Sólo Mírame
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El futuro que yo dibujé,
Donde estábamos juntos,
Y él lo disfrutaba…
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Esos pequeños momentos juntos,
Pensaba que algún día
Ocurrirían de forma natural.
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Pero él ya había dibujado un futuro,
Un futuro donde él era feliz,
Un futuro maravilloso.
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Un futuro…
En el que yo no estaba.
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Haruka observaba desde la lejanía la espalda ancha de Makoto, quién al parecer hablaba por teléfono, por su cabeza aún cruzaba los recuerdos de lo que ocurrió en ese día y en el anterior, no comprendía que era lo que estaba sucediendo con Makoto, con Nagisa, con él mismo. Estaba confundido, muy confundido, no tenía la menor idea de cómo actuar o que decir, simplemente se sentía como si él fuera una marioneta que algún ser superior-de otra dimensión quizás-estuviera controlando todo lo que sucedía con él.
Haru observó como el cuerpo de Makoto se tensaba y temblaba ligeramente, rápidamente corrió hacia los vestidores, se medio colocó su uniforme tomó la mochila y salió corriendo de ahí mientras terminaba de abrochar los botones de su camisa. Al tener los pies afuera pudo observar como Makoto corría a una sorprendente velocidad hacia la salida del colegio, Haru presuroso intento alcanzarle y seguirle el paso inútilmente, Makoto rápidamente se había perdido de su campo de visión, bufo enojado, como odiaba ser lento.
Irritado y sobretodo enojado consigo mismo decidió caminar hasta su casa, quizás y tenía suerte y se encontraba con Makoto. En ese momento lo único que quería era arreglar su amistad con Makoto, se sentía demasiado culpable por lo sucedido en ese día y en el anterior también, odiaba ser el causante de las lágrimas y sufrimiento del castaño.
No le agradaba la manera en la que el dulce rostro de Makoto se convertía en una mueca de dolor por su culpa, Haru caminaba con pasos pesados y enojo en su mirada, ¿Desde cuándo él dejo de lado a Makoto?, no comprendía como fue posible que se olvidará de su mejor amigo, si Makoto era la persona más importante en su vida, bueno, dudo unos segundos, una afilada sonrisa se cruzó por sus pensamientos, suspiro soñador, bueno quizás después de Rin.
A Rin le conoció en su último año de escuela primaria, la primera impresión que tuvo de Rin fue que era un chico realmente fastidioso, siempre le pedía competir en carreras para probar quién era más veloz o las tantas veces que le rogaba para poder competir en relevos en las cuáles el siempre daba un rotundo no.
Con el tiempo se fue acostumbrado a todos sus "caprichos" y también comenzó a cumplirlos sin darse cuenta-algo que nunca hacia, ni siquiera con Makoto-, estar con Rin le hacia sentir una emoción indescriptible, le encantaba competir con él, la emoción que le recorría una inmensa adrenalina y felicidad, que muy pocas veces sucedía.
Cuando Rin les informó que se iría después de la competencia en relevos sintió como algo en su interior se destruía dejando todo en fragmentos filosos y con un frío invernal adentrándose en su interior. Sufrió demasiado al saber de tal decisión por parte del pelirrojo, nunca entendió cuál era la razón de tales sentimientos y tampoco lo quería descubrir pues en ese momento sólo le interesaba poder nadar con Rin.
Cuando Rin había regresado de Australia y volvieron a nadar juntos otra vez fue lo mejor que había hecho en mucho tiempo, los antiguos sentimientos que siempre le recorrían en antaño cuando nadaba finalmente logró recuperarlos, solo él mismo sabía-y Makoto, aunque Haruka no lo noto- cuánto había estado buscando volver a sentir esos hermosos sentimientos. Y él hecho de que por culpa suya Rin haya terminado herido por él ganar su competencia, lo termino de destrozar por completo.
Eventualmente dejó de asistir al equipo de natación y al club, su emoción por el nado se fue apagando rápidamente-sin saber que había terminado arrastrando a Makoto-, si no podía sentir aquel sentimiento no tenía caso seguir haciéndolo eso era lo que pensaba. Su tiempo en la bañera cada día iba en aumentó, hasta el punto de no querer salir de ahí. Se sentía herido y vacío y la única manera de sentirse "completo" era en la bañera, por eso odiaba a Makoto cuando lo sacaba de ahí estilo princesa.
Haru suspiro pesadamente, elevó su mirada encontrándose con la casa vacía y solitaria de los Tachibana, si se ponía a pensarlo Makoto no había llevado almuerzo esos últimos días, quizás ¿Tuvo una discusión con su familia?, negó levemente, lo que Makoto más amaba en el mundo era a su familia-o eso creía él-, Haru subió rápidamente las escaleras hasta llegar a su hogar, entró a este prometiéndose a si mismo que el día siguiente hablaría con Makoto.
