¡Hola!
Bueno, no sé si me haya tardado demasiado con este capítulo, pero he aquí la conti del fic. Mañana tal vez por fin, después de un siglo, esté "Amores De Secundaria" aunque depende de a que hora salga del trabajo U_U
En fin, muchas gracias por todos sus reviews, aquí les dejo el fic, que lo disfruten ^^
Canciones:
Gaara – Give Me A Sign de Breaking Benjamins
Karin (En violín) – Cuatro estaciones de Vivaldi.
Matsuri – This Is Me (versión en español) de Demi Lobato.
Naruto y Hinata – Eres La Música En Mí (versión en español de you are the music in me de High School Musical) por Paulina Holguín y Roger.
Xxxx
Porque todos buscamos algo en la vida, ese algo que nos dará la felicidad, nuestro sueño…
Capitulo 4: Los sueños pueden cumplirse
—¿Eh? ¿Quieres que entreviste a unos amigos tuyos? – Preguntó la mujer de larga cabellera negra y ojos marrones, la cual miró algo confusa a su representada, es decir a la dulce Hinata Hyûga, quien le sonreía alegremente y asentía con la cabeza.
—Así es, Kurenai-san, por favor necesito tu ayuda – Por supuesto y para no meterse en problemas, Hinata omitió que estaba siendo chantajeada por el chico rubio, así que inventó que quería darles una mano a sus "nuevos amigos" de la escuela, cosa bastante difícil de creer para Kurenai, quien sabía que Hinata no era de hacer muchos amigos, pues la conocía desde que era una niña y siempre había sido muy antisocial.
—Está bien, diles que el domingo que viene tengo un tiempo libre, que los atenderé aquí en la oficina – Accedió la mujer de cabello azabache, dando un pequeño suspiro al ver la mirada de felicidad que ponía Hinata.
La conocía a la perfección, sabía que Hinata fingía ser dulce y angelical para agradarle a las demás personas, pero en el fondo escondía una gran tristeza porque jamás podría ser verdaderamente ella misma, siempre debía ser tierna y gentil, cuando deseaba decir lo que en verdad pensaba. Y sin embargo ella era así en realidad, desde niña había sido dulce y buena, sólo que los golpes que la vida le había dado le habían enseñado que siendo sumisa no llegaría a ninguna parte.
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Ahí estaba ella, acababa de salir del baño con un cambio de ropa y el cabello suelto y húmedo, ya que después de que el joven de la casa la empapara con la manguera del jardín, la pobre se había tropezado y caído al barro, quedando aún peor que al principio, y le tomó bastante asearse totalmente.
—Uy, pero todo ha sido culpa de ese idiota, no me lo puedo creer ¡Que rabia! – Exclamó enojada, tirando la toalla con la que se secaba el cabello, la cual salió volando.
—Pero que puntería – Se escuchó una voz masculina justo detrás de ella, la cual la tomó por sorpresa, así que se dio la vuelta apresurada y notó que la toalla que acababa de tirar estaba sobre la cabeza de alguien, más específicamente del sujeto que la había empapado.
Neji se quitó la toalla de la cabeza con cara de pocos amigos, sabía que había sido un accidente pero eso no quitaba el hecho de que estuviera molesto, aunque después de lo que él le hizo era obvio que se quisiera vengar.
—Dígame una cosa, señorita… - La miró de pies a cabeza, confirmando que no estuvo equivocado sobre su primera impresión de ella, era de verdad muy linda, más aún con el cabello suelto —. ¿Qué hace usted aquí exactamente?
—Mire, señor – Tenten lo miró de forma algo despectiva, por lo que Neji frunció el ceño —. Yo no tengo nada que decirle, a mí me contrató el señor Hiashi-san, así que usted no tiene nada que ver en esto.
—Óigame… - Neji estaba a punto de reclamar ¿Quién se creía que era esa chica para hablarle así? Sin embargo antes de poder abrir siquiera la boca, vio como su tío Hiashi se acercaba a ellos.
—Veo que por fin ha llegado señorita, la estaba esperando ayer – Dijo el serio hombre, notando de reojo como su sobrino no le quitaba la vista de encima a esa muchacha, aunque parecía estar enojado había algo más en sus ojos, algo que le pareció muy interesante en alguien como Neji.
—Señor Hiashi, por favor perdone mi demora pero ayer tuve un inconveniente – Se disculpó Tenten con el Hyûga, mientras Neji arqueaba una ceja al no comprender la situación.
—Bien, acompáñeme a mi despacho, necesito hablar con usted.
Tenten asintió y le siguió, mientras Neji aún seguía preguntándose qué podría hacer una chica como ella empleada en su casa.
—Usted debió ser más discreta, me contaron del escándalo que armó en el jardín con mi sobrino Neji y los perros – Dijo algo enojado Hiashi, como si estuviera regañando a la chica, la cual sólo bajó la mirada.
—Perdone Hiashi-san – Se disculpó apenada Tenten, haciendo una leve reverencia —. Sé que este favor que está haciendo por mí es muy grande y yo no debería causarle problemas, pero fue todo un accidente.
—Aunque todavía no entiendo por qué usted prefiere mantenerse como una empleada de esta casa, cuando podría ser una huésped como cualquiera – Dijo Hiashi, quien trataba con mucho respeto a esa chica, porque ella no era lo que aparentaba ser cuando entró en esa casa.
—Porque así será más fácil para mí buscarla, si ella sabe que estoy aquí probablemente huya de nuevo, y no quiero… hasta encontrarla no quiero que se vaya… - Fue su respuesta, mientras sonreía nostálgicamente al hablar de esa persona, alguien muy importante para ella.
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Ya había llegado un nuevo día y Naruto estaba sentado sobre el suelo de la azotea de la escuela en espera de cierta chica que le traería una gran noticia. Miraba hacia el cielo, pensando en si podría llegar tan alto como para tocar las estrellas que brillaban por la noche.
—De verdad quiero alcanzarlas… de verdad quiero ser igual que ella… - Sonrió recordando algo que verdaderamente le había hecho feliz, algo que no supo hasta hace muy poco tiempo, la razón por la que su padre odiaba la música, porque creía que todo eso había sido responsable de la muerte de su madre, pero aún así Naruto era feliz sabiendo que su madre tenía un hermoso sueño que pudo hacer realidad, aún cuando eso la llevó a su muerte.
Hinata ingresó a la azotea y observó al rubio mirando al cielo, concentrado en sus pensamientos. Tenía su guitarra en mano, pero no estaba tocando nada con ella.
—N-Naruto… - Lo llamó algo apenada, no entendía por qué verle de esa manera le provocaba ese nudo en su garganta, ese vértigo en el estomago y esos latidos tan fuertes en su corazón.
