En realidad todo es miooo!
Capítulo 4: This House is a circus/Esta casa es un circo
Dos semanas completas habían pasado desde que Molly recibiera aquel regalito. La investigación seguía en curso, pero M parecía haber desaparecido. Todos coincidían en que era cosa de días para que algo explotara, intentaban no hablar al respecto, pero el miedo era evidente.
Había sido un día ajetreado en el hospital, se había quedado hasta después de su turno ayudando con algunas autopsias. Solo pensaba en cenar y acostarse.
Molly había tomado algunas precauciones después de todo lo ocurrido. Mantenía el arma que Mycroft le había regalado en su bolso o en su abrigo, y antes de salir a trabajar dejaba la alfombrita de la puerta con cierta inclinación hacia la izquierda. Así sabría si alguien lo había movido.
Estaba exactamente en el mismo lugar donde la había dejado aquella mañana. Dejó la bicicleta en el suelo para sacar las llaves. Una vez dentro de su apartamento se dispuso inmediatamente a tirar su bolso sobre el sofá. Iba a encender la luz pero se detuvo. Estaba de pie frente al sofá, dándole la espalda a toda la sala y sentía un pequeño cosquilleo en la nuca. Como cuando sabes que alguien se acerca. Sintió como la sangre en sus venas comenzó a correr con velocidad y cada uno de sus sentidos se agudizó.
Metió la mano en el bolsillo del abrigo donde estaba la pistola. John ya le había enseñado a usarla y Greg la había dejado practicar en Scotland Yard. No era nada difícil a decir verdad. En dos segundos se dio la vuelta y con ambas manos aferradas a su nueva arma, apuntaba al intruso.
-Así que ahora eres detective…
Molly se quedó sin aire. Reconocería esa voz en cualquier lugar, en cualquier universo, en cualquier vida. La sala estaba iluminada sólo por la luz de la calle. Estaba a dos o tres pasos de ella. Molly sintió como su corazón parecía querer salirse de su caja torácica.
¿Acaso se había vuelto loca?
-¿Eres…tú?- comenzó intentando que su cerebro juntara las conexiones. Cerró los ojos aun apuntándolo con la pistola. Por un segundo creyó que si los abría él ya no estaría ahí.- Sherlock Holmes- los abrió y se llevó una mano a la boca. Ahí estaba él. De pie mirándola con curiosidad. No sabía qué hacer, no sabía si pestañar, no sabía si decir algo, no sabía si respirar. Bajó el arma y caminó hacia él con furia- ¡Tres malditos años!- lo golpeó en el pecho- Tres malditos años y ningún "Hola Molly, sigo vivo" ¡Eres un idiota!- rompió en llanto sobre su pecho aferrada a las solapas de su chaqueta. Le importaba muy poco si la proximidad era demasiada. Era Sherlock, Sherlock Holmes, vivo, de pie en su piso.
Para sorpresa suya, él no intento alejarla exclamando algo hiriente, más bien la rodeó con sus brazos, era casi un abrazo. Y susurró: "Hola, Molly Hopper, sigo vivo".
Molly intentó contener las nuevas lágrimas y se pasó una mano por la mejilla húmeda, rompiendo el extraño abrazo de Sherlock.
-¿Dónde estabas…? ¿Estás bien…?- comenzó acercándose al sillón sintiendo que sus rodillas no soportarían el shock.
No podía creerlo. Pero acababa de tocarlo. Tenía el cabello más largo de lo normal, le llegaba casi al mentón, además tenía una naciente barba y la piel bronceada por el sol. Lucia como un rebelde post apocalíptico.
-Estoy bien…estuve lejos. Eso no es importante ahora, Molly. Hay un asesino en serie suelto, cortando la cabeza de personas al azar, debía volver. Debía hacer algo luego de que vi que estabas implicada en todo esto…- aclaró Sherlock mirándola directo a los ojos, sin pestañar. Molly sintió un agudo sonido en su oído derecho. Puso la cabeza entre las rodillas- ¿Estás bien?
¿Volvió por mí? Pensó intentando aguantar una desquiciada carcajada.
-No…- murmuró sin moverse-. Es decir, si, pero…uhm- se puso de pie- ¿quieres té?- dio un paso y cayó hacia un costado. Sherlock la afirmo antes de que se golpeara con el suelo.
-¿Estas bien?- volvió a preguntar quitándole el cabello de la cara- Estas muy pálida.
