3º Empezando una nueva vida sin esperanzas.
Carlisle condujo el carro hasta prácticamente el final del pueblo, tal y como le había dicho el Sheriff, allí pudo observa una casa de una familia bien acomodada, era la única del pueblo que tenía un aspecto señorial, esa debía ser la casa de los Webber.
Carlisle bajó del carro solo y se acercó a la puerta, llamó con fuerza a pesar de tener miedo de a quien podría encontrarse al otro lado. Cuando se abrió la puerta lentamente, ante él apareció un hombre de mediana edad, rechoncho, con el peno negro empezando a tener canas, iba muy bien vestido y por su postura, estaba claro que formaba parte de la burguesía del lugar.
-¿Qué quiere?
-Verá, soy Carlisle Cullen, vengo de un viaje muy largo con mi familia, mi mujer acaba de dar a luz a dos criaturas y...- Carlisle fue cortado en seco.
-No me cuente monsergas y dígame a que viene.
-Debido al nacimiento de los pequeños nos vemos obligados a parar por un tiempo en este pueblo, el Sheriff me dijo que viniera aquí a hablar con usted, que podría ayudarme- Explicó rápidamente Carlisle antes de que volviera a cortarle.
Aquel hombre miró a Carlisle detenidamente, no parecía muy convencido de fiarse de él, sacó su reloj de bolsillo y lo miró detenidamente, se cogió el mentón y lo acarició con los dedos detenidamente, volvió a mirar a Carlisle y cerró el reloj.
-Le seré sincero, no creo que usted sea de fiar, no me fío de los forasteros, pero si el Sheriff los ha mandado a mi no tengo más remedio que atenderles- Dijo con fastidio- Tengo una casa pequeña a pocos minutos de aquí, está muy vieja y descuidada pero si la quieren es suya, eso sí, tendrán que pagarme por adelantado.
-Verá, no tenemos demasiado dinero, si se lo damos puede que no tengamos suficiente para...
-¡Me da lo mismo su situación, es lo que hay, si quiere la casa, iremos a verla de inmediato, si no la quiere váyase por donde ha venido y no me haga perder el tiempo!- El hombre se cruzó de brazos y miró a Carlisle con severidad.
Carlisle se quedó unos minutos en silencio, miró el carro donde esperaban Esme y los tres niños, no tenía elección, no podían seguir viviendo en el carro con dos niños de pañales, necesitaban un lugar donde establecerse.
-¿Puede enseñarme la casa? Puede que así me decida...
-Sígame- Dijo con seriedad caminando hacia el exterior.
Carlisle ayudó a Esme a bajar del carro y la cogió en volandas, Emmet se quedó en el carro al cargo de los dos pequeños. Carlisle siguió al señor Webber de cerca, esperando que Esme diera su visto bueno a la casa, él no quería aceptar algo que ella considerara impropio para vivir.
Desde fuera, la casa parecía totalmente abandonada, las paredes eran de piedra, el tejado estaba algo agrietado, tenía tejas sueltas y goteras, había mala hierba creciendo por todo el alrededor de la casa, los campos estaban totalmente plagados de insectos y la hiedra y el polvo cubrían las paredes de la casa.
No hicieron ningún comentario al respecto, prefirieron esperar a ver el interior de la casa, después de todo, en muchas ocasiones las apariencias engañan. Pero ese no fue el caso, tras haber entrado vieron que la casa era prácticamente una habitación, muy amplia, si, pero una habitación al fin y al cabo.
Nada más entrar, en el lado derecho había una cama grande junto a una ventana, y a pocos metros de esta una cama pequeña, en mitad de la gran habitación había una mesa con unas cuantas sillas, al fondo, junto a otra ventana estaban los estantes y lo que parecía la chimenea de la casa para cocinar.
Junto a la cocina había unas escaleras de madera que daban a un pajar en la parte superior de la casa, cubría media habitación. Y en la parte izquierda de la casa había montones de herramientas de trabajo para madera y para el campo. En la esquina más apartada de la habitación había unas cortinas, Carlisle tenía bien claro lo que había allí, un agujero asqueroso hecho en la madera y una palangana junto a un espejo.
-Eso es el aseo- Dijo el señor Webber sin reparo.
-Oh...- Dijo Esme intentando no mostrar su desagrado ante tal guarrería.
Esme miró a Carlisle, ella no estaba acostumbrada a vivir en lugares así pero sabía que no tenían muchas opciones y debían aprovechar todas las que se les fueran mostrando poco a poco, sin embargo, se imaginó viviendo allí con los niños y se le revolvió el estómago, ese no era lugar para unos niños tan pequeños.
-¿Entonces que? ¿Se quedarán en ella?
-La casa necesita varios arreglos de inmediato- Dijo Carlisle con la esperanza de que el señor Webber quisiera arreglarla para ellos.
-Si les interesa eso será problema de ustedes- Carlisle iba a reprochar, pero el señor Webber se le adelantó- En todo el pueblo soy el único que puede proporcionarles un alojamiento y este es el único que tendrán, así que si no les interesa pueden subirse a su carro y seguir su camino en lugar de hacerme perder el tiempo.
