierto?
-me gustan los retos – contesto encogiéndose de hombros.
-no creo que tengas nada que hacer para ser sincera, ella no está disponible.
-sí, ya me lo dijo – Contesto mirando de reojo nuevamente a la hermosa peli negra ahora en un vestido morado tal elegante como su misma presencia – pero no suelo rendirme fácilmente.
Nami soltó una leve carcajada que hizo que él frunciera el ceño.
-en todo caso no te pregunte, bruja – y la pelirroja rechino los dientes molesta, pero pronto recobro la compostura.
-solo era una observación, a ella no le gustan los tipos como tú.
-¿tú que sabes?
-la conozco – eso no era del todo cierto, había cruzado quizás dos palabras con ella en toda su vida, pero Nami era observadora, por eso sabia ciertas cosas. – por ejemplo, si quieres hablarle será mejor que lo hagas antes que el hombre de allá – dijo apuntando con la mirada hacia una mesa.
Zoro encontró en ella al hombre que había estado con la peli negra la vez pasada.
-¿Por qué?
-ella es como un foco ¿sabes? La mayoría de los hombres en este lugar sueñan con poder hablarle siquiera, de hecho me sorprende bastante que hayas tenido el valor de hacerlo tú... o quizás eres mas idiota de lo que pareces. – Zoro levanto la ceja.
-¿alguna razón? - pregunto Zoro ignorando el ultimo insulto.
-todos le temen a Mr. 0 – en cuanto Nami dijo eso pudo notar la tención en ambos muchachos, esa reacción la confundió pero siguió – y el aparte de ser dueño de este lugar también se proclama dueño de ella, por eso nadie se le acerca. – Hizo una pausa nuevamente viendo hacia el hombre con la paloma en el hombro – Rob Lucci es la excepción.
-¿Por qué? – pregunto seriamente el peli verde. Esta vez era más por información respecto a la misión más que por la tal miss all Sunday, aunque debía admitir, también le servía para eso. Y justo ahora comprendía el por qué su amigo morocho estaba tan insistente con aquella pelirroja, parecía tener información, y muy buena.
Nami se encogió de hombros ante la pregunta.
-supongo que porque es igual de temido y a él no le importa – Nami miro a la pelinegra detrás de sí – y ella acepta estar con el cuándo Mr. 0 no está.
Zoro miro a la hermosa mujer, la vio hablar con un hombre mayor que llevaba otra mujer del brazo, pero no le dio importancia a eso, simplemente la veía a ella, su manera de hablar y sonreír… pero al parecer había descubierto algo bastante importante, esa mujer era quizá… la persona más cercana a su principal objetivo: Cocodrile.
Nami noto la manera en la que el peli verde se había perdido en sus pensamientos mirando a la peli negra, volteo hacia Luffy esperando encontrar respuestas.
Se sonrojo levente al notar que el chico la miraba intensamente; estaba igual que su amigo solo que el al parecer la encontraba más interesante a ella que a la bella mujer.
-eh… - comenzó a decir intentando que esa incomodidad se fuera y que el chico dejara de verla como un pedazo de carne recién hecho.
-¿Cómo puedo hablarle? – la voz del peli verde la hizo voltear no entendiendo la pregunta.
-¿Qué?
-necesito hablarle – respondió con firmeza Zoro - ¿Cómo puedo hacerlo sin que me mande a volar de inmediato?
Nami carcajeo, esperando que el chico estuviera bromeando. Pero al ver que el no quitaba su cara de seriedad se quedo pasmada.
-¿estás hablando en serio?
-no me gusta bromear mujer.
-¿estás loco? Si alguien te ve hablándole estarás muerto para mañana… y no es exageración, créeme. – le dijo Nami seriamente, meterse con la mujer por la que dos de los hombres más peligrosos estaban en constante pelea era… meterse en una cueva de osos. Cuando noto que Zoro sonreía miro a Luffy tratando de encontrar un poco de apoyo – dile algo – le pidió, intentando que pudiera detener a su amigo de hacer una locura.
Luffy se encogió de hombros y sonrió.
-Zoro sabe lo que hace. – ella abrió la boca asombrada por la poca preocupación que ambos tenían.
