Llegando con el cuarto, no desperen que poco a poco se ira poniendo todo en su lugar, no Adelanto porque entonces les contaria la historia, jajajajajajaja que malvada soy... bueno pues que sea una lectura agradable...


Capitulo.- 4

La primera semana en compañía de María había enseñado a Candy más de lo que hubiese podido aprender en su vida, no era como si con los Andrey no hubiese aprendido algo, "El" le había enseñado muchísimo, pero la había malcriado demasiado al no permitirle conocer el mundo tal como era, Annie y ella vivían en una burbuja de cristal donde no se permitía ni siquiera al aire despeinar sus elaborados peinados…literalmente.

Ahora, Candice vivía en la casa detrás del taller junto a varias jóvenes que al igual que ella habían sido levantadas de la calle y trabajaban para "Madame Mary", como era conocida María por las damas de la alta sociedad que acudían a su "casa de modas"…, ahí, aprendió que el bordado exquisito y delicado que aprendió bajo la enseñanza de la abuela Elroy, valía lo suficiente para comer durante un día entero sin parar, las damas quedaban satisfechas y admiradas del trabajo que con los hilos de seda daba forma a los detalles de sus trajes de noche, vestidos de día, los detalles femeninos de sus trajes de montar… o de las delicadas florecillas que bordaba alrededor y en sitios estratégicos de su ropa interior… las primeras veces se había escandalizado un poco al ver donde le pedía una mujer que bordara un par de rosas sobre el algodón de sus calzoncillos… y sobre todo porque en lugar de pedirlas en el mismo color que la tela para que fuesen discretas, la mujer las pidió en un tono rojo encendido… tal como sus mejillas cuando recibió aquel pedimento.

-Todo mundo tiene una doble cara…- le había dicho María en cuanto vio el sonrojo que la chica tenia y la clienta se hubiese marchado.

-Jamás pensé que una dama como esa pudiera llevar esa clase de detalles en su ropa interior…- murmuro con pena en un hilo de voz, haciendo reír a Madame Mary.

Cuando la labor del día terminaba ella y las otras jóvenes se retiraban por la puerta trasera y cruzaban un largo pasillo con dos puertas… una estaba al final, esa era por donde ellas llegaban a la elegante casa detrás del taller que las alojaba y donde dormían plácidamente en sus recamaras, no eran tan enormes o elegantes como la que le perteneciera en la mansión Andrey, pero a pesar de tener un tamaño modesto estaban decoradas con buen gusto, ella no necesitaba más, estaba contenta de haber sido bendecida a pesar del pecado que llevaba a cuestas por haber escapado de su familia tras un hombre que no supo ni quiso valorarla, del que no sabía ni deseaba volver a saber nada. La otra puerta del pasillo estaba en el centro de la pared derecha, y aunque pasaban frente a ella todas las noches… no se atrevía a preguntar a donde llevaba, María desde el primer día les menciono que no la cruzaran si no querían meterse en problemas y porque una vez dentro no habría marcha atrás… pero la leve música y las risas que salían de esta cada noche… estaban tentando su curiosidad.

Tres de las jóvenes que ayudaban en la tienda, se habían vuelto sus amigas, ellas al igual que Candice se retiraban a dormir en cuanto la tienda cerraba y trabajan turno completo cinco días a la semana, los dos días que restaban la tienda permanecía cerrada y ellas podían ir a donde quisieran, ella apenas cumpliría sus cinco días… y los dos que tendría libres aun no sabía que haría, no tenía ningún lugar al que deseara ir, quizá pasara a saludar y agradecer a Mary Jane… pero la anciana fue muy firme cuando le dijo que no volviera por nada… seguro sabía lo que decía, así que mejor le enviaría una nota agradeciéndole por todo. En la tienda tenían la ayuda de otras tres jóvenes, pero estas no iban a diario, sino que se presentaban un día sí y otro no… y entonces eran reemplazadas por otras tres chicas, pero estas seis eran más calladas y nunca salían a tender a las clientas, solo se dedicaban a coser y cortar telas en la parte trasera del taller… y algunas veces mostraban bastante falta de sueño… los círculos que rodeaban sus ojos eran muy notorios por el color obscuro y Candice se preguntaba si esas chicas tendrían otro trabajo aparte… debían mantener a sus familias?, o quizá lo que María les pagaba no era suficiente para que vivieran ellas solas…, ella por su parte no sabía que haría con el dinero…, María era muy bondadosa y ni siquiera les cobraba alquiler por las habitaciones, además les daba las tres comidas y les permitía elaborarse vestidos con las telas sobrantes, no eran muy ostentosos o elegantes pero si eran decentes… realmente no tenía en que gastar… quizá debiera ahorrarlo y usarlo para alguna causa benéfica.