El señor Webber se cruzó de brazos esperando una respuesta rápida, Carlisle y Esme se miraron nerviosos, no podían continuar el viaje, necesitaban establecerse en un lugar fijo y ganar dinero, tenían a tres niños a su cargo, además, Esme necesitaba descansar, estaba débil por su huida, por el parto y por el viaje, no podían seguir viajando así sin más.
-Nos quedamos con ella- Dijo al fin Carlisle suspirando resignado.
-Bien- Sonrió el hombre satisfecho por lo conseguido- En la parte trasera, junto a los campos tienen un pozo con agua buena- Carlisle sacó su bolsa de monedas y pagó con todo lo que tenía en ella, el señor Webber caminó triunfante hacia la puerta- Que disfruten de su estancia en Forks.
Carlisle dejó a Esme sentada en una de las sillas de junto a la mesa y fue al carro a por los niños, poco después entró con Emmet a su lado y Edward y Alice en brazos. Se los entregó y volvió a salir, poco a poco fue entrando todo lo que tenía en el carro, ató el caballo a la puerta y entró con los demás.
Mientras Esme entretenía a Emmet contándole historias y Alice y Edward dormían en su regazo, Carlisle se puso manos a la obra, barrió y limpió toda la casa, lavó las sábanas de las camas, limpió los cristales, subió al pajar y acomodó toda la paja a un lado, dejando un pequeño montoncito más apartado. Una vez hubo acabado de arreglar la casa por dentro subió al tejado y tapó las goteras de manera provisional, al menos si llovía no se mojarían esa noche.
Al volver dentro, se sentó en una silla junto a Esme y Emmet, estaba agotado pero satisfecho, la casa parecía otra totalmente distinta.
-Se que no es la casa de tus sueños, pero al menos podremos apañarnos por ahora.
-Está bien así Carlisle- Le sonrió Esme- Ahora parece más acogedora, con unos arreglos y un poco de decoración podría llegar a ser una casa muy hermosa.
-Estoy de acuerdo- Carlisle le sonrió también, satisfecho de su cambio de humor- Emmet, ¿que te parece si tú duermes en la parte de arriba?
-¿En el pajar?- Los ojos del niño se iluminaron- ¿Como en nuestra antigua casa?
-Eso es, te he dejado un montón de paja para ti, se que te gusta mucho dormir allí.
-¡Gracias papá!- El niño abrazó a su padre con fuerza- ¿Puedo subir ya? ¿Puedo? ¿Puedo?
-Claro que puedes cariño- Le respondió Esme- Disfruta de tu cama- Emmet subió a toda prisa a la zona del pajar y se echó en su montón de paja riendo- ¿De verdad le gusta estar ahí arriba? Estará solo allí, sería mejor que durmiera en la cama.
-Emmet siempre ha querido dormir ahí, en nuestra antigua casa se escapaba en mitad de la noche para subirse al granero y dormir allí, así él está contento y nosotros tenemos sitio para poner a los pequeños hasta que mañana pueda hacer alguna cuna para ellos.
-Está bien- Esme no discutió con él, después de todo Carlisle conocía bien a su hijo, mejor que ella.
Esa noche comieron lo poco que les quedaba de las provisiones del viaje, y tras la cena, Emmet volvió a subir a su cama de paja, se durmió de inmediato, Carlisle subió a taparlo con una manta.
Al bajar vio como Esme metía a los niños en la cama pequeña.
-No, ellos dormirán contigo, en la cama grande- Le dijo cogiéndolos de nuevo y poniéndolos en la cama grande. Esme se quedó extrañada- Ya te dije que iba a respetarte, tú dormirás en la cama grande con ellos y yo dormiré en la pequeña.
-No es necesario Carlisle, ya estás haciendo muchos sacrificios, puedo dormir en una silla esta noche.
-¿Para que dormir en una incómoda silla si podemos solucionarlo como te he dicho?- Le sonrió acariciando su mejilla- Anda, ve y acuéstate, necesitas descansar y recuperar fuerzas, no te preocupes.
A pesar de estar cada uno en una cama, Carlisle y Esme se miraron a los ojos una vez estuvieron tumbados, las camas no estaban tan separadas como para impedir que se vieran, Esme le dedicó una sonrisa sincera a Carlisle, ese no era ni por asomo el hogar con el que ella había soñado pero era un hogar, y se lo debía a Carlisle.
Hola a todos, antes que nada, quiero dejar clara una cosa, hasta el capítulo 8 o 9, la historia se centra en Carlisle y Esme, después hará su aparición Bella y la historia se centrará en ella y en Edward.
Aclarado esto, ¿qué tal el capítulo? Se que es corto, pero si hay bastantes revies prometo subir otro mañana o pasado, con bastantes me refiero a al menos diez, de lo contrario, será el viernes el día de actualización.
Nos leemos pronto