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Blanco, blanco, donde quiera que mirase había blanco, ese color simplón y poco atractivo, cada minuto que pasaba lo odiaba un poco más, suspiro, observó sus manos entrelazadas las cuales temblaban y estaban frías, sus nudillos blancos también, bufo cansado, su pierna no podía mantenerla quieta subía y bajaba con mucha rapidez haciendo notar su enorme nerviosismo. Sus ojos hace ya dos horas dejaron de brotar ese salado líquido, suponía que ya había pasado lo peor pero algo en su interior le gritaba que no debía bajar la guardia.
Carraspeo secamente tratando de que saliva llegará a su garganta, el constante "tic, tac" del reloj de agujas de la habitación le estaba taladrando los oídos, con cada "tic tac" una pequeña e inocente grieta se abría en su débil corazón. Escuchó las puertas ser abiertas con brusquedad, por unos segundos el aire no logró llegar a sus pulmones, frente a él corrían doctores con una camilla hacia la sala de operaciones, se escuchaba el estresante sonido del electrocardiógrafo (aparato para medir los latidos del corazón), en sus rostros se podía apreciar la desesperación y la preocupación.
Makoto se levantó desesperado preguntando que sucedía, corría junto a los doctores por los pálidos pasillos, sus preguntas, los gritos de los doctores tratando de salvar a esa persona especial junto con el molestó sonido "piii, piii, piii" del aparato le estaba dando dolor de cabeza al castaño, como si hubieran martillos estrellándose contra su cabeza de forma violenta. Lo que más le desesperaba era ese horrible ruido que le indicaba que estaba perdiendo a su pequeño hermano.
Se estaba comenzando a desesperar, no sabía lo que sucedía y eso le asustaba, sus latidos aumentaron a una gran velocidad, colocó su mano en este temiendo que se saliera de su interior, el dolor punzante en su cabeza no daba tregua, el escandaloso bullicio que se estaban montando tampoco servía de mucho, daba la sensación de estar en un mercado, entonces sucedió…La paz inundó los pasillos, Makoto suspiro mentalmente, abrió sus ojos-los cuales no sabía en qué momento cerró-encontrándose con el pequeño cuerpecito de su hermano cubierto completamente por esa horrible sábana blanca.
Las piernas le temblaron, en su interior pudo escuchar como su corazón se rompía en filosos fragmentos, se dejó caer de rodillas con fuerza, tomándose desesperado la cabeza, su rostro ya estaba inundado por lágrimas, su cuerpo temblaba, su mente aún reproduciendo ese horrible recuerdo, una y otra y otra y otra vez, haciendo que grite de dolor e impotencia, golpeó con fuerza el frío suelo, sus lágrimas le nublaban la visión. No era justo, no era justo, no era justo, ¡MALDICIÓN!,.
¿Por qué a ellos?, ¿Por qué justamente a ellos?, Makoto mordió su labio inferior el cual temblaba ligeramente, tratando de callar inútilmente sus sollozos, ¿Por qué no pudo ser él?, ¿Por qué su familia y no él?, no lo comprendía, sinceramente no lo comprendía, él único que había estado sufriendo era él-aunque aún no sabía la razón concreta de su sufrimiento-, su familia era feliz y aunque él muriera ellos lo hubieran superado y seguirían con sus vidas felizmente porque ellos eran fuertes y no se dejarían caer, porque eran fuertes, no como él.
Makoto sintió como una mano se posaba en su hombro derecho, elevó la mirada topándose con unos fríos ojos turquesa, recordándole-inevitablemente-los ojos de Haru, frente a él un joven alto de cabello negro, nariz fina y rostro delgado junto a una mirada indiferente, le observaba con atención.
-Eres Tachibana ¿Verdad?-Makoto asintió aún con lágrimas-Te llaman en la sala de espera-Makoto volvió a asentir con la cabeza y bruscamente se limpió las lágrimas, con esfuerzo se logró levantar, hizo una reverencia y tambaleante camino hasta la sala de espera.
-¿Estás bien?-el extraño lo tomo del brazo, Makoto asintió-¿Seguro?-Makoto repitió la misma acción y siguió caminando dejando al extraño atrás.
Makoto caminaba apoyándose en la pared hasta que llegó a la sala de espera donde un doctor seguía preguntando por él, alzó su brazo sin ganas y con voz rasposa se hizo notar, el doctor le observó a través de esas gruesas gafas, asintió con la cabeza y le sonrió sutilmente, Makoto le miró totalmente confundido cerciorándose de que si le observaba a él, el doctor soltó una pequeña carcajada y habló suavemente después de guiñarle un ojo.
-Tachibana-san despertó hace veinte minutos-el rostro de Makoto se iluminó, una enorme sonrisa se instaló y con gran rapidez él corrió.