Molly se pasó una mano por el rostro intentando respirar con normalidad y volvió al sofá- Sherlock, no esperaba verte ¿Si? Y casi te disparo…sólo estoy muy, muy sorprendida…- ni siquiera sabía dónde había ido a parar la pistola.
Sherlock se acuclilló frente a ella y la miró con detención, tenía las pupilas terriblemente dilatadas.
-Sé que no esperabas mi visita, pero no vas a dar con M tu sola.
Molly ladeó la cabeza un poco molesta.
-He dado con más pistas de M de las que imaginas- sentenció poniéndose de pie y caminando hasta la mesa- M no es…en realidad está cortando cabezas aquí y haya para que creamos que es sólo un loco homicida, para hacernos creer que ese es su…estilo de asesinato.
Sherlock notó como Molly parecía sufrir por encontrar las palabras correctas.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó acercándose sin dejar de mirarla.
-Yo misma he revisado los cuerpos. Son distintos cortes, seguramente ni siquiera él los ha hecho. Y…uhmm. No han sido personas al azar. El primero era un tipo que conocí hace un par de años y el último era mi ex.
Molly se sonrojó. Se quitó la chaqueta que aun tenia puesta y se acercó a la cocina murmurando algo sobre hacer té.
Sherlock la miró consternado y la siguió.
-¿Cuánto tiempo saliste con Moriarty?
Molly se detuvo y lo miró. Lucia tan triste, asustada y confundida al mismo tiempo. Parecía a punto de explotar.
-No salimos más de tres veces, Sherlock. Estuve pensando esa posibilidad pero no entiendo por qué, bueno si entiendo el por qué…-tomó aire- No entiendo cómo estaría…él…no puede ser- suspiró y puso la tetera a hervir-. Supongo que hice algo…que molestó a alguien.
Ambos sabían a qué se refería.
Apoyó la frente en el mueble que había frente a ella y cerró los ojos. Todo le daba vueltas. Muchas vueltas.
-¿Dónde estabas?- murmuró tan bajito que Sherlock apenas la oyó. Pero lo hizo. Le puso una mano sobre un hombro. Y se acercó a su oído.
-Eso no importa ahora, Molly. Estoy aquí- susurró tan cerca que Molly pudo sentir el calor salir de su boca.
Estaba soñando. Las posibilidades de que eso fuera real eran infinitamente imposibles.
Se dio la vuelta y lo encontró más cerca que nunca.
-¿Qué haces?- fue lo único que alcanzó a decir antes de que él se alejara un poco mirándola con curiosidad.
-Sólo quiero que estés tranquila.
El timbre sonó en ese momento y ambos se miraron asustados.
-¿Esperabas a alguien?- preguntó Sherlock.
Molly negó fervientemente. El timbre volvió a sonar. Sólo ahí notó que estaba aferrada con las uñas al mueble de la cocina.
-¿John suele visitarte?
-Si…uhm…con…
Sherlock movió la cabeza en un gesto involuntario de curiosidad.
-¿Con quién?
-¿No lo sabes?- pregunto Molly dándole una pequeña sonrisa. Sherlock la miró confundido.
Esta vez el timbre no sonó.
-¡Molly, soy yo, Mary!
-¿Quién es Mary?- preguntó Sherlock. Molly volvió a sonreír y corrió hacia la puerta. Sherlock la siguió velozmente. Cuando la chica abrió la puerta, lo primero que Sherlock fue capaz de hacer fue tomar a Mary por el brazo y arrastrarla dentro- ¿Quién eres tú y qué tienes que ver con John?- preguntó atropelladamente.
La tal Mary era una mujer de entre 30 y 35 años, cabello rubio y ojos celestes. Tenía un anillo de compromiso y bajo su abrigo había un obvio delantal de enfermera. Tenía las uñas limpias y olía extrañamente familiar. La forma en que lo miraba demostraba que no había sido intimidada y a juzgar por su postura era obvio que provenía de una familia militar muy estricta.
-Lo siento…no pensé que esto pasaría así- se disculpó Molly ante su amiga, quien miraba a Sherlock con los ojos abiertos de par en par.
-¿Eres tú? ¿Es él?- preguntó con alarma pero sin perder la calma, acercándose.
-Si…creo que si- dijo Molly más bien para sí misma.
Sherlock la observó a medida que se acercaba más a él. Mary estiró una mano y tocó su mejilla, luego su pelo.