El mencionado se dio la vuelta, mostrando una sonrisa que hizo sonrojar a la Hyûga, que no se esperaba un recibimiento tan cálido de parte del que se suponía que era su enemigo a muerte.
—Oh, por fin llegaste, dime ¿Cómo te ha ido?
Hinata bajó la mirada, estaba nerviosa otra vez por la presencia de ese chico, era la primera vez que algo así le sucedía ¿Qué demonios tenía Naruto Namikaze que los demás no?
—Bien, Kurenai-san dice que el domingo puede atenderles, deberán ir al estudio pero como no creo que sepan donde es yo les llevaré.
—¡¿De verdad? – Exclamó emocionado el ojiazul, olvidando todo por un momento y dándole un tremendo y apretado abrazo de agradecimiento a Hinata, quien se quedó desconcertada, no podía recordar cuando fue la última vez que alguien le había abrazado de esa manera. Naruto se dio cuenta entonces de lo que había hecho y se alejó algo apenado, rascándose la nuca y medio sonrojado —. Perdona, estaba demasiado feliz.
—Está… está bien – Hinata también se había sonrojado, pero prefirió dejar las cosas así y simplemente irse corriendo, no quería, no le gustaba que su corazón estuviera así de agitado, era muy molesto —. Baka ¿Qué es lo que hace conmigo?
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Las clases comenzaban ya y la mayoría de los chicos no tenía ganas de asistir, pues odiaban las matemáticas, además Kakashi-sensei se tardaba una eternidad en llegar, así que estaban aprovechando de hacer vida social en este lapso de tiempo.
—Oigan, Gaara, Sasuke – Llamó Naruto a sus amigos, se sentía muy emocionado por haber conseguido la entrevista con la mánager de Hinata, a pesar de no estar muy orgulloso de sus métodos.
Los dos nombrados le miraron con curiosidad, ya que Naruto se veía muy emocionado por contar eso que tenía en la punta de la lengua.
—¿Qué pasa dobe? – Sasuke fue el primero en hablar, ya que Gaara permanecía totalmente serio e inexpresivo como estaba habitualmente, de los tres él era el menos comunicativo, porque Sasuke al menos se tomaba la molestia de hablar un poco más, pero Gaara era muy callado la mayoría del tiempo.
—No saben la noticia que les tengo, he conseguido una entrevista en un estudio de música el domingo, con una mánager muy reconocida.
Los ojos de Gaara se abrieron como platos, mientras Sasuke un poco más y saltaba del asiento de la pura impresión que se llevó, Naruto lo había soltado todo muy de golpe y ahora todos le estaban mirando intrigados debido a esa reacción.
Sasuke volvió a sentarse algo avergonzado, haciéndose el que nada pasó.
—¿Cómo hiciste eso Naruto? – Cuestionó aún con sorpresa, pensando en que lo más seguro era que fuese una broma de su amigo, después de todo él era así.
—Es cierto, a menos que sea una broma de mal gusto – Acotó Gaara, también sorprendido aunque no lo demostrara.
—Eso es un secreto, sólo les puedo decir que no es ninguna broma, es la cosa más en serio que he dicho en mi vida, se los aseguro.
Los dos jóvenes se miraron entre sí con emoción, tal vez esta era la oportunidad que tanto habían esperado y si era así no la desaprovecharían por nada del mundo.
Los puños del pelirrojo se apretaron de felicidad con la sola idea de hacerse famoso, porque podría por fin demostrar ante todos que su sueño no estaba equivocado, que el camino que eligió era el correcto. Entonces, sin saber por qué, dirigió una fugaz mirada hacia la jovencita con la que había cantado ayer, dándose cuenta de que ella no le quitaba la vista de encima, pero cuando se dio cuenta de que él la estaba viendo se volteó a otro lado totalmente sonrojada.
—¿Por qué ella siempre me evita? ¿Será que le caigo mal o algo así? – Pensaba con el ceño fruncido, porque todas las chicas que estaban enamoradas de él se le lanzaban como moscas, era ilógico que una persona que hacía todo lo contrario sintiera algo así por su persona… ¿Y en todo caso que le importaba a él?
Naruto por su parte miró sonriente a la persona que había hecho posible esto, Hinata estaba concentrada en su libro de estudio, pero se distrajo cuando un papelito arrugado cayó sobre su escritorio. Lo tomó con curiosidad y lo estiró para poder leerlo.
"Muchas gracias por todo Hinata, parece que de verdad sí eres un ángel después de todo. Te devolveré tu grabación inmediatamente después de la entrevista, no importa lo que resulte de ella"
La Hyûga se volteó para mirar a la persona que le envió el papel, soltando sin querer una encantadora sonrisa que lo dejó algo embobado.
—¿Q-qué…? ¿Por qué de pronto me siento tan nervioso? – Se preguntó bajando la mirada; la forma en que Hinata le sonrió no era fingida, sino una muy sincera y real, lo que logró desconcertarlo por un momento.
—¡Buenos días alumnos, perdonen el retraso! – Exclamó Kakashi entrando alegre y despreocupado como siempre, hasta que Sakura se puso de pie apuntándole con su dedo índice acusadoramente.
—¡Más bien debería decir buenas tardes!
Kakashi sólo se llevó una mano a su nuca en señal de arrepentimiento, mientras una gotita resbalaba por su sien.
—Bueno, es que no van a creer lo que me pasó…
—¡Mentira! – Exclamó la mayoría del salón, mientras Kakashi pensaba en que ya nadie le respetaba.
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Después de la primera clase estaban todos en los patios y los pasillos. Sakura e Ino habían decidido ir a sus casilleros a guardar sus libros de matemáticas y sacar los de la clase siguiente, además aprovecharían de ver su itinerario para mañana.
—Y entonces Sakura ¿Irás el viernes por la noche? He encontrado un lugar genial, tiene karaoke y todo – Comentaba la rubia animadamente, pues tenía muchas ganas de pasarlo bien el fin de semana, ya estaba harta de estudiar tanto desde que las clases habían comenzado.
—No lo sé Ino ¿Para qué me armaste una cita con Naruto? – Cuestionó con el ceño fruncido la peli rosa, pues Naruto no era más que su amigo, no lo vería nunca como otra cosa.
—Vamos Sakura, deja de hacerte la tonta que sabes muy bien lo que Naruto siente por ti – Ino le miró severamente, porque no estaba de acuerdo en permitirle a Sakura seguir haciéndose la inocente con el tema, ella estaba al tanto de que Naruto la quería y no era justo que se portara tan indiferente.
—Es precisamente por eso Ino, no quiero que Naruto se haga ilusiones conmigo, yo nunca me voy a enamorar de él, porque a mí me gusta Sasuke-kun.
