Delia era una mujer de apariencia despreocupada, casi al punto en que algunos dudaban seriamente sobre su inteligencia, pero como siempre ha demostrado guardaba una serie de sorpresas bajo su manga que muchos no esperarían de su parte.

Su nivel de inteligencia, de observación e implementación le habrían llevado lejos en el camino del entrenamiento Pokémon, de no haber sido tan tonta como para dejarse llevar por las emociones rápidas y, las promesas de poder que encontró en ciudad Viridian. No eran decisiones de las que estuviera orgullosa, pero al menos le habían servido para que un antiguo amigo decidiera finalmente dar el paso con ella, por lo cual estaba muy agradecida.

No obstante lo que aprendió en esos tiempos aun se mantenía con ella, y en este momento dichas memorias no hacían más que recalcarle que algo estaba terriblemente mal con este Lucario.

Ya habían pasado alrededor de cinco días desde que había despertado, y aun se encontraba acostado en la cama del hospital, al principio a pesar de reconocerla, parecía aterrado por algo, confundido de sus alrededores y de sí mismo. Por dos días parecía alarmado por el estado de sus patas delanteras, al igual que estupefacto por algunas razones que ella desgraciadamente no podía figurar.

Al tercer día pareció salir de dicho trance solo para caer en un nuevo problema, aparentemente su coordinación estaba terriblemente desequilibrada, al punto en que no solo no podía mantenerse en pie por si solo sino que el intentar caminar era un caso perdido.

Exámenes más minuciosos demostraron que su oído interno estaba en perfecto estado, y físicamente no mostraba ningún síntoma o evidencia de que algo estuviera mal. Pero cualquier investigador que se proclamara de serlo sabría que algo estaba terriblemente mal con este Pokémon.

El cuarto día fue de nuevo un día de enigmas sin responder al encontrarse con que el Lucario finalmente podía sostenerse sobre sus patas traseras, algo virtualmente imposible quince horas antes. El esfuerzo parecía alegrarle al mismo tiempo que agotarle, por lo que casi de inmediato procedió a acostarse y a caer rendido bajo la mirada atenta de sus guardas.

Hoy por otra parte, el animal ya estaba progresando a pasos agigantados en su progreso caminando lento pero seguro por la habitación del hospital. No era bajo ninguna circunstancia lo que ella consideraba grácil, y muchas veces parecía un pequeño niño jugando al equilibrio por la manera en que mantenía extendidos sus brazos a un lado de su cuerpo para no caerse.

Su cola se movía de un lado a otro como si perteneciera más a un Persian, aparentemente estaba acostumbrándose a ella al punto en que no le estorbara en sus intentos por caminar por el lugar, otra incógnita que estaba carcomiendo a Delia en dudas, al tener cada vez más y más sospechas de qué podría haberle pasado a esta criatura en particular. No quería creerlo, pero las posibilidades estaban abiertas y hasta ahora le otorgaban al menos una solución al misterio que estaba ante ella.

Por minutos simplemente observó el avance de su protegido, escuchando sus pequeños gemidos de hum, hum. En esa profunda voz suya a medida que avanzaba por la habitación. El ritmo de sus pasos y la seguridad con la que otorgaba cada zancada incrementaba a medida que el tiempo transcurría, por lo que Delia estimaba que estaría caminando normalmente aproximadamente en dos días, posiblemente en menos.

Otra curiosidad es que a pesar de contar con la posibilidad de comunicarse por medio de la telepatía, tal como lo hizo la primera vez en que se encontraron, hasta ahora no ha hecho ni el menor intento por hablar con ella, ciertamente la ha observado, al igual que con Samuel, pero hasta ahora por más que le exhortaran a que se comunicase no parecía inclinado a ello.

El sonido del tele-comunicador le tomó a ambos por sorpresa, a él alterándolo al punto de que casi perdía su equilibrio, mientras que a ella le asustó hasta el punto de levantarse de su silla en ligera alarma, miró en dirección del Lucario y pudo ver que estaba viéndola de nuevo con fija atención, aparentemente alarmado por su súbito movimiento, ella sonrió intentando transmitirle serenidad antes de liberar una pequeña carcajada. — ¿Creo que nos sorprendió a ambos, no es así?— Dicho esto terminó de erguirse con tal de acudir a la bocina y la pantalla con tal de ver quien en especifico llamaba al laboratorio.