-Otra vez le ha ganado el sueño a Ruby?...- María se ponía las manos en la cintura y miraba como una de las jóvenes que trabajaban en la parte trasera se había quedado dormida sobre la costura que realizaba.

-Creo que anoche la mandaron llamar, parece que uno de sus clientes regulares se presentó sin aviso después de que ella ya había atendido al del día…- contesto una joven con los ojos más azules que ella hubiese visto.

María hiso un gesto a la joven que respondió en cuanto vio a Candice entrar a la parte trasera llevando un rollo de tela y un libro de costura.

-Lamento entrar así pero es que no podía llamar y el encargo es de una de las hijas del conde de Pastria… lo exige para mañana, parece que tendrán una fiesta muy importante y su otro vestido no le ha quedado… dice que la tela ha encogido o que lo cortaron mal…- tratando de disculparse Candice hablo de prisa creyendo que María se molestaría por escuchar lo que no debía… sabía perfectamente que antes de entrar al cuarto de corte y costura debían llamar a la puerta.

-Está bien, no tienes que disculparte… en seguida voy a hablar con esa chica… si dejara de comer esos pasteles quizá sus vestidos no "encogerían"…- con un gesto divertido María cruzaba el taller para ir a tratar con la clienta… una de sus más fieles pero también de las más difíciles.

-Donde puedo colocar esto?- pregunto Candice y no pudo evitar observar a la chica a la que se habían referido como "Ruby", estaba completamente dormida… era una joven muy hermosa, tenía el pelo castaño claro y sus labios eran muy rojos… podía adivinar por qué le pusieron aquel nombre… le iba perfecto.

-Colócalo en la mesa, y deja el libro abierto en el modelo que han pedido, en seguida busco los patrones para comenzar a trazarlo…- otra de las jóvenes que trabajaba cortando y cociendo le respondió con una alegre sonrisa… era muy bonita y tenía unos ojos de un color muy raro… parecían tener destellos morados, no pudo contenerse de observarla… siempre las veía de lejos y por lapsos muy cortos… era la primera vez que las veía de cerca… las tres eran unas bellezas.

-Está bien…- entro y coloco el rollo de tela sobre una larga mesa y comenzó a hojear el libro para encontrar el modelo pedido, cuando lo encontró lo dejo abierto justo frente al rollo de tela, no pudo evitar echar otra rápida mirada en dirección donde las jóvenes trabajaban, y entonces ambas jóvenes levantaron la cabeza y le sonrieron, se sintió avergonzada por estarlas observando de aquella manera.

-Hola mi nombre es amatista…- le dijo la joven que le diera las indicaciones…- pero puedes llamarme "tita."

-Yo soy "perla".- menciono una joven con una tez tan blanca y tersa que realmente parecía la de una perla y su sonrisa era perfecta. Los ojos eran cafés pero tenían un brillo que los distinguía y llamaba la atención.- y ella es Ruby….- menciono con una sonrisa traviesa al referirse a la joven que dormía como un lirón.

-Mucho gusto mi nombre es Candice….- respondió la rubia sin atreverse a mencionar el apellido Andrey como lo acostumbraba antes… ya no tenía derecho.- debe trabajar mucho…- comento con timidez refiriéndose a Ruby.

