La serie The Loud House, es producida por Nickelodeon, y fue creada por Chris Savino.

Cap. 03: La revelación de un héroe. Parte III

Un tiempo después de la clase de gimnasia, en la cafetería...

Clyde, Liam, Rusty, y Zach, estaban sentados en la misma mesa, esperando a que Lincoln apareciera. A pesar de que lo abandonaron, los chicos no tenían malas intenciones con eso. Puesto que solo querían comer pizza, además lo iban a compensar, de hecho ya lo hicieron; En una bandeja que estaba en el centro de la mesa, se encontraba una bandeja de la cafetería, con dos rebanadas de pizza, que estaban destinadas a su amigo.

También el que Lincoln pase tiempo con algunos de los chicos atléticos, que a la vez eran parte de los populares no sería malo para él.

La hora del almuerzo ya estaba terminando, por lo que había pocos estudiantes ahí. Además la mayoría solo seguían ahí para hablar con sus amigos, otros solo buscaban sacar el máximo provecho al receso para el almuerzo haciendo su tarea, leyendo algún libro o simplemente jugando algún juego.

Rusty y Zach, parecían estar jugando un juego online, en sus consolas portátiles. Liam, por su lado leía el último comic de Ace Savy. Y al final Clyde, mantenía su mirada en la entrada de la cafetería, en espera de que Lincoln apareciera.

— ¡Ahí esta! —Grita, tomando la atención de sus compañeros de mesa, quienes de inmediato, miran a la entrada de la cafetería, para ver a Lincoln acompañado todavía de Blakeney, Jameson, y Vega. — ¡Lincoln! —Comienza a gritar el niño de lentes, para llamar la atención de su hermano de otra familia.

El resto de los chicos también lo comienzan a llamar, para hacer que se centrara en ellos. Y una vez que consiguen su atención, Lincoln esta por devolverles el saludo, pero es interrumpido por Percy, quien toma su atención, y lo comienza a llevar tomándolo de su brazo. La actitud del rubio parecía ser apoyada por sus amigos, ya que Jameson, lo empuja desde atrás, mientras Vega iba al frente, dirigiendo el camino.

— ¿Ah? —Exclama Liam, mientras él y sus amigos ven como se aleja Lincoln. — ¿Qué pasa? ¿No va a comer con nosotros? —Pregunta triste mientras regresa su rostro a sus amigos.

—Creo que no. —Responde Rusty, mostrándose molesto. —Quizás ahora está demasiado ocupado con sus nuevos amigos —dice molesto por lo que parece ser la traición de su amigo peliblanco.

A lo que le responde Zach con un tono de duda en voz;

—Vamos, no creo que Lincoln haga eso —defiende Zach a su amigo, pero es incapaz de retener sus dudas dentro de él — ¿O si...?

Ante la incertidumbre de que hayan sido reemplazados, el mejor amigo de Lincoln sale a su defensa.

—Vamos chicos —Comienza a hablar Clyde —. ¿En serio creen que Lincoln nos abandonaría por ellos?

Ante esta revelación los chicos se sienten más tranquilos, al pensar que si se trataba de Lincoln, él nunca los reemplazaría. Es decir han estado juntos desde el pre-escolar.

—Pero... —Comienza a decir Zach quien aún se veía dudoso. — ¿Por qué no vino con nosotros?

Con solo esas palabras, los tres chicos pelirrojos se comenzaron a desanimar otra vez.

— ¡Por favor amigos! —Volvió a hablar Clyde, en defensa de Lincoln —Es seguro que Lincoln tuvo un buen motivo para irse con ellos. —Dice seguro de sus palabras.

Por desgracia, sus compañeros aún seguían sin estar seguros, y de inmediato le dicen sus dudas para que las responda.

—Y según tú, ¿cuál fue ese motivo? —Le pregunta Rusty, quien parecía ser él que más dudaba de la amistad del peliblanco.

—Bueno... —Comienza a hablar, con un tono de voz que revelaba su nerviosismo. Clyde nunca espero que usaran sus palabras en su contra. —Quizás ellos quieran saber si hace algún entrenamiento especial, o a lo mejor quieren saber más de él, o también le pidieron algo, saben cómo es Lincoln cuando le piden algo, no le gusta decepcionar a nadie.

