nuevo capítulo, espero les guste.
:D
Capítulo 4
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"El herrero"
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"Esto es Berk, el mejor secreto guardado de… ¡de todas partes!, ¿qué hace más especial a este montículo de piedras mojadas a otro montículo de piedras mojadas? Es lo que quisiera saber…"
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— ¡Hiccup!
Un soñador muchacho de cabello castaño se sobresaltó de su lugar con el grito de un hombre robusto de cabello y bigote rubio al cual le faltaba algunos miembros de su cuerpo, al igual que a él.
—¿Otra vez hablando solo?
—Se le llama "pensar" Gobber, algo que sé que no se da mucho por aquí.
Explicó el llamado Hiccup corriendo por toda la forja con un pedido de espadas que se supone debería de estar afilando.
—Pues deberías de pensar en cómo acabar ese pedido ¿por qué adivina quién llegó?
Acto seguido, el llamado Gobber abrió las ventanas de madera mostrando a unos fieros vikingos que esperaban por sus armas.
—¡Dioses Gobber cierra eso!
—Demasiado tarde pescadito. —rio el burlón herrero maestro, cuando toda su clientela se adelantó a la ventanilla como una manada de yaks hambrientos.
Fue una mala tarde para el joven herrero.
Después de afilar, dar miles de explicaciones, recibir amenazas de muerte de todas las formas posibles y contentar a la clientela con descuentos, el herrero se permitió descansar de todo ese ajetreado trabajo.
—Por los dioses, ¿por qué los soldados y cazadores no podrán mantener sus espadas y hachas afiladas al menos una semana? —se quejó dándose un masaje en los hombros.
—Son soldados, tú lo has dicho. —respondió su maestro pasándole un tarro con hidromiel. —Destruir está en su naturaleza
—Debería haber más que eso, debería haber algo más para…
—¿Ti? Pudiste ser parte de su grupo.
— ¿Con esto? —mostró Hiccup la prótesis en su pierna izquierda.
Su maestro se contuvo de opinar, pues él estaba en la misma situación, cuando fue catalogado como loco después de que contó que por causa de un monstruo extraño había perdido sus extremidades cuando había ido a pescar.
—Deberías estar alegre de que al menos el jefe Drago nos concedió esta forja para ganarnos la vida. Pensé que después de la muerte de tu padre se la daría a alguien más.
— ¡Pero yo no quiero está vida! Y tampoco ser una soldado o cazador… quiero… quiero…más que está vida provincial.
—¿Cómo qué? —preguntó Gobber tomando su bebida, su alumno parecía tan inspirado que incluso pensó que podría convertir el momento en una especie de musical, pero en lugar de eso el muchacho sólo dio una largo suspiro.
—No sé, salir de aquí… ver qué hay en el más allá.
—Interesante muchacho, pero mejor guárdate tus ideas para ti mismo, ya sabes qué aquí somos muy "provincianos". Tómame a mí como ejemplo.
—Yo si te creo en lo que te pasó y en lo que viste…—dijo disimuladamente.
—Deliré Hiccup… nada de eso fue verdad, por tú bien ¡no hagas locuras!
Lo tomaré en cuenta—dijo el herrero cohibido por la actitud tan seria de su maestro. —Bueno…. Creo que iré a caminar un momento por los alrededores antes de la cena. ¿Le avisas a mamá?
—Seguro, tengo mucha hambre que me comería cualquier cosa que ella cocine.
Ambos herreros se levantaron de su asientos, se estiraron y tronaron unos cuantos huesos, al salir de la forja cada quien tomó un rumbo distinto.
Hiccup Haddock III, de 21 años de edad, uno de los dos herreros de la única forja de Berk, caminaba por el pueblo ensimismado en sus pensamientos, la gente solía verlo raro, ya que desde pequeño mostró una complexión poco característica a comparación de todos los guerreros que solían habitar esa isla, además de tener una forma de pensar distinta.
Porque en Berk, donde quiera que uno volteara a ver siempre había un cazador o soldado; todo un grupo de hombres a cargo del "supremo jefe": Drago, como lo veneraban ellos, este jefe que aunque tenía un carácter de los mil demonios mantenía al pueblo bajo estricta vigilancia y por eso cualquier enemigo que se atreviera a atacarlos acababa mal, era un hombre que gozaba de una buena fortuna gracias a los pobladores que daban sus respetos a él, y con el cual apoyaba a los desdichados como Hiccup y Gobber.
Generalmente a los varones de la isla, el jefe le imponía su profesión, en su mayoría todos terminaban siendo cazadores o soldados, (los puestos de máximo rango) pero también había pescadores, taladores, mineros, y como en el caso de Hiccup: herrero; mientras que a las mujeres siempre y cuando tuvieran un rango inferior al del varón podían seleccionar la profesión de su elección, siendo el más alto rango el de una guerrera valkiria, como las llamaban, o lo más respetado, una sacerdotisa o "Seid" seguido de las curanderas.
