-(-Part 2-)-

Cuando a Lelo… a ESE Sujeto, se le ocurrió la brillante idea de disfrazar a un millón de personas de Zero y lograr un pase libre fuera del Área 11 (una idea estúpida desde el inicio, si no fuera porque se basaba en la decisión que Suzaku tomaría… y lo mas irritante era que le funcionó…); al Knight of Seven se le reprendió.

Oh claro, a nadie le importa. O al menos a nadie que favorezca a Zero y, a juzgar por las encuestas de popularidad, un revolucionario enmascarado siempre será más popular que un Soldado comprometido.

Suzaku fue reprendido por su decisión. Aun cuando era bastante difícil, la mayoría del comando Britanno opinaba que debió de haber dado la orden de disparar al millón de Zeros y dar una lección a los terroristas: Britannia no negocia con ellos.

Pero bueno. La decisión fue tomada y, mientras los ex-elevens sufrían con un crucero de placer encima de un iceberg (en serio? No suena ridículo?); Suzaku sufría con un castigo administrativo.

Durante quince días, Charles zi Britannia en su infinita sabiduría, decidió que el Knight of Seven Suzaku Kururugi, debía cuidar a la Princesa Carline Fi Britannia durante quince días.

Quince laargos días.

Al inicio pensó que Charles se estaba ablandando. O que Bismark había intercedido a su favor para reducir la gravedad del castigo.

Cuando Anya de entre toda la gente, le palmeó el hombro murmurando "Buena Suerte" y mirándolo con compasión en sus comúnmente fríos ojos (mientras en el fondo Mónica y Nonnette se limpiaban una lágrima con sus pañuelos)… se empezó a preocupar.

Carline era… bueno. Suzaku aun era lo suficientemente comprometido como para revelar información personal o dejar que sus opiniones particulares interfirieran con su juicio…

Pero, si había algo que había aprendido al cuidar a Carline, era que la mejor manera de sobrevivir a una noble arrogante que piensa que todo el mundo debe besar el suelo donde pisa (y pelearse por recoger el pañuelo con el que se limpió la nariz… en serio, eso pasó); era no ceder.

Parece raro, pero si cedes a la primera exigencia (por sencilla que pareciera), prácticamente esperaban que cedieras ante todo.

Carline lo llevó de compras primero. Gasto casi el equivalente al PIB de un país pequeño en ropa y exigió que cargara los paquetes (algo físicamente imposible hasta para alguien como él); que sirviera como modelo para una de la costureras; incluso que pusiera su firma en varios documentos especificando que el apoyaba su política de limpieza en las Áreas dominadas.

Ah y los berrinches. Kami-sama! No olviden los berrinches.

Los de Nunnally cuando era niña eran una lluvia primaveral, comparados con los berrinches de ella.

Para cuando terminaron esos 15 días, un examen medico indicó que tuvo una perdida temporal del 10% en su capacidad auditiva; su presión arterial se incremento en un 25% al igual que el inicio de una úlcera péptica; y empezaba a presentar un cuadro de PTSD cada vez que alguien mencionaba la palabra "alfiler".

Para cuando Charles lo mandó a él, Anya y Gino a China; Suzaku decidió que la política de "No negociar con terroristas" era una buena idea y que a veces el costo-beneficio de ser benévolo simplemente no es redituable.

Pero aprendió su lección.

Es por eso que se quedaba mirando con intensidad al tazón de una pobre e insulsa sopa junto a un pan aparentemente duro y reseco. Junto a una cuchara desgastada y un vaso de barro, que había visto mejores días, lleno de agua simple. Ah si, en el suelo a los pies de la silla del comedor donde se sentaba Louise.

Traducido: Su almuerzo.

El viaje de la Torre de dormitorios a la Torre Central donde se ubicaba el comedor había sido ilustrativo.

Louise le aclaró de nuevo que era su papel (Mascota glorificada, niñero, mandadero y espía) y como era un plebeyo (a.k.a. incapaz de hacer magia) lo único que podía aspirar era ser un sirviente y hacer las labores cotidianas como lavar su ropa, limpiar sus aposentos y detalles como esos.

De haber sido una bestia mágica, sería mas capaz de protegerla defendiéndola de enemigos, pero como no, era lo mas que podría hacer.

Suzaku, educadamente se disculpó por no ser mágico, aunque si ella querría que se comportara como una bestia haría su mejor esfuerzo.

Fue gracioso como Louise casi se tropieza al escucharlo.

Recordando las lecciones aprendidas con Carline, Suzaku ignoro de nuevo lo de ser un "sirviente" y en cambio siguió cuestionando sobre su horario, sobre la cantidad de estudiantes, personal, actividades y un largo etcétera. Mientras tomaba anotaciones a la libreta que había extraído de la oficina de Osmond (Bueno, Osmond se quedó con su pistola, no?) con una pluma que tenía entre las pertenencias que le dejaron.

Louise mas de una vez quiso dar una reprimenda física (10 golpes por cada vez que la ignoraban) pero reprimía las ganas cuando Suzaku la miraba a los ojos.

Tenía ojos verdes… no se había dado cuenta. Aun si había un casi imperceptible doblez en sus parpados dándole énfasis a sus facciones extranjeras; era lo clínica que era esa mirada.

Si. Louise tuvo que reconocer que esa forma de mirar le recordaba mucho a la de su madre.

La mirada de un soldado con experiencia… y no le causaba buenos recuerdos.

Sin embargo, soldado o no, supuesto noble o no; Susacu… er… Susaku… er… Suzaku (Cada vez que decía mal su nombre, él con amabilidad lo repetía en una educada corrección) ERA su familiar. No importa la posición que antes tenía. El ritual de Invocación precedía a cualquier tradición, excepción, costumbre e incluso estatus.

La Regla de Hierro debía establecerse y era imperativo que ese familiar supiera su lugar desde el inicio. Mas tomando en cuenta, que apostaba Zerbst estaría llenando las cabezas de sus cortejantes (idiotas, en su opinión) con ideas estúpidas como que falsifico el ritual o, peor aún, que el invocar a un plebeyo solo era una muestra mas de que ella era un Zero.

La hora del almuerzo sin duda presentaba una oportunidad.

Dejando a Suzaku en la entrada, Louise habló en privado con uno de los profesores y, usando una excusa cualquiera, pidió que el familiar fuera permitido entrar al Salón de Alviss e incluso se tomo el tiempo de hablar con una de las sirvientas para pedir algo especial para su familiar.

Suzaku al entrar se encontró con una escena que la verdad le trajo recuerdos muy poco agradables.