Ino simplemente suspiró, no entendía como Sakura podía seguir siendo tan terca con el tema de Sasuke, Sasuke jamás le iba a hacer caso y no sabía cómo lograr que su amiga lo aceptara de una vez.
—¿Sabes Sakura? A veces uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y mi primo es alguien que no merece tu desprecio – La rubia guardó sus libros algo enojada y se marchó, dejando a una triste Sakura parada en ese lugar, pero tal vez Ino tenía razón y ella estaba despreciado a la persona que quizás era la única que la amaría.
—Escúchala, ella tiene mucha razón – Aquella voz hizo que los ojos de la rosada se abriesen como platos, porque hace más de un año que no la escuchaba, desde que ella se había ido con sus padres a Osaka.
Se volteó y se encontró con la figura de una joven alta, de cabello rojizo y sonrisa confiada. Sus ojos eran de una tonalidad muy parecida a la de su cabello y usaba anteojos ya que su vista no era la mejor.
—N-no puede ser… - La expresión de Sakura no dejaba de ser de sorpresa, hasta que de pronto sonrió con extrema felicidad, arrojándose a los brazos de su segunda mejor amiga —. ¡Karin, volviste!
—¡N-no me abraces en público pelo de chicle! – Le regañó la pelirroja avergonzada, pero el insulto no pareció molestar a la chica, que estaba feliz de volver a verla.
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Shikamaru iba por el pasillo de la escuela hacia la cafetería, pues estaba ahí con Chouji, Kiba y el casi siempre ignorado Shino, hasta que le entraron ganas de ir al baño, así que ahora regresaba, pero algo le llamó la atención por el camino y eso fue que la rubia que había conocido la otra vez y que se presentó como la nueva consejera escolar estaba al parecer llegando.
Ella entró en una oficina sin siquiera prestarle atención al chico que no dejaba de mirarla.
—Pf, no es más que una problemática – Se dijo con el ceño fruncido, siguiendo el camino que antes había tomado e ignorando la presencia de esa hermosa chica que aunque no lo quisiera aceptar, le llamaba bastante la atención.
Llagó a la mesa de la cafetería, pero ahí sólo estaban Shino y Chouji.
—¿Y Kiba? – Preguntó mientras se sentaba despreocupadamente.
Chouji no paraba de comer papas fritas, así que fue Shino quien tuvo que responder.
—Dijo que tenía algo que hacer – Fueron todas sus palabras.
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Hinata y Matsuri salían juntas del baño de mujeres, sonriendo y charlando sobre tonterías. La verdad era que ninguna de las dos había tenido una amiga de verdad antes y se sentían muy bien pudiendo hablar tan naturalmente entre sí.
Algunas de las chicas de la escuela miraban con envidia a Matsuri, porque ella era la única que estaba cerca de su idol, nadie más tenía ese privilegio.
—Vaya, parece que las chicas de esta escuela antes me ignoraban y ahora me odian – Comentó la castaña con una sonrisa graciosa, no parecía ni triste ni enojada —. Aunque en realidad no me importa, porque soy tu amiga Hinata-chan.
—¡Así se habla! – Exclamó Hinata abrazándola.
En ese momento comenzó a sonar su celular y se dio cuenta de que era una llamada de su primo, así que decidió alejarse un poco de su amiga, la cual quedó sentada en uno de los peldaños de la escalera que iba al segundo piso.
De pronto escuchó un sonido que le llamó la atención, se trataba de alguien que estaba cantando, y no era cualquier persona.
Dead star shine
Light up the sky
I'm all out of breath
My walls are closing in
La chica llegó hasta la parte trasera del patio y vio a esa persona que tanto le gustaba, sentado contra la pared y sobre el verde césped, cantando con sus ojos cerrados y escribiendo luego algunas notas en un cuaderno, al parecer estaba escribiendo la canción que cantaba.
Él levantó la mirada y vio a la joven que lo admiraba en silencio. Ella estaba sonrojada y tenía una mano en su pecho, pues sus latidos estaban muy acelerados y estaba tratando de calmarlos.
—¿Qué haces parada ahí? – Habló de pronto el pelirrojo, haciéndola dar un pequeño salto.
—Oh… y-yo… escuché que alguien cantaba y… p-perdón si te molesto… me voy a ir ahora… - La castaña se dio la vuelta dispuesta a correr, pero la voz del chico le hizo detenerse.
—Espera – La llamó con su voz calmada, sin cambiar un segundo su expresión —. Dime ¿Escuchaste la letra de la canción?
—¿Eh? – Exclamó Matsuri algo confundida, pero terminó por asentir con la cabeza, notando de pronto que los ojos del chico mostraban una extraña ansiedad que jamás había visto antes.
—¿Cómo te ha parecido? Es primera vez que escribo una canción y no estaba seguro de lo que debía poner – Dijo Gaara bajando la mirada. Matsuri de alguna forma se sentía halagada, era la primera vez que veía una faceta diferente de Gaara, porque para ella era una persona totalmente perfecta, pero ahora se veía tan humano como todos los demás, se había dado cuenta de que él no era diferente del resto de las personas, sentía dudas e inquietudes como todos, y lejos de decepcionarla le hacía de alguna manera algo feliz.
—Oh… me ha gustado mucho… ¿Cuando la tengas completa podría mostrármela otra vez? - Dijo sonriendo alegremente, inclinando un poco su cabeza sin disimular sus mejillas sonrojadas.
Gaara la quedó mirando fijamente, deslumbrado por el brillo que la presencia de ella parecía desprender.
—Ella es… realmente, muy linda… - Pensó volviendo a desviar la mirada ¿Cómo había podido siquiera imaginar algo semejante? Pero no podía evitarlo, cada vez que la miraba se daba cuenta de ello, Matsuri no era igual que las demás chicas.
Después de eso la castaña se alejó corriendo del lugar, no podía creer que nuevamente había hablado con él de frente, a pesar de que en esta ocasión varios metros los separaban.
—Matsuri… - Susurró el pelirrojo, era la primera vez que decía su nombre pero ella no lo había escuchado.
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Hinata terminó la llamada con su primo y se volteó, notando que en frente de ella aparecía una hermosa flor blanca, que la tomó por sorpresa.
—¿Q-qué?
—Hola, Hinata-san – La saludó aquel chico castaño, sonriéndole de forma encantadora. Hinata estaba algo sorprendida ya que no cualquier se atrevía a acercársele de esa manera —. Una flor para otra flor.
—¿Tú eres… Kiba no es así? – Preguntó la Hyûga algo confusa, pues no recordaba todos los nombres de sus compañeros, pero él había hecho una especial presentación con su guitarra, así que tampoco era tan fácil olvidarlo.