Ante la explicación del niño con gafas, a los chicos se les viene a la mente la personalidad de Lincoln; Esa personalidad que lo hace meterse en los asuntos de quienes conoce para ayudarlos, la misma que hace todo lo posible por ayudar a quien lo necesite, quiera su ayuda o no, la que lo hace meterse en aprietos, con tal de no decepcionar a nadie.

Mientras los chicos rememoran algunas de las accidentadas aventuras que tuvo Lincoln, que pudo haber evitado, pero no lo hizo. Alguien quien había escuchado parte de la conversación de los chicos. Se acerca a ellos en sigilo, para que no lo notasen. Y una vez que está cerca de la mesa les dirige la palabra.

—O a lo mejor, los chicos se sintieron mal por retenerme por tanto tiempo, por lo que me llevaron rápido a la fila, y me compraron el almuerzo. —Dice el chico mientras pone su bandeja en la mesa y se sienta en una silla.

Los chicos al oír la inconfundible voz de su amigo, voltean alcanzando a ver como Lincoln se acomoda en su asiento.

— ¡Lincoln! —Gritan los chicos al ver a su amigo.

—Pensamos que ibas a comer con los otros chicos —dice Liam, quien al igual que el resto se sorprende de ver a su amigo.

—Si. —Pronuncia Zach, ahora viéndose alegre de que su amigo haya vuelto.

—Solo para que sepas yo nunca dude de ti. —Le responde Rusty, con confianza en sus palabras. Solo para ser reprochado con la mirada por sus amigos, incluso Lincoln quien lo había escuchado, lo miraba con un poco de indiferencia. Al ver cómo era visto por sus amigos termina por confesar algo de la verdad: —Bueno, quizás solo un poco...

Mientras los chicos miraban molesto a Rusty, Lincoln suelta un suspiro cansado.

—Está bien —habla con voz cansada y deprimida —. No estoy molesto por eso. Es solo que los chicos me hicieron hacer ejercicio, hasta el cansancio. —dice revelando el motivo por el que se veía tan cansado —. Y lo peor de todo es que a pesar de que Jameson y los demás me ayudaron, a adelantarme en la fila, ya se había acabado la pizza. —Esto último lo dice deprimiéndose más, dando a entender que eso era lo peor de todo.

Al mencionar eso último, los chicos miran la bandeja de Lincoln para encontrarse, con una de las peores comidas que ofrecía la cafetería: Vitel Tone.

Este plato consiste en finas fetas de carne, que son cocinadas en agua, y son servidas en una salsa hecha a base crema de leche, y especias. Este plato de hecho no es malo, incluso si es cocinado por un principiante se puede obtener un plato delicioso, de carne suave con una deliciosa salsa, y además es considerado un plato gourmet.

Por desgracia las cocineras de la cafetería se les ha instruido a preparar las comidas de la misma forma siempre, lo que era peor es que en vez de usar ingredientes decentes, usaban carne vieja, que una vez cocinada era tan difícil de masticar como si uno intentara morder caucho. Y la crema no era mejor, ya que era tan vieja que después de prepararla, en vez de quedar una salsa de crema, lo que quedaba era un queso derretido, y que a pesar de que no le ponían especias, su olor le recordaba a Lincoln los pies de la tía Ruth.

—No te comerás eso, ¿o sí? —Pregunta Liam mientras ve con asco el plato del peliblanco.

—Era esto o el estofado de pescado. Y ya saben que le paso al último que lo probo. —Dice remembrando, aquel asqueroso día.

—Buen punto —le contesta Clyde quien toma la bandeja en el centro de la mesa, y la desliza hacia Lincoln —. Pero nosotros ya esperábamos que se acabara la pizza para cuando llegaras, por lo que te apartamos un par de porciones para ti.

Una vez dicho eso, Lincoln mira a la bandeja que su amigo deslizo, para enfocarse en las dos porciones de pizza, destinadas a él.

