Am... am... hola jaaa. podría poner mil excusas del por qué no había actualizado, pero mejor les dejo leer el capítulo :D
Disfruten :DDDD (tiene miedo que la atrinchen ¬¬) u.u
Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto... menos el guapo y sensual de Aki... y Hiroshi, esos son míos :P.
Recuerdos
Reencuentro
~Mientras ellos reían y disfrutaban, yo solo los observaba. Tenía mis manos en puños y mi quijada firmemente apretada, estaba seguro de que por mis venas corría fuego, y mis ojos mostraban el odio que le tenía a ese tipo.
Todos los estudiantes nos encontrábamos dentro de la cafetería a la hora del receso. Afuera, los rayos relampagueaban y los truenos retumbaban; adentro, las conversaciones, el sonido de sillas y mesas chirriando sobre el suelo y el griterío de un montón de adolescentes irritaban mis oídos. Yo y mis amigos nos encontrábamos en el rincón más lejano del lugar, ellos discutían sobre sus notas y no sé cuánto más, no les estaba prestando ni la más mínima atención. Yo solo los observaba a "ellos"… los observaba y enfurecía tan solo de verlos, ella sonriendo, con sus mejillas encendidas y su cabello ondeando cada vez que se movía, y él, luciendo tan estúpido como siempre. ~
-¿Qué dices Hiroshi?
-¿Eh? ¿Sobre qué?
Hiroshi Makoto se había pasado los últimos días observando a sus dos compañeros de clase: Aki Cap y Hinata Hyuga, y la hora del receso no era su excepción, quería demostrarle a esa chica lo grandioso que era y que deberían salir juntos, y quería asegurarse que el muchacho entendiera que no debía meterse con él.
-Sobre ir al billar después de la escuela – su amigo sonaba molesto ante la obvia falta de atención.
-…Yo… - miró de nueva cuenta a Hinata y Aki, y se sorprendió al descubrir la mirada sombría y cabizbaja de la chica – no puedo, tengo algo que hacer – Al mismo tiempo que hablaba se ponía de pie.
-Pe… pero – sus colegas se sentían confundidos y molestos, sin embargo optaron por dejarlo ser – De acuerdo, hasta luego.
-Nos vemos – Tras decir esto, se alejó de aquella mesa.
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Tsunade caminaba dando vueltas dentro de su oficina en el hospital, su ceño estaba tan fruncido que sus cejas estaban a punto de juntarse para formar una sola, las mano en puño y los nervios no la dejaban pensar con claridad. El motivo… Naruto. Eran las 10:40 de la mañana aproximadamente, hace dos días el crio que tenía que cuidar le había pedido acompañarla a su próxima cita con los Hyuga… y hasta ahora, no conocía la razón de esa extraña petición.
La rubia detuvo sus pasos, exhaló con fuerza y el recuerdo de aquella tarde le inundó la cabeza…
-¿Puedo ir a tu próxima cita con sus familiares…?
-¡¿Queeeeé?¡
El chico rubio se mostraba serio, miró atenta y penetrantemente a Tsunade e hizo algo que ninguno de los 3 presentes se imaginaría.
Se hincó, y se reverenció ante la mirada atónita de su tutora. -Por favor Tsunade-sama.
Tsunade sacudió la cabeza, tratando de borrar aquel recuerdo tan… extraño.
La médica golpeó su escritorio con frustración. Naruto nunca le había pedido algo… y mucho menos de ese modo, ni si quiera la había llamado por su nombre con respeto…pero, aun así… tuvo que negárselo. Puede que ahora fuese como su propio nieto, pero ella era una profesional en su trabajo, no podía permitir que un ajeno entrara como si nada a algo que solo le correspondía a la familia Hyuga.
-Tsunade-sama – la nombrada pegó un respingo, asustada por la manera brusca en que la sacaron de sus cavilaciones.
-Shizune, me espantaste.
-Lo siento mucho Tsunade-sama – Shizune se encontraba en el marco de la puerta sosteniendo unos papeles – pero tiene una llamada.