—Así es, que bien que recuerdes mi nombre porque por mi parte yo jamás podría olvidar el tuyo – Dijo Kiba, haciendo que una sonrisa apareciera en los labios de Hinata.
—Gracias – Fue todo lo que ella dijo, se sentía bien que un chico tan guapo la halagara, a pesar de que estaba acostumbrada a esas cosas por parte de toda la gente.
Sin embargo no sabía que acercándose a ese chico se metería en un gran problema.
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Aquel día las horas habían pasado muy rápido y cuando menos se dieron cuenta, los clubes ya comenzaban. Los chicos del club de música se encontraban entrando a su salón.
—Por cierto ¿Cuándo fue que volviste Karin, y por qué no nos habías dicho nada? – Interrogaba Ino, quien miraba de reojo como su novio parecía embobado con la chica Hyûga, lo que ciertamente no le agradó en lo más mínimo.
—Bueno, hace como una semana pero tuve problemas con la inscripción en la escuela y eso, y bueno no les dije porque era sorpresa – Respondió la chica pelirroja, cruzándose de brazos y volteado a ver a cierto chico en específico, el cual también la miró y esbozó una pequeña sonrisa —. Y díganme algo… ¿Sasuke tiene novia?
—No – Fue Sakura quien le contestó, pero con el ceño fruncido. Ahora que lo recordaba Karin siempre había estado enamorada de Sasuke, así como ella, de hecho ellas tres se hicieron amigas por haber sido "fans" de Sasuke.
Karin notó el tono áspero que usó Sakura para responderle, verdaderamente se notaba que no le caía nada bien que a ella le gustara Sasuke, pero no le veía nada de malo al tema, porque Sasuke era soltero y sin compromisos, además si no se fijaba en su amiga y en ella sí Sakura no tenía por qué reclamarle.
—Bueno, cambiando de tema – La chica de lentes miró a sus amigas, pero más atrás divisó a un sujeto que no había visto nunca. Sonreía como un idiota y no para de mirarla ¿Acaso era algún bicho raro o algo por el estilo? —. Chicas… ¿Quién es el idiota de allá?
Las dos se dieron la vuelta y le reconocieron enseguida.
—Oh, él es Suigetsu Hozuki, llegó hace no mucho, pero es un buen chico – Dijo Ino, sin embargo su descripción del chico no convenció del todo a Karin, quien lo veía con muy malos ojos pues le ponía nerviosa que la mirara tan fijamente.
Matsuri estaba sentada muy derecha y muy nerviosa, sabía que hoy sí o sí debía tocar el piano y cantar frente a sus compañeros, pero no tenía idea de lo que iba a hacer, no sabía si sería capaz. Miró hacia donde estaba su amiga Hinata, quien discutía por teléfono con alguien.
—Dios… ¿Qué haré? – Se preguntó bajando la mirada.
—¿Te refieres a tu presentación de hoy? – Escuchó una voz a su costado, una voz grave y masculina que la hizo temblar por completo, pues sabía perfectamente a quien pertenecía. Se volteó mecánicamente y notó como ese chico pelirrojo ocupaba el asiento vacío junto al suyo.
La miraba fijamente, como si quisiera descubrir algo en ella que nadie hubiera visto, pero al cabo de unos segundos, una pequeña sonrisa se delineó en sus labios.
—¿Por qué me ves así? No muerdo ¿Sabes?
—P-perdón… - Matsuri bajó la mirada totalmente avergonzada. Estaba sonrojada y su corazón otra vez estaba agitado, pero se suponía que debía disimular aunque sea un poco o él se daría cuenta de lo que sentía cada vez que lo tenía cerca —. G-Gaara-sam… -san… ¿Qué haces aquí?
—Sólo llámame Gaara, y la respuesta a tu pregunta es que… sólo quería agradecerte por lo de hace rato – Dijo desviando la mirada hacia otro lado para ya no mirarla. No entendía por qué, pero se le hacía muy fácil hablar con ella y a la vez era muy complicado, porque la frágil presencia de ella lo hacía sentir nervioso.
—N-no hay de qué… yo sólo dije lo que me pareció de tu canción… me gusta… me gusta mucho tu voz… - La castaña finalmente se atrevió a mirarlo, al mismo tiempo que él lo hacía con ella, por lo que ambos se vieron fijamente en ese instante.
—Los ojos de Gaara… son tan hermosos… - Pensó Matsuri, sin darse cuenta que aún seguía viéndole fijamente, sin apartar la mirada a pesar de que jamás había sido capaz de algo así.
Hinata terminó su llamada y se acercó a su amiga, la cual parecía en un trance junto con ese chico del grupo de Naruto. Al principio se sorprendió un poco, pero al darse cuenta de la mirada de Matsuri lo notó enseguida; ella estaba enamorada de ese chico.
—Disculpen, Matsuri-chan… ¿Gaara-san cierto? Ya va a empezar la clase – Les avisó algo apenada por tener que interrumpir ese momento.
Matsuri se dio cuenta de lo que había pasado y enseguida se volteó aún más roja que antes, mientras que Gaara se paró también algo apenado y le dio la espala a las dos chicas, dispuesto a marcharse, pero antes decidió decir unas últimas palabras.
—Oye, no tengas miedo de estar en un escenario, eres muy talentosa – Y sin más se alejó unos cuantos pasos, hacia donde estaban Naruto y Sasuke esperándole, hablando muy animados con Suigetsu Hozuki.
Matsuri estaba sorprendida ¿De verdad Gaara acababa de decirle que era talentosa? Alguien tan perfecto como él…
—Matsuri-chan, perdón por interrumpir tu momento especial pero ya viene Kakashi-sensei – Se disculpó Hinata, sentándose en el lugar que segundos atrás ocupaba Gaara. Matsuri la quedó mirando y, volvió a sonrojarse al darse cuenta de lo que acababa de decir Hinata.
—N-no era ningún momento especial, sólo estábamos hablando…
—Sí, lo que digas – Dijo la ojiperla, sin dejar de sonreír. Era obvio que no le había creído una sola palabra a Matsuri, bastaba con mirarla para darse cuenta de que se derretía sólo con ver a Gaara, y con justa razón, el chico estaba como para comérselo, aunque ella ya había conocido a un montón de jóvenes así de guapos en sus giras.
—¿Y que hacías tan juntito con Matsuri-chan, eh Gaara? – Interrogó Naruto apenas el pelirrojo llegó junto a ellos, pero éste le ignoró olímpicamente desviando la mirada.
—No te importa.
—Oye, no me vas a decir que te nos has enamorado ¿O sí? – Bromeó ésta vez Sasuke, podía ser un amargado y todo, pero pagaría por ver a Gaara cabreado.
—Ya les dije que no es de su incumbencia – Respondió cortante el chico, aunque en ningún momento negó la afirmación hecha por Sasuke.
