¡Buenas! Yo otra vez, con esta cosa que está intentando tomar forma y con la cual estoy increíblemente satisfecha. También conocida como mi serie para la Bokuroo Week, jaja. Este en particular tiene conexión con el anterior, el torneo de los tres magos. En fin.
¡Espero que lo disfruten!


― ¿Por favor?

― ¿Por qué no se lo pides a Shirofuku? Seguro que ella no tendría problema en acompañarte.

―Te lo estoy pidiendo a ti, no a ella. Por favor, Kuroo. No quiero que sigamos peleados.

El Yule Balls, llamado normalmente el Baile de Navidad, era un evento que se daba entre la competencia del Torneo de los Tres Magos. Era una noche para que la gente de los colegios se conociera y pudieran pasar una noche tranquila, entre música y bebidas deliciosas. Estaban los que iban por compromiso, los que iban para pasar una velada romántica con su pareja, los que iban con sus amigos para divertirse, todo tipo de personas. Para los campeones, era una noche donde podían relajarse. Si sabían bailar, claro.

― ¿Tengo que tomarte de la cintura?

― ¿Qué? ¡No, yo debería hacerlo!

― ¡Pero soy yo el que tiene que abrir el baile!

― ¡Y yo soy más alto!

― ¡La campeona del otro colegio lleva a su pareja de la cintura!

― ¡Está con una persona más pequeña que ella!

Tenían que dar un giro y levantar a uno en brazos, paso que obviaron. La discusión se solucionó cuando giraron una vez más y las parejas se intercambiaron, y Bokuto terminó bailando con Ushijima. Para su sorpresa, el chico pudo levantarlo sin problemas, causando la risa de todos los presentes.

Cuando la música cambió a una más conocida para los adolescentes, abandonaron la pista y fueron a tomar algo. Charlaron un poco con sus amigos, se rieron de varias cosas.

― ¿Sabían que el vicedirector cree que nadie sabe que su cabello está hechizado?

― ¡Pobre hombre!

Entre risas, la hora fue pasando y con ella, una variedad de música. Cuando comenzó la ronda de los bailes lentos, ellos se quedaron sentados, bebiendo ponche y comentando sobre lo que veían.

―Allí está Oikawa con Iwaizumi. Debe de haber sido duro convencerlo de venir y de bailar.

―Hm.

― ¿Kuroo?

―Aún no te he perdonado del todo, Bokuto.

―Lo sé.

―Y aun si todo en esta noche es perfecta, no voy a perdonarte tan fácilmente. Puedes morir. Creo que deberías por lo menos haberme avisado que planeabas poner tu nombre. Me hubiera preparado mentalmente para ello.

―De haberte avisado, me habrías convencido de no ponerlo. Te conozco, Kuroo.

―Sí, tienes razón. Lo hubiera hecho. Porque sabría que te escogerían, y enfrentarías pruebas peligrosas. Hace tiempo no muere nadie en estos torneos, y definitivamente no querría que la racha se rompiera contigo. Pero, por otra parte, también entiendo tu motivo, y es por eso por lo que no puedo estar enojado contigo. Ugh, quisiera estar en casa para tomar unas cervezas. Tendría un mejor juicio estando ebrio.

―…

― ¿No vas a decirme nada?

―Sé que tienes razón. Eres mi mejor amigo y debería haberte dicho algo antes de hacerlo. Pero ahora no hay nada que pueda cambiarse, y la próxima prueba será la más difícil de todas. Quiero que esta sea la última noche en que estemos peleados. Por eso… ¿Me concedes este último baile?

Kuroo lo miró fijo, antes de terminar dándole la mano, resignado. Avanzaron entre medio de las parejas hasta encontrar un lugar lo suficientemente alejado como para no oírlos besándose, pero si para escuchar la música, así fuera débil. Era un baile simbólico, donde dejaban una pelea atrás.

Un paso, dos, tres, sin apartar la mirada del otro. Se sentía como si ellos fueran los únicos que bailaban. Luego de un pisotón y una maldición, el ambiente terminó de aligerarse y volverse aquel en el que estaban acostumbrados a estar. Pero seguía existiendo una tensión por estar tan cerca. La música iba llegando a su final, y estaban apenas a segundos de cruzar una línea de la que no habría vuelta atrás. A centímetros de aceptar por completo lo que les pasaba.

Pero el hechizo se rompió en cuanto una de las autoridades decidió interrumpirlos.

― ¡Profesor!

―Bokuto, los directores de los otros colegios y yo queremos decirles unas palabras antes de que tengan que centrarse en la tercera prueba, ven. No te molesta, ¿Cierto, Kuroo?

―No… Para nada.

Se alejaron. Bokuto no podía evitar mirar hacia atrás aun si no podía distinguir la figura de Kuroo. Podría haber sido una noche perfecta con un broche de oro.

―Cambia la cara de afligido, Bokuto. Ya tendrás tu oportunidad. Pero ¿No crees que sería mucho mejor si lo hicieras una vez que ganes el torneo?


El beso que no fue~ Que profesor más malo, este Nekomata... Ah, ¿No les había dicho que era Nekomata? ¡Ahora lo saben!
Tengo que admitir que en un momento sentí que estaba haciendo a Kuroo muy demandante, jaja. Pero son mejores amigos entre los que pasa algo más, y me pareció que tenía derecho a hacerle un planteo. Kuroo a pesar de los castigos y las bromas es un buen estudiante, y definitivamente podría haberlo ayudado a prepararse para las pruebas si no hubiera estado enojado. En fin, espero que lo hayan disfrutado.
¡Hasta el próximo!