Capitulo 4. Vacío

Miharu se había ido a la cama con el sentimiento de culpa, ¿ahora no tendría mucho que comer en la semana? de haber sabido nunca se hubiera quejado, no es como que fuera muy tragón pero tampoco comía muy poco.

Al siguiente día despertó con ánimos de cocinar y enmendar su error con acciones, el sabia que llorando al respecto no solucionaría nada por lo que luego de levantarse se encamino a la cocina a hacer el desayuno a su padre antes de que se fuera; Miharu actualmente se encontraba sobre el banco que usaba para alcanzar la estufa y se dio cuenta de que el grifo estaba congelado.

"¿Qué es esto? ¿Hielo? ¿Cómo?" preguntó Miharu al verlo de reojo, ¿Cómo pudo haber ocurrido eso? ¡En fin...! Ahora mismo lo derrito" Al decir esto puso una olla con agua a hervir y de mientras puso un sartén para empezar a hacer pan francés.

Luego de como 10 minutos consiguió derretir el hielo y siguió con el desayuno, en lo que le daba la vuelta a un pan con la espátula escuchó pasos entrar a la cocina.

"¡Buenos días, papá! Te hice..." Miharu no pudo completar la oración ya que su padre se acercó y lo abrazó por detrás sorpresivamente. "Pan francés... Papá, ¿Sucede algo?"

"Lindo día, Miharu, es una buena señal que un hermoso niño como tú me prepare el desayuno, el día si que esta empezando muy bien" dijo su padre.

"Me alegra que estés de buen humor, uhm, ¿Pudieras tomar asiento?" dijo Miharu sintiéndose algo incomodo por la cercanía,

"No puedo creer que no te vaya a ver hasta que regrese" dijo su padre en lo que sigilosamente pasaba sus manos por debajo de su playera de pijama sintiendo la calidez del cuerpo de su hijo; Miharu comenzaba a desesperarse pues su padre no dejaba de acariciar su pecho.

"¡Papá! ¡Come tu desayuno! ¡Se enfría!" exclamó Miharu algo molesto, como su padre no lo soltaba entonces le dio un codazo para poder soltarse; Miharu se bajo del banco cuando su padre dejo de tocarlo y se quitó el mandil para ir a hacer otra cosa. "No puedo creer que seas así tan temprano y que aparte tú..." Miharu fue abrupta mente interrumpido por su padre quién comenzó a hacerle cosquillas hasta que quedo en el suelo respirando pesadamente.

"¡Vaya muchacho! Tan atrevido como para darle un codazo a su padre" dijo el hombre ahora en cuatro sobre su hijo.

"Papá, el sartén..." dijo Miharu primeramente preocupado por la comida.

"Creo que eso es lo que menos debería interesarte en estos momentos, Miharu" dijo su padre consiguiendo la atención del rubio.

"¿Eh? Papá, esto no me causa gracia..." dijo Miharu confundido. "No entiendo, oye... uhmm..." sin poder decir más, fue sorprendido por su padre quién bajo su playera para lamer su cuello, momentos después paso una mano por debajo de la playera acariciando su ombligo. "¿¡Eh?! ¿Qué...? ¿Papá! ¡Qué asco! ¡No! ¡Eso me da cosquillas!¡Oye! ¡No! ¡Espera!

"¿Espera?" preguntó su padre levantándose y mirando a su hijo desde arriba. "He esperado por mucho tiempo, Miharu" dijo el hombre mientras se desabrochaba el cinturón.

"Papá... ¿P-Por qué? ¿Por qué te estas quitando el cinturón?" pregunto Miharu malinterpretando lo que sucedía. "No vas a pegarme, ¿Verdad...? No lo harías... ¿Cierto?

"No, no te pegaré, ahora verás que haré" dijo su padre al bajar la cremallera de su pantalón.

"¿Papi?"Fue todo lo que pudo decir Miharu en su estado inmóvil; afortunadamente, antes de que ocurriera algo más, el timbre sonó por lo que su padre tuvo que ir a preguntar quién era.

Miharu se quedo paralizado por unos segundos en el suelo sin poder analizar nada y siguió sin reflexionar lo ocurrido al pararse a apagar la estufa y poner la comida en el lugar de su padre, por fortuna la flama no estaba muy alta así que no se había quemado nada.

"Pero que necesidad de estarme tirando en la cocina" dijo Miharu. "Como si el suelo estuviera muy limpio, ¿Qué mosca le pico?"

Luego de haber atendido eso, Miharu se dirigió a su cuarto para cambiarse de ropa y ya estar listo para ir a la escuela en como tres horas, sí, se habñia despertado con tiempo para poder alcanzar a su padre antes de que esté se fuera.

"Antes de entrar a su cuarto recordó que su padre le había dejado babas por lo que decidió tomar un baño; Miharu tomó sus cosas y se encamino de regreso.

"No entiendo cual fue la idea al dejar mi cuello todo pegajoso..." justo al decir esto se topo con su papá quién sin mucho que decir se metió al baño y puso es seguro; Miharu quedó en silencio hasta que reaccionó por lo sucedido. "¡Oye! ¡Yo me iba a meter a bañar!"

"Suerte a la próxima, o... ¿Quieres entrar?" preguntó su padre cosa que le hizo sentir un escalofrió.

"¡Haha! Muy gracioso" dijo Miharu. "¿Quién era?"

"El vecino" dijo su padre simplemente.

"¿Vecino? Papá, no tenemos vecino... bueno, ¿De cual casa? Porque tenemos un vecino a un lado pero..." antes de poder terminar la idea, su padre salió del baño y se dirigió a su cuarto. "¡Oye! ¡No me ignores!

"Pues ya tenemos uno, si quieres ver están a la izquierda de la casa" dijo su padre encerrándose en su habitación.

"Oh" murmuró Miharu antes de sonreír, no era muy extrovertido como Makoto pero si le daba curiosidad conocer a sus vecinos, si tenía suerte entonces conocería a una niña nueva o bueno, un niño tampoco estaba mal ya que podían ser amigos. "¡Genial!"

"No vayas a causarles problemas, hijo" dijo su padre desde su cuarto. "No quisiera que ello nos den problemas a nosotros"

"Seguro que no lo haré" dijo Miharu entonces recordando algo. "¡Oye-1 Saliste muy rápido, ¿Seguro que te lavaste las manos?" preguntó el rubio algo asqueado de solo pensarlo.

Luego de no escuchar repuesta entonces entro al baño con muchas ganas de bañarse. -¡Si que hoy será buen día!- pensó el rubio al querer ya regresar de la escuela y conocer a sus vecinos.