Y dado a cómo funcionaban las cosas en Berk, Hiccup Haddock no estaba satisfecho con su estilo de vida.
—Debe haber más que esta vida provincial. —resopló con fastidio y tan ido estaba en sus pensamientos cuando chocó inevitablemente con otro habitante de la isla.
Hiccup ni siquiera tuvo tiempo de ver con quién había chocado, pues fue bruscamente empujado contra el suelo.
—Pero que tenemos aquí… Hiccup Haddock "una pierna" III. —se burló el mejor cazador y soldado de la zona: Viggo Grimborn. —Lamento haberte empujado, pero creía que era un mosquito fastidioso el que se me había acercado.
—Descuida, seguro que fue eso. —respondió Haddock con sarcasmo sacudiéndose la tierra del pantalón. —Me voy. —dijo sin más y pasó de lado.
—¡Espera! Nuestra contienda no acaba quiero la revancha en mazas y garras.
El herrero resopló con fastidio, desde un inocente juego de mesa, en el que él resultó ser el ganador, no había podido quitarse al cazador de encima, pues Viggo Grimborn, hasta su llegada, era conocido como el mejor jugador y estratega del famoso juego.
—Me encantaría Viggo, pero ¿sabes? Tengo otras cosas que hacer… así que…
—¡Mi hermano te pidió la revancha! —intervino el enorme hermano mayor de este, tomando al muchacho por la camisa.
—¡Por los dioses quieren dejarlo en paz! —una voz femenina se hizo escuchar.
Al girarse Hiccup se dio cuenta que se trataba de sus mejores amigas, Camicazi y Heather, ambas miembros de las guerreras valkirias, y quienes se encargaban en parte de ver que todo estuviera bien por los alrededores.
—Por dios Ryker, las señoritas tiene razón, suelta al muchacho. —ordenó Viggo con la hipócrita amabilidad con la que se caracterizaba.
El hermano mayor de este dejó caer a Hiccup, quien de nuevo cayó de sentón en el suelo, su trasero empezaba a resentirlo.
—Pero piénsalo Hiccup, si aceptas darme la revancha pues no sé… tal vez pueda interceder ante Drago por ti, para que te deje ir a las exploraciones que yo y el resto de los cazadores hacemos.
Aquella propuesta hizo tic en los oídos de herrero, que estaba siendo ayudado a levantarse por las chicas.
—¿Qué dices?
—Una apuesta mi estimado Hiccup, gáname y te dejaré subir a mi navío para que salgas de esta isla.
—¿Y si yo pierdo?
—Yo ganaré la satisfacción de ser el mejor en mazas y garras…—lo miró de arriba hacia abajo. —Y tú… pues más patético no podrás ser, ya vives en la humillación, así que supongo que dará lo mismo para ti.
El herrero tronó los dientes, generalmente la gente del pueblo se atribuía el derecho de insultarlo sólo por la posición que Drago le había dado.
—Hiccup basta, no tienes por qué aceptar. —intervino Heather.
—El que no puede con la humillación es otro. —escupió Camicazi con rencor.
—Señoritas, les pido por favor no intervenir esto es sólo cosa de hombres ¿no, Hiccup?
El muchacho sonrió de lado.
—Por supuesto, y acerca de tu propuesta ¿Podría pensarlo?
Viggo frunció el ceño, su contrincante de juegos parecía tener algo en mente, pero el cómo rival honorable (que pretendía ser) le concedió aquella petición.
—Te doy hasta mañana, a medio día… si la respuesta es un "sí" habrá un tablero listo para nuestro encuentro y si no aceptas….
—Lo sé, lo sé, soy un cobarde bla bla, fue sólo suerte la otra vez, bla bla bla, ya me sé todo lo que has dicho sobre mi Viggo, así que descuida.
Dejando ya las cartas sobre la mesa, los hermanos cazadores se alejaron de la escena, dejando al herrero con las dos chicas.
—Hiccup, ¿estás loco? ¿Qué quieres? ¿Nunca quitártelo de encima? —preguntó Heather.
—Porque ya sabemos que le vas a ganar, y él se va a obsesionar aún más. —concordó Camicazi.
—Descuiden, no será por mucho tiempo. —siguió el herrero con su caminata.
Las dos guerreras lo siguieron, conocían a ese chico desde niños, pues tenían la misma edad, y sabían lo ingenioso e imprudente que podía ser.
—Hiccup, ¿podrías decirnos qué es lo que te pasa? —trató de detenerlo Heather.
—Sí, últimamente estás en las nubes… ¿acaso estás así porqué hoy se cumple un año de…?—miró Camicazi su pierna.