—Bueno, dejen a ese amargado en paz y mejor hablemos sobre lo del grupo – Les interrumpió Suigetsu, captando la atención de los tres muchachos —. ¿Ya decidieron a quien van a poner de baterista? Yo lo sería encantado, pero ya saben que tengo mi banda.
—Ahora que lo dices es cierto… - Naruto se llevó una mano a su mentón en pose pensativa, hasta que recordó lo de ayer, como habían sonado perfectamente bien con ese chico nuevo, el cual ahora estaba sentado unas sillas más atrás —. ¿Y si le preguntamos a Sai?
Gaara y Sasuke sólo miraron a Sai, la verdad no era una mala idea preguntarle si quería ser parte del grupo, después de todo no creían encontrar a alguien tan bueno y menos faltando tan poco para el domingo.
—¡Buenas a todos mis alumnos! – Saludó Kakashi muy animado, parecía que le acababan de renovar la pila. Se sentó en un puesto delante de todos, revisando la lista que traía en sus manos —. Bien, hoy pasarán adelante quienes me faltaron ayer… - El peli plata notó un nuevo nombre en su lista, se trataba de una mujer —. ¿Karin?
La nombrada se puso de pie sonriente, llevando consigo un instrumento que nadie más había tocado; se trataba de un violín.
—Oh, así que tocarás el violín… - Dijo Kakashi algo sorprendido, a lo que ella asintió con la cabeza, parándose en medio del escenario.
—Así es, tocaré "cuatro estaciones, invierno" de Vivaldi – Declaró la chica, comenzando a tocar inmediatamente después de sus palabras.
Cerró sus ojos, dejándose llevar por la música que estaba interpretando, sorprendiendo a todos con lo maravillosamente bien que tocaba ese instrumento.
—Vaya, la pelirroja no es tan torpe como parece… - Pensó Suigetsu, sonriendo complacido al observar tal talento en esa chica.
Cuando Karin acabó todos aplaudieron admirados y Matsuri supo que era ahora o nunca, era su turno de pasar al frente y lograr brillar como no había podido ayer; hoy tenía que hacerlo.
—No voy a decepcionarlo… no lo haré… - Pensó decidida. Se levantó apenas escuchó su nombre, con una mirada de determinación que antes no tenía.
—Suerte – Le susurró Hinata con una sonrisa. Ella estaba acostumbrada a estas cosas, pero sabía que al principio era difícil, para ella también lo había sido.
—Bien, Matsuri ¿Hoy con que nos deleitarás? – Preguntó Kakashi mirando a la castaña, tratando de transmitirle confianza para que no sucediera lo de ayer, no quería ver fracasar a su alumna nuevamente, él adoraba verlos a todos triunfar, haciendo lo que querían de verdad.
—Esta es una canción que yo… que yo compuse hace tiempo… - Dijo Matsuri algo nerviosa, sentándose frente al piano una vez más —. Una vez oí que si sientes nervios de hacer algo frente a mucha gente, debes cerrar los ojos e imaginar que estás sola… - Pensó cerrando los ojos, por lo que soltó una pequeña sonrisa —. Estoy sola… No… él está conmigo, a mi lado… Gaara…
Por un momento miró al pelirrojo, fue sólo un segundo, pero él lo notó, y fue entonces que ella comenzó a tocar en el piano una suave melodía, agregando segundos después su dulce voz.
Desde muy niña siempre actué
Con timidez
Con el miedo de decir
Todo de una vez
Todos se habían quedado en silencio oyéndola, su voz era muy suave y no sonaba muy fuerte, pero eso cambió en un momento en que el volumen de su voz aumentó.
Tengo un sueño en mí
Que brillando está
Lo dejare salir
Por fin tú sabrás
.
Lo que soy, es real
Soy exactamente la que debo ser hoy
Deja que la luz, brille en mí
Ahora sí, sé quien soy
No hay manera de ocultar
Lo que siempre he querido ser
Lo que soy
Parecía una especie de revelación, como si con esto estuviera afirmando que abandonaba su timidez y que de ahora en adelante afrontaría todo lo que le esperaba, era por eso que se sentía tan bien, finalmente no tenía miedo, así que abrió sus ojos para mirar a sus compañeros, sonriéndoles cálidamente.
Sabes lo que es estar
En este oscuridad
Con un sueño de alcanzar
Ser estrella y brillar
.
Que parece estar
Tan lejos hoy de aquí
Tengo que creer
En mí
Solo así sabré
Nadie pensó que esa tímida jovencita tendría tal talento.
Lo que soy, es real
Soy exactamente la que debo ser hoy
Deja que la luz, brille en mí
Ahora sí, sé quien soy
No hay manera de ocultar
Lo que siempre he querido ser
Lo que soy
Los miró a todos de nuevo, pero en el fondo sólo lo estaba viendo a él, esperando que él entendiera sus palabras. Y Gaara sabía que ella le estaba hablando, que ella estaba diciéndole todo eso a él y nadie más. Era extraño lo que ella le producía; una sensación de calidez inexplicable, que le hacía querer estar muy cerca de su persona, verla sonreír como lo hacía ahora. Era simplemente irresistible el deseo de querer conocerla un poco más.
Eres esa voz que habita en mí
Por eso estoy cantando
Quiero encontrarte
Voy a encontrarte
.
Eres lo que falta en mí
Canción dentro de mí
Quiero encontrarte
Voy a encontrarte
.
Lo que soy, es real
Soy exactamente la que debo ser hoy
Deja que la luz, brille en mí
No hay manera de ocultar
Lo que siempre he querido ser
Lo que soy
Y finalmente terminó, recibiendo un fuerte aplauso por parte de todos, lo que la hizo volver a la realidad y darse cuenta de que por fin había dejado de tener miedo, había cantado y tocado el piano frente a todos sus compañeros y ellos no se burlaron, al contrario, la halagaban por eso, porque lo había hecho muy bien.
—Muchas gracias Gaara… si no fuera por ti… si no fuera por las fuerzas que me has dado seguramente yo no hubiera sido capaz… por eso yo… te amo – Matsuri sonrió alegremente, regresando a su asiento con energías renovadas.
—Muy bien, así se hace Matsuri-chan – La felicitó Hinata sonriente, a lo que su amiga sólo asintió con la cabeza.
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El viernes en la noche había llegado casi sin que lo notaran y tal y como lo había anunciado Ino, hoy saldrían a divertirse un rato ya que las clases los tenían hartos a todos.
—¿Estás segura de que Sasuke-kun viene? – Preguntó Sakura por quinta vez, haciendo que Ino entornara los ojos ante su insistencia; en verdad ya la tenía cansada con el tema de Sasuke de allá para acá, parecía un disco rayado.
