Hola, ¿Cuánto tiempo sin verlos?
Había estado ocupada, pero por fin he escrito una de las escenas que tanto he soñado… muajajaj Dice cerebro-chan que no será nada lindo….
Muajajajaja
Cerebro-chan dice que disfruten la lectura y yo digo… nos leemos luego ;)
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Las acciones puede que sean erróneas en su debido momento, pero en cuanto la razón llega y uno es capaz de observar sus errores que cometió a lo largo del camino es cuando llega el momento de la verdad. El momento de la retribución por los pecados cometidos, es ahí cuando te das cuenta que tan equivocado estabas.
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El día en que el mundo se hizo pedazos.
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Lo sabía, ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Por qué me había dejado engañar tan fácilmente? ¿Eso había sido un engaño porque, es que acaso, yo no deseaba algo parecido?
Era brutal
No era natural.
¿Pero en mí sí lo era? Un matón de nacimiento, siendo así no me podía observar a mi miso como un simple estudiante, pero trataba de evitar esa realidad con esta acción tan drástica y errónea.
No lo sé, pero creo que no es momento de dudar. No fui capaz de retroceder cuando aún podía, ahora el camino que recorría era tan pequeño y delicado que al más mínimo titubeo o regreso podría acabar rompiéndolo haciéndome caer al vacío.
No tenía opción, era el momento de la verdadera prueba. Nadie lo notaria, al final era un experto en el uso de las máscaras, era el momento de actuar.
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Lo sabía, lo sabía y no había hecho nada al respecto. Ese tipo no era de fiar y aun así había permitido que se acercara demasiado a Kyoko y ahora se mostraba la verdadera naturaleza de su relación. De no haber sido así ¿Por qué ella estaba llorando?
Pero no sentía en realidad tristeza, lo que expedía en ella era odio, el mismo odio que se manifestaba siempre que me observaba, ese odio que deseaba aplastar y que decía traición en todos los sentidos.
¿Ella se sentía traicionada por ese tipo?
Todos lo sentíamos, no era la única que llevaba la traición marcada en el rostro pues al final ¿Quién no había conocido al famosísimo y guapísimo chico nuevo de segundo? Todos eran unos idiotas.
Todos se habían dejado engañar pero ahora en verdad mostraba sus verdaderos colmillos a todos.
Gruñí por lo bajo.
Y ese tipo había llegado arrebatándome el puesto del mejor únicamente en su llegada. ¿Ya no es tan querido, cierto?
Deseaba estrangularlo como todos los demás pero también deseaba burlarme en su cara como si tuviera el valor verdadero de lastimarnos.
Puede que su cara diera miedo pero siempre lo hacía, podía ser el rostro que siempre ponía al hacer este tipo de trabajos.
Ya lo imaginaba en noticias y no sería nada bueno, aunque al final algo así podía generar publicidad al ser un cantante envuelto en un drama estudiantil.
¿O era esto algo más?
Si ya lo imaginaba. Y se podía sentir en el ambiente el miedo general de todos que te impedían actuar y cómo hacerlo cuando te ves en medio de un grupo de personas armadas y dispuestas a disparar.
EL maldito de Tsuruga Ren se acercó a uno de los hombres que nos habían sacado de la cafetería. Parecían discutir entre ellos, ojalá el otro tipo se molestara y le pegara un tiro a ese tal Ren que no fue más que una farsa.
El acto de traición se pagaba caro.
Uno de los hombres que aún nos custodiaba levanto su arma amenazante y los otros hombres detuvieron su discusión. Tsuruga Ren se acercó hasta el otro hombre y agarro la punta de la pistola que este sostenía y de un movimiento rápido la jalo hacia arriba haciendo al hombre caer.
-Creo que les dije que no actuaran hasta que yo no se los ordenara…
En verdad los aires de superioridad de ese tipo que me tenían al límite explotaron haciéndome perder la paciencia.
-¿Y por qué no nos matas de una vez? Conoces lo suficientemente bien la escuela como para esconder todo los cadáveres apuesto que eso te sería fácil ya que sin duda alguna esto ya lo habías hecho, tienes marcada en toda tu cara la palabra asesino.