Nadie lo sabía. Mónica los había amenazado con extremo daño corporal a Gino y a él cuando se enteraron. Pero dentro de un baúl que escondía debajo de su cama, la Valerosa y Letal Mónica Kruszwesky Knight of Twelve guardaba la colección completa de Libros de Harry Potter. Los extras, los DVDs. (edición especial de colección junto una serie de figuras de resina de cortesía), un par de muñecos de peluche, una bufanda de Gryffindor autografiada por Daniel Radcliffe y un atuendo femenino completo de Slytherin (varita personalizada edición limitada incluida) que de vez en cuando vestía en los días libres que se la pasaba encerrada en su habitación.

Ser obligado a ver las películas (y hacer cosplay, Gino como Draco y Suzaku como Ron)… era difícil decidir que castigo era peor. Eso o ser niñera de Carline.

Pero las similitudes harían que J. K. Rowling se indignara y demandara por derechos de autoría.

3 mesas largas, con la capacidad de albergar a más de 100 estudiantes. Diferenciados con el color de la capa (Café, primer grado. Negro, segundo. Y Púrpura, tercero. Explicó Louise después) Frente a ellos una mesa más pequeña con un número mas pequeño de personas. Aparentemente eran los profesores, Osmond identificado entre ellos.

Obvió el nombre de la Sala (Alviss), pero siguiendo el entrenamiento, tomo nota de las rutas de acceso, distribución, tamaño de ventanales y puntos críticos defendibles o atacables en caso de ser necesario… todo mientras evitaba perderse en las viandas ofrecidas.

Tuvo que reconocer que pocas veces había visto esa clase de abundancia. Vacas enteras fueron sacrificadas, fileteadas y cocinadas para ocupar lugares centrales. Cerdos aun enteros y asados por otra parte, sin olvidar los pavos propios del Día de Acción de Gracias. Fuentes con frutas, verduras de distintas clases. Todo coronado con un aroma exquisito que obligó a Suzaku a calmar su estomago para evitar que gruñera. Después de todo, llevaba casi 2 días sin comer (Estúpido Zero y su estúpido ataque a Tokio)

Louise orgullosa aclaró que la Academia no solo enseñaba magia, sino también el como los nobles debían comportarse. "La nobleza se obtiene mediante el uso de la Magia" citó como una de las bases que se sustentaba la sociedad en la que vivían. Así que era lógico que como nobles magos debieran acostumbrarse a la calidad que representaba su posición.

Suzaku asintió, anotando esa frase y subrayándola.

Britannia glorificada el poder. El Socialismo Darwiniano. El fuerte domina sobre el débil. Y muchos alcanzaban el estatus de nobleza gracias al poder (económico, militar, científico) que demostraban en las interminables guerras del imperio… Suzaku tosió al pensar en ello.

En Tristain al parecer era casi igual. Solo que haciendo hincapié en la magia… sea lo que sea en realidad.

Necesitaba informarse más al respecto. En Britannia, pese a que existían Nobles y plebeyos; los únicos que sufrían más de abusos de poder eran los números (y para su incomodidad, los Britannos honorarios)

Sería lógico pensar que era lo mismo aquí, no?

Al llegar a su asiento, gracias a la fuerza de la costumbre, no necesitó que Louise le ordenara apartar la silla para poder sentarse.

Y después de intentar sentarse y enterarse que debería sentirse honrado de ser permitido poner un pié en el Salón de Alvíss en vez de quedarse afuera como un buen familiar, Suzaku Kururugi, Knight of Seven, uno de los guerreros mas cercanos al Emperador de Britannia se encontró mirando su desayuno…

Una pobre e insulsa sopa junto a un pan aparentemente duro y reseco. Junto a una cuchara desgastada y un vaso de barro, que había visto mejores días, lleno de agua simple.

A los pies de la silla donde se sentaba Louise.

La orgullosa maga levantó la barbilla y señaló despectivamente el plato.

- Como eres mi familiar, deber aprender cual es tu lugar. Comida, techo, esas cosas son mi deber; así que te las daré mientras seas un buen y obediente familiar.

La ceja de Suzaku tembló.

'Aprender su lugar.' Perdió la cuenta de cuantas veces había escuchado esa expresión desde que Britannia conquistó el Área 11.

"Así que también eres de 'esa' clase de personas, ¿verdad Louise-san?" Pensó, con un ligero toque de amargura.

No.

No era eso.

Ella estaba sudando. Ligeramente. Una delgada capa de transpiración en su frente. Y había un pequeño temblor en su dedo extendido.

Para nada era como Carline, quien de inmediato estaba dispuesta a patear, golpear o morder para establecer su superioridad.

Si bien Suzaku no se consideraba la persona más astuta del mundo, había sido victima de abusivos (de todos tipos) durante mucho tiempo como para identificar los síntomas.

Suzaku se inclinó y tomo el tazón, el pan y el vaso; haciendo que Louise sonriera de triunfo y girara para prepararse a comer.

- Gracias al Santo Fundador Brimir y a la Reina por estos humildes alimentos. – Dijo en una breve plegaria antes de tomar un plato y empezar a servirse algunos trozos de carne y verduras.

Louise se detuvo, cuando la insulsa sopa, el pan y el agua fueron colocados con delicadeza en la mesa. Giró para ver a Suzaku.

- El Santo Fundador y la Reina pueden recibir mi porción como agradecimiento este día. Disfrute sus alimentos Señorita Valiere. La esperare afuera como corresponde a los familiares. – Dijo con una sonrisa plana y se alejó, no sin tomar una manzana de una fuente cercana.

Louise parpadeó. Hizo un mohín y retomó su comida.

Al menos nadie que observó el intercambio, considero que valía la pena burlarse de ella.

(-Line-)

Con el estomago protestando Suzaku terminó su manzana con lentitud.

Y pensar que lo último que había comido fue unas chuletas de cordero asadas con sopa de champiñones, pan de ajo y un poco de clarete.

Si bien no era de los que presumían, la mesa de un Round siempre estaba bien servida. Además el chef Simon del Palacio del Gobierno se enorgullecía de su fama como Iron Chef…

Al menos calmaría su hambre. No era como si no supiera lo que es padecerla.

Irónico. Un Round esta rodeado de lujos, mientras este en sus aposentos. En lugares como el campo de batalla podrían comer incluso menos que la tropas, enfocados mas en la misión que en si mismos.

Mientras esperaba trató de enfocarse en dibujar un burdo diagrama de la academia.

Una gran torre central ancha y alta, tal vez de unos 70 u 80 metros de diámetro y fácilmente superior a los 100 metros de altura. Impresionante tratándose se un castillo de carácter medieval hecho de roca. Las torres periféricas, cinco en total, eran más pequeñas. Tal vez unos 50 metros de diámetro y menos del doble de altura. Muros de roca de unos 3 metros de grosor y unos 5 de alto las conectaban formando un pentágono perfecto, con la Torre principal en el centro exacto.

"Que clase de Idiota usa un pentágono como base para un edificio de potencial militar." Pensó con burla.

(-Line-)

En otro universo, varios directivos de la Agencia Central de Inteligencia estornudaron sin razón aparente.