Makoto había regresado el día anterior a su casa luego de visitar a Rex en el hospital, lo primero que hizo fue pasar junto con Daiichi y presentarlo como su nuevo amigo, el pelirrojo estaba tímido como siempre pero con gran esfuerzo y cordialidad se presento de forma normal, claro, sin mencionar a sus padres o estilo de vida.

Makoto y Daiichi jugaron por un par de horas antes de que Daiichi tuviera que regresar a su casa, que de hecho, su chofer había estado esperándolo todo el tiempo y pues a Daiichi no se le hacía muy educado el dejarlo ahí. Cuándo tuvo que irse, le dijo a Makoto que se había divertido mucho y que había que repetirlo; solo que esta vez fuera un poco más temprano.

El resto de la noche la paso hablando en su habitación con Elesis hasta que llego la hora de dormir. Consiguió dormir luego de un rato y tuvo un sueño placenetero y corrido hasta que repentinamente abrió los ojos, algo adormilado vio a Elesis dormido a un lado suyo; sonrió al verlo y pensó en despertarlo pero opto en dejarlo dormir.

"Hmm... tengo sed" pensó Makoto al entonces dirigirse a la puerta con intención de ir a la cocina. "Pero tengo miedo...¿Y sí mejor me aguanto? Podría despertar a Elesis pero se ve que esta durmiendo cómodamente... rayos, ¿Qué debo hacer?"

Makoto estaba algo angustiado con su decisión que parecía no llegar, quería ir por agua pero el miedo a la oscuridad se lo impedía y no quería despertar a Elesis... pero también su garganta necesitaba algo de agua.

-Ahh... que debo hacer- Pensó Makoto "Ojalá amaneciera pronto, así no tendría que preocuparme por esto..." el pelinegro miró a su alrededor y observó a un conejito en su pila de peluches y sonrió al formar la idea de llevarlo consigo para ir a la cocina, si llevaba algo seguro que se sentiría mejor.

Ahora agarrando valor, tomó a su peluche entre sus brazos y salió de su habitación dejándolo entonces a pocos pasos de las escaleras; Makoto se acerco a estas y miró hacia abajo encontrando la vista terrorífica... pero aún así estaba decidido a bajar. Frunció el ceño y con lentitud pisó uno de los escalones causando que rechinara de forma espantosa.

"Ah!" Makoto soltó un pequeño grito que suprimió ya que estaba despierto a las santas horas de la madrugada y podría despertar a sus padres, o peor... a su hermana. "¿Pero por qué soy tan miedoso?" preguntó Makoto soltando un suspiro. "Creo que no tengo de otra, le diré a mamá que sí me acompaña..."

-Makoto con toda la timidez existente se dirigió al cuarto de sus padres que estaba al final del pasillo-

"¡Vamos, Makoto, tú puedes... no mires las paredes y no mires atrás..." dijo el pelinegro con un par de lagrimas formándose en sus lagrimales. Justo cuándo se estaba acobardando escucho sonidos extraños que venían del cuarto de sus papás. "¿Eh...?"

-El sonido de algo rechinando y el constante temblor que se sentía en el suelo de forma tenue le había llamado la atención-

"¿Qué? ¿Por qué?" Makoto comenzó a sentirse inseguro, ¿Estaría pasando algo? ¿Sería un fantasma? ¿Por qué escuchaba que un mueble rechinaba tanto?

"Tal vez lo estoy alucinando..." dijo Makoto en un intento de calmarse, pero, al acercarse más, pudo escuchar voces.

"¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!" Una voz femenina rompió con el silencio asesino.

"¿Esa fue mamá?" dijo Makoto en voz baja para sí. El rechinar sonidos raros de su madre continuaron inundando la atmósfera la cuál ahora en vez de asustar solo estaba confundiendo al pelinegro.

"¡Más! ¡Más!" Soltó su madre dejando al niño en total desconcierto.

-¿Eh? ¿Por qué Mamá suena a que esta sufriendo a pesar de lo que grita?- Pensó Makoto algo preocupado, ¿Estaría su padre lastimandola? No... su papá nunca lo haría. Makoto se paró frente a la puerta y notó que el sonido se escuchaba todavía más.

"¡Eso! ¡Así!¡Así!" El grito de su madre lo hizo dudar de si girar la perilla o no. Los gritos lo confundían mucho y algo le decía que no entrara pero su preocupación por su adre era tanta que decidió entrar aún así.

Abrió la puerta lentamente sin causar menor molestia pues el ruido seguía, parecía que aún no se percataban de que había un intruso en el cuarto, claro, no es como que pudieran hacer algo ya; el acto había sido visto por el niño.

-¿Qué esta pasando? ¿Por qué papá esta sobre mamá?- pensó Makoto muy confundido y de momento paralizado pues veía como su padre se movía contra su madre salvajemente y ninguno parecía tener la intención de detenerse y eso que su madre sí parecía estar sufriendo.

"¡Más! ¡Más duro! ¡No te detengas! ¡Sí! ¡Sí!" Makoto no entendía, realmente no sabía que ocurría, solo sabía que había entrado en un momento inoportuno y que la expresión de su madre era completamente perturbadora.

-Creo que tendré que ir yo solo por el vaso con agua...- pensó Makoto al no atreverse a interrumpirlos. Salió de la habitación asegurándose de no hacer ruido y cerró la puerta con delicadeza. "Mamá... no sabía que ella podía verse tan..." dijo Makoto entonces sollozando, a sus ojos, su madre había parecido... no, no sabía como llamarle a eso pero la imagen de su bella y amorosa madre se había roto en mil pedazos, solo sabía una cosa... No quería volver a verla así pues por un momento creyó que se volvería ciego.

Makoto bajo las escaleras con lagrimas deslizándose por sus mejillas. Justo al bajar intento prender la luz desde el "switch" en la pared de la escalera... que desgraciadamente no alcanzaba.

"Estúpido botón..." murmuró Makoto sintiéndose algo frustrado y molesto ya que ni de puntitas lograba alcanzar el interruptor.

Solo y en total oscuridad, Makoto comenzó a llorar y en voz baja llamó a su madre en lo que volteaba a ver arriba, cosa que lo espanto más e hizo que se sentara al final de las escaleras con sus brazos abrazando sus piernas y su cabeza sobre estas.

"Tengo miedo... ¿Por qué? ¿Por qué mamá...? No... Papá, ¿Por qué? ¿Por qué no vienen? Si tan solo pudiera gritarles pero sé que se van a enojar... pero tengo miedo..." dijo Makoto entonces quedándose así por como un minuto antes de que la luz se encendiera.

