¡Bueeeenas, peques!

Enjoy!

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-Sasuke, ¿qué va a pasar conmigo?

Sakura miraba al frente, como hipnotizada por la ciudad que se presentaba ante ella. Nunca antes había estado en Konoha, sin embargo, había algo que le resultaba familiar. Era como un deja vù. ¿Por qué me siento como si hubiera vuelto a casa? Negó con la cabeza, no, claro que no, su hogar era Akatsuki. Orochimaru la habría criado desde antes de que tuviera memoria y la había convertido en lo que era hoy en día. Nunca supo qué le pasó a sus padres, Orochimaru le prohibió hacer preguntas sobre ese tema y la castigaba duramente cuando ella se saltaba esa norma. Era algo que lo ponía realmente furioso y ella nunca llegó a entender por qué; simplemente llegó un momento en el que dejó de preguntar, porque no merecía la pena que Orochimaru descargara toda su ira sobre ella a cambio de nada, ya que nunca obtenía respuestas.

Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Le vino a la mente el recuerdo de la última vez que preguntó sobre sus padres a un hombre del pueblo, cuando tenía 7 años. Orochimaru le dio tal paliza que estuvo inconsciente dos días, incluso si se concentraba mucho, aún podía sentir el dolor y el horror de aquella noche. Volvió a sacudir la cabeza, limpiando la mente de recuerdos. No es el momento.

Sasuke la observaba curioso, en menos de 2 minutos había hecho tantos gestos que no podía saber en qué estaría pensado. Seguro que no es nada agradable. Retuvo la respuesta unos momentos más, le divertía esa chica. Era terriblemente expresiva, incapaz de ocultar sus emociones. Miró al horizonte, desde allí costaba ver el final de su Aldea. Era simplemente majestuosa. La había echado de menos. Akatsuki era todo lo contrario a Konoha, era fría, con seguridad por todas partes y con gente seria y a menudo triste. Sí, definitivamente se alegraba de volver.

-Te quedarás bajo mi vigilancia. – Respondió de pronto. – Si en tu Aldea te valoran tanto como dicen, puedes ser un buen cebo para encontrarnos con Orochimaru y sus esbirros o como objeto de intercambio. Aunque todo eso lo decidirá Tsunade, la Hokage del lugar. – Ella se giró a mirarlo, con el ceño ligeramente fruncido. Bueno, al menos no me va a ejecutar ni a torturar. Pero estar bajo su vigilancia… Resopló con cansancio ante este último pensamiento. Volvió a mirar al frente. Sasuke tuvo que contener una sonrisa ante su expresión. - ¿No te alegras? No es como si te fuera a torturar, como vosotros hicisteis conmigo… - Le decía mientras comenzaba a descender el precipicio.

Sakura lo siguió sin mucho entusiasmo. Decidió ignorar la última pullita que le había lanzado Sasuke al recordar lo que había sufrido en las mazmorras de Akatsuki y contestó:

-No te ofendas, pero creo que "estar bajo tu vigilancia" se puede considerar una forma de tortura. – Le contestó con afilada ironía.

Se escuchó una profunda carcajada por parte de Sasuke, al que la contestación le pilló totalmente desprevenido.

-No es para tanto. – Le contestó entre risas, sin mirar hacia atrás. Ella murmuró algo inteligible entre lo que solo se entendió un "maldito bastardo" y Sasuke volvió a reír pero sin detener su avanzce.

El azabache caminaba con soltura entre las innumerables ramas y piedras, mientras que a Sakura le costaba bastante más. No estaba acostumbrada a caminar por estos parajes. Soltaba alguna palabrota cuando tropezaba o cuando le arañaba alguna rama. Aunque Sasuke no se giraba a mirarla, pero ella podía intuir que estaba conteniendo la risa.

Cuando por fin salieron a terreno llano, Sakura parecía que había librado una batalla en vez de caminar por un simple terraplén. Lo que más destacaba era un arañazo un poco profundo en la mejilla izquierda. Sasuke se paró cinco segundos a observarla, con el ceño fruncido.

-¿Seguro que eres Sakura Haruno? Tenía entendido que es bastante hábil. – Preguntó con sorna, exhibiendo una sonrisa burlona.

La pelirrosa rodó los ojos. Es como un niño, insoportable.

-¿Seguro que no preferirías ejecutarme? Creo que es mejor opción que "estar bajo tu vigilancia" – Preguntó con sarcasmo, haciendo que Sasuke riera de nuevo. ¿Este chico nunca para de reírse?

Poco a poco fueron entrando en la Aldea. Había niños jugando en la calle tranquilamente, bajo la vigilancia de algunos padres y vecinos. Eso le resultaba extraño, en Akatsuki no era común que los niños estuvieran jugando en la calle. Todos tenían demasiado miedo.

Un niño con el pelo castaño y ojos marrones, de unos 5 años, se le acercó con una sencilla flor en la mano, la cabeza agachada y las mejillas sonrosadas. Ladeó la cabeza ante esta visión. Si para ella no era común que los niños jugaran por la calle, que se acercaran a los mayores muchísimo menos.

-Para ti. – Murmuró el niño con rapidez. Le costó entenderlo. Sakura miró a Sasuke, esperando que le hiciera algún gesto y decirle lo que tenía que hacer, pero él se limitó a mirarla con una media sonrisa.

Aceptó la flor, dubitativa y cuando aún no le había dado tiempo a darle las gracias, el niño había salido corriendo. Se quedó mirando la flor con extrañeza, como si nunca hubiera visto una.

-¿Es que nunca te han regalado una flor o qué? – Le preguntó mientras le agarraba del codo para que empezara a caminar.

-No, la verdad es que no. – Contestó ella con simplicidad.

Sasuke le dio una mirada de extrañeza pero, por primera vez, prefirió no preguntar.

A medida que avanzaban por el centro del pueblo, se fijó en que todos los habitantes los miraban con una mezcla de admiración y sorpresa. Al principio creía que era por Sasuke, lo cuál no le sorprendía en absoluto pero cuando se concentró en descifrar los murmullos, oía cosas que no comprendía. No hablaban de Sasuke, sino de ella.

"-¿Esa chica que va con Sasuke no es…?

-Sí, es ella. Tiene que serlo. Nadie más tiene esos rasgos por aquí".

"-Creía que a estas alturas ya estaría muerta… No sé cómo ha podido sobrevivir a esa víbora".

"¿Para qué habrá vuelto?"

¿Víbora? ¿Sobrevivir? ¿Volver?

Se sentía cada vez más extraña y observada. Esto no era normal. No tenían por qué conocerla, jamás había pisado esa Aldea. Miró a un hombre que la señalaba descaradamente, como si fuera un animal de circo. Se enfadó. Paró frente al hombre y comenzó a avanzar hacia él, desviándose del camino de Sasuke. El hombre empadileció y retrocedió un par de pasos. Éste la vio y la volvió a agarrar del codo. Se resistió un poco pero apartó la mirada del hombre y siguió su camino.

Cuando estaban un poco alejados, Sasuke detuvo su paso, parándose frente a ella.

-¿Por qué te conocen aquí? – Preguntó, clavándole su mirada azabache.

-No tengo ni idea. Nunca he estado en esta Aldea. – Replicó con desdén. Realmente, se había enfadado. Tenía el ceño fruncido.

Suspiró pesadamente. Me quiero ir de aquí.

-Vamos, Tsunade nos estará esperando.

Tiró de ella hasta llegar a edificio alto y antiguo. Sakura supuso que habían llegado al lugar indicado. Confirmó sus sospechas cuando Sasuke la obligó a entrar en el lugar. Era cálido y estaba sorprendentemente bien decorado, y había varios sillones de espera. Todo lo contrario que allí. Sasuke estaba hablando con la asistente de la Hokage mientras ella observaba la sala. De vez en cuando, veía como los dos la miraban y volvían a hablar. Tengo que irme de aquí.

Se dio la vuelta, chocándose con Sasuke, que estaba demasiado cerca. Se separó inmediatamente, como si se hubiera quemado. El azabache enarcó una ceja, divertido.

-Voy a entrar a hablar con ella. Quédate aquí y te aviso cuando puedas entrar. – Sakura asintió, aburrida y se dirigió a uno de los sillones de espera.

Suspiraba de vez en cuando, denotaba aburrimiento. No sabía qué le diría Tsunade, si dejaría que Sasuke se hiciera cargo de ella hasta que decidieran algo o la mandaría directamente al calabozo. Ahora mismo no le preocupaba mucho. No sabía si era porque le daba lo mismo o porque confiaba en el carisma de Sasuke.

Notaba la mirada clavada de la chica de recepción pero cuando ella se giraba a mirarla, la chica fingía ver los papeles que tenía delante. Probablemente ese bastardo le había encargado que no le quitara la vista de encima. Tsk, podría aprender a disimular.

Pasados unos minutos, la puerta de madera grande y color oscuro se abrió y Sasuke se asomó por ella. Le hizo un gesto con la mano para que se acercara y la invitó a pasar. Así lo hizo. Por dentro, el despacho era grande y despejado. Solo había una sencilla mesa color caoba y alguna que otra estantería. Un sofá en un lado y dos sillas. Tsunade, la Hokage del lugar, la esperaba sentada en su silla, con los codos apoyados sobre la mesa y las manos en la barbilla.

-Puedes sentarte, Sakura. – Echó un rápido vistazo a Sasuke que estaba justo detrás de ella. Éste, al verla, le puso una mano en su hombro y le dio un apretón para que avanzara. Sakura no pudo evitar acordarse de cuando estaban a punto de salir de la Aldea, él parecía haber tomado la misma actitud.

Se sentó en una de las sillas y Sasuke hizo lo mismo. Ella y la mujer rubia se quedaron mirándose unos instantes. Sakura la miraba con curiosidad y esperaba recibir de ella una mirada de odio. No. La mirada que le daba Tsunade era de extrañeza y… ¿Cariño? Parecía la mirada que le darías a alguien con quién vuelves a encontrarte después de mucho tiempo. Pero, no nos conocemos, ¿no?

-¿Por qué todo el mundo parece conocerme aquí? – preguntó la pelirrosa de pronto, sorprendiéndose a sí misma y los dos que la observaban. Había sido un impulso, no sabría si tendría alguna consecuencia. Se removió un poco en la silla, inquieta.

-Bueno, eres una médico y ninja famosa, deberías estar acostumbrada. – Contestó Tsunade con simplicidad. Sakua frunció el ceño en su dirección.

-No es lo mismo. Ellos me miraban como si… - Me hubieran estado esperando. Pero no pudo terminar la frase, porque Tsunade se levantó y miró por la gran cristalera que tenía detrás.

-Te puedes quedar bajo la estricta vigilancia de Sasuke. No veo motivo para llevarte a calabozo después de lo que Sasuke me ha contado. – Sakura ladeó la cabeza en dirección de la rubia, aunque ella no la miraba.

-¿Seguro? ¿Con éste? – Preguntó señalando a Sasuke. Aunque confiaba en su carisma, pensaba que le asignarían otra persona.

Sasuke frunció el ceño y soltó un "¡eh!".

Tsunade aguantó una sonrisa que ellos no llegaron a ver.

-Aunque no lo creas, Sakura, Sasuke es uno de los mejores de Konoha. – Explicó con brevedad. Oyó un murmullo inteligible y malhumorado de Sasuke y ella se limitó a encogerse de hombros.

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-¿A qué venía eso? – Preguntó Sasuke enfadado, una vez caminaban de nuevo por las calles.

-¿A qué venía el qué? – Preguntó ella sin interés.

-"¿Seguro? ¿Con éste?" – Replicó, poniendo una voz aguda, como si la estuviera imitando.

-¡Yo no hablo así! – Le contestó ella, alzando la voz. – Además, yo qué sé, solo preguntaba. Este sitio es muy raro.

-No, este sitio es NOR-MAL. – le replicó de nuevo, remarcando la palabra. – En tu Aldea, es dónde sois raros. – Finalizó. Ella le dio un golpe en el brazo. - ¡Ay! – Se quejó él. - ¡Es verdad! ¿O acaso es normal que te extrañe ver niños jugar en la calle? ¿O que veas raro que te regalen una flor?

Ella se quedó pensativa. Claro que no era normal, ¿no? Las únicas veces que ella había visto las calles repletas de gente era cuando había alguna ejecución. Lo demás, era solo un salpiqueo de gente miedosa y medio escondida de los guardias.

-¿Y qué la gente te señale y murmure cosas extrañas es normal? – Preguntó, pensando en la situación de antes. - ¿O qué la máxima autoridad deje una ninja enemiga libremente por la Aldea?

Fue el turno de Sasuke de quedarse pensativo.

-No, la verdad es que muy normal no es. – Sakura suspiró, entre aliviada y satisfecha por llevar la razón.

-¡Eh, Teme! – Se oyó una voz masculina en frente de ellos. Sakura miró hacia el chaval rubio y de ojos claros que se acercaba corriendo. ¿Teme? Se mordió el labio, reprimiendo una sonrisa. Sasuke lo notó y refunfuñó.

-Baka. – Le replicó Sasuke cuando el chaval se había acercado.

-Teme. – Volvió a decir. - ¡Cuánto has tardado! – Siguió el rubio, impidiendo que Sasuke volviera a contestar. - ¿Qué has estado haciendo? ¡Vamos a comer! – El chico era muy nervioso, no para quieto ni un instante y no dejaba contestar a sus sugerencias. En cuanto terminó de hablar, cogió a Sasuke por un brazo y lo arrastró metiéndolo en un restaurante cercano.

Sakura pensó que por fin tendría un poco de tranquilidad pero se equivocó, en cuando Sasuke se liberó del chico, volvió para arrastrarla a ella.

Sasuke le contó toda la historia al chico, Naruto, mientras comían. Cuando terminó, Naruto se le quedó mirando sin expresión. Abrió la boca para hablar y Sakura se inquietó, pensando qué podía decir cualquier cosa. Tragó saliva.

-¿Cómo se te ocurre dejarte atrapar por éste? – Preguntó Naruto con una amplia sonrisa. Sakura no pudo evitar reírse ante la ocurrencia del chico.

Sasuke que escuchaba atentamente, le dio un golpe en la cabeza a Naruto: "¡Baka, yo soy mejor que tú!".

-La verdad es que creo que me pilló en un mal día. – Risas por parte de Naruto. Sasuke refunfuñó y siguió a lo suyo.

-Nunca más os volveré a juntar a los dos. – Dijo por lo bajo.

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Tsunade seguía en su despacho. Había pedido a Mika, su asistente, que llamara a Kakashi Hatake de manera urgente. Éste se presentó allí pero no con demasiada urgencia, pues había tardado bastante.

Entró a su despacho y comenzó con las excusas:

-Perdón, Tsunade, la verdad es que me perdí por…

-Ha vuelto. – le interrumpió Tsunade. Otro día le hubiera permitido exponer sus excusas, le divertían. Pero no hoy.

-¿Quién ha vuelto? - Preguntó el ninja, comenzando a asustarse.

-Sakura Haruno ha vuelto.

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¡hasta aquí!

Bueno, chicas, me habíais pedido que actualizara esta historia y ¡aquí está! Es la que más atrasada llevo aunque ahora se me ha ocurrido una idea ^^

Espero que os guste. ¡Deje reviews! *-*

Mil besos, les quiere,

~NekooUchiha~