Suceso que habría sido olvidado… si no fuera porque uno de ellos estornudó sobre un embajador de Irak…

La Operación Libertad que se efectuó meses después PARA NADA ESTUVO RELACIONADA CON ESO.

Oficialmente al menos…

(-Line-)

Aunque debía dejar el potencial militar de lado. No se observaban muchos guardias. Tan solo en las puertas principales. Los Muros eran sólidos, pero no eran lo suficientemente altos como para repeler un asedio. No se diga las puertas; no parecían ser capaces de resistir ataques de artillería… bueno. Catapultas, que era lo mas seguro que ese lugar usaba…

Oh si… Magia.

Aun así, si era una escuela, era una escuela de nobles. La crema y nata de la sociedad. La clase gobernante. Eso mismo la hacía un objetivo estratégico en caso de un ataque y por ende la necesidad de una mejor defensa, ya sea en estructura o con fuerzas.

Más información que debía saber… Tristain estaba en guerra o en paz?

Nah. Lo mas que la Señorita Valiere debía preocuparse es por la presión de grupo y los abusivos. Y a juzgar por lo poco que ha visto, ese lugar tiene mucho.

La pregunta sería, ¿Por qué?

Se encogió de hombros. Ya se enteraría. Así que siguió anotando.

Louise residía en la Torre Agua. Más temprano se equivocó y le dijeron que llegó a la Torre Fuego. Seguramente las otras serian Viento y Tierra dejando la quinta para… el éter? El Metal? La madera?

Era eso, o toda la estructura era un gigantesco circulo de transmutación humana… je. Lindo.

Al darse cuenta que había terminado de comerse la manzana (centro y semillas incluidas) y tiró el tallo a un lado.

Por un momento pensó en dar un vistazo al patio y a los demás familiares y se contuvo.

El que la vista fuera una combinación de Calabozos y Dragones, sumado a Pokemon, Digimon y Monster Ranch no ayudaba a su cordura.

Mucho menos no saber si sentirse avergonzado por conocer esas series para poder comparar.

Una… cosa. Un ojo aparentemente sostenido por un tallo lo miró, parpadeo y sonrió (no pregunten como lo supo) antes de girar y alejarse de él, para acercarse en cambio a una bola rosa con miembros rechonchos, cara y ojos delicados y unos bigotes.

De nuevo, apretó el puente de su nariz. Si esa cosa era un Kirbi, no quería saber si había un gorila arrojando barriles sobre su cabeza.

Oh, el dolor de cabeza… en ese lugar ¿habrá aspirinas?

Tal vez paracetamol.

Ibuprofeno de preferencia.

Si tenía suerte. Obtendría Vicodín con algún doctor cojo.

- Señor Familiar… er… Cugurugi, verdad? – Llamó una voz amable a su derecha.

Suzaku parpadeó un par de veces tratando de ubicar al sujeto.

Delgado, vestido con una arrugada túnica café y púrpura, con una infinita frente brillosa (oh, perdón. Calvicie prematura) y gafas redondas. Un báculo en su mano derecha y varios cuadernos y libros en su mano izquierda.

Pese a que se movía con una energía entusiasta (sabrá dios porque) la manera en como su espalda estaba derecha, como llevaba el báculo, como una herramienta mas que una ayuda para caminar; o la forma en que sus ojos parecían explorar sus alrededores en vez de simplemente verlos; ese lenguaje corporal le era bastante conocido.

El hombre era, o fue un soldado.

- Suzaku es suficiente… er…

- Colbert. Profesor Jean-Baptiste Colbert. Estaba como responsable supervisando el Ritual de Invocación el día de ayer, cuando llegó con su gólem.

Ah si… ni se acordaba del Lancelot… no es como si fuera a funcionar después de todo.

- Un gusto. ¿Qué puedo hacer por usted Profesor Colbert? – Preguntó mientras hacía una nueva anotación a su libreta. Calva, anteojos, báculo, prendas. Describiendo características para asociarlas después con un nombre e imagen.

Suzaku Kururugi nunca se consideró una persona inteligente (particularmente porque siempre se comparaba con gente como Lloyd Asplund, Cecile Croomy, el Príncipe Schneizel o Lel…ESE Sujeto); por eso era buena costumbre anotar las cosas para poder estudiarlas después.

- En primer lugar… debo informarle que movimos su Gólem a mi taller. Esta al lado de la Torre Fuego. Y debo decir que hay muchas cosas que me gustaría saber sobre él. Nunca había visto una construcción parecida. Ese detalle y los materiales. Y…

- Lancelot. – Interrumpió. Provocando que Colbert parpadeara perplejo. – Se llama Lancelot. Y ¿a que se refiere con "golem"?

- Err… un gólem es algo formado por un mago tierra… olvídelo. ¿No esta hecho con magia, verdad? ¿Es una máquina?

- ¿Qué desea saber, Profesor Colbert? – Preguntó cortante haciendo que Colbert se detuviera de nuevo.

Por un momento recordó que el joven frente a el era un soldado. Y habiéndolo sido él, sabía que no era apropiado pedir información así como así.

- Tengo una gran curiosidad sobre esa máquina en la que llegó. No es para nada como lo que había visto antes. Y estaría muy agradecido si pudiera darse el tiempo de decirme algo sobre ella.

Ahora fue turno de Suzaku de parpadear. A diferencia de cómo Valiere trataba de… bueno, tratarlo. Colbert era bastante educado al respecto.

- Será un placer Profesor Colbert. Sin embargo temo que tendrá que ser después. Aun necesito familiarizarme con la escuela y las costumbres de este lugar, especialmente si voy a hacerme cargo de la seguridad de la Señorita Valiere.

- Perfecto, perfecto. Lo entiendo perfectamente. Aunque no creo que deba preocuparse mucho, los peligros dentro de la Academia son extremadamente pequeños. Nos enorgullecemos de la protección a nuestros alumnos.

- Lo tomaré en cuenta Profesor.

- Otra cosa. Me gustaría que me permitiera echarle un vistazo a las runas de Familiar. Ellas se inscriben al momento de cerrar el contrato. El día de ayer, con el traje que usaba no pude examinarlas y, bueno, con lo que pasó en la enfermería…

- Ah si… eso… espero que ese er… medico? Esté bien. – Ooops… se había olvidado del sujeto gordo que dejó dormido en su cama. – No quisiera que las cosas se malentiendan…

- No se preocupe. Al parecer el Director Osmond se encargo de aclarar las cosas. Después de todo, usted reaccionó como cualquier soldado en terreno enemigo, no es así? Fuera de que el ego del Profesor Cotin quedo lastimado, las cosas no han trascendido.

- Ok. Si usted lo dice… runas. ¿Se refiere a estas? – Dijo mostrando el dorso de su mano izquierda.

- Si. Usualmente las Runas de Familiar nos dicen mas acerca de las características de los familiares y a veces el porque fueron invocados.