-Gracias, ya atiendo – La rubia tomó el teléfono, mientras la morena se alejaba de la habitación - ¿sí? Tsunade al habla
-…
-Sr. Hyuga, ¿qué se le ofrece?
-…
-¿Cambiar la cita? ¿Para esta misma tarde?
-…
-No, no hay ningún problema. Ésta tarde será.
-…
-Hasta pronto – la mujer médico colgó. Recordó algo de sus pensamientos de antes de ser interrumpida y suspiró, se masajeó un poco el cuello y clavó la mirada en el techo. Estaba segura de que el mocoso que tenía a su cuidado mientras Jiraiya regresaba de su investigación, tramaría algo para salirse con la suya.
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-Así que… el viernes…
-Sí, espero que… - la chica se interrumpió ante el sonido de su móvil, el cual contestó casi de inmediato - ¿papá?
-…
-Bueno… es que… yo…
-…
-Déjame decirle – Aki se sorprendió al notar que su amiga se giraba para hablarle a él – Aki… mi papá cambió la cita para ver a la doctora por motivos de trabajo, será esta misma tarde – el muchacho se preguntó por qué le diría aquello de esa manera tan… preocupada, ¿le estaba pidiendo permiso o algo así?
Sin que se dieran cuenta, "alguien" del sexo masculino se les había ido acercando lentamente y los escuchaba con atención desde la mesa más próxima a ellos.
-Y… ¿qué con eso?
-Sobre el trabajo de esta tarde… - Un click sonó en la cabeza de Aki, ahora todo tenía sentido.
-Ve con tu familia.
-¿Se… seguro?
-De verdad.
Hinata sonrió agradecida y volvió a poner su teléfono sobre su oreja – si… ¿papá?
-…
-Si está bien – Hinata escuchaba con atención a su padre – de acuerdo, los veo allá – colgó el celular y miró a su amigo atentamente y con seriedad.
-¿Qué sucede?
-El trabajo es para mañana y yo…
-No te preocupes por eso – su tono sonó compresivo – yo me puedo encargar de todo – con su dedo índice señaló su sien y entrecerró su ojo derecho – además estoy seguro que tú vas a llamarme como a las 9 de la noche preguntándome si puedes ayudar en algo y yo ya lo habré acabado.
-Aun así yo debería…
-Ya te dije que no te preocupes – esta vez se escuchó algo irritado – tu madre es primero – le regaló una sonrisa reconfortante.
-¿Qué tiene tu madre?
Con solo esa frase le hirvió la sangre al leal amigo de Hinata.
-¿Qué quieres Hiroshi?- la voz de Aki era rasposa y llena de veneno.
-Nada que te importe engendro – Ambos chicos parecían gruñirse cual lobos.
Al final Hiroshi decidió acercarse a esos dos e interrumpir su charla que, para él, era en verdad absurda y sin importancia. Sin embargo había escuchado lo suficiente y muy interesado para saber que la madre de la Hyuga estaba gravemente enferma, reposaba en su casa por no ser un problema de vida o muerte pues el hospital era caro, y que ese mismo día iban a ir a consulta con la doctora.
-Lárgate, ni en tu casa te quieren.
-Tsk, Esta vez no te daré ninguna oportunidad – Aki sostenía un vaso con jugo mientras miraba a su contrincante tranquilo, Hiroshi lo había tomado por la chamarra y lo amenazaba con un puño completamente enfurecido.
-Ba… ¡basta por favor! – Hinata se había puesto de pie con mucha rapidez, y sostenía el brazo de Hiroshi para que alejara su puño de la cara de Aki.
Hiroshi miraba con rabia y superioridad los ojos de Aki, después clavó su mirada en la de Hinata, la cual se veía espantada, lo que provocó que sonriera con arrogancia, pues suponía que temía que hiriera a esa escoria – Solo porque tú lo pides preciosa – Con sus dedos pulgar e índice sostuvo la barbilla de la chica para que ella no apartara su mirada.
Se escuchó una silla chirriar y el sonido de un manotazo – Ya déjala en paz, Hinata nunca se fijaría en alguien como tú – Aki lo miraba con rabia.
