Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
-Bla bla - Diálogo.
-Bla bla - Pensamientos.
~oO::: Nada Quedará :::Oo~
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Indiferencia (Capítulo III)
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Despertó por el sonido de la puerta. Entreabrió sus ojos hinchados y rojizos, y fijó su mirada hacia la entrada de su habitación de adolescente.
-¿Cómo te sientes mi princesa? – esbozó una sonrisa de medio lado mientras se sentaba en la cama.
-Estoy bien – sus palabras eran una verdadera mentira, pues el sentimiento horrible en su pecho, se encargaba de hacerla sentirse mucho peor a medida que avanzaba el tiempo.
En vez de que el tiempo apaciguara el dolor, lo aumentaba por la incertidumbre de no saber que pasaba por la cabeza de su novio luego de su traición.
Bueno, ex novio…
Su padre, conociéndola perfectamente, sabía que sus palabras no transmitían lo que reflejaban sus ojos.
Suspiró, y se sentó en la cama de su hija.
-Princesa… debo ir al país de las rocas unos días ¿Estarás bien? – ella asintió en silencio. –No debería ir, y créeme que si no fuera porque pidieron expresamente mi presencia, le diría a otro que fuera, pero no puedo mi niña…
-Está bien papá, no hay problema, estaré bien. Lo prometo. – Inochi sonrió, y se acercó a ella para depositar un tierno beso en su frente.
-Te amo mi princesa, cuídate mucho.
-Yo también papi, suerte. – Acarició el rostro de su hija y se levantó para retirarse.
-Te preparé desayuno, baja a comer algo, te sentirás mejor… - le dijo ya casi saliendo de la habitación.
-Desde luego – articuló por inercia, pues lo que menos tenía en ese momento, era hambre.
-Adiós hijita.
-Adiós papá – apenas cerró la puerta Inochi, rodó hacia el otro lado de la cama, y abrazó a la almohada en la cual había estado durante la noche, ahogando su culpabilidad, su rabia e idiotez por lo cometido, a través de muchas lágrimas y gritos desesperados.
Suspiró, pensando en la única persona en quién no dejaba de pensar un sólo segundo.
-Shikamaru... - susurró recordando la maravillosa vez en que el moreno de le dijo que la amaba...
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Estaba recostada en su cama, tratando de conciliar el sueño, cuando de repente sintió a alguien recostarse a su lado, y abrazarla por la cintura.
Dibujó una sonrisa honesta.
Reconoció los fibrosos brazos que la rodeaban y el adorable olor que se desprendía del cuerpo de él.
-Shika… - susurró cerrando sus ojos, una vez que él comenzó a besar su cuello lenta y tortuosamente.
-Te extrañé – dijo el moreno mientras le lamía el lóbulo de la oreja provocándole miles de corrientes vibrantes en todo su cuerpo.
-¿En serio?
-Sí – suspiró aún con ambos ojos cerrados, y se volteó para hacerle frente a él.
Lo miró extensamente, y acarició su rostro con suavidad.
-Yo también te extrañe – reconoció sonriendo.
Shikamaru junto la punta de su nariz con la de ella, y sin dejarla de mirar le dijo: -Te amo…
Ino se sorprendió, él jamás le había dicho te amo…
¡Oh Kami! Su corazón latió muy rápido, tan rápido que casi creyó que moriría.
¿De verdad le había dicho te amo?
No pudo evitar reír de felicidad, y besarlo.
Se perdió en sus labios, y disfrutó como nunca antes de su boca como en ese día. Quizás se debía a la confesión de él, o quizás simplemente por la emoción de saber que él la amaba. Se sentía tan bien, pues ella también lo amaba, de manera tan grande que a veces sentía que era mucho y que no podía aguantar soportar tanto amor sin decirlo.
-Yo también te amo – susurró en sus labios. Él detuvo el beso, y fijó sus ojos chocolates en los azules.
-Repítelo – pidió sin dejar de mirarla.
-Te amo Shika… - el moreno sonrió genuinamente y la abrazó.
-Yo nunca dejaré de hacerlo Ino, pase lo que pase, jamás dejaré de hacerlo. Y prometo nunca hacerte daño problemática…
-Yo tampoco te haré daño Shika, nunca.
Nuevamente comenzaron a besarse, pero con más pasión que antes. Su lengua masajeó cada espacio de la boca del Nara, dejándose embriagar por el delicioso y dulce sabor de él que le causaban perder la cordura.
Su mente se nubló, y de lo único que fue consciente, fue de las increíbles sensaciones placenteras que provocaban las arremetidas de él en su cuerpo desnudo, perlado de sudor, que se erizaba por el recorrido de las descargas eléctricas en su columna vertebral.