—Chicos... —Dice el peliblanco emocionado y con lágrimas saliendo de sus ojos. —No sé qué decir —les contesta a sus amigos, mientras se limpia una lagrima —. Excepto; ¡Buen provecho! —Concluye mientras agarra una de las porciones, para acercarla a su boca, y así darle un mordisco.

En lo que quedo del receso para el almuerzo el grupo de amigos charlaba, jugaba, y leían comics, tranquilamente. Sin embargo en ninguno de los amigos de Lincoln notaron que una vez que él termino con las dos rebanadas de pizza, siguió con la porción de Vitel Tone. Nadie noto siquiera que el asqueroso plato desapareció de la bandeja, ya que todos estaban absortos en su momento de comics, y juegos.

Una vez que termino el receso, las clases continuaron con relativa normalidad. Lo único que destacaba era que el sueño de Lincoln volvía por momentos, por lo que él peleaba contra el deseo de dormir, para no hacer enojar más a la maestra Johnson. Por suerte el sueño se le pasaba en unos minutos, y no volvía hasta media hora después.


Al terminar las clases Lincoln seguía sintiendo sueño, por lo que decidió que una vez en casa tomaría una buena siesta. O al menos ese era el plan. Por lo visto Rusty tenía razón y había uno que otro entrenador presente en el examen que les hizo el entrenador Pacowski. Entre ellos la entrenadora del equipo de beisbol, de la escuela secundaria, que a su vez era también la entrenadora del equipo de softball, mismo en el que estaba Lynn.

Según parece la entrenadora se lo dijo a Lynn, y al ver el potencial que tenía su hermanito, no perdió ni un segundo en comenzar a perseguirlo para entrenarlo. Por lo que en vez de una tranquila siesta, Lincoln tuvo que correr para no tener que entrenar con Lynn. La verdad es que el peliblanco ya había sufrido más allá de su dosis normal de ejercicio, con Blakeney, Jameson, y Vega, quienes lo hicieron ejercitarse como nunca en su vida. Por lo que no creía poder soportar una rutina de ejercicios con Lynn.

La persecución (en contra de todo pronóstico) duro cerca de dos horas: Por momentos Lincoln lograba perder a su hermana, dándole tiempo para esconderse y recuperarse, en otras ocasiones Lynn pausaba la persecución para poder rehidratarse, para después volver a la carrera. Y es que así lo veía ella, a pesar de que no era su rutina diaria, era una carrera alrededor y adentro de la casa.

Para suerte de Lincoln su padre llego para auxiliarlo, al pedirle que vaya a la cocina, para hablar con él. Con lo que al fin logro escapar de Lynn. Por desgracia su padre lo quería para algo, que Lincoln consideraba peor que una rutina de ejercicios con su hermana. Parece que su padre oyó a sus hijas hablando sobre el hecho de que Lincoln, este pasando por la pubertad. Por lo que decidió darle a su hijo "La charla". Por lo que en la siguiente hora, el pobre chico quedo traumado, por la detallada explicación de su padre, sobre como su cuerpo cambiaria, que miraría diferente a las chicas, y la cereza del pastel fue sobre sus nuevas necesidades "especiales".

No hace falta decir que después de eso, Lincoln no quedo muy bien. Ahora no solo estaba con sueño, sino también con hambre, cansado por escapar de Lynn, estresado por "La charla", y apestando a sudor, también gracias a su hermana amante de los deportes.

Estando así decidió tomar una ducha, para así quitarse la peste, y relajarse un poco. Después del baño, un cambio de ropa, se fue a la cocina dónde se haría algo de comer, para así calmar su hambre. Por ultimo esperaba poder tomar su siesta, pero faltando menos de una hora y media para la cena. Decidió que lo mejor sería descansar mirando la tele. Pero como su hermana Lucy miraba, su programa de vampiros, no le quedó otra que hacerle compañía, y verlo junto a ella.

Una vez que la cena acabo, con el hecho de que todos comieron en la misma mesa, como se estaba volviendo costumbre. Lincoln se dispuso a prepararse para dormir, a pesar de que aún faltaba una hora para el horario de dormir. Su necesidad de dormir era tan fuerte, que pensaba no poder despertarse para ir a la escuela mañana.

