Ángel Negro

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Hermosa Venganza

Mi llanto enjugó luego de oír como Yamanaka-san me insultaba y a la vez retaba, Naruto sentado atrás con un chico llamado Gaara me miraba tratando de sostener su mirada con la mía inundada de impregnadas gotitas saladas. Asentía con cada palabra que decía la rubia y más estúpida me iba sintiendo, más avergonzada y humillad, tonta y delicadamente imbécil, una terca de primera y una niñata pequeña.

Ese día, habría sido el peor de mi vida, si no hubiese sido por una chica llamada Ten Ten, que me había salvado de una caída ocasionada por el innombrable. "Tú eres la nueva, pues cuidate que esos anda detrás de ti, no tan sólo por el hecho de que seas una más de los nuestros" Me había dicho, serena y mirandome de arriba a bajo.

-Y por último, deja de ser tan mojigata.- dijo mi compañera mientras yo sorbeteaba mi nariz, eso la hizo reír, no le encontré gracia. Llamó a los que aún seguían ahí, contactando sus miradas con la mía, llegaron en un segundo y se sentaron en la cama con cubierta rosada de Hinata. Gaara, me miró de reojo mientras suspiraba y juntaba sus manos en una pose que consistía en parecer pensativo.

-Existen los reyes, tres principales chicos un curso más grandes que nosotros. Sasori, Deidara e Itachi. También existe el bufón, un chico llamado Uchiha Sasuke.- me observó una milésima de segundo y luego siguió.- que está encargado de hacerle la vida imposible al chico nuevo que llegue a este instituto. El Jocker.

Me sentí como una idiota. - ¿Y?

Yamanaka nuevamente rió, pero esta vez irónicamente.- ¡¿Y?!- contestó bufando.- ¿Tu crees que te contamos esto solamente para que sepas que tienes que arrancar de ellos todo el año?- hizo un ademán con las manos que me pareció algo exagerado.- No es así. Nosotros, queremos que esto acabé ya.- el corazón me bombeó rápidamente acelerando los latidos.- Queremos que..

-No te queremos obligar.- empezó Naruto.- Pero creemos que ya esta bien de esto, que nadie se merece eso.- Gaara alzó una ceja.- Queremos que seas quien gane esto, queremos que nos quites este peso de encima, y queremos que esto acabe de una vez por todas.

-Deja de darle rodeos.- murmuró la voz aspera del pelirojo.- En cierto modo, alabamos el hecho de que seas una chica inteligente y con buenas calcificaciones...y el que hayas llegado este día hace más fáciles las cosas.- rodó los ojos.-Y queremos usarte como arma.

Se me paralizó el alma al escuchar la palabra "usarte". Una lágrima vaga rodó por mi pómulo derecho haciendo lento y transitivo el momento. - Usarme.-susurré. Gaara, en cambio, me tomo de la mano y la apretó dejando sentir su calor corporal con ella en mi.

Ino, bufó de nuevo dejando ver lo molesta que estaba con la situación.- Lo que quiere decir... es que...

-No lo digas, sé que vas a decir y no quiero que lo digas de esa manera tan vulgar y celosa.- comentó Gaara que le miraba con una mirada que no se podía distinguir bien.- Tienes...bien, las armas necesarias para hacer caer a Uchiha ante tus pies.- creí ver algo de rubor en sus mejillas, sin embargo siempre con el mismo semblante serio, y casi frío su voz sonó nuevamente.- Quiero decir...

-Que tienes buen cuerpo.- dijo una voz ajena y algo ligera, que no conocía. Mi cabeza se movió hacia la puerta, donde ahí se podía distinguir a mejor audio la voz varonil y poco galante de un chico de tez pálida, ojos negros y cara inexpresiva, con una mueca parecida a la de una sonrisa torcida que destellaba algo de amargura.-Eres linda, eso es lo que quiere decir Gaara, ¿cierto?

Este sólo asintió. En mis labios afloró una palabra que recalcaba lo que había vivido ese día que haría justicia por todos los presentes. -Venganza.- Mi rostro cambió completamente, a una facción malevola y maliciosa, nada común en mi. Ino, Naruto, Gaara y el chico extraño asintieron y me observaron con más interés aún si cabía.

-El plan es este.-

Nos acercamos unos con los otros y juntamos nuestras cabezas, cuchicheos por aquí y por allá.

Uchiha Sasuke, las pagaría como nunca, por todos, por mi.

Hermosa Venganza.

¿Ahora quien es el Ángel?