—Ya te dije que sí, Naruto me llamó y me dijo que venía con Sasuke y Gaara, y no sé quien más – Volvió a responder algo aburrida.
Las dos estaban sentadas en un parque de la ciudad. El cielo estaba oscuro y las luces eléctricas iluminaban el lugar, haciéndolo bastante agradable.
—Que bien… - Dijo Sakura soltando un suspiro. A veces se sentía como una de esas fans sicópatas de Sasuke ¿Pero que podía hacer? Estaba loca por él, quería que Sasuke la notara aunque sea un poco, por eso hoy se había arreglado de manera especial.
Su cabello largo lo había amarrado en una coleta baja, ya que siempre lo traía suelto ahora había decidido tomarlo. Sus ojos jades estaban levemente delineados de negro. Usaba una blusa color turquesa y una pollera corta de mezclilla.
Ino por su parte usaba un jeans blanco, bastante ajustado al cuerpo y una remera color negro que dejaba al descubierto sus hombros. Su cabello estaba amarrado como siempre, luciendo más su cuerpo.
—Buenas – Se acercó Kiba, tomando a Ino del mentón para darle un beso en los labios. La rubia le rodeó por el cuello y correspondió a su beso, sonriendo luego de separarse mientras Sakura les veía con cierto fastidio.
El castaño usaba un jeans azul oscuro y encima una remera musculosa de color negro con letras rojas estampadas en el pecho.
—Que bueno que has llegado amor, te tardaste un poco – Le regañó la rubia abrazándolo, parecía una verdadera tonta cuando estaba con él, porque quería demostrarle cuanto lo quería.
Kiba sólo la abrazaba en silencio, pero en su mente había otra persona, alguien a quien se moría por ver esta noche.
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Matsuri estaba asombrada observando aquella enorme e imponente mansión donde se encontraba ahora. Si sólo con el jardín se había quedado pasmada, ahora que estaba dentro estaba realmente maravillada.
—La casa de Hinata-chan es increíble… - Susurró para sí misma. Estaba esperando a su amiga en el recibidor, ya que ambas habían sido invitadas por Ino habían decidido asistir juntas y como Matsuri no tenía forma de regresar después, Hinata le había ofrecido pasar la noche en su "casa".
—Perdona la espera, Matsuri-chan – Saludó la joven Hyûga luego de haber bajado las escaleras, alumbrando el ambiente con su refinada presencia. Matsuri sonrió, bajando la mirada luego de unos segundos —. ¿Uh, que pasa?
—Hinata-chan, perdón por pedirte que me prestes algo… es que yo no tengo nada decente que usar…
—No hay problema, para mí es muy agradable compartir mis cosas contigo, por favor sígueme a mi cuarto – Ofreció amablemente la Hyûga, a lo que Matsuri sólo asintió con la cabeza. De verdad aún le parecía increíble haberse hecho amiga de alguien como ella, una persona tan admirada y linda, deseaba ser como Hinata.
Por otro lado Hinata estaba feliz, era la primera vez que traía a una amiga a su casa, le gustaba pensar en que podía hacer ahora que tenía a alguien con quien compartir sus cosas, tal vez le contara sobre lo que estaba pasando con cierto rubio insoportable.
Cuando Matsuri vio el cuarto de Hinata tuvo que parpadear varias veces para comprobar que no estaba alucinando, pues era un lugar realmente precioso y bien decorado, como la habitación de una princesa. Ella no tenía cosas de ese tipo, a pesar de lo mucho que su madre trabajaba el dinero no alcanzaba para tener lujos, por eso deseaba algún día poder retribuirle todo lo que ella le daba.
—Bien, Matsuri-chan ¿Qué vestido vas a escoger? – Preguntó la ojiperla, abriendo una puerta que daba a una habitación contigua, absolutamente repleta de ropa y colgadores ¿Eso era un armario?
—Santo cielo ¡¿Cuántos vestidos tienes ahí, un millón? – Exclamó totalmente asombrada Matsuri, mientras a Hinata le aparecía una gotita en la frente debido a la graciosa expresión de la castaña.
—Yo no diría que tantos… - Fue todo lo que dijo, pero la verdad es que Matsuri no estaba tan alejada con su cifra, Hinata tenía todo tipo de ropa porque siempre debía lucir bien, había incluso algunas cosas que sólo había usado una vez y después se acumulaban en ese cuarto sin que las volviera siquiera a mirar —. Ya sé, para que la próxima vez no te tenga que prestar algo, te regalaré algunas de mis cosas ¿Te parece?
—P-pero eso es demasiado, no puedo aceptar algo así…
—Vamos, si yo ni las uso, a ti te pueden servir más que a mí – Insistió Hinata, a lo que Matsuri no pudo volver a negarse pues de verdad que Hinata tenía unas cosas preciosas, y si se las daba tan desinteresadamente…
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Naruto, Gaara, Sasuke, Suigetsu y nada menos que Sai, iban rumbo al parque a reunirse con sus amigos. El último iba tan callado como el pelirrojo y eso desesperaba un poco a Naruto, que se supone lo había invitado para hablar sobre lo de unirse al grupo, de hecho lo habían comentado ya con él y quedó en que lo pensaría durante esta noche.
—Bueno, Gaara y Sai, digan algo que me estoy volviendo loco con tanto silencio – Habló de pronto el rubio, rompiendo el tenso ambiente, aunque ambos muchachos lo ignoraron y Sasuke soltó un suspiro, mientras Suigetsu reía divertido.
—Oh, déjalos, sabes que con Gaara no funcionará, y Sai parece ser de los mismos – Opinó el albino.
Naruto se llevó ambas manos a la nuca y siguió caminando, tratando de ignorar a ese par de aburridos, y no es que Sasuke hablara mucho tampoco pero al menos era un poco más sociable, era cierto que Sasuke de amargado tenía mucho, sin embargo hablaba con las personas, no como Gaara que sólo lo hacía cuando era necesario.
Al menos venía Suigetsu, él era de esos que tampoco se callaban nunca, así como él.
—Bueno, ya estamos llegando – Volvió a hablar Naruto, quien al mirar hacia el lugar donde les esperaban Ino, Kiba y Sakura, se quedó maravillado con la imagen de la peli rosa. Su corazón bombeaba mucho más rápido y sus mejillas estaban levemente sonrojadas, porque verdaderamente estaba enamorado de ella y quería estar a su lado, sin importar qué, quería estar a su lado.
—Sakura… luce muy bien – Pensó Sasuke al observarla. Nunca se fijaba mayormente en ella, no le prestaba atención a su persona, pero hoy no podía dejar de verla, algo en ella la hacía ver inusual, no como siempre.
—¡Hola chicos! – Les saludó alegremente la Haruno, bajando la mirada y sonrojándose un poco al mirar al azabache —. Hola Sasuke-kun.