—No, claro que no…—detuvo Hiccup su andanza para también mirar a ese pedazo de hierro que ahora formaba parte de su cuerpo. —Es sólo que estoy tan fastidiado, es decir "Berk"… —resopló. —¿en serio no hay más que esto? —preguntó viendo al cielo.
Tomó asiento en un tronco que los vikingos usaban como banca sin dejar de suspirar y mirar al cielo.
—Ay Hiccup, en serio a veces no sé qué pasa por tu cabeza, eres tan raro —opinó Camicazi sentándose a un lado de él.
—Lo mismo pienso. —dijo Heather tomando asiento a su otro extremo. — Tal vez te sientes así porque el jefe Drago te dio ese puesto y tú esperabas ser algo más como…
Y de repente como si un destello de luz se atravesara frente a ellos, pasó el más galante, fiel y mejor soldado de Berk.
—Eeeeeeret. —suspiraron las dos chicas al mismo tiempo con los ojos brillantes, mientras enmarcaban el perfecto rostro del soldado en un marco lleno de flores.
Hiccup se asqueó con ambas chicas o más bien con el varonil hombre que tenía embobadas a sus amigas.
—Chicas… quisieran concentrarse.
—Oh, es tan perfecto…—suspiró Heather sin quitarle la vista de encima—Y sólo es cuatro años mayor que nosotros.
—Hoy ayudó a una ancianita para bajar a su gato de un árbol, fue tan lindo. —contó Camicazi ensoñada.
—Eh… chicas… ¿creía me aconsejaban?
—Hiccup cállate… sólo falta unos momentos para que se pierda de nuestra vista. —pidió Heather dándole manotazos.
—Si es que no me voy y lo persigo. —planeó Camicazi con una sonrisita malvada.
—¡No te atreverías! —exclamó Heather para retar a su amiga y rival de amores.
—¡Pues sí lo haría!
—¡Chicas, por favor! —intervino Hiccup haciendo réferi entre ellas
Pero de repente su propio rayo de luz lo deslumbró tal como había pasado con sus amigas, pues a unos metros de donde se encontraba el galán de sus amigas se acercaba la chica catalogada como la más hermosa mujer de Berk.
—Liris….—suspiró embobado.
Fue el turno de Camicazi y Heather en tratar de despertar a su amigo, pues este parecía que se había ido a otro mundo, y como no, cuando vieron quien se acercaba, la nombrada Liris, de estatura promedio, cuerpo delgado, hermosos ojos verdes como esmeraldas y cabello castaño claro, conocida por ser la que tenía encantando a la mayor parte de los varones de Berk por su belleza, delicadeza y por ser muy misteriosa.
—¡Ay, ni está tan bonita! —se quejó Camicazi cuando vio a su rayo de luz conversando con la chica.
—Y es muy rara. —opinó Heather también viéndola con recelo, pues Eret y ella se llevaban muy bien.
—Quieren callarse. —dijo Hiccup aun embobado con ella.
—Oye Hiccup si tanto te gusta, porque no eres más como….ahhh Eret. —aconsejó Camicazi. —Así ella te hará caso, y a mí me quitas a una rival de encima.
— ¡¿Disculpa?! —exclamó Heather ofendida. —Es: "nos quita".
—Uy… lo siento, pero ¿qué dices Hiccup?
—Ja ¿ser como Eret? Ni quien quiera… para andar se bonito por todos lados y hablar raro, no gracias.
Ambas chicas gruñeron, aunque fueran amigos, no podían permitir que Hiccup se burlara de su hombre soñado; sin embargo se abstuvieron de darle una paliza, pues el rayo de luz de su amigo ya había terminado de hablar con Eret y ahora iba en dirección a donde ellos estaban.
— ¡Ándale, habla con ella! —empujó Heather. —Confiésale lo que sientes.
—Nosotras no iremos—susurró Camicazi nada discreta, pues corrió como correcaminos llevándose de un estirón a Heather, para ocultarse detrás de una de las cabañas.
—Hola Hiccup. —saludó la chica con una sonrisa.
—Eh…ah… eh… hola Liris, hola, hola. —saludó este torpemente.
—Justo te estaba buscando.
—A…a….¿a mi? —dijo balbuceando.
Camicazi y Heather estaban que se destrozaban la cabeza contra la cabaña al ver a su amigo tan torpe.
—Sí, a ti. —rio. —quería saber si le podías dar filo a mi cuchillo de cocina… ya no corta como antes. —explicó mientras le mostraba el utensilio el cual estaba envuelto en un pañuelo.
—Ah… déjame ver. —Hiccup sintió un extraño alivio y una oportunidad de conversar con su dama soñada. —Vaya, si está muy desgastada, eh… si tienes tiempo puedo abrir la forja y afilarla.