Ren de un movimiento rápido llevo una de sus manos a una bolsa que tenía en la cintura y saco algo lanzándomelo. Demasiado tarde me di cuenta de su brillo y cuando menos lo pensé sentía mi mejilla caliente como no debía de estarlo, lleve mi mano hasta ahí y esta se tinto de carmesí.
Ese maldito me las pagaría.
Lo mire desafiante, burlándome como si la herida en realidad no doliera pero su mirada me petrifico. No me había equivocado al decir que este tipo parecía todo un asesino pues sus ojos mostraban que decía la verdad.
Unos ojos tan fríos que helaban la piel y creaban escalofríos.
Me miro sumergiéndome en un extraño mundo de tinieblas, cuando desperté de ese mundo sentía todo el cuerpo adolorido y como si algo jalara mi cabello hacia arriba mientras aplastaba el resto de mi cuerpo hacia abajo, subí mi mano intentando eliminar la presión pero esta solo aumento, Ren me sostenía con todo su cuerpo inmovilizándome.
Sin duda alguna, este tipo me las pagaría.
EL dolor se estaba volviendo insoportable pero se detuvo ante una acción que nunca imagine, ella me defendió. Justamente ella de entre todos, quien pensaba que me tiraría a un precipicio antes de darme la mano.
Kyoko aun con lágrimas en los ojos se lanzó contra él y gracias a eso me soltó. La esquivo y con un movimiento la golpeo en el costado tirándola directamente al suelo, lastimosamente escuche como el aire había salido por sus pulmones de forma violenta y al levantarme para golpear a ese tipo él simplemente la tomo apuntando su cabeza con una mortífera arma.
-Creo que está de sobra que te recuerde que no debes moverte.
-Maldito…
-¿Por qué?, ¿Por qué Tsuruga-sa…?
-¡Cállate!
La volvió a tirar al piso dejándola caer de un azoton.
Ya había dicho cuanto deseaba golpear a ese tipo.
Solo yo podía tratar a Kyoko mal, pero este malnacido la había hecho llorar y la había golpeado, ¿Qué hombre en su sano juicio golpea a una mujer?
Sin duda alguna, Tsuruga Ren estaba loco.
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No lo podía creer, quería que todos me dijeran que me estaban jugando una fea broma o que el despertador sonara para despertarme y recordarme que todo había sido una pesadilla, porque Tsuruga-san de entre todas las personas.
Había amenazado a Sho y por un extraño motivo actué impulsivamente para defenderlo esperando el momento en que algún cañón de una de las pistolas se clavara cono una aguja atravesándome el cuerpo pero no fue así, fue el mismísimo Ren quien me había golpeado y el aire me había dejado por completo inutilizándome y haciéndome una víctima fácil.
Tsuruga-san me había tomado como su víctima y me apuntaba con una pistola, podía ver la indecisión de Sho por si actuar o no frente a la situación y cuando todos habían parecido comprender sus papeles me había soltado y yo sin fuerzas simplemente me había derrumbado en el suelo.
Cuando Tsuruga-san se había alejado lo suficiente Sho se me acerco y me ayudo a levantarme, volví a mirar a Tsuruga-san y él por unos instantes poso sus ojos de preocupación en mi ¿Preocupación? ¿Él sentía preocupación después de haberme traicionado y golpeado? No, solo había sido mi imaginación pues cuando lo volví a observar me volvió a dirigir una mirada hosca.
-Me preguntaste porque, ¿Cierto?
Tsuruga-san, era él, era su voz la que hablaba para todos y para nadie en específico.
-Creo que deben saberlo, desde el principio el verdadero objetivo había sido infiltrarme a la escuela y observarlos, después de descubrir que mis teorías eran verdades sobre que todo el lugar estaba podrido en dinero nos decidimos a actuar y venos aquí. Sin duda alguna obtendremos muchas ganancias por el rescate de cada uno de ustedes, pero este no es el mejor lugar para algo así.