Las dos jóvenes se vieron con picardía y sonriendo con travesura… pero antes de que pudieran hacer algún comentario más la voz de María se dejó escuchar llamando a Candice, pronto el rosto de la madura y bella mujer asomo por la puerta, Candice hiso una leve reverencia como se acostumbraba al despedirse de las otras jóvenes, la mirada de María fue algo severa cuando se dirigió a las jóvenes que deprisa continuaron con su labor, Candice salió de aquel espacio temiendo haberse y haber metido en problemas a las jóvenes… María no gustaba de dejarlas conversar. Parecía algo extraño pues eran compañeras de trabajo… o así lo pensaba Candy.

-He hecho algo indebido?- pregunto tímida mientras caminaba detrás de María.

-No, pero es mejor que no hagas una amistad profunda con ellas… son buenas chicas, pero no del tipo al que estas acostumbrada… te lo he dicho ya anteriormente… todos tenemos doble cara… otra personalidad aparte de la que mostramos… y no creo que conocer el otro lado de la vida de esas chicas te agrade.

Candice se quedó callada, pensando y tratando de comprender a lo que se refería María… se veía que eran jóvenes amables y educadas… porque no podría gustarle tratar con ellas?, que otras cosas podrían hacer que a ella la escandalizara?, siendo realistas… después de lo que vivió al lado de Terrece… no podría haber algo más turbio que pudiese atemorizarla o escandalizarla, ella misma era todo un escándalo interno… pero era mejor que María no conociese su verdad, por lo poco que sabía de la carta de Mary jane, la anciana no menciono nada sobre las intenciones de terrece por convertirla en su amante, ni dela forma escandalosa en que deseaba que se vistiera para estar con el… era demasiado vergonzoso y no quería que nadie en aquel lugar lo supiera… podrían calificarla de ser una fulana… no, no permitiría que se enteraran de ese pasado escandaloso…, podría encontrarse nuevamente en la calle si aquella dama tan respetable supiera lo que le había sucedido y la manera en cono huyo de casa creyendo en las falsas palabras de un hombre. Candice estaba muy lejos de saber que era ese preciso motivo por el que María la ayudaba.

-Bien Candice, dejaremos este trabajo y comenzaremos a trabajar en el nuevo pedido de la hija de Alfred Pastria… esa niña no entiende que las harinas no reducen las telas sino que amplifican su cuerpo… sobre todo si se consumen de la manera en que ella lo hace… cualquiera pensaría que jamás ha probado un pastelillo…- María sonrió amable a Candice y esta respondió con otra sonrisa, el comentario era cierto, aquella chica había aumentado más tallas en una semana que ella en su vida entera… pero bueno, el conde siempre estaba dispuesto a pagar lo que "Madame Mary" pidiera a cambio de tener a su caprichosa y regordeta hija contenta.- auméntale dos pulgada más a las medidas que le han tomado para hacer las vistas y el bordado con pedrería…. No quiero tener que empezar un nuevo vestido mañana antes de la fiesta…

María se alejó dejando a Candice con una alegre sonrisa… la joven volvió al pequeño cuartillo donde tenía todo el material con el que daba vida a sus "obras de Arte" como gustaba llamarlas María… hiso a un lado la fina tela que bordaba y comenzó el nuevo trabajo sobre una seda trasparente que cubriría la blusa del nuevo vestido de Mis Pastria.

La vida de Candy había tomado una rutina muy agradable y nada pesada para ella, El tiempo en casa de María corría sin ser notado, seguía con sus bordados, pero decidió ayudar un poco más, María la enseño a tomar medidas y poco a poco iba logrando aprender a dibujar y cortar patrones sobre tela, ya no estaba solamente metida en el cuartillo de bordado, también salía a tomar las medidas cuando María se lo pedía, bajo supervisión, pero cada vez cometía menos errores, le encantaba dar forma y forrar los sombrerillos que hacían juego con los vestidos y elaborar los guantes, jamás pensó que un solo atuendo pudiera llevar tanto detalle, o mejor dicho, jamás valoro ni se fijó en la labor de las jóvenes que atendían sus pedidos en la mansión Andrey… cuando "El" cumplía sus caprichos y renovaba su guardarropa cada que ella se lo pedía… nunca tuvo un no por respuesta de labios de aquel hombre… Annie constantemente le hacía bromas sobre que ella era la favorita de El…, eso fue lo que alimento sus ilusiones infantiles e inocentes… y su tierno corazón, pero el golpe dela realidad le había señalado que su lugar jamás seria otro que la pupila de la abuela Elroy…, pero bueno el pasado estaba atrás… y El….