—Hoy ha sido un día muy largo y agotador. —Dice en un tono cansado, mientras termina de ponerse el pijama. —Tanto en lo físico como en lo mental.

Una vez listo para dormir, se tira a su cama sin ningún reparo. Se tapa con la cobija, y apaga la luz.

—Espero que mañana sea un día más tranquilo. —Concluye con un bostezo, y termina rendido ante el sueño, esperando dormir hasta la mañana siguiente, y que en verdad sea más tranquilo.

Pero nada de eso sería posible.


— ¿Que...? —Comienza a murmurar Lincoln mientras siente su cuerpo adolorido, viendo daños graves a su alrededor. — ¿Qué sucedió?

«Rayos ¿No me digas que despertaste?» Oyó el peliblanco la voz de un joven que se oía seria, y algo molesta. El chico intenta pararse, para tener una mejor perspectiva, pero su cuerpo no respondía bien. Y no era solo el cómo respondía su cuerpo, ya que también podía sentir algo raro en el, algo que no estaba bien.

— ¿Quién es? —Pregunta Lincoln esperando que sea alguien que vino a ayudarlo. — ¿Dónde está?

«Si, despertaste.» Dice la voz con queja, la cual parecía estar cerca de él «Esto no es bueno.» Al oír eso el peliblanco se siente más preocupado.

Lincoln vuelve a mirar a su alrededor, parecía estar en alguna estructura, en la que parecía haber explotado algo hace poco, ya que habían varias llamas a su alrededor, y el lugar parecía estar a nada de colapsar, y una vez que nota eso un terrible pensamiento cruza por su cabeza.

— ¿Dónde estoy? —Pregunta Lincoln revisando con la mirada, algo que le diga dónde estaba. Pero todo a su alrededor estaba quemado o siendo quemado, no pudiendo saber dónde estaba. Entre toda esta confusión, una duda vino a él; ¿Y sus hermanas? — ¡Lily! ¡Lisa! —Comienza a gritar sus nombres, mientras comienza a gatear, ya que aun sentía raro su cuerpo, y eso no le permitía estar en equilibrio. — ¡Lola! ¡Lana! —Vuelve a gritar esperando que ninguna este en ese infierno.

«Niño detente.» Le dice la voz del joven la cual su oía preocupada. «No sabes lo que haces. Deja de gritar y detente. O nos encontrara.»

Pero Lincoln no escucho y siguió gateando, mientras gritaba los nombres de sus hermanas — ¡Lucy! ¡Lynn! —En parte se alegraba, que no le respondieran, ya que eso significaba que no estaban ahí. — ¡Luan! ¡Luna! —Por otro lado, significaba que estaba solo. — ¡¿Hay alguien aquí?! —Pregunta esperando que alguien pudiera ayudarlo. — ¡Leni! ¡Lori! Al menos sé que no están aquí...

Al final Lincoln termina por caer, y se queda tirado en el piso, pensando que sin ayuda le esperaba lo peor.

« ¡Escúchame!» Exigía la voz, que se oía molesta. «Si haces lo que te digo vas a estar bien.» Le dijo con calma la última parte, para tranquilizar a Lincoln, pero él apenas prestaba atención a lo que decía.

La voz comenzó a explicar, varias cosas que Lincoln ni siquiera se tomaba la molestia de entender. Ya había aceptado que moriría ahí y que la voz probablemente era una invención de su imaginación para reconfortarlo. Mientras la voz seguía detallando lo que parecía una serie de instrucciones, los ojos del peliblanco se encontraron con algo que renovó sus esperanzas. Frente a él logro ver un camino limpio, y al final de este veía una luz que parecía salir de un faro. Era una salida, una salida que estaba oculta por el humo y las llamas, pero al estar acostado, y cerca del suelo, era visible.

«No, alto.» Dice con rapidez, antes de que Lincoln comenzara a arrastrarse por el suelo, lo más rápido que podía para salir de ahí. « ¡Detente! ¡No sabes lo que haces!» Nuevamente la voz se oía preocupada, incluso alterada.