Justo en ese momento varios carros a toda velocidad se habían acercado, camionetas para transportar objetos como las de la mudanza, aunque en este caso presentía que lo que se transportaría no sería específicamente objetos.
-Nos esconderemos por un tiempo y cuando sus familiares estén al borde de la desesperación fácilmente darán dinero por ustedes así que… ¡Rápido, empiecen a subirlos, traten de separarlos y queden bien distribuidos!
Todos los hombres armados siguieron la voz de su líder, la voz de Tsuruga-san. La misma voz con la que se había presentado después de tantos problemas y de tantas veces que se lo había preguntado.
Nos empezaron a subir uno por uno y me separaron de Sho enviándome al camión siguiente en el que aborde con otros que no conocía.
No íbamos apretados ni cómodos, cuando las puertas se cerraron la luz del día se apagó y no la volvimos a ver bastantes horas después en las que cansados de tatar de no caer por el movimiento, de tratar de descubrir el trayecto a través de las vueltas que dábamos o de escuchar chicas llorar todos terminamos en el suelo durmiéndonos como si no estuviéramos en una situación particularmente complicada.
Todos tenían la esperanza de ser rescatados, lamentablemente para mí nadie pagaría mi rescate y me pudriría lentamente en una celda.
Sin duda alguna mi destino sería morir sola.
Cuando desperté aun sentía la constante vibración del camión y supuse que aún quedaba mucho camino por delante a lo que había tenido razón.
-Shhh, tranquila. Nada malo va a ocurrirte porque yo te protegeré de todos.
-¿Pero cómo pudo ese maldito de Tsuruga Ren, todo el tiempo nos engañó?
Gestos afirmativos de los que estaban despiertos no se dieron a esperar y pude notar que la traición que sentía no era única y varias personas también lo sentían.
-¿Ya volviste a tratar?
-Sí, pero ya te dije, es como si no tuviera cobertura, no salen ni entran llamadas ni mensajes.
Cierto, aún teníamos nuestros teléfonos, revise el que aun llevaba en el pantalón y no obtuve ningún resultado como todos los demás presentes. Empezamos a idealizar planes para escapar pero al final ninguno fue aceptado por la falta de organización que teníamos.
Era realmente complicado trabajar con ellos y no se entendía muy bien nadie como al no tener motivos habían dejado de fingir lo amigables que siempre parecían.
AL final todas las amistades y relaciones eran de conveniencia.
Varias horas después por fin se había dejado de escuchar el ronroneo del motor y en varios minutos la puerta se abrió cegándonos instantáneamente por la luz de la mañana, ¿Cuánto tiempo habremos pasado en el camino?
Al final nos bajaron y nos hicieron recorrer un camino en medio de un bosque que nos llevó hasta una cosa que parecía una bodega gigantesca pero que no era visible por lo alto que eran los propios árboles, la idea de un rescate se iba quedando en los camiones y ya nadie se resistía.
AL final nos adentramos a la bodega siendo guiados con un hombre con una metralleta, caminamos entre pasillos hasta que llegamos a una gran puerta como la de los auditorios y al adentrarnos descubrimos un cuarto gigantesco en donde nos habían metido a todos.
El cuarto era de alto de lo que serían dos o tal vez tres pisos, en las orillas, probablemente un piso más arriba habían pedazos de suelo del ancho de una persona desde el cual ellos nos observaban con sus pistolas amenazantes y justo en frente a todos había otro tramo en donde nosotros alcanzábamos a distinguir desde abajo una gran silla.
Tsuruga-san había llegado hasta ese lugar y nos observaba a todos desde arriba con superioridad.
-Sean bienvenidos, permanecerán aquí hasta que se decida el mejor momento para que actuemos. En fin, que lo disfruten, pueden pudrirse si lo desean.
Valla cuan sarcástico nos había sonado su voz.
Varios días habían pasado y todo se había vuelto rutinario, dormir, despertar, volver a dormir. Comer comida apestosa y asquerosa que nadie disfrutaba pero que el hambre nos forzaba a tragárnosla.
