DISCLAIMER: ¡NARUTO ES MÍO!... JE, BUENO, SOLO ESTA HISTORIA ES MIA, TODO LO DEMAS ES DEL GRANDIOSISIMO MASASHI KISHIMOTO-SUPER-SAMA. (AUNQUE SASUKE ES MIO PERO SE LO PRESTO…)


LAS HISTORIAS QUE ESTÉN BAJO MI SELLO PERSONAL, ¡SON MIAS! PERO NO SOY EGOISTA CON SOLO PEDIR MI PERMISO SE PUEDEN PUBLICAR EN DONDE SEA, SIEMPRE Y CUANDO SE PONGA EL NOMBRE DEL AUTOR… (Azoe ó AzoeSmile)

PIDO EL FAVOR A CUALQUIER LECTOR QUE CUANDO VEAN ALGUNA HISTORIA MIA EN ALGUNA PÁGINA SIN LAS CONDICIONES ANTES INDICADAS, SEAN TAN AMABLES DE DECIRMELO POR FAVOR… ¡GRACIAS!


SIMBOLOGÍA:

-DIALOGO

-PENSAMIENTO

- CAMBIO DE ESCENA


Capítulo 4: El primer año siempre es el más difícil. (Parte 2)

-¿Puedes dormir? –la voz de Sakura se escuchó en el oscuro cuarto.

-… no. –contestó el niño que reposaba en el colchón improvisadamente puesto en el piso.

-¿Quieres hablar?

-¿De qué?

-De lo que sea, cuando no puedo dormir voy al cuarto de Naruto y platico con él de cualquier cosa y en poco tiempo me da sueño.

-Hmp, no soy bueno iniciando pláticas. Pregúntame algo.

-¿Qué color te gusta?

-Azul.

-¿Por qué?

-Hmm no lo sé pero el azul y el negro son los colores que más me gustan, ¿Y los tuyos?

-Rojo y verde.

-¿Y el rosa no te gusta?

-¿Lo dices por mi color de cabello?

-Sí.

-No, no me gusta precisamente por eso. Las niñas y los niños de la escuela se burlan por mi color de cabello desde hace mucho, por eso no me gusta.

-Es bonito.

-¿Eh?

-Tu cabello es bonito, ninguna otra niña tiene ese color es por eso que se burlan de él pero es bonito y solo tú lo tienes.

Sakura nunca había pensado de ese modo de su cabello, era verdad que su cabello era único, aparte de ser lacio y bien cuidado tenía un color único.

-Tienes razón. Creo que desde ahora lo dejaré crecer.

-Buena idea… estabas en lo correcto, ya me dio sueño.

-Buenas noches Sasuke.

-Buenas noches Sakura.


Pasó una semana y desde hacía tres días los hermanos ya estaban instalados en sus nuevos cuartos.

Era de mañana y Sakura desayunaba en compañía de su padre y Naruto, Kushina preparaba más desayuno para Itachi y Sasuke que recién entraban al comedor.

-Buenos días a todos. –saludó Itachi.

-Buenos días. –habló Sasuke.

-Buenos días chicos. –dijo Minato, Naruto dijo lo mismo, Kushina los besó a ambos en la frente y Sakura solo saludó con una sonrisa.

-Oh, ¿Hoy no hay escuela Naruto? –preguntó Itachi al ver a Naruto sin el uniforme puesto.

-No, hoy cancelaron clases por una junta o algo así. –respondió el rubio.

-Suerte. –dijo Sakura cerrando los ojos un poco molesta. Irónicamente ella obtenía siempre las mejores calificaciones en su clase pero no era un secreto para su familia que no le gustaba ir a la escuela.

-Vamos Sakura, ya es viernes esfuérzate. –animó Kushina.

-Sí mamá.

-Además, hoy iremos Naruto, Itachi y Sasuke por ti ya que inscribiremos a Sasuke y a Itachi en tu instituto ¿No te pone contenta eso?

-Eso sí. –respondió con un tono más alegre.

-Y tu guapo hermano te irá a dejar en éste momento al instituto ¿No te pone más feliz eso? –preguntó Naruto con ojos soñadores.

-Eso no. –regresó a su tono apático.

-Sakura-chan. –los ojos soñadores cambiaron a unos a punto de llorar.

-Vamos ya. –la niña se levantó de su asiento recibió un beso de sus padres. Se despidió de los hermanos con un movimiento de mano, aun era muy pronto para ella el tener contacto físico y ellos lo entendían. Los hermanos salieron de la casa.

-¿Y cómo es el instituto? –preguntó Sasuke.

-Es muy grande, Naruto hizo la primaria y secundaria ahí, es muy buena escuela. –respondió Kushina.

-Yo solo estaré un año, ¿Después a donde iré? –preguntó Itachi mientras tomaba jugo.

-A la preparatoria de Naruto. También es muy buena escuela.