Contestó de inmediato, activando en el proceso la pantalla LCD con tal de ver quien llamaba, para su sorpresa era Daisy May quien estaba al otro lado.

— ¡Que sorpresa! Jamás pensé que al llamar a la casa de mi padre te encontraría allí, contestando sus llamadas como fiel secretaria. — Exclamó una jocosa castaña de la misma edad de Delia.

—Han sucedido algunas cosas en pueblo Paleta que me han forzado a mantenerme en el Laboratorio, Daisy. — Contestó Delia antes de hacerse a un lado y dejar que su vieja amiga pudiese vislumbrar gracias a la cámara, al curioso Pokémon que observaba la conversación desde el otro lado de la habitación.

— ¡Por Mew! ¿Es ese un Lucario? ¿Cómo llegó un Pokémon de Sinnoh hasta Kanto? ¡No espera, es un préstamo de los otros laboratorios! ¿O quizás mi papá finalmente consideró el contratar seguridad? — La exaltación y sorpresa en Daisy era bastante palpable para Delia, al punto de causar una escueta carcajada que de inmediato cubrió con su mano.

— ¡Nada de eso! Han sido una serie de eventos difíciles de explicar, pero el resumen sería que en una de mis caminatas terminé por tropezarme con él, lo capturé y lo traje aquí para recibir tratamiento médico. —

Delia podía ver de inmediato que al igual que ella, Daisy May estaba teniendo una serie de inquietudes formulándose en su cabeza con respecto al exótico animal. Previendo una nueva cadena de preguntas ella decidió alzar su mano con tal de detener a su vieja amiga. —Se que estás curiosa y que probablemente tienes cientos de preguntas pero, por ahora al menos, eso puede esperar, al menos hasta que nosotros logremos conseguir suficientes respuestas. Pero debo decir que estoy tan confundida como tú con respecto a la aparición de Lucario en nuestras vidas. — Volteó en dirección del susodicho solo para encontrarlo de nuevo intentando asociarse con la habilidad básica del caminar.

Acción que tampoco pasó desapercibida por Daisy, — ¿Es un poco extraño no lo crees? — agregó de inmediato, antes de proseguir al recordar el por qué exactamente había llamado al laboratorio. —Querida, desgraciadamente debo cortar nuestra conversación, tengo aquí en casa el pedido que papá le encargó a mi marido. Solo quería preguntar a qué hora deseaba que la enviara al laboratorio con tal de que estuviese allí para recibirla, no es que me moleste su presencia, pero me está volviendo loca, incluso más que mi marido. Estoy embarazada, no invalida. —

Fue allí cuando Delia finalmente pudo escuchar con claridad una nueva voz en la conversación, una no humana para ser exactos. —Chansey, — La voz no sonaba complacida por las palabras de Daisy, y Delia de inmediato invirtió los papeles de la conversación al disparar varias preguntas a la vez. — ¿Cuando atrapaste un Chansey? ¿Estás herida? ¿Por qué no has llamado para avisarme de que necesitabas más ayuda en el apartamento? —

Daisy no tardó en contestar, — Wow, wow, wow, cariño controla tus Ponyta por que estás por arrollarme, a ver en orden, no la capturé, Matt la encargó a la escuela de enfermeras Pokémon para el laboratorio a nombre de mi padre. No, no estoy herida, y ¿Debo repetir que solo tengo unas semanas más que tú? aún puedo ser útil en la casa sabes. —

Delia por otro lado no comprendía parte de las respuestas, — ¿Espera, Samuel encargó una enfermera Pokémon? ¿Pero por qué? no es que menosprecie la labor de Chansey, pero Samuel siempre se ha encargado de los cuidados médicos de los Pokémon desde que puedo recordar. — Delia de inmediato agregó su último comentario a manera de aplacar la indignación en alza que podía claramente observar en la enfermera Pokémon.

Daisy no notando la indignación de su acompañante comentó, —Estoy tan sorprendida como tú, papá siempre ha sido algo obstinado con estos asuntos. Pero quizás tenga que ver con tu nuevo amigo, ¿es un macho no? — No habían transcurrido segundos antes de que esas palabras emergieran de la bocina antes de que Delia afirmara, —Si, es un macho, yo misma me aseguré de ello, ya sabes…, — Delia de inmediato detuvo su conversación al escuchar el sonido de un cuerpo cayendo al suelo estrepitosamente, por un momento pensó que Lucario solo había perdido el equilibrio, pero si la mirada incrédula que le estaba arrojando en estos instantes indicaba algo, al parecer se había caído gracias a su comentario sobre su género.