-no entienden donde se están metiendo, créanme.
- no te lo pregunte bruja – respondió Zoro ya impaciente – dime qué debo hacer.
Nami negó con la cabeza, no podía creerlo.
-bien… pero deberás pagarme ¿de acuerdo?
-¿Qué?
-oye te daré información valiosa para la conquista de la mujer más difícil del mundo, algo merezco ¿no? – Zoro levanto una ceja y luego miro a Luffy.
-shishishishishis – el chico solo podía reír.
-bien, como sea – Nami sonrió.
-bueno ve hasta la barra con tu amigo rubio y pídele una copa y una botella de Diva Vodka.
-espera ¿pido la botella? Porque no solo la copa y ya.- Nami puso los ojos en blanco.
-hazme caso ¿quieres? Tu llevaras la botella y la copa vacía, iras, le darás la copa y le servirás ahí mismo de la botella. – Zoro levanto la ceja.
-¿Por qué?
-porque esa bebida es extra cara y además es su favorita – Zoro quiso preguntar como es que ella sabia eso, pero se detuvo, ya habría tiempo después, o eso esperaba – tan solo la botella tiene cristales incrustados, créeme, eso llamara su atención.
-espera… ¿en cuanto me va a salir esa estúpida botella?
-¡ja! Oye si quieres tener una noche en compañía de esa mujer, créeme no hay otra manera… te dije que te saldría caro. – ahora fue Zoro quien volteo los ojos y soltó un suspiro desganado.
No estaba seguro si valía la pena gastar tanto, lo tenía, pero no es que le emocionara ir por ahí repartiendo billetes, menos si era precisamente a esa organización.
Miro a la mujer una vez más, un par de cabellos se colaban entre sus pechos y cuando se movían estos saltaban haciendo que claro miles de miradas fueran hacia ellos. Se golpeo mentalmente, últimamente se estaba haciendo demasiado pervertido.
Se mordió el labio ¿Qué debería hacer? Y es que no solo era por pasar la noche con esa preciosidad de mujer, era el hecho de que si esa bruja pelirroja tenía razón, esa mujer apodada Miss all Sunday tenía toda la información que necesitaba…
-al diablo – dijo caminando hacia la barra, de todas formas si era para la misión, Dragon pagaba, eso pensaba con una sonrisa.
-¡espera! – Le llamo Nami – realmente te aconsejo que te escondas lo mas que puedas, hay trabajadores de Mr. 0 por todo el lugar - Zoro asintió.
Y cuando el peli verde se fue ella sintió a alguien más acercándose a su espalda.
-eso fue de mucha ayuda, gracias – le dijo Luffy con una sonrisa cuando ella se volteo hacia él. – tal vez podríamos agradecerte de alguna manera.
-tu amigo me debe dinero ahora, no olvides recordárselo. – el peli negro sonrió, esa chica era realmente de temer. – ahora, me voy.
-espera… creí que me estabas buscando.
-no… - bien, si, pero no se lo iba a decir - ¿Por qué piensas que si? – Luffy se encogió de hombros y Nami suspiro, nuevamente ese sentimiento de querer contarle todo a ese chico que apenas conocía la inundaba y de cierta forma la aterraba. - ¿puedes ayudarme? - dijo por fin rindiéndose ante él.
Pregunto guardándose su orgullo, lo que recibió fue la sonrisa más hermosa que ella pudo haber visto. Luffy le revolvió el cabello con ternura y para su sorpresa, no pudo molestarle menos.
-claro… tu mandas – y con una sonrisa ella tomo su mano y salieron de ahí.
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Capitulo 4 arriba! Y debo decir que estoy increíblemente contenta con el recibimiento de esta historia, espero no decepcionarlos =D
Muchas gracias a todos, ya saben que los que tienen cuenta les respondo por MP y a los que no pues obviamente por aquí.
Melissa: Bienvenida a esta historia y muchas gracias por dejarme tu comentario, Saludos desde México!
Ahora chicos quiero pedir su opinión para algo.
¿Les agrada que ponga los diálogos en negritas o preferirían que lo quitara? No se tal vez les distrae demasiado, díganmelo en los comentarios.
Nos leemos la siguiente semana, un abrazo a todos!