- Tengo entendido que se escoge el familiar mas adecuado para el mago. – Dijo por lo bajo.

- Er… si. Generalmente el familiar es muy claro respecto a los magos dependiendo su elemento. Fuego, Tierra, Agua, Viento. Pero en ocasiones se requiere un esfuerzo extra para determinarlo con ciertas bestias. Gatos, por ejemplo, son elegidos más por la personalidad del mago que por su elemento. Bugbears incluso, son elegidos por un aspecto específico de determinado elemento. Mmh… las runas son peculiares… no había visto algo así antes…

- Por ser humano?

- Si, es posible que sea eso… permítame y hago un boceto… No hay registros de un familiar humano invocado desde hace mas de mil años… y esos registros no son muy precisos.

- Según el Director Osmond nunca se había invocado a un humano.

- Como dije, los registros no son precisos. Hace tiempo leí sobre un mago que invocó a un niño, pero... bueno. Dicho mago era conocido por ser tramposo y se pensó que había falsificado su invocación. Cosa que es algo grave. La Iglesia excomulgó al mago y lo exilió y el niño simplemente no se supo más de él.

- Mmh, a eso se refería Zerbst…- Murmuró Suzaku. Al ver el rostro confundido de Colbert, continuó. – Aparentemente una de las compañeras de la Señorita Valiere la acusó de haber falsificado el Ritual, incluso preguntó cuanto me estaba pagando para ser su familiar. Valiere se enfureció ante la sugerencia.

- Ah, eso. Si. Debí pensar que algo así podría pasar… tendré que tratar eso con los demás profesores para evitar confusiones. Disculpe… Miss Valiere es… peculiar. Posiblemente se dará cuenta después. Sus talentos no son muy refinados, por así decirlo.

- He percibido burla hacia su persona. Incluso la llaman "La Zero". ¿Hay algo que deba saber?

- Sugiero que se de cuenta por si mismo, Señor Susacu. Eso le ayudara a entender un poco mejor a Miss Valiere. Listo. Muchas gracias.

- Solo para confirmar. Las runas pueden decir el porque estoy aquí? En ese caso, se puede saber si puedo regresar?

- La verdad no lo sé. Tendría que investigar primero. Pero hasta donde se, ningún familiar de ninguna clase ha sido devuelto a su lugar de origen.

- Si, Osmond también me lo dijo. – Suspiró. Los alumnos empezaban a dejar el comedor.

- Parece que ha aceptado la situación muy rápido. Señor Susaku.

- Llámelo una habilidad de sobrevivencia. – Dijo casi irónico.

- ¡Familiar, allí estas! Apúrate, no voy a llegar tarde a clases por tu culpa.. oh, Profesor Colbert. – Louise de inmediato cambió su tono al reconocer al Profesor de Fuego. - ¿Pasa algo? ¿Mi Familiar se esta comportando indebidamente?

- No, Miss Valiere, no es así. El Señor Suzaku solo me estaba dejando copiar sus runas para poder investigarlas. El Director esta interesado en saber sobre ellas, con lo poco común que es su invocación.

- De acuerdo. Está bien. – No pudo evitar notar el relativo respeto que había en su comportamiento. No era la forma en como alguien se dirigiría a un Familiar… ni siquiera a un plebeyo o un sirviente. Aunque, bueno… era Colbert. Solía ser amable con todos, incluida la servidumbre.

- No pretendo quitarles más tiempo. Miss Valiere vaya a clases. Si puedo saber algo, con mucho gusto le informare a ambos.

- Gracias Profesor. Tu, vámonos!

Suzaku suspiró y con una leve inclinación a su cabeza se despidió de Colbert, siguiendo a Louise un par de pasos atrás.

El profesor los miró un poco más.

No era extraño que el familiar actuara de manera protectora con su Amo una vez invocado. Eso estaba inscrito en la ceremonia y finalmente era la base del Contrato después de todo. Había visto Tigres de Nieve, terriblemente feroces en su territorio, actuar como gatitos con sus Amos y solo recuperar esa ferocidad cuando se les ordenaba. O que tal ese Dragón de Viento que Miss Tabitha invocó el día anterior. Una bestia de poder abismal, dejando que seres más pequeños dormitaran a su sombra.

Sin embargo había resignación en el Familiar Suzaku. En sus ademanes, en su postura. Concientemente sabiendo que no tenía opción, pero no algo que pudiera llamarse lealtad.

No solo el que fuera humano. Que fuera un humano sin magia. Caballero. Militar.

Colbert suspiró a su vez. Otra cosa mas que merecía desentrañarse. Y al ver el boceto de las runas… sabía muy bien en donde buscar.

(-Line-)

Louise entró al salón de clases y de inmediato sintió las miradas en ella.

Estaba acostumbrada, desde luego. Su habilidad de hacer estallar las cosas al tratar de hacer el más básico hechizo era conocida desde ANTES que siquiera se inscribiera a la Academia. Sentir las miradas se había convertido en algo tan común, que le prestaba muy poca atención últimamente.

Esta vez, era diferente. Claro.

A solo 2 pasos detrás de ella, Suzaku caminaba diligentemente, observando para todos lados y de vez en cuando tomando anotaciones en su libreta con un extraño cilindro negro.

Suzaku habría comparado el salón de clases, con aquellas aulas universitarias. Largas mesas en un acomodo circular, en varios niveles ascendentes. Fácilmente acomodaban a más de 30 o 40 estudiantes (con algunos lugares vacíos).

Para variar, varios familiares estaban allí. Los mas pequeños claro. Cosas como un dragón azul, o una serpiente gigantesca observaban por los ventanales, ocasionalmente siendo regañados por sus dueños. Especialmente cuando cierta serpiente miraba atentamente a un par de asustadizos gatos.

Adentrándose en el aula, Louise ignoró con práctica murmullos y señales hacia su dirección. Aun así distinguí un cuarteto de risas masculinas que trataban de enmascarar su sonido. De inmediato supo que eran los seguidores mas leales (o idiotas) de Zerbst.

Ocupando su lugar acostumbrado, Louise sacó sus utensilios del fondo de la mesa. Varias hojas de papel (pergamino?) acomodadas nítidamente. Un tintero y una pluma de ave con la punta de latón.

(Internamente Kururugi sonrió al comparar los estilos de enseñanza. Libros y libretas con espiral metálico para la Juuban. Laptops conectadas al Internet para la Tokio-3 Junior High. Escritorios con display holográfico para la Myboshi Flight Academy en el Frontier…)

Mas de uno levantó una ceja el observar al Familiar de Valiere azotar su frente con la pared.

Suzaku tenia suficiente de "mindfucks" como para hacérselos el solo.

- Loco. – Murmuró Valiere sin dignarse siquiera a voltear.

Y así, entre murmullos, risas calladas, la maestra entró a iniciar las clases.

