CAPÍTULO IV

Era la tercera noche que pasaban juntos, se encontraban uno al lado del otro en la cama de Kamus. Sus cuerpos sudorosos y la respiración agitada eran fruto de los momentos de pasión recientemente vividos. Tenían las piernas entrelazadas, Jabu apoyaba la cabeza sobre el pecho del aguador y jugaba con sus pezones mientras que él estaba rodeado por unos fuertes y protectores brazos.
Aún no habían comentado entre ellos la situación en que se encontraban, realmente no sabían cuál era dicha situación ni como llamarla. No cruzaron palabra alguna sobre el tema pero cada uno reflexionaba bastante ante lo ocurrido. Ninguno de los dos era hombre de mantener relaciones simplemente sexuales pero el orgullo impregnaba el ambiente y por ello ni uno ni otro se decidía a dar el primer paso.
Jabu tuvo un escalofrío y Kamus sonrió; en los últimos días era habitual verlo realizar aquel gesto que anteriormente parecía vetado para él. Besó los cabellos del unicornio mientras lo apretaba un poco más contra su cálido cuerpo y lo cubría con las sábanas.

-Ummmm.....gracias, a qué debo el honor de recibir las atenciones del más bello caballero del Santuario? Acaso está contento por algo? –Sonrió con picardía sabiendo muy bien a qué se debía el buen humor de Kamus.-

-Es que no puedo ser amable con un mocoso deslenguado como tú? Si lo prefieres te tiro de la cama y dejo que te mueras de frío....-En contraposición a sus palabras frotaba suavemente los brazos de Jabu para evitar que se enfriase.-

-Sabes que serías incapaz de hacerlo – Se puso sobre Kamus con las manos cruzadas en su pecho y apoyando la barbilla en ellas mientras lo miraba fijamente –

-Y qué da tanta seguridad a tus palabras?

-Saber lo mucho que gozas con mis caricias....sé que te estás convirtiendo en adicto a ellas – sonrió y le dio un beso en la nariz –

Kamus lo miraba atónito- Maldito unicornio engreído! – lo miró con picardía – No era precisamente yo el que pedía anoche que no parase.......

-Pues no, era yo porque resulta que me encantan esas cositas que me
haces....- observó divertido cómo el aguador levantaba una ceja al darse
cuenta de que no le incomodaba lo más mínimo hablar sobre sexo. Se
acercó al oído para susurrarle – Ahora entiendo que te llamen maestro
de los hielos....las cosas que haces con ese elemento son dignas de
alabanzas....

-............- Estaba totalmente sonrojado, las palabras de Jabu unidas a su
cercanía y el cálido aliento en su cuello lo desarmaban por completo-
Pero es que no tienes ni pizca de vergüenza?

-Vergüenza? Quién es esa señora?

Rieron al unísono mientras se hacían cosquillas el uno al otro rodando sobre la cama hasta que Kamus quedó sobre el unicornio. Retiró el cabello que le caía sobre los ojos y lo besó suavemente en los labios. De pronto se puso tremendamente serio.

-Jabu yo....me gustaría preguntarte algo y que me respondieras lo más sinceramente posible.

-Tú dirás.....- Se temía la pregunta que escucharía de un momento a otro pues aún no tenía una respuesta clara....al menos en su mente no la tenía.-

-Qué somos?

-Pues dos hombres.....por supuesto yo soy mucho más guapo pero....

Kamus lo interrumpió con un beso, hacía poco había descubierto que aquella era la única forma de hacerle callar, la verdad es que el remedio a su verborrea le agradaba bastante....

-No bromeo pequeño....llevamos tres días acostándonos juntos y aún no tengo claro a qué estamos jugando.

-Pues yo no tengo mucha más idea que tú sobre lo que está sucediendo.....por qué no haces de una vez la pregunta que realmente deseas?

-Está bien - Desvió la mirada una fracción de segundo – Qué......sientes por mí?..........

-.........- Silencio, Jabu tenía que elegir con cuidado sus palabras pues quizás éstas forjarían el camino a seguir en adelante.-

-No respondes? Es que no sientes nada? Al menos debo provocarte repulsión, indiferencia....algo! – Cada vez estaba más agitado –

-Ni mucho menos me eres indiferente.......-acarició su mejilla- lo que ocurre es que no sé qué contestar.....solo que me siento muy a gusto entre tus brazos, que me haces reír, que....que me gusta estar contigo pero no puedo darle nombre a lo que siento, tú puedes?