El aburrimiento en general y la repugnancia hacia Tsuruga-san que siempre nos observaba mientras lo veíamos dormir y comer la comida con los olores más exquisitos y la cama más blanda y cómoda.
Realmente se estaba burlando en nuestras caras. ¿Qué necesidad tenía de mostrarnos lo bien que la pasaba?
Varios después ya sin la capacidad de contarlos, uno de los chicos de los que me había hecho amiga suya entro en pánico por no moverse y empezó a gritar y a moverse desesperadamente.
Tratamos de calmarlo pero había sido en vano. Tsuruga-san se había levantado molesto y con un disparo en la espalda lo silencio.
Enseguida dos hombres se lo llevaron como un bulto dejando la sangre como prueba y amenaza y tratándolo como un cuerpo en lugar de un ser vivo.
Probablemente Tsuruga-san realmente lo había matado y solo era un asesino observando sus presas antes de comérselas. ¿Qué acaso no nos deseaban vivos?
EL odio hacia Tsuruga-san no paro de aumentar siempre que alguien se veía un poco alegre él siempre acallaba sus risas con disparos que tal vez no mortales seguían siendo dolorosos.
Lo peor es que esas personas no recibían atención médica, solo por las noches después de sus gritos de dolor se les lanzaba un pequeño paquete con un poco de alcohol, gasas y vendas.
Realmente era algo inhumano, como perros que esperan el momento para ser vendidos y llevados a un lugar mejor.
Lo único bueno había sido que había encontrado a Mouko-san pero no hablamos, solo nos mirábamos y observábamos nuestro alrededor y para mi sorpresa varios días después Sho también se había acercado y se colocaba delante de nosotras casi como si nos protegiera, era algo realmente extraño.
Un día escuchamos una pelea y disparos mas no se supo lo que había pasado pues en cuanto todo se había calmado los hombres armados habían regresado como nada a sus puestos, nadie lo entendía y no es como si lo hubieran notado, pero yo si lo hacía.
Podía ver como Tsuruga-san siempre parecía más y más cansado y como si cada vez que salía de su silla de observación se fuera solamente para perder fuerzas.
Pero ya nadie sentía compasión por él al grado en que ya no les importaba y de vez en cuando le mandaban miradas de odio que el ignoraba.
Una noche mientras dormíamos se escucharon gritos por todo el lugar, por un momento había pensado que alguien estaba siendo reprendido pero al escucharlo bien lo había reconocido.
Era su voz.
Tsuruga-san gritaba y todos se empezaban a levantar con extrañeza y unos con saña.
El lugar en el que siempre estaba se encontraba vacío y las luces como siempre encendidas nos permitieron observar la escena con horror aunque parecía ser la única que lo sentía de verdad.
Lo golpeaban entre varios hombres y lo tenían sujeto con cadenas en las muñecas. Lo golpearon y lo dejaron ensangrentado un buen tiempo hasta que jalaron una cadena que estaba sostenida por el centro del lugar y amarraron a Tsuruga-san de la cadena que llevaba y lo lanzaron haciendo que se balanceara por nuestras cabezas un buen rato.
Parecía estar inconsciente y pequeñas gotas de sangre nos salpicaban cada vez que él estaba arriba de nosotros. Fácilmente hubiéramos podido detenerlo pues si levantábamos los brazos lo alcanzábamos pero nadie lo hizo.
AL final quedó colgando sin moverse como una piñata casi como si nos insinuaran que podíamos tomar la venganza que tanto deseábamos.
Uno de los chicos completamente molesto se levantó con los puños en alto y con las intenciones completamente claras. Esto no sería un espectáculo agradable en donde cantaríamos para que el turno de tratar de romper la piñata fuera de alguien más.
Aunque el proceso sería el mismo, sería realmente malo.
Algo andaba realmente mal. ¿Cuáles eran los verdaderos motivos detrás de todo? No se pensó más.
Era el momento de la retribución, el momento de pagar por los pecados cometidos.