Suzaku observaba todo con cauto interés (lo mas seguro para conservar los pocos puntos de cordura que le quedaban) mientras seguía tomando notas relevantes.

La maestra, una mujer de edad madura, algo rechoncha y vestida de una voluminosa túnica púrpura miró alrededor del aula sonriendo.

- Felicidades. Veo que el ritual de Invocación de Familiares fue todo un éxito como se esperaba. Siempre es un placer ver a los nuevos familiares de los estudiantes. – Invariablemente, su vista se posó en Louise. – Vaya… Miss Valiere. Sin duda ha invocado a un familiar muy peculiar.

Dicha aludida bajo la mirada y colocó una mano en su frente.

Suzaku solo levanto la vista brevemente, mientras trataba de hacer un boceto de la maestra. (Énfasis en "trataba"… su mayor logro era hacer figuras de palitos…)

Por supuesto, prácticamente era lo que los demás esperaban para iniciar.

- Claro, Zero. No te pongas a agarrar plebeyos de la calle simplemente porque no puedes hacer el ritual. – Comentó uno, la burla escurriendo de sus palabras.

- Realice el ritual correctamente! VARIAS veces. Y esto fue todo lo que salió. – Protestó de inmediato Louise.

- Correcto, "varias" veces… ¿Qué paso con tu momia Valiere? ¿La convertiste en Leña?

(Sobra decir que el grupo de sirvientes a quienes les encomendaron enterrarla aun no regresaban… extraño. Ni que los hubieran mandado muy lejos)

- O la libreta negra…

- ¿Realizó el ritual varias veces? – Pregunto sorprendida la maestra.

- Si. Y aun así hizo trampa! Ni siquiera eres competente para hacer ese ritual! – Un joven gordinflón con un búho en el hombro se rió, junto a varios otros. – Una Zero perfecta!

- Maestra! Malicorn del Resfriado Común me ha insultado! – Louise llegó incluso a levantarse de su asiento para señalar al rubio gordito.

- El resfriado? Debes saber Zero, que mi nombre es Malicorn El Barlovento.

- Bueno, como tu voz esta siempre rasposa, parece que atrapaste uno. – Ella hasta se dio el lujo de sonar condescendiente. Cosa curiosa, varios se rieron ante la declaración, haciendo que Malicorn El Resfriado se sonrojara de indignación.

Je. Suzaku se permitió reírse, mientras colocaba el nombre de Malicorn, junto a su apodo, en la libreta con un listado de sus características. Al parecer la Señorita Valiere se sabía defender bastante bien de las burlas.

Especialmente cuando la llamaban Zero.

De pronto, ambos se vieron flotando en el aire y agitados con suavidad antes de se puestos con delicadeza decreciente en sus asientos. Al parecer la maestra había agitado su varita haciéndolos flotar.

Por lo visto el rubio presumido no era el único que podía hacerlo. Otra anotación más.

- Basta ya. Ustedes son nobles y deben saber comportarse. Llamar a un compañero por apodo y burlarse de sus defectos no es adecuado para jóvenes bien educados. El Resfriado, Zero. No son títulos adecuados.

- Lo mió fue un insulto. – Dijo Malicorn testarudamente. – Pero en el caso de Valiere es la realidad. Verdad? Zer…

Tanto él como otros mas que se rieron se vieron escupiendo arcilla de sus bocas. La maestra golpeó su mano izquierda con la varita de su derecha mientras levantaba una ceja, como desafiándolos a seguirse burlando.

Otra anotación más a la libreta.

- Ya que nos hemos tranquilizado, empecemos de nuevo. Mi nombre es Cheveruse. Mi nombre rúnico es "La Arcilla Roja", y estoy encargada de enseñarles los principios mas detallados de la Magia del Elemento Tierra. Alguno de ustedes puede decirme cuales son los elementos principales que componen nuestro uso de la Magia? Señor Malicorn?

Aun escupiendo arcilla, El Resfriado se puso de pié y citó.

- Si profesora. Tierra, Agua, Aire y Fuego.

- Muchas gracias. Estos cuatro elementos sumados al perdido elemento del Vacío conforman el pentágono que es la base de toda magia en Halkenia. Si me permiten decirlo, considero que la Tierra es un elemento muy importante. No solo por que sea mi afinidad, sino porque la creación de la materia esta directamente ligada a ella…

Suzaku no pudo evitar desconectarse. Aun si tenía sentido lo que decía… la verdad le encontraba más parecido con los argumentos de los RPG que solía jugar de niño con Lelo… con ESE Sujeto.

4 elementos. Nada del otro mundo. Aunque si mal no recordaba, eran los elementos que se creía existían cuando la alquimia precedía a la química siglos atrás en su mundo. Pero un quinto elemento? Perdido? Si es la base de lo que hacen y ES la base de lo que le da importancia a los nobles, como pueden perder un elemento?

Cheveruse seguía hablando cuando algo le llamó la atención.

Colocó un puñado de piedras encima de su escritorio, y después de murmurar unas palabras agitó su varita y con una luz las piedras se convirtieron en metal.

Y no. No era oro. Era latón. El mismo material del que se hacen los casquillos de las municiones.

Pero, eso era para sentirse estafado!. Transmutación de materia? Sin un circulo? Sin Ley del Intercambio Equivalente? Sin Piedra Filosofal?

Oh, si. Edward Erlic debe estar retorciéndose en alguna parte por la indignación.

La profesora declaro que solo un Mago Clase Cuadrada puede hacer oro. Ella es un Mago Clase Triangulo. Eso valía la pena investigar.

- Señorita Valiere, disculpe. ¿A que se refiere con lo de las clases de Magos? Es una jerarquía?

- Eh, que? No interrumpas! – Murmuró enfadada por la intromisión. Pero continuó. – El número de elementos que un mago usa indica su nivel de capacidad. Si solo puedes usar un elemento en un hechizo eres considerado Clase Punto. Dos elementos son llamados Clase Linear.

- Entiendo. Triangulo y Cuadrado son para tres o cuatro elementos. Indica poder? Intensidad?

- Si. Puedes usar un elemento tierra y combinarlo con un encantamiento Fuego para reforzar su poder. La Maestra es un Mago Clase Tierra-Tierra-Fuego, por ende es un mago Clase Triangulo.

- Que hay de los nombres Rúnicos?

- Usualmente son escogidos por los Magos indicando una especialidad particular de su elemento. La profesora se hace llamar La Arcilla Roja. Por ende su preferencia es usar Arcilla para sus hechizos.

- Ya veo. Entonces combinando el Nombre Rúnico con su Clase es fácil identificar lo que son. Potencial y actividad?

- Bueno… si. ¿Por qué? – Louise parpadeó. Eso era bastante obvio después de todo.

- Información. Gracias por aclarar. – Suzaku regresó a su postura e inició una revisión a sus anotaciones.