-¿Ahí es donde conociste a mi mamá? –preguntó de nuevo Sasuke, Kushina lo miró y meditó la respuesta unos segundos.

-Sí, ahí nos conocimos e hicimos muchas travesuras y pasamos muchas aventuras. –respondió sincera con una sonrisa.

-Oh. –Sasuke tenía una leve sonrisa en su rostro, la respuesta de Kushina era como un bálsamo para él, saber de la juventud de su madre, recordarla e imaginársela en buenos momentos era definitivamente algo superlativo para él.


Sakura tenía el codo en su asiento y su cara reposando en su mano, su expresión era de total aburrimiento ya que las clases habían terminado antes de lo previsto pero no les tenían permitido salir de la escuela hasta que saliera el autobús escolar o el padre llegara por el alumno.

Hoy no había sido diferente a los demás días, las niñas de siempre la molestaban con el color de su cabello y los niños no paraban de decirle lo rara que era al no hablar y como siempre Sakura hacía oídos sordos, aunque en el fondo y sin que ella lo sintiera si le hacía daño.

Un niño se poso en la puerta del salón de Sakura, no se le hizo difícil el trabajo de encontrar a la peli rosa quién estaba hasta el frente espaldas a la puerta.

-¡Sakura! –la niña dio un leve brinco y se giró para ver a Sasuke.

-¿Sasuke? ¿Qué haces aquí? –la niña se acercó a él ante la mirada atónita de todos los compañeros y compañeras de clase de Sakura.

-Kushina te dijo que hoy vendríamos por ti ¿No lo recordabas?

-Oh sí, es verdad. –se rascó la cabeza.

-No lo recordabas ¿Verdad? –el niño cerró los ojos con resignación y Sakura solo rio nerviosamente. –Olvídalo, ¿En dónde está tu mochila?

-Ahí. –la niña señaló y Sasuke se adentró al salón como si nada, no le importaban las miradas de todos, siempre había llamado la atención de la gente a pesar de su corta edad. Tomó la mochila roja de la niña y se dirigió a la salida del salón.

-Gracias. –la niña le tendió la mano en espera de que Sasuke se la diera pero él negó con la cabeza. –Pero…

-Te la llevo, está un poco pesada. –le dijo comenzando a caminar con ella a su lado.

-Gracias.


Era lunes, la hora del almuerzo y Sakura sentía que agonizaba, el fin de semana había transcurrido normal, pero no era noticia nueva que los lunes fueran un infierno para la pequeña Sakura que odiaba la escuela.

-Uff, ¿Por qué no ocurre un cataclismo solo en el instituto? -susurró con los ojos cerrados.

-Sería bueno pero es un poco desconsiderado de tu parte teniendo en cuenta que es nuestro primer día de clase. –oyó la inconfundible voz de Sasuke, abrió los ojos y observó al niño que estaba sentado justo al lado de ella, en su mano tenía la caja con el almuerzo que le había dado Kushina y con su brazo libre imitaba la pose de la niña con el codo recargado en la mesa y su cabeza descansando en su mano.

-¿Qué haces aquí? –preguntó sin ocultar su sorpresa.

-Vengo a almorzar con tigo, no conozco a mis compañeros y no me gusta comer solo. –le dijo mientras abría la caja.

-Oh. –ella sacó su caja de su mochila y también la abrió, comían en silencio hasta que un niño se acercó a Sasuke.

-Oye, estás en mi lugar. –lo molestó y Sasuke lo miró con ojos fríos.

-¿Y? –no quitaba la mirada fría. –Solo estoy comiendo con Sakura, no me interesa en lo más mínimo tu lugar. –le dijo secamente provocando miedo en el niño.

-E… está bien yo creí que… -el niño decidió dejarlo así y se alejó.

-¿Por qué le hablaste así? –preguntó Sakura con cierta curiosidad, la mirada fría de Sasuke no pasó desapercibida por su radar.

-Porque ellos te molestan. –respondió normal abandonando la voz seca y la mirada fría.

Sakura sintió un leve bienestar, solo Naruto la protegía pero por la diferencia de cursos no podía estar tan cerca de ella como Sasuke y hacía mucho tiempo que no era defendida ya que Naruto estaba en preparatoria.

-Sasuke.

-¿Hmm?

-¿Podrías venir más a menudo a almorzar con migo? –preguntó con voz muy baja.

-Claro, ya te dije que no me gusta comer solo.


La escuela comenzaba a ser un poco diferente para la niña, Sasuke a diario iba a su salón para almorzar con ella, otra cosa que era diferente para Sakura era que sus compañeras comenzaban a hablarle, no se le hizo muy difícil a la ojiverde darse cuenta que a las niñas les agradaba Sasuke.

Sakura las ignoraba, ellas comenzaban a acosarla y como era de costumbre cuando alguien la acosaba ella huía.

