Mily: Bienvenida de nuevo! Gracias por los reviews. Espero que este cap te guste tanto como los anteriores. Además, es un poquito más largo

Guiguita: Se agradece que alguien se tome la molestia de comentar. No te preocupes, comprendo su reacción, pero bueno. Al menos eso demuestra que alguien lee este fic, aunque sea para dejar un comentario de critica destructiva. Tengo otros fics en los que llevan más de 2000 visitas y solo tiene 4 míseros reviews

*user se va a una esquina a llorar* Eso solo consigue que las musas se depriman y deje de lado el fic por que parece que a nadie le gusta lo suficiente para perder dos minutos dejando un simple "Buen fic, sigue asi"...

De momento parece que este fic esta teniendo éxito pese a lo cortos que son los capitulos, pero escribir suspense para mí es complicado y ya desde el móvil ni os cuento.
Espero no defraudar a nadie con este fic, que de momento esta atrayendo bastante atención, cosa que agradezco, por que eso obliga a las musas a ponerse las pilas.

En este capitulo habrá un pequeño guiño a Mentes Criminales, pero dejo claro que es solo eso, un guiño, no un crossover. No se van a mezclar ambas series. (O si, no se. Igual en un futuro, pero no es seguro)

Disfrutad del capitulo :)


DOS AÑOS ANTES.

SEDE DEL FBI, WASHINGTON

"No necesito un hacker en mi equipo. Nosotros nos dedicamos a atrapar a asesinos en serie, no a piratas informáticos" El repiqueteo de los pasos de dos personas reverberaba por el largo pasillo de las oficinas de la sede central del FBI.

"Espera a conocerla. Es más que solo "una hacker" como tú dices" respondió el hombre con tono misterioso.

La agente especial Jordan Shaw caminaba hombro con hombro con su compañero y amigo, Aaron Hotchner, quién le explicaba el por que de la nueva addición a su equipo.

Los pasillos llenos de oficinas dieron paso a hall de recepción desde el cual dieron con un ascensor en el que bajaron varios pisos en el edificio hasta llegar a un completo y gigantesco gimnasio en el que cerca de 80 agentes de todas las secciones se habían reunido para ejercitarse aprovechando un descanso en sus misiones, o simplemente para evadirse un rato del trabajo de oficina segregando endorfinas y adrenalina.

El lugar estaba perfectamente equipado. Había una sección con un ring de boxeo en el que un par de hombretones musculosos se iban tanteando, ambos vestidos con pantalones cortos, botas y camisas de tirantes. Ambos iban protegidos con guantes acolchados para amortiguar los golpes, aunque no llevaban protecciones en la cabeza. Son hombres después de todo, se dijo Jordan al pasar de largo. En la pared izquierda había también una sección aparte que llevaba hasta una habitación insonorizada para quienes preferían mantener su puntería con armas de fuego al día.

En la pared del fondo, un par de puertas a cada lado daba acceso a los vestuarios femenino y masculino.

Decorando la pared del lado derecho, de punta a punta, toda una sección de espalderas cubria la pared. Unos pocos agentes las usaban para lo que se suponía que estaban destinadas, pero podían verse colgando de ellas multitud de chaquetas, bolsos, camisas y otros objetos de los agentes. Otros muchos habían optado por utilizar las maquinas de correr o levantar peso, pero la gran mayoría estaban reunidos al rededor de un tatami al fondo del gimnasio.

A Jordan le era imposible ver que tan interesante podría ser la pelea que estaban viendo, pues había un muro infranqueable de personas que comentaban la pelea y hacían apuestas sobre el posible resultado como para poder echar un vistazo desde tan lejos. Es más, no sabía que estaban haciendo en el gimnasio si estaban hablando de una hacker. Como no estuviera en una de las cintas de correr...

Echó un discreto vistazo a las agentes femeninas que había en el lugar. Algunas estaban reunidas en la zona de las pesas, charlando animadamente entre ellas mientras hacían ejercicio. Otras, algunas desperdigadas, corrían en las cintas a un ritmo constante con los cascos de sus IPods colgando de sus orejas.

Sin embargo, seguían acercándose más y más al tatámi del fondo mientras sorteaban a los agentes y las máquinas. De vez en cuando se iban deteniendo por que Hotch, como era conocido entre sus amigos y compañeros más íntimos, debía atender a algunos de los subordinados, lo que daba a Jordan oportunidades de sobra para analizar a sus compañeras en busca de la "chica nueva" que le habían colgado como compañera.

Sus ojos se fijaron en una rubia entrada en carnes que tecleaba enloquecida en un portátil color borgoña junto a un par de agentes femeninas mientras las tres charlaban animadamente. Estaba junto a una rubia que estaba tumbada en un banco mientras una morena la ayudaba a levantar una barra con dos enormes ruedas de plomo de aproximadamente 25 kilos cada una.