La campanilla sonaba con frecuencia así que ella había dejado de sobresaltarse cada quela escuchaba, ahora estaba tan acostumbrada al sonido que en ocasiones ni siquiera la notaba, tal como le sucedió con sus caminatas de fin de semana, primero se había sentido rara caminado sola por el hermoso parque a unos bloques de la casa de modas, pero con el paso de los meses fue acostumbrándose, también a las miradas de las personas en los negocios contiguos…, conoció a una joven que trabajaba en la joyería y que acostumbraba caminar cada día por el parque para cruzar rumbo a la colonia donde vivía, también conoció a un par de jóvenes más y al sastre con el que trabajaban, el cual hacia lo mismo que "Madame Mary" pero para vestir a los exigente caballeros… y así conoció a la gente que rodeaba aquel parque y que en sus primeras apariciones la habían visto con extrañeza pero ahora le regalaban un cálido saludo de familiaridad… la habían aceptado como una de ellos…, era una de ellos, el círculo social de los artesanos… o bien, la gente que trabajaba para que los aristócratas satisfacieran su vanidad y mostraran su riqueza derrochando su dinero.

Aquel día Candice estaba arrodillada sobre la gruesa carpeta en el salón de pruebas, la mujer que exigía ser atendida únicamente por Madame Mary, se probaba el vestido de gala que le habían realizado y se veía en el espejo con ojo extremadamente crítico, era una pesada, jamás había tratado con ella pero podía escuchar cómo se quejaba de su trabajo en el bordado, aquel día había exigido a María hablar con la persona que realizaba los bordados, pues a su entender solo ella podría corregirlos, por lo que necesitaba estar presente y hacer las correcciones que pedía, a María no le quedó más remedio que aceptar, pero Candice estaba pagando por ello, era la tercera vez que tenía que recoger el dobladillo de la falda porque el bordado no quedaba en la forma que ella deseaba… lo peor era que la joven gustaba de moverse en el momento menos indicado logrando que se picara los dedos con la aguja y los alfileres… más la joven parecía no notarlo…, o lo notaba demasiado, era la décima vez que la aguja se le clavaba en el dedo y la hacía mostrar un respingo de dolor, y fue la décima vez que vio como la discreta sonrisa de la joven se dibujaba con malicia en sus estilizados labios.

-Creo que es suficiente… si no deseas el modelo tal como está… podemos cancelar el pedido y te devolveré la cantidad que pagaste por ello…- María no logro controlar su molestia esta vez, había sido suficiente, aquella chica no le había gustado desde el momento en que apareció en su tienda un par de meses atrás, pagaba muy bien no podía negarlo pero como todos tenia segundas intenciones… y ahora las estaba notando… por algo siempre insistía en que el bordado estaba mal elaborado y necesitaban rehacerlo…, estaba comprendiendo todo y juntando las piezas del rompecabezas, Mary jane le había advertido y ahora reconocía a la Duquesa.

-Creo que … esta pasable como ha quedado esta vez…- dándose cuenta de haber sido descubierta en su juego la joven tiro de la falda logrando pinchar una vez más la mano de Candice que retiraba el ultimo alfiler.

Antes de que María respondiera la elegante y pesada cortina que separaba aquella habitación de las demás se abrió y apareció quien nadie se hubiese esperado… la joven que había estado a cargo de los clientes mientras María atendía a esa en especial… asomo el rostro sonrojada por no haber podido evitar que el joven entrara hasta ahí.