—Oh, cielos, ¿qué le ocurrió? — Preguntó enseguida Daisy

La castaña intentó ocultar una sonrisa ante la posible razón por esta particular escena, —Oh Lo siento Lucario pero es algo de rutina, tenía que saber para poder garantizar un tratamiento más efectivo, hay medicinas que funcionan mejor con un sexo que con el otro, así que para poder tratarte es un requerimiento el conocer tu género, lamento si te hace sentir algo incómodo. —

La criatura simplemente la observó por algunos segundos, aparentemente estupefacto hasta que este literalmente cubrió su cara con sus patas delanteras, intentando ocultarse como un pequeño niño al sentirse avergonzado. —Aww, es tan lindo, no puedo creer la suerte que tienes de encontrarte con uno de su especie tan lejos de su territorio, tengo que conocerlo en persona algún día, estoy segura de que su piel es muy suave, oh no sabes como me consumen los celos Delia. —

La castaña sonrió de nuevo y liberó una nueva carcajada al escuchar claramente el sonido de vergüenza que resonaba en la habitación, decidiendo darle algo de espacio a Lucario Delia comentó, — Bueno Daisy, espero que algún día puedas venir con toda tu familia, pero por ahora creo que lo mejor será contactar a Samuel así pueden concluir cual sea fuese el tratado que tenía con Matt. —

Sonriendo, Daisy afirmó. — Los negocios llaman, espero escuchar más de ti y Lucario, no seas una desconocida, llama más a menudo, adoro la ciudad pero extraño a mis amigos. —

Delia sonrió al escuchar eso, — Y nosotros te extrañamos a ti, intentaré hacer lo mejor que pueda pero por ahora mi responsabilidad está en el bebé y Lucario, una vez me asegure de que todo está bien creo que tomaré las riendas del restaurante de mi familia... —

Cinco horas luego, Delia se encontraba de nuevo en la cocina preparando lo que sería el último bocado del día antes de ir a la cama, en la mesa no muy lejos de ella se encontraba Samuel, leyendo la información que el Chansey había traído consigo en su transferencia cuatro horas atrás. Aparentemente la posesión de un Chansey estaba bastante regulada por la federación Pokémon, por lo que se necesitaba el completar una serie de formas que luego podrían ser enviadas por correo electrónico para finalmente legalizar todo.

Aparentemente su fama y prestigio también jugaron un rol importante en su adquisición de la valiosa enfermera, ya que a diferencia del procedimiento usual, él ya contaba con ella incluso antes de haber rellenado el papeleo, era eso o se había endeudado con un favor para Matt, Delia no podía asegurarlo.

Apagando la estufa, ella procedió a levantar el sartén con huevos revueltos y jamón con tal de preparar la mesa. Samuel presintiendo sus intenciones rápidamente retiró sus papeles de la misma y se levantó a conseguir los vasos y cubiertos mientras ella se encargaba de lo demás.

Minutos luego ambos estaban degustando su cena a solas, sabiendo que Chansey ahora estaba encargándose de todos los detalles médicos.

—Veo que has adquirido un nuevo miembro para el laboratorio Samuel, me alegra que lo hayas hecho, Chansey hará que tu labor sea un poco más fácil para ti, así podrás concentrarte un poco más en otras investigaciones. — Delia de inmediato alzó su mano con tal de detener su respuesta, algo divertida de descubrir que tanto padre como hija compartían la misma expresión cuando ella usaba ese gesto. No obstante su sonrisa desapareció de su rostro rápidamente al recordar qué en específico deseaba discutir.

—Hay algo que me está molestando acerca de la recuperación de Lucario, no es normal, es decir sabíamos que no habían problemas físicos, y que probablemente debíamos concentrarnos más en problemas psíquicos o relacionados al área. Pero francamente no veo por más que lo analizo, que exista un ataque registrado que haya mostrado en el receptor los síntomas que Lucario ha presentado. — Ella miró en dirección de la consola que decoraba la pared de la cocina. La pantalla táctil aún estaba buscando registros médicos que concordaran con lo que ella ha descrito, y hasta ahora lo más parecido había sido más frustrante que revelador.