-Creo que no....aunque eres la primera persona que me hace sonreír desde hace más de un año. Desde que llegaste a esta casa no he vuelto a sufrir pesadillas....-lo miró con ironía- desde que llegaste mi única pesadilla es un unicornio impertinente y maleducado....

-Kamus! –fingió estar ofendido pero en realidad le gustaba seguir manteniendo aquellas riñas verbales- jajajaja.

-No....es en serio, por una razón que se me escapa tú eres como un bálsamo para mis heridas y por eso te doy las gracias.

Jabu sabía a lo que se refería....había tardado más de lo que él creía en dejar de tener esas pesadillas y más de una noche lo oyó hablar en sueños.....hasta que de pronto cesaron. Quiso preguntarle algo más pues aunque entendió varias cosas importantes e imaginaba la causa de sus remordimientos le gustaría oírlo de labios del propio Kamus. Ya llegaría el día en que le preguntaría pero no fastidiaría aquel momento con preguntas tontas....aún no.

-No hago nada más que darte la lata y sacarte de tus casillas, créeme que lo hago con gusto –lo rodeó con sus brazos mientras reía para hacer que Kamus reposara la cabeza sobre su pecho. El aguador no se resistió sino que cedió encantado a sus relajantes caricias- Sabes que me fascinan tus cabellos? Parecen hechos de puro fuego.....-Enredó los dedos en ellos jugando con varios mechones- Eres un cubito muy cálido...eres....mi Témpano de fuego.....

- Témpano de fuego.....suena bien, me gusta - Sonrió una vez más antes de dejarse caer en los brazos de Morfeo conducido por las caricias de un bello unicornio-

Un mes más tarde aún seguían en la casa de la playa. Llevaban casi dos meses viviendo juntos y la convivencia era cada vez más placentera para ambos. Una vez recuperado el tobillo de Kamus, adoptaron la costumbre de salir a entrenar juntos. Las habilidades del unicornio y sus cosmos sufrieron un importante aumento bajo las enseñanzas de Kamus; su mejoría era notable y hubiese sido mucho mayor si cada vez que se rozaban no sucumbiesen al deseo sobre la arena de la playa acunados por el mar. En resumen, eran felices.

No volvieron a hablar sobre su situación desde aquella noche, no necesitaban darle nombre a lo que sentían, cuando fuese el momento las palabras saldrían por sí solas expresando así lo que sus corazones sabían y sus mentes callaban.

Una mañana cualquiera el sonido del teléfono perturbó el sueño de los amantes. Fue Kamus quien descolgó sosteniendo el teléfono con una mano mientras la otra rodeaba la cintura del unicornio.

-Sí? Dígame.....Milo! qué quieres....?

Una punzada de celos se incrustó en el pecho de Jabu, punzada que se acrecentó cuando Kamus se separó de él para darle la espalda al sentarse en el filo de la cama.

-Vernos? Claro....yo también te extraño.....deseo conversar contigo como antes....

Aquello fue demasiado para él. Como casi todos los caballeros de la orden, estaba al tanto de la larga relación que aquellos dos caballeros mantenían pero él tenía entendido que aquello ya estaba terminado.... Se vistió rápidamente sin hacer ruido y bajó a la cocina. Abría y cerraba los armarios con brusquedad, buscando lo necesario para preparar uno de sus desayunos que tanto le gustaban al aguador. Los celos y las dudas le carcomían por dentro.

Será posible! Vale que no somos nada....vale que quizás solo nos une el sexo.....vale que no me crea digno de compartir con él algo más que su cama.....pero lo que no pienso permitir es que me trate como a un objeto de decoración cuando llame su querido Milín......no, no estoy dispuesto a.....

Dio un ultimo portazo antes de sentir unos brazos rodeándole la cintura y la cabeza de Kamus apoyada sobre su hombro para besarle el cuello de la forma tan deliciosa en que tan solo él sabía besar.

-El mocoso se ha despertado malhumorado?

-No me llames así, no me gusta...y....déjame tranquilo! –Se zafó del abrazo y siguió preparando el desayuno dejando a Kamus algo más que confuso-

-Jabu...qué te ocurre?

-Nada! Solo que ya me cansé de que me llames así –se movía de un lado a otro de la cocina en forma descontrolada y dando portazos cada vez que tenía que coger algo- Tengo sentimientos, sabes? El que no seamos pareja no te da derecho a hacerme a un lado cuando tu adorado escorpión te llama...no soy un objeto....yo....