Makoto rápidamente llegó a la habitación 277, después de apoyarse en sus rodillas para retomar el aire con mucha tranquilidad y extrema felicidad abrió la puerta, al entrar espero encontrarse con una dulce sonrisa pero lo único que recibió fue una mirada gélida, Makoto retrocedió un paso y tragó grueso, sacudió levemente la cabeza y retomó el paso, acercándose lentamente a la camilla.
-Hola mamá-no recibió respuesta, con pasos cautelosos llegó hasta donde estaba la camilla, extendió su brazo pero este fue apartado de un manotazo, asustado observó a su madre-Mamá, ¿Qué…
-¡ALÉJATE DE MÍ MALDITO!-Makoto recibió un doloroso golpe en su mejilla pero sinceramente no dolía tanto como su corazón-MALDITA ESCORIA, POR TU CULPA ESTÁN MUERTOS-su madre se movía histérica aún con cables conectados a su cuerpo.
Estuve muerta mil años y viví sólo dos o tres,
-Mamá, yo no-otro golpe para su mejilla, su madre lloraba mientras le insultaba e intentaba golpearle, una enfermera hacia el esfuerzo por calmarla.
No tengo problemas en decirte, mi vida fue acabada por tu mano,
-MALNACIDO, ESTÁN MUERTOS, MALDITA SEA, ESTÁN MUERTOS-su madre tomó un frasco de vidrio lazándolo a su dirección, Makoto por reflejo se cubrió con el brazo haciendo que el frasco se impactará contra este hiriéndole y por consecuencia él grite de dolor.
El tipo de asesinato donde nadie muere, pero no creo que seas capaz de entender
-TE MERECES ESO Y MÁS MALDITO ANORMAL, OJALÁ TE HUBIERA ABORTADO-su madre volvió a tomar otro frasco de vidrio y lo lanzó a su dirección impactando en su pierna, otro gritó salió de su boca, tanto su brazo como pierna tenían vidrios incrustados ocasionando que sangren sin parar.
Terminen la búsqueda le encontramos.
-MAMÁ DETENTE, SOY YO MAKOTO-Makoto se acercó con pasos tambaleantes, con cautela a ella quién al escuchar eso se detuvo, la enfermera la soltó lentamente de su agarre, su madre ocultó su mirada.
Si yo soy Lolita,
-Eres Makoto ¿Verdad?.
Entonces sos un criminal,
-Sí, soy yo-Makoto sonrió.
Y deberías ser asesinado,
-Entonces debes morir-susurro, su madre saltó de la cama y lo derribó, se colocó a horcajadas de él y colocó sus frías manos en su cuello y comenzó a aplicar presión, la enfermera asustada salió azotando la puerta mientras a gritos pedía ayuda.
Por un ejército de arañas hambrientas,
-DEBES MORIR BASTARDO, ELLOS NO LO MERECÍAN, MUERE, NO ERES MI HIJO-Makoto lloraba desesperado mientras sentía como se quedaba sin aire, luchaba contra su madre pero su cuerpo ya estaba débil, busco fuerza de donde no las tenía y tomando los brazos de su madre se la quitó de encima, tosía e intentaba retomar el aire al mismo tiempo, se medio incorporó pero nuevamente el aire le faltaba.
Soy tu azúcar, soy tu crema,
-MALDITO IDIOTA MUERE DE UNA MALDITA VEZ-un cable era enrollado a través de su cuello, su visión era borrosa y el respirar doloroso-MALDITA ESCORIA DE MIERDA-Makoto sintió que la presión en su cuello desaparecía y el aire lentamente regresaba.
Soy tu sueño anti-americano
Escuchaba los gritos lejanos de los doctores, la presión regreso con más violencia y su madre reía como desquiciada, mientras con su dulces ojos le observaba triunfante, con su melodiosa voz tarareaba algo sin sentido.
Soy tu azúcar, soy tu crema,
-SUELTEMEN, MALDICIÓN, ÉL MERECE MORIR-su madre se revolvía rabiosa entre los doctores.
Soy tu peor pesadilla
-Señora cálmese-su madre se detuvo y le observó fijamente, Makoto intento incorporarse con brazos temblorosos y lágrimas rodando.
Si yo soy Lolita,
-¿Estás bien?-Makoto elevó la mirada chocando contra la del joven de más temprano, asintió y respiro profundo, intento relajarse pero nuevamente fue derribado contra el suelo.
Entonces sos un criminal,
Su madre con bisturí en mano comenzó a apuñalar su cuello intentando de darle a la yugular, apuñalaba y apuñalaba sin detenerse, su madre seguía tarareando con su suave voz mientras le hacia más heridas, los doctores hacían lo posible por detenerla, él pánico en su interior aumentó al ver la macabra sonrisa que se instaló en el rostro de su madre quien al parecer identifico donde se localiza su yugular.