Samuel miró en dirección de la pantalla, antes de preguntar. —Veo a que te refieres, y por tu rostro se que tienes una teoría que muy probablemente no me agradará en lo absoluto. — Conocía a Delia desde que era una niña que competía contra los otros niños del pueblo por atención de sus padres y adultos.

Delia por otra parte a pesar de su ceño fruncido continuó a pesar de sus dudas, —Creo que ambos sabemos que seis años atrás perdí mi rumbo completamente por algunos meses. Las típicas acciones de una adolescente tonta con deseos de oponerse a sus padres, es una época en la que me arrepiento, pero también fue una temporada en que descubrí mucho del mundo Pokémon, en especial sobre ciertos elementos de naturaleza indeseable. Como sea, el punto no es revivir o revelar mis acciones para rememorar y arrepentirme. Hablo de ellas por que sospecho que este Lucario puede ser victima de alguien inescrupuloso, no tengo pruebas, pero creo que quizás la razón por la cual se encuentra en estas lamentables condiciones es por haber sido forzado a evolucionar antes de tiempo. Eso explicaría la incapacidad para expresar acciones normales como caminar o mantenerse erguido… —

Samuel acariciaba su mejilla, completamente sumido en sus pensamientos por lo que la castaña le había dicho, decidió interrumpir. — Eso puede explicar parte del problema, pero no obstante levanta más preguntas de las que resuelve. ¿Cómo llegó hasta pueblo Paleta? Examiné la zona donde lo encontraste y, tal como lo dijiste no hay evidencia física de una lucha o de tan siquiera un cuerpo en desplazamiento. Los Pokémon tampoco fueron útiles en su búsqueda al no poder rastrear a Lucario salvo en el sitio donde me describiste haberlo encontrado. Lo que nos dice que apareció en ese lugar…,— Delia de inmediato agregó, —Eso es algo que creo también tiene que ver con mi primera hipótesis, quizás Lucario fue cataloga6do como un fracaso al ver que no podía adaptarse rápido a su evolución, es probable que puedan haber asumido que el proceso había lastimado sus sinapsis, habilidades cognoscitivas y sistema nervioso de forma irreparable, y se hayan desecho de él por medio de otro experimento. No hay necesidad de desperdiciar un Pokémon extra si emplean uno ya en mal estado. —

Esta vez Samuel acarició su cabeza, concentrándose alrededor de su sien con tal de calmar su jaqueca e indignación en alza. —Por el bien de muchos Pokémon, espero que tus teorías sean solo eso. Teorías, pero me temo que tienes algo de razón en ello. Es posible que este Lucario haya terminado en tan lamentable estado gracias a las acciones de alguien sin escrúpulos. —

Ella asintió, no es que le alegrara la mera idea, pero parte de ella creía que estaba en lo correcto. Lo cual incrementaba su intención de proteger a Lucario de ahora en adelante.

No importa el tiempo que le tomase.

XxX

Al principio fue todo confuso, de hecho pensó estar sumido en uno de esos sueños particularmente vividos que rara vez solía tener. Pero a medida que el tiempo transcurrió, y comenzó a notar ciertos detalles como el dolor al pellizcarse o al caerse, supo que no estaba en ninguna clase de sueño que pudiera explicar.

Sus memorias eran confusas cuando mucho, lo último que recuerda es estar rodeado de paz y tranquilidad, a un nivel inexplicable e indescriptible, y antes de eso pues su memoria era incapaz de recordarlo apropiadamente.

Pero algo le decía que inicialmente no fue un Pokémon, que la mujer que constantemente le custodiaba era alguien a quien amaba mucho, no el tipo de amor que se siente por un amante, sino aquél que solo podías sentir por tu familia y seres queridos. Confiaba en ella implícitamente, lo mismo le ocurría con el hombre que a menudo chequeaba su cuerpo, no que le agradara pero el no percibir malas intenciones del mismo le ayudaban a mantenerse calmo en cada una de esas oportunidades.

Intentó comunicarse con ellos, pero por más que lo intentara ellos no parecían entender sus palabras, lo peor del caso es que parte de sí mismo sabía que existía una forma en específico de comunicarse con otros humanos, solo que aún no sabía el como hacerlo en estos momentos.