Aun con las advertencias de la voz, Lincoln no se detenía. Tenía que salir, y sobrevivir.

Con eso en mente, y aun con las advertencias de la voz. Lincoln logra salir a la calle. Una vez a salvo, hace su mejor esfuerzo para ponerse de pie, y no caer. Una vez que lo consigue, ve a sus alrededores.

— ¿Dónde estoy? —Dice al ver que no estaba en ni cerca de su casa, y era obvio. Su casa se encontraba en un área residencial, dónde él estaba ahora parecía más un área comercial de baja categoría. Veía una bodega, tiendas cerradas, incluso un kiosco. Una vez que se da cuenta de que no está en su barrio, gira a la izquierda, para voltear hacia atrás, para así ver de dónde salió. — ¿Un taller para autos? —Dice viendo que el lugar del que salió era eso.

Lincoln no entendía nada, "¿Dónde estaba? ¿Qué sucedió? ¿Porque estaba ahí?" Eran algunas de las preguntas que se hacia el peliblanco.

Aun estando confundido por lo que ocurre, nota que a su izquierda, a unas calles, habían unas personas. Voltea su cuerpo, aun con cierto esfuerzo, y extiende su brazo derecho hacia ellos para pedirles ayuda. Pero en vez de eso, se da cuenta que su brazo está cubierto por una extraña tela blanca, que parecía cuero. Además la tela tenía incrustada lo que parecía ser protectores metálicos de color naranja.

— ¿Pero qué...? —Dice mientras acerca su brazo izquierdo para tocar la tela, solo para enterarse de que el izquierdo estaba también envuelto por la misma tela blanca, con protectores de metal.

Al ver esto Lincoln comienza a examinar el resto de su cuerpo, y ve que no solo tiene un extraño traje blanco con protectores naranjas, además es su pecho estaba incrustado un cristal multi-color, con la forma de una estrella de 4 puntas. Y por último la razón por la que su cuerpo no le respondía bien; paso de medir 1.32, a cerca de un metro ochenta.

— ¿Esto es...? —Comienza a decir mientras acerca sus manos a su rostro, para encontrarse que llevaba puesto un casco. — ¿...El traje de Flach Gwyn? ¿Y por qué soy tan alto?

« ¡CUIDADO! ¡DETRAS NUESTRO!» Grito la voz con más fuerza que cuando le pedía que se quedara quieto en el edificio en llamas.

Al momento que Lincoln voltea alcanza a ver una silueta humanoide de tres metros, sin cabeza, que levantaba en alto su brazo izquierdo, con la intención de darle un golpe. La criatura estaba en total desnudez, permitiendo ver la monstruosa musculatura que tenía, y eso fue lo último que noto, ya que la criatura libero su puñetazo, dándole de lleno en la cabeza.

El golpe impulsa a Lincoln hacia el piso de concreto, siendo su espalda alta y la cabeza, los que reciben el impacto, el cual vino acompañado del sonido de una ruptura. Pero no acabo ahí, ya que el golpe fue tan fuerte, que el cuerpo de Lincoln reboto hacia atrás 2 metros. Una vez que vuelve al piso su cuerpo comienza a rodar unos metros más y deteniéndose a una distancia superior de 6 metros de quien le dio el golpe.

El peliblanco estuvo consiente en todo momento, y una vez que termina de girar por el piso, considera la posibilidad de estar muy malherido, incluso muerto pero...

« ¡Levántate! ¡No estas herido! ¡El traje absorbió la mayor parte del golpe! ¡Lo que se rompió fue el concreto!» Al oír eso Lincoln se da cuenta de que siente dolor en su cabeza, y espalda alta. Era algo fuerte, pero seguía vivo.

Al darse cuenta de esto, intenta levantarse. Pero aún le costaba mover su nuevo cuerpo. Lo que era peor, la criatura se acercaba paso a paso. Al ver como se acercaba, y aun en el piso, comienza a retroceder. Por desgracia no era suficiente. El enorme humanoide alcanzo una de las piernas de Lincoln con su brazo derecho, lo acerca a él arrastrándolo, para después tomarlo de la cintura, con su otro brazo y así levantarlo, para ponerlo frente a él.