Y deberías ser asesinado.
Makoto asustado cerró los ojos, sintiendo su cuello arder por los múltiples cortes profundos los cuáles sangraban sin parar, un inmenso dolor se instaló en el lateral izquierdo de su cuello, un grito aterrador de su madre y luego todo fue silencio.
Makoto sentía como su cuerpo perdía fuerzas, rápidamente fue levantado del suelo y colocado en una camilla, sus ojos le pesaban y el aire le faltaba, su cuello dolía y líquido carmesí salía, el ruido se distorsionaba, lágrimas por montón aún salían de sus ojos esmeralda, débiles sollozos, ¿En qué momento su vida comenzó a deteriorarse?, ¿Por qué justamente toda su familia tuvo que morir?, ¿Por qué ellos?, ¿Por qué su madre lo culpaba a él?, Makoto poco a poco se dejó guiar por la oscuridad, hasta que ya no sintió nada.
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Nagisa corría con todas sus fuerzas y un aura de furia le rodeaba, atrás de él venían Rin y Rei persiguiéndolo para evitar que Nagisa cometiera asesinato contra Haruka, los dos corrían a su máxima velocidad y aún así no lograban alcanzarle, ni siquiera Rei quién era el más rápido de los cuatro. Cuando Nagisa se enojaba lo mejor era alejarse de inmediato y Haruka bien que lo sabía pues tuvo que aguantarlo y esquivarlo esos últimos cinco días, ninguno entendía porque el pelinegro seguía vivo y como era que Nagisa aún no lo alcanzaba siendo que Haruka era el más lento.
Rin intentaba aumentar la velocidad pero simplemente ya no podía y eso le molestaba, llevaban corriendo por media hora y seguía sin saber que ocurría, había salido del internado para pasear con su hermanita pero calles antes de llegar a su casa se encontró con algo que jamás pensó que iba a vivir para verlo. Haruka corría despavorido y asustado de un pequeño y muy furioso Nagisa quién era seguido por un preocupado Rei, al ver pasar al trío Rin no se lo pensó dos veces y comenzó a seguirlos, por más que pregunto que sucedía ninguno le respondía, ya que estaban más concentrados en alcanzar al contrario excepto Haru que lo único que pensaba era en no detenerse.
-Por quincuagésima vez me pueden decir que sucede-gritó el pelirrojo cabreado.
-HARU-CHAN NO HUYAS, NAGISA-CHAN NO TE HARA DAÑO.
-ME NIEGO-la voz le tembló ligeramente, apresuro el paso con pánico.
-¡Oigan cabrones no me ignoren!-Rin sentía como varias venas se marcaban en su rostro.
-Nagisa detente, no es culpa de Haruka-sempai-Rei intentaba respirar con normalidad.
-CLARO QUE LO ES, MAKO-CHAN LLEVA DÍAS DESAPARECIDO Y EL ÚLTIMO QUE HABLO CON ÉL FUE NANASE-el aura que rodeaba a Nagisa se intensificó, Rin asustado por la vida de Haruka, aumentó su velocidad y derribo al rubio rodando los dos hasta la playa quedando él arriba del rubio.
-Tranquilízate maldita sea-Rin le observaba serio mientras Nagisa luchaba inútilmente.
-¡NO, MALDICIÓN!-el rubio se revolvía rabioso, Rin observó como Haruka caía exhausto en la arena, suspiro tranquilo.
Nagisa dirigió su mirada hacia Haruka quién respiraba muy rápido, mordió su labio preocupado, quizás si se excedió, bufo derrotado y cerró los ojos, lo único que quería era saber donde estaba Makoto, estaba preocupado por el castaño. Al sentir que Rin aflojaba su agarre abrió los ojos.
-Me promete que no le hará nada a Haru-Nagisa asintió-Bien-Rin se quitó encima de él y se acostó a su lado junto a Rei.
Nagisa se sentó y fijo su vista en Haru quién aún no normalizaba su respiración, extrañado se levantó rápidamente y corrió hacia el pelinegro bajo la mirada de Rin, le extendió la mano y Haru dudando la tomó cauteloso, Nagisa le ayudó a ponerse de pie, se sonrieron y comenzaron a caminar. Haruka caminaba con pasos tambaleantes, le costaba respirar, sus piernas no las podía sentir, perdió el equilibrio y lo último que vio fue el rostro asustado de Nagisa.
Nagisa rápidamente se agachó y comenzó a revisarlo, Haru respiraba demasiado rápido y su rostro estaba colorado, de inmediato intento levantarlo con ayuda de Rin, con Haru en cada hombro comenzaron a caminar seguidos de Rei quién llamaba nervioso a una ambulancia, al salir de la playa hacia la calle lograron escuchar las ruidosas sirenas de la ambulancia, al llegar esta de inmediato bajaron los enfermeros con una camilla, colocaron a Haruka en esta mientras revisaban sus signos vitales y le colocaban una mascarilla, lo subieron a la ambulancia y luego de una pequeña discusión lograron subir los tres.