Entrecerró los ojos al mirar a la hacker, temiéndose que la cargasen con ella. Era obvio que no era una agente de campo y no podía ver en que podría serle de utilidad en la misión que le habían encomendado. "Tiene que ser una broma" Pensó mordaz cuando su amigo le hizo una seña para que le acompañase junto a ellas.

Junto a las tres mujeres, que observaban la pelea del tatami desde hacía unos minutos y la comentaban entre risas, se escuchó una exclamación colectiva cuando el sonido de un cuerpo grande y pesado golpeaba el suelo con fuerza. Justo en ese momento llegaron junto a ellas.

"Hotch. La chica Calahan está dando todo un espectáculo" comentó la morena como saludo a su jefe y compañero.

Las otras dos secundaron sus palabras con unas risitas entre dientes.

"Ya os dije que no la subestimárais." Hotch se volvió hacia Jordan, que observaba y analizaba a las tres mujeres ante ella con ojo crítico. "Jordan, estas son Emily Prentis, Jennifer Jaró y Penélope García. Trabajan conmigo en mi equipo de Análisis de Conducta" presentó a sus compañeras, que estrecharon una a una la mano de Shaw según el hombre iba diciéndo sus nombres.

"Encantada. Yo soy..."

"Jordan Shaw" completó la rubia del portátil antes que ella "Te hemos visto llegar con Hotch y he investigado un poco. Tiene una hoja de servicio impresionante" La tal Penélope sonreía ampliamente. Shaw la miró intrigada, no sabiendo como tomarse a esa mujer. Con una mirada interrogante, taladró a Aaron con sus ojos verdes en busca de una muy necesaria explicación del por qué estaban alli, según su parecer.

Como si hubiera estado ensayado, un nuevo golpe contra el suelo, el sonido de alguien al quedar sin aliento y una ovación grupal fueron la respuesta que recibió la mujer a su pregunta no formulada. Una salva de aplausos dió por terminada la pelea. Entre risas, un par de hombres ayudaron a un hombre a levantarse y le sacudieron el polvo del cuerpo.

Aprovechando el momento, Hotchner puso una mano en la baja espalda de Shaw y la guió hacia el tatámi para que pudieran observar como terminaba el combate.

En el centro del corrillo de agentes que se había formado, una mujer joven de largo cabello castaño oscuro sujeto en una larga trenza que le llegaba hasta casi donde la espalda pierde su casto nombre, se enfrentaba a un hombre enorme que era casi el doble de ancho que ella. Ambos tenían marcas de golpes por todo el cuerpo pese a llevar las manos vendadas para proteger los nudillos. La chica, que pese a estar de espaldas al grupo, Jordan pudo apreciar que era joven y no debía tener más de 20 años, era de cuerpo esbelto y ágil. Medía 1´67 de altura, más o menos igual que la propia Jordan, y era claramente fuerte pues su oponente estaba bastante magullado y no solo en su orgullo. Sin embargo la joven tampoco habia salido indemne de la pelea. El hombre era un experto luchador, estaba segura y en las partes de piel expuesta de la muchacha, que vestía un pantalón corto y un ligero top en la parte de arriba, se obserbaban algunos hematomas que tenían bastante pinta de ser dolorosos.

"¿Seguro que no quieres rendirte, Michaels? No te lo tendré en cuenta" Se mofó la joven a la vez que se limpiaba la comisura izquierda del labio con la mano izquierda. Al bajarla y colocarse en una posición defensiva, Shaw vio un rastro de sangre en la venda.

"Parece que se lo toman demasiado enserio para ser solo un enfrentamiento amigable entre compañeros" Pensó la Agente. O eso creyó ella, pues enseguida fue sacada de su error.

"De amigable tiene poco." la tal Jaró le susurró al oido. Cuando Shaw la miró por encima del hombro con expresión interrogante y el ceño fruncido, JJ añadió "Michaels dijo de Calahan que había llegado a su puesto solo por enchufe, y que estaba seguro de que no aguantaría un enfrentamiendo en serio contra un verdadero oponente que no temiera herirla para no atraer la ira de su padre"

"¿Su padre? ¿Quién es esta chica?" se dijo, esta vez para sí misma.