Cuando la criatura lo pone frente a él, Lincoln logra ver con más detalle a ese ser de pesadilla. A pesar de que no tenía cabeza, en su pecho había algo parecido a un rostro, con ojos negros y una boca la cual solo parecía un agujero en su cuerpo con dientes, y eso era todo, ni siquiera parecía tener suficientes características faciales para mostrar algún estado de ánimo. Su piel era de un tono rojizo, lo que permitía que se notaran más sus venas moradas. Sus brazos parecían tener el grosor de cinco brazos adultos, y mientras la mano derecha se acercaba a su cuello, veía que solo tenía 4 dedos.

Una vez que el desagradable ser pone su mano en el cuello del peliblanco, solo precisa de su dedo índice y pulgar, para cubrir por completo su cuello. Una vez que comienza a hacerlo, Lincoln lucha con desesperación con tal de liberarse de la criatura. Con sus manos intenta apartar la mano de su cuello, mientras que sus piernas pataleaban, para obligar a la otra mano, que lo tenía de la cintura, a soltarlo. Pero era inútil, ese ser fuera lo que fuera, no lo dejaría libre así de fácil.

«Lincoln necesito que me escuches.» Le comienza a hablar la voz con calma, pero igual se le oye algo agitado por la situación. «Sé que estas asustado. Pero si haces lo que te digo, estaremos bien. Primero necesito que te calmes, y dejes de luchar así.» Le dice mostrando calma aun en esta situación.

No obstante Lincoln seguía luchando, y era normal. ¿Quién se calmaría en una situación así?

« ¡ESCUCHAME! ¡HAS LO QUE TE DIGO O AMBOS MORIREMOS!» Grita con desesperación para que Lincoln lo escuche « ¡Sé que tienes miedo! ¡Sé que no entiendes nada de lo que pasa! Pero si haces lo que digo sobreviviremos a esto, y yo te diré todo lo que pasa.» Le dice la última oración con total convicción en sus palabras. «Ahora deja de pelear.»

Con todo lo que le había dicho aquella voz, y no teniendo ningún mejor plan a mano, Lincoln deja de pelear, dejando caer sus brazos.

«Bien.» Le dice alegre, de que al fin lo escuche. «Ahora concéntrate. Debes ser capaz de sentir un ligero ardor que se origina en tu pecho. ¿Lo sientes?»

Lincoln siguiendo las instrucciones, cierra sus ojos para concentrarse en ese ardor, y como dijo ahí estaba. —Si, lo puedo sentir. —Le dice en voz baja y dudosa, mientras poco a poco se queda sin aire.

«Bien, sigue así. Ahora quiero que extiendas ese ardor por todo tu cuerpo. No te preocupes, no ardera, solo se sentirá cálido.» Le dice mostrando cierta alegría en su voz.

Lincoln aun con los ojos cerrados hace lo que le dicen, y como la voz había dicho, la sensación paso de ser un ardor apenas doloroso, a una calidez que se extendía en todo su cuerpo. Esta calidez lo reconfortaba, lo calmaba, pero lo más importante es que sentía que volvía a respirar sin dificultad. A pesar de que seguía con los ojos cerrados, siente como del cristal emana una luz, que se extendía al traje, envolviéndolo en un tenue brillo. Lo que hace alertar a la criatura, para dar fuerza a su agarre, y terminar de estrangularlo, pero el traje se endurece, para dificultarle su tarea.

«Bien hecho.» Le dice la voz animada. «Notaras que aún queda un poco de ese ardor en tu pecho.» En efecto Lincoln aun sentía un poco de ese ardor. «Ahora levanta tu brazo derecho, y concentra el ardor en los protectores del brazo.» Sin perder tiempo, él lo hace. Por lo que los protectores comienzan a brillar. «Excelente. Ahora imagina un arma.»

— ¿Un arma? —Pregunta alarmado por lo que le pide.

«Si. Un arma blanca, como un hacha o una espada.» Le afirmo la voz. Y ante esa última opción, Lincoln escoge la espada. «Perfecto.»