- ¿Hay algún problema Miss Valiere? Nos permite continuar con la clase? – Preguntó Cheveruse con falsa inocencia.

- Si. Lo siento, Profesora Cheveruse. – Dijo, enrojeciendo y soportando una ronda pequeña de risas. Se permitió girar la cabeza para mirar a Suzaku y lanzarle una mirada casi asesina.

Que fue ignorada. Este estaba más ocupado escribiendo en su tonta libreta.

- Si ha quedado claro Miss Valiere, ¿Por qué no nos muestra un pequeño acto de Transmutación y convierte estas piedras en el metal que quiera? – Cheveruse sonrió. Un privilegio que solo tienen los profesores cuando atrapan a un alumno portándose mal.

"Entonces… Kirche Zerbst se hace llamar "La Ardiente" y tiene un Familiar relacionado con el Fuego. Malicorn El resfriado Comn… er… El Barlovento… elemento… Viento? Una profesora es un Mago Triangular… esto haría a los estudiantes de menor categoría obviamente. Punto o Linear. Necesito investigar si existe la capacidad ofensiva en los elementos, aunque el fuego y el viento pueden ser los más obvios… La Maestra mencionó que la Tierra se usa para construcción, cultivos y refinar metales… Entonces la magia es más usada de lo que creía. Esta sociedad puede ser llamada Medieval… pero el uso de la magia debe hacerla mas diferente… me pregunto si hay una biblioteca que pueda usar…"

Su atención cambió de nuevo a Louise.

En medio de protestas y advertencias se había dirigido hacia el escritorio de la Maestra e inició un encantamiento.

Debía reconocer que físicamente era muy atractiva. Tal vez era tan desarrollada como Anya, pero su porte sin duda era el de una noble. Espalda recta, facciones delicadas. Incluso su postura era la esteriotipada para los magos. Ojos cerrados, varita sujeta con el índice y pulgar de la mano derecha.

Las piedras brillaron…

Y entonces la conocida y odiada maldición de "Vive" del Geass se accionó.

Con sus sentidos refinados vio como las piedras se convirtieron en aerosol que se expandió con violencia antes de encenderse.

BOOOOOMMMMM!

La onda expansiva fue absorbida por las paredes. Nada del otro mundo.

Las ventanas en cambio. Fueron destrozadas. Hojas de papel, libros, un par de familiares mas pequeños; salieron volando. La serpiente se comió a un gato, 2 aves y un búho.

Eso sin contar con el escándalo de los familiares más grandes en el patio que sintiendo el peligro trataban de entrar a la fuerza.

El humo cubría el aire y poco después los reclamos de los estudiantes.

- Por eso tratamos de advertirle, que no la dejara intentar hacer magia!

- Maldición Valiere, porque mejor no te vas de aquí!

- Pikachu, yo te elijo!

Cuando Suzaku salió debajo del escritorio (un tanto avergonzado… pero no era su culpa! Así trabajaba el Geass cuando no estaba preparado!) Se encontró con una escena bastante familiar.

Casi sonrió de melancolía al verla.

Pedazos de madera. Paredes quemadas. Humo. Faltaban los cuerpos muertos, pero era una pequeña bendición.

En el escritorio, para su sorpresa estaba Louise.

Su ropa quemada y desgarrada se sostenía por milagro. Hasta sus braguitas de rayitas (que onda con las lolis y sus bragas de rayitas… Anya tenía un cajón lleno de ellas… o al menos eso afirmaba Gino. En serio. Gino) eran visibles por las rasgaduras de su falda. La cara negra por el humo, la capa transformada en jirones deshilachados y la varita en su mano, rota, abierta como una banana; pero fuera de eso, intacta.

Cheveruse no estaba mejor. Aunque ella por lo visto había perdido el conocimiento y murmuraba algo así como "Abuelita, eres tu? Allá voy!"

Louise, recuperó la dignidad, tosió en un puño cerrado y llevó una de sus manos a la nuca.

- Creo que falle un poquito. Pero puedo hacerlo mejor!

Como era de esperarse, el cuarto rugió de indignación.

Mientras varios sirvientes, otros profesores y un par de aparentes médicos llegaron al aula, Suzaku no pudo hacer más que pensar.

"Eso… eso fue casi igual que una bomba termobárica." No era un experto en explosivos, pero su entrenamiento involucraba al menos conocer los efectos de las diferentes clases de ellos. "Ideal para espacios cerrados, priorizando el daño en materiales blandos como la carne. Usado idealmente en los Bunker Búster. Pero a pesar de daño. A pesar del destrozo… nadie salió herido de gravedad. No por la explosión al menos." Algunos estudiantes tenían unos cuantos golpes o leves cortes por las astillas.

Con lentitud se acercó a Louise mientras un profesor la miraba con absoluto desagrado y enojo; provocando que ella solo agachara la cabeza y ocultara sus ojos en su fleco rosa.

Louise La Zero.

La llamaron incompetente.

Dudaban de su magia.

Punto, Linear, Triangular, Cuadrado. Las clases de Magos y su poder.

Suzaku entendió al menos el porque la llamaban Zero.

Y tenía que reconocer, que le causo pena saberlo.

(-Line-)

Como en toda sociedad elitista (sea basada en sangre, títulos, economía, etc) existe cierto estigma al trabajo manual.

Claro, no significa que este sea malo. Pero generalmente se tiene la idea que el trabajo ideal es donde se trabaje poco y se gane mucho. Los padres que crecieron trabajando y sudando usualmente quieren que sus hijos estudien mucho para no tener que esforzarse tanto como ellos para ganarse el pan de cada día.

Muchos preferirían trabajar en un gran edificio llamando por teléfono y cerrando negocios millonarios a quemarse la espalda cosechando algodón ganando una miseria.

Tristain no era tan diferente. Más bien dicho, esa diferencia era mucho mas marcada. Siendo el uso de la magia tan extendido y una muestra de la posición social, que a un noble lo pusieran a realizar el trabajo de la plebe y más aún realizarlo sin magia era no solo un castigo: era un insulto.

Pero a menos que Louise implementara la política de Tierra Quemada en el aula de clases y terminara de reventarla en polvo acabando con el mobiliario… no tenía muchas opciones que realizar el trabajo manualmente.

Una vez terminado un viaje rápido a su habitación para limpiarse la cara tiznada, cambiar su uniforme destrozado y tomar una varita de repuesto (la tercera del mes), regresó para su castigo. Le fueron proporcionados baldes de agua, franelas, escobas, trapeadores. Llevaron pupitres de repuestos para sustituir los destruidos y varios paneles de vidrio para sustituir las ventanas.

La clase fue cambiada a un aula diferente… con un profesor diferente. Cheveruse aun conversaba con su abuela muerta en sueños (de hecho empezaba a murmurar "Si, a la luz. Voy directo a la Luz!" con su abuelo aparentemente esperándola del otro lado).