Como respuesta ante la nueva información, Shaw y el resto del grupo volvieron la atención al combate, justo a tiempo de captar la respuesta de Michaels, que vino en forma de patada directa al costado derecho de la joven Calahan. Ella la esquivó grácilmente girando sobre sí misma y desviándo la pierna de su trayectoria con el brazo izquierdo y, en el mismo giro, aprovechó la inercia de su propio movimiento para plantarle codazo de espaldas con el codo izquierdo en pleno tejido blando bajo las costillas que le dejó sin aliento, seguido de un cabezazo hacia atrás que impactó directo en la nariz de su adversario. Un segundo después ella dio un nuevo giro, este sobre el pie izquierdo pero en sentido de las agujas del reloj, a la vez que se agachaba para hacer un movimiento de barredora sobre los pies del hombre, que cayó al suelo como un saco de harina sobre su espalda, perdiendo el poco aire que le quedara en los pulmones.

La chica se arrodilló y proyectó un gancho de derecha sobre el rostro del caido, que giró el rostro intentando no ver el puño que se aproximaba a su rostro, pero el golpe nunca llegó. Cuando abrió los ojos se encontró los dedos vendados a pocos milímetros de su cara, pero se abrieron lentamente para acabar en una mano abierta que le era extendida para ayudarlo a ponerse en pie.

Sorprendido, aceptó la ayuda. aunque no la derrota. Tomó nota mental de que en algún momento del futuro se tomaría su rebancha con la mujer, pero no ahora. No delante de sus compañeros, ni tras semejante humillación, pero algún día.

Con un par de palmadas en la espalda, dieron el combate por finalizado. Alguien extendió una toalla limpia a la joven, que la agradeció con una luminosa sonrisa, y se limpió el sudor de la cara con ella.

Hotchner se separó del grupo para hablar con la joven, dejando a las mujeres procesar lo que acaban de ver. La chica era rápida y contundente, eso estaba claro. Entre dientes, comentaron lo que habían visto, comparando técnicas e impresiones.

"¿Que sabeis de ella?" Shaw preguntó a las otras mujeres, en especial a la hacker rubia que la había investigado en segundos, con la intención de saber más de la muchacha. La habían intrigado tanto su forma de luchar como su juventud. ¿De donde diablos había salido?

Penélope sacó su portátil y tecleó unos códigos que la agente pelirroja ni se molestó en intentar entender, pero segundos después en la pantalla apareció la ficha completa de la joven luchadora junto con su foto. En ella salía vestida con traje de chaqueta azul oscuro y camisa blanca, cabello suelto en ondas naturales que enmarcaban un rostro joven y atractivo. Tenía unos expresivos ojos verdes, labios finos y rosados y una mandíbula no excesivamente cuadrada. En conjunto, su rostro era serio, pero femenino, dado su juventud.

Su nombre era Livia Calahan. Ascendencia irlandesa, hija del General Liam Arthur Calahan, un pez gordo dentro del Pentágono.

Su ficha era impresionante pese a su juventud y relativa inexperiencia, pero acababa de demostrar que no era alguien a quien se debiera subestimar a la ligera.

Las cuatro mujeres se miraron impresionadas. ¿Quién hubiera dicho que esa niña de solo 23 años de edad podría tumbar a un hombre que le doblaba la edad y el tamaño con tanta facilidad?

"Una aprende un par de trucos cuando es la pequeña de 5 hermanos que están el el ejército desde siempre" Una suave y musical voz las sacó de su ensimismamiento, haciéndolas sobresaltarse.

Culpables, se giraron para observar a la chica que estaba junto a Hotchner. La Livia de carne y hueso, vestida con un top marcado de sudor y alguna que otra gota de sangre, las observaba con una divertida y sincera sonrisa en la cara. Tenía una toalla blanca enrollada tras el cuello con la que se limpiaba el sudor de la sien derecha con la tranquilidad de quien está hablando del tiempo.

"Agente Calahan, le presento a..." el hombre hizo las presentaciones de rigor, introduciendo a la joven a las otras mujeres del grupo, pero los ojos verdes de la muchacha no se separaron de los otros ojos verdes de cierta pelirroja que, si no se equivocaba, era la que le habían dicho que sería su nueva compañera. " y esta de aqui es..."

"Jordan Shaw. Lo se" Livia extendió su vendada mano derecha para extrechar la de la mujer, pero se arrepintió un momento antes de llegar a tocarla al ver las marchas de sudor y sangre en las que antes habían sido vendas blancas. "Disculpa, no quiero mancharte" se disculpó con una avergonzada sonrisa, dándose cuenta de repente de su desastroso estado de aseo."Siento el espectáculo de antes, espero que no lo hayais visto"

"¿Te refieres a la paliza que le has dado a John Michaels? No, no hemos visto nada" respondió García por los demás, sacándoles unas risillas contenidas a todos por su irreverente forma de hablar.

"Genial entonces" Respondió la más joven, añadiendo su risa a la del resto.

Jordan no sabia como reaccionar. Esa niña era su supuesta nueva compañera, y no era nada de lo que ella se esperaba, y a la vez veía tantas posivilidades ante ella que no sabía que esperar.