Por lo cual dejó la comunicación para otro momento, por ahora lo que más le urgía era el valerse por sí mismo. Muy en el fondo había algo que le forzaba a mantenerse en movimiento, o al menos activo. El estar todo el día en una cama no era placentero, al menos no para él, por lo que intentó el caminar. Vaya sorpresa se llevó al ver que tenía el conocimiento, incluso memorias del acto, (borrosas, pero aún así memorias), pero en el momento en que lo intentó descubrió de forma impactante de que no era capaz de realizar una acción que él sabía debería haber no solo sido fácil, sino mecánica en este punto de su vida.

Al principio casi entra en pánico, pero algo dentro de sí parecía gritarle el que no se rindiera, que siguiera intentándolo y conquistaría.

Fue así como emprendió la tediosa pero necesaria labor de aprender a caminar, una experiencia que le resultó frustrantemente difícil por alguna razón que no podía explicar. Le tomó mucho más tiempo del que pensó, pero en cuestión de simples días ya podía caminar cortas distancias sin agotar sus piernas.

La humana, Delia si recordaba bien era su nombre, parecía sorprendida por su progreso al igual que el hombre llamado Samuel. Pero eso no era lo importante en aquel momento, lo importante era el que sabía que algo sucedería pronto y él estaba involucrado. Lo triste del caso es que no sabía específicamente el por qué de esta sensación. Solo sabía que sabía, y eso era lo frustrante.

Luego conoció a Chansey y para su sorpresa y júbilo, no solo podía entenderla, sino que ella a él y antes de que lo supiera había entablado una amistad con ella, la chica era dulce y bastante parlanchina, pero antes que nada era dedicada y paciente. Era mayor que él aparentemente, y para su sorpresa había hecho su labor el guiarle en el mundo hasta donde le fuera posible, o hasta donde su entrenadora lo permitiera.

Ese detalle le mantuvo confuso por un tiempo hasta que ella le explicó con lujo de detalle y quizás con un deje de simpatía que rozaba con lástima, el que ya no era un Pokémon salvaje y que estaba de hecho registrado bajo el nombre de Delia.

Dicha noticia fue alarmante en muchas formas, Chansey intentó calmarlo al pensar erróneamente que estaba enfadado por perder su libertad. Pero esa no era la verdadera razón de su inquietud.

Era más bien esa sensación de que algo estaba mal, de que él no debía pertenecerle a nadie, o mejor dicho no podía pertenecerle a Delia o cualquier otro ser humano. Chansey creyendo que estaba entrando en histeria procedió a serenarlo con sus habilidades, lo cual funcionó parcialmente, mas al menos tal habilidad le sirvió para que ella pudiera tener el tiempo necesario para administrarle un sedativo por medio de una inyección.

No se quejó, al menos así el malestar que sentía en su pecho y su cabeza parecía disminuir y desaparecer en conjunto con sus fuerzas.

Desgraciadamente sus sueños fueron todo menos pacíficos y serenos, escenas de batallas, momentos y vivencias habían rondado su consciente, y francamente dudaba de si eran solo un producto de su imaginación o verdaderas memorias. Estuvo a punto de entrar de nuevo en un ataqué de pánico cuando una luz cegadora iluminó su habitación por pocos segundos, seguido muy de cerca por el sonido de coces sobre la cerámica.

Abrió los ojos de inmediato encontrando para su sorpresa de que a pesar de que había estado cegado segundos atrás, sus ojos casi de inmediato se habían adaptado a la oscuridad en mucho menos tiempo de lo que sus memorias le indicaban debían ser capaces.

Pero eso no fue lo que disparó alarmas en sí, era la presencia imponente de un Pokémon que sus instintos le decían era un rival peligroso y digno de respeto, mientras que sus memorias intentaban en vano el otorgarle un nombre que sabía que conocía a pesar de no ser capaz de mencionarlo o recordarlo.

La figura equina le miró por algunos segundos antes de comentar, —Me alegra ver que te encuentres bien luego de semejante viaje Ash. — Su voz era imponente, ronca, casi con un tinte de melancolía.

Por un momento no pudo pensar en nada más que esa voz, parecía haberse convertido en su todo, sus recuerdos estaban repletos de ella, pero lo más extraño aun es que reconocía el nombre con el cual le había llamado, era familiar, y creaba una sensación de ser que antes no se había dado cuenta le hacía falta.

