Esclavos del sexo

Dedicado a Sarah Nobili y mi otra lectora anónima.

Capítulo 3

Tan pronto como volvió a aparecer en la planta baja después del desayuno, el padre llamó a Alice a su estudio. El aire ansioso de su madre y la ausencia de lord Masen en la mesa del desayuno la habían puesto nerviosa. ¿Su padre lo habría echado luego de presenciar el abrazo más que ocasional de la noche anterior? Alisó la falda de su mejor vestido de día en muselina azul y se pasó la mano por el cabello trenzado. Cuando su padre le ofreció entrar, esperaba ver a lord Masen, pero no estaba allí. Su sonrisa desapareció. ¿Se había marchado sin decir adiós? Su madre entró detrás de ella a la sala y cerró la puerta. Ella saludó con la cabeza a su padre, pero él no le respondió.

-Siéntate, Alice, hay algo que queremos hablar contigo. Después de una mirada de desconfianza hacia su madre, Alice se sentó.

-Lord Masen ha pedido tu mano en matrimonio. Miró fijo a su padre. No estaba segura de haberle oído correctamente. ¿Por qué se veía tan serio, y por qué su madre parecía triunfante?

-Por supuesto, rechacé su ofrecimiento. Creo que es un marido mucho más apropiado para Emily o Charlotte. « ¿Por qué? ¿Qué sucedía con ella?» Su corazón latía a un ritmo tembloroso.

-¿Y lord Masen estuvo de acuerdo con tu decisión? -tenía que preguntar. No sabía si sentirse ofendida por su ofrecimiento o encantada de que la hubiera elegido antes que a sus hermanas. Al menos Charlotte estaría contenta.

-No -murmuró su padre - Rehusó ese honor. Alice casi se levanta de la silla.

-¿Entonces supongo que se marchará?

-Por desgracia, querida, la situación no es tan simple. -Su padre se frotó los ojos y se puso las gafas.

- Tu madre me ha recordado muy bien que tengo poca elección en esta cuestión. Alice le echó una mirada a su madre.

-Lo que intenta decir tu padre, querida, es que necesita dinero desesperadamente. No puede permitir que lord Masen se marche. Alice no tenía que preguntarle a su padre si eso era correcto; podía ver la veracidad de lo dicho en su rostro angustiado. Observó que sus manos apretadas comenzaron a temblar. ¿Jasper la deseaba? Una mezcla de alegría y agitación corría por sus venas. Le pedían que asegurara la supervivencia financiera de su padre contrayendo matrimonio con un hombre que la intrigaba y la excitaba. El calor inundaba sus sentidos, incluso aunque intentaba parecer seria y tranquila. Al fin tenía la oportunidad de experimentar la vida más allá del sofocante mundo que definía su madre.

-La familia de lord Masen tiene muchas influencias -la madre de Alice aún hablaba - Tiene vínculos con la nobleza rusa y la británica. Su madre en verdad era una princesa auténtica. ¡Imagínate! Estarías a punto de recibir una posición muy elevada en la sociedad. Espero que no olvides a tus hermanas cuando estés en posición de ayudarlas a que se casen bien... Alice se puso de pie con rapidez.

-Por supuesto que contraeré matrimonio con él, padre. Lo considero mi deber. Deseaba reír mientras su cuerpo se regocijaba con la mera idea de acostarse con Jasper con regularidad. Durante su corta pero excitante visita, la había obligado a verse como una mujer que necesitaba que un hombre la tocara. Los hombros de su padre cayeron y se cubrió el rostro con las manos.

-Quizá quieras ir a buscar a lord Masen y contarle tu decisión. Creo que está desayunando en su alcoba. En los pasillos desiertos, Alice se levantó las faldas y giró con rapidez hasta sentirse mareada. Cuando recuperó algo de compostura, se dirigió a las escaleras. Delante de la puerta de la alcoba de lord Masen, dudó. Nunca antes había entrado a la habitación de un hombre. No era del todo correcto. ¿Por qué su padre la había enviado allí arriba sola? Era como si se sintiera demasiado avergonzado para enfrentarse a lord Masen él mismo. ¿Su matrimonio no debería ser una ocasión de alegría? Le dio un golpecito a la puerta y la abrió. Lord Masen estaba sentado sobre un lado de la cama poniéndose unas altas botas de piel negra. Tenía el chaleco azul aún desabotonado y el pañuelo de cuello desatado. Sus manos se curvaron en puños. Cuando la vio, se levantó e hizo una reverencia.

-Señorita Brandon.

-Lord Masen. Alice entró al cuarto. La luz del sol estampaba la alfombra descolorida y hacía que las motas de polvo danzaran. No parecía precisamente contento de verla. Bajo la luz brillante de la mañana se veía más viejo, más inflexible y menos sensible. La duda inundaba su alegre seguridad. ¿Cómo podía sacar el tema? Abrió la boca para hablar. Él le dio la espalda y caminó a zancadas hacia el espejo para atar su pañuelo de cuello. Ella observaba sus hábiles de dos ensamblar las dobleces intrincadas y los nudos y sujetarlos con un alfiler con un diamante. Encontró su mirada en el espejo y la mantuvo.

-Señorita Brandon, si vuestro padre os envía aquí para pedirme dinero, podéis decidle... –

¡Señor, no lo ha hecho! -Alice lo interrumpió. De repente le fue imperativo expresar su opinión - Me envió a aceptar vuestra propuesta de matrimonio. Sus dedos quedaron inmóviles en el pañuelo, y se volvió para mirada.

-¿Hizo qué? -Su sonrisa volvió, la que siempre parecía mofarse de ella

- ¡Maldición! Debe de estar más desesperado de lo que pensé. Alice se puso tensa. ¿Cómo se atreve a suponer eso de su padre?

-Estáis equivocado, milord. Sucumbió ante mis súplicas de contraer matrimonio con vos. Yo soy la que se lo rogó.

-¿y qué hay de vuestra lealtad hacia vuestra hermana Charlotte? ¿Está tirada llorando en su cama porque le habéis robado a su potencial esposo? Se encontró a sí misma mirándolo con enfado.

–A pesar de vuestra idea exagerada de vuestra propia importancia, Charlotte está enamorada de otra persona. Se dirigió a zancadas hacia ella, y ella resistió la tentación de retroceder. Colocó sus dedos debajo de su barbilla y levantó su rostro hasta poder verle los ojos.

-¿Rogasteis por mí?

-¿Por qué no habría de hacerlo? Me habéis mostrado los placeres de ser una mujer. -Alice le devolvió la mirada. Sus palabras audaces no eran una absoluta mentira para proteger la reputación de su padre.

-Por Dios, os haré rogar. Él bajó su boca hasta la suya. Ella gimoteó cuando él introdujo su lengua en el interior de su boca. Abrumada por la textura áspera de su lengua y sus dientes, se aferró a sus hombros para anclarse a sí misma contra la tormenta embravecida de su ataque. La arrastró más cerca hasta que se tocaron desde la boca hasta los pies. Su erección presionaba con firmeza contra su estómago. Ella luchó contra el impulso de envolver sus piernas por encima de sus caderas, empujar contra él e imitar el ritmo latente de su lengua con todo su cuerpo. Apartó su boca de la de ella y la sostuvo a la distancia de un brazo.

-Señorita Brandon, ¿me haréis el honor de contraer matrimonio conmigo? Lo miró fijamente e imaginó pasar el resto de la vida en su cama.

-Sí, lord Masen, lo haré.

Bueno acá otro capítulo gracias a las que se tomaron el tiempo de dejarme un review.