"¿Eh?" Makoto miró a su ahora iluminada sala y giró su cabeza esperando ver a su padre o aunque fuera a su amá pero Elesis se encontraba en lugar de cualquiera de ellos dos. "Elesis... gracias" dijo el pelinegro luego de mirar a su amigo para luego de momentos sin reaccionar poder esbozar una sonrisa de alivio. Sí que apreciaba tener a Elesis con él.

Makoto fue por u vaso con agua junto con Elesis y regresó a su cama sintiéndose confundido, su amigo trato de ver que tenía pero Makoto no quiso contarle en ese momento, solo se tomo el agua y e acostó tratando de dormirse.

"¿Qué estaban haciendo? Mamá me da miedo" dijo Makoto estrujando su peluche luego de llorar un poco al recordar la escena. Ya luego logró conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, Makoto se levantó y comenzó a cambiarse; no estaba de muy buen humor pero tampoco estaba de malas... se podía decir que se encontraba entumecido en cuanto a sus sentimientos.

"Buenos días, Elesis" dijo Makoto en lo que se estiraba. "¿Dormiste bien?"

"De maravilla" dijo el ojo telepaticamente "Entonces, ¿Qué paso ayer?"

"Vaya, aún me sorprende cómo es que te escucho, pero, como suenas tan gracioso al hacer los sonidos, cualquiera pensaría que solo estás siendo lindo" dijo Makoto con una sonrisa.

"Vamos, dime que pasó" dijo el ojo "No cambies el tema, ademas, no me escuchas ¿O sí? los humanos son algo complicados"

"Bueno, no sé como decirlo... veo las palabras en mi mente y..."

"Creo que no importa como le llames" dijo Elesis "En fin, ¿Qué paso?"

"Me levanté por un vaso con agua pero estaba muy oscuro y..."

"¿Por qué no me levantaste?"

"Pues porque dormías..." dijo Makoto consiguiendo que Elesis lo viera pensando en lo tonto que era eso.

"Continúa..."

"Fui a buscar a mamá para que me acompañara por agua pero las encontré haciendo cosas raras y me asusté" dijo Makoto.

"Eso te pasa por no despertarme" dijo Elesis.

"Elesis, ¿Tú sabes que estaban haciendo papá y mamá?"

"Seguramente tenían actos íntimos" dijo Elesis "Honestamente no sé como confías en esos humanos en vez de í, yo jamás te mentiría"

"Es verdad... ¿Y qué es un acto íntimo?" preguntó Makoto llamando la atención del ojo.

"¿Eh? Pues eso es..." dijo Elesis mirando hacia otro lado.

"¡Vamos! ¡Dijiste que no mentías!" dijo Makoto haciendo puchero.

"Es verdad que dije so pero no pienso decirte cosas no aptas para tu edad" dijo Elesis haciéndose el serio.

"¿Como que no aptas para mi edad?" preguntó Makoto mientras arqueaba una ceja.

"No, si quieres saber pregúntale a tú maestra o alguien más, a mi no me mires" dijo Elesis volteando a otro lado.

"Aww, rayos, de acuerdo... le preguntaré a alguien que vea que sabe" dijo Makoto ya resignado "Entonces explicame..." dijo Makoto siendo interrumpidopor una voz que provenía del piso de abajo.

"¡Makoto! ¡Baja a desayunar!" dijo su madre, Makoto la escucho pero no sintió la usual alegría de siempre.

"Al parecer debo bajar a desayunar" dijo Makoto apresurándose.

"Solo recuerda no ser grosero con tu mamá" dijo el ojo "No te sugiero serlo"

"Uhm sí tú lo dices, no sé exactamente de que hablas pero lo recordaré" dijo Makoto en lo que terminaba de vestirse "Por cierto, ¿Me acompañaras a la escuela?"

"No lo sé, tú amigo rubio parece tener problemas conmigo" dijo Elesis.

"¡Oh, vamos! Miharu seguro se acostumbrara a ti" dijo Makoto muy seguro.

"Lo dudo"

"Hmm, ¡Ya sé!" dijo Makoto rápidamente "¿Puedes poseer objetos como los fantasmas?"

"Uh... supongo que si" dijo Elesis algo confundido.

"¿Que tal si entras en mi peluche de conejo? Te cargare a la escuela" dijo Makoto felizmente.

"No sé si sea..."

"¡Anda!" dijo Makoto levantando el peluche y poniendolo frente a Elesis.

"...Sí que eres terco..." dijo Elesis "De acuerdo, si insistes eso haré "Al entrar en el peluche, Makoto solo lo tomo y salió de la habitación.

"Al bajar de las escaleras corriendo, este tropezó en el ante penúltimo escalón raspándose la rodilla.

"Ow... duele.." dijo Makoto sollozando, su madre se acerco con prisa al verlo lastimarse.

"Hay cariño, te he dicho que bajes con cuidado..." Al tratar de ayudar a su hijo esté quito la mano de su madre de un zape, no quería ser tocado por ella "¿Makoto?"

"Oye, ¿Qué te dije de ser grosero? Creí que lo habías entendido" dijo Elesis.

"¡A! Mamá... yo... lo siento, yo, es que duele, yo..." dijo el pelinegro entonces llorando.

"Hijo... ven, debo curar tú herida" dijo su mamá caminando al sofá donde Makoto se sentó a que lo curaran, sin embargo, estar cerca de su madre le incomoda, ni siquiera quería verla pues creía que vería esa expresión cuando menos lo esperara. "¡listo! Ahora a desayunar"

"Sí..." dijo Makoto no muy animado, su madre se preocupo y volteó a ver a su marido brevemente en lo que Makoto tomaba asiento.

"Cariño, ¿Estás bien?" preguntó su madre mientras le servía un hot cake en su plato.

"Sí... solo me siento confundido y aislado" Makoto había dicho esto pues creía que sus padres le escondían algo pero su madre lo tomo como clara afirmación de su soledad.

"Makoto, ¿Aún hablas con ese amigo tuyo?" preguntó su madre, Makoto sonrió y estrujo al conejito con su brazo libre.

"¡Sí! ¡Mira! Ahora sí es imposible que no lo veas" dijo Makoto orgulloso al levantar y enseñar el peluche, lo cual no causo más que confusión en la señora y señor Kaiser.

"Vaya, tenías razón querida" dijo el señor Kaiser, Makoto lo volteó a ver con curiosidad.

"¡Te lo dije!" dijo la madre del pelinegro.

"Oigan, ¿De qué hablan?" preguntó Makoto notando que escondían algo otra vez, eso claramente no le gustaba.