— ¿Quien, quien eres tú? — Intentó comunicar, pero de nuevo la mera acción parecía imposible, de hecho la presencia de este extraño ser había disparado una serie de memorias que estaban creando conflicto dentro de él. Sus instintos le guiaban a emplear su lengua nativa, pero sus recuerdos luchaban por que usara el lenguaje humano.

El intruso por otra parte abrió los ojos un poco más al ver el conflicto en el que se encontraba, parecía sorprendido, incluso confundido al menos por algunos segundos. — Oh, veo que mi intrusión en la línea del tiempo no fue tan impecable como hubiera deseado, se supone que tu alma se integraría de inmediato a tu cuerpo, pero veo que no es así, tus memorias y tu ser luchan en contra de lo que eres en estos instantes. —

Dicho esto cerró los ojos por algunos segundos, quizás contemplando posibilidades y soluciones para el problema que se había presentado. Su escucha por otra parte, estaba más confundido que nunca.

— ¿A que te refieres? ¿Qué es lo que está pasando, quién eres? — Preguntó finalmente, solo para ser aparentemente ignorado por la equina aparición, al menos por algunos segundos hasta que este abrió sus ojos de nuevo, congelando con su acción toda protesta que pudo haber tenido al ver el brillo de esperanza que poseía en ellos.

Inclinando su enorme cabeza en la dirección del cánido, el intruso preguntó, —No todo está perdido, aún hay una solución, pero requiere un sacrificio de tu parte, uno que no puedo tomar sin tu consentimiento. Cierto, perderás algo que muchos consideran valioso, pero la recompensa es infinitamente superior a la perdida. —

Sorprendido, asustado y algo curioso, el cánido simplemente observó a este extraño por algunos segundos antes de preguntar, — ¿A que te refieres?— El intruso alejó su rostro de él por algunos segundos antes de contestar. —Soy Arceus, el creador del mundo Pokémon, ya nos hemos conocido Ash Ketchum de pueblo paleta, en otras circunstancias y tiempo, tú y tus amigos me ayudaron en un momento de debilidad por lo cual me sentía endeudado, en especial contigo. No obstante a pesar de que sabía que contabas con un futuro prometedor, otras fuerzas fuera de mi control se vieron forzadas a llevarte por un camino en el cual cumplías tu misión al costo de tu felicidad. Al final como todo gran héroe pagaste el precio máximo por un mundo que no te merecía y muchos pagaron por ello. —

El ser equino miró a la derecha con rumbo a la ventana de la habitación que brillaba radiante con la luz de la luna, el cánido pudo ver que estaba contemplativo por lo que no le interrumpió. No cuando ese conflicto en su interior parecía haberse finalmente acabado gracias a las palabras de este extraño.

Transcurridos unos minutos, regresó a mirarle nuevamente. —Luego de pensarlo por mucho tiempo, supe que estabas destinado a más, mucho más que lo que el destino aguarda para ti, eres la llave, el paso inicial para acabar con un ciclo hasta ahora interminable de conflictos en este mundo. Hacia un futuro donde las posibilidades son infinitas, y el destino de aquellos que viven en el está verdaderamente basado en sus acciones. Un mundo del cual lamento decirte no serás parte en vida, pero sí serás la piedra fundadora del mismo. —

Sus memorias, en conjunto con algo más parecían finalmente haber llegado a un acuerdo dentro suyo, al punto en que parecían aceptar lo que sea le deparase. — ¿Cómo puedo ayudarte? —

La figura equina cerró los ojos por algunos segundos antes de abrirlos levemente, esta vez proyectando un ligero brillo de energía y poder. —Tienes que ser un guía para tu versión joven, Ash. Pero para ser efectivo tengo que eliminar mucho de lo que te hizo ser tú en tu vida pasada, dichas experiencias y marcas en tu alma están rechazando tu nuevo destino. O más específicamente tu cuerpo, suprimiendo en el proceso los instintos y fragmentos de tu nuevo ser que no deberían ser suprimidos, en especial el acceso a tus poderes. — Los ojos del intruso se abrieron de par en par, mirándole con atención, escrutando cada pequeño centímetro del cuerpo del cánido en el proceso.

—Parte de ti está rechazando esta nueva aventura, es por ello que te cuesta entender algunas cosas que un Pokémon normalmente hubiera aceptado inmediatamente. Tus recuerdos contienen una idea de que eres aún un ser humano, y en su insistencia por instaurar ese sentimiento de ser, están suprimiendo tu nuevo yo. —

El cánido, a pesar de la ligera ola de pánico que cursaba por su cuerpo no pudo evitar el preguntar, —Si acepto a que elimines lo que sea que me está deteniendo, ¿Dejaré de ser yo? — Al ver al equino asentir el pánico se apoderó de su pecho por algunos segundos.

