Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia es 1OO% nuestra
3.- Primer Mirada
-Bella, Bella despierta ya es tarde – escuché la voz de mi inoportuna amiga
- Ángela - Gemí y enterré mi rostro en la almohada, ya había amanecido, estaba teniendo un sueño maravilloso me senté abrutadamente
-Bella es tarde faltan 30 minutos para las clases – siguió insistiendo pero yo no la escuchaba – ¡Bella!- agito mis hombros – ¿estas bien? – dijo no muy convencida
- ¿eh? Si, adelántate, ahorita te alcanzo –
Ángela se fue un poco desconcertada por mi comportamiento, pero en cuanto recordé el sueño que tuve y todos los sentimientos que sentí, me quede un poco confundida. Cuando aquel hombre me toco, tuve sentimientos raros, sentimientos que estoy segura no podía sentir, no debía, sentir, estaba mal, yo voy a dedicarme a estar con Dios únicamente solo a él lo puedo amar,
-Bella solo fue un sueño- dije para mí, no fue real, solo fue un tonto y aburrido sueño
Giré para ver la hora en el despertador. Faltaba muy poco para las clases y otra vez iba tarde.
Me levante muy rápido, demasiado diría yo, y eso hizo que mi torpeza se hiciera presente me enrede con las sábanas y caí al suelo –Buenos Días- pensé sarcásticamente. No me metería a bañar no tenía tiempo. Así que solo me puse unos pantalones, un jersey, peine un poco mi cabello y salí corriendo de la habitación rezando por no caerme y la hermana no hubiera llegado.
Suspire con alivio, Dios me quiere. No había llegado aún
-Disculpen la tardanza, se me hizo un poco tarde –dije con un hilo de voz a mis compañeros e inmediatamente me puse en mi lugar
Estaba perdida en mis pensamientos, recordando otra vez ese sueño, no sabía que era ni porque lo tuve, debía alejarlo de mi mente, pero solo recordar cómo me sentí. Diablos deja pensar en eso
-Señorita Swan – Salté sobresaltada cuando vi que la hermana estaba parada alado de mí – no está prestando atención a la clase –
- Lo siento hermana umh, no tuve buena noche – conteste no muy segura de qué decir.
- Será mejor que se tome la mañana – lo dijo con un tono frío en su voz
-Pero… le prometo que no vuelve a pasar,
- Hasta mañana señorita Swan – me dijo tangente
Suspire, guarde mis cosas y salí a paso lento del salón, era la primera vez que me distraía en clase, no era un buen comienzo para lo que tenía pensado dedicarme.
Salí al jardín un rato para tomar aire y había varios niños ahí
-Hola bella – me dijo una dulce voz. Era Jennifer una hermosa niña de 6 años, me había encariñado mucho con ella. Su cabello era de un rubio dorado, tenía los ojos verdes. Había llegado aquí desde bebé, la habían dejado en la puerta del orfanato
-Hola Jenny – así le decía de cariño y le encantaba – me regreso una sonrisa –
-¿Quieres jugar con nosotros?, los niños grandes no quieren – dijo con una carita triste
-Bueno ellos no saben lo que es divertirse – le dije agarrando su cabello
– ¡vamos!-
Me llevo con otros niños de su edad, me encantaba pasar tiempo con ellos, eran divertidos, y pasaba un tiempo agradable, una de las cosas que más disfrutaban es cuando les leía uno que otro cuento ó cuando jugábamos escondidas.
Esta también era una de las cosas por las que me quería quedar aquí, que los niños que vinieran se sintieran felices y sintieran un poco de amor.
La semana pasó rápidamente, ya no tuve contratiempos de ningún tipo Gracias a Dios no volví a llegar tarde a las clases, los días pasaron rápido y aquí estoy, Viernes por fin, a lo largo de la semana se hicieron varias actividades para la recaudación de dinero entre otras cosas, hoy se haría un tipo evento para que las personas "benefactoras" vieran las instalaciones del Orfanato y la gente venga a apoyarnos dejando cosas como Ropa, despensa, medicinas en fin.