"Oh no es nada, solo le conté de tu amigo a tu papá" dijo su madre, Makoto la miró sin saber que decir en lo que ella le servía otro hot cake.

"Gracias..." dijo Makoto con una sonrisa apagada enfocándose en comer y no voltear a ver a nadie.

"Luego de desayunar se despidió de su mamá sin realmente querer pero hizo el esfuerzo de aparentar ser feliz y luego siguió a su padre al coche para ir a la escuela ahora con la compañía de Elesis.


Daiichi yacía en el aula de clases leyendo un libro, ahora que había terminado de pasar sus apuntes solo debía esperar a que Miharu llegara para regresarle sus cuadernos. Luego de haber jugado con Makoto en su casa, se había ido derechito a pasar los apuntes el resto del día.

Había sido una experiencia extraña pero nueva, sentía que era ahora más amigo de Makoto y comenzaba a acostumbrarse más a él.

Daiichi era el primero en la clase pero no tardaron en llegar más niños, sin realmente querer escuchar, la conversación de varios de sus compañeros le llamó la atención.

"Vaya, si que Makoto es raro, ya creía que era lindo pero con lo que paso ayer pues ya ni que creer" dijo una niña robusta de lentes.

"Ni que lo digas, al parecer las apariencias engañan" dijo otra niña "Aunque me sorprendió su fuerza sobrehumana. Encuentro genial que un chico posea tal fuerza"

"No digas tonterías, Kathe, eso no es normal, de por sí los chicos no son más fuertes que las niñas" dijo un niño moreno de lentes.

"Nelson, no tiene nada de malo que un chico sea más fuerte que una chica, no sé porque la sociedad esta tan aferrada a poner a las niña en un pedestal y menospreciar a los niños" dijo un niño rubio en silla de ruedas.

"Eso es porque somos mejores que ustedes, Jeremy" dijo la niña robusta de forma despectiva "Como sea, creo que será mejor no ser tan buenos con ese niño, no lo merece"

"¿Eh? ¿Y eso por qué?" preguntó aparentemente Kathe.

"¿Por qué? ¿Acaso eres tonta?" dijo la niña robusta de forma incrédula.

"Marianne, no seas tan dura con él, no tiene nada de malo que sea más fuerte que una niña" dijo Kathe.

"So no es por eso, Kathe, él se atrevio a lastimar a Rex" dijo Marianne on notorio desdén "No merece piedad"

"¿Qué es esto?"preguntó un niño de cabello negro y ojos color... ¿Amarillo? Vaya... que color tan extraño era ese.

Al entrar al salón paso por un lado de Daiichi dedicándole una sonrisa antes de acercarse al grupo de niños, obviamente confundiendo al pelinaranja en el proceso.

"¿Dean? Hola amigo" dijo Jeremy con una sonrisa. Dean lo miró por un momento y luego de sonreirle volteó a ver a los demás.

"¿De qué hablan?" preguntó Dean curioso.

"Oh, hablábamos del raro de Makoto, ya no nos cae nada bien" dijo Marianne.

"¿Eh? Pues eso no es..." dijo Kathe algo confundida ante la afirmación de la otra.

"Callate" dijo Marianne instantáneamente haciéndola menos, si que esa niña comenzaba a caerle mal a Daiichi.

"¿A qué se debe eso? Makoto no ha hecho nada malo..." dijo Dean.

"¿Nada malo? ¡Lastimo a Rex ayer!" exclamó Marianne indignada.

Daiichi quería decir algo pero su timidez le impedía hablar y por lo tanto siguió escuchando.

"Haha, me sorprende de ti, Marianne, ¿Desde cuando te importa que un niño salga lastimado?" preguntó Dean arqueando una ceja de forma juguetona, como si ya supiera las intenciones de la niña.

"Eso es verdad, eres la niña más mujerista que conozco" dijo Jeremy "No trates de ser hipócrita, no vamos a despreciar a un niño solo porque a ti se te da la gana"

"¡Pero si él lastimo a Rex" dijo Marianne insistiendo con su punto.

"Marianne, tú ni le hablas a Rex" dijo Jeremy.

"¡Pues tú tampoco!" dijo Marianne con el ceño fruncido.

"¡Calma! No vine a causar una pelea, solo quiero que vean que no hay razón para hacer menos a Makoto" dijo Dean.

"Sí, tienes razón, Dean" dijo Nelson siendo atacado con la mirada asesina de Marianne haciéndolo temblar instantáneamente.

"Marianne, no sé cual es tu razón de querer hacer menos a Makoto pero deberías pensar mejor las cosas" dijo Dean amablemente.

"¡Ha! Tú y tus tonterías de siempre" dijo una niña de coletas rubias "Hablas como un sabelotodo pero dices cosas bobas muchas veces"

"Mei, no seas metiche" dijo una niña de cabello negro la cual Daiichi recordaba como la que estaba respondiendo a las provocaciones de Rex por gusto propio. "Nadie t está hablando"

"¿Y a ti qué? ¡Yo me entrometo si yo quiero!" dijo Mei sacandole la lengua a la otra. "Es obvio que Makoto la intimido y por eso se puso de esa forma tan horrorosa" al decir esto, Mei se hecho a reír.

"Ah... " murmuró Dean soltando un suspiro "Para que me molesto..."

"¡Repite eso, tonta! ¡Ya veras que te romperé tu cara de princesa!" dijo Marianne muy enfadada.

"Solo inténtalo, gorda horrible" dijo Mei viéndola con arrogancia. Ambas parecían estar a punto de una pelea hasta que entró Haruhi quién las paso de largo y tomó asiento.

"Si rompen el reglamento me veré forzada a reportarlas, quedan advertidas" dijo Haruhi mientras sacaba un cuaderno u se ponía a escribir.

"¿Qué? ¡Pero si esta fea fue la que empezó!" exclamó Mei indignada.

"¡Fuiste tú, anorexica estúpida!" dijo Marianne causando que Mei la viera con ira, todos las miraban paralizada mientras que la niña de pelo negro se hecho a reí desenfrenadamente.

"¡Anorexica estúpida! ¡Ahahahahahah!" exclamó la nia de pelo negro al carcajearse.

"¡No es gracioso, Kyoko!" dijo Mei muy irritada a Kyoko para entonces ver a Marianne "¡Dí lo que quieras, cerdita!"

"¡Te arrancaré la cabeza, tarada!" exclamó Marianne entonces lanzándose a Mei quién con mucha habilidad la lanzó al suelo y le puso el pie encima.

"Y yo me asegurare de que no vuelvas a molestarme con tu fealdad, cerda" dijo Mai de forma despectiva. Haruhi la miró asesinamente por uno segundos antes de regresar a lo que estaba escribiendo.