—Hmp, hola – Desvió la mirada luego de haber respondido, de alguna forma no le gustaba como ella le miraba, parecía tan feliz de verlo, de tenerlo cerca, y ese era un sentimiento demasiado dulce para él; odiaba el dulce.
—¿Quién más nos falta? – Preguntó Naruto algo desinteresado.
—Falta la chica idol, Ino la invitó a ella y a su amiga, oh y Shikamaru, Chouji y Shino – Respondió Sakura, sin dejar de mirar a Sasuke ni un segundo.
—¿Y a mí no me nombras pelo de chicle? – Se escuchó una voz femenina a espaldas de todos. Los chicos se voltearon y pudieron observar a la recién llegada, Karin, quien vestía con una blusa cómoda de mangas cortas y un jeans desgastado de color negro.
—Pero si eres tú, no pensé que venías, siempre has sido una antisocial – Habló Sasuke con indiferencia, logrando molestar a la pelirroja, quien le dio un pequeño golpe en el hombro, sonriendo forzadamente.
—¿Pero qué cosas dices Sasuke? Me vas a hacer molestar – Todos reían ante la escena, típica de dos amigos como ellos, porque era así, la única amistad del sexo femenino que tenía Sasuke era Karin, muy a pesar de todas sus fans. Era bien sabido lo que la pelirroja sentía hacia el Uchiha, pero lo de ellos no había pasado de la relación de amigos que llevaban.
—Bueno… - Naruto desvió la mirada y soltó un suspiro ¿Así que Hinata venía? Bueno, al menos podrían hablar un poco sobre lo que sucedería en dos días, ya que al fin el domingo sería la entrevista con la mánager de la ojiperla y estaba algo nervioso por eso —. Chicos, mientras tanto nos vamos yendo ¿Les parece? Los demás seguro saben donde buscarnos.
—Sí, es lo mejor – Opinó Ino, estando de acuerdo con su primo, a quien guiñó un ojo en forma de complicidad, señalando a su amiga rosada sin que ésta se diera cuenta y provocando un leve sonrojo en el joven de ojos azules.
Todos comenzaron a caminar hacia el lugar en donde celebrarían esta noche el término de la semana escolar, beberían y bailarían hasta ya no poder más, o al menos lo harían los más desatados, porque siempre había quien se quedaba sentado toda la noche sin hacer nada.
El sonido de un teléfono móvil se escuchó y fue Gaara quien respondió, algo fastidiado.
—Te dije que no te quería ver ahí, oh vamos no soy un niño – Refunfuñaba molesto al teléfono. Tanto Naruto como Sasuke supieron al instante que se trataba de su hermana mayor, quien más parecía su madre —. De acuerdo, es en el karaoke que está cerca del centro comercial. No, no volveré hasta muy tarde así que no me esperes, que no, te lo advierto, no vengas a buscarme – Y sin más el pelirrojo cortó la comunicación.
—Temari-san se preocupa demasiado ¿No crees?
—Así es Naruto, ella cree que por ser la mayor tiene el derecho de ser como mi madre, pero para mí no es así – Gaara desvió la mirada y no volvió a hablar durante todo el camino, mientras que Naruto recordaba vagamente algunas cosas sobre su propia madre, a quien también había perdido trágicamente.
A veces no entendía a su amigo, al menos él tenía a alguien que se preocupaba por su bienestar, pero Naruto… ¿A quien tenía Naruto? Su padre no le hacía el menor caso, sólo se la pasaba trabajando y cuando le hablaba era para regañarlo. Podía decir que contaba con su padrino Jiraiya, pero eso no era lo mismo.
—Madre… te extraño, aunque sé que estás feliz aún no puedo dejar de pensarte… - Naruto soltó un suspiro y continuó el camino junto a sus amigos.
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—Oh… - Exclamó sorprendida Matsuri cuando tanto ella como Hinata llegaron al lugar de reunión con sus amigos. Era una especie de disco, pero que además contaba con bar y karaoke para la entretención, así como conciertos en vivo.
—Tampoco había venido a un lugar así, estoy algo sorprendida – Dijo Hinata, bajando los lentes oscuros que cubrían sus claros ojos perla.
Las dos estaban paradas frente a esa construcción, observándola fijamente. La Hyûga llevaba el cabello tomado en una coleta baja, que caía sobre su hombro derecho, mientras que usaba un bonito vestido color aguamarina, que le llegaba justo a las rodillas y tenía una graciosa caía en A desde la cintura. Encima llevaba una chaquetilla blanca y usaba sandalias de color negro. La verdad es que no era fácil reconocerla, cuando no usaba su ropa llamativa y ocultaba sus ojos claros, podía verse como cualquier otra joven normal.
Matsuri mientras tanto llevaba puesto un vestido de tirantes color vino, el cual iba algo ceñido al cuerpo, especialmente en la cintura y las caderas, pero desde ese punto caía suelto hasta más arriba de las rodillas. También llevaba unas calzas negras, cubriendo sus piernas hasta la pantorrilla. Un pequeño lazo cruzaba justo debajo de su busto y además llevaba botines de color negro. Su cabello iba suelto, igual que siempre, aunque de cierta forma se veía distinta.
—Bueno, será mejor entrar – Hinata tomó la mano de su amiga y la jaló hacia el interior del local. Ambas estaban un poco nerviosas, ninguna solía asistir a ese tipo de lugares, aunque se sintieron mejor al ver a sus compañeros de escuela.
—Vamos ahí, Hinata-chan – Le dijo Matsuri, alzando su mano para saludar a Ino y Sakura, quienes agitaban sus manos a modo de saludo para hacerse notar.
Las dos jóvenes llegaron frente a sus compañeros de clases, llamando sobre todo la atención masculina, podría decirse que eran una especie de rareza entre todas esas chicas. Naruto no podía despegar su vista de aquella chica, Hinata lucía verdaderamente hermosa, más de lo normal, pero él no era el único que la miraba.
A pesar de estar abrazando a su novia, los ojos de Kiba sólo podían verla a ella, a la idol que robaba ahora todas las miradas de los presentes en ese lugar. Tal vez más de alguno la había reconocido, pero viéndola tan acompañada no se atreverían a acercarse.
—Gracias por habernos invitado Ino-san, Sakura-san – Les dijo Hinata, sonriéndole cálidamente a las dos chicas, que respondieron con otra sonrisa.
En ese momento la castaña se sintió observada, desvió unos centímetros la mirada hacia su costado y pudo notar los ojos fijos de esa persona que le hacía suspirar sobre sí misma. Se sintió avergonzada entonces, así que simplemente miró hacia otro lugar, tratando de ignorar la presencia de Gaara.