Las palabras salían de su boca sin pensarlas y a Kamus le dio un vuelco el corazón. Aquella actitud no era normal, por qué estaba tan enojado el unicornio con él? Nada de aquello tenía sentido a menos que.....

-Jabu! Lo que a ti te pasa es que estás muerto de celos.....

En ese momento estaba a punto de dar un nuevo portazo pera las palabras de Kamus lo dejaron petrificado. Cerró la puerta de la alacena muy despacio para volverse con una lentitud aún mayor hacia el aguador.

Qué....qué has dicho? –Kamus estaba apoyado en la pared y lo miraba realmente divertido-

-He dicho que estás celoso.....no hay otra explicación para un comportamiento tan irracional como el que estás teniendo.

Estaba rojo de ira y vergüenza a partes iguales. Cómo se atrevía a decir algo así! Fue hacia él para responderle un par de cosas pero tuvo que tomar asiento al darse cuenta de que era totalmente cierto.

- Celos!...estoy muerto de celos por una simple llamada telefónica....cómo he podido estar tan ciego? - Cada vez estaba más y más pálido, la totalidad de sus sentimientos hacia Kamus eran descubiertos por su mente como una pesada losa. Unas manos le hicieron reaccionar.

-Jabu....Jabu....te encuentras bien? Qué te ocurre?

Kamus estaba arrodillado a su lado y tomaba las manos del unicornio entre las suyas. Sus ojos expresaban verdadera preocupación, su tono era expectante, temeroso de que algo le pudiese ocurrir a SU pequeño pues desde hacía tiempo se dirigía así a él en sus pensamientos. Hacía relativamente poco que el aguador reconoció sus sentimientos hacia Jabu pero nunca lo expresó en voz alta por miedo al rechazo, a perder lo único bueno que había en su nueva vida. Su mirada se encontró con la del unicornio.

-Kamus.....acabo de darme cuenta de algo.....

- Será posible que él... Me vas a decir de qué se trata? Tengo muchas habilidades pero entre ellas no se encuentra el arte de la adivinación.

-Pues que yo...yo....-Sentía las manos frías y sudorosas como el resto del cuerpo, el temor al rechazo era intenso pero, el de perderlo por ser un cobarde y no decirle lo que sentía, lo era aún más- Acabo de darme cuenta de que.....te amo......

Jabu miró al suelo incapaz de sostener durante más tiempo la mirada del aguador. Se sentía como un completo idiota, cómo iba a aspirar a su amor siendo un simple caballero de bronce...tan solo un mocoso deslenguado como él mismo lo llamaba.....?
Unos dedos sujetaron su barbilla obligándolo a levantar la mirada para encontrar la sonrisa de Kamus que poco a poco se inclinaba hasta rozar sus labios en un suave beso. Jabu estaba realmente confundido, qué significaba aquello?......Entonces ocurrió.

-Pequeño......yo también te amo.....

Todo le parecía tan irreal que pensó que Kamus le estaba gastando una broma cruel pero su mirada le decía lo contrario.

-Repítelo........

-El qué? –Se hizo el despistado- No sé a qué te refieres....

-Dime de nuevo que me amas......no, no es posible....alguien como tú no podría amarme.......

-Y por qué no? –Volvió a besarlo mientras le hacía ponerse en pie para refugiarlo entre sus brazos- Te amo.....

-Kamus.....quiero que esta noche me hagas el amor.......

-Ningún problema.....es lo que llevamos haciendo desde hace tiempo.

-No, me refiero a amarnos de verdad, que me poseas por completo.....esta noche será diferente porque ahora al fin entiendo a mi corazón.

No hicieron falta más palabras pues al fin podían expresar con sus cuerpos lo que largamente reprimieron de forma inconsciente. Su unión fue pura y completa, los besos apasionados, las caricias delicadas. Se movían a un mismo ritmo que estaba marcado por sus corazones, anhelaban el cuerpo del otro como si de ello dependiese su vida. Se impregnaron en sus esencias para terminar por dormir abrazados, disfrutando la calidez de sus cuerpos tras su unión.
Jabu despertó en mitad de la noche al notar los movimientos angustiados de su amado pelirrojo. Pensó que las pesadillas habían vuelto a atormentarlo e intentó refugiarlo en sus brazos para despertarlo. Kamus sudaba copiosamente y balbuceaba unas palabras incomprensibles para el unicornio has que al fin las entendió.

-Milo......no te vayas.....no me dejes......