El viaje en la ambulancia se hizo eterno para los tres además de incómodo ya que tuvieron que ir en los regazos del otro, suspiraron cansados, después de diez minutos llegaron al hospital, la condición de Haru sólo había empeorado, rápidamente los enfermeros bajaron y entraron al hospital dejándolos atrás, se apresuraron a alcanzarlos pero los detuvieron en la sala de espera, por más que pelearon no los dejaron pasar y ellos derrotados no hicieron más que sentarse.
Después de cuatro horas recibieron noticias de Haru, al parecer solo se le había bajado la presión pero en ese momento ya estaba estable sólo que aún no despertaba, ya al saber eso los tres respiraron tranquilos, al entrar a la habitación del azabache este estaba tranquilamente durmiendo en esas sábanas blancas, los tres cansados se sentaron en un sillón cercano y se dejaron guiar por los brazos de Morfeo.
Rin abrió los ojos con pereza, sintiendo una extraña presión en su estómago, aún desubicado dirigió su mirada donde sentía la presión encontrándose con dos brazos alrededor de él, cerró los ojos y los volvió a abrir con sueño, dio un gran bostezo y observó detenidamente los brazos, rasco su cabeza confundido, ¿Desde cuándo él tenía cuatro brazos?, se alzó de hombros, seguro le salieron cuando dormía, soltó una pequeña carcajada por su comentario, que gracioso era, lo más probable es que los gatos de su vecina Petunia se escaparon del árbol donde comían y por eso ahora tenía más brazos, asintió satisfecho por su descubrimiento y volvió a reír, está vez con más fuerza, recibiendo una patada como respuesta.
-Rinrin ¿Te puedes callar intento dormir con los patos?-Nagisa hablaba con voz adormilada mientras apretaba su agarre con su "almohada"-Rin en otras palabras-en cambio el pelirrojo sentía como se quedaba sin aire.
-Nagisa los gatos me dieron brazos-habló con esfuerzo-no podemos dejar que se coman a los patos sónicos-Nagisa frunció el ceño.
-Rinrin quítales el arroz que lo están matando-murmuró somnoliento.
Haru con una gota en su cabeza observaba desde su cama la escena que se estaban montando el rubio y el pelirrojo, de vez en cuando reía internamente con las ocurrencias de los dos, quiénes en ese momento discutían sobre si los cerdos podían volar, negó divertido con la cabeza y sintiendo el llamado de la naturaleza se decidió por levantarse de la cama con mucha cautela para no despertar al trío de idiotas.
Lentamente se sentó en la mullida cama, se acercó a la orilla y colocó sus pies descalzos en la fría cerámica, un escalofrío recorrió su espalda, suspiro pesadamente y comenzó a caminar con el suero en mano hacia la puerta, tratando de no hacer ruido esquivaba como podía los muebles, fallando en su tarea ya que terminó chocando con la mesita de noche ocasionando que despierte a los tres que estaban durmiendo.
-¡SALVENSEN QUIÉN PUEDA LAS ACEITUNAS ASESINAS VIENEN POR TIERRA PARA COMER A LOS CONEJOS, LA ÚNICA SALIDA ES EL MAR!-Rei cayó rodando del sillón hacia el suelo mientras gritaba todo eso e intentaba nadar en este, por otro lado tanto Nagisa como Rin se sobresaltaron y terminaron en el suelo haciendo lo mismo que Rei.
Haru sólo los observaba tratando de aguantar la risa pero simplemente no pudo lograrlo haciendo que suelte una carcajada limpia lo suficientemente sonora como para terminar de despertar a los tres en el suelo, quiénes al darse cuenta del ridículo que hicieron se levantaron de inmediato con el rostro sonrojado y en cuanto a Haru, bueno él se sostenía el estómago por el dolor que le causaba tanto reírse, los otros tres se unieron a la carcajada después de superar su vergüenza.
Al calmar finalmente su ataque de risa los cuatro respiraron profundo y comenzaron a observarse entre ellos tratando de averiguar porque estaban ahí. Sus miradas pasaban de Haru a Rin, luego a Nagisa y finalmente a Rei y de nueva cuenta el ciclo volvía a empezar, después de siete minutos de estar analizando sus miradas cayeron en Haru, en sus rostros una enorme sonrisa se instaló y efusivamente abrazaron a Haru con fuerza, después de sus "muestras de cariño" Nagisa y Rin acompañaron a Haru al baño ya que a ellos también les llegó el llamado de la naturaleza.
