La calma y el silencio llenaban la habitación, completamente opuesto a lo de hace unos minutos atrás cuando estaba en la tienda probándose un nuevo uniforme. Ahora en cambio nadie hablaba, solo estaba sentado mirando fijamente al hombre frente a él.

-¿Cómo te has sentido en estos días? Preguntó el psicólogo puedes recostarte sobre el sillón si deseas.

-Así estoy bien -respondió Nagisa. Por algún motivo recostarse lo hacía sentir vulnerable e intranquilo, prefería mantenerse sentado mirándolo de frente. He estado bien.

-¿Ya visitaste a un psiquiatra?

-Tuve una cita con él en el hospital luego del ataque de pánico.

-Oh, entiendo ¿te estás medicando?

-Sí, tomo Alprazolam.

-Ok ¿Has vuelto a tener ataques?

-Ninguno

-¿Miedo a la oscuridad?

Nagisa suspiró

-¿Aún duermes con la luz encendida?

-… Sí.

-Tranquilo, está bien, de hecho es muy normal en casos como el tuyo. Cuéntame ¿qué has hecho desde la última sesión?

-No mucho, recién hoy volví a mi casa. El resto del tiempo lo pasé en el hospital, leyendo, escuchando música.

El especialista se quedó unos instantes en silencio esperando que el chico dijera algo más, pero como había sucedido en todas las sesiones, sus respuestas eran muy acotadas y vagas.

-Bien ¿y tus amigos, los has visto?

-Fueron todos los días a visitarme.

-Ya veo… cuéntame ¿de qué hablaban?

El rubiecito suspiró nuevamente

-Tarea… natación.

-Y ¿te sientes tranquilo cuando estas con ellos?, ¿te gustaría volver a la escuela junto a tus amigos?

Él miró al suelo, la verdad es que odiaba la idea de volver a la escuela, aún más sabiendo que allá todos sabían lo que le ocurrió. No quería sentir las miradas curiosas y compasivas de la gente, mucho menos recibir burlas.

-¿Hazuki-kun?

Suspira –No lo sé.

-¿Tienes miedo de lo que los demás piensen de ti?

-Simplemente no quiero volver

-Pero ¿no quieres recuperar el ritmo normal de tu vida?

El chico lo miró a los ojos con evidente molestia ¿Cómo podría pensar en recuperar su vida?, ¿después de lo que paso? Nunca más la vida volvería a ser igual.

-Si retornas a clases, si frecuentas a tus amigos, retomas tu actividad en el club de natación y vuelves a hacer lo que antes hacías… poco a poco iras sintiéndote más calmado, más seguro, volver a tu rutina te ayudará a recuperar la confianza, Hazuki-kun.

Nagisa siguió callado y miró hacia la ventana. El hombre lo dejó en silencio unos instantes, él era uno de esos pacientes herméticos a los que cuesta mucho sacarles conversación, por eso estaba más atento a su lenguaje corporal que a sus palabras.

-Dijiste que hoy volviste a tu casa ¿no?

-Sí

-Dime ¿Qué sentiste cuando entraste a tu hogar?

El chico suspiro cansado una vez más, ese sería un día largo.

.

.

.

En Samezuka

Sousuke estaba sentado mirando a su mejor amigo mientras el profesor daba su clase. Le parecía extraño el cambio que había tenido durante la última semana, antes pasaban mucho tiempo juntos, bueno, no tanto desde que tenía novia, pero Rin aparte de estar con él también salía con sus amigos de Iwatobi, pasaba tiempo con el equipo, salía a trotar, se ejercitaba en el gimnasio. Rin es el tipo de gente con muchos intereses, una persona que realiza múltiples actividades. Sin embargo durante la última semana la vida de ese chico se había reducido a: clases, deberes de capitán y la más importante, Nagisa.

Rin comía, dormía y nadaba pensando en Nagisa. De alguna manera a Sousuke eso le molestaba o más bien, le preocupaba. Sentía que no es sana la excesiva preocupación por él…"tal vez siente culpa, por las múltiples heridas que le vi, realmente debió estar muy mal cuando lo encontró, seguramente por eso siente cierta responsabilidad, aun así, no me parece bueno ni sano para él que abandone su vida normal por ese chico."