"Mei, la estas haciendo enojar, sabes" dijo Kyoko refiriéndose a Haruhi. Mei se encogió de hombros como respuesta. "Te va a reportar"

"Como sea" dijo Mei haciéndose la que no le importaba solo por mantener su apariencia engreída.

"Claro..." murmuró Kyoko entonces notando la expresión de total confusión de Daiichi, volteó a ver al pelinaranja momentáneamente y le sonrió antes de pasar a sentarse a su lugar.

Daiichi estuvo en su lugar muy confundido en lo que los demás llegaban, claramente no tenía sentido lo que había presenciado pero trato de no pensar mucho en eso. Miharu entro al salón luciendo algo ido.

"¿Miharu?" Daiichi lo miró algo confundido. Miharu dejo de caminar para mirarlo, tardó un poco en regresar a la realidad pero finalmente reaccionó.

"¿Qué? ¿Pasa algo?" preguntó Miharu al ver como Daiichi emanaba confusión por todo su ser.

"¿Por qué lo preguntas?" Daiichi encontró extraño que Miharu saliera con eso. Miharu se acercó y casualmente olfateo insinuando que algo olía raro.

"Apestas a duda" dijo Miharu confundiendolo más.

"¿Qué?" Daiichi arqueó una ceja muy perdido.

"Como sea, buenos días" dijo Miharu "Tienes cara de que algo te perturbo"

"Muchas cosas pero... hablamos en receso, no es lugar para platicar al respecto" dijo Daiichi. Miharu asintió y enseguida miró a la entrada donde vio como Makoto llegaba luciendo cansado y con varios raspones en su ropa y cuerpo, llevaba un conejo al que reconocía de ser del montón de peluches de su cuarto entre sus brazos. makoto se detuvo en la entrada para recuperar el aliento mientras que Daiichi y Miharu lo miraban perplejos... ¿Por qué tenía esa apariencia?

"¡Makoto!" exclamó Miharu mientras se acercaba a su amigo pelinegro, Daiichi siguió sentado analizándolo de lejos; trataba de deducir lo ocurrido.

"Miharu... hola" dijo Makoto con la mirada baja, no tenía ganas de hablar con nadie en esos momentos.

"Makoto,, ¿Qué cocurrió? Te vez mal..." dijo Miharu preocupado.

"Te cuento luego... no quiero hablar ahora" dijo Makoto tratando de no sollozar.

"Pero..."

"Miharu, no, es enserio" dijo Makoto enojandose, no quería que los demás en el salón vieran eso... era humillante.

"De acuerdo, lo siento" dijo Miharu preguntándose como fue que Makoto acabo así. Debía ser grave pues Makoto le había pedido que no siguiera.

"Vaya, vaya, miren quién llego" dijo Marianne "Seguro que disfrutaste herir a Rex, ¿No?"

"Uh..." murmuró Makoto sin decir más. Makoto caminó a su lugar y se sentó tratando de no llorar nuevamente.

"No tienes derecho a insultar a Makoto, fue un accidente lo que paso" dijo Miharu molesto al escuchar a Marianne.

"¿Accidente? Todos vimos como lo golpeó con el balón intencionalmente" dijo Marianne.

"Heh, vaya, pero que tonta eres... por eso se llama quemados, se supone que ese juego trata de gente usando balones para "quemar" al enemigo" dijo Miharu.

"No me importa lo que diga un niño, lo que digan los niños no tiene validez y tú lo sabes" dijo Marianne.

"¿Eso qué? Seré un niño pero no quita que aunque lo haya hecho adrede sigue siendo válido" dijo Miharu "Así que a otro perro con ese hueso, boba"

"¡Hah! ¡Acabas de admitir que fue adrede! Sea o no un juego no tiene porque querer desquitarse tan salvajemente, casi lo mata" dijo Marianna causando que Makoto rodara los ojos al igual que Miharu.

"Que te de miedo que un niño sea más fuerte que tu no es culpa de nadie" dijo Miharu haciendo que Mei se riera y que Marianne la mirara con ojos fulminantes.

"Miharu, cálmate" dijo Daiichi en voz baja, claro que Miharu no lo había oído pero el mensaje fue recibido por las energías que lograba captar el rubio.

"Nada cambia el hecho de que fue a propósito así que no importa lo que digas" dijo Marianne. Miharu suspiro y solo se sentó, ya luego observó como el aura de Makoto seguía decayendo; Miharu estaba por mirar a otro lado hasta que notó que el peluche que cargaba emanaba negatividad de forma exagerada. Sí. tendría que hablar con Makoto más seriamente.

La maestra Kena llegó al salón y como siempre impuso el silencio que normalmente incomodaba pero por una vez, Makoto apreciaba la atmósfera. Podía tranquilizarse mientras la maestra no lo interrogara de nada del tema, sin embargo, Makoto comenzó a recordar lo ocurrido una vez que había entrado a la escuela y no pudo evitar sollozar débilmente, sollozo que fue escuchado por Miharu quién de reojo pudo ver su expresión de angustia.

La hora paso rápidamente, Miharu se estaba acostumbrando a ver a Daiichi responder todo lo que habían preguntado y ya entendía que Daiichi simplemente disfrutaba responder por sabe que razón sin realmente querer presumir, cosa que todos los demás probablemente sí pensaban.

"Makoto" dijo Miharu al pararse con su mochila ya en los hombros. Makoto de igual forma se levantó con sus cosas en la espalda y camino hacia la salida donde espero a lo otros dos. Miharu lo siguió segundos después junto con Daiichi. "Makoto, ya cuéntame que pasó"

"Yo uhm... no puedo contar nada ahora..." dijo él ya que sabía que las lagrimas se saldrían, quería contarles pero no quería llorar.

"¿Como que no? Makoto, dijiste hace rato que lo harás" dijo Miharu "Ya no hay nadie más que nosotros"

"Miharu, no lo fuerzes a hablar si no quiere" dijo Daiichi. Miharu frunció el ceño irritado al escuchar eso.

"Yo lo conozco más que tú" dijo Miharu "Sino quiere hablar ahorita no podra hacerlo más tarde"

"¿Y por eso quieres que hable ya? No tiene porque hacerlo hasta que no se sienta bien"dijo Daiichi igualmente molesto.

"Uhmm... oigan..." dijo Makoto algo nervioso por verlos enojarse.

"Es mejor ahora a que nunca lo haga, puede que no te importe lo que le pase, no te culpo ya que entraste hace dos días pero a mí sí me interesa así que no intervengas" dijo Miharu irritado.