Nagisa y Rin hablaban animadamente entre si mientras Haruka caminaba atrás de ellos perdido en su mundo, Haru suspiro pesadamente, se sentía demasiado cansado, desde hacía cinco días que fue la última vez que hablo y vio a Makoto, desde entonces no había logrado estar tranquilo, no podía dormir en las noches y su apetito había desaparecido, estaba asustado y preocupado por el castaño, dejo de ir al colegio después de dos días, pues se la pasaba buscándole por todo Iwatobi sin éxito alguno.
Estaba desesperado temía que Makoto hubiera hecho alguna estupidez o algo por el estilo, todas las noches desde entonces lloraba, se sentía tan miserable por como había estado actuando con Makoto, fue un idiota por pensar de esa manera, se odiaba, se odiaba mucho por ser tan estúpido, por herir a Makoto, por ignorarle, Haru sacudió con brusquedad su cabeza, su labio inferior temblaba y sentía sus ojos aguarse, una mano en su hombro le despertó de su ensoñación.
-¿Estás bien Haru-chan?-Rin y Nagisa le observaron preocupados, pues Haru se había quedado quieto frente al espejo del baño, Haru asintió.
Rin preocupado se colocó frente a él, Haru estaba más pálido, unas enormes ojeras muy marcadas bajo sus ojos, se veía muy delgado y demacrado, mordió su labio preocupado, también había escuchado por parte de Gou que el pelinegro dejó de ir al colegio sin razón aparente, y dos días antes de que faltara se distraía con una facilidad sorprendentemente, no se centraba y cuando entrenaban estuvo más de una vez apunto de ahogarse, Rin observó fijamente los profundos ojos de Haru, quizás no tenía el mismo poder de Makoto-de saber que piensa Haru-pero no perdía nada con intentarlo.
-¿Qué haces Rinrin?-pregunto curioso el rubio.
-Intento saber que piensa Haru-el pelinegro abrió los ojos sorprendido, la mirada de Rin cambio hacia Nagisa.
-Pero el único que puede hacerlo es Mako-chan- un incómodo silencio se instaló en los tres, Haru bajo la mirada y apretó los puños.
-Bueno es mejor que nos apuremos o si no Rei se va a enfa-Rin se vio interrumpido al impactar contra una persona, ocasionando que Nagisa chocara con su espalda y Haru contra la del rubio-Lo siento yo-Rin alzó la mirada encontrándose unos hermosos ojos turquesa.
-Rinrin muévete, ¿Por qué no caminas?-se quejaba Nagisa, el pelirrojo simplemente lo ignoró.
-¿Souzuke?-pregunto dudoso, el más alto sonrió en respuesta.
-Hey Rin-ambos se saludaron con un abrazo, con los ojos cerrados, al abrirlos hicieron contacto con unos esmeralda, Rin abrió la boca incrédulo.
-¿¡MA-MA-MAKOTO!?-los cuatro restantes saltaron asustados, Nagisa y Haru se asomaron por la espalda de Rin encontrándose a un Makoto escondido atrás de Yamazaki, Nagisa emocionado se lanzó hacia Makoto pero fue bloqueado por el cuerpo de Souzuke.
-¿Qué te pasa?, déjame ver a Mako-chan.
-Lo lamento pero Makoto está herido y no creo conveniente el que usted se acerque de manera violenta-Souzuke se hizo a un lado mostrando a Makoto, Haru abrió los ojos asombrado, su labio temblaba, Makoto tenía todo el cuello envuelto en vendaje al igual que su brazo y pierna derecha, los hematomas en su rostro ya habían desaparecido, la herida de su frente aún estaba ahí, Makoto alzó la mirada teniendo la misma reacción que Haru al verlo.
-¿Qué te sucedió?-pregunto Nagisa, Makoto comenzó a boquear.
-Y-yo-su mirada se dirigió a Nagisa.
-¿Makoto que pasó?-Rin le observaba fijamente, Makoto cambiaba de dirección con nerviosismo.
-Y-yo, lo que pasa…Haru-Makoto abrió los ojos asustado-No Haru, no-Haru sentía como las lágrimas se abrían paso por sus mejillas, no hizo el intento por detenerlas-Haru no, no-lo más rápido que su cuerpo le permitió Makoto camino hasta Haruka-Haru-chan no llores-su voz tembló, sabía que él también estaba a punto de llorar, abrazó a Haru contra su pecho, Haru le regreso el abrazo con fuerza, ocultando su llanto en el pecho de Makoto, el castaño sin poder retenerlo se dejó llorar.
-Lo mejor es que los dejemos solos-el pelinegro observó a Makoto y Haru.
-Pero-Souzuke tomó a Nagisa y lo colocó en su hombro-Oye, bajame-Rin observaba fijamente al castaño con una mueca.