-Mucho menos en ti, eso tenlo por seguro.
-O…oigan…
-Y eso a mí qué, Hinata es solo mi mejor amiga. No me interesa de otra manera.
Hinata sintió una especie de alivio y no pudo evitar sonreír al escuchar aquello, en verdad quería a Aki, pero solo como amigo y siempre se preguntó por qué había sido tan amable desde el principio.
A excepción de la lluvia, el ruido que había a su alrededor cesó, todas las miradas se posaban en ellos tres. Hinata comenzó a avergonzarse y Hiroshi se sentía humillado, quiso volver a alzar su brazo pero una voz de adulto lo detuvo.
-¿Qué está sucediendo aquí?- era la voz de su profesor - ¿de nuevo ustedes dos? ¿Quieren volver a ser suspendidos?
-No profesor – Aki sonreía como si nada. Tomó de la mano a Hinata y los apartó de Hiroshi posándose al otro lado de la mesa.
-¿Qué me dice usted señor Makoto?
-No profesor – miraba al joven de pelo plateado como si vengarse de él fuera el motivo de su existencia.
-Bien… entonces a clase, que ya es hora.
Los tres estudiantes y todos los espectadores se fueron a sus respectivas aulas.
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-Naruto…
-¿Qué sucede Sasuke?
-Tengo algo muy extraño que preguntarte.
-¿Qué cosa?
-Trataré de ser lo más sutil que pueda.
-Pregunta y ya – el rubio comenzaba a sentirse irritado tras las vueltas que daba su amigo.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-¡¿Por qué carajos estamos fuera del condenado hospital apenas y salimos de la maldita escuela?! – Parecía que el moreno sacaba humo por las orejas. Prácticamente le había rugido esa frase a Naruto el cual se congeló.
Ambos chicos estaban fuera del hospital Konoha. El lugar había sido una antiguo castillo de personas muy ricas que, al morir su último descendiente, fue donado al gobierno para hacerlo hospital. Después fue comprado por una cadena de hospitales conocidos como "Kages" y a cada director se le conocía con un nombre determinado; el director de este hospital era la misma Hokage, Tsunade.
El hospital era de piedra por completo y tenía dos torres a los extremos y estaba rodeado por una gran muralla, también hecha de piedra. El único acceso era por una reja de color dorado. Al entrar había un camino hecho por árboles plantados en masetas y lo demás era jardín. Ingresando al edificio se encontraba la recepción, los pasillos se extendían a los lados.
Naruto y Sasuke se encontraban escondidos, pegados a la muralla, tapados por arbusto.
-Diablos, Sasuke – Naruto apenas había recuperado su movilidad.
-Ya dime qué estamos haciendo aquí.
-Esperando a la familia Hyuga – lo dijo con una seriedad nada común en él.
-Esperan… ¿eeeh?... – Sasuke tenía una expresión de confusión en su rostro - ¿Qué no ibas a verlos con Tsunade?
-Escuchaste a la perfección que no me dejó.
-Pe… pero… ¿Cómo sabes que hoy es su cita?
-Ah… no lo sé, las citas siempre son a esta hora, pero el día no lo sé, la abuela no quiso decirme nada.
-¿eh? – Sasuke comenzaba a enojarse – entonces… ¿cómo se supone que veamos a los Hyuga? – con cada palabra su voz se hacía más grave.
-Ya te dije que los vamos a esperar hasta que aparezcan.
-Aaaa, los vamos a esperar – repentinamente Sasuke se vio y se escuchó tranquilo – ahora todo tiene sentido.
-¿Verdad que es un buen plan? – Naruto sonreía victorioso.
-Un buen plan… - eso fue lo que dijo el moreno mientras asentía con la cabeza y sonreía de manera extraña - ¡Por supuesto que no! – pero luego explotó y golpeó a Naruto en la cabeza – eres un idiota Naruto, eso ni si quiera puede considerarse plan – Una vena palpitaba fuerte en la sien del muchacho mientras seguía con el puño en alto, listo para volver a golpear a su amigo.