Pasados más de 5 meses. Ya era una costumbre que Sasuke cargara la mochila de Sakura en el camino a la escuela, Minato dejaba a los tres en el instituto y Kushina iba por ellos en la salida.

Los meses seguían y extrañamente a Sakura comenzaba a gradarle la escuela, había salido de la monotonía, siempre almorzaba con Sasuke y a veces almorzaban con Itachi en el patio, el tiempo daba sus frutos y por fin el contacto físico se hacía presente dejando que Itachi la abrazara y Sasuke solo la tomaba de la mano, poco a poco, se convertían en miembros totales de la familia.

-Sakura. –era jueves y Karin, la primera en molestarla desde hacía mucho tiempo le habló. Como siempre y ante un extraño Sakura no habló, solamente la miró y con la mirada le expresó que continuara.

-Yo… quiero saber el nombre del niño que siempre viene al salón. ¿Es tu novio? –preguntó con cierto deje de celos.

-¿Mi novio? Tengo 10 años… -respondió un poco molesta. –si tantas ganas tienes de saber ¿Por qué no se lo preguntas tú? –le dijo señalando a Sasuke detrás de Karin, ésta volteó y se sonrojó al verlo.

-Más de 10 palabras a un desconocido, buen trabajo. –le dijo a la peli rosa aun sin moverse.

-Esto yo… yo soy Karin y quería saber tu nombre. –le dijo la niña peli roja muy nerviosa.

-Tsk, -hizo un sonido con la lengua ya que la bendita niña no se veía con intención de moverse escasos 10 cm para poder dejarlo pasar. -¿Si te digo mi nombre me dejas pasar?

-Sí. –respondió emocionada.

-Sasuke. –le dijo secamente y pasó de la niña para sentarse al lado de Sakura.

-¿Sasuke, no quieres comer con nosotros? De todas maneras Sakura nunca habla. –invitó la niña y Sasuke respiraba profundo para no hacer algo cruel.

-En vez de decirle "¿Sí te digo mi nombre me dejas pasar?" le hubieras dicho ¿Sí te digo mi nombre te desapareces de mi vida? –susurró Sakura.

-¡¿Qué dijiste bocona? –la peli roja desafió a Sakura y Sasuke no aguantó más, posó su brazo entre Sakura y Karin. Sasuke sabía que Sakura recibía comentarios crueles pero nunca había escuchado alguno, escuchar el abuso hacia Sakura le hirvió la sangre.

-Tienes 5 segundos para retractarte. –le dijo fríamente a la peli roja.

-¿Eh?

-Dejemos cosas en claro, no me importas en lo más mínimo, ni siquiera te conozco y por lo mismo no voy a permitir que nadie extraño la insulte… y espero que todos estos metiches lo hayan escuchado, ya estoy harto de que la molesten, próximo en decirle una sola ofensa tendrá muchos problemas con migo. –advirtió con mirada fría.


Había pasado una semana de eso.

-¿Sabes?

-¿Mmm? –Sasuke comía tranquilamente en el lugar al lado de Sakura de siempre.

-Desde ese día… ellos te temen y ellas te adoran. –dijo mirando alrededor.

-¿Ah sí? No me interesa.

-Eres bastante popular entre las niñas. –le dijo aún mirando a su alrededor.

-Siempre ha sido así, no entiendo porque.

-Por qué eres lindo. –le contestó normal volviendo a sus alimentos, ahora el que dejó de comer fue Sasuke, miró a Sakura con un leve sonrojo.

-Gracias.

-De nada.


Pasaron más meses e inevitablemente se vino la fecha del fallecimiento de sus padres. Ese día Sasuke e Itachi asistieron normalmente a la escuela pero en ambos se notaba un semblante distinto al de siempre.

El Uchiha como de costumbre se fue al salón de Sakura a la hora del almuerzo, no le habló, solo se sentó a comer.

-¿Estás bien? –preguntó por primera vez temerosa.

-No. –contestó seco sin dejar de comer.

La niña calló, se dedicó simplemente a comer, parecía que todo lo que había pasado en ese año se destruía y de nuevo comenzaban las presentaciones.

Sasuke terminó de comer, cerró la caja y se paró del asiento, lo acercó a Sakura, se sentó y recargo únicamente su cabeza en la mesa de Sakura.

-No debí hablarte así, lo siento. –le dijo más tranquilo sin mirarla.

Sakura no contestó, se limitó a solo acariciar la cabeza de Sasuke como acariciaba al señor Bob. Pensó que las palabras estaban de más y era mejor quedarse callada, ¡Y vaya que Sakura sabía de eso!


Al llegar de la escuela Kushina invitó a todos a rezar un momento por los padres de Itachi y Sasuke. Sin duda el primer año era el más difícil pero los demás serían mejores o al menos más normales.

Cada vez que sientas que la tristeza te persigue, déjala entrar a tu vida, que con ella aprenderás a ser fuerte.


Capítulo 4.

¡Nos leemos!