-Terrece… querido!, jamás pensé que tu atrevimiento llegara a tanto,…. Pero claro, es comprensible cuando no me das descanso a pesar que nuestra luna de miel ya ha terminado…hace tiempo- con coquetería la rubia de ojos de cielo se bajó de la mesilla donde había estado subida para facilitar el trabajo de Candice quien parecía haberse convertido en estatua de piedra y sentía una mirada que le quemaba sobre su espalda.

-Buenas tardes Duque Granchester… no pensé que su famosa rebeldía llegara a tanto… pero como puede ver su esposa está intacta y sin ningún daño- con la sonrisa acostumbrada para tratar a sus clientes María respondía al atrevimiento del hombre que parecía no notar la presencia de nadie más que de la chica que reaccionando se afanaba en recoger sus materiales y ponerlos en el canasto junto a ella.

-Disculpe mi atrevimiento… - respondió terrece al recuperar el aliento… la menuda figura, el pelo y el perfil eran inconfundibles…, al fin la encontraba, Candice estaba ahí… tal como había escuchado en el club para caballeros al que asistía.

-Supongo… desea comprobar que su dinero sea bien aprovechado, pues como puede ver… los deseos de su esposa están siendo cumplidos a detalle.- María estaba ahora frente a la pareja y cubría con su cuerpo a Candice que parecía ser el objetivo específico dela aparición de aquellos importantes clientes, Mary jane ya se lo advirtió en una de sus tantas notas en su preocupación por la chica, pero jamás pensó que realmente llegaría el momento.

Candice termino con mayor rapidez dela que acostumbraba se puso de pie y dijo una disculpa rápida antes de cruzar a espaldas de María hacia la salida, dos pares de ojos la siguieron con discreción hasta que desapareció detrás dela cortina y ambos con intenciones nada claras y nada buenas.

-Si estas lista te llevare a casa- menciono Terrece rompiendo el silencio que cubrió el ambiente después dela salida de Candice, Susana no se soltó de su brazo desde el mismo instante en que entro y al parecer no tenía intención de hacerlo.

-Sí, hemos terminado… pero me temo que tendrás que esperar a que me cambie… si Madame Mary lo permite… puedes quedarte a ayudarme…- le respondió insinuante y alzándose para besarlo en la mejilla… muy cerca dela comisura de los varoniles labios.

-No creo que sea correcto…- comenzó a disculparse Terrece tratando de deshacerse del agarre de Susana y salir en busca de su verdadero objetivo.

-No hay ningún inconveniente… comprendo que las parejas de recién casados no puedan estar separados y deseen estar juntos cada instante… tómese su tiempo… "Duquesa"… nadie la molestara hasta que usted decida que esta lista.- María salió antes de que Terrece volviera argumentar, y escapando de la fiera mirada que este le dedicara, cruzo la pequeña salita detrás dela cortina y cruzo la puerta de madera cerrándola. Después hablo con la joven que estaba al mostrador cruzaron algunas palabras y se fue en busca de Candice.

Susana se quitaba el vestido sin ningún cuidado, era el quinto que se había mandado hacer en aquel lugar y hasta ahora lograba su objetivo, se empeñó en renegar de los detalles y bordados con la intención de que Madame Mary hiciera venir a la joven de quien le habían hablado algunas mujeres con las que acostumbraba a tomar él te, y que eran las esposas de los hombres a los que su marido llamaba amigos.

Las primeras semanas de su matrimonio no fueron para Susana lo que esperaba, su viaje de bodas se canceló sin ninguna razón, aunque terrece declaro firmemente que era porque tenía demasiado trabajo al tomar el título y que no podría alejarse de Granchester, ella tuvo sus dudas. Contrario a lo que ella acostumbraba… Terrece no había acudido a su cama a pesar de haberle demostrado que sería muy bien complacido cada que estuviera con ella, al parecer fue contraproducente mostrar sus habilidades en la primera noche… Terrece no volvió por lo menos en una semana y cuando lo hiso estaba demasiado borracho como para saber quién era ella, la había llamado varias veces por el nombre de la que entonces era una extraña para ella… pero Terry pronunciaba aquel nombre con demasiada pasión… e idolatría… y esto fue lo que sembró la intriga y el odio en ella.