El pelirrojo se sintió observado, miró hacia atrás y vio esa seria mirada turquesa sobre sí. Entrecerró los ojos como preguntando ¿qué pasa? Sousuke solo movió la cabeza negativamente y miró adelante, volviendo su atención al profesor.

Qué raro –pensó Matsuoka

Esperó a que las clases terminaran y fue a hablar con él.

-Pasa algo? Preguntó sentándose a su lado, Sousuke suspiró.

-Nada especial, es solo que estoy un poco preocupado por ti.

Él lo miró interrogante

-Lo que pasa… es que últimamente toda tu vida gira a en torno a Hazuki, y no creo que eso sea bueno para ti, es decir, entiendo que tal vez te sientes mal por él, que es tu amigo y todo eso, pero Rin, no fue tu culpa, no tienes que dejar tus intereses de lado por pasar tiempo con él.

-Tch… Sousuke…

Se miraron a los ojos

-Es cierto que siento culpa, yo muchas veces lo ignoré… y ese día también, ni siquiera le pregunté a donde iba, tal vez si lo hubiera hecho lo hubiese detenido, o acompañado y tal vez esto nunca habría pasado. Pero no fue así, por eso quiero pasar tiempo con él, hacer que vuelva a ser el tarado risueño y lindo que siempre ha sido, sé que no puedo volver el tiempo atrás y evitar lo que ya ocurrió, pero créeme que voy a hacer todo lo que esté en mis manos para ayudarlo.

-Pero Rin…

-No me malinterpretes, no lo hago por obligación o lástima, yo de verdad quiero ayudarlo, es mi deseo hacerlo.

El más alto vio la determinación en los ojos de su amigo, esa tan característica que aparece cuando desea algo desde lo más hondo de su corazón.

-Entiendo dijoponiendo una mano sobre su rojizo cabello pero promete que no vas a descuidar tu entrenamiento ni la escuela.

Sonriendo –Por supuesto que no idiota.

-Bien "RinRin"

El pelirrojo le dio una pequeña palmada en la cabeza por su comentario. De pronto su teléfono comenzó a sonar, contestó.

-Aló

-Rin

-Hola Haru, es tan raro que me llames ¿pasa algo?

-¿Irás a ver a Nagisa?

-Sí, después de clases

-Quisiéramos acompañarte

-Claro, como deseen, paso por ustedes a Iwatobi ¿Cómo a las 5 está bien?

-Sí

-Nos vemoscorta

Al otro lado de la línea Haruka guardó el celular en su mochila.

-¿Iremos juntos? Preguntó Makoto

-Sí, pasará aquí a la escuela a las 5.

-Prepararé mis apuntes para llevarlos, Nagisa-kun se distrae leyéndolos.

El chico delfín tomó asiento, sacó su bento y se dispuso a comer.

-Espero que Nagisa comience a mejorar ahora que volvió a su casa. Dijo el más alto sentándose a su lado.

-Esperemos agregó el chico de anteojos aunque es muy difícil que se recupere rápido de un trauma como ese, es probable que le tomo mucho tiempo... leí un poco sobre el asunto, tal vez le tome años.

Los chicos se quedaron en silencio, pensado en las palabras pronunciadas por Rei.

-No sé qué podemos hacer por él…

-Makoto-senpai… creo que hay que darle tiempo, seguir apoyándolo, cuando él crea conveniente sé que va a hablar más con nosotros.

-Estoy de acuerdo con Rei Haruka agregó mientras observaba la punta de sus palillos debemos esperar a que sea él quien quiera volver a hablar normalmente… y que vuelva a nadar, el agua podrá ayudarlo.

-Sí… tal vez resulte sanadora para él, como siempre te ha sanado a ti ¿no Haru?

El pelinegro movió su cabeza afirmativamente y siguió comiendo. Makoto suspiró.

-Realmente se extraña su risa y sus bromas.

Los chicos asintieron.

.

.

.

El tiempo transcurrió, y en otro punto de la ciudad el pequeño rubio estaba sentado fuera del despacho del psicólogo, la sesión había terminado y sus padres estaban hablando con el profesional mientas él esperaba afuera. Sus ojos rosa pasaron observando cada detalle de la sobria sala de espera. Divisó un cuadro al fondo del pasillo, una escena nocturna con un cielo plagado de estrellas. Sintió su estómago apretarse y un horrible malestar invadiéndolo con tan solo verlo, hasta ahora nada le había traído un recuerdo tan nítido de lo sucedido como esa imagen.