Louise limpiaba con muy pocas ganas el polvo de los pupitres después de que Suzaku terminó de barrer y trapear el piso. Los restos de los muebles destrozados amontonados en un rincón, los nuevos sustituyendo los viejos y las paredes sin restos de humo gracias a una buena tallada con las escobas.

Si, pese a que Louise fue la castigada (aunque verdad sea dicha, la culpa también cayó en Cheveruse porque FUE advertida de las consecuencias y decidió ignorarlas) al final fue Suzaku quien terminó haciendo la mayor parte del trabajo… para variar.

En esos momentos se encontraba colocando los paneles de vidrio nuevos en las ventanas usando clavijas de madera y un mazo ligero.

Gran parte de la mañana había pasado y la hora de la comida se acercaba. Afortunadamente al paso que llevaban terminarían justo a tiempo. Sin embargo habían conversado poco… muy poco. No era como si Louise tuviera ganas de hablar… bueno SI quería hablar. Necesitaba decir algo, desahogarse así fuera regañando a su Familiar por cualquier cosa. Había esperado que el se burlara, que criticara, que hiciera cometarios hirientes sobre su magia como los demás. Mas la deferencia hacia ella no había cambiado en absoluto.

Algo menos de que preocuparse.

- Señorita Valiere, ¿puedo hacerle una pregunta? – Dijo Suzaku de repente. Haciendo una pausa en su trabajo para girar y mirarla directamente.

Louise, puso a un lado la franela que usaba para limpiar y recargo los codos en el pupitre.

- ¿Qué? – Fue la respuesta algo hosca.

- Sus hechizos… ¿siempre terminan así? – Dijo, señalando el epicentro de la explosión.

- ¿Por qué? – Lo único que lo salvo de ser expulsado del aula vía explosión, fue el que no usara un tono de burla para la pregunta.

- Me preocupa su seguridad. Si va a ponerse en ese riesgo cada vez que practique necesitamos pensar en maneras que no impliquen tanto peligro para usted.

- ¿Qué insinúas, que voy a fracasar cada vez que haga magia? ¿Qué debería renunciar? ¿Qué debería aceptar lo que todos dicen? – Es lo que MENOS se esperaba de su familiar. Que le dijera que era un peligro para si misma. Una burla enmascarada de preocupación. Se enderezó, azotando las palmas de sus manos en el pupitre con un estruendo. – Tu… tu… TU TAMBIEN DUDAS DE MI? ERES MI FAMILIAR, COMO PUEDES…?

Se interrumpió. Apretó los dientes y los ojos con fuerza para reprimir las lágrimas de coraje, de desesperación. Llegaba un punto en que la presión simplemente era demasiada en ella. Soportar las burlas, las miradas, los insultos. Los rostros de desprecio de los maestros que deberían ayudarla a descubrir que es lo que esta mal con ella. La burla contenida de la servidumbre cuando se cruzaban en su camino. El intenso escrutinio de su misma familia cada vez que los visitaba, midiéndola, usando los elevados estándares de su madre y hermana para valorarla como persona.

Invoco algo. Un plebeyo y su vistosa máquina descompuesta. Eso debería ser suficiente para demostrar que era una maga. Débil, incompetente tal vez, pero una maga.

Pero todo seguía igual, incluso peor.

Y ahora, quien se supone debería ser alguien leal, alguien que la protegería de los peligros le estaba sugiriendo que desistiera por su propia seguridad?

- No exactamente. – Dijo Suzaku, bajando de la escalera donde estaba trepado y juntando sus herramientas. – Solo digo que si necesita practicar, lo haga en un espacio abierto.

Louise no dijo nada, solo abrió los ojos y lo miró directamente manteniendo el ceño fruncido.

- Eso que hizo. Se parece mucho a una clase de bomba que usa el ejército en el que servia. Se necesita mucha precisión para fabricarla y sus efectos son… bueno letales para la gente. Pero usted, realizó una explosión que destruyó tus alrededores pero no a usted ni a esa profesora. ESO es algo increíble y extremadamente útil.

Ella ladeó su cabeza únicamente… sin perder el ceño de enojo.

- Quería hacer un simple hechizo de transmutación. La mas simple y sencilla magia clase tierra. Algo que un niño de 8 años es capaz de aprender. – De nuevo… el fracaso. La presión. La burla. ¿Cuántas veces se la había pasado en vela tratando de descifrar que salió mal? O las practicas largas donde agotaba sus reservas de magia tanto que terminaba vomitando su comida al repetir y repetir el mismo hechiso obteniendo nada mas que fracasos. Forzandoze air mas alla de sus límites probando, intentando, presionándose. Y nada.

Y su único "éxito", un familiar común y corriente (mas corriente que común), difícilmente era la prueba que buscaba; o tenía las respuestas que necesitaba.

- No se de magia, obviamente. No se nada de su sociedad, ni lo que implica. Pero de donde vengo, esa habilidad tendría muchas aplicaciones. Militarmente hablando, sería capaz de derrotar formaciones enteras de enemigos; o facilitar el asedio a ciudades y destrozar sus defensas. En la minería reduciría el tiempo en el que se extrae la roca para fundiciones. Limpiar zonas enteras para dejarlas listas para agricultura o construcción.

Louise no dijo nada por un momento. Pero al menos dejó de fruncir el ceño. Solo retomó su franela y volvió a pasarla por el pupitre (innecesariamente, claro) por el simple hecho de hacer algo.

- No creo que eso sirva… - Dijo por lo bajo.

- ¿Alguna vez ha escuchado el dicho "hacer fortaleza su debilidad"? Como dije, al menos para mi, eso que hace es impresionante. Por eso preguntaba si todos sus hechizos tienen el mismo efecto. Si pudiera variar el tipo de explosión… en vez de un "fracaso" como lo llama, podría ser una herramienta. Lo digo como soldado, claro.

- Si, supongo que para un plebeyo debe ser "impresionante". – Contestó algo irónica. Pero no pudo evitar pensar en ello. Y debía reconocer que, en efecto, no todas sus explosiones eran iguales. Había variación en ellas. - ¿Por qué dices que servirían en la construcción? ¿De que serviría una explosión en una construir cosas?

Suzaku no pudo evitar sonreír al escuchar el tono más ligero con el que habló. Al menos no parecía tan deprimida como antes.

- Bueno, como dicen, a veces para construir algo nuevo, debes destruir lo… viejo… primero…

Louise lo encontró lógico. Aunque la forma en como terminó la frase la confundió.

- ¿Pasa algo? – Preguntó al ver a su familiar apretar el puente de su nariz con los dedos (un gesto que repetía frecuentemente, ahora que lo pensaba)

-No, nada… solo sentí que debí morderme la lengua al decir eso… - Contestó, para volver a su trabajo, instalando la ultima ventana.