No tardó mucho en averiguar quién era la joven que el mencionara en sus noches de borrachera y que era en las únicas ocasiones que "dormía" con ella, los "amigos" de Terrece le contaron la historia de la frustrada relación que este tuviera con la mujercita americana que se negó a ser su amante…, la muy insensata aspiraba al título de duquesa… pobre insípida, la información le costó una que otra noche de "diversión" extra marital, no había nada que un cuerpo y una cara como los que ella poseía no lograran, no se arrepentía, las amistades de su marido si sabían apreciar a una buena mujer en la cama y recompensarla. Después de insistir visitando la casa dela vieja Mary Jane la cuidadora de las mujerzuelas del antiguo conde y otros… se dio por vencida al darse cuenta que no lograría nada, pero tuvo suerte al volver a escuchar el nombre de la mujer que Terrece mencionaba en sus sueños, en una reunión insípida de te… "la nueva costurera" de Madame Mary. La mujer era famosa entre la sociedad por sus diseños únicos y ropa interior atrevida… pero que para ella era insignificante, tenía su propia diseñadora no tenía necesidad de visitar tienduchas… pero necesitaba conocer a la mujer y a su "costurera". Al parecer nadie sabía quién era en realidad… solo alababan su delicado trabajo, lo que le dio el pretexto para dirigirse a la casa de modas.

Terrece miraba sin atención a Susana mientras esta se desnudaba frente a el… era provocadora y estaba bien instruida en las artimañas de seducción… pero a él solo le producía asco, no así Candice que a pesar de vestir con aquellos colores opacos y vestidos sencillos provoco que su corazón latiera desbocado, no había encontrado pretexto para pararse en aquella casa de modas exclusiva para damas, y la duda lo había estado carcomiendo los últimas semanas en que el tema se tocó en aquel club al que asistía en compañía de algunos amigos, uno de los hombre más maduros … el conde de Pastria siendo más exactos, comenzó a hablar de una joven costurera que le parecía una verdadera belleza.

El viejo verde comento que a últimos días la costumbre de acompañar a su mujer y a su hija de compras se volvió de lo más agradable, gracias a la casa modas de Madame Mary; una parisina que estableció su casa de modas para cubrir el verdadero negocio que mantenía oculto tras la fachada de esta, él era cliente asiduo de su casa de "entretenimiento Varonil", y podía certificar que las chicas que tenía en ese lugar eran realmente hermosas… tenía su favorita claro, pero aun esta se había quedado atrás en su pensamiento cuando por casualidades y forzado por su mujer fuere por primera vez a la casa de Madame Mary… como era conocida "Jade" en el mundo de la costura, y ahí descubrió a la más hermosa mujer que jamás hubiese visto, el viejo comenzó a hablar de sus labios perfectos y rosados como pétalos de rosa, de su tez blanca y perfecta adornada por unas cuantas pecas que asomaban en su nariz dándole un aire de inocencia, el pelo rizado atado en un estricto moño bajo la nuca era de un rubio matizado en diferentes tonalidades que hechizaba… y más al notar los rizos que se escapaban del chongo y enmarcaban el rostro dela joven haciendo sus ojos más llamativos, como si el color de las esmeraldas grabado en sus pupilas no fuese suficientemente hechicero.