La mañana paso como todos los días, levantarme para ir a la escuela, bañarme y salir.
Me quede de ver con Ángela terminando las clases para ir juntas al salón donde estaríamos, y ver cómo nos organizábamos.
Desde que me levante esa mañana tenía un ligero presentimiento, era raro nunca había sentido algo así, iba cambiando había salido de mi última clase, de lejos ví a Angie esperándome recargada en uno de los ventanales que daban al jardín.
Iba un poco ansiosa debía calmarme o Ángela me preguntaría que me pasa y no tenía ni idea de que responderle. Conforme me iba acercando intente darle un sonrisa, más bien un intento ya que estoy segura solo forme un mueca.
-¡Hola Bella! – dijo levantando una mano en forma de saludo – ¿Cómo te fue hoy?
-Bien Gracias, y a ti - Pregunté nerviosamente, movía mis manos con impaciencia, ni siquiera yo sabía lo que me estaba pasando.
-Genial, igual como siempre – Decía mirándome detenidamente
-¿Qué? – tratando de salirme por la tangente
-Te noto algo rara, ¿estás bien? – yo solo asentí – segura
-Sí,… Bueno más o menos, siento, no se algo en el pecho como un presentimiento – dije sin estar muy segura,
-Deben ser alucinaciones tuyas Bella, debes distraerte y no estresarte tanto-sonrió y le devolví el gesto creo que tenía razón en fin nos dimos prisa en comer ya que después de ahí nos citaron para las donaciones.
Fuimos por algo de comer rápidamente, se nos hacia un poco tarde, no tardamos mucho así que nos dirigimos hasta el salón de usos múltiples. Ya había varios niños y adolescentes ayudando a poner todo en orden vimos a Sor Carmen y fuimos con ella.
-Oh Isabella, Ángela, ya tengo donde estarán ustedes – Le sonreímos cuando nos vio, ella nos asignaría en diferentes grupos para saber en que estaríamos ayudando.
-Claro donde usted nos diga, - Contesto Ángela,
-Vale, estarán del otro lado, -Nos giramos para ver hacia donde apuntaba – pusimos avisos por la ciudad así que la gente podrá venir a dejar la ropa, se encargaran, de recibirla, y acomodarla ¿Si?
-Claro Madre- no sería tan difícil lo que nos toco – Jale a Ángela del brazo, estaba distraída quien sabe que estaría viendo
Nos toco en el mismo grupo a Ángela y a mí nos encargaríamos de la ropa, que vinieran a dejar las personas, ordenarla por tallas y todo eso, nos fuimos para acomodar las cosas y volví a sentir un raro presentimiento, no le di mucha importancia
-Auch Bella – se quejo – eso dolió- yo solo me reí
-Estabas distraída en no sé qué cosa, -Gire para verla – Te aguantas
-Vi a alguien – me dijo con una sonrisa – ¿crees que me enamorare algún día?
-Quizá este alguien esperando por ti haya afuera – Una sonrisa triste se formo en mi cara
-También para ti –Dijo con voz suave– Vamos Bella
Me detuve y la encare – Ángela sabes lo que voy a hacer por el resto de mi vida, no hay nadie afuera por mí, y nunca lo abra – estaba un poco enojada. No podía entender que no quería sufrir, no quería sentir ese sentimiento, llamado "Amor", solo lo sentiría por Dios, nada más.
La escuche Bufar – Esta Bien. Pongámonos a trabajar- Creo que también estaba enfadada pero sabía que se le pasaría
Estaríamos en una tipo mesas, con un cartel señalando que aquí podían dejar la ropa que donaran.