A continuación los protectores del brazo se desprenden de este, aumentando su brillo. En ese momento Lincoln abre sus ojos, para ver como los protectores que flotaban arriba de su mano, se comienzan a unir y se adaptan a la forma de una espada. El diseño era simple, no tenía empuñadura, ni protección en la parte dónde se sujetaba, era una hoja recta, con un único lado con filo, y con punta triangular.

Ante todo eso el peliblanco admira con asombro la espada naranja, que parecía medir un metro, que flotaba a centímetros de su mano. Y sin ningún problema la tomo con esa misma mano.

« ¡Córtalo!» Ordeno la voz, y sin ningún miramiento, Lincoln bajo el brazo, con el que sostenía la espada, con todas sus fuerzas.

La espada alcanzo a cortar el pecho de la criatura, deteniéndose a mitad de su vientre. El corte era vertical, por lo que paso a cortar a la mitad el rostro de ese ser, y a pesar de que era profundo, en ningún momento la hoja llego a atravesar el cuerpo.

Lincoln miraba absorto, lo que hizo, no pudiendo reaccionar de ninguna manera, ni siquiera cuando comenzó a salir sangre, de la cortada que hizo, y lo roció de la cintura para arriba.

Segundos después de que corto a la criatura, los brazos de esta pierden su fuerza y sueltan al joven, quien a pesar de que parecía estar aún sorprendido por lo que paso, logra aterrizar de pie, para a continuación arrodillarse. La criatura en frente de él comienza a perder equilibrio, y cae de espalda.

—Yo... — Comienza a decir Lincoln, mientras pone la mirada en el cadáver frente a él. — ¿Yo lo mate...? —Dice con miedo, y su voz quebrada, mientras con sus manos intenta taparse la boca, sin poder hacerlo ya que seguía con el casco puesto.

«Si, bueno. Lo vencimos en realidad, ya que esta cosa...» La voz hablaba con tranquilidad, pero cambia de tema cuando nota que el chico dejo caer la espada. «Oye, ¿estás bien?» Pregunta preocupado por cómo estaba Lincoln.

El pobre en menos de 15 minutos pasó por toda una serie de emociones, y ahora su presión sanguínea comenzó a bajar ante la idea de que acababa de matar a esa cosa.

«Espera no me digas que te estas por...» No pudo terminar la frase ya que el cuerpo de Lincoln comenzó a caer.

Antes de que el cuerpo caiga al suelo. La mano derecha lo evita, y después el resto del cuerpo se para y endereza. —Desmayarte. —Dice el joven quien ahora se veía más tranquilo. —Bueno. Esto pudo haber sido peor.

A continuación el joven toma la espada del suelo, y mira a la criatura frente a él, a continuación su pecho manchado con la sangre azul de la criatura, y por último el taller de autos que seguía incendiándose.

El joven suelta un suspiro, y comienza a decir lo que parecen ser las líneas de una presentación. —Hola, soy a quien llaman Flach Gwyn, y he usado tu cuerpo mientras estas durmiendo. Por lo que ahora tú también eres Flach Gwyn. —Dice con cierta queja reflejada en su voz. —Si. No sé cómo esto pudo a ver salido peor...

Continuara...


Bueno. Con esto termino por ahora con Flach Gwyn. Y me gustaría decir que ahora escribiré Locura de Amor en Otro Mundo. Pero es hora de que me ponga a trabajar en el fanfic de Entre la Nieve.

Pero antes de irme un pequeño concurso; Como saben, en el capitulo anterior, y en este, hicieron aparición unos OC's, que cree. Me refiero a los tres que aparecieron para la clase de gimnasia. El hecho es que sus nombres tienen cierta relación con el mundo de los héroes. Lo que tienen que hacer es decir cual es su relación, y además decirme cual de los tres esta fuera de lugar con respecto a los otros dos. Él primero en contestar bien gana. En cuanto al premio, que sea un secreto, por lo menos hasta que actualice Locura de Amor en Otro Mundo. Por cierto, contestar únicamente por PM.

Y como siempre dejen su critica, comentario, o amenaza, respecto a esta historia. (Amenazas por favor enviar por PM)