Terrece había asociado de inmediato aquellas características unidas… solo alguien que él conocía podía tener esa belleza… y ahora sabia dónde encontrarla gracias a ese estúpido vejete, pero no podía aparecerse por ahí sin ningún pretexto, estuvo rondando el parque cercano al lugar las últimas semanas pero no había logrado nada, planeo presentarse con el pretexto de comprar algo para su mujer, pero si Candice estaba ahí… seria humillante para ella, y negativo para sus planes, mas aquella tarde se encontró con la sorpresa que su esposa tenía desde varias semanas atrás una nueva diseñadora, y todo gracias a la vieja diseñadora de su madrastra que en un arrebato de orgullo fue a pedir su compensación por sus años de trabajo… ya que al parecer la nueva duquesa no gustaba de sus habilidades y acudía a alguien más. Por un segundo Terrece temió que Susana conocía su fallido romance con Candice, sobre todo cuando la vieja modista le menciono el nombre de la nueva diseñadora de su mujer y el local donde esta laboraba…, no, no era posible, no espero por más detalles, era su momento.

Y ahora, teniéndola a unos cuantos metros, bajo el mismo techo…, la veía más hermosa y más lejana que nunca…

-Nos vamos cariño, - con cara de pocos amigos Susana traía de vuelta a su "marido" de donde quiera que su mente hubiese estado mientras ella trataba de provocarlo desnudándose frente a el sin lograr siquiera que la mirara, la memoria de su esposo había estado perdida pero ella sabía muy bien en donde se encontraban sus pensamientos, ahora ya tenía a su víctima localizada y la presencia de Terrece y su mirada se lo habían confirmado, no le costaría mucho deshacerse de esa insignificancia y entonces sabrían que con ella no se jugaba.

Ambos salieron del vestidor e instantes después apareció Madame Mary al ser llamada por la dependienta que entro a recoger el vestido.

-Me gustaría hablar con su empleada sobre algunos detalles más del bordado que descubrí apenas quitármelo…- mención Susana apenas se detuvo María frente a ellos.

-Me temo que no será posible, su turno se ha terminado y ella ya se ha retirado…- respondió con elegancia y en tono de disculpa, pero sin perder el temple que la caracterizaba.

- Entonces volveré mañana para ultimar esos detalles con ella…- insistió la duquesa.

-No le será posible… mi lady, mis "obreras "no discuten detalles con nadie que no sea yo, las clientes presentan sus quejas conmigo y yo me encargo de corregirlas.- ahora sabia con quien se dirigía y le mostraba a Susana que su juego de identidad había terminado.

-Tal vez podría hacer una excepción… creo que nos entenderíamos mejor si hablamos directamente.- la insistencia de Susana estaba causando la ira de Terrece y despertando el instinto de protección de María.

-Lo lamento pero no, no acostumbro que mis clientes… sin excepción alguna, atiendan mis obligaciones, los diseños y detalles son ordenados por mí y solo yo puedo decidir sobre si el cambio sería correcto… ellas solo siguen mis indicaciones… así que me temo que será imposible, como ya le comente, si no está conforme con el producto…puedo devolver el importe del mismo.

Susana se sintió frustrada y no pudo disimularlo, se giró con todo el desdén que poseía y salió del lugar dejando que la puerta se cerrara de golpe, Terrece no pudo evitar sentirse avergonzado por primera vez ante el comportamiento de su "esposa", ella no era de las que se conformaba con un "no" por respuesta y seguro trataría de vengarse… y Candy seria su primera víctima.

-Lamento lo ocurrido, me temo que el vestido estará perfecto… puede enviarlo a…

-No se preocupe "duque" se a dónde debo enviarlo… y dígale a su esposa que será un regalo dela casa como un detalle de nuestra parte por "haber sido" nuestra clienta.- las palabras fueron claras y Terrece conocía a la mujer para saber qué ocurriría en Caso de que Susana intentara algo en su contra, se sintió satisfecho pero también supo que no tendría oportunidad alguna… por el momento.

Mostrando su educación Terrece salió del lugar y se dirigió al carruaje donde lo esperaba Susana, no sin antes echar una mirada rápida al salón en busca de una pista que le dijera que la Madame mentía sobre la ausencia de Candice… no había nada.


y que tal?, bueno malo, espero sus comentarios y agradesco a todas las que me siguen acompaniando y reglando unos minutos de su tiempo y uno extra dejandome un review... bendiciones... y nos seguimos leyendo... Akirem.