"¿Como puedes decir que no me importa? ¡Claro que sí! ¡Tú eres el qué...! Ugh..." dijo Daiichi sosteniendo su cabeza al recordar que se había incendiado la ultima ve que se molestó.

"¿Qué te pica?¿Te dio migraña?" dijo Miharu arqueando una ceja al verlo sostener su cabeza.

"No, no es nada..." dijo Daiichi tratando de calmarse "Me desesperé un poco al escucharte, pero estoy bien"

"¿Te desesperaste? Pero si yo el que esta siendo desconsiderado aquí ere tú, yo debería ser el que se desespere contigo" dijo Miharu haciendo que Daiichi sostuviera su frente tratando de calmarse.

"Miharu, callate" dijo Daiichi pues no estaba logrando que su ira disminuyera.

"¿Callarme? Tú eres quien debería...!" dijo Miharu interrumpido por Makoto quien ahora los veía con una expresión entre sarcástica y molesta.

"¿Pudieran dejar de discutir? Me hacen creer que no existo" dijo Makoto "Pero vaya, que irónico, al menos me hicieron olvidar lo que sentía antes" dijo con una sonrisa, sonrisa que dejo a Daiichi y Miharu algo perturbados.

"Esta bien..." dijeron ambos en lo que Makoto les sonreía.

"Creo que debemos caminar hacia el gimnasio, aunque probablemente nos ponga a correr por llegar tarde de todas formas" dijo Makoto.

"Makoto, entonces... ¿Qué paso?" preguntó Miharu de nuevo.

"Cuando llegué a la escuela noté como las niñas que pasaban me miraban con molestia, desde ese momento me sentí incomodo y pues... una vez que entré, un grupo de niñas me rodeó y comenzaron a decirme cosas por lo que paso ayer con Rex y pues cuando trate de defenderme, ellas intentaron quitarme a Elesis y pues en el momento que vi la oportunidad, me escapé y vine al salón" dijo Makoto resumiendo lo ocurrido.

"Vaya..." murmurarón Daiichi y Miharu al finalmente saber.

"Esa niñas creen que pueden hacer lo que quieran..." dijo Miharu "No porque la sociedad las defienda significa que pueden ir por ahí lastimando a otros"

"Miharu, la sociedad no las defiende tanto como a los niños..." dijo Makoto.

"Sé a lo que te refiere pero la sociedad las pone en un pedestal y se burlan de nosotros" dijo Miharu.

"¿De qué hablan?" preguntó Daiichi al no saber nada al respecto.

"¿Como que de que hablamos? Vaya, parece ser que el niño sabelotodo no sabe algo después de todo" dijo Miharu muy contento de por fin hablar de algo que el pelinaranja no entendía.

"No, no sé, ¿Me explican?" preguntó Daiichi sintiendo curiosidas.

"¡Oye! ¡molestate o algo!" exclamó Miharu encontrando irritante que el otro no se enfadara.

"¿Por qué debería molestarme? Sinceramente no conozco del tema" dijo Daiichi "¿Qué gano enojandome?"

"Bien pues... no te explicare, haber si así se te quita" dijo Miharu cruzándose de brazos.

"¿Eh? ¿Para que se me quite?" preguntó Daiichi confundido.

"Para que se te quita lo fastidioso" dijo Miharu entonces adelantándose "¡Nos vemos en clase!" grito al irse.

"No entiendo" dijo Daiichi "¿Qué dije?"

"Haha, le frustra no poder hacerte enojar" dijo Makoto "Esa es su forma de ser amigable contigo"

"¿Amigable? Pero si solo quiere discutir..." dijo Daiichi "¿Qué tiene de bueno discutir por cosas irrelevantes?"

"Eso no es discutir... discutir es lo que hacían hace rato" dijo Makoto "En cuanto a lo otro, creo que será mejor que te lo expliquemos en receso, pero vaya, me sorprende que no lo sepas ya que es algo con lo que todos crecen..."

"Oh, no es tan raro que no lo sepa, mi familia no es normal" dijo Daiichi "Con eso no quiero decir que sea "extraña" pero no es común"

"Oh... entiendo" dijo Makoto "Bueno, no hay problema, te lo explicaremos en receso, le insistiré a Miharu hehe"

"De acuerdo..." dijo Daiichi al estar cerca del gimnasio "Por cierto, ¿Es verdad lo que dijiste en el hospital?

"¿Hmm? ¿Qué cosa?" preguntó Makoto.

"Eso sobre que creías que Rex no era mala persona" dijo Daiichi.

"¡Ah! eso..." dijo Makoto con una sonrisa ya entonces cambiándola por una expresión algo burlona y sarcástica "Recuerdo haber dicho que eso estaba por verse, heh"

"Oh..." murmuró Daiichi de nuevo algo confundido por l cambio de expresiones de Makoto, ya entonces lo siguió dentro del gimnasio.

"¡¿Ustedes mocosos creen que pueden llegar a la hora que quieren?!" exclamó el entrenador justo al ver a Daiichi y Makoto entrar "¡Pónganse la ropa de deportes y denle 10 vuelta a la cancha!"

"¡Ah! ¡Sí señor" dijeron ambos justo antes de ver a Miharu hacer estiramientos.

"Oye, ¿Por qué estas y estirándote? ¿No deberías correr?" pregunto Daiichi.

"Heh, estas con Makoto y yo llegué a parte, ¿Qué esperabas?" dijo Miharu.

"Oh..." murmuró Daiichi antes de ver a Makoto hablando con el entrenador.

"Entrenador, sobre ayer..." dijo Makoto muy apenado. Él entrenador lo miró con los brazos cruzados y sin decir nada.

"Felicidades, Kaiser, me impresionaste" dijo el entrenador sorprendiendo a Makoto.

"¿Ah?" murmuró el pelinegro confundido.

"Anda a cambiarte, quiero verte correr las 10 vueltas, ¿Oiste?" dijo el entrenador de forma tranquila, forma de la que nunca hablaba.

"Oh, sí, eso haré" dijo Makoto ya alejándose. Daiichi y Miharu notaron la expresión boba del entrenador pero justo al hacerlo apartaron su atención de él para verse entre ellos.

"¿Qué rayos fue eso?" dijeron ambos aunque sin más que decir, Daiichi se alejo para ir al vestidor de chicos.

"Ya en el vestidor de chicos, Makoo se ponía la playera en lo que Daiichi llegaba y comenzaba a desvestirse.

"Makoto, ¿Y ese peluche?" preguntó Daiichi al observar al conejo.

"Ah, se llama Elesis, es mi nuevo amigo" dijo Makoto con una sonrisa aunque esperaba que Daiichi también dijera algo malo justo como Miharu.

