Digimon es propiedad de Toei.
Conjunto de drabbles y viñetas para el reto "Escribe a partir de…" del Foro "Proyecto 1-8".
Imagen #32 Sexy Jessica Rabbit. Midnighttreasure
4. Sin reglas
Takeru frunció el ceño cuando, por tercera vez consecutiva, su teléfono empezó a timbrar sobre su mesilla. Apartó los dedos del teclado, tomó el teléfono e intentó no sonar molesto. La risa de Hikari le dejó saber que había fallado:
—¿Interrumpo? —preguntó ella finalmente, cuando consiguió dejar de reírse.
—Había cogido algo de ritmo— dijo, intentando suavizar su tono.
Ella se rio de nuevo.
—¿Verdad que es fantástica?
—¿En dónde tomaste esa?
Hikari se rio de nuevo.
—¿Por qué? ¿Te impresiona la modelo o la ropa?
—Es muy sugerente— dijo Takeru y se sintió aliviado porque Hikari no estuviera viendo la manera en que él se sonrojaba.
—Si me lees lo que has escrito hasta el momento, puede que piense en contártelo.
Takeru dudó.
—Anda, un par de párrafos y ya está— Hikari era muy peligrosa. Con esa voz, suave y suplicante, podía obligarlo a hacer prácticamente cualquier cosa.
—¿Un par de párrafos? —repitió él y ella guardó silencio, consciente de que, con Takeru, a veces simplemente se podía llegar demasiado lejos en los intentos de convencerle de algo.
No se sintió decepcionada cuando él se aclaró la garganta y empezó a leer:
Era como estar en un mundo diferente. Lola estaba consciente de que apenas si había descendido un par de tramos de escaleras, pero el mundo, el mundo real, había quedado ya muy atrás. Este era un mundo distinto, uno en donde las luces de neón y los vestidos de seda roja formaban parte del día a día. Uno en donde el hecho de que había tenido que quitarse la ropa interior porque las costuras se remarcaban contra el vestido, era lo lógico. Lo evidente.
Se sentía nerviosa. En los últimos días había roto un montón de reglas que ella daba por supuestas y ahora que estaba ahí, mientras veía a las bailarinas bailar y girar en aquellos columpios de apariencia incómoda, lo único en lo que podía pensar era en que había caído de cabeza a un mundo en donde las reglas terrenales ya no se aplicaban.
Su cuerpo era suyo. Podía hacer lo que quisiera con él y, del mismo modo, podía dejar que otros hicieran lo que quisieran con él. Ella era su propia dueña. No más ataduras, no más límites. No más reglas…
Takeru se detuvo y esperó, pero Hikari no dijo ni una palabra.
—¿Sigues ahí? —preguntó al cabo de uno segundos.
—Sí— dijo ella aclarándose la garganta—. Estoy algo impresionada.
—¿Te he asustado?
—Sorprendido sería una mejor palabra. ¿Cuánto ha tardado en salir la historia de Lola?
—Me la he imaginado con solo ver la fotografía— dijo él.
Ella, al otro lado del teléfono, asintió.
—Hazme un favor y termina su historia. Quiero ver qué clase de cosas hace ahora que no tiene límites ni reglas.
Takeru rio, ligeramente cohibido.
—¿Elegiste esa fotografía a propósito? —preguntó él, curioso. Los cielos sabían la cantidad de problemas que le había dado, desde un principio, el explorar toda la temática de la sensualidad y la sexualidad.
—Ya veremos qué pasa con la fotografía de mañana— replicó ella y Takeru la imaginó sonriente. Ella colgó el teléfono.
Con un suspiro, Takeru volvió a su escritura.
Cuarto capítulo y ya resulta más sencillo el acortar las historias. Me gusta la dinámica de explorar imágenes con personajes distintos.
Si estás por ahí y leíste hasta este punto, te doy las gracias.
Saludos, E.