—¡Oh no!, sé que ya está cerrado, no alcancé temprano, vi que había mucha gente, sólo te la quería dejar de encargo, puedo pasar mañana temprano sin problemas.
—No es para nada molestia, anda vamos…—invitó Hiccup.
Liris aceptó con una sonrisa y se dejó guiar por el herrero rumbo a la forja, mientras que Camicazi y Heather brincaban emocionadas detrás de la cabaña al ver que su amigo había tenido éxito con la chica.
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Una vez en la forja, Hiccup invitó a sentarse a la chica en un banco (que limpió previamente) mientras él sacaba una piedra para afilar el cuchillo.
—Este lugar es interesante. —observó Liris a su alrededor. —Es muy cálido.
—Demasiado para mi parecer, es el resultado de que el horno este encendido casi todo el día.
—Debe ser agradable como quiera trabajar aquí, es decir, durante el invierno debe tener sus ventajas… eso creo.
—En eso no te equivocas. —sonrió Hiccup aun su labor de afilar el cuchillo. —Aunque…
—¿Aunque?
—Bueno… es que me gustaría hacer algo más que esto, es decir, ya lo hacía desde niño desde que mi padre murió, luego el accidente de mi pierna.
—Comprendo…—interrumpió Liris. — Debe ser difícil que el jefe Drago te haya impuesto este trabajo, sólo por tu condición.
—Sí, pero ya que, aunque no me guste creo que aún hay razones por las que me gusta Berk, es decir tiene sus cosas buenas…—dijo viéndola con timidez. — ¡Listo! Ya quedó.
—Perfecto. —admiró la chica el filo en su cuchillo. — ¿cuánto te debo?
—Ammm, nada… en agradecimiento por haberme escuchado.
Liris sonrió con gentiliza.
—Entonces supongo que aún no he terminado de pagarte, ¿quisieras salir a caminar? Me da la impresión de que quieres seguir conversando.
—Eh…em… claro… si tienes tiempo. —respondió Hiccup sonrojado.
—Sí, además que hay algo que quiero decirte también. ¿Podemos caminar en el bosque?
Hiccup asintió rápidamente y ese comentario de: "Yo también quiero decirte algo" lo hizo fantasear con cierto amor que podía ser correspondido.
Con el plan hecho, ambos salieron de la forja en dirección al bosque, que inicialmente era marcado por un sendero, que terminaba después en una profundidad absoluta de belleza natural.
Durante todo el camino por el sendero, ninguno de los dos dijo nada, no fue hasta que tuvieron más dificultad con el camino que empezaron a conversar.
—Supe que Viggo te retó a un juego de mazas y garras. —comentó Liris mientras era ayudada por el herrero para bajar unas rocas.
—Pfff… ya me lo esperaba, ese hombre no es más que un busca problemas.
— ¿Aceptarás?
— ¿Debería?
—Bueno, lo que apostó es bueno, pero lo que tú tienes en mente es mejor… así que sí deberías de aceptar.
— ¿Qué? —El comentario descolocó a Hiccup, pues Liris parecía estar enterada del plan que no le había dicho a nadie más.
— ¡Esto es precioso!
Y sin darse cuenta habían llegado a la orilla del bosque y de la isla, donde el sol estaba a punto de perderse en el horizonte. El más allá, como lo llamaba el herrero. Hiccup se perdió en el hermoso atardecer al igual que su compañera, a la cual reconsideró, ya que ahí, en ese lugar, no parecía haber un lugar más perfecto para una declaración.
—Liris. —tragó saliva.
La chica dejó de observar el atardecer para observar al herrero; Hiccup cabizbajo comenzó a balbucear cosas, las palabras no salían, pero cuando levantó la vista para ver a su dulce compañera tomó el valor suficiente para expresar sus sentimientos.
—¡Liris, tú me gustas mucho!
Hiccup estaba totalmente enrojecido, y con el corazón alborotado, sólo esperaba que la respuesta de la chica fuera positiva, sí era así, no le importaría vivir en la inmundicia de Berk, siempre y cuando ella estuviera con él.
Sin embargo su compañera sólo sonrió levemente, alzó su mano para alcanzar su mejilla.
—Lo sé Hiccup. —confesó apenada. —Pero, lo siento, yo…
No fue necesario que terminara, Hiccup sintió el corazón desecho con ese "lo siento".
—No te preocupes…—trató de no verse destrozado. —La chica más hermosa de Berk de seguro ya tiene alguien más. —dijo rendido.
Sin embargo Liris lo negó y siguió acariciando su mejilla.
—De hecho era precisamente lo que quería decirte… lo que decidí más bien.
El chico alzó una ceja en señal de confusión.
—Hiccup ¿Sabías que no he escogido mi profesión? —preguntó rascando su cabello con nerviosismo.