—Aún hace eso… ¿Por qué ella me evita? No me gusta que lo haga – Pensó el pelirrojo, también desviando la mirada luego de unos segundos, sin comprender por qué se sentía necesitado de la atención de esa tímida joven, que por lo demás lucía preciosa esa noche.
Las recién llegadas se sentaron junto al grupo, mientras que se oía como un tipo hablaba un par de cosas en el escenario, hasta que de pronto unos chicos salieron a cantar, pues acababa de comenzar el karaoke.
—Que problemático, cantan peor que mi madre – Dijo cierto pelinegro, llegando al grupo junto con los demás faltantes. Se sentó al lado de Ino y Kiba, mientras éstos veían la patética presentación.
—La verdad es que me duelen un poco los oídos, pero hay que soportarlo supongo – Habló Kiba sonriendo, abrazando un poco más fuerte a su novia, quien sólo correspondió el gesto —. Deberían sacar a uno de los chicos, lo harían mejor.
—A mí me parece divertido – Opinó Hinata, soltando una sonrisa al ver la escena de esos chicos dando su mejor esfuerzo, aunque sonaban horrible, lo importante para ella era tener las ganas y la energía para plantarse frente a tanta gente.
—Lo dice una persona que ha estado en miles de escenarios ¿No? – Naruto la miró algo serio, provocando que el ceño de la chica se frunciera —. ¿Por qué no lo intentas?
—Podría hacerlo, pero ya todos me han oído cantar antes ¿Por qué no lo intentas tú? – De pronto el ambiente se sentía tenso, esos dos se miraban y se hablaban con mucha familiaridad, tanto que algunos estaban un tanto sorprendidos por eso.
—Sabes que yo no soy cantante – Respondió Naruto desviando la mirada. Nunca se había tenido fe en ese aspecto, para él lo fundamental era tocar la guitarra y según su propia perspectiva, no tenía una buena voz.
—Oh, pues yo más bien creo que tienes miedo.
Bien, eso había sido un desafío y Naruto no dejaría que nadie le pasara por encima sin hacer algo, si esa Hinata quería, guerra, guerra iba a tener.
—Está bien, cantaré, pero tú lo harás conmigo, claro si te atreves – Dijo con una sonrisa arrogante. Los demás se sentían completamente ignorados, no entendían en qué momento ese par se había olvidado de su existencia y sólo se habían concentrado en sí mismos.
Como respuesta, Hinata se puso de pie decidida y caminó hacia el escenario, tomando en sus manos el micrófono apenas el chico dejó de cantar. Ahora sí que fue reconocida por sus fans, ya que había muchos en el lugar, pero nadie se había atrevido a acercarse al darse cuenta de que su dulce expresión ahora era bastante diferente.
—Mira eso, es Hinata-chan – Murmuraban algunos de los asistentes, pero Hinata ignoraba eso, sólo quería demostrar a Naruto que no le asustaba para nada. Miró al sujeto que se encargaba de lanzar las pistas y mostró cinco dedos, haciendo alusión a que quería el tema número cinco.
El sujeto asintió con la cabeza y, tan pronto como la música comenzó, Hinata mostró su hermosa voz.
Na na na na, si
Eres la música en mí
.
Son las palabras "Había una vez"
Las que hacen que tú escuches
Absolutamente todos le voltearon a ver, mientras ella cerraba sus ojos y una vez más, como tantas veces, dejaba que su instinto le guiara.
Naruto se acercó al escenario, prácticamente arrancando el micrófono de las manos del otro muchacho que lo sostenía, mientras miraba a la ojiperla aún seriamente.
Al soñar puedes encontrar
Un buen momento o final de cuento
El rubio subió al escenario, acercando el micrófono a sus labios, posando sus ojos azules sobre la única figura a su lado.
Y comenzó a cantar junto a ella…
Eres la canción
Y la orquestación
Que en mi cabeza
Vueltas da
Hinata se quedó sorprendida por unos segundos, cuando le desafió a cantar jamás se esperó que él lo hiciera tan bien. Naruto no sólo tocaba la guitarra, él también sabía cantar y podía hacer que su voz y la de Hinata sonaran perfectamente en armonía, tanto que los oyentes estaban fascinados con el improvisado dúo.
La voz se oyó (voz se oyó)
Y el ruido no
Y el tema listo esta
Mmm. me llevas tú
Hinata lo miró, sonriendo, cosa que al principio lo desconcertó, pero luego entendió que ella trataba de desafiarlo de nuevo, quería ver si era capaz de seguir su ritmo en el escenario.
La voz de la Hyûga era impecable, lo demostraba cada vez que cantaba ella sola.
Al ritmo de la canción
Siento la conexión
Pero Naruto tampoco se quedaba atrás. La miraba a los ojos y la seguía cuando ella daba vueltas por el escenario como una niña, mostrando esa cálida sonrisa.
Oh, eres la música en mí
Si se siente bien y también se ve
Y nos trajo aquí por que
Porque eres la música en mí
.
Na na na na
Oh
Na na na na
Yeh, Yeh, Yeh
Na na na na
Eres la música en mí
Ahora ella no parecía fingir; le gustaba cantar con Naruto, simplemente sus voces combinadas le llegaban al alma y la llenaban de deseos de seguir interpretando aquella canción, sin dejar de observar la profundidad de esos ojos azules que parecían tan brillantes en ese momento, como si esto que estaba pasando fuese algo mágico.
Naruto jamás lo había dicho a nadie, pero le gustaba cantar, cuando estaba a solas y tocaba la guitarra, cantaba también, a pesar de saber que no tenía la mejor voz del mundo, sin embargo hacerlo ahora con Hinata era totalmente distinto.
Tal y como decía esa letra, había una extraña conexión en ese momento, algo que más tarde les uniría aún más.
Continuara…
Avance:
Los chicos disfrutan de una noche de fiesta, en donde muchas cosas pueden suceder. Temari irrumpe en el lugar para encontrar a su hermano menor, pero tiene un "cálido" recibimiento por parte de otra persona. El domingo finalmente ha llegado y es hora de que los chicos se presenten ante Kurenai, aún sin haber recibido una respuesta de Sai de si formará o no parte del grupo. En el estudio, ocurre otro acercamiento entre Hinata y Naruto, en donde pueden hablar más abiertamente de sus vidas, mientras el serio y frío Gaara no entiende por qué no puede ser igual con cierta castaña.
Próximo capítulo: Cuando estoy frente a ti.
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¡Espero que les haya gustado!
Bien, creo que me despido por ahora, perdón por dejar a algunas parejas de lado en este capi, pero quería centrarme en ciertas cosas, aunque en el próximo habrá mucho más de todo ^^
Bueno, nos leemos posiblemente mañana en mi otro fic ¿Ok?
¡Bye!