"Ya veo..." dijo Daiichi al acercarse para agarrarlo "Es bonito"

"¿Eso crees? Me alegra que te guste" dijo Makoto alegremente, al menos Daiichi no le decía nada malo. Daiichi quedó en boxers mientras buscaba los shorts de deportes cosa que le llamó la atención a Makoto quien ahora lo miraba con curiosidad.

"¿Hmm? ¿Ocurre algo?" preguntó Daiichi al notar la mirada de Makoto sobre él.

"Ah... yo..." dijo Makoto al ver su espalda "No, no es nada"

"Uhmm... okay" dijo Daiichi regresando su vista a su casillero "Sabes, spero poder correr las 10 vueltas, no creo que..."

"Daiichi, ¿Tú sabes que son los actos íntimos?" preguntó Makoto de repente. Daiichi quedo en silencio en lo que sacaba sus shorts.

"Uhmm... no" dijo Daiichi "Bueno, no estoy seguro, ¿Por qué?"

"Ah, es que ayer encontré a mamá y papá haciendo cosas raras" dijo Makoto.

"¿Y te dio curiosidad?" preguntó Daiichi.

"En realidad sentí asco" dijo Makoto simplemente. Daiichi ahora tenía más dudas, ¿Pues que habían hecho sus padres que le dio asco?

"¿Eh? ¿Pues que hacían?" preguntó Daiichi honestamente perdido.

"Papá estaba sobre Mamá y estaba uh... no sé como describirlo... su cosita estaba dentro de la cosa rara de mamá" dijo Makoto. Daiichi se ruborizo al solo pensarlo, Makoto habla de...

"Uhm, Makoto, creo que sacaste un tema muy raro" dijo Daiichi "Ehm, ¿La cosa rara de tu mamá no será la parte íntima de las niñas?"

"Supongo... ¿Tú sabes que es?" preguntó Makoto incomodandolo más.

"Ehm... no he visto nunca uno real pero en los libros de ciencias naturales aparecen las niñas sin lo que tienen los niños" dijo Daiichi "Pues tu lo viste, ¿No? Tú debes saber como luce"

"Oh, no me lo recuerdes, fue la vista más asquerosa de todas... creí que me quedaría ciego" dijo Makoto ya entonces dándose cuenta de que Daiichi estaba rojo "¿Daiichi? ¿Pasa algo? Pareces un tomate"

"Makoto, creo que tus padre trataban de hacer un bebé" dijo Daiichi tímidamente.

"¿Un bebé? ¿Qué?" dijo Makoto sorprendido "Pero si ellos..."

"Creo que eso es a lo que se llama un acto intimo" dijo Daiichi aún rojo.

"¡Oh! ¡Vaya!" dijo Makoto con una sonrisa inocente "¿Entonces por eso hacían eso?"

"Supongo..." murmuró Daiichi. Estaba muy apenado pero ahora sentía curiosidad. "Makoto, ¿Qué fue lo que estaban haciendo en si? Eso de que su cosa estaba en su uhm... eso, es confuso"

"Ehmm, creo que es mejor mostrarte como en vez de explicar, explicar es un poco incomodo" dijo Makoto.

"Uhmm... de acuerdo" dijo Daiichi "¡Ah! Pero debemos salir pronto, el entrenador nos podrá a correr más y no creo poder tanto..."

"Oh, es verdad... entonces te muestro luego, ¿Esta bien?" dijo Makoto con una sonrisa.

"Sí, esta bien" dijo Daiichi apurándose a vestirse. Luego de estar listo regreso con Makoto a la cancha donde el entrenador los regaño y por tararse les aumento las vueltas a 20.

Como había sospechado Daiichi, no aguanto las vueltas ya que al estar dando la cuarta vuelta le dió un ataque de sueño y cayó al suelo bruscamente, cosa que asusto a Makoto y alertó a Miharu. Los demás miraron la escena confundidos y Marianne no tardo en acusar a Makoto de ser el culpable de lo ocurrido. Afortunadamente, los demás solo la tiraron a loca. El entrenador le encargo a Makoto, Miharu y Dean que llevaran a Daiichi a la enfermería.

"Vaya, no puedo creer que se durmiera mientras corría" dijo Miharu mientras observaba a Makoto llevandolo en su espalda.

"No me sorprende" dijo Dean llamando la atención del rubio.

¿No te sorprende? ¿Y eso por qué?" preguntó Miharu encontrando extraño su comentario.

"Daiichi tiene narcolepsia" dijo Dean "Digo esto pues sugeriría que cuiden de él"

"¿Narcolepsia? Un momento, ¿Cómo sabes que tiene eso?" preguntó Miharu sospechando de él.

"…Oh cierto, ehmm…" dijo Dean abriendo los ojos sorpresivamente, al parecer había dicho algo que no debía. "Escuché al entrenador hablar con la directora ayer y estaban hablando al respecto" Miharu dejo de mirarlo sospechosamente gracias a eso.

"Oh… ¿Y qué es eso?" preguntó Miharu. Dean no supo responder a esto pues no creía que Miharu debía saber.

"Ah… si quieres saber… investígalo, no espero que me creas" dijo Dean "Una cosa más… no creo que Daiichi lo sepa así que ten cuidado con lo que dices"

"Uhm de acuerdo…" dijo Miharu observando a Daiichi algo preocupado, ¿Qué sería eso de narcolepsia?

Caminaron en silencio hasta llegar a la enfermería donde acostaron a Daiichi en una de las camas. Miharu lo veía doblemente preocupado pues ya no solo era la condición esa… Si no que el aura de Daiichi parecía estar contaminándose rápidamente y por tanto Daiichi parecía estar sufriendo en sueños… ¿Pero por qué?

"Makoto…" murmuró Miharu al mirar con el ceño fruncido al peluche entre sus brazos "¿De casualidad dejaste que esa cosa tocara a Daiichi?

"¿Eh? ¡Oye! ¡Esa cosa tiene nombre!" dijo Makoto molesto.

"¿Qué cosa?" preguntó Dean con curiosidad.

"Oh, mi amigo, Elesis" dijo Makoto enseñándole el peluche.

"Vaya, se ve adorable, ¿Puedo tocarlo?" preguntó Dean, Miharu entro en pánico al escuchar eso. ¿Qué acaso él también sería infectado?

"No, espera, Dean… no…" dijo Miharu notando que la energía negativa más concentrada se hacía para atrás del peluche. Al ser acercado a las manos de Dean, eventualmente el ojo fue forzado a salir del conejo completamente.