-Makoto es mejor que vayan a un lugar más privado-Souzuke colocó su mano en el hombro izquierdo de Makoto y luego tomó a Rin del cuello de la camisa y salió de ahí arrastrándolo.
Makoto y Haruka se abrazaban como si su vida dependía de ello-pero así lo sentían ellos-, Makoto acariciaba con cariño y cuidado la cabeza de Haru, enredando sus dedos entre los suaves y sedosos cabellos azabache, por su lado Haru se dedicaba a dibujar figuras imaginarias y sin sentido en la ancha espalda del castaño. Luego de varios minutos de estar en esa posición decidieron observarse el rostro, Makoto sonrió tiernamente mientras con una mano sostenía el rostro lloroso de Haru, junto sus frentes con cuidado, Haru gustoso recibía los mimos del ojiverde.
-Makoto-su voz tembló.
-Dime.
-Lamentó ser un idiota-Haru apretó la camisa de Makoto entre sus manos, el castaño abrió los ojos-Y-yo de verdad lo siento, y-yo no he actuado como un verdadero amigo, yo sólo te he herido, lo lamento mucho de verdad, yo-nuevamente las lágrimas aparecieron-Espero que algún día me perdones, aunque tampoco te culpó si no lo haces, ojalá no fuera tan estúpido-Makoto sonrió y con todo el amor que tenía abrazo de nuevo a Haru.
-Disculpas aceptadas Haru-chan-se separó y con sus pulgares limpió las lágrimas en las mejillas de Haruka-Seamos los mejores amigos otra vez-en el rostro de ambos se formó una enorme sonrisa.
Haru abrazo fuertemente a Makoto recibiendo un quejido de este, de inmediato se separó y le revisó esperando no herirlo, Makoto se tocaba el cuello con una mueca de dolor en el rostro, Haru observó con pánico como el vendaje se volvía carmesí, hizo que Makoto se apoyará en sus hombros y salió rápidamente del baño hacia el pasillo, desesperado comenzó a llamar a una enfermera, rápidamente en una camilla se llevaron a Makoto a su habitación siendo seguidos por el azabache, al llegar a esta los doctores le prohibieron la entrada a Haru.
Después de una hora le permitieron la entrada, con un poco de nerviosismo Haruka entró, Makoto estaba sentado en la mullida cama, le sonreía dulcemente esperando a que llegará a su lado, los vendajes en su cuello estaban limpios y sin ninguna mancha carmesí de por medio, al notar esto Haru suspiro aliviado, ya con más seguridad avanzó la poca distancia que quedaba y se sentó en la cama, quedando frente a Makoto, el castaño le abrazo con fuerza.
-Te extrañé-susurro Makoto en su oído, erizándole la piel.
-Yo también-Haru apretó más el abrazo, se quedaron así unos minutos más, al separarse se miraron fijamente hasta que Makoto cayó en cuenta que el azabache tenía la misma ropa que él.
-Por cierto, Haru-chan ¿Qué haces aquí?-Haru le miró confundido-A lo que me refiero es que si estás herido o algo por el estilo como para que estés en el hospital-Haru desvío la mirada, Makoto sonrió, colocó una mano en el rostro de Haru y con toda la delicadeza que consiguió hizo que le mirara.
-¿Por qué tan cariñoso?-pregunto colocando una mano sobre la del castaño, dándole una sonrisa en respuesta.
-Lo mismo va para ti-Haru alzó los hombros.
-Quizás quiero regresar todo lo que he recibido-una enorme sonrisa se instaló en el rostro de ambos, Makoto sin previo aviso tomo a Haru y lo colocó entre sus piernas, quedando la espalda del azabache contra su pecho, paso sus brazos por la cintura de Haru dándole un cálido abrazo el cual recibió gustoso, recargo su barbilla en la cabeza de Haru, pensando-inevitablemente-que encajaban perfectamente como piezas de rompecabezas-O-oi Makoto.
-Para que sepas aún espero la respuesta a mi pregunta Haru-chan.
-No tengo la menor idea-habló después de un suspiro.
-¿A qué te refieres?.
-A eso mismo, lo último que recuerdo antes de despertar es que estaba en la playa con Rin, Rei y Nagisa.
-¿En la playa?, ¿Un paseo o algo por el estilo?.
-Si a un paseo llamas huir por tu vida entonces sí, era un paseo-Makoto rio suavemente, como le encantaba el lado comediante de Haru, un lado que esperaba solo él conociera.
-¿Huir?, ¿Por qué?.
-No quería que Nagisa me matará-Ahora si Makoto estaba confundido.
-¿Matar?, ¿Por qué razón lo haría?-Haru se tenso.
-Pues….Él creía que te había hecho algo malo-Haru suspiro-Aunque tampoco estaba tan equivocado-Makoto abrazo con más fuerza a Haruka.