-Auch… Sasuke, tú idiota… ¡¿tienes una mejor idea?! – Los gritos de Naruto ya se escuchaban a media calle.
-¡Vives con la doctora, ¿qué tal si intentabas meterte al sistema o simplemente revisabas su agenda? No sé, hay más opciones que hacernos los tontos quien sabe cuántos días aquí afuera del hospital! – los gritos de Sasuke eran igual de fuertes. El puño que aún mantenía en alto cayó con fuerza sobre la cabeza del ojiazul - ¿Crees que no tengo nada mejor que hacer, que perder el tiempo aquí contigo?
-Sasuke…
-Me voy a casa – Sasuke estaba a punto de salir de su escondite, cuando una mano lo sostuvo y lo volvió a meter - ¿pero que…?
-Cállate que alguien viene – Naruto había alcanzado a escuchar unas voces en medio de aquel griterío que estaba pegando su amigo.
-Hinata, ¿no tuviste problemas para llegar? – se alcanzó a escuchar a la distancia.
-¿Hinata?- susurró Naruto, y se asomó más para poder verla, apartando a Sasuke de un empujón.
-Ninguno papá, la escuela está cerca.
-Hina, ¿cómo te va últimamente en tus estudios?
-Muy bien mamá – la muchacha sonrió.
-Oh genial – la voz de aquella mujer se escuchaba débil - ¿me pregunto si pronto tendrás novio? – se preguntaba soñadora.
-Ma… maaaaá – Hinata se había vuelto colorada de inmediato – y… yo… no te… tengo…
-A nadie le importa eso, vamos hay que apurarnos – el Sr. Hyuga se veía tan serio e imponente que daba miedo.
-No, pero en caso de que lo tuvieras, papá se encargaría de espantarlo – quien había hablado había sido una niña de unos doce años – o tal vez Neji lo golpearía antes – mientras decía esto observaba de reojo a un chico mayor que se veía de 18 años – no sé, lo que suceda primero, el punto es que no hay posibilidad de que Hina tenga novio.
El muchacho mencionado antes, entrecerró la mirada pero no dijo nada.
Los chicos escondidos vieron como esas cinco personas traspasaban las rejas para ingresar al hospital.
Cuando los Hyuga estuvieron dentro, Naruto se apresuró a murmurarle a su amigo – Te dije que funcionaría – Sonreía con aura de ganador.
-Eres un maldito suertudo, eso es lo único que eres.
-No quieres aceptar que tuve ra…
-Shhh…- Sasuke jaló a Naruto para que se volviera a esconder bien entre la muralla y el arbusto.
-¿Qué sucede?
-Alguien más viene.
Los jóvenes vieron como un chico de su misma edad se adentraba en el hospital sigilosamente. Cuando el desconocido atravesó las rejas, se apresuraron a seguirlo con la mirada, pareciera como si aquel chico no quisiera ser visto, puesto que se escondía detrás de los árboles.
-¿Quién es ese? – Naruto lo miraba interrogante con una ceja alzada.
-Parece… como si estuviera siguiendo a los Hyuga.
-¿Qué te hace pensar eso?
- El hecho de que no para de mirarlos – Sasuke miró hacia el lado contrario de donde estaba Naruto y susurró – idiota.
Cosa que alcanzó a escuchar el rubio, pero decidió ignorarlo, con cara de enojado, pero lo ignoró – si en verdad los está siguiendo, se nos complicara a nosotros hacerlo.
-…- Sasuke se sudó frio, Naruto en verdad pensaba... - ¿Piensas seguirlos y escuchar a hurtadillas la consulta?
- No, solo quiero ver a Hinata… y saber cómo está su mamá.
Sasuke se preguntaba de dónde conocía a aquella chica, pero se fijó en como una persona con bata blanca salía del interior del hospital… era Tsunade. Ambos se volvieron a esconder espantados.
-Demonios…
-Si Tsunade nos ve, estamos muertos.
-Ni que lo digas, es capaz de dejarme sin comer.
-¿Eso es lo único que te importa?
-¡Oigan!… Ustedes, ¡¿qué es lo que hacen ahí?! – los amigos voltearon a ver de quien se trataba y se espantaron al ver a un guardia de seguridad dirigirse hacia ellos.