Amaba cuando la gente hacia donaciones, había personas con un gran corazón y admiraba eso, me encantaba, cuando les decíamos a los niños que tendrían nueva ropa, al menos sería nueva para ellos,
Estábamos recibiendo mucha este año, ya habíamos juntado varias cajas,
-Muchas Gracias y que dios la Bendiga – le dije a una señora regordeta, había traído como 3 bolsas,
-De nada querida, mis nietos crecen muy rápido, así que para que tirarla si otros personas las pueden usar- me dijo con una duce sonrisa. Se dio media vuelta y se fue
-wau pues debe de tener mucho nietos – dijo Ángela las dos nos reímos al mismo tiempo
-Orales, tendré ropa nueva Bella, -me gire hacia donde se escuchaba la voz, y ahí estaba Jenny y Matt, ellos dos eran muy buenos amigos siempre se defendían el uno al otro
-Si todos tendrán ropa, pero no deberían de estar aquí, así que, vallan a jugar a otro lado
-Si Bella – me dijeron al mismo tiempo
-Bella creo que necesitamos más cajas, ya no cabe aquí toda esta ropa, y es mejor que también nos llevemos una, o se nos juntara todo aquí- dijo Angie algo preocupada porque afortunadamente la gente no dejaba de llevar cosas y eso era bueno.
Antes de poder contestarle, vimos que se acercaba un hombre hermoso con un perfecto traje negro, camisa blanca y una corbata negra al igual que su traje era tan guapo, elegante, su cabello color cobrizo algo despeinado pero sin perder la elegancia y formalidad sus rasgos eran tan exquisitos y sus ojos esos perfectos ojos verdes como dos esmeraldas, alto y delgado en fin todo un Dios Griego
Cuando deje de admirar tanta belleza me percate de que a su lado estaba una mujer de cabello corto con las mismas facciones exquisitas y su piel blanca, su cabello café claro, perfectamente vestida a simple vista podías observar que era una maestra en la moda pero al igual era hermosa como el por lo que supuse que sería su tipo de mujer, en pocas palabras era su novia.
Hasta que llegaron a nosotras y Angie me hizo una seña de que a ella también le parecía precioso aquel hombre, pero al parecer él sabía lo que provocaba en las mujeres ya que nos miraba divertido al igual que la chica que lo acompañaba
-Buenas tardes, señoritas- seguía mirándonos con sonrisa pícara y mirada divertida
-Bue..Buenas tardes-logro decir mi amiga, dejando a flote todo lo que ese hombre provocaba en ella, yo sonreí y él me miro de una manera tan extraña como un niño que ve su juguete nuevo, bueno al menos así lo interprete yo, nos mirábamos fijamente hasta que la chica que estaba con él le dio un ligero codazo para que reaccionase
-A si claro, traemos algo de ropa, Alice…- ella lo miro e hizo una seña para alguien que se encontraba afuera, en cuanto bajo la mano entro un hombre muy bien vestido que supuse era su chofer, o algo así, el traía enormes cajas de ropa de una marca buena y a simple vista se podía distinguir que era nueva, me sorprendió su enorme generosidad.
Dejo las cajas ahí y se retiro, el seguía mirándome mientras Angie atendía a otras personas.
-Muchísimas gracias, no saben a cuantos niños harán feliz con estos donativos- soné clara y en mi voz se escuchaba la total sinceridad
-No hay de que, es algo que nos gusta hacer y que sin duda alguna no lo dejaremos - dijo aquel hombre hermoso del cual no tenía ninguna idea de cuál era su nombre, le sonreí agradeciendo de nuevo y la chica solo se limitaba a sonreír.
-Con su permiso, que tengan buen día- dijo la chica, tomando del brazo a el hombre encantador, el se despidió con un movimiento de mano y se pusieron al fondo, parados alrededor de una mesa. No podía dejar de verlo había algo en el que me atraía mucho.
- Viste lo guapo que era ese chico oh por Dios que si no estuvieran las hermanas aquí no se qué cosas le hubiera hecho- su voz sonó picara y con algo de maldad
-Ángela- hice una mueca de "ofensa" pero no era la única que pensaba así, bueno pero al menos yo no lo decía
-No me digas que tu no Bella, porque cuando lo veías se te caía toda la baba- me miraba con esos ojos azules que podían leerme el alma
-No claro que no, es solo que llamo mi atención su comportamiento eso es todo- juro por Dios que hice mi mayor esfuerzo de que mi voz sonara segura pero fue todo lo contrario y me delate
-Si como no, pero en fin si tú dices no es no y no hay poder humano que te saque de ahí, anda toma unas cajas y ahorita te alcanzo para ayudarte- obedecí inmediatamente lo que menos quería era que me siguiera interrogando sobre ese chico.
-Claro Angie me llevare algunas- me miro y sonrió ya que ella se quedaría mientras yo iba a dejarlas
Tome dos cajas de ropa y me dirigí hacia la bodega que Sor Carmen nos había indicado que dejaríamos la ropa. En el transcurso me tome la libertad de echarle un vistazo a la gente que estaba ahí, pasaba persona tras persona con la mirada.
Hasta que mis ojos se detuvieron en el, ésa persona me miraba con atención prestaba demasiada importancia a cada paso que daba.
Seguí caminando perdida en su mirada ya que no me quitaba los ojos de encima, cuando vi que se acercaba con rapidez hacia mí y fue cuando me percate de que choque con una persona pero cuando ya lo había notado ya me encontraba en el suelo, ni un minuto paso cuando el ya se encontraba frente a mi brindándome una mano para poderme levantar con todo y cajas de ropa.
Fue verdaderamente extraño cuando tome su mano era como si ya lo hubiese hecho antes, cuando de repente lo recordé ¡El sueño! Su piel la sentía como en el sueño que tuve la noche anterior es que ¿acaso era una señal? No, no creo tienen que ser ideas mías, me encontraba en ese dilema cuando escuche a mi amiga.
-¡Bella! ¿Estás bien?- grito Angie quien se apresuraba a ver qué tal me encontraba mientras él me ayudaba a levantar
-Si Angie descuida me encuentro bien- dije sin quitar la mirada de aquel ángel otra vez.
-Okey Bella- se limito a regresar a la mesa donde llegaban las donaciones mientras el sonreía y me veía con una especie de admiración.
-Así que te encuentras bien Bella -dijo levantando una ceja
- Si muchas gracias….- no sabía cómo llamarlo cuando me interrumpió-
-Edward mi nombre es Edward- le sonreí tímidamente
– Entonces muchas gracias Edward- soltó una risita que con solo escucharla me contagio alegría.
-Vamos te ayudo con las cajas solo dime por donde- no iba a permitir que me ayudase con las dos se vería algo confianzuda y lo acababa de conocer.
-No con una está bien gracias- le dije algo nerviosa.
- De ninguna manera acabas de tener una caída y no quiero que se repita vamos déjame ayudarte- dijo preocupado y sonando sincero de verdad
-Ya te dije que no si puedo aunque sea con una- sonrió, vencido por mí terquedad y solo agarro una caja
-Veo que eres terca pero anda está bien- caminamos hacia la bodega nos mirábamos y sonreíamos como 2 locos pero no me importo es que ese hombre era único y sumamente deseable
Llegamos a la bodega dejo su caja y me ayudo con la mía
- Misión cumplida- esa sonrisa hacia que mis piernas temblaran se veía más hermoso con esa sonrisa en su rostro era como si fuera a aliviar todo sufrimiento solo con verlo
- Eso parece- lo acompañe en su alegría aunque la verdad no se a que se debía tanta felicidad en el
Me miraba atento y de cierta forma su mirada clavada en mi me ponía nerviosa y jugueteaba con mis dedos mientras caminábamos
-Tu…. También eres voluntaria aquí, digo porque eres la chica que nos recogió los donativos hace unos momentos- me dijo con mucha curiosidad en su voz pero podría jurar que estaba nervioso también
-Amm… no pero si bueno es decir yo soy de aquí- dije demasiado rápido pero el pareció si entender mis palabras
Abrió sus ojos grandes como dos platos
- ¿Ósea es decir eres una hermana?, y ¿porque no llevas su vestuario?- lanzándome las preguntas como si de verdad le importara el que yo fuera una hermana.