-Tranquilo Haru-chan, no es culpa tuya-Makoto beso con suavidad la cabeza de Haru, ocasionando un pequeño sonrojo en el azabache.
-M-Makoto.
-Dime.
-Te quiero-Makoto abrió los ojos sorprendido, Haru acariciaba con sutileza sus brazos, tratando de no tocar su herida, el rostro de Makoto rápidamente se tornó de un rojo intenso, compitiendo con el de los tomates.
-Y-yo t-también te q-quiero-Makoto ocultó su rostro en la cabellera de Haru.
Makoto estaba que no lo creía, nunca, pero nunca Haru y él se habían dicho esas simples palabras, pero tan profundas a la vez, podía sonar estúpido pero simplemente estaba muy feliz, aunque debía ser sincero consigo mismo y admitir que algo se sentía extraño. Sentía que había una enorme diferencia en sus "Te quiero", sentía que su «te quiero» era muy diferente al «te quiero» de Haruka, que los dos tenían un significado totalmente diferente-y quizás no estaba tan equivocado-. Makoto sintió un leve dolor en su brazo, donde Haru anteriormente estaba acariciando.
-Makoto.
-Dime.
-Habla con toda sinceridad y dime que sucedió-Makoto abrió sus ojos sorprendido.
-H-Haru no- el recuerdo de lo que había sucedido hacia cinco días regreso a la mente de Makoto como si de una explosión se tratase, de sorpresiva y dolorosa, soltó un quejido doloroso, haciendo que Haru se preocupe.
-¿Estás bien?-Haru le observó y enredó su mano con la de él, dándole suave caricias en sus nudillos-Makoto quiero saber, no lo guardes- Haru se volteó quedando frente a frente, con sus piernas a un lado de sus caderas, le sonrió sutilmente-Por favor dime.
-Y-yo, Haru-lágrimas se deslizaron sin problemas por las mejillas de Makoto, Haru colocó su mano en el rostro de Makoto, quién rápidamente colocó la de él encima de la suya.
-Dime-le alentó.
-Estoy solo-susurro herido, Haru contempló como lentamente la fortaleza de Makoto se derrumbaba llevándose la suya también, sus ojos se aguaron, apretando los dientes habló.
-No es verdad, Makoto no es verdad-Haru tomó la cabeza de Makoto entre sus manos, obligándole a mirarlo, mientras él aguantaba las lágrimas-¡No es verdad!, tienes a tu familia, a los chicos, a, a Nagisa, también a Rei, o, o a Rin, también estoy yo, también yo-Makoto comenzó a negar mientras más lágrimas salían, Haru hacia un esfuerzo por no llorar.
-Ellos no están-susurro, Haru abrió sus ojos sorprendido.
-¿Q-que?
-¡Están muertos!-Haru bajo lentamente sus manos, con sus ojos abiertos a más poder miraba fijamente al castaño, sin evitarlo sus lágrimas escaparon de su prisión.
-¿Qué?.
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Hola, ¿Qué tal?, ¿Cómo están?.
Les prometo que no tengo ni la menor idea de cómo fui capaz de escribir esto.
Me encantó mucho como me quedo aunque odie y sufrí en la parte de Makoto y su madre, debo admitir que lloré un poquito-mucho en realidad-, lamentó mundo si está parte les incómodo o algo por el estilo, aunque era algo necesario, supongo que lo que quería demostrar era como las personas pueden sufrir después de una pérdida familiar hasta el punto de la locura,-aunque yo nunca he perdido a un familiar-, en fin, las oraciones que salen en esta parte de color negro son la letra de una canción que se llama «Gothic Lolita» de Emilie Autumn.
En cuanto a Haru espero haber logrado que se viera lo arrepentido y herido que se encontraba por toda esta situación, que no lo tachen por hipocresía o por artificial, ya que sus sentimientos si son verdaderos, quizás no tanto luego del incidente en la piscina ya que el creía que podría arreglar todo con Makoto al siguiente día, pero ya en soledad y todo eso logró pensar en todas las idioteces que estuvo cometiendo y en su manera de tratar a Makoto, sintiéndose muy mal consigo mismo y muy arrepentido.
Lamentó, en serio lamentó volver a herir a Makoto de esta manera tan fea, pero es que esta era la única manera de que Haru pudiera poner sus pensamientos en orden. Prometo que voy a intentar de no seguir lastimando a nuestro castaño. Como recompensa vimos el nuevo cariño que esta naciendo entre ellos, por mi parte creo y siento que todo este embrollo sirvió para reforzar su amistad haciéndola más estable.
En fin, espero que les este gustando.
Si tienen sugerencias o comentarios de la historia son bienvenidos.
Espero que sigan apoyando la historia.
Sin más que decir me despido.
Los personajes de Free! no me pertenecen, son de Kōji Ōji.