"Vaya, es suave" dijo Dean abrazándolo. Miharu quedo perplejo al ver como la energía de Dean limpiaba al peluche de forma deslumbrante, eso explicaba por qué el ojo se había salido rápidamente antes de ser tocado.

"¿Elesis?" llamó Makoto confundido al ver flotar al ojo a un lado suyo "¿Por qué te saliste del peluche? ¿Te aburriste?"

"¿Cómo…?" preguntó Miharu estupefacto, ¿Cómo había logrado purificar el peluche tan rápido?

"Toma te lo regreso" dijo Dean con una sonrisa, ya luego volteó a ver a Daiichi y puso una mano sobre su frente. "No se preocupen, ya está bien" dijo él cerrando los ojos.

"No es verdad…" dijo Miharu al ver como el aura de Daiichi era purificada instantáneamente, incluso la expresión del pelinaranja había cambiado a una de paz.

"Gracias por venir con nosotros, Dean" dijo Makoto alegremente.

"Oh, no es nada" dijo Dean "Solo una cosa más…" al decir esto, el pelinegro se agacho y beso a Daiichi suavemente dejando a Makoto paralizado y a Miharu confundido. Dean se alejó de él y entonces beso a Miharu también, cosa que dejo a Makoto incluso más sorprendido.

"Pero qué…" murmuró Makoto aún sorprendido. Dean dejo de besar a MIharu y entonces se dirigió a Makoto.

"Trata de no dejar que más personas toquen a ese conejo, no me gusta repartir besos al azar" dijo Dean entonces viendo a Miharu "Tienes un gran poder en tus manos, úsalo"

Miharu lo vio confundido ya que ahora sostenía sus manos y sonreía tranquilamente. Dean se dirigió a la puerta y antes de salir se detuvo por unos momentos.

"Apreciaría que no dijeran nada, en especial tú, Miharu" dijo Dean viéndolos de reojo antes de irse.

Makoto y Miharu se quedaron paralizados, ninguno supo que decir luego de eso. Makoto se quedó con Daiichi pues Miharu regresó a clases por la incomodidad de estar en el mismo cuarto con Makoto en esos momentos.

El día siguió con Daiichi en l enfermería dormido, eventualmente, Makoto tuvo que regresar a clases pero a pesar de estar de vuelta en el salón y seguir con las materias… la ira que sentía hacia Dean no dejo de emanar de su ser, incluso en receso Makoto parecía seguir pensando en eso y a Miharu honestamente le incomodaba estar cerca de él pero aunque quisiera; Makoto no lo dejaba ir pues lo hacía sentir que debía quedarse.

Las clases terminaron y finalmente caminó a casa luego de cargar a Daiichi a la limusina junto con Miharu. Miharu acompaño a Makoto a casa en total silencio, por más increíble que fuese, la atmosfera seguía incomoda.

"Gracias, por acompañarme a casa, Miharu" dijo Makoto "Te veré luego"

"Sí, cuídate, Makoto" dijo Miharu sintiéndose algo frustrado por no haber podido hablar con él al respecto de Elesis… al parecer tendría que intentarlo luego. Una vez que Makoto entró a su casa entonces se encamino a la suya.


Makoto entró a su casa con intención de subir a su cuarto y encerrarse pero algo más le llamo la atención… escuchaba sonidos raros venir de la cocina por lo que dejo sus cosas por un lado y fue a asomarse, Elesis lo siguió de cerca y juntos echaron un vistazo dentro de la cocina… al parecer estaban sus padres besándose apasionadamente esta vez, cosa que le revolvió el estómago al recordar el beso de Dean a Miharu y Daiichi.

"Oigan, ya llegué de la escuela" dijo Makoto ahora con toda intención de interrumpir pues no estaba de humor. Sus padres lo notaron y se asustaron un poco, rápidamente dejaron lo que estaban haciendo para aparentar que nada había pasado.

"Oh, Makoto, que bueno que regresas, cariño" dijo su madre mientras que su padre salía de la cocina.

"Mamá, ¿Qué hacían?" preguntó Makoto dispuesto a conseguir una respuesta.

"Pues… ah…" murmuró su madre "Es la forma en la que los adultos demuestran su cariño, Makoto"

"¿Ah?" murmuró Makoto muy confundido.

"Cuando una persona besa a otra le hace saber su afecto, es normal" dijo su mamá con una sonrisa.

"Oh, ya veo" dijo Makoto saliendo de la cocina. Una vez afuera agarró sus cosas y subió a su cuarto, cerró la puerta y se deslizo contra ella hasta quedar en el suelo.

"Elesis… ¿Por qué estoy tan enojado?" preguntó Makoto recordando como Dean los había besado.

"No lo sé, dímelo ti" dijo el ojo telepáticamente. Makoto sonrió de lado expresando derrota.

"Solo e que cuando Dean los beso, sentí de alguna forma que los aparto de mí… ¿Por qué? Me duele la cabeza…" dijo Makoto mientras sollozaba.

"Hmmm… quien sabe, yo creo que solo sentiste celos"

"No… ese niño hizo algo que no entiendo pero me molesto" dijo Makoto llorando "Estoy confundido, Elesis y tengo miedo… no quiero regresar a la escuela" dijo Makoto teniendo dificultad al hablar pues el llanto se interponía.

"Tuviste un mal día, ¿Y qué? La vida no termina" dijo Elesis "Llora todo lo que quieres pero de todas formas iras a la escuela el lunes"

"Lo sé, lo sé…" murmuró Makoto aún triste "Sé que debo superarlo pero… por ahora no creo poder" dijo tirándose al suelo en posición fetal.

"Oye, para eso tienes cama, ¿No?" dijo Elesis.

"Elesis, comienzo a creer que desvanecerme suena tentador…" dijo Makoto mirando al suelo.

"¿A qué viene eso ahora? ¿Desvanecerte?"

"Sí… quisiera arrancarme el corazón y tirarlo por la ventana" dijo Makoto apretando los parpados mientras sentía como las lágrimas recorrían su rostro hasta llegar al piso.

"Osea que son celos, lo sabía" dijo Elesis "¿Tanto teatro para eso?"

"Siento un vacío… un vacío que cada vez se hace más grande… Elesis, si mi corazón se vacía… ¿Significa que moriré?" dijo Makoto mirando a la nada.

"Pues…"

"Si es así, tal vez no sea tan malo después de todo… dejar que el vacío me consuma, tal vez no sea tan doloroso" murmuró Makoto.

"Probablemente te conviertas en uno de nosotros" dijo Elesis "Y luego… ¿Ah? Vaya, te dormiste… descuida, pronto estarás en un estado parecido al vacío, de eso puedes estar seguro… hermano mío"