Me reí a pequeñas carcajadas
- No, yo pertenezco al orfanato y nos asignaron horarios para los donativos que son de este mes- sonreí de nuevo y el pareció tranquilizarse
– Oh entiendo, entonces tus.. Bueno no te ofendas pero tus padres ¿te abandonaron? - un hueco se formo en mi pecho bueno hubiera sido que pasara eso pero no era así, trate de poner mi mejor cara para que él no se diera cuenta
- Para nada, mis padres murierón y desde entonces estoy aquí- sus ojos se entristecieron y me vieron con compasión
- Lo siento tanto no era mi intención recordártelo o hacerte daño- realmente sonaba que lo sentía pero no era su culpa el que esas decisiones las haya tomado el destino
-No te preocupes, no pasa nada- apenas pude formar una sonrisa con las comisuras de mis labios
– ¿Tu… siempre ayudas a el Orfanato Mills Falls?- sonrió de nuevo pero ¡Por Dios! Como me gustaba que sonriera me volvía loca.
-Así es, yo siempre hago donativos para este orfanato, doy donaciones en efectivo, despensas y traigo ropa nueva para los niños y adolescentes me gusta ayudar mucho a la gente…. es una buena manera de pagar mi culpa de aquella vez- lo ultimo lo dijo apenas con un hilo de voz , pareció haberse dado cuenta de que pensaba en voz alta y me miro para ver si ponía atención a sus palabras, el sentir culpa de ¿qué?, si era casi un santo a simple vista, pero no pude contener mi curiosidad
-¿A qué culpa te refieres?- fruncí el ceño tal vez eso no era de mi incumbencia pero sentía la necesidad de saberlo –A nada no me hagas caso- me miraba con mucha intensidad y suplicando con la mirada que no insistiera, lo hice al fin y al cabo no era asunto mío pero -¡joder! la maldita curiosidad no me dejaba así que decidí ignorarla
-Okey- sonrió aliviado y le sonreí lo volví a mirar y el hacia una seña a la chica con la que se encontraba antes de que yo cayera al suelo. Mire hacia la dirección de la chica y ella se acercaba a nosotros que estábamos parados en algún lugar de el salón de donaciones y yo ni cuenta me había dado que había dejado de caminar, cuando la chica llego con nosotros me sonrió –
- Alice ella es Isabella- volvió a sonreír y me miraba con una especie de cómo si fuera un bicho raro pero sentía que le caía bien
-Hola Isabella, ya nos habíamos visto hace unos momentos pero no sabía tu nombre así que mucho gusto- me tendió la mano y se la tome pero como me repateaba que me dijeran así
– Amm hola Alice y llámame Bella, Isabella no va mucho conmigo- le sonreí y lo hizo ella también creo que a Edward le parecía una especie de broma privada el llamarme Isabella como si el supiese que odiaba que me dijeran así
Las dos nos soltamos la mano, y dirigió su mirada hacia Edward y le dio un golpe en el brazo
- Me dejaste con la palabra en la boca- el sonrió divertidamente y levanto una ceja viéndome
- Es culpa de Bella ella me alejo de ti- yo quería que la tierra me tragara si era su novia aquella chica después de esas palabras me iba a tener bien odiada, vi la expresión de Alice y también parecía divertida pero ¿qué clase de relación tenían esos dos? –Si no fueras tan hermosa Bella ya te hubiera partido la cara- lo dijo en tono de broma y los dos rieron a carcajadas así que me les uní.
De repente reino el silencio entre los tres y el veía a Alice como diciéndole algo con los ojos lo cual ella entendía y yo no pero lo que si entendía es que esos dos hablaban sobre mí, me hice la que no los veía.