—Pensé que eras como una vikinga cocinera… digo por tu cuchillo. —respondió con una risita.
—No, y de hecho esto no se lo he dicho a nadie, quería que fueras el primero en enterarse…
—¿Eh, de qué?
—De lo que decidí…
Liris se acercó a Hiccup, se puso de puntitas para contarle un secreto en el oído, Hiccup tuvo que agacharse para escucharla, y cuando esta le confesó su secreto comprendió porque no podía corresponderle.
—Oh.., Wow… ¡vaya! Es decir… wow… ¿una seid?
Liris asintió tímidamente.
—Vaya, eso sí que es una ¡gran sorpresa!
—¿Dedicar una vida a los dioses? —preguntó
—No sé, es extraño… pero si a ti te gusta… es decir, es lo que sientes que debes de hacer, ¡adelante!
—No esperaba menos de ti Hiccup. —sonrió Liris. —Por eso que quise contártelo primero a ti, ¿sabes?, nací con un don que nadie más tiene y que no puede caer en malas manos, al igual que tú…
—¿Qué?
Otra vez la conversación se tornó extraña para el herrero pues Liris no dejaba de verlo como si pudiera ver más allá de su mente.
—Puedo ver en partes tu futuro… y tú futuro no está aquí…—explicó esta tratando de divisar dentro de él. —Debes irte para que puedas desarrollar ese don tan especial que tienes también.
—Espera, me estás diciendo que ¿puedes ver el futuro? ¿y de qué don hablas?
—Algo así, la verdad no sabría explicarte bien, pero de algo estoy segura tú lugar no es aquí, por lo que debes de aceptar el desafío de Viggo y poner tu plan en marcha.
—Wow, ¿sabes lo que planeo?
—Sí, y sé que ganarás… y te irás…
—Vaya, esto es tan raro… te hubiera dejado hablar primero antes de mi vergonzosa declaración.
—Bueno, es que quería que lo hicieras… —contestó Liris con una risita. —Al menos para saber que se sentía.
—¿Y cuál es el veredicto?
—Se siente bonito, pero sólo hasta ahí, yo sé lo que quiero y para ti…—sonrió. —sólo te puedo decir que algo mejor te espera allá afuera,…una mujer mucho más hermosa.
Aquello dejó intrigado a Hiccup, saber mucho de su futuro lo empezaba a inquietar, algo que notó la misma Liris, ya que sus visiones no eran del todo claras.
—Me tengo que ir. —dijo una vez que la noche los alcanzó.
Liris caminó en dirección al bosque oscuro, seguida por Hiccup, ambos guardaron silencio durante el transcurso de regreso al pueblo. La primera preocupada de haber hablado de más y afectar el futuro del muchacho, el segundo decidido a aceptar el reto de Viggo.
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Al día siguiente, no fue necesario abrir la forja, para la noche anterior todos, incluyendo el mismo Drago, estaban enterados del desafío del mejor cazador de Berk contra el escuálido herrero. El jefe Drago había prestado las instalaciones del gran salón, pues no había nada más que disfrutara que un buen juego de mazas y garras, si es que este se llevaba a cabo, pues todavía faltaba que el herrero aceptara el desafío.
Las puertas del gran salón se abrieron a la par mostrando a Hiccup con su respectiva compañía: Su madre Valka, la cual se veía desgastada por el trabajo de lavandería que tenía, Gobber su maestro y mejor amigo, Camicazi y Heather sus amigas y defensoras.
Sólo ellos faltaban, tuvieron que hacer una vergonzosa entrada frente a todo el pueblo, los soldados y cazadores; Hiccup observó de reojo a la multitud viendo que también estaba Liris, esta asintió a su cabeza dándole a entender de qué aceptara, pero no quería dejarle todo al destino, ya que este podría ser incierto.
—Bienvenido muchacho. —Saludó Drago desde su trono.
—Jefe Drago. —saludó Hiccup y compañía con una reverencia.
—Nos enteramos de este interesante desafío, esperamos que lo acepte.
—Aceptaré Jefe, más desconozco si sabe los términos con los que se fijó este reto.
Drago frunció el ceño, alguien al parecer le había omitido esa parte, rápidamente Viggo intervino.
—Jefe Drago, le ofrecí al muchacho que podía acompañar a los cazadores a las islas vecinas, claro, sí ganaba.
—Bueno, sí es eso entonces…
—Debo replicar. —interrumpió Hiccup. —quiero doblar la apuesta…
—¿Qué? —gruñeron Viggo y Drago al mismo tiempo.
—Sí yo gano jefe Drago, quisiera que Viggo me concediera uno de sus navíos para viajar solo.
—¡¿Qué?! —gritoneó el cazador.