Louise solo… lo dejó ser. Después de todo tenía sus propias cosas que pensar.

Jamás había pensado en ver sus "fracasos" como herramienta.

No sonaba tan mal.

(-Line-)

Por segunda vez en el día, Suzaku contemplaba su… comida.

Debía reconocer, en cambio, que la calidad había mejorado si lo comparaba con la sopa insulsa de la mañana.

¿Eso eran pellejos de pollo? Ah, pedazos de pan… posiblemente el intento era hacerlo pasar por un estofado (énfasis en "intento"). Un hueso extraviado con algo de carne que el cocinero olvidó quitar. Pedazos de verduras irreconocibles y al parecer algunas franjas de cebolla quemada.

El agua dejo de ser simple para tener un tono verdoso… un té tal vez? Necesitaría un análisis con espectrómetro para estar seguro…

Louise señaló casi orgullosa el plato, como si le estuviera haciendo un favor al darle un extra de proteínas en su dieta.

- Hiciste un buen trabajo allá en el aula. Supongo que te mereces un premio por eso. – Dijo casi bondadosa mientras cortaba un diminuto trozo de pollo asado y lo dejaba caer en el intento de estofado. – Sigue trabajando así y recibirás más premios.

Asintió para sí, satisfecha de su generosidad antes de terminar de sentarse a la mesa y repetir la misma bendición de la mañana. Agradeciendo al Fundador y a la Reina por la bondad de los humildes alimentos.

Mientras la ceja de Suzaku temblaba… no tenía ese tic desde que trabajó con Luciano Bradley en Bielorusia.

Mentalmente noqueó a su estómago para que no gruñera y trató de ignorar la caída en sus niveles de glucosa en su sangre al estar más de 48 horas sin alimento. No, no podía darle a Louise ni la más mínima muestra de debilidad… aun si solo se pareciera en un 10% a Carline… se lo comería vivo.

Así que…

Con el debido respeto que se le da a una ofrenda, colocó su plato y el vaso de té en la mesa junto a Louise.

- Olvidé que es sábado en donde vengo y tengo que ayunar. Disfrute sus alimentos Señorita Valiere, esperaré afuera como un buen familiar a que termine. Provecho. – Dijo, haciendo una ligera reverencia y alejándose a la salida (robando otra manzana de paso) dejando a Louise disfrutar de su pollo asado con hierbas aromáticas.

La chica de cabello rosa (rosa tenía que ser…) solo frunció el ceño al verlo alejarse y regresó su atención a los alimentos.

Su plan era simple.

El comía pobremente durante uno o dos días. El hambre lo haría más dócil y receptivo para cuando ella, generosamente claro, ordenara una alimentación sustanciosa al personal de la cocina. De esa forma el apreciaría el gesto y se ganaría su lealtad y agradecimiento. Si el día de mañana debía reprenderlo, simplemente le retiraba el privilegio de la buena comida y regresaría al confiable pan y agua.

Sip. Simple, sencillo y efectivo.

Prácticamente era lo que su madre hacia en casa con la servidumbre nueva. Un sistema simple de premio y castigo. Has tu labor, cumple tu trabajo, obedece las ordenes y serás recompensado. Evita tus labores, falta a tu trabajo, desobedece las órdenes y serás castigado. Y le había servido bastante todos estos años.

(De una forma más personal, era el sistema que usaba con TODA la familia, hijas incluidas… Incluso su padre, aunque prefería NO pensar que recompensa/castigo empleaba con el… por su sanidad mental, claro.)

Sin embargo, por alguna razón el sujeto no parecía cooperar con el programa… tal vez necesitaría elevar el nivel un poco… incrementando el castigo? Mmmh Forzar lealtad y respeto? O en todo caso temor Y respeto?

Que es mejor, Ser Temido o Respetado? Mmmhhh… Si la comida no funcionaba, que tal el castigo físico? Tenía en su habitación una fusta para caballos. Tal vez podría servir. Y si no, podía usar un látigo, ese que su hermana Cattleya le regaló en su cumpleaños numero 15.

Seh… ya lo podía ver. Atado de manos y pies, arrodillado en el piso. Con el torso descubierto y una mordaza. Ella estaría frente a el, con la fusta en las manos y el látigo enrollado a la cintura. Que le podría decir…? 'Parece que tendré que enseñarte a ser un obediente familiar.' Mientras doblaba la flexible fusta entre sus manos. 'Llámame "Ama" desobediente familiar.' Fushh! Fussh! Cortaría el aire con la fusta y colocaría la punta en su mejilla, de forma amenazante. Sus ojos verdes fijos en los suyos. 'No te escucho. ¿Quién es un desobediente familiar, eh?' Je. Je je. Oh pobrecito, no puede hablar por la mordaza. No importa. Le daría una lección de todos modos. Ah, no te asusta la fusta? No importa, que tal el látigo? Snap. Snap. ¿Quieres un poco de esto?

Seh, olvida el suelo. Mejor lo atamos… lo atamos… en una cama. No, en un catre. Si, un familiar desobediente como el no merece una cama. Un catre. Sus brazos atados a la cabecera y las piernas a la parte inferior. Seh. Una venda en los ojos. Que no sepa en que momento recibirá el castigo. Snap. Snap. Cantaría su látigo mientras lo hacía tronar justo enfrente de su cara. Que sienta la corriente de aire, que anticipe lo que le espera. ¿Quién es la Ama ahora, eh? Vamos, vamos. Dilo. Llámame Ama Louise, familiar desobediente. Oh, si. Llámame Ama Louise. Que tengo que convencerte? Le enseñaré a tu cuerpo a obedecerme. Snap. Lo sentiste? Si? Quieres mas? Snap. Snap. No te escucho. Snap. Snap. Fuera vendaje, pero que siga amordazado. Que la mire. Que sepa quien es la Ama. Quien tiene el control. Snap. Snap. Muy bien, Familiar desobediente. A.M.A. Me gusta cuando lo dices así. Mereces un premio. Los familiares obedientes merecen ser recompensados. Así que hagamos un trato Familiar Malo. Llámame Ama y te daré una recompensa. Si… hace calor aquí, no crees? Podría abrirme la blusa para refrescarme. Mmmh. Un botón será suficiente por ahora, verdad? Me estas mirando? Familiar pervertido? Parece que te esta gustando verdad? Snap. Snap. Los familiares pervertidos también son castigados. Snap. Snap. Parece que no aprendes, tengo que ser mas severa contigo? Snap. Snap. Snap. Te esta gustando? Aun no aprendes verdad? Tengo toda la noche Familiar Malo. Snap. Snap…

Obviaremos el resto… sobra decir que Louise no comió nada y la mayoría de sus compañeros solo la vieron allí, en su asiento, con la cara roja, sus manos en las mejillas y riéndose como tonta intermitentemente.

Sea lo que sea que pasaba por su cabeza… es mejor que se quede en su cabeza.