Se sintió morir, por qué le engañó de aquella forma? Si aún amaba al escorpión por qué le mintió tan vilmente? Él hubiese estado dispuesto a seguir siendo su amante por siempre, no hacía falta aquello...... Kamus se despertó sobresaltado entre los brazos de su pequeño y le sonrió.

-Lo siento...te he despertado.....

-No importa amor....vuelve a dormir.

Se apretujó un poco más en el pecho de Jabu y quedó envuelto en un placentero sueño mientras el unicornio jugaba con sus cabellos. Pasó un dedo delineando los definidos rasgos de su rostro, tan delicados, tan fuertes....Kamus estaba lleno de contradicciones pero eso lo hacía amarlo aún más. Estaba realmente asustado, no sabía a qué atenerse con aquel hechicero que lo tenía totalmente embrujado. Si se quedaba junto a él pasaría los mejores momentos de su vida pero al mismo tiempo sería la persona más desgraciada al saber que su amor no era correspondido. Debía tomar una decisión muy difícil, nunca fue un cobarde pero ahora, por primera vez en su vida, huiría del dolor.
Kamus se removió nuevamente inquieto entre sus brazos, lo acunó con amor mientras besaba sus labios.

-Ya.....duerme amor......duerme....yo velo tus sueños.....

Se estiró entre las sábanas mientras apretaba la almohada para oler el perfume de su unicornio, una sonrisa surcaba su rostro de lado a lado. No durmió mucho debido a las pesadillas pero una vez los brazos de Jabu lo rodearon protegiéndolo de todo mal se durmió tranquilamente. Jabu.....su pequeño.....debía hablar con él lo antes posible, si escuchaba retazos de sus sueños podía llevarse una impresión equivocada. Sabía que muchas noches llamaba a Milo a voces y le pedía que volviese junto a él pero soñaba con el pasado.....soñaba con el momento en que se presentó ante él con el sapuri de hades, como un traidor. Fue entonces cuando Milo le dio la espalda y no lo culpaba pero cuando cerraba los ojos se sumergía en una espesa oscuridad y veía al escorpión delante suya; por más que corriese nunca lograba alcanzarlo, por más que le pedía que volviese a su lado nunca lo alcanzaba........hasta la noche anterior.
Cuando lo despertó de su sueño y al fin durmió tranquilo alcanzó a Milo en su sueño. Ya no tenía necesidad de correr tras él pues sus pasos lo conducían por otro camino.....a otra persona, así que se había despedido de él dispuesto a comenzar una nueva vida al lado de su irritante caballito cornudo.

Pasó una mano por el lado de la cama de Jabu y la encontró demasiado fría, hacía mucho que el unicornio se levantó. Se vistió con esmero y arregló sus cabellos tal y como a Jabu le gustaba. Bajó las escaleras silbando una canción y feliz al recordar los momentos de pasión que compartieron la noche anterior. Fue en su busca a la cocina pues siempre lo encontraba allí preparándole un sabroso desayuno pero ni rastro de él. Recorrió toda la casa en su busca pero no lo encontraba, pensó que quizás se hubiese ido a entrenar por su cuenta pero desechó la idea de inmediato, Jabu no se iría sin él.
Una angustia sorda hizo presa en él, algo andaba mal y no sabía qué era, subió las escaleras de tres en tres hasta llegar al cuarto del unicornio. Nunca lo usaba pues pasaban la mayor parte del tiempo en el cuarto del aguador pero en él tenía todas sus cosas. Abrió la puerta con temor y se encontró lo que más temía.......nada.
Se le cayó el alma al suelo, no podía creerlo y sin embargo......en la mesita de al lado de la ventana observó un pequeño sobre junto a una rosa negra igual a la que Jabu le obsequiaba cada mañana después de hacer el amor. Con paso inseguro se acercó hasta ella y cogiendo el sobre con dedos temblorosos lo abrió.

Me voy para no volver, lo siento, se feliz con Milo.

Se desplomó sobre una silla cercana mientras dejaba caer la nota al suelo. Era imposible, seguía soñando y al despertar se encontraría entre los brazos de su amor.....amado, protegido....Pero no, estaba más que despierto y la realidad lo golpeó con crudeza, él se había ido...no volvería.....lo había dejado solo....de nuevo.

Una solitaria lágrima caía por el rostro del caballero de acuario, uno de los antaño luchadores más mortales que tenía el santuario y que ahora tan solo era un hombre con el corazón destrozado.