—A mí no me interesa las actividades de un cazador, a mí me gustaría ser más bien un explorador.
—¿Te quejas de tu actual actividad? —gruñó Drago al verse desafiado.
Valka rápidamente tomó el brazo de su hijo para que dejara de hablar tonterías, ni ella estaba enterada de lo que pretendía, y algo le decía que no debían desafiar al jefe.
—No, y le estoy muy agradecido jefe Drago, sin embargo creo que puedo hacer más que eso… descubrir nuevo lugares es lo que quiero hacer.
—Eso ya lo hacemos los cazadores. —opinó Viggo.
—Claro, y en la mayoría de sus incursiones no logran encontrar nada importante, salvo lo que destruyeron.
—Que muchachito tan pretencioso. —dijo Drago rascándose la barbilla. — ¿insinúas que puedes encontrar mejores cosas que mis cazadores?
—Con toda sinceridad jefe Drago, así es, no me importaría viajar más allá del horizonte para demostrárselo.
La gente dio un grito ahogado pues esos territorios nunca habían sido explorados pues creían que los barcos llegarían al fin del mundo y caerían en un abismo eterno.
—Hiccup basta… me dijiste que sólo sería un desafío, que era sólo una pequeña apuesta. —le susurró su madre al oído.
—Mamá, tranquila, luego te explico…entonces ¿aceptan el pago o no?
—Acepto. —dijo el sonriente Drago. — Es más, si ganas, yo mismo te daré uno de mis navíos, pero obviamente primero tienes que vencer a Viggo.
El mencionado cazador se tronó los huesos del cuello, como un guerrero que se preparaba para la batalla, donde el campo era un gran tablero de oro y sus soldados las piezas del juego, y así como en todas las batallas y guerras sólo podía haber un ganador.
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— ¡Nooooo! —bramó Viggo arrojando su última pieza del juego.
Después de un extenuante juego de casi tres horas, el rey vikingo había sido el ganador.
El incrédulo Hiccup, aun con la pieza del rey en su mano, no lo creía, había ganado y con todo a su favor había encontrado una manera de huir de Berk, y ver por fin el mundo.
Mientras tanto el jefe Drago gruñó con la perdida, pero después sonrió para sus adentros, ya que a su parecer ese muchacho podía localizar lo que sus cazadores hasta el momento no habían podido encontrar; y tampoco significaría demasiada perdida en caso de que fallara.
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Días después, en el muelle de Berk.
—Hijo, cuídate mucho. —apretó Valka a su "bebé" con fuerza.
—Madre, estaré bien… ya tengo trazada toda una ruta, si mis estudios de las estrellas no fallan no habrá que temer.
—Tengo miedo de perderte a ti también. —dijo con nostalgia, algo en esa mujer se había quebrado desde la muerte su esposo Stoick Haddock.
—Vaya, me parece increíble que realmente te vayas a ir, y en eso…—observó Gobber no muy convencido al navío que Drago le había dado, ya que este era muy pequeño a comparación de otros que el jefe tenía.
—A mi parece bien, es decir… sólo estaré yo…
—No tardes en volver…—deseó Heather angustiada.
—Espero que encuentres muchos tesoros. —animó Camicazi.
—Gracias a ustedes y buena suerte con el "guapetón" —se burló tratando de imitar el rostro presumido de Eret.
—¡Oye! —gruñeron ambas chicas.
—Creo que es hora pescado, el tiempo es ideal para salir a navegar. — se despidió Gobber dándole su mano al muchacho. —Sólo espero que no…
—No te preocupes Gobber estaré bien, y cuida a mi mamá…Camicazi, Heather también se las encargo.
—Sin problemas jefe. —bromeó Camicazi saludando como soldado.
Con una sonrisa Hiccup se subió al bote que ya estaba lleno de provisiones, desató el barco del muelle y elevó las velas para comenzar su travesía. Su familia y amigos siguieron despidiéndolo en cada momento, Hiccup casi los perdía de vista conforme más se alejaba, y en el último instante vio que Liris también había estado cerca del muelle, cubierta con una capucha y sutilmente se despidió de él con aquel misticismo que la caracterizaba.
Una vez sólo en el mar, Hiccup extendió un mapa que tenía apuntes de la información que le había sacado a algunos cazadores con el pasar de los años, y un punto en específico era su destino, uno que marcaba a un monstruo en el mar, el punto exacto donde Gobber había contado que había sido atacado por algo que sólo conocían en los historias de fantasías de Berk, algo a lo que llamaban: dragones.
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Nomen.
12 años después.
Un feroz rugido resonó dentro entre las paredes de un desgastado y viejo castillo. Los rugidos iban acompañados por el sonido de varios cosas rompiéndose, golpeteos en la madera, rasguños en la pared, gritos y más gritos.