—Debo eliminar las partes de ti que te hacen pensar que aún eres Ash Ketchum, por que desgraciadamente ya no eres ese ser. En este mundo Ash aún no existe, pronto lo hará, pero me temo que no lo aceptarás con facilidad, he visto en el futuro Ash, y no te gustará lo que ocurrirá allí, nunca te perdonarás por lo que tus celos te obligaron a hacer en un acto de cólera ciega. De negarte a cederme la habilidad para borrar tu persona, e instaurar una nueva más acorde a tu nuevo yo, me temo que debo acabar contigo en este preciso lugar. No es el futuro que yo vislumbraba pero aún así tu muerte servirá para que tu madre tenga una diferente opinión de cómo criarte. Recuerda que el único que está de sobra en este mundo eres tú. —

Fue allí que el cánido supo que estaba entre la espada y la pared, la presencia que en un momento parecía tan benigna había demostrado que también podía ser letal si así lo deseaba, sus instintos en conjunción con sus memorias sabían que no estaba en las mejores condiciones para oponerse. Derrotado a su nuevo destino al no querer dejar de existir, preguntó. — ¿Olvidaré todo, se irán los recuerdos de quien fui? —

El intruso asintió antes de agregar, — Conscientemente no podrás recordar nada, inconscientemente por otro lado conservarás tu personalidad, tu experiencia y la sabiduría que adquiriste con los años, pero en el momento en que borre tus memorias, dejarás de ser Ash Ketchum. Tendrás su conducta de tu tiempo original, pero más allá de eso serás un nuevo ser, libre de aprender más y ganar nuevas tretas y memorias. —

Por un segundo el cánido titubeó, no era una decisión fácil, pero algo dentro de él le invitaba a aceptarlo, esa parte que por tanto tiempo desde que despertó en este lugar había estado suprimiendo, podía sentir la ansiedad y el espíritu de aventura arder en él, quizás no recordaría quien fue en algún momento, pero podría descubrir un nuevo yo en el proceso.

Sonrió y a pesar del miedo que le inundaba, aceptó.

Arceus por otra parte, cerró los ojos en parte complacido y por otra en respeto. Ash estaba sacrificando mucho, quizás demasiado pero bien sabía que era un mal necesario. No obstante, había un punto extra que no le había revelado al chico, mas que nada por que no era necesario que se enterase de ello.

Aplicó las últimas fibras de poder que le restaban a este cuerpo, su versión joven que en estos momentos se encontraba dormida estaba rápidamente absorviendole fibra por fibra. Solo podía existir uno de su estirpe, y él al ser el mas débil de los dos gracias al poder que invirtió al extraer, convertir y modificar a Ash estaba desapareciendo para jamás volver a aparecer.

Estaba inseguro de si su versión joven absorbería sus memorias, pero no podía arriesgarse, miró al Pokémon frente suyo y sin que lo supiera dejó un pequeño fragmento de su poder, una memoria comprimida que solo él podía percibir y leer, con suerte Lucario estará al lado de Ash cuando se encuentren con su versión joven y este finalmente entenderá lo que ocurre.

Sin embargo, y quizás por un simple capricho los últimos vestigios de su poder los invirtió en alterar el tiempo nuevamente antes de desaparecer en una nube de partículas. Lucario necesitaría mucho tiempo para entrenar, lo mismo ocurriría con Ash, y tiempo fue lo que les entregó, era lo menos que podía hacer.

Notas de autor: Algunos han expresado curiosidad por las parejas, pero les insto a esperar. Las parejas en la historia serán un tema secundario, intento enfocarme mas en las aventuras e historias de los personajes que en romance alguno.

Notese, que el único evento que he alterado es que Daisy/May no es la hermana de Blue/Gary, sino su madre. Y como su nombre en los juegos es Daisy y creo en el manga alguna vez apareció como May, decidí colocarle Daisy May en honor a ambos origenes.

La información de Delia es Canon, también la existencia del restaurante. Todas fueron sacadas de la Wikia y la Bulbapedia. Como siempre, dejen una opinión de lo leído.