-Eres aún más guapo en persona- acotó sin pensar. Molly apretó los labios aguantando una risita.
Sherlock sintió que debía decir gracias, pero una mujer desconocida lo estaba tocando.
Se alejó.
-Uhm… Sherlock, esta es Mary Morstan…Mary…aunque no lo creas, Sherlock Holmes- los presentó Molly.
-Increíble- dijo Mary mirándolo- Mo…John me ha hablado tanto de ti…- le tendió la mano.
Sherlock se la tomó con rapidez y la llevó a sus labios. Ambas mujeres creyeron que estaba por hacer un acto exagerado de caballerismo y no pudieron hacer más que abrir las bocas soltando una especie de débil suspiro, pero ambas se espantaron cuando Sherlock le olió la mano en una exagerada inhalación.
-¿Qué...?- comenzó Mary mirándolo asombrada.
-¿Eres la nueva novia de John?- preguntó Sherlock soltándola. Sus ojos azules parecían en llamas.
-Yo no diría que "nueva novia"- dijo Molly. Sherlock se giró y la miró.
-Soy la prometida de John…si eso quieres decir- se volvió nuevamente hacia Mary. Esta vez ella le estaba dando una sincera sonrisa- Creo que hay mucho por explicar ¿No?- dijo Mary mirando a su amiga. Molly miró el suelo apenada.
-Lo siento.
-No debes sentirlo- aclaró Sherlock- Lo que has hecho durante este tiempo no ha sido nada más que proteger a un montón de inocentes.
Mary miró a la castaña con una sonrisa maternal. Molly tenía lágrimas en los ojos. Se acercó y la abrazó.
-Oh, Holly Molly, ya habrá tiempo para explicaciones- le besó la frente. Sherlock se mantuvo en silencio mirándolas con curiosidad. Nunca había visto a alguien tan afectuoso con la doctora. Y aun no sabía si le gustaba la tal Mary.
Cuando las amigas se separaron la tetera comenzó a sonar y Molly corrió a apagar la llama. Cuando volvió se quedó junto a Sherlock aun sin saber si todo era un sueño o no. Haber visto a Mary y que este "sueño" fuese tan largo ayudaba a creer que de verdad estaba de pie junto a él. Pero aun así sentía que flotaba. Pudo sentir la mirada de Sherlock clavada en su cara. Parecía que un pájaro carpintero le estuviera picoteando el rostro.
Mary los miró y sonrió.
-Supongo, que el diario de Bridget Jones puede esperar- dijo soltando una risita. Molly rio y miró a Sherlock. Este dibujó una media sonrisa incómoda en sus labios-. Vale, los dejaré solos entonces.
Se acercó a ambos y dispuso besos en sus mejillas.
-Si puedo pedirte algo es…total discreción- habló Sherlock con seriedad cuando Mary se disponía a salir-. Quiero decírselo yo.
La rubia le guiñó un ojo.
-No diré nada- Le dio una última mirada cómplice a Molly y salió. Ambos se quedaron mirando la puerta un par de segundos.
Parecía que en el aire había electricidad. Molly volvería a hiperventilar si no se movía.
-¿Té?- volvió a preguntar y prácticamente corrió a la cocina.
Abrió estantes y sacó dos tazas, dos cucharas, dos bolsitas de té, azúcar, crema. Entonces notó por el rabillo del ojo que Sherlock estaba apoyado en el alfeizar de la puerta mirándola- ¿Qué?- preguntó sin apartar la vista de la bandeja que preparaba.
-Estas…diferente, eso es todo.
-Todos cambian en tres años.
-Yo no he cambiado.
Molly se giró y lo miró.
-Oh, sí que has cambiado.
-¿Lo dices por el cabello? Eso es sólo por las circunstancias en que me he encontrado. Yo hablo de un cambio más bien interno.
-Pues al parecer tus circunstancias también se han traducido en un cambio interno- aclaró ella sorprendiéndose a sí misma. Sherlock reprimió una sonrisa al ver que la propia Molly se había sorprendido por sus propias palabras-. Sherlock, la verdad es que no quiero té. Pensaba hacer la cena ¿Te quedas…?
Honestamente, Molly estaba tan confundida que no sabía si quería que la respuesta fuera un sí.
-Claro- dijo Sherlock sin mirarla y saliendo de la cocina.
Molly apretó los labios. En realidad habría preferido un no.