No…no…

Comenzó a respirar de manera agitada, sus manos comenzaron a temblar y sudar, sintiendo el mismo pánico que aquél día en la sala del hospital.

Tengo, tengo que…

Intentando no empeorar caminó hacia el despacho y abrió la puerta

-M-mamá

La señora Hazuki volteó y vio el rostro invadido de pánico de su hijo.

-Rápido el Alprazolam! dijo el especialista.

La mujer tomó su cartera y sacó el frasco con el medicamento, con ayuda del facultativo le dieron la tableta soluble que se administraba oralmente.

El muchacho había comenzado a llorar

-Tranquilo Hazuki-kun todo está bien, respira, tu mamá esta junto a ti ¿ves? Tu papá y yo también, no tienes nada que temer.

Tanto sus padres como ese hombre trataban de calmarlo, Nagisa lo sabía, pero el temor que sentía era tan grande, tan intenso, se sentía como la muerte, como si fuese a ser aplastado en ese instante, podía sentir las paredes cerrándose a su alrededor, el sudor frío recorriendo su cuerpo, sentía como sus pulmones no tomaban el aire suficiente, como si todo fuese a acabar en esa intensa agonía.

-Hay que recostarlo

Su padre lo tomó en brazos y lo llevó hasta el sofá, allí su madre se sentó junto a él y comenzó a acariciar su pelo, susurrándole palabras de calma, intentando reconfortarlo. Pero no parecía mejorar, su llanto era tan intenso, el miedo en sus ojos, las palabras que balbuceaba… le pareció incluso peor que el primer ataque… y lo más desesperante, no podían hacer nada más que mirarlo mientras el medicamento hacía su efecto.

En diez minutos que le parecieron una eternidad, los temblores y el llanto fueron disminuyendo, hasta que por fin pudo recuperar la calma y respirar con normalidad.

Su madre lo miraba con lágrimas en los ojos

-¿Estás mejor hijo?

-S-sí

Ella suspiró aliviada

-Lo siento el jovencito no sabía bien cómo explicar lo sucedido

-Hazuki-kun interrumpió el psicólogo dime ¿recordaste algo? Hay un motivo por el cual este ataque comenzó.

A su mente vino el cuadro y el malestar que sintió tras recordar esa noche

-Las estrellas dijo en un susurro

-¿Estrellas?

-El cuadro que hay al final del pasillo, de la noche estrellada… esa noche… el cielo lucía de la misma manera.

-Ya veo dijo en un tono algo triste entiendo… se dirigió a sus padres señores Hazuki, creo que ha sido mucho por hoy, lo mejor es que vuelvan a su hogar y hablemos de esto en la siguiente cita.

-Sí, muchísimas gracias por su ayuda dijo la madre con una pequeña reverencia vamos hijo.

Con ayuda de su papá Nagisa se puso de pie, se despidieron del terapeuta y salieron de la consulta. Caminaron en silencio hasta el estacionamiento.

-Hijo

La señora no pudo continuar porque el celular de su esposo comenzó a sonar, él contestó.

-Diga

-Hazuki-san, tenemos noticias, como sabe hace unos días logramos recuperar el teléfono de su hijo y dar con el número de contacto del violador, rastreamos el número y fue utilizado por última vez hace 5 días en Tokai. Hoy recibimos el reporte de un hombre con sus características en esa ciudad.

Sorprendido -¿Qué? Y… y qué van a hacer? tienen que atraparlo! Por Dios tienen que atraparlo!

Nagisa sintió su cuerpo estremecerse al escuchar esas palabras

-La policía de esa ciudad está colaborando con el caso, ya se ha iniciado un operativo para dar con el sospechoso, vamos a mantenerlo al tanto de cualquier novedad.

-Por favor, quiero saber todo lo que suceda.

-No se preocupe.

-Gracias.

Cortó, sus manos temblaban.

-Papá…

-Hijo… creo que dieron con el desgraciado que te atacó.

Los ojos de Nagisa se abrieron como platos.

-¿Dónde?! Preguntaron al unísono él y su madre

-No está aquí, dicen que lo vieron en Tokai… pero van a perseguirlo. Se acercó y abrazó al más pequeño. Lo atraparemos hijo, y haremos que se pudra en la cárcel por el resto de sus días.

.

.

Continuará