-Nos descubrieron…
-Si no me dices ni me entero.
-No es momento para sarcasmos Sasuke – el guardia cada vez estaba más cerca - ¿qué hacemos?
-Podríamos decirle que…
-¡Correr! – Naruto corrió tan rápido como pudo con dirección a la recepción.
-Naruto espera…
-¡Hey! – el guardia sonó enojado.
-¡Naruto eres un idiota! – Antes de terminar la oración Sasuke ya estaba corriendo tras de su amigo.
-¡Vengan aquí! – el guardia comenzó a correr tras ellos.
Hiroshi escuchó los gritos, se giró para ver que sucedía y se encontró con un chico rubio y otro de cabello negro corriendo hacia el interior del hospital con un guardia detrás de ellos. Ante el pánico que sintió y al sentirse descubierto comenzó a correr al lado de los otros dos. Pensó que los rebasaría con facilidad ya que era un corredor nato, pero la realidad es que ellos lo estaban dejando atrás con facilidad y eso le hizo enojarse. Aquellos chicos se le adelantaron y se fueron por el pasillo de la derecha, el optó por ir hacia la izquierda, quería encontrar pronto a la Hyuga pero no podía llegar corriendo con un guardia siguiéndole como si fuera un criminal.
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-Atención a todos los guardias de seguridad, hay tres jóvenes entre 16 y 17 años, corriendo por todo el hospital, se solicita que los busquen ya que se desconocen sus intenciones – las recepcionistas habían visto claramente entrar a los tres corriendo como locos y decidieron hacer ese llamado.
Naruto y Sasuke se encontraban escondidos dentro de un armario de escobas, bastante apretujados ya que este era pequeño. Después de haberse echado a correr, siguieron el pasillo de la derecha y encontraron ese diminuto lugar para esconderse.
-Genial… ¿y ahora qué hacemos?
- ¿No pensaste algo antes de ponerte a correr como loco? – Sasuke lo miró con enojo – ah, olvidé que eres Naruto y que no piensas antes de actuar.
-Si a ti se te ocurrió algo por qué no me dijiste.
-¡Porque te pusiste a correr como loco! – El moreno volvió a golpear la cabeza del Uzumaki.
-Lo siento… entre en pánico.
-No me digas…
-Juuum – Naruto volteó a ver el piso – Yo no quería que esto pasara, ni si quiera hemos hecho nada malo…
-Dijo que éramos tres…
-¿De qué hablas?
-Cuando veníamos corriendo por el camino de afuera, en algún momento el tipo que vimos antes se nos unió… él debe ser el tercero… lo sabía está tramando algo.
-No es momento para pensar en ese… nosotros estamos…
La puerta del armario se abrió de un sonoro golpe. Lo que causó un grito de parte de los jóvenes por el susto que se llevaron.
-¡Así que sí eran ustedes par de escuincles!- esa voz enojada solo podía pertenecer a una persona.
-Aaaah... O…oba-san – Con las primeras palabras que pronunció el rubio, Sasuke estaba seguro de que no vería la luz del día en un buen rato.
Tsunade los sacó del escondrijo a la fuerza - ¿Qué se supone que están haciendo ustedes dos?
-Aaaam… bueno, es una historia graciosa…-Naruto sonreía con nerviosismo.
-No estoy para tus juegos Naruto…- Tsunade lo sostenía fuerte del brazo
-Na… Naruto-kun – los tres presentes en esa escena se giraron al escuchar esa suave, dulce y melodiosa voz – ¿uh? También ¿Sasuke-kun está aquí?
-Hinata – Naruto tragó duro.
Bueno... ahora me daré la oportunidad de explicar que no sabía bien como continuarlo, solo tenía ideas dispersas, y de hecho desde la semana pasada lo hice pero no me convencía... les diría que no tardaré tanto con el próximo capítulo pero... nada es seguro y no quiero promesas rotas.
Bueno ¿les gusto? n.n, no es por nada pero a mi si C:, nos leemos.
buenos días... o noches C:
