Última viñeta!
Felicidad.
No soportas el dolor, es demasiado hasta para ti. Tratas de evitar que la sangre escape por la herida de tu cuello, posando con desesperación las manos mientras el veneno hace arder la mordida.
Solo tienes un pensamiento en tu cabeza, debes asegurarte de que el chico sepa la verdad. Pero sabes que no lograras levantarte del piso de la Casa de los Gritos, ya no más. Morirás en vano… Por tu estupidez ella también habrá de morir en vano.
Te maldices, debiste haber buscado al muchacho antes de haberte acercado a Voldemort. Tu error costara vidas, lo sabes.
Como llamado por tus pensamientos, un chico delgado de alborotado cabello negro y hermosos ojos verdes, aparece a tu lado.
No es el Harry Potter que recuerda y tanto haz odiado, su rostro está marcado por las experiencias vividas.
Lo tomas de la túnica con fuerza y lo acercas a ti.
-Agárrala… agárrala… - susurras y cada palabras te desgarra la garganta.
Con todas las fuerzas que te quedan escoges los recuerdos más reveladores, los recuerdos que muestran quien eres en realidad, los que te dejan al desnudo frente al hijo de la única mujer que has amado y el peor enemigo que has tenido jamás.
El chico, con manos temblorosas, recoge todos los recuerdos que le entregas.
Con un último esfuerzo susurras.
-Mírame…
Por primera vez en la vida al mirarlo, no piensas en Harry como el hijo de James Potter, no, te esfuerzas en ignorar esa parte de la historia, y solo piensas en él como el hijo de Lily Evans. Él que ha heredado sus maravillosos ojos esmeraldas.
Mientras te hundes en el verdes, escuchas algo a lo lejos, es tan maravilloso que no lo crees. El dolor, el sufrimiento y el miedo se desaparecen mientras esa risa se hace más fuerte, no es la burda imitación de un recuerdo o un sueño. No, eso es real, escuchas su voz pronunciando tu nombre… Esta feliz, orgullosa de lo que- a pesar de todo- has hecho por su hijo…
Y tú no puedes contener una pequeña sonrisa, una sincera, una que solo tienes para ella.
Por fin la volverás a ver…
Fin