-Edward tenemos que irnos recuerda que tengo que regresar al trabajo- asintió con la cabeza y dirigió su mirada hacia mi- Bella un placer conocerte espero volverte a ver pronto- tomo mi mano y la beso, Oh como podía ser tan caballeroso eso me llego al corazón, mientras Alice me veía divertida viendo como me sonrojaba- Igualmente Edward gracias por ayudarme- le dije casi en un hilo de voz- No es nada- sonrió y soltó mi mano.
-Mucho gusto Bella, espero verte pronto también yo- sonrió y volvió a estrechar mi mano- Claro Alice a ver cuando se dan otra vuelta por acá- Edward soltó una carcajada como si hubiera adivinado algo- Eso tenlo por seguro- Alice me guiño el ojo y desaparecieron por la puerta
Regrese a la mesa con Angie y me veía muy divertida, y no era de menos desde donde estaba había visto todo
-Así que eres amiga del príncipe bondadoso- suspiro como haciéndole reverencia a su belleza –No es mi amigo, solo me ayudo- no la mire a los ojos al decirle esto porque sabía que me descubriría, aunque tarde o temprano terminaría diciéndoselo.
-Pero algo es algo, te ayudo es lo importante Bella tal vez le gustaste- levantaba las cejas en movimientos rápidos –No digas tonterías Angie solo le di lastima por mis movimientos torpes- soné seca y lo tenía que hacer no podía, no debía ilusionarme con tonterías eso me dañaría y es lo que menos quería en esos momentos.
-Yo solo digo lo que veo, el no dejaba de mirarte ni un instante Bella- aunque ella lo hubiera visto, no creo que ese hombre se fijase en mi y menos trayendo a la novia con el – Basta Ángela, cambiemos de tema aparte porque ha de fijarse en mi trayendo a su novia con el- estaba un poco molesta hubiese dado mi vida porque fuera así pero tenía que ver la realidad tal cual era –Tienes razón Bella lo siento- agacho su mirada y me sentí culpable ¡rayos! Como podía ser yo tan bipolar –No te preocupes Angie discúlpame tu a mi- sonrió y me abrazo –Continuemos- asi pasamos el resto de la mañana y de repente hacíamos una que otra broma entre las dos para no aburrirnos.
Llego la hora de la comida, comimos juntas como de costumbre, posteriormente de ahí me fui al jardín a terminar unas tareas que tenía pendientes ya que como casi terminábamos estábamos entregando los proyectos finales.
Se llego tan rápido la noche que olvide por completo cenar, así que recogí mis libros y me dirigía a los dormitorios.
Llegué rápidamente a la habitación, me puse mi pijama y fui directo a mi cama, hoy había sido un día largo.
Estaba en el mismo prado que siempre, seguía igual de hermoso, con todas esas flores rodeándolo y la luz del sol dando directamente al centro de este. Pero había algo diferente, o más bien alguien, Era Edward, que estaba en medio de la hermosa pradera, lo reconocí por esa mata de cabello cobrizo y despeinado, estaba mirándome, con esa maldita sonrisa que no se que tenia, que siempre me dejaba mojada ¡Dios! Si las monjitas me escucharan hablar así, qué bueno que era un sueño ¿no?
Volviendo a la persona que estaba frente a mí estaba perfecto, vestido informalmente, con esos ojos esmeralda que te hipnotizaban, el aire movía su desordenado cabello, y el los rayos del sol le daban directo a él, podría jurar que estaba brillando. Era un Dios de eso estaba segura.
¿Alguien por acá?
Primero que nada mi presentación xD yo soy la otra chica que escribe el fic con Jess. Me alegra que estén recibiendolo bien en serio gracias.
Aquí esta el tercer capitulo, espero les agrade.
Una cosa muy importante también, miles de gracias para las que nos dejan sus reviews y las lectoras silenciosas tambien muchas gracias, espero y no lo dejen de hacer, un beso.
-Viry
¿Me dejan Review?