—¿Ahora qué tiene BestiAstrid? —dijo un cansado furia nocturna de 12 años humanos, pero en años dragones un equivalente a 288 años.
—No lo sé, hace mucho que no hacía rabietas de ese tipo. —respondió una nadder de color celeste de la misma edad.
—Esperemos que se calle pronto, no deja dormir. —comentó Hookfang con fastidio, y otros dragones que también intentaban dormir opinaron lo mismo.
—Tal vez está así porque la invité al doceavo aniversario de liberación de humanos. —contó la animada Poppy de 22 años con una invitación que ella misma había hecho y que decía. "Ven a la fiesta aniversario de liberación de humanos", con todo y musiquita
—¡¿Qué hiciste qué?! —regañó Stormfly
—Que la invitó a la fiesta de aniversario de..
—Si escuche Cupper. —interrumpió la nadder al troll que desde, después de la liberación de humanos, se había apegado a la princesa.
—Ahhh yo pensé que se animaría, después de años de estar conviviendo. —justificó la princesa troll
—Esa hasta con el viento que sopla se enoja…ya déjenla hacer su berrinche. —dijo Toothless tratando de encontrar un posición cómoda en donde lo berridos de cierta bestia no lo molestaran, y los molestos cantos de los trolls.
—¿Hice mal? —siguió preguntando Poppy. — cada año los trolls hacemos esa fiesta.
—Y nos expones. —interrumpió otro pequeño troll de color opaco y mirada amargada. —No porque hayan pactado paz con la bestia nos deja exentos de su ira.
—Branch… también estás invitado, y por supuesto no conoces a Astrid, sólo intentamos ayudarla a romper la maldición, creí que con esto podría relajarse y ser más parte de nosotros….
—Tienes tan poca visión Poppy… pero allá tú, yo sí me alejaré, no quiero estar en el momento en el que esa bestia loca los mate a todos. —se despidió el sombrío troll rumbo al escondite en el que se metía cada vez que escuchaba a la bestia rugir.
—Me agrada el amargado ese. —rio Toothless aun batallando encontrar una posición cómoda.
—Pero que necios son todos, ¿Astrid nunca nos hará daño? Así lo pactamos ¿no? Ya que nosotros le ayudaremos a romper la maldición ¿verdad?. —dijo mirando a Stormfly.
—Eh…escucha Poppy, eres tan inocente y positiva que quizás ya olvidaste que a partir de que sea tu fiesta sólo quedará un año para romper la maldición, y creo que Astrid…
—Ay no…está perdiendo la esperanza.
La troll comprendió el porqué de la furia de la bestia, y quizás sí lo había echado a perder un poco (para no decir que mucho) miró con nostalgia hacia la torre más alta, donde ella se ocultaba y se escuchaba todo aquel ruido.
—Pero no hay que perder la esperanza… romperemos la maldición. —trató de animar Stormfly, una actitud que se le había contagiado de tanta convivencia con la troll.
Poppy asintió, y siguió repartiendo las invitaciones a la fiesta, le cambiaría el nombre a sólo "Celebración de la vida", para ver de esa manera si podía contentar a la gruñona bestia.
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Mientras tanto en el castillo, después de haber liberado la tensión y haber destazado por milésima vez unos muebles ya rotos, la nombrada bestia salió de esa habitación para ir camino a otra habitación.
El paso de los años y los aspectos de su cuerpo la hicieron sumamente ágil que podía saltar distancias enormes, impulsarse y colgarse de cola como fuera una cuerda, trepar paredes gracias a sus garras, lo que la ayudaba en el cumplimiento del propósito que le habían encomendado a la fuerza.
Llegó a la habitación que aunque quisiera tampoco podía dejar de vigilar, una que procuraba visitar al menos una vez cada seis meses, y que le recordaba una y otra vez los hechos del pasado y su forzado propósito de la vida.
La habitación estaba llena de estatuas, unas más viejas que otras, otras hechas trizas por el paso del tiempo, los de la gente más vieja; con tristeza vio que había perdido algunas, de ancianos que probablemente ya habían muerto como piedras. Mientras que la de los niños, ya eran unas estatuas adultas como ella lo era.
—Lo siento, pero creo que no lo lograré. —susurró con frivolidad. —Y sinceramente no son mi responsabilidad.
Y con aquella actitud pesimista cerró las puertas de esa habitación olvidada en el tiempo.
Continuará.
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Y bien, espero que les haya gustado la introducción de Hiccup, y el nuevo OC, que como dije era chica y que sería el amor platónico de Hiccup su nombre viene de Lis; que significa la flor más bella e Iris que significa "Esperanza", ambos dos tipos de flores.
Y aEret me lo imagino como calamardo Guapo para que se den una idea de cómo lo ven Camicazi y Heather. ¿raro,no? En fin muchos cambios, espero que sigan leyéndola.
Y ñaca ñanca el cazador será Viggo en su rol como Gastón, está igual de obsesionado con Hiccup XD.
Seccion de comentarios y dudas:
Alexandra: así es, está inspirado en la historia :v.
Vivi: jajajaa el próximo capitulo supongo será el primer encuentro, y como hubo un salto del tiempo también se darán posteriormente las explicaciones.
Lilu: pues ya están muertos, pero Astrid sigue batallando, poco a poco se revelará como es que ahora todos conviven.
Dragon viking: por ahí habrá otros muertos, no sé cuántos pero si lo habrá. Saludos.
Violeta: sí, así me los imagino y sí ve la de trolls para que veas la desesperante actitud que va a tomar Poppy, la princesa troll, tienes que verla!
Alba: Espero que te haya gustado la introducción saludos.
Mud chan: Wow fueron dos grandes reviews y los contestaré no te preocupes; iniciando primeramente por lo primero, si no hubieran pasado las cosas pues no hay historia, segundo: la verdad es que quería profundizar en el hecho de que el carácter se forja cuando niños, la actitud de Astrid la tome en base a experiencia propia, no es que me golpearan o algo por el estilo, sino que digamos que en base a ciertas experiencias que viví opté por tomar ciertas decisiones, (desde niña) algunas han ayudado en cierta forma positiva, otras no tanto, era lo que más que nada quería demostrar en el episodio, en cuanto a la edad, debo decir que fue un error técnico, inicialmente la haría al menos dos o cuatro años más grande, pero olvidé editarlo y pues así se quedó XD, sorry, además en cuestión a la edad también es porque después de haber visto a la bella y la bestia, creo que el narrador dice ("creo" porque nunca la he visto en español) que pasaron varios años, y se supone que la maldición terminaba a los 21 años, lo que me hace suponer que también la bruja esta lo juzgó siendo un niño y también la incoherencia de la historia, dicen que el príncipe (la bestia) la juzgó por su apariencia pero en la vida real, ¡dioses! si fuera un niño que fregados debe de andarle abriendo las puertas a un extraño, pero bueno como dijimos sino no habría historia, y no te creas en cuanto a la deidad créeme que ya no la verán igual, no por nada hablan del mentado pacto las criaturas, sólo habrá un reacio que ya sabemos quién será, o me imagino que sabes quién será, y también cuando hablo de los dioses trato de enfocarme un poco en mis creencias, es decir he leído el génesis y pues en la historia sabemos que hasta Dios ha tenidos sus equivocaciones, así al menos lo leo en cuanto al historia del arca de Noé, en el cual después de que Dios hace su desmadre con el diluvio aparentemente ve que está mal y promete ya no volver a hacer, digamos que es la misma situación aquí. En fin he ahí mis explicaciones por las que tomé las decisiones de la historia, espero que la sigas disfrutando. Saludos.
MeimiCaro: así hubo decepción y pues se la cobró con Astrid, malo o bueno? Pues como quiera iba a suceder. Saludos.
CharlieSantaRosa: Gastón igual a Viggo, sólo eso. Saludos.
Ashoffer: es más bien digamos un dragón humano, hibrido. Saludos.
Sebas: No sé todavía qué tan larga será, pero tendrá las mismas pautas que la bella y la bestia. Saludos, es bueno leerte todavía por aquí.
Alexa: jajaja gracias, cuando consigamos los derechos la animamos XD. Saludos.
Maylu: es bueno leerte por aquí otra vez, espero que te esté gustando. Saludos.
Sakura: buen en cuanto al paso del tiempo, aquí erraste, generalmente las tramas en cuanto a las personas que se convierten piedra así se quedan, pero aquí no, realmente las piedras están cambiando y como dijo Amaru morirán, quien sabe si se dejó entendido bien, pero en sí, las piedras están envejeciendo al compás del tiempo.
Evir: pues prácticamente lo pasa, es que siguen siendo piedra y viven siendo como tal, si son consientes… tal vez te enteres conforme pasen los capítulo. Saludos.
LadyAira: jajajaaj cómo hubiera sido otra forma, no se me ocurre nada XD Saludos.
Dly dragon: pues sí verdad, la culpa no lo tuvo del todo Astrid pero a toda acción corresponde una acción en sentido contrario, en cuanto a Hiccup espero te haya gustado su introducción. Saludos.
DarkHime: jajaja tranquila, ya con Hiccup todo será más relax, es bueno leerte en el panel otra vez, espero te haya gustado. Saludos.
Lady Berserk: jajaja espero te haya gustado el intro de Hiccup, espero seguirte leyendo por aquí.
A los favoritos, seguidores, lectores anónimos hasta la próxima.
03 de septiembre de 2017