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Secó las lágrimas con el dorso de su mano, y escondió su rostro en la almohada que tenía abrazada.
-Lo siento tanto Shikamaru…
Respiró profundamente, alejando todo el dolor de su pecho, y decidió ir a bañarse, pues no podía permanecer todo el día acostada sin hacer nada, además debía ir donde la Hokage para entregarle un informe oral de cómo habían resultado las cosas en la misión.
No tardó mucho en salir del baño. Buscó en sus cosas de adolescente algunas ropas, y sólo halló sus típicas prendas de kunoichi, pues las demás eran demasiado pequeñas y reveladoras como para vestirse de aquella manera, pues ya era una mujer madura.
Ajustó la falda púrpura a su cadera, y se sorprendió que aún le quedara a la perfección. Sonrió de medio lado, y peinó su cabello antes de ir con la quinta.
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Terminó de fumar la última pitada de cigarrillo, y la lanzó lejos.
Por más que había tratado, inútilmente no pensar en la rubia, no podía dejar de hacerlo, pues ella estaba en cada espacio de su cabeza.
Aún le daba trabajo creer cómo las cosas habían cambiado de manera tan drástica de un momento a otro, y si había algo que le dolía mucho, era saber que ella lo había engañado.
Se preguntaba una y mil veces por qué Ino había hecho tal cosa. No encontró ninguna respuesta lógica, aunque sospechaba que si ella lo había engañado, debía ser porque quizás ya no lo amaba como antes, o se sentía insatisfecha de él… pero aún después de todo eso, no había excusa.
¡Maldición! Incluso trataba de justificarla de alguna manera, pero no podía, porque su corazón latiendo dolorosamente en su pecho, le recordaban el daño que había causado la rubia.
-Yo jamás podría hacerle daño...
Sacudió su cabeza para pensar en otras cosas.
No podía seguir así, sólo se lastimaría cada vez más si lo hacía.
Dirigió su mirada a unos pergaminos que la Hokage le había pedido que descubriera el significado. Los tomó, y caminó hacia la oficina de la sannin, pues ya había descifrado de qué se trataban las incógnitas en aquellos papeles.
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Iba saliendo del despacho de la Hokage, cuando vio a Shikamaru caminar por un pasillo.
Se quedó estática, y observó al moreno que no se había percatado de su presencia, ya que, iba con la mirada baja.
Él caminaba hacia dónde ella estaba, probablemente porque tenía que hablar con Tsunade o algo parecido.
Quería y tenía tantas cosas que decirle, mas no tenía las palabras correctas.
-Shika… - susurró cuando él alzó la vista y la miró. ¡Kami! Sus ojos chocolate estaban tan lastimados a causa de ella… lo veía, lo podía ver, ella lo había destrozado y herido como nunca antes.
Él desvió la mirada de sus ojos. Ignorándola completamente, pasó a un lado de ella para poder entrar a la oficina de la quinta.
-Shika espera… - se detuvo y la miró de reojo. –Shika lo siento… - cerró sus ojos y con toda su fuerza de voluntad, no replicó nada.
Ino sintió ganas tremendas de abrazarlo y volver a repetirle cuanto lo amaba. Mas la mirada despectiva de él, le dieron a entender que un contacto no era factible.
-Y-Yo…
-No hables. – La interrumpió abriendo sus ojos, y en ningún momento fijando su mirada en ella.
-Pero…
-Dije que no, no seas problemática, nosotros no tenemos nada más que hablar. –Dando por terminada la conversación, reanudó el paso, pero ella se lo impidió.
-Por favor… - dijo sosteniéndole la mano.
-Ino, ya no más. – Sentenció librándose de ella, pese a que en el fondo de su corazón quería permanecer así. –No hay vuelta atrás.
-Pero Shika yo…
-¡Te dije que no más! – alzó la voz volteando su rostro para verla. -¿No lo entiendes? Ya NO más.
Ino se quedó en silencio y bajó su mirada.
Si que le dolían las palabras de él…, pero lo que más le dolía, era su actitud fría, su indiferencia, y su mirada carente de emociones.
-E-Está bien… - tartamudeó evitando derramar más lágrimas.
Luego de unos segundos de silencio, ella volvió a hablar, pese a la obstrucción permanente en su garganta que casi le imposibilitaban el habla por la angustia.
–Iré… iré a buscar mis cosas esta tarde si es que no te molesta… - murmuró con pesar, pues aquello implicaba el fin de 4 años de relación.
-Bueno, haz lo quieras – fue todo lo que dijo él antes de ingresar donde la Hokage y dejarla sola.
Mordió su labio inferior, y salió rápido de ese lugar antes de ponerse a llorar como nunca antes.
TO BE CONTINUED...
