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Si aceptar sus sentimientos no fue fácil, el vivir con ellos fue casi un martirio; recalcando el casi.

Es que pasaba por una especie de estado de delirio de primavera que luego se transformaba en una película de terror. Podía explicarlo... podía decir por qué toda su honorabilidad se había vuelto cobardía y aunque sentía que aunque no eran antónimos, no eran la mezcla más normal... estaba aterrado: Duo lo estaba matando del miedo ¿Es que acaso él podía hacer algo para conquistar a ese ser hecho de luz y risas traviesas? Se sentía como un enano tosco y guerrero frente a la gracia de un alto elfo... Dios, como odiaba El señor de los anillos, y ahora estaba haciendo una comparación odiosa... otra razón para envenenar su alma contra Tolkien. Si alguien pudo pronosticar su relación fue el escritor británico, porque era algo parecido a lo ocurrido con Legolas y Gimli y nadie podía decir que ese par era hetero y sólo eran amigos porque esos largos paseos por Lothlórien le parecían sospechosos.

Él sería Gimli, lo que en concepto general era genial, pero en detalle no lo convencía mucho. O sea era un guerrero fuerte, frontal y diestro... pero seguida siendo un enano poco agraciado y estos no se quedaban con La Reina de Lothlórien... genial, ahora Duo era Galandriel.

Quizás podía intentar aspirar a ser Aragorn con su aire señorial y atractivo y esa sensación de ser un vago que no se bañaba nunca pero que realmente olía a Calvin Klein. Y no es que estuviera pensando en juntar a dos personajes supuestamente heterosexuales, pero el meditar de más las cosas le estaba afectado las pocas neuronas que tenía.

Estaba el la biblioteca de su facultad, con el rostro hundido y fusionado de forma penosa con las hojas de su cuaderno cuando sintió una mano suave sobre su hombro. Cuando levantó la vista pudo distinguir los ojos verde agua, casi celestes, de su mejor amigo y no pudo evitar dejar escapar un puchero poco digno de un hombre como él.

-Ey ¿Estás bien?

-